Importante avance en el tratamiento de las patologías posturales

 

Buena parte de las patologías posturales, muchos de los dolores de boca y oído e incluso algunos problemas de vista comienzan a veces ¡en los pies! Pues bien, los terapeutas posturales disponen ahora de nuevas herramientas tecnológicas para tratar las causas. Es el caso de la Plataforma Posturométrica Lizard que permite diagnosticar en apenas tres minutos las alteraciones derivadas de la patología de la postura -desde los pies hasta la boca- y las Plantillas Med Reflex X que ayudan a conseguir la postura adecuada sin cambiar de plantillas cada cierto tiempo porque pueden ser modificadas tantas veces como sea necesario.

¿Cuántas personas van de médico en médico, de fisio en fisio o de osteópata en osteópata sin encontrar remedio a ese dolor de espalda que arrastra desde hace años? ¿Cuántas siguen con vértigos a pesar de acudir a un sinfín de especialistas? ¿Y cuántas plantillas tendrán que hacerse algunas antes de resolver sus problemas al andar? Es más, ¿cuánto tiempo han tenido que sufrir migrañas insoportables o cefaleas muchas de ellas sin que el especialista sepa lo que le ocurre al paciente? Pues sepa que tal situación suele ser la consecuencia de enfocar el problema de una manera sectorial y aislada. Es decir, partiendo del convencimiento de que si a alguien le duele la espalda hay que tratarle la espalda porque la causa ha de estar en ella. Y si es el oído, el pie o la cabeza lo mismo. Y es que la mayoría de los médicos suele tratar cada parte del cuerpo por separado cuando la realidad es que en el organismo todo está interconectado y el acercamiento a una dolencia que se ha cronificado debe hacerse de una manera global.

Porque tanto un problema muscular como óseo o digestivo, un dolor de cabeza o la sensación de vértigo –por poner algunos ejemplos- pueden tener su origen en muy distintas causas. Desde un golpe traumático hasta una intolerancia o una alergia alimentaria pasando por la carencia de un nutriente –especialmente vitaminas A, C, E, D y las del grupo B, minerales como el calcio, el magnesio, el silicio, el azufre, el potasio y el selenio, aminoácidos como la glutamina, la carnitina, la glicina y el ácido aspártico así como la coenzima Q10-, una infección, la existencia de parásitos, un problema digestivo –algo muy corriente-, el exceso de ácido úrico o de ácido araquidónico, un déficit enzimático u hormonal, un desequilibrio energético, etc. Y hay pues que intentar averiguar la causa. Ahora bien, muchas veces –especialmente cuando la salud es en general buena- el problema es meramente mecánico. Solo que en tales casos también hay que buscar causas y soluciones de la manera más global posible. Es lo que hacen, por ejemplo, los expertos en Reeducación Postural Global (lea el lector en nuestra web –www.dsalud.com el reportaje que sobre esta terapia publicamos en el nº 49). Y lo que hacen los expertos en Posturología, disciplina de la que nos ocupamos en esta ocasión y que estudia nuestra forma de permanecer en pie y de movernos, la estática postural, los receptores sensoriales que la hacen posible y las consecuencias de la pérdida del estado de equilibrio ideal. Disciplina con la que se logra a menudo saber –y resolver- numerosos casos de migrañas crónicas, cefaleas, vértigos, problemas visuales -incluso la dislexia-, de memoria o de audición, fatiga injustificada o dolores en la columna vertebral. 

EL SISTEMA TÓNICO POSTURAL

Empezaremos explicando que el sistema que nos permite mantener estable el equilibrio de las cadenas musculares a ambos lados del cuerpo manteniendo siempre la posición más adecuada en relación con el medio ambiente en el que nos posicionamos se conoce como Sistema Tónico Postural. Y para cumplir esa misión cuenta con los siguientes recursos:

-Los esteroceptores. Son los receptores sensoriales encargados de captar la información proveniente del medio ambiente y enviarla al Sistema Nervioso Central para que elabore la respuesta postural adecuada. Se encuentran en el oído interno, en el ojo y en el pie.

