Dr. Angel Escudero: “El pensamiento es mucho más poderoso de lo que la gente imagina»

Creador de la Noesiterapia o «curación por el pensamiento» el Dr. Ángel Escudero es conocido mundialmente por haber enseñado a parir desde 1972 a miles de mujeres y practicado más de dos millares de intervenciones quirúrgicas sin utilizar anestesia química. Es más, enseña a programar el cerebro para movilizar los mecanismos naturales de curación del organismo e incluso mejorar los resultados de cualquier actividad humana, incluida la práctica médica. De todo ello dimos cuenta en su día pero entendemos que es el momento de recordarlo y saber qué nuevas ha habido en los últimos tres lustros ya que acaba de publicar sus memorias, razón suficiente para que hayamos hablado nuevamente a fondo con él.

DR-ESCUDERO-NOESITERAPIA

El Dr. Ángel Escudero Juan cumplió el pasado 26 de mayo 85 años y a pesar de ello sigue dirigiendo el Centro Internacional de Noesiología y Noesiterapia ubicado en la localidad valenciana de Rocafort (España) donde trabaja con un equipo multidisciplinar. Autor del libro Curación por el pensamiento: Noesiterapia. Fundamentos biológicos –editado en 1998- acaba de publicar una obra autobiográfica sobre su extensa vida profesional titulada simplemente Mis memorias. Miembro de nuestro Consejo Asesor desde su constitución ya hemos hablado extensamente de sus propuestas en los primeros números de la revista pero habiendo transcurrido casi 20 años entendemos que es hora de refrescar la memoria de nuestros lectores más veteranos así como de informar a quienes se incorporaron más tarde y no conocen lo que postula. Y vamos a hacerlo procurando no utilizar conceptos de difícil comprensión y explicar lo que asevera en un lenguaje asequible; para lo cual nada mejor que una fluida y extensa entrevista a la que accedió amablemente.

-La Nosología es la rama de la Medicina cuyo objeto es describir, explicar, diferenciar y clasificar «enfermedades» asumiendo que hay patologías independientes e identificables; de hecho se han «identificado» miles, más de 7.000 consideradas «raras». Un auténtico despropósito que desafía al sentido común. Usted, sin embargo, habla de Noesiología. ¿A qué se refiere con ese concepto?

-Defino como Noesiología la disciplina que estudia los efectos del pensamiento –para bien o para mal- en la vida; y como Noesiterapia o curación por el pensamiento la disciplina que permite afrontar cualquier dolencia utilizando el poder de la mente.

-¿Realmente postula que uno puede autocurarse de cualquier enfermedad solo pensando y concentrándose en ello?

-Mi experiencia -por los resultados obtenidos con los pacientes- indica que vivir teniendo la boca húmeda da lugar a lo que describo como Respuesta Biológica Positiva; pone en marcha los mecanismos naturales de curación del organismo. Solo es preciso además aceptar un cambio cultural: aprender a hablar sólo y siempre del bien que necesitamos; del mal, de lo negativo, nunca. Ni siquiera buscando antónimos. Debe usarse una palabra que a mi juicio obra milagros: necesito.

-La verdad es que los videos que usted ha hecho sobre algunas operaciones quirúrgicas desafían los conocimientos fisiológicos y médicos actuales. ¿Cómo es posible abrir a alguien el cuerpo, manipularlo interiormente e incluso sajarlo sin que la persona sufra no habiéndosele puesto anestesia? Es más, ¿cómo es posible que charlen animadamente mientras se les opera y tienen el cuerpo abierto? Porque la anestesia general usada para el tipo de operaciones que usted practica hace que el paciente no sufra pero pierde la consciencia. Y usted opera sin que el paciente sufra pero es que además se mantiene consciente…

