Crean la base de datos privada sobre Farmacogenómica más importante del mundo

Tras diez años rastreando cientos de bases de datos y más de 100.000 publicaciones científicas de todas las especialidades médicas un equipo multidisciplinar español dirigido por el catedrático de Medicina Genómica y Presidente de EuroEspes Ramón Cacabelos ha integrado en una plataforma vertebrada, interactiva y didáctica todo el conocimiento científico acumulado durante los últimos 50 años a nivel mundial denominada Plataforma Internacional EuroPharmaGenics. Estructurada en bloques temáticos, tiene más de 52.000 entradas divididas en 5 secciones: Fármacos, Nombres Comerciales, Categorías Farmacéuticas, Genes y Enfermedades; lo cual permite hacer búsquedas inmediatas sobre las propiedades y efectos de todos los fármacos aprobados por las agencias reguladoras. Nos lo ha explicado en detalle el propio Dr. Cacabelos.

Los sistemas sanitarios de todo el mundo se encuentran al borde del colapso siendo la principal causa el desorbitado e injustificado gasto farmacéutico. Algo que se debe a varias causas concretas:

1) El sobrediagnóstico y la sobreprescripción de fármacos. Los médicos son hoy, ante todo, recetadores de medicinas; de hecho más parecen comerciales de la industria que profesionales de la salud.

2) La falacia de la caducidad de los medicamentos. La mayoría de los fármacos no caduca en décadas pero los gobiernos permiten a la industria hacerlo creer para que la gente tenga que comprarlos una y otra vez (lea en nuestra web -www.dsalud.com- el artículo La mayoría de los fármacos no caduca ¡en décadas! publicado en el nº 156).

3) Los fármacos se recetan sin que el médico sepa si realmente les son útiles a los enfermos. Lo que se evitaría haciendo que todos los españoles conozcan su perfil farmacogenómico. Es decir, si un fármaco le es útil o perjudicial; y si lo es qué dosis personalizada necesita en su caso. Lo que se obtiene mediante un test genético hoy al alcance de la mayoría, pues cuesta alrededor de 500-600 euros y solo se hace una vez en la vida. Dato importante, porque todos los estudios que se han realizado sobre reacciones adversas apuntan a que las principales causas de los efectos nocivos son fármacos que las personas no toleran o son ineficaces, dosis inadecuadas, duración incorrecta del tratamiento, contraindicaciones e interacciones con otros medicamentos. Y es que, aunque la mayoría de los médicos lo obvia, -porque lo saben- cada persona reacciona de forma diferente a cada medicamento. Fármacos que pueden ser útiles para unas personas pueden ser tóxicos -incluso mortales- para otras.

Resumiendo: el conocimiento del genoma humano ha dejado obsoleto el actual sistema de producción y prescripción de medicamentos sobre el que se asienta la industria farmacéutica así como el modelo de diagnóstico y tratamiento de los enfermos. Y cuánto más tarden las administraciones sanitarias en entenderlo mayor será el coste humano y económico. Así lo asume -entre otros muchos que prefieren mantenerse en un prudente silencio- el doctor Ramón Cacabelos, Catedrático de Biotecnología y Genómica y presidente de la Asociación Mundial de Medicina Genómica, de la Sociedad Española de Medicina Genómica-, de la Asociación Española de Neurogerontología y Neurogeriatría y del Grupo EuroEspes que integran el Centro Médico EuroEspes, EuroEspes-Biotecnología y la editorial EuroEspes- Publishing. Hablamos pues de uno de los investigadores de mayor prestigio internacional en el ámbito de la Genómica y la Proteómica que hace poco escribía en Gen-T/The EuroEspes Journal un artículo titulado Del Genoma Humano a los retos futuros de la Medicina Genómica en el que advertía: “Estamos dando fármacos a granel a pesar de que desconocemos los efectos que la mayoría de ellos ejercen en nuestras células. Y es así porque hasta el momento sólo nos podíamos fijar en la transformación del fenotipo (rasgo observable) externo de la enfermedad y la modificación del fenotipo que generamos con una determinada forma de intervención terapéutica pero desconocemos las consecuencias que a medio y largo plazo pueden surgir en nuestro organismo tras un consumo masivo de fármacos refrendados por la costumbre pero carentes de documentación científica a nivel molecular». Añadiendo: «La Farmacogenómica muestra un nuevo horizonte para el uso racional de fármacos basado en el conocimiento del genoma de las personas y el análisis de las consecuencias que un fármaco puede inducir sobre el genoma -a nivel estructural y funcional- así como los efectos que las características de nuestro genoma pueden inducir sobre el efecto terapéutico, tóxico y metabólico de los fármacos que consumimos” (lea en nuestra web -www.dsalud.com- el artículo Aparece la Primera Guía Mundial de Farmacogenética publicado en el nº 174).