-Los propioceptores. Son los receptores sensoriales que permiten al organismo conocer la situación de cada hueso, músculo, ligamento y órgano en relación con el equilibrio corporal.

-El Sistema Nervioso Central. Es el sistema que tras recibir esos datos elabora la respuesta necesaria para conseguir el equilibrio del cuerpo.

Cabe agregar -porque mucha gente lo ignora- que el equilibrio postural depende en gran parte de la musculatura del ojo, del laberinto del oído interno y de un buen apoyo podal. El ojo, desde la parte alta de nuestro cuerpo, envía información al Sistema Nervioso Central y éste, junto con la información que le llega de la parte baja del cuerpo a través de los receptores podales y las cadenas musculares, elabora la respuesta adecuada para que los músculos mantengan erecto nuestro organismo, en equilibrio, haciendo frente a la fuerza antigravitacional y a la Fuerza de Coriolis, nombre que recibe la fuerza espiral a la que están sometidos todos los cuerpos sobre la superficie del planeta y que tiene que ver con el movimiento de rotación de la Tierra que nos hace girar a la izquierda en el hemisferio norte -lo que obliga a los músculos de esa parte a estar siempre más tensos en una respuesta fisiológica natural- y a la derecha en el sur. Luego el cerebro, con toda esa información, regula nuestra posición de manera automática para mantener un tono muscular constante y el equilibrio entre todas las articulaciones sin compresiones.
El problema es que son muchas las circunstancias que pueden perturbar tan delicado sistema pudiendo dar lugar primero a ligeras disfunciones y, más adelante, a patologías como las antes citadas. Es el caso de la boca, perturbador muy habitual del Sistema Tónico Postural. Así ocurre, por ejemplo, cuando alguien bruxa frotando la mandíbula inferior con la superior mediante un movimiento intenso y repetido o cuando alguien aprieta mucho los dientes. En esos casos se provoca una mala oclusión mandibular que contractura todas las cadenas musculares y acaba desequilibrando los demás receptores. Al apretar o rechinar los dientes se genera asimismo una tensión muscular en el cuello que si es hacia arriba puede provocar cefaleas o disfunciones en la convergencia ocular. De hecho cuando el ojo pierde coordinación altera la posición de la cabeza y ello afecta a las cervicales con los problemas de dolor y riego consiguientes. Una contractura crónica en la columna cervical puede asimismo causar que el oxígeno que llega al cerebro vaya disminuyendo y al cabo de unos años provocar problemas de memoria o de demencia. Y si la oclusión mandibular es hacia abajo también puede crear disfunciones y patologías posturales.

Es más, el problema se puede plantear también al revés: un pie que apoya mal puede hacer que las cadenas musculares cambien de abajo hacia arriba provocando que la mandíbula se mueva hacia un lado pero los dientes no. Con lo que la mandíbula -que se mueve-, al no encontrar los dientes para poder cerrarse adecuadamente trata de buscar la posición correcta y para ello hace presión. Se entra así en un círculo vicioso.

En suma, como vemos todo está integrado en un único sistema. Y de ahí que muchas veces se haga necesaria la combinación de diversos profesionales para la resolución de un problema. 

LA PLATAFORMA POSTUROMÉTRICA LIZARD

Pues bien, todo esto lo saben bien quienes practican la Posturología pero nunca hasta ahora se había puesto en marcha un protocolo para valorar de forma conjunta y estructurada el estado global del cuerpo. Lo que se ha logrado con el llamado Protocolo Interdisciplinario Integrado en Posturología y Estabilometría elaborado a partir del desarrollo de la Plataforma Posturométrica Lizard, un dispositivo que recoge y estructura informáticamente los datos que se obtienen desde dos pequeñas plataformas dotadas de sensores sobre las que se coloca de pie el paciente permitiendo así obtener numerosos parámetros: baricentro, oscilaciones del equilibrio postural, sobrecargas…