La anestesia química funciona porque hace perder al paciente todo tipo de sensibilidad. Y lo que yo propongo es una psicoanalgesia, es decir, exclusivamente la pérdida de la sensibilidad dolorosa conservando todas las demás sensaciones: la visual, la auditiva, la táctil, la consciencia… Y como no se induce químicamente podemos pues definirla como psicoanalgesia. Algo que he enseñado durante muchos años a utilizar a médicos y matronas pero que en realidad puede aprender cualquier persona. A fin de cuentas solo hay que «desprogramarles» explicándoles que si bien el dolor es necesario porque nos ayuda a saber cuándo algo va mal cualquiera puede aprender no solo a controlarlo sino a inhibirlo por completo. Y es que la voluntad del paciente es determinante en la obtención; por eso finalmente la llamé Psicoanalgesia Volitiva. Mire, la gente debe entender que no existe una sola situación de la vida que no pueda mejorarse usando inteligentemente nuestros propios recursos naturales; sencillamente porque no existe un solo mecanismo biológico que escape a la influencia del pensamiento.

-¿Y por qué necesita su práctica explicaciones tan detalladas -porque usted da cursos- si se supone que es así de sencillo?

Cuando mi hija María Jesús decidió usar pendientes siendo adolescente y me pidió que le agujereara las orejas la «programé» para ello y a fin de comprobar antes si lo había conseguido la pellizqué en la parte superior de una oreja. Y me dijo que le dolía. Luego nos dimos cuenta de que la razón es que la analgesia se produce donde piensa el paciente y ella había pensado sólo donde tenía que pincharla. Luego es el pensamiento del paciente quien decide la zona a anestesiar.

-En tal caso no es una sugestión hipnótica; no es usted en realidad el que logra que el paciente no sufra…

-¡Exacto! El paciente es el dueño de la computadora de su cerebro y es su pensamiento el que programa lo que desea o necesita; de manera consciente o inconsciente. Por eso jamás he dicho que yo haya «anestesiado» psicológicamente a alguien. Enseño al paciente a conseguirlo por sí mismo. Hablamos pues de una analgesia mental absolutamente inocua que puede ser incluso específica para determinada zona del organismo, algo muy útil en algunas circunstancias. Es más, he comprobado que si el cirujano hace algo no positivo para el paciente durante la operación la psicoanalgesia «se desconecta» parcial y temporalmente para que éste pueda avisar al médico de que se le está haciendo algo inconveniente.

Cuando preparamos a las embarazadas en mis cursos la forma más sencilla de conseguir la psicoanalgesia es comprobar que tiene saliva fluida, como signo de una Respuesta Biológica Positiva. Comprobamos que tiene la misma sensibilidad en los dos brazos -tirando del vello o pellizcando en ambos, elige luego uno para anestesiarlo, le pedimos que lo levante un poco para que lo vean los demás cursillistas y sin decirle una sola palabra le clavamos una aguja sin que sienta el más mínimo dolor. Y volvemos a tirarle del vello y pellizcarle en ambos brazos constatando así que le molesta o duele en uno pero no en el «anestesiado» por ella misma con la mente. Es más, al levantar los dos brazos siente éste más ligero. Y es que la psicoanalgesia va acompañada de sensación de ligereza, de ingravidez.

-Y dice usted que además de no sufrir dolor los enfermos pueden potenciarse sus mecanismos naturales de curación…

-Así es. Junto con la psicoanalgesia hay que poner en marcha lo que denomino Respuesta Biológica Global Armónica Positiva. Es no solo conveniente sino necesario que todos los mecanismos naturales de curación del organismo se pongan en marcha a fin de restablecer la normalidad. A fin de cuentas no existe una sola situación de la vida que no pueda mejorarse usando inteligentemente nuestros propios recursos naturales; sencillamente porque no existe un solo mecanismo biológico que escape a la influencia del pensamiento. Y puedo asegurarle que con la Noesiterapia los conceptos imposible e incurable quedan en entredicho; algo que asevero con la autoridad que da poder demostrar muchas cosas de las que afirmo con un bisturí en la mano.

-¿A qué se refiere con «respuesta biológica global armónica positiva»?