En pocas palabras: obviar hoy la incidencia del genoma de los enfermos a la hora de recomendar un tratamiento debería considerarse negligencia tanto a nivel institucional como médico. Especialmente porque el conocimiento está ya al alcance de cualquiera. Máxime cuando a las dos herramientas puestas desde hace tiempo al servicio de médicos, pacientes e investigadores -la Guía Mundial de Farmacogenómica y la llamada Tarjeta Farmacogenética personalizada- se acaba de añadir una tercera herramienta digital única en este campo que agrupa de forma vertebrada, interactiva y didáctica todo el conocimiento científico acumulado en los últimos 50 años a nivel mundial sobre genes, fármacos y enfermedades: la Plataforma Internacional EuroPharmaGenics, la base de datos genéticos privada más importante del mundo (www.europharmagenics.com).

LA PLATAFORMA INTERNACIONAL EUROPHARMAGENICS

 Hablamos de una plataforma digital estructurada en bloques temáticos con más de 52.000 entradas divididas en 5 secciones: Fármacos, Nombres Comerciales, Categorías Farmacéuticas, Genes y Enfermedades, con cuya puesta en marcha se ha dado un paso importante para contrarrestar el desconocimiento del perfil farmacogenómico de la población y la falta de información farmacogenética en los prospectos de los medicamentos.

El objetivo de este importante proyecto privado es en suma proporcionar a la comunidad científica y a los usuarios una herramienta que permite un conocimiento detallado de la farmacogenética de más de 1.400 medicamentos recetados comúnmente en todo el mundo, aprobados por la FDA en Estados Unidos, por la Agencia Europea del Medicamento en el viejo continente y por Koseisho en Japón.

EuroPharmaGenics es pues un hito histórico en la Farmacogenética al digitalizar por vez primera en formato de página web interactiva la primera guía mundial para el correcto uso de las medicinas. Razón suficiente para que habláramos a fondo de ello con el doctor Ramón Cacabelos, impulsor del proyecto y miembro de nuestro Consejo Asesor desde su creación quien tuvo la gentileza de acudir a nuestra redacción para explicárnoslo.

-Díganos, doctor: ¿cuándo decidieron acometer la construcción de la plataforma? Porque nos parece una labor ingente para una empresa privada…

La idea inicial la tuvimos en 2005, una vez se cartografió el primer borrador del genoma humano. Y su objetivo es integrar de forma vertebrada, didáctica y práctica el conocimiento en torno a los tres grandes bloques temáticos que tienen que revolucionar la Medicina del futuro: el entendimiento de las enfermedades, el diagnóstico predictivo y el tratamiento personalizado. Y lo que hace EuroPharmaGenics es integrar toda esa información en una base de datos enorme con 52.000 entradas. Base de datos que tuvo un prolegómeno: la Primera Guía Mundial de Farmacogenómica, que sacamos en 2012. Lo que ahora ponemos en marcha es la versión digital interactiva, actualizada y expandida, que incorpora todo el conocimiento científico sobre lo que tiene que ser la Medicina del futuro.

-¿Cómo ayuda la Genómica en el conocimiento de las enfermedades?

-Hoy día conocemos sólo un 10% de las causas de las enfermedades de la especie humana; o lo que es lo mismo, ¡desconocemos el 90% de por qué enfermamos! Y la única manera de entender el fondo patogénico de cualquier enfermedad es recurriendo al análisis molecular de las transformaciones que sufre nuestro organismo cuando se daña y eso nos lo puede proporcionar el conocimiento del genoma y sus ciencias satélites; como la Proteómica, la Epigenética, la Transcriptómica y la Metabolómica.