«Un fisioterapeuta que aún vive, Kapandji –nos contaría Silverio Di Rocca, odontólogo italiano creador e impulsor del protocolo-, estudió la distribución del peso corporal en las áreas de los pies y acabó descubriendo que en el primer metatarso, en el quinto metatarso y en el calcáneo el cuerpo se distribuye en determinados porcentajes de forma matemática. Y coligió que un cuerpo sano tiene que tener distribuido en cada pie, de manera porcentual exacta, una determinada carga. Así que un investigador italiano, proyectista de aparatos de medición Sergio Zanfrini, decidió fabricar una plataforma que midiera esos tres puntos del pie con sensores. Nacería así la actual plataforma que consiste en dos peanas separadas cada una de las cuales tiene sendos sensores al nivel del primer metatarso, del quinto y del talón que proporcionan matemáticamente el porcentaje de peso, la distribución de cargas. La plataforma también mide la estabilidad, es decir, el baricentro de ese cuerpo. Y nos da una serie de valores que nos indican cómo el cuerpo oscila para obtener el mejor baricentro posible. Esos valores pueden medir el confort del paciente, el trabajo que realiza el cuerpo y si el baricentro está centrado o no así como si hay lesiones. A partir de ahí, tras distintas pruebas, constatamos que podíamos medir también de forma matemática el impacto de las oclusiones mandibulares. Con lo que nos dimos cuenta de que cada vez que generamos torsiones mandibulares a la torsión de la mandíbula le sigue la torsión de carga en la plataforma. Es decir, si la mandíbula se tuerce hacia la derecha la carga en la plataforma es mayor en la derecha; y si se tuerce hacia la izquierda la carga es mayor en la izquierda. Luego empezamos a medir también cómo las modificaciones en la boca afectan a la estabilidad. Y pudimos asimismo comprobar electrónicamente con mediciones matemáticas cómo los ojos afectan al equilibrio postural. Siendo entonces cuando surgió la idea de un protocolo común de actuación».

En suma, la plataforma mide la Posturometría o distribución de las cargas partiendo de la base de que en un cuerpo equilibrado ésta es uniforme y la mitad del peso está distribuido a cada lado.
En cuanto a qué puede provocar alteraciones en las cargas puede deberse a problemas visuales, podálicos, masticatorios, bioquímicos o emocionales.
Pero no sólo eso. También mide la Estabilometría y con ello la variación de la velocidad (índice de confort), la forma (bloqueos de oscilación anterior o lateral), el área en milímetros (grado de contractura muscular y de desgaste de energía) y el largo del ovillo estabilométrico (desgaste energético-muscular).

En definitiva, consciente de las enormes posibilidades del sistema Silverio Di Rocca se planteó que si este sistema de diagnóstico lo compartían otros especialistas se podrían obtener muchos datos útiles. Especialmente si se unían y colaboraban en el proyecto médicos, fisioterapeutas, osteópatas, podólogos, optometristas, odontólogos… Así que junto al osteópata francés Ange Cardone desarrolló un protocolo interdisciplinario y ambos decidieron luego difundirlo por toda Europa. De hecho vendrán a Madrid para impartir cursos en marzo, abril y mayo del 2009 donde contarán con la colaboración del doctor Antonio Bermudo, miembro de su equipo y especialista en Medicina Biológica. 

EL PROTOCOLO

De manera resumida diremos que dicho protocolo se configura a partir de tres mediciones de 52 segundos cada una que se efectúan cuando el paciente está sobre la Plataforma Posturométrica Lizard de la siguiente manera:

-Primera medición: el paciente se coloca con los pies descalzos y perfectamente posicionados sobre los sensores correspondientes al primer metatarso, al quinto metatarso y al calcáneo. Debe tener los ojos abiertos mirando al frente y las mandíbulas separadas para eliminar las distorsiones del sistema estomatognático o sistema masticatorio -formado por dientes, músculos y articulaciones- encargado de controlar la oclusión de la boca.

-Segunda medición: se hace con los pies situados de la misma manera y los ojos abiertos pero con los dientes en contacto, en oclusión, para poder medir el grado de interferencia del sistema estomatognático.