-Las personas que enferman suelen sentir un gran vacío interior porque falta amor en sus vidas; y eso puede terminar somatizándose provocando desarmonías físicas. Psicológica y físicamente la enfermedad es una demanda de amor. Es una necesidad biológica. Y hablo de Amor con mayúsculas, no solo -que también- del que pueden sentir los miembros de una pareja. Amor significa sinergia, altruismo, amabilidad, tolerancia, entrega, esfuerzo en beneficio de otro, perdón, devolver bien por mal… Algo que a muchos les cuesta asumir y aceptar cuando resulta que los primeros beneficiarios son ¡quienes aman! Amor que produce en ambos -emisores y receptores- una respuesta biológica global armónica positiva que les acerca al bienestar, a la felicidad y a la salud. Por el contrario, el miedo, el rencor y el odio son los principales responsables de que el ser humano de nuestro tiempo viva crispado y en respuesta biológica negativa. Lo que le lleva de manera irremisible a la desarmonía, a la infelicidad y, finalmente, a la enfermedad. Nuestra civilización vive enferma a causa del desamor.

Bueno, pues la respuesta biológica positiva global y armónica se logra sencillamente pensando y hablando sólo y siempre del bien; nunca del mal porque el cerebro no entiende la negación. Está constatado que todo pensamiento positivo produce bienestar -mejor salud- y ayuda a vivir más feliz. Los pensamientos y sentimientos negativos, las preocupaciones, los problemas y el estrés rompen en cambio nuestro equilibrio y nos hacen vivir casi permanente con predominio del sistema simpático. Desequilibrio que se restablece equilibrándolo con el parasimpático. Y es que para que el organismo funcione correctamente debe existir en el sistema nervioso autónomo equilibrio entre el simpático y el parasimpático. Es pura fisiología: simpático y parasimpático inervan conjuntamente todos los órganos del cuerpo; el simpático acelerando sus funciones y el parasimpático haciendo el efecto opuesto: moderándolas. Y como hoy vivimos inmersos en una situación de estrés permanente, en un auténtico baño de adrenalina, es necesario estimular el parasimpático para defendernos de esa situación que a mi juicio es causa de la mayor parte de las enfermedades de nuestra civilización.

-Lo que plantea en ese sentido entronca con lo que se conoce como «pensamiento positivo»…

-El cerebro humano es como el volante de un coche: está diseñado para obedecer las órdenes de quien lo dirige. ¡Aunque la orden que reciba sea un disparate! Si en una recta usted da un volantazo lateral al coche éste obedece en el acto aunque ello suponga salirse de la carretera y estrellarse. El vehículo funciona bien, está diseñado para obedecer al conductor, no puede discutir las órdenes que recibe, se limita a cumplirla.

Bueno, pues con el cerebro humano sucede igual. Es como el volante de nuestra vida y recibe cada pensamiento de su dueño como un programa, una orden a cumplir, sin importarle que el resultado de su obediencia sea bueno o malo para quien lo dirige. Y se trata de una verdad cuyo desconocimiento es causa de gran parte de los males del ser humano. A fin de cuentas pensar de forma negativa es como programar la aparición del mal en nuestra vida.

Hay pues que procurar hablar sólo del bien que necesitamos; como dije antes del mal no hay que hablar ¡ni para negarlo! Porque el mero hecho de negar el mal pone mentalmente en marcha lo que hay grabado en el cerebro sobre él. Debemos por tanto evitar decir “no quiero que me duela” sino “necesito que esa zona de mi cuerpo se anestesie”. Y en lugar de decir “me siento mal” decir “necesito sentirme bien”. En suma, debemos aprender a pensar siempre en positivo porque en la vida cosechamos lo que sembramos en nuestro cerebro con el pensamiento.

UN EQULIBRIO FUNDAMENTAL

-¿Y hay forma de saber cuándo los sistemas simpático y parasimpático están en equilibrio y ha funcionado la respuesta biológica positiva?

