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Noviembre 1999
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Calefacción sana

Cuando el invierno llega y la temperatura ambiental desciende varios grados alejándose de lo que percibimos como confortable solemos vernos obligados a recurrir a sistemas de calefacción. Sin embargo, si nuestras viviendas y lugares de trabajo se hubiesen concebido y construido según los criterios de la Bioconstrucción o la Arquitectura Bioclimática posiblemente apenas necesitaríamos recurrir a energías externas para caldear el ambiente hogareño. Pero como tales casos son minoritarios, en la gran mayoría de las viviendas se debe recurrir a sistemas de calefacción que las templen y las hagan mínimamente habitables en invierno. Ahora bien, el problema es que la mayoría de los sistemas de calefacción convencionales despilfarran energía y la mayoría de las fuentes energéticas empleadas para producir calor son contaminantes; a veces incluso inducen trastornos de salud, especialmente problemas respiratorios y alergias.