-¿Podría ser la mejora en los diagnósticos preventivos una de las aportaciones más inmediatas del conocimiento acumulado en la plataforma?

-Así es. En estos momentos la medicina convencional identifica una enfermedad cuando da síntomas. De tal manera que nadie se siente enfermo aunque le esté destruyendo un cáncer hasta que ese cáncer da síntomas. Pero ello no significa que estemos sanos. La mayoría de las enfermedades, las que representan el 80% de la morbi-mortalidad de los países desarrollados, tiene que ver con problemas de corazón, cáncer y cabeza. Cumplen este criterio. Pero cuando dan síntomas pueden llevar más de dos o tres décadas destruyendo el organismo.

Ejemplos paradigmáticos son los casos del alzheimer y el parkinson. Cuando aparece un trastorno de memoria en el alzheimer o un trastorno motor en el parkinson son tantos miles de millones de neuronas las que han muerto que ningún medicamento va a resolver el problema por eficaz que sea. Porque ningún medicamento va a resucitar las neuronas muertas. Por tanto, para ser eficaz en la lucha contra estas enfermedades -y lo mismo es aplicable a las enfermedades del corazón y al cáncer- hay que intervenir muchos años antes. Pues bien, la Genómica nos va a permitir -de hecho ya nos lo permite- identificar predictivamente esos genomas vulnerables que irremediablemente, si confluyen una serie de factores medioambientales, son susceptibles de desarrollar esas enfermedades. Un diagnóstico predictivo nos pone en la antesala de poder intervenir profilácticamente.

-¿Está realmente la Farmacogenética en condiciones de garantizar tratamientos personalizados ya o es una apuesta de futuro?

-Lo está ya. La gran aportación de EuroPharmaGenics es el tratamiento personalizado. Hoy todo el mundo sabe que ningún medicamento funciona igual en todas las personas. Y este conocimiento permite saber si una persona metaboliza un fármaco concreto mejor o peor -depende de su propio genoma- e, incluso, cuál es la dosis idónea en su caso. Que puede o no coincidir con la que sugiere el prospecto. Es algo que depende, por ejemplo, de si hay mutaciones en algún alelo del gen. Como sabe, un gen es un segmento del ADN con dos alelos, heredados de nuestros padres, que codifica una proteína estructural o un enzima funcional. Pues bien, de que tengamos los alelos normales o mutados depende que seamos metabolizadores normales, intermedios o rápidos de un fármaco. Si nuestros alelos son normales seremos metabolizadores normales y ello implica que podremos tomar una dosis normal. Si uno de los alelos es mutante entonces estamos ante un metabolizador intermedio que deberá tomar la mitad de la dosis convencional del fármaco porque la enzima que codifica ese gen no trabaja con la eficiencia esperada. También hay personas que tienen dos alelos mutados en un mismo gen y es evidente que en tal caso no podrán metabolizar la familia de fármacos de la que el mismo se encarga; es más, una pequeña dosis de ese fármaco puede llevarle a la muerte. Pero asimismo hay personas que pueden tener un gen con una actividad enzimática tan grande que cuando ingieren un medicamento lo destruye en segundos; y, claro, no les hace el efecto esperado con lo que necesitan dosis muchos mayores para obtener el mismo efecto que logra alguien con un alelo normal. Tal es el escenario. Y añadiré que cada segmento poblacional y etnia tienen su propio perfil; en Europa por ejemplo somos malos metabolizadores mientras los orientales y polinesios son muy buenos metabolizadores de fármacos que se procesan por la vía del CYP2D6, responsable del metabolismo de un 40% de los fármacos que actúan sobre el sistema nervioso.

-¿A quién puede interesar y ser útil la plataforma?

-La plataforma está pensada para cualquier usuario. Lógicamente quienes más se van a beneficiar de ella son los médicos en general porque el gran cambio que tiene que experimentar la medicina debe llegar de la mano de médicos que deben ser quienes consigan que la medicina se modernice, se adapte a los tiempos y pase de ser una medicina reparadora a ser una medicina predictiva. Con la ayuda de la plataforma los médicos podrán entender mejor la naturaleza de las enfermedades, aprender a diagnosticar precozmente, predictivamente, y conocer los nuevos instrumentos que hoy la ciencia pone a su servicio para hacer su trabajo. Y yo diría que tan importante o más es que la plataforma le facilita al médico los instrumentos para optimizar el uso de fármacos y dar el fármaco correcto a la persona adecuada en la dosis óptima.