-De una manera muy sencilla: se sabe porque la pupila suele estar más bien contraída -de acuerdo con la luz ambiente-, la piel sonrosada y seca, el corazón funciona mejor y economizando esfuerzos, la presión arterial está equilibrada, hay relajación muscular, se siente uno tranquilo y con mayor autocontrol y el sistema inmune está bien y alerta. Aunque el más significativo y constatable síntoma es que la saliva de la boca es líquida y fluida, agradable. Hay pues que procurar tener siempre la boca húmeda, con saliva fluida. La cantidad no importa, lo que cuenta es la calidad. Una cantidad de saliva generosa indica que se está en predominio vagal muscarínico.

Y voy a añadir algo sorprendente: en todos los años que llevo operando con anestesia psicológica jamás he usado antibióticos -ni antes, ni durante, ni después- y nunca ha habido un solo caso de infección a pesar de que han sido miles las incisiones operatorias. Lo que significa que las defensas del organismo funcionan mejor que nunca.

-¿Tan importante es estar en predominio vagal muscarínico, del parasimpático?

-Tanto que si se mantiene la boca con saliva fluida cuando estamos por ejemplo leyendo algo o haciendo un examen notaremos nuestro cerebro más activo. En cambio el miedo en un examen y la preocupación a fallar de alguien que ha trabajado adecuadamente una materia lleva a un predominio del simpático y ello hace que durante el examen se produzca una descarga de adrenalina en las suprarrenales que lleva a la típica situación de estrés haciendo que la sangre llegue peor al cerebro y los «archivos» de la memoria queden bloqueados. Por eso tantas veces, superado el miedo al salir del examen, se recuerda de pronto todo. Sin embargo basta saber lo que digo y seguir el sencillo método de acostumbrarse a mantener la boca agradablemente húmeda para que eso no ocurra. En respuesta biológica positiva se recuerda todo con más facilidad.

-¿Y qué denota una boca seca y sin apenas saliva?

Que hay en el cuerpo un claro predominio del sistema simpático lo que suele manifestarse por un exceso de adrenalina, algo habitual en situaciones de estrés y miedo. Ambas situaciones resecan la boca como cualquiera sabe.

-¿Y no puede mejorarse la situación bebiendo más agua?

-Estar bien hidratado es siempre importante pero basta para lograr el equilibrio del que hablo con decirse mentalmente de vez en cuando a lo largo del día mi boca se llena de saliva líquida. Hasta que permanezca así sin necesidad de pensar en ello. Habrá quien no se lo crea pero yo invito a sus lectores a constatar personalmente que funciona. Sobre todo si uno está razonablemente sano y al cerebro le llega suficiente sangre y al ritmo adecuado como para proporcionarle todos los nutrientes que precisa, especialmente glucosa, aminoácidos y oxígeno. En suma, hay que procurar estar en predominio vagal muscarínico y se sabe si es así porque la saliva de la boca es líquida y fluida, agradable.

-Pues la medicina convencional no admite la influencia de la mente sobre el cuerpo…

-Cierto; pero a pesar de su obsesión por estudiar separadamente la mente y el cuerpo y su obstinación en negar la influencia de los pensamientos en los procesos biológicos las más recientes investigaciones científicas han terminado dando la razón a quienes, intuitiva o empíricamente, evidenciaban la estrecha correlación existente así como las infinitas posibilidades de la mente, del pensamiento.

-¿Es eso lo que básicamente explica a quienes quieren saber en qué consiste la Noesiterapia?

-Eso… y mucho más. Cuando alguien acude a mis cursos le digo que piense que su boca se llena de una saliva tan fluida como el agua y cuando lo logra que piense en el bien opuesto al mal que sufre o teme. Empezando siempre con la palabra necesito y añadiendo aquello que le conviene tener. Ese simple pensamiento positivo pone en marcha la respuesta biológica positiva global armónica que refuerza un discreto predominio vagal haciendo que todo funcione mejor en nuestro cuerpo y el cerebro trabaje con todos los medios a su alcance para acercar a nuestra vida el bien en el que estamos pensando a la vez que pone en marcha los mecanismos naturales de curación. Insisto en que parecerá sorprendente que algo tan simple produzca cambios trascendentes en la calidad de vida pero es así. Mi larga experiencia y la de mis pacientes y discípulos lo demuestran.