-Tercera medición: se hace con los pies en la misma posición y la boca abierta pero teniendo los ojos cerrados para testar como interfieren éstos en el apoyo podálico.

«La primera medición –nos diría Bermudo- es la global y nos muestra cómo está funcionando el Sistema Tónico Postural del organismo. Al tener la boca abierta y estar mirando al frente el cuerpo se manifiesta relajado con lo que se puede cuantificar la postura global del paciente. Las siguientes mediciones son las parciales. Con la mirada al frente y los dientes apretados vemos si el paciente empeora o mejora. Pero que mejore puede indicar problemas en desarrollo porque lo mismo significa que el cerebro se está sirviendo de la boca para mejorar la postura lo que antes o después puede traducirse en una sobrecarga y en un estrés postural grande que acabe en problemas de salud. Cuando queremos medir los pies anulamos los otros receptores. Al abrir la boca y cerrar los ojos conseguimos que no influyan nada y dejamos que la postura sea sólo cuestión de los pies. Evidentemente sabemos que el oído interno está bien porque si no el paciente ni quiera podría mantenerse en pie. Vemos por tanto cómo funcionan los pies en el contexto de la postura».

Estas tres primeras mediciones son las básicas pero luego, dependiendo de cada paciente, se van introduciendo modificaciones que también son medidas. «La plataforma, dependiendo de la especialidad que la utilice, va a medir lo que necesita –nos explicaría Di Rocca-. A mí, como dentista, me interesa el diagnóstico con la plataforma para ver si el ojo, la boca o el pie están alterados y poder derivar al paciente al profesional adecuado. Desde el punto de vista odontológico voy a poder saber si hay problemas dentales, problemas de posición mandibular, problemas de altura, problemas de dientes y dónde están interfiriendo, cómo funcionan las férulas… Pero un podólogo podrá saber dónde está la carga, dónde tiene que corregir, dónde poner un alza, de qué tamaño… Y con los datos obtenidos construir sus plantillas. Un optometrista, por su parte, podrá valorar si las gafas que ha encargado están realmente centradas en relación a la postura del cliente. No si ve bien sino si el centro de visión es el adecuado. Igualmente podrá valorar mejor si los ejercicios de corrección ocular están funcionando adecuadamente. Y a los fisioterapeutas y osteópatas la plataforma les permitirá hacer reprogramación de los receptores posturales y comprobar si se están o no reequilibrando. Todos pueden beneficiarse individualmente… pero también como equipo».

PROTOCOLO INTERDISCIPLINARIO INTEGRADO

El protocolo prevé por ello que si los problemas detectados están relacionados con ojos, boca, pie o cadenas musculares cada profesional trabaje en función de los demás en un orden determinado. Así, si se detecta que el sistema masticatorio interviene como componente perturbador dado que se trata del único sistema que no se puede cambiar de forma inmediata se procede, como primer paso, a anularlo. A ese proceso se le denomina desprogramación articular y se hace normalmente mediante una férula especial. Una vez hecho eso se pasa a reequilibrar el Sistema Tónico Postural. «En ese momento –nos diría Di Rocca- se debe realizar la reprogramación postural global que dependerá del receptor que esté alterado. Para corregir la hipoconvergencia se utilizan imanes propioceptivos, ejercicios musculares y hasta lentes si fuera necesario. De ello se encargará el optometrista. La corrección del apoyo podal se realiza con plantillas propioceptivas si se trata de un problema de propiocepción o con plantillas correctivas si se trata de un problema anatómico; y obviamente de ello se encarga el podólogo. Los problemas de orden postural general se corregirán con los diferentes rehabilitadores (médicos, osteópatas, fisioterapeutas, quiroprácticos, etc.) ocupándose de ello no sólo desde el punto de vista anatómico sino valorando también los posibles problemas bioquímicos y psíquicos». Luego, tras este tratamiento, habrá que ocuparse de reprogramar la mandíbula para conseguir que pase a formar parte del equilibrio global.

«Cuando yo recibo a un paciente que viene con dolor de cabeza o espalda –nos comentaría Bermudo- primero testo su estado con la plataforma y lo complemento con un test kinesiológico general valorando problemas a nivel estructural, bioquímico, psíquico o energético; luego le sugiero seguir un tratamiento de desintoxicación del organismo y de reequilibrio de los desajustes encontrados, sobre todo a nivel del sistema neurovegetativo, corrección dietética y suplementación. Y si viene con muchos bloqueos a nivel osteópatico lo derivo para que se vaya liberando, trabajo que continuará durante el tratamiento para vigilar posteriormente los cambios posturales que se producirán al actuar sobre los receptores principales de la postura, ojo, boca, pie y músculo. Al mes y medio vuelvo a medir al paciente y puedo, con ayuda de la plataforma, perfilar bastante mejor su estado. Es decir, saber si la boca sigue siendo un punto perturbador, si se ha corregido la convergencia ocular, cómo está el pie… Es entonces cuando empieza la carrera de fondo para recuperar completamente al paciente. A partir de ahí el ritmo de revisión es cada dos o tres meses. El odontólogo en cambio suele trabajar con el paciente mensualmente. Y el osteópata, que acaba actuando a medida que se va recuperando el equilibrio, también cada dos o tres meses. Es un trabajo que puede parecer lento pero es productivo y reparador, que acabará con el paciente durmiendo o no siempre con una férula, llevando o no plantillas, pero sin desórdenes, desajustes y, por supuesto, sin dolor crónico».

MEDIR LAS INTOLERANCIAS

En algunos casos, sin embargo, la interrelación puede llegar a ser esquiva, los dolores muchos y la solución lenta. Bermudo suele contar en congresos y conferencias el caso de Miriam, una auxiliar de vuelo de 43 años que en febrero del 2000 sufrió una crisis de vértigo que se agravaba con los cambios de postura. En un primer momento se verificaron bloqueos vertebrales -sobre todo a nivel cervical y lumbar- que mejoraron con tratamiento osteopático pero un día, en marzo del 2004, sufrió un síncope. Fue atendida en Urgencias siendo el TAC, la analítica y las exploraciones complementarias normales. Desde entonces, con una frecuencia de 4 o 5 veces al mes, sufría mareos leves sin pérdida de conocimiento, presión en los oídos, en la zona orbicular inferior y en el tórax que le impedían respirar con normalidad y a veces incluso le costaba hablar teniendo la sensación de que podía perder la consciencia en cualquier momento. Situación que se agravaba ante situaciones de estrés o fatiga. Le sucedía incluso conduciendo el coche por lo que tuvo que dejar de hacerlo y hasta pedir la excedencia en el trabajo. La peregrinación por las consultas de los neurólogos y demás especialistas no daría resultado. Las pruebas eran normales pero ella se sentía cada vez peor, en una espiral de calidad de vida descendente. Pues bien, el examen con la plataforma -unido al diagnóstico clínico- permitió a Bermudo constatar un problema postural que debía ser tratado osteopáticamente pero también problemas de oclusión mandibular y de convergencia en el ojo derecho así como ¡intolerancias alimentarias! El tratamiento corrector de cada una de las patologías fue definitivo y consiguió una mejoría paulatina pero total. Desde finales del 2005 permanece asintomática siendo su estado general de salud «infinitamente mejor». A ella le gusta añadir: «Me han salvado la vida«.

En suma, todo indica que uno de los principales problemas de Miriam estaba en las intolerancias alimentarias. Y lo singular es que este aparato también permite verificarlo porque las reacciones en el cuerpo son a veces tales que provocan desequilibrio postural.

«Las intolerancias alimentarias– nos diría Bermudo-, algo importante que muy pocos médicos valoran, pueden provocar problemas inflamatorios y contracturas musculares, al igual que las toxinas y las carencias nutricionales. Y esas contracturas alterar la postura. De hecho muchos pacientes tienen los pies y la boca bien, no hay problema ocular y, sin embargo, presentan un desequilibrio de peso, de apoyo hacia un lado. En tales ocasiones paso a hacer un test kinesiológico para ver si existe algún problema bioquímico prioritario, busco cuál es y lo resuelvo. Y voy midiendo la mejoría del paciente a través de su equilibrio postural».

