La Quiropráctica y los problemas de espalda


Se asegura que el 85% de los problemas cervicales y el 87% de los dolores lumbares podrían solucionarse con la Quiropráctica, técnica terapéutica poco conocida en España a pesar de que podría resolver muchas de las dolencias de espalda más comunes. Ahora bien, es importante ponerse en manos de un profesional competente que ofrezca garantías de que el tratamiento que se sigue es el adecuado. Una manipulación incorrecta podría traer graves consecuencias.Por lo que resulta lamentable –y vergonzoso- que a estas alturas se trate de una enseñanza no regulada oficialmente en nuestro país.

Nuestro modo de vida moderno está haciendo que cada vez sean más frecuentes las enfermedades producidas por trastornos de la columna vertebral. Afortunadamente, desde hace más de un siglo el estudio de la dinámica, la estática y la mecánica de la columna vertebral ha dado lugar a una rama del arte de curar que –entre otras- ayuda a arreglar muchos de esos problemas y tiene amplia aceptación en numerosas naciones del mundo: la Quiropráctica.

La columna vertebral, móvil y flexible, eje de nuestro cuerpo, aloja la médula nerviosa o espinal que conecta nuestro cerebro rector con el resto del organismo; de ella salen los nervios que recogen la sensibilidad dolorosa y térmica y los que transmiten las órdenes de movimiento a los músculos. Médula nerviosa que se encuentra protegida por los fuertes huesos, tendones y músculos de esa columna vertebral que, como el resto de nuestro organismo, está tan increíblemente bien diseñada… pero que no aguanta a veces el mal uso que hacemos de ella. Y las causas son variadas.
Una de las más comunes es el sobrepeso y la obesidad mantenidos a lo largo de los años ya que ello provoca excesiva presión en la columna y puede deformar los cuerpos vertebrales así como las superficies articulares de la rodilla y el tobillo causando desgastes y presiones a la salida de los nervios, lo que provoca las artrosis degenerativas tan frecuentes a partir de la quinta década de la vida.

Otra de las razones suele ser el uso de calzado inadecuado -especialmente los tacones femeninos- ya que puede provocar desequilibrios y malposiciones vertebrales con las consiguientes deformaciones del alineamiento vertebral y, a la larga, dolores crónicos de espalda y piernas.

Y, en tercer lugar -más cercano en el tiempo pero cada vez más extendido-, el trabajo sedentario. Y es que pasamos gran parte de nuestras horas en posiciones antinaturales y en asientos no adecuados, lo que obliga a los músculos y tendones a mantener contracturas no apropiadas que a la larga provocan los cuadros de espalda dolorosa o dorsalgia funcional que llegan a convertirse en lesiones crónicas y, a veces, irreversibles. Y también dolores de cabeza, ciáticas, calambres en los brazos, tortícolis y mil problemas más que influyen -como todo en nuestra magníficamente coordinada máquina corporal- en nuestro estado de salud.

Y estas son sólo algunas de las causas que dan lugar a problemas de espalda u otras dolencias por las que las personas acuden a las consultas de los especialistas. Pero, sea cual sea la causa, lo que sí es evidente es que la buena salud de la columna es fundamental para el correcto funcionamiento no sólo del sistema nervioso sino también de todos los órganos, glándulas y tejidos del organismo ya que una incorrecta movilidad y posición de las vértebras impide a los nervios –y, por ende, a los órganos- funcionar adecuadamente. Bueno, pues la Quiropráctica trata de corregir precisamente los desplazamientos de las vértebras ajustando la columna y devolviéndolas a su posición correcta. Así se restituye la movilidad y se evita el mal funcionamiento del sistema nervioso.

UN POCO DE HISTORIA

El nacimiento de la Quiropráctica se remonta a 1895 cuando David D. Palmer, tras estudiar a fondo la relación de la columna vertebral con el sistema nervioso, la musculatura y los órganos del cuerpo, desarrolló un método de tratamiento que centraba su actuación exclusivamente en las presiones directas ejercidas sobre las vértebras a las que consideraba fuentes únicas de patología.

Y lo singular es que ese conocimiento nació de forma casual ya que tuvo su origen en la curiosidad que sintió el doctor Palmer cuando al presionar un bulto que un empleado de su edificio tenía en las cervicales, éste, que había perdido el oído en una ocasión en que se agachó y sintió un chasquido en la espalda, recuperó la audición al instante. David Palmer constataba así la relación existente entre el sistema nervioso y la columna vertebral. Pocos días después Palmer trató a un paciente aquejado de una dolencia cardiaca, le encontró una vértebra desplazada y se la ajustó. Pues bien, al parecer el enfermo se recuperó de su dolencia.

La divulgación del éxito de estos dos casos y el hecho de que esos buenos resultados se produjeran en tan corto plazo de tiempo popularizarían rápidamente esta técnica y a la primera escuela de Davenport (Estados Unidos) seguirían pronto otras, primero en el país norteamericano y luego en muchos otros países de los cinco continentes.