-Llama la atención que pueda tratarse eficazmente así a enfermos a distancia; porque nos consta que lo ha hecho usted.

-Y a menudo. Hace años recibí por ejemplo una llamada desde Chile de alguien que sufría un dolor tan fuerte en la región lumbar que se mantenía agachado, sin poder enderezarse desde hacía una semana, y en solo un par de minutos caminaba con soltura. En otra ocasión me llamó desde Canarias una persona con un cólico hepático y la situación se resolvió igual de rápido. Son muchos los casos y comprobables. Como el de una persona que sufrió un infarto de miocardio, pidió hablar conmigo por teléfono, charlé unos minutos con ella, le di unos consejos puntuales -que siguió- y luego efectué una breve programación. Los médicos que la atendían no se explicaban el cambio ni cómo la paciente se sometió luego con tanta serenidad a un cateterismo. En fin, podría ponerle muchos ejemplos. De hecho hoy, gracias a las nuevas tecnologías e Internet, estoy atendiendo desde mi consulta a personas de todo el mundo.

SE APRENDE POR COMPRENSIÓN O POR DOLOR

-Convendrá conmigo en que el dolor en sí mismo no es malo. Es más, nos ha ayudado a evolucionar como especie ya que es evidente que todos aprendemos por comprensión o por dolor.

-Es correcto. El dolor ha ayudado al ser humano a entender qué le hace daño y ha sido uno de los grandes motores de la evolución pero en el punto en que se encuentra nuestra especie empieza a dejar de tener sentido. Debería bastarnos el conocimiento de que existe una agresión para defendernos de ella y poner en marcha los mecanismos de protección o reparación de cualquier daño. Sin embargo el dolor crónico es un problema en sí mismo El sufrimiento ha dejado pues de tener sentido. Bien está que el cuerpo nos alerte mediante un toque de atención de dolor pero una vez sabemos que hay un problema que afrontar debemos aprender a «decirle» al cuerpo que ya nos hemos enterado y deje de enviarnos esa señal dolorosa. Y eso hay que enseñárselo a las personas desde el principio, desde el nacimiento. Es más, hay que lograr que nuestros bebés nazcan en paz y con bienestar sin introducir a la madre anestésicos tóxicos.

-¿Cuántas mujeres han dado ya a luz sus bebés con psicoanalgesia materno-fetal?

-Muchos miles. Hace más de 40 años que ayudo a nacer a los que desde entonces llamo noesibabies. Algo para mí muy importante porque un buen nacimiento condiciona positivamente la vida del recién nacido. He comprobado que suelen ser más libres e inteligentes y tienen menos miedos inconscientes a los cambios. Es más, he podido constatar que el desarrollo psicomotor de los niños nacidos con Noesiterapia es más rápido y positivo que el de los niños nacidos bajo los efectos de la anestesia química.

-¿Podría enseñarse a los niños a controlar el dolor mientras están aún en la escuela?

-Sin duda alguna. De hecho es una de las prioridades que me marqué hace ya medio siglo. Enseñar Noesiterapia a los niños desde muy pequeños les ayudar además a vivir mejor, a estudiar con menos esfuerzo, a trabajar más inteligentemente y con menos desgaste, a defenderse del estrés, a que la relación social sea más fácil, a que cualquier actividad o deporte se practique más inteligentemente… En definitiva, a que la vida sea en verdad un goce. La Noesiterapia enseña a vivir más feliz -obviamente a cada uno en función de sus capacidades innatas- y a reducir las limitaciones que a menudo nos imponemos por desconocimiento de lo que realmente somos capaces de alcanzar. Y eso en el ámbito de la salud es crucial porque hablaríamos de la mejor de las medicinas: la preventiva.

-¿Y cuántas sesiones de preparación se necesitan para que una madre de a luz sin dolor?

–Basta una sola sesión de entrenamiento en cualquier mes del embarazo. Y mi experiencia dice que las mujeres que la practican consiguen un parto lúcido y feliz totalmente consciente, sin la angustia del dolor o el sufrimiento y sin un gramo de anestesia química.