Más sorprendente aún: la plataforma ha permitido constatar la eficacia de los medicamentos homeopáticos. Di Rocca lo sabe porque su propia hija, que tenía también un problema de intolerancia alimentaria, fue tratada por Bermudo. «Al principio, sin que Bermudo lo supiera –nos contaría Di Rocca con una sonrisa-, yo medía con la plataforma el resultado de su tratamiento. Es más, medí también si la Homeopatía funcionaba. Verá, primero pusimos a mi hija sobre la plataforma –habíamos pedido un análisis e indicaba que era intolerante a varios alimentos- y sin que ella supiera lo que se le daba poníamos en su mano cierta cantidad de alguno de los alimentos a los que era intolerante. Bueno, pues automáticamente su postura se descomponía. La plataforma lo registraba. En cambio, cuando se la ponía en contacto con un alimento al que no era intolerante no había cambios en las mediciones. Después hicimos la prueba con agua y con el medicamento homeopático. Le poníamos agua en la boca y no cambiaba nada. Le poníamos el medicamento homeopático bajo la lengua mientras mantenía el contacto con el alimento y se corregía la postura mientras lo sujetaba. Es más, lo ingirió y a la media hora estaba equilibrada totalmente. Es decir, al corregir una intolerancia alimenticia se corrigen las contracciones musculares. Y, por cierto, nuestro experimento con la plataforma demuestra que la Homeopatía es eficaz».
El caso es sin duda significativo. La medición inicial de la paciente indicaba -entre otras cosas- una sobrecarga de casi cuatro kilos sobre el lado derecho pero bastó ponerle un poco de harina de arroz en la mano y en la boca para que ésta aumentara a ocho kilos. Y con levadura de cerveza a cinco kilos y medio. Sin embargo bastó que estuviera en contacto con el remedio Nux Vomicca Homarcord -sin dejar de estar en contacto con el alimento no tolerado- y la sobrecarga se redujo a 0’6 kg. Y luego, a la media hora de ingerirlo -siempre manteniendo el contacto con el alérgeno- a sólo 0’3 Kg.

Bueno, pues aún habrá quien diga que lo explicado no es «científico».

Antonio F. Muro
Recuadro:


Las plantillas modificables Med-Reflex X

Los pies son una parte fundamental del Sistema Tónico Postural y constituyen una de las fuentes principales de información de una cadena que –no lo olvidemos- interactúa directamente con el cerebro. Con demasiada frecuencia los dolores al caminar, las contracturas, los dolores articulares y los trastornos ortopédicos son abordados únicamente con el uso de plantillas. Y es habitual que al cabo de cierto tiempo las molestias vuelvan. No porque las plantillas se elaboraran mal sino simplemente porque hoy sabemos que las circunstancias físicas y emocionales del individuo así como los alimentos y fármacos que ingiere pueden incidir en el equilibrio postural haciendo inútiles las plantillas que sólo meses atrás parecían ser la solución. ¿Qué hacer entonces? ¿Encargar nuevas plantillas o aguantar con las viejas y soportar como mejor se pueda los dolores? Ya no. Porque desde Alemania acaba de llegar una solución diferente: plantillas que pueden modificarse, irse ajustando en cada momento según las necesidades del paciente. Se llaman Med-Reflex X, han sido diseñadas por el doctor Gregor Pfaff y constan de nueve compartimentos que pueden manipularse individualmente cada uno de los cuales se carga con virutas de caucho de forma que pueden llenarse o vaciarse mediante sencillas maniobras. Con lo que cada plantilla puede irse ajustando a las necesidades de cada momento.

