Las ligaduras de la escritura (III)


Los rasgos de la escritura reflejan de manera inconsciente nuestra personalidad y nuestros procesos mentales. De ahí que aprender a interpretarla sea una herramienta de autoconocimiento verdaderamente útil. En esta sección intentaremos enseñarle a hacerlo de la manera más sencilla posible. Ojalá lo consigamos.

Continuamos viendo este mes las LIGADURAS DE LA ESCRITURA, es decir, la forma en que se unen las diferentes letras dentro de la palabra, con algunas de las peculiaridades que a veces aparecen en los textos. Y, en primer lugar, vamos a aprender a identificar la escritura con temblores.

ESCRITURA CON TEMBLORES

Ya comentamos cuando hablamos de la PRESIÓN que en ocasiones aparecen temblores en la escritura y que, incluso, podían aparecer rotos en la misma. Pues bien, desde el punto de vista de las LIGADURAS también podemos identificar en ocasiones un tipo de escritura en la que el trazado es inseguro, tembloroso.

Este tipo de escritura es típica de los niños que están empezando a escribir así como de los ancianos, si bien puede darse en caso de cansancio, debilidad, frío o durante un estado de excitación importante, sea ésta positiva o negativa; por ejemplo, en caso de miedo.

Este tipo de escritura es también indicativo de problemas con el alcohol y puede identificar también a quienes tienen ciertas enfermedades del sistema nervioso central.

 

 

ROTURAS EN LA ESCRITURA

En este caso el trazado de la escritura se ve interrumpido dentro de la palabra. No es que el autor del escrito trace las letras en varios fragmentos sino que la continuidad natural de las letras se ve interrumpida constantemente.

Si este tipo de escritura es habitual puede indicar enfermedades del corazón o respiratorias así como, a veces, angustia psicológica.

 

 

ESCRITURA CON RETOQUES

A veces en el cuerpo de escritura aparecen retoques. Bien retoques mínimos que ayudan a la claridad y legibilidad del texto, bien retoques más evidentes que llegan a ensuciar, a emborronar el texto inicial.

En el primer caso, estamos ante una persona minuciosa, detallista y perfeccionista en extremo que tiende a retocar el escrito para que su perfección y claridad estén aseguradas.

En el caso de que los retoques sean demasiado evidentes y lleguen a ensuciar el aspecto del escrito estamos ante una persona con tendencias obsesivas, la típica persona que siempre da demasiadas vueltas a las cosas, que siempre duda, que suele vivir en la ansiedad y en la tendencia a la depresión. Por supuesto, hablamos del caso en que estos retoques aparezcan de forma habitual.

A continuación veremos dos tipos de escritura que se refieren a la forma en que el útil se desliza sobre el papel y que consideramos también dentro del bloque de las ligaduras; me refiero a las escrituras progresiva y regresiva.

 

 

LAS ESCRITURAS PROGRESIVA Y REGRESIVA

En el caso de la ESCRITURA PROGRESIVA predominan en el trazado los movimientos que van hacia la derecha mientras en la ESCRITURA REGRESIVA cobran mayor importancia los movimientos que giran hacia la izquierda.

 

 

Respecto a la Grafotecnia de estos dos tipos de escritura, podemos señalar que en el caso de la escritura progresiva estamos frente a una persona extrovertida, con gran agilidad mental, inteligente, imaginativa, sociable, amable y positiva…. si bien, en casos extremos, también puede ser una persona con tendencia a la irritabilidad, que exagera fácilmente y un tanto superficial.

La equivalencia psicológica de la escritura regresiva indica, como es fácil suponer, la cara opuesta de la moneda: se trata de una persona introvertida, poco sociable y más preocupada por su propio beneficio que por los demás.

 

Mª Jesús Escudero Villanueva

Este reportaje aparece en
26
Marzo 2001
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