Utilidad de la Grafología en los ámbitos de la Psicología, la Psiquiatría y la Medicina


Los rasgos de la escritura reflejan de manera inconsciente nuestra personalidad y nuestros procesos mentales. De ahí que aprender a interpretarla sea una herramienta de autoconocimiento verdaderamente útil. En esta sección intentaremos enseñarle a hacerlo de la manera más sencilla posible. Ojalá lo consigamos.

La Grafología es de gran ayuda en el campo de la Psicología ya que permite la realización con rapidez del perfil psicológico de un paciente sin necesidad de someterlo a largos tests; algunos psicólogos, en especial los clínicos, utilizan la Grafología sistemáticamente para realizar estudios de personalidad usando determinados tests psicológicos convencionales para explorar posteriormente algunos aspectos más concretos de la personalidad del paciente.

La opinión más generalizada es que el hecho de realizar un «cuerpo de escritura» (una carta con su firma por ejemplo) es algo sencillo para todo el mundo y evita el estrés y la sensación que algunos pacientes pueden tener de no ser capaces de realizar otros tests más largos y complejos. Por otra parte, la cantidad de información sobre el paciente que nos proporciona el test así como la rapidez con que logramos esa información son también muy importantes. Por eso cada vez más psicólogos cuentan con un grafólogo en su consulta y cada vez más psicólogos son a su vez grafólogos.

En el caso de los niños que aún no saben escribir o cuya escritura no está completamente madura nos servimos de los tests gráficos, es decir, pedimos al niño que dibuje determinadas cosas con las que posteriormente trabajaremos. Y así, tenemos el test de la familia, la casa, el árbol, la figura humana, etc., que nos proporcionan gran cantidad de información sobre la estructura psicológica del niño dejando aflorar inmediatamente sus conflictos, problemas, etc. (comentaremos en detalle estos tests cuando hablemos de grafología infantil).

Paralelamente, en Psiquiatría y en Medicina el campo de aplicación de la Grafología es también considerable.

En cuanto a la rama de la Grafología que se dedica a estudiar el reflejo en la escritura de las enfermedades -tanto físicas como psicológicas- se la denomina Grafopatología.

En suma, como comento siempre con los compañeros o alumnos asistentes a cursos o jornadas sobre grafología, esta ciencia puede ser de gran ayuda en este campo pero debemos tener muy en cuenta cuáles son sus indicaciones y cuales sus limitaciones.

La escritura de una persona es posible que nos muestre la tendencia a padecer un determinado tipo de enfermedad, en cuyo caso lo que procede es acudir al especialista (médico por supuesto) para que confirme o descarte si existe algún problema.

Siempre insisto en que el diagnóstico lo debe hacer siempre el médico aunque es cierto que en ocasiones el reflejo de la enfermedad (física o psicológica) aparece en forma de ciertas deformaciones en la escritura del paciente. Pero es muy importante recalcar que no siempre que hay un proceso patológico aparece en la escritura; sí ocurre, en cambio, al contrario. Es decir, siempre que encontramos en la escritura los rasgos compatibles con cierto proceso patológico la enfermedad existe. Es pues el médico quien dignostica pero puede ocurrir que sea el grafólogo quien de la voz de alarma.

Quiero comentar en este sentido -por su alto valor ilustrativo- una anécdota que me sucedió hace años. En aquella ocasión, sobre la mesa del despacho del cirujano al que ayudaba me llamó la atención un trozo de papel en el que había unas pocas palabras escritas y un número de teléfono. Pregunté al médico de quién era aquella nota y me dijo que de un paciente que la mandaba pidiendo hora de visita. Le dije entonces que lo atendiera inmediatamente porque en aquellas líneas aparecían unos rasgos gráficos que denotaban un proceso canceroso bastante avanzado. Me hizo caso y lo recibió de forma urgente. Tenía cáncer de laringe, efectivamente avanzado. Fue una feliz casualidad que yo viera aquel papel sobre la mesa del despacho.

La Grafología también es muy útil para realizar el seguimiento de la evolución de un paciente. Hay muchos casos, sobre todo en patologías de tipo psicológico, en los que ir repitiendo periódicamente el test grafológico nos permite apreciar de forma objetiva el grado de mejoría del paciente.

Además de la Grafopatología existe también una rama de la Grafología que es la Grafoterapia, basada en la reeducación gráfica. En pocas palabras: a un individuo muy tímido, por ejemplo, se le puede enseñar a escribir con los rasgos gráficos propios de una personalidad segura y extrovertida y lograr así que con el tiempo asimile y asuma esos rasgos; de esa forma su cerebro termina por funcionar como el paciente desea.

ESCRITURA VIBRANTE

Pero vayamos con la parte práctica de este mes observando otra característica grafognómica más de la escritura y su equivalencia a nivel psicológico. Y me refiero a la escritura vibrante.

Una escritura es vibrante cuando existen pequeñas diferencias en la inclinación de las letras a lo largo del escrito. Pues bien, a nivel psicológico denota una personalidad sensible y con un buen grado de emotividad. Se trata de una persona capaz de dar y apreciar el cariño, pero también alguien a quien las cosas le pueden afectar bastante. En general estamos ante una persona muy positiva.

Ahora bien, si la vibración es exagerada la interpretación psicológica cambia, se radicaliza y puede llegar a ser reflejo de una emotividad poco controlada que puede dar problemas y causar situaciones patológicas. Se han visto este tipo de escrituras absolutamente descontroladas en su grado de vibración en suicidas o en casos de suicidas potenciales.

Recuerdo precisamente el caso de una persona que estaba desaparecida hacía días y que lo único con lo que contaba la familia era una carta que les había dejado diciéndoles que se tranquilizaran, que era muy consciente y libre de lo que hacía, etc. Me hicieron llegar el escrito y cuando llegué a mi despacho me informaron de que ya habían encontrado a aquella persona. Contesté: «Muerta, claro. Pero, ¿dónde?». Efectivamente, era un caso de suicidio que se detectaba perfectamente en su escritura...

 

Mª Jesús Escudero Villanueva

Este reportaje aparece en
10
Noviembre 1999
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