Hace apenas unas semanas, invitado por el Centro de Terapias Naturales Itaka de Madrid, el propio Pfaff contó cómo actúan. «La plantillas se basan en la activación de los músculos fuertes del pie –contaría-. Al igual que los músculos débiles pueden producir un mal funcionamiento provocando trastornos y dolores los músculos fuertes pueden recuperar, reparar y evitar trastornos musculares, posiciones incorrectas y dolores. Las plantillas estimulan en cada momento la producción de señales en los músculos más adecuados de los pies de manera que distiendan y normalicen el sistema muscular. El resultado es una activación y estimulación de las terminaciones propioceptivas y sensomotoras del pie con la consiguiente mejora en el equilibrio y estática del cuerpo».

En el caso de estas plantillas modificables la estructura final puede variarse pues según la información obtenida con los sistemas avanzados de la Plataforma Posturométrica o con tests posturales. Modificaciones sencillas de realizar. «Las plantillas están compartimentadas -nos dice al contarnos su experiencia Julio Alonso, director del Centro de Terapias Naturales Itaka y experto en oclusoposturodoncia y oclusoposturología- en zonas específicas aisladas que se corresponden con determinados músculos y receptores sensoriales de los que pueden esperarse distintas reacciones. A cada compartimento se accede por un pequeño orificio del que mediante un simple alicate de punta fina extraes una lengüeta y con un émbolo metes o sacas virutas de caucho. Todas las que quieras. Cada uno de esos nueve módulos es independiente de manera que vas chequeando los cambios posturológica o kinesiológicamente o, de manera mucho más fácil y rápida, con la plataforma».

Obviamente lo importante de todo esto no es ya el dinero que uno puede ahorrarse si tiene que estar haciéndose cada cierto tiempo nuevas plantillas sino que con las nuevas los ajustes son inmediatos y se garantiza además que todo el sistema postural está siendo modificado al unísono. «Al paciente hay que tratarlo de forma global –confirma Alonso-. La información de los propioceptores y los esteroceptores sube desde los pies al cerebro pasando por las cadenas musculares estabilizándose en la pelvis a través de la cavidad cotiloidea -donde están las caderas-, de la articulación sacroilíaca, de la lumbar 5 y a partir de ahí, subiendo, se estabiliza en la columna dorsal, se vuelve hacer maleable, muy maleable en la columna cervical -porque tiene mucho movimiento- y llega a los ganglios basales en el cerebelo donde se coordina todo ello con el resto de informaciones de una manera automática. El tono postural fino es un proceso inconsciente, automático, que se autocompensa. Cuando intervienes puede que sí necesites poner unas plantillas pero, al cabo de unas pocas semanas, si has puesto en la boca elementos compensatorios o tratado al paciente con Auriculopuntura o Neuralterapia lo que antes le iba perfecto necesita corregirse de nuevo. Y ésa es su ventaja: que no precisas encargar una nueva plantilla; simplemente sacas o metes las virutas de corcho hasta que las dejas ajustadas a las nuevas necesidades del paciente. Es lo que a mí me parece el logro más significativo».

Claro que no sólo con elementos externos como las plantillas se puede trabajar en el equilibrio y la postura. También de forma consciente podemos mejorarlos. Métodos como la Técnica Alexander, la Reeducación Postural Global, el Método Pilates y otros consiguen una normalización y mejora de la postura. Sobre este particular Julio Alonso nos hizo una reflexión de lo más interesante, sobre todo si tenemos en cuenta el trabajo preventivo que puede y debe de hacerse con los más jóvenes. «Hemos constatado la utilidad de la Plataforma Wi-Fit de Nintendonos diría- porque la gente que tiene problemas de equilibrio y postura, al realizar los ejercicios adecuados sobre la plataforma diez o quince minutos al día trabaja el autoequilibrio y consigue así correcciones muy buenas. Además es el único videojuego que no deteriora el sistema ocular y trabaja el cuerpo entero. Puede pues utilizarse como herramienta por los posturólogos y se puede recomendar a los pacientes como entrenamiento del equilibrio y de elegancia en la postura. Basta realizar algunos de los ejercicios que vienen incorporados en el juego. Realmente es una máquina interesante». 

Este reportaje aparece en
111
Diciembre 2008
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