Por tanto los principales beneficiarios van a ser los obreros de la Medicina… que somos los médicos. Y el segundo gran beneficiario va a ser el usuario. Hoy día cualquier persona tiene acceso al conocimiento pero es necesario que en ese gran basurero que es internet, donde podemos encontrar de todo, existan elementos educativos que representen lo que significa el pensamiento del colectivo científico, que plantee rigor, seriedad y mesura a todo lo que un usuario normal puede encontrar en la red. Por otra parte, es importantísimo que cualquier ciudadano que está consumiendo un medicamento o tenga una patología completa disponga de un conocimiento objetivo de los tratamientos que debe tomar, cómo los debe tomar y qué perfil como usuario debe tener desde un punto de vista genómico para sacar el mayor rendimiento a ese tratamiento que está tomando. Esto es especialmente útil en personas que tienen que estar tomando tratamientos crónicos en las tres grandes patologías: corazón cáncer y cabeza; enfermos que precisan de tratamientos tóxicos, costosos y de administración muy duradera. Por tanto el usuario, el consumidor de estos fármacos o la persona que sufre una de estas patologías es el segundo gran beneficiario de la plataforma. Y el tercer beneficiario es el investigador, quien tiene que desarrollar esas tecnologías diagnósticas, quien tiene que trabajar en el laboratorio para buscar la etiopatogenia de las enfermedades y por supuesto quien tiene que contribuir al desarrollo de medicamentos.

-¿También las administraciones sanitarias pueden beneficiarse de esta herramienta digital?

-Por supuesto. Hay un cuarto gran beneficiario que a veces no se quiere beneficiar pero debería hacerlo que son las agencias reguladoras del uso de fármacos y los ministerios de Sanidad de cada país. Es decir, los burócratas del sistema -de cualquier país- deberían impregnarse de esta nueva cultura médica para administrar correctamente los recursos del futuro.

PEFIL GENÉTICO INDIVIDUALIZADO

-Parece claro que para que un médico pueda en su consulta sacar utilidad práctica a la plataforma es preciso conocer previamente el perfil genómico individual del paciente. ¿Cuándo cree que se generalizarán los perfiles genéticos en la sociedad?

La Tarjeta Farmacogenómica fue el primer instrumento práctico que nosotros desarrollamos para que cualquier ciudadano -y su médico- supiese con precisión el medicamento que puede utilizar y los fármacos que debe evitar. La tarjeta es el instrumento último pero para llegar a eso se necesita efectivamente conocer el genoma de las personas. Lo que se perseguía con la tarjeta cuando la desarrollamos era demostrar que la tecnología ya está aquí y que se podía trasladar a un instrumento práctico. Y además que ese instrumento práctico es para toda la vida. Aparte, demostrar también que puede hacerse a un coste mínimo, accesible a cualquier persona y bolsillo. Máxime cuando se trata de patologías crónicas en las que quienes las sufren deben tomar medicamentos a lo largo de muchos años. El instrumento está ahí, lo que faltaba era la cultura, un modelo educativo que explicase todo lo que esa tarjeta contiene en términos tecnológicos. Y EuroPharmaGenics cubre ese vacío. Contiene la cultura científica necesaria para implantar una medicina personalizada que va desde el conocimiento de las causas al diagnóstico precoz y al tratamiento personalizado. Obviamente nada en ciencia es definitivo. En ciencia las verdades absolutas de hoy son verdades relativas del mañana. Y eso es lo que tiene que ser la Ciencia. Pero estos son los cimientos de lo que tiene que ser la Medicina del mañana. Por tanto los administradores de la salud no tienen ya disculpas para incorporar los marcadores genéticos de riesgo como apoyo al diagnóstico de la enfermedad y el perfil farmacogenómico para el tratamiento personalizado.

-¿Cuánto tiempo cree que puede llevar incorporar estas herramientas al sistema?

-En un país como el nuestro, con la situación económica que estamos atravesando, con una crisis que amenaza con llevar a la quiebra al sistema sanitario y, sobre todo, con el problema de las pensiones, la implantación de este nuevo modelo se retrasará más de lo necesario pero no debiera ser más allá de una década. Yo creo que en cinco o seis años estos procedimientos deberían empezar a generalizarse en la Sanidad del día a día. En paralelo con esto es muy importante tener en cuenta que el colectivo médico tiene que educarse. Toda nueva tecnología requiere un conocimiento nuevo y ese conocimiento tiene que incorporarse a los programas de las facultades de Medicina. Después, todas estas tecnologías tendrán que testarse en el día a día lo que permitirá mejorarlas, ver sus deficiencias y buscar métodos para optimizar un conocimiento que en estos momentos representa el cimiento. Aunque seguro que no será el definitivo.

Cambio paradigmático que pasa por abandonar el actual modelo de prescripción.

El paradigma del tratamiento por ensayo y error, es decir, mediante la esperanza de acertar con la prescripción es frustrante para los médicos que tienen que hacer frente a enfermedades graves y a tratamientos crónicos en los que la experiencia demuestra que menos del 20-30% de los casos resultan beneficiados. En la población occidental sólo un 25% de las personas son metabolizadores normales para los genes responsables de la metabolización de más del 60% de los fármacos que se prescriben corrientemente. El otro 75% de la población que recibe tratamientos al azar es susceptible de ser dañado por ellos o, simplemente, no experimentar ningún efecto debido a su condición de metabolizadores intermedios, lentos o rápidos. Unos dos tercios de la población requieren un ajuste de la medicación con modificación de la dosis o un cambio a otro medicamento de diferente categoría farmacéutica para así evitar la ruta metabólica del gen defectuoso. Es un asunto serio.

NO TODO EN LA VIDA ES GENOMA

¿Y el modelo de futuro que usted presenta no deja obsoleto el actual sistema de búsqueda de medicamentos de las multinacionales farmacéuticas?

-Va a ser prácticamente imposible que anule lo que es la praxis del desarrollo farmacéutico de los últimos cien años porque lógicamente la tradición está ahí y todo va a depender de la capacidad de cambio que tenga la industria a la hora de utilizar estos nuevos instrumentos. Pero me consta que las Big Pharma están en ese camino. La propia FDA ha incorporado como recomendación -no como obligación- que cuando se desarrolle un nuevo fármaco el laboratorio aporte información respecto a la adaptación del mismo a distintos perfiles genéticos para que pueda evaluar en qué colectivos ese fármaco funciona mejor y en cuáles peor. La industria farmacéutica tiene que entender que incorporando estas tecnologías va a ahorrar mucho dinero y va a salvar muchos fármacos.

Tiene que asumir de una vez que no puede pretender sacar un medicamento y usarlo a granel, indiscriminadamente, porque ese modelo a lo largo de los últimos cincuenta años lo único que ha demostrado es que del 100% de quienes consumen el fármaco solo se está beneficiando un 20%. Y ese beneficio parcial es tan modesto que a veces se puede cuestionar la relación coste-beneficio. Y lo que es peor: al 80% del resto de personas que lo han tomado o no les ha hecho nada o les ha hecho daño.

Por tanto esto tiene que cambiar. E insisto: lo tienen que comprender las autoridades sanitarias, lo tiene que entender la industria,  lo tiene que entender el médico y lo tiene que entender el usuario. Esa es la gran revolución cultural que hay que introducir en el desarrollo de nuevas moléculas y en el desarrollo de casi todo. Hoy nadie tiene que dogmatizar sobre ningún producto creyendo que es válido para todo el mundo. Será válido para aquellos que tengan el perfil adecuado para beneficiarse de él pero el dogma que sostiene que el mismo fármaco vale para todo el mundo que padece una enfermedad o un determinado déficit ya no tiene sentido.

-Antes dijo que adaptándose a esta nueva realidad la industria no sólo podría ahorrar mucho dinero sino también salvar fármacos. ¿A qué se refería?

-Le pongo un ejemplo para que se entienda mejor. La talidomida es un gran fármaco… pero es también un fármaco maldito porque se desarrolló mal, porque se aplicó mal y porque no se especificaron los colectivos en los que podía hacer un gran daño. Daño que hizo y que la convirtió en una molécula apestosa. Sin embargo la talidomida, en determinados tipos de cánceres sanguíneos, es un fármaco poderosísimo y altamente eficiente. Si se aplicase con esta molécula maldita y algunas otras los conocimientos de la Medicina Genómica y se especificasen los colectivos para los que puede resultar útil -con independencia de su porcentaje- esos productos serían utilizados correctamente en ese sector de población y no estarían condenados de forma radical.

-¿Y no podemos acabar cayendo en una especie de determinismo genético en el que asumamos a ciegas lo que señale nuestro perfil genético?

-El riesgo se debe a que nos dejamos arrastrar por las modas y las modas nunca son buenas. La historia nos demuestra que el exceso de modismo en un momento determinado es tóxico pero la ciencia es la que tiene que regular esas cosas. Y lo primero que va a demostrar la Genómica es que no todo en la vida es Genómica. Y que todas esas enfermedades a las que podemos estar predispuestos en el momento del nacimiento se desarrollarán o no dependiendo del entorno en el que vivamos, dependiendo de los factores de riesgo medioambientales. Por tanto la propia Genómica se va a autolimitar en lo que es su propio peso en el desarrollo de las enfermedades y va a dar valor a los factores medioambientales que inciden sobre el genoma y pueden estar contribuyendo a desarrollarlas.

Y tres cuartos de lo mismo puede decirse respecto de los fármacos. Su eficacia y toxicidad depende en un 80-90% del perfil genómico pero gran parte del fracaso terapéutico no depende de éste sino del fármaco, de que lo mezcles con alcohol o con una comida con la que no lo tienes que mezclarla, de que no lo tomes a la hora en que lo tienes que tomar o de que no sepas utilizar adecuadamente ese producto; sea fármaco, bio-fármaco o producto natural. Por tanto la Medicina Genómica del futuro no va a ser una medicina colonizadora, invasora, va a ser una medicina clarificadora que ponga cada cosa en su lugar pero utilizando como columna vertebral lo que realmente somos, nuestra constitución heredo-biológica que es la que nos hace como somos. Aunque después toda una serie de factores -los líos y follones en los que nos metemos- sean los que van a determinar que las cosas nos vayan bien o mal. Al igual que con la enfermedad.

Lo que va a hacer la Genómica es delimitar los campos partiendo de un magnífico conocimiento de la dotación heredo-biológica de cada persona. ¿Y quién puede estar en contra de saber cuáles son sus fortalezas y sus debilidades? Sería estúpido renunciar a un conocimiento que te permitiría planificar tu vida, tus opacidades en términos de salud, de evitar riesgos desde múltiples perspectivas… Esto es lo que persigue la Medicina Genómica del futuro a la que ahora también se le están dando otros nombres: Medicina de Precisión, Medicina Personalizada… En fin,  miles de inventos lingüísticos.

-Pero saber que uno tiene tendencia genética a padecer una enfermedad, ¿no puede ser agobiante? Especialmente si se trata de una para la que no se conoce curación…

-Soy absolutamente categórico en la respuesta a esa pregunta: NO. El conocimiento siempre es bueno. Lo que pasa es que hay que saber administrarlo. La Genómica en sí misma no es determinista por lo que acabamos de decir antes: podemos nacer con una predisposición pero si conocemos la vulnerabilidad y nos protegemos frente a ella ese gen malo no tiene por qué expresarse. Y esto es válido para el cáncer, para el corazón, para los problemas neuronales y, en términos genéricos, para cualquier patología.

Por tanto el que yo conozca tener una predisposición genética me tiene que dar la posibilidad de desarrollar una barrera de defensa frente a esa enfermedad. Y si esa enfermedad hoy no tiene cura es porque me estás hablando de ella ¡después de que ha desarrollado síntomas! Y ya he dicho que el abordaje de estas enfermedades en el futuro no se hará cuando hayan comenzado a dar síntomas porque entonces ya te han destruido. Lo que necesitamos es saber si tienes riesgo o no para saber cómo protegerte. Y si identificamos ese riesgo sí te podemos proteger. Desde este novedoso punto de vista, en el cien por cien de los casos, enfermedades que hoy son incurables cuando se manifiestan no tienen por qué ser intratables cuando se predice el riesgo.

Este es el gran cambio de mentalidad que tenemos que experimentar. De lo que se trata es de que conozcas tu vulnerabilidad para evitar que eso te destruya. Y entonces el paradigma cambia completamente. Lo que la Medicina Genómica quiere es conocer 20 o 30 años antes cuáles son los puntos flacos, en términos de salud, para blindar a la persona frente a su vulnerabilidad genética. Entonces esa enfermedad será abordable y después de 20 años podremos ver el grado de eficacia de la estrategia. Pero hoy por hoy, con este planteamiento que estoy haciendo, nadie puede decir que algo es incurable porque nunca se ha abordado el problema en tiempo y forma tal y cómo lo estamos intentando establecer en la Medicina Genómica.

Si después de 20 o 30 años de conocer la vulnerabilidad de una persona y de haber estado protegiéndola -por ejemplo en casos de alzheimer o parkinson de origen genético- evitando que entre en un entorno de toxicidad medioambiental que le aboque a una degeneración cerebral -por ejemplo- y a pesar de ello desarrolla la enfermedad como su padre o madre entonces estaremos en condiciones de decir que hemos fracasado en el modelo de medicina predictiva y podremos decir que esa enfermedad es incurable porque no hemos sido capaces de ralentizar o evitar la muerte de esas neuronas. Pero eso hoy no lo puede decir nadie porque nadie lo ha hecho. Por eso hay que cambiar el paradigma. Y la única forma de cambiarlo es con un planteamiento claro y transparente. Conocer tus fortalezas y debilidades es fundamental y además es el único camino para que tú, como ciudadano individual, seas responsable a la hora de protegerte contigo mismo y con tu familia por las consecuencias que para ella tiene el que enfermes o no.

 LA TARJETA FARMACOGENÉTICA Y LA GUIA MUNDIAL

Terminamos. Es evidente que lo postulado por el Dr. Cacabelos en esta esclarecedora entrevista pasa por el conocimiento por parte del enfermo -y del médico- de su perfil farmacogenómico y poder así saber cómo va a reaccionar su organismo ante los fármacos. Algo para lo cual el Centro de Investigación Biomédica EuroEspes desarrolló una tarjeta codificada de tamaño similar a una de crédito que puede llevarse siempre encima e incluye toda esa información. Perfil individual que para poder obtenerse requiere solo de una mera muestra de sangre y algo menos de 600 euros (vea en la sección de vídeos de nuestra web –www.dsalud.com– el titulado La Tarjeta Farmacogenética).

Información confidencial encriptada en la tarjeta con una clave que solo conoce el usuario que además tiene la ventaja de que permite ir incorporando a lo largo del tiempo los nuevos medicamentos que vayan aprobándose.

Es más, en un futuro próximo se prevé que contenga la lista con la mayoría de los productos naturales de consumo más común; con lo que se tendrá en ella importante información nutrigenómica.

Y por si fuera poco la tarjeta diseñada por EuroEspes está preparada para incluir en ella todo el historial clínico del paciente: los resultados de sus analíticas de sangre y orina, de las pruebas radiodiagnósticas, las patologías sufridas, sus intolerancias o alergias, los fármacos ingeridos, los tratamientos seguidos, las operaciones quirúrgicas a las que se ha sometido… En fin, todo tipo de documentación médica. De esa forma cualquier médico al que el enfermo acuda podrá disponer de toda esa información sin tener que interrogar al paciente. Le bastará introducir en el ordenador su tarjeta para conocer todo el historial clínico del enfermo de un solo vistazo.

Terminamos indicando que la Primera Guía Mundial de Farmacogenómica (World Guide for Drug Use and Pharmacogenomics) de la que hemos hablado en este artículo se halla de momento solo en inglés, tiene unas 3.000 páginas e incluye en su índice 52.000 entradas, 1.891 categorías farmacéuticas, 7.750 fármacos de uso común, 31.750 nombres comerciales de medicamentos, 4.450 genes relacionados con patologías humanas y metabolismo de fármacos y 9.200 enfermedades humanas.


Antonio F. Muro

 

 

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202
Marzo 2017
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