EL MÉTODO

Hay que decir que muchos de los pacientes que acuden a las consultas de los quiroprácticos llegan buscando la solución que no han encontrado en la medicina convencional. Y que presentan, entre otras muchas, afecciones como hernias discales, lumbagos, pinzamientos, mareos, problemas estructurales, escoliosis y desviaciones, adormecimientos, dolores de espalda, migrañas, dolores de cabeza, ciáticas o artrosis.

Una vez en la consulta el diagnóstico quiropráctico se hace -tras elaborar una minuciosa historia clínica- a través de una cuidadosa exploración de la columna con la ayuda de un aparato -el neurocalómetro– que detecta el aumento de temperatura en la zona exacta del presunto desplazamiento vertebral causante de la enfermedad correspondiente, algo que los quiroprácticos llaman subluxación. La subluxación vertebral es un concepto diferente al de la medicina tradicional y define la falta de alineación de una vértebra respecto al resto de la columna vertebral. Y piénsese que una vértebra en incorrecta posición puede alterar la función del nervio impidiendo, consecuentemente, el normal funcionamiento del órgano, tejido, músculo o glándula inervado por éste.

También se utiliza la radiografía convencional y las actuales técnicas de imagen como la Tomografía Axial Computorizada (T.A.C.), el electroencefalograma, la termografía, la radiología activa o la Resonancia Nuclear Magnética, con las que se confeccionan los "clichés espinográficos" que sirven como diagnóstico fundamental al quiropráctico.

En los últimos años -concretamente desde 1964- se ha desarrollado además una nueva técnica diagnóstica que los quiroprácticos defienden como aplicable a cualquier enfermedad o problema de salud. Se trata de la Kinesiología Aplicada, método que mide la tensión muscular a través de pruebas dinámicas.
Una vez establecido el diagnóstico, el quiropráctico no se limita a "colocar las vértebras en su sitio" con maniobras rápidas y precisas. En realidad, con los ajustes lo que se consigue es restaurar el flujo nervioso y hacer que el sistema nervioso funcione normalmente. Además, el quiropráctico aconseja sobre la dieta más adecuada, la higiene postural correcta y recomienda los ejercicios y técnicas de relajación más apropiados para el paciente.

Con ello logra resolver muchas veces problemas que aparentemente tienen poco que ver con las alteraciones de la propia columna como dolores de cabeza, fatiga general, falta de apetito, insomnio e, incluso, determinados tipos de estreñimiento, patologías que en realidad están poniendo de manifiesto la estrecha vinculación entre columna vertebral y sistema nervioso.

La ventaja del método es que no utiliza ningún tipo de cirugía ni medicación química salvo ocasionalmente algo de calcio y, generalmente, en formas biológicas. En muy pocas ocasiones se producen reacciones al tratamiento; y en caso de producirse duran uno u dos días y van desde somnolencia o exceso de vitalidad hasta mareos o dolor de cabeza.

BUSCAR UN AUTÉNTICO ESPECIALISTA

Hay que señalar, en cualquier caso, que esta especialidad -nacida en Estados Unidos hace más de 100 años- tiene hondo arraigo en su país de origen y, de hecho, hay en él numerosas facultades y cuenta con más de 60.000 practicantes titulados. Y también en otros países europeos hay estudios universitarios en Quiropráctica. Todo ello bajo las directrices del Consejo de Educación Quiropráctica, órgano internacional que homologa y reconoce los títulos en todo el mundo.

En España, sin embargo, aún no están reconocidos los estudios y quienes desean ejercerla con rigor deben cursarlos en el extranjero. Lo que sí existe en nuestro país es una asociación que reúne a la mayoría de los doctores o licenciados en el extranjero de esta especialidad que ejercen en España. Se trata de la Asociación Española de Quiropráctica -entidad integrada en la Federación Mundial de Asociaciones de Quiropráctica-, creada en 1986 y nacida con dos ambiciosos objetivos: por un lado, que se produzca en España la urgente y necesaria regularización de la Quiropráctica mediante una ley específica que reconozca y reglamente el ejercicio de la profesión y garantice los derechos del usuario; y, por el otro, que se cree una Facultad en alguna universidad donde puedan formarse los quiroprácticos españoles sin tener que salir de nuestro país.

La consecución de estos objetivos es vital ya que, precisamente por ser una práctica de manipulación mecánica vertebral, la Quiropráctica precisa de una sólida formación y experiencia acreditable ya que no está exenta de riesgos. Y mucho más en manos -nunca mejor dicho- de una persona sin la formación adecuada. Porque en algunos casos –especialmente, en patologías del disco intervertebral- una manipulación imprudente o no profesional puede dejar al paciente paralítico o causarle serios problemas que empeoren su enfermedad de base.

Aconsejamos pues al lector que se dirija a la asociación española (91-401 49 15) si quiere información más específica sobre las patologías para las que está indicada la Quiropráctica e informarse de los profesionales con experiencia acreditada más cercanos a su domicilio.

 

Dr. Andrés Rodríguez Alarcón
 

Este reportaje aparece en
28
Mayo 2001
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