La menopausia: una etapa de … ¿sufrimiento?

La menopausia tiene mala fama entre las mujeres porque se asocia con una especie de “caída en picado“ hacia la vejez y a innumerables trastornos físicos y psicológicos. Y ese cliché, más que el propio cambio biológico, es el responsable de que muchas mujeres de entre 45 y 65 años se sientan realmente mal. Sin embargo, hoy existen numerosas propuestas terapéuticas para paliar los síntomas que provoca la disminución de estrógenos en la sangre, principal causante de los males que aquejan a las mujeres durante el climaterio.

La fase natural de la madurez femenina afecta dolorosamente a muchas mujeres. Para algunas, incluso, todo gira en torno a su capacidad para concebir y parir hijos. Por eso cuando comienza el climaterio (alrededor de los 45 años) aumentan en su interior miedos ancestrales que la llevan a decir cosas como “ya no atraeré al sexo opuesto ”, “nadie me necesita ya porque mis hijos son mayores” o, en último término, “mi vida carece ahora de sentido”. Y estas afecciones del alma agravan -o, incluso, provocan- trastornos físicos que se pueden prevenir y evitar fácilmente. Pero para ello es imprescindible que la mujer considere la menopausia como una etapa más, como una fase natural, como el inicio de una nueva vida, más rica y madura pero igual de plena. Y, sobre todo, han de dejar atrás la heredada idea de que la menopausia es un periodo de sufrimiento insoportable.

¿QUÉ ES LA MENOPAUSIA? 

La menopausia no es más que el cese permanente de la menstruación como resultado de la pérdida de funcionamiento ovárico. Lo que ocurre es que, con el paso de los años, los ovarios responden cada vez menos a la estimulación que provocan la hormona luteinizante y la hormona foliculoestimulante, secretadas por la hipófisis (una glándula situada en el cerebro). En consecuencia, los ovarios secretan de forma progresiva menos cantidad de estrógenos y progesterona y la liberación de óvulos (ovulación), finalmente, se detiene. Ese decrecimiento progresivo de la producción de estrógenos es lo que provoca la inactividad final de los ovarios y, por tanto, del periodo fértil.

Por lo general se habla de menopausia cuando durante doce meses no ha habido regla. Este cese se puede producir de manera natural o bien de manera artificial mediante una intervención quirúrgica en la que se extirpen los ovarios.

¿A QUÉ EDAD SE PRODUCE? 

La menopausia es la desaparición en la mujer de la capacidad de concebir y parir hijos y es sólo un signo más del conjunto de fenómenos que engloban la etapa de la vida de la mujer que abarca desde los 45 a los 65 años y que se conoce como climaterio. La menopausia natural tiene lugar hacia los 50 años y es el paso entre la etapa reproductiva y la no reproductiva. Se considera que esta fase comienza hacia los 49-50 años pero los primeros sofocos y sudoraciones pueden producirse alrededor de los 47, en la etapa conocida como perimenopausia. Teniendo en cuenta que le esperanza de vida de la mujer española se sitúa en los 80-82 años, la etapa menopáusica y postmenopáusica constituyen más de una tercera parte de la vida.

¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS? 

Entre los síntomas iniciales destacan -por el elevado porcentaje de mujeres a los que afectan- los sofocos, sudoraciones nocturnas y mareos. Los periodos de sangrado serán cada vez menos frecuentes e imprevisibles a causa de la disminución progresiva del nivel de estrógenos en sangre. Pero además de estos trastornos físicos, el cambio hormonal provoca en muchas ocasiones un importante bajón psicológico y de ánimo que se conoce como “depresión de la menopausia”.

¿A QUÉ TRASTORNOS DA LUGAR? 

Algunos años después de la última menstruación pueden aparecer alteraciones en la piel, en la vagina, dolor en las articulaciones o durante el coito, incontinencia urinaria y cambios psicológicos y emocionales. Más tarde, el desequilibrio hormonal puede ocasionar un mayor peligro de agregación plaquetaria (trombos), una tendencia a comenzar la pérdida de masa ósea (osteoporosis) o un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares o cáncer de mama, tal y como se recoge en el recuadro adjunto.

¿CÓMO SE PUEDE ALIVIAR ESOS TRASTORNOS? 

Como prácticamente todos los trastornos asociados a la menopausia se deben a la falta de producción de estrógenos, el tratamiento se basará fundamentalmente en suplir este déficit. A este respecto, existen varias posibilidades.

Por un lado, está el llamado Tratamiento Hormonal Sustitutivo (THS) que se basa fundamentalmente en suplir la carencia de hormonas mediante la administración artificial de estrógenos sintéticos (producidos en laboratorio) hasta niveles similares a los de la premenopausia. Por otro, existen en el mercado preparados naturales no sintéticos (fitoestrógenos a base de isoflavinas) con una acción similar a los estrógenos pero que evitan los efectos indeseados del THS.

Ahora bien, los estrógenos sintéticos son cien veces más potentes que los naturales y, en consecuencia, no es recomendable su administración prolongada ya que con dosis muy bajas de estrógenos naturales ya se evitan los sofocos y se previene la osteoporosis.

¿PARA QUÉ SIRVE EL TRATAMIENTO HORMONAL SUSTITUTIVO? 

Su objetivo es aliviar los sofocos, la sequedad vaginal y los trastornos urinarios asociados a la menopausia pero también se administra para prevenir la pérdida de colágeno, la aparición de osteoporosis o arteriosclerosis y para proteger a la mujer frente a enfermedades cardiovasculares.

Claro que durante mucho tiempo la clase médica se ha venido planteando si el hecho de tomar estrógenos aumenta la incidencia del cáncer de mama y si bien no se ha demostrado esa asociación sí se recomienda que la mujer que tenga un riesgo elevado de padecerlo (por antecedentes familiares, por ejemplo) se abstenga de tomar estrógenos. No obstante, para las mujeres proclives a sufrir osteoporosis y enfermedades del corazón así como para aquellas con poco riesgo de desarrollar cáncer de mama, el beneficio obtenido gracias a la terapia con estrógenos compensa los posibles riesgos. Por ejemplo, cuando una mujer padece o corre el riesgo de padecer osteoporosis los estrógenos son absolutamente necesarios. Con ellos no se consigue un aumento de la densidad ósea pero impiden la progresiva pérdida de hueso.

Eso sí, tenga en cuenta que los estrógenos provocan efectos secundarios y, al tiempo que beneficios, conllevan riesgos a largo plazo. Los efectos secundarios son: náuseas, malestar en las mamas, espasmos intestinales, flatulencia, sangrado vaginal irregular e indeseado, picor en piel y mucosas, dolor de cabeza, hipertensión, palpitaciones aumento de peso y cambios de estado de ánimo además de nerviosismo y vértigo. Asimismo, las dosis muy altas pueden causar migrañas.

Esa es la razón de que el Tratamiento Hormonal Sustitutivo no se prescriba a mujeres que sufran o hayan sufrido cáncer de mama o de endometrio (revestimiento interior del útero), que presenten tumores ováricos estrogenodependientes o melanoma, enfermedad hepática grave, antecedentes de tromboembolismo, síndromes varicosos muy severos o alteraciones de la coagulación sanguínea.

Si está usted entre estos casos es recomendable que recurra a otros tratamientos no hormonales, no tan agresivos pero igualmente eficaces. En este sentido, los fitoestrógenos, extraídos de las plantas pueden ayudar a la mujer sin provocarle los efectos secundarios descritos.

¿Y SI PREFIERO NO TOMAR ESTRÓGENOS? 

En este caso, como decimos, la principal alternativa no hormonal la constituyen los fitoestrógenos, una buena opción para las mujeres que no pueden, no deben o no quieren tomar estrógenos.

Los fitoestrógenos son compuestos derivados de plantas que han demostrado tener algún tipo de actividad estrogénica. Se comportan como estrógenos débiles y actúan beneficiosamente sobre el esqueleto, el sistema cardiovascular y el sistema nervioso central además de aliviar los sofocos y la sequedad vaginal. Dentro de estos compuestos destacan, por su acción estrogénica natural, unas sustancias llamadas isoflavonas. Estos elementos se encuentran en una gran variedad de plantas, especialmente cereales, legumbres y hortalizas si bien la soja parece ser su fuente más abundante. A este respecto, algunos estudios específicos han demostrado que el consumo de soja reduce muchos de los trastornos de la menopausia incluyendo el riesgo de sufrir enfermedades asociadas como cáncer, osteoporosis o problemas cardiovasculares (vea el artículo “El consumo de soja reduce los riesgos de infarto, osteoporosis, colesterol y cáncer así como los trastornos de la menopausia” en el número 13 de nuestra revista).

La dosis de soja que se recomienda es de unos 40 miligramos al día que deben repartirse en dos tomas (una por la mañana y otra por la noche) para mantener constantes los niveles hormonales. Los expertos en Fitoterapia sugieren que, para obtener el máximo beneficio de la soja, se tome como mínimo durante los 5 años previos a la aparición del climaterio ya que alivia los primeros síntomas aunque también se puede tomar con posterioridad pues ayuda a prevenir las enfermedades asociadas a la menopausia.

Además, los fitoestrógenos no producen sangrado, carecen de efectos secundarios y, aunque sus efectos son muy suaves, pueden ser una buena opción para las mujeres que prefieran una medicina natural. Se comercializan en forma de comprimidos para su ingestión continuada de uno o dos diarios.

CUIDE SU ALIMENTACIÓN 

Durante la menopausia es importante no descuidar la alimentación y será necesario incluir en la dieta diaria tres grupos de alimentos:

-Una buena cantidad de soja y sus derivados (miso, tofu, etc.), algas o maíz. La soja, además, es rica en calcio y altamente proteica.
-Todos aquellos con un alto aporte de calcio: semillas de sésamo sin descortezar, frutos secos, nabos, brécol, etc.
-Alimentos ricos en ácidos grasos Omega-3 y Omega-6 que protegen contra las enfermedades cardiovasculares: aceite de onagra, semillas de lino y, sobre todo, nueces, el fruto seco más indicado en este caso.

Por otro lado, evite las bebidas alcohólicas, el café y el tabaco. Beba mucha agua mineral pobre en sales y, de vez en cuando, haga una dieta a base de arroz –sin sal- durante todo el día (así eliminará líquidos y evitará la sudoración excesiva)

REMEDIOS FÁCILES PARA LOS SÍNTOMAS COMUNES 

Para los sofocos:

1) Una infusión que funciona muy bien contra estas molestias es la siguiente: eche 3 cucharaditas de piel de león, 2 de diente de león y 1 de hojas de salvia en medio litro de agua hirviendo. Déjelo reposar durante 10 minutos, añada zumo de limón y miel de abejas y beba esta mezcla a lo largo del día.
2) Cuando le sobrevenga un sofoco puede serle útil dejar correr agua fría sobre ambas manos. El chorro de agua debe caer sobre la parte interior de la muñeca (donde se toma el pulso).
3) Además, los masajes secos con guantes de crin activan el sistema circulatorio, fortalecen el cuerpo y lo hacen resistente a los sofocos.

Para los problemas del sueño:

1) la última comida del día debería hacerse al menos 3 horas antes de irse a la cama y debería estar compuesta por alimentos fácilmente digeribles.
2) Tome un vaso de leche caliente con miel antes de acostarse. La leche contiene una sustancia –el triptófano- que suele faltarles a las personas que no pueden conciliar el sueño.
3) Según la Medicina china, las personas que tienen dificultades para conciliar el sueño deberían darse un fuerte masaje en los pies durante unos minutos una hora antes de acostarse. Los puntos más importantes para ello son la concavidad que se encuentra en el tercio anterior de la planta del pie y el centro del talón.

Para el nerviosismo:

1) Una de las múltiples y efectivas recetas a base de hierbas es la siguiente: eche un cuarto de litro de agua hirviendo sobre 2 cucharaditas de lúpulo y déjelo reposar durante 15 minutos. Tome cada día una taza a última hora de la tarde.
2) También tiene efectos relajantes un baño de lavanda: lleve a ebullición un litro de agua con 100 gramos de flores de lavanda. Deje reposar durante un cuarto de hora, cuele el líquido y añádalo al agua del baño. Permanezca dentro del agua al menos 15 minutos para que la lavanda pueda ejercer su efecto relajante.

Para la osteoporosis:

1) Procure no estar demasiado delgada ya que en ese caso se reduce más el nivel de estrógenos en su organismo y aumenta el riesgo de sufrir esta patología.
2) Evite los “ladrones de calcio” como la carne de ternera, el café, la sal y la nicotina.

Pasee con frecuencia los días de sol para que los huesos puedan asimilar el mineral.
Pero la mejor receta es, sin duda, mantenerse activa. Los ginecólogos dicen que la gimnasia y el sexo se encuentran entre las actividades que debe practicar con toda la frecuencia que le sea posible. Tenga en cuenta que le quedan muchas cosas por hacer y mucha vida por delante y ha de estar preparada y en forma para ello.

L. J.

Recuadro:


SINTOMATOLOGÍA DE LA MENOPAUSIA

Síntomas iniciales: 

* Sofocos: afectan al 75% de las mujeres. Se caracterizan por una sensación de calor que asciende desde el tórax al cuello y la cara, seguida de sudoración y, en ocasiones, enrojecimiento de la piel. Duran de 30 segundos a 5 minutos y pueden seguirse de escalofríos.

* Sudación nocturna:es un factor de perturbación del sueño y empeora el cansancio y la irritabilidad.

* Mareosy sensación de hormigueo en brazos y piernas.

Síntomas durante la menopausia:

* Sensación dolorosa en los músculos y articulaciones.

* Alteraciones de la piel. La falta de estrógenos provoca una disminución del colágeno de los tejidos por lo que la piel se vuelve más fina, más seca y, con frecuencia, aparecen cardenales.

* Alteraciones vaginales y urinarias. Las paredes de la vagina se vuelven más finas y pierden lubricación y elasticidad. Como consecuencia puede aparecer dolor durante el coito, lo que suele implicar una disminución del apetito sexual. También puede aparecer escozor al orinar, cistitis e incontinencia urinaria.

* Cambios psicológicos y emocionales: tendencia a la depresión, nerviosismo, cambios de humor, tristeza, falta de concentración, fatiga, irritabilidad, insomnio, nerviosismo… Y todo ello causado por la disminución de estrógenos.

Síntomas de la postmenopausia:

* Osteoporosis. Es el principal problema que provoca la menopausia ya que los estrógenos son las hormonas femeninas que regulan el aporte de calcio a los huesos. La osteoporosis –que no produce dolor- supone la reducción de la cantidad total de hueso (masa ósea). El hueso se debilita volviéndose poroso, frágil y muy susceptible de sufrir fracturas. Las mujeres postmenopáusicas que presentan formas graves de osteoporosis pueden tomar estrógenos para retrasar –e, incluso, detener- la progresión de la enfermedad. Además, deberán tomar más calcio y vitamina D (esta vitamina se encuentra en pescados, huevos, cereales integrales, leche e hígados de vaca, cordero y cerdo). Se calcula que en España existen más de 5 millones de personas con osteoporosis. Por cada hombre hay 10 mujeres que la sufren y 1 de cada 3 mujeres mayores de 65 años la padece. Durante los primeros 5 años posteriores a la menopausia se pierde del 3% al 5% de masa ósea por año y después del 1% al 2% cada año.

* Enfermedades cardiovasculares. Su incidenciaaumenta más rápidamente después de la menopausia debido a que los estrógenos disminuyen. De hecho, son la primera causa de muerte en mujeres postmenopáusicas en la sociedad occidental superando la tasa de mortalidad por cáncer y otras enfermedades. Los estrógenos ejercen una función protectora y reguladora de la cantidad de colesterol. Cuando disminuye el numero de estas hormonas se produce un aumento del llamado colesterol malo (lipoproteínas de baja densidad, LDL) y una disminución del bueno (lipoproteínas de alta densidad, HDL).

Este reportaje aparece en
31
Septiembre 2001
Ver número