-¿El dolor desaparece en todo tipo de patologías o no acaece así en las más complicadas?

-Voy a ser conciso y contundente: ¡hasta en neuralgias del trigémino! En una sola sesión. Y hablamos de una patología que lleva a muchas personas al suicidio. Y lo mismo digo de los pacientes oncológicos en fase terminal que sufren tremendos dolores. Y de los que padecen bruxismo. Es más, hemos tratado a pacientes con Síndrome de Intolerancia Química Múltiple, alergias, asma, artritis reumatoide… En fin, todo tipo de patologías. Es pues inadmisible que la Noesiterapia no se use hoy en todas las unidades de cuidados paliativos de los hospitales y clínicas.

-¿Todo lo que usted hace y postula lo conocen sus colegas médicos?

-Muchos sí pero la mayoría no. Ustedes saben bien -porque lo publicaron en la revista hace más de 15 años que he acudido incluso a la ONU y que hasta la BBC británica me dedicó en su día tres documentales. Como me he dirigido a los ministros de Sanidad de muy distintos gobiernos. Y a los representantes de la profesión en los colegios médicos. Pero choco con un inexplicable «autismo» generalizado.

-¿Ni siquiera le responden?

-En septiembre de 2005 se puso en contacto conmigo el Ministerio de Sanidad -al recibir un nuevo escrito que les mandé- pidiéndome que les explicara “mi técnica” así que les envié un completo informe pero no recibí siquiera acuse de recibo. El ministerio estaba entonces regido por socialistas. Años después, cuando el Partido Popular estaba en el poder y se nombró nuevo Ministro de Sanidad, me puse contacto con su secretaría, pedí un email para dirigirme directamente al nuevo ministro y le mandé un documento explicándole que llevaba operando a mis pacientes sin anestesia química y sin darles antibióticos desde hacía 42 años con un 0% de infecciones postoperatorias. Y entre otras cosas le recordé que en el ministerio ya existía un dossier sobre Noesiterapia pues lo había mandado en septiembre de 2005. Ni me respondió.

Dos años después -en diciembre de 2016- volví a mandar a la nueva ministra el mismo texto que había enviado a su predecesor solo que esa vez decidí no dejar pasar el tiempo y tras innumerables llamadas de teléfono conseguí hablar con la Subdirectora General de Cartera Básica de Servicios del SNS y Fondo de Cohesión quien me mandaría un documento con las normas que se requieren para incorporar algo nuevo a la Seguridad Social. Pues bien, analicé todos y cada uno de los requisitos y respondí diciendo que la Noesiterapia los cumplía todos y entendía que debía pues encargarse cuanto antes del asunto el Instituto de Salud Carlos III adjuntándoles un enlace donde podían visualizar multitud de operaciones y partos. Y pasó año y medio sin conseguir nada positivo.

Mi último intento fue un email a Patricia Lacruz, Directora de Cartera y Farmacia, explicándole todo y recordándole que tenía toda la información necesaria en el expediente 17123/2014 que obra en poder del ministerio. Y de nuevo sigo esperando.

-Pues resulta sorprendente que tras medio siglo de eficacia su método no esté difundido ya en todo el mundo e implantado en escuelas y hospitales…

–Obviamente eso es algo que no depende de mí. Yo lo he divulgado hasta la saciedad como ustedes bien saben porque dedicaron a la Noesiterapia varios números de la revista hace muchos años. Y lo peor es que no se trata de una especialidad médica o de una técnica terapéutica sino de un conocimiento vital de cómo funciona el cerebro humano que puede usarse en todas las facetas de la vida y ayudar en cualquier profesión.

-Permítame una última pregunta: ¿no le desespera que nadie quiera escuchar? ¿Cómo ha aguantado luchando hasta los 85 años?

-Pues porque -me responde sonriendo- yo solo pienso en positivo. Y sé que antes o después esta información llegará masivamente a la gente.

Jose Antonio Campoy

Este reportaje aparece en
PORTADA-Nº-218
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