Alimentación y problemas en el aparato digestivo

El ser humano ha transformado -a medida que evolucionaba- una necesidad fisiológica como la alimentación en un placer. El problema es que eso ha llevado a muchas personas a no ocuparse de las necesidades nutricionales del organismo que han pasado a un segundo o tercer lugar teniendo más protagonismo el sabor, la economía, la rapidez o la moda a la hora de confeccionar el menú diario. A lo que hay que añadir el desconocimiento de nuestras necesidades vitales reales. Así, en muchos casos potenciamos las proteínas en la creencia de que nos reportarán energía en ausencia de hidratos de carbono, abusamos de las grasas sin tener en cuenta las verduras o utilizamos complejos vitamínicos que a veces saturan al organismo o no son asimilados por carecer de otros elementos esenciales para poder asimilarlos.

Además, la verdad es que a pesar de las recomendaciones sanitarias, de la famosa Dieta Mediterránea y de otras campañas sobre higiene alimentaria padecemos frecuentes problemas gástricos: digestiones pesadas, acidez, gases, indigestión, estreñimiento, intoxicación, etc. De ahí que en esta ocasión queramos revisar algunos de los hábitos comunes que realizamos al plantear nuestra dieta a fin de eliminar muchos de los trastornos digestivos que padecemos. Paralelamente, recomendaremos algunos remedios tradicionales para los síntomas de estas disfunciones pero sabiendo que no es el síntoma el verdadero foco de nuestro problema y que deberíamos tener presente cómo hemos llegado hasta ese punto de desequilibrio a fin de modificar así la causa.

A fin de cuentas, la Naturopatía -como ya hemos dicho en otras ocasiones- no trata enfermedades sino que estudia desde un punto de vista higiénico-dietético y de actividad el comportamiento de la persona que padece algún trastorno potenciando la educación para devolver el estado de equilibrio -salud- con un programa personalizado en el que pueden incluirse elementos naturales como herramientas que favorezcan que las funciones y estructuras orgánicas vuelvan a normalizarse -en armonía con las leyes naturales- y que la persona vuelva a su senda vital adecuada con la Naturaleza. Por tanto, desde esta revista sólo indicaremos de manera genérica las acciones más comunes y elementales para el buen funcionamiento de nuestro aparato digestivo. Insistiendo en el hecho de que cada persona debería estudiar sus hábitos alimenticios individualmente y, en caso de no encontrar los adecuados para él, visitar a un profesional para que le asesore.

EL SISTEMA DIGESTIVO

Es admirable cómo el aparato digestivo -todo un laboratorio automático y autorenovable- extrae de las sustancias más diversas la energía y los materiales indispensables para mantenernos con vida. El sistema digestivo está compuesto por el tracto digestivo -básicamente, un largo tubo de más de 9 metros que va desde la boca por la faringe, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y recto hasta el ano- y por las glándulas digestivas -hígado y páncreas- que producen el material químico necesario para desmenuzar y transformar los trozos de comida. Proceso de transformación de las sustancias ingeridas y asimilación de los nutrientes que denominamos de manera genérica digestión.

Pues bien, desde que ingerimos la comida por la boca -con la insalivación de los alimentos y la masticación- hasta que finalmente desechamos los residuos sobrantes a través del ano se suceden toda una serie de acciones bioquímicas en las que podemos incidir positivamente con algunos hábitos alimenticios sanos y con actitudes conscientes.

Masticar de manera consciente y adecuada, tragar ensalivando suficientemente la comida y no engullir -por ejemplo- son algunas de las indicaciones que recomendamos para iniciar una buena digestión, al igual que no cambiar bruscamente de temperatura durante la misma no abusando de las bebidas frías -agua o cualquier líquido que haga descender la temperatura del estómago- son acciones que potenciarán su buena marcha.

ALGUNAS CAUSAS DE LOS TRASTORNOS DIGESTIVOS

La mayoría de las causas de los trastornos digestivos tienen su origen en el cómo y qué comemos diariamente. En realidad, podemos dividir en dos grupos las causas de las malas digestiones: endógenas (las que se refieren a nuestra propia constitución fisiológica y a la herencia genética; por ejemplo, poca vitalidad de algunos de los órganos responsables de la digestión) y exógenas. Entre éstas podemos mencionar las siguientes:

  1. Desvitalización nutritiva por el abuso de abonos y plaguicidas químicos.
  2. Falta de una dieta equilibrada, excesiva en proteínas de todo tipo, en grasas saturadas, azúcares refinados, cereales, harinas y pastas refinadas.
  3. Comidas demasiado abundantes y mal mezcladas.
  4. Abuso de sustancias como café, alcohol, chocolate, especias, sal, bebidas gaseosas, medicamentos, etc.
  5. Escasa calidad del aire y del agua debido a la creciente contaminación.
  6. Cambios bruscos de temperatura justo después de haber ingerido los alimentos.
  7. Estrés, ansiedad y nerviosismo; en general, cualquier alteración psicoemocional.
  8. Falta de ejercicio por vida sedentaria. Y,
  9. Ingesta de alimentos en mal estado e infecciones víricas o bacterianas.

REMEDIOS EN CASO DE TRASTORNOS DIGESTIVOS

Además de realizar los ajustes necesarios en nuestra vida diaria para no caer en las causas exógenas de las malas digestiones expuestas anteriormente recomendamos algunos remedios tradicionales para los síntomas de estos trastornos.

  1. Podemos introducir en nuestra dieta alimentos de cultivo biológico, libre de abonos y plaguicidas químicos.
  2. Introducir alimentos integrales -ricos en fibra y nutrientes- que favorezcan el tránsito intestinal así como tomar más fruta y verdura en nuestra dieta diaria.
  3. Tener presente las incompatibilidades alimenticias. Es muy fácil: no mezcle hidratos de carbono con proteínas, no coma fruta tras las comidas y utilice pocos tipos de alimentos en cada comida alternando las proteínas, grasas, frutas, verduras e hidratos de carbono. Asimismo, coma la fruta sola -a poder ser, de una misma variedad cada vez- y no tome líquido en las comidas (sólo el agua suficiente para quitar el ardor tras haber terminado de comer).
  4. Haga paradas durante el día para serenarse, respirar y relajarse, en especial antes de comer. Y repose unos minutos tras la comida o dé un paseo moderado. Y,
  5. Haga ejercicio moderado, sobre todo de abdomen para mover los intestinos y recuperar tono muscular en la zona del aparato digestivo. Haga igualmente movimientos de caderas y estiramientos suaves de la zona.

REMEDIOS PARA INTOXICACIONES ALIMENTARIAS

Si nos intoxicamos con algún alimento no tiene sentido añadir más alimentos o productos que sólo añadirían trabajo al aparato digestivo. Los síntomas de una intoxicación alimenticia pueden ser náuseas, vómitos, diarrea y dolor de cabeza acompañados de fiebre. Veamos qué podemos hacer en cada caso.

QUÉ HACER EN CASO DE DIARREA

* Caldo de arroz. Hierva un puñado de arroz en 2 litros de agua durante media hora y tome medio vaso cada hora.

* Caldo de canela. Hierva una rama de canela en medio litro de agua durante tres minutos y tómela a sorbos a lo largo el día.

* Fórmula rehidratante. Prepare dos vasos por separado. En uno, ponga jugo de manzana con media cucharada de miel y una pizca de sal; en el otro, ponga un cuarto de litro de agua hervida con 1/4 de cucharadita de bicarbonato de sodio. Luego tome un sorbo de cada vaso cada 3 minutos. Aparte, puede beber agua hervida o té.

* Infusión de manzanilla o de jengibre. Ambas le ayudarán a asentar el estómago.

* Infusión de hinojo o de menta poleo. Tienen un efecto calmante.

* Aromaterapia. Se aconseja inhalar aceite de geranio, alcanfor o manzanilla.

Otros consejos: mientras dure la diarrea evite los alimentos sólidos, los crudos, los lácteos y los estimulantes (café, tabaco, etc.) así como las especias. Conforme disminuya la diarrea, agregue los alimentos blandos. Lo mejor es efectuar una cura de ayuno de uno o dos días a base de infusiones y compota de manzana. Luego se puede iniciar la alimentación con caldos y purés de verduras pasando poco a poco a un régimen normalizado.

QUÉ HACER EN CASO DE VÓMITOS

Otro método que elige nuestro organismo para expulsar los alimentos no deseados es a través del vómito, o sea, mediante la expulsión involuntaria del contenido del estómago a través de la boca. Y lo cierto es que en muchos casos es apropiado provocar el vómito ya que después sentiremos un gran alivio. Entonces nos servirán las hierbas eméticas como la mostaza negra, la retama macho o el cardo bendito. Pero si se trata de casos de origen nervioso será mas conveniente calmar los vómitos y náuseas y para eso se puede preparar una infusión de valeriana y pasionