Estados Unidos: 3.311 millones de dólares por los daños y muertes causadas por las vacunas

Estados Unidos ha pagado ya 3.311 millones de dólares a más de cinco mil personas y familias por las lesiones y muertes que han causado las vacunas desde que en 1988 el Departamento de Salud creara el Programa nacional de compensación por daños debidos a vacunas. Y eso que se han denegado más de diez mil y que solo se ha interpuesto una pequeña parte de las posibles demandas debido a la falta de información adecuada y a que se limita el tiempo de reclamación a sabiendas de que los efectos negativos de las vacunas aparecen a veces al cabo de unos años. Todo indica pues que ese programa y la ley que regula el llamado Vaccine Court (Tribunal de Vacunas) se pusieron en marcha para proteger a los fabricantes y no a los usuarios. De hecho los miles de millones de indemnización pagados en ese país ¡los abona el estado y no los laboratorios fabricantes! Inexplicable y repugnante.

Sumarios:

Son muchos los países avanzados que admiten los efectos negativos potenciales de las vacunas porque las evidencias son incontestables pero en España se niega tal posibilidad porque así lo han decidido las autoridades sanitarias sin justificación alguna.

Entre el 10 de enero de 1988 y el 1 de enero de 2017 Estados Unidos pagó 3.311 millones de dólares a 5.143 personas y familias por lesiones y muertes atribuidas a vacunas.

Todo indica que en Estados Unidos el Programa nacional de compensación por daños debidos a vacunas y la ley que regula el llamado  Tribunal de Vacunas se pusieron en marcha para proteger a los fabricantes y no a los usuarios.

El conocido como “incidente Cutter” puso en alerta a los fabricantes de vacunas ya que numerosas personas sufrieron parálisis -algunas de ellas incluso murieron- por contraer la polio ¡precisamente tras recibir la vacuna desarrollada para esta enfermedad!

En lugar de aprobar medidas para obligar a los laboratorios a fabricar vacunas más seguras y menos tóxicas -independientemente ya de si son o no eficaces- las autoridades estadounidenses -sin duda convenientemente “aleccionadas”- aprobaron normas para blindarlos ante posibles demandas.

Según el Tribunal Supremo de Estados Unidos nadie puede querellarse contra un laboratorio por los daños que cause una vacuna aprobada por las autoridades sanitarias -salvo por deficiente fabricación- alegando como “razón” que “las vacunas son inevitablemente inseguras“.

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Marzo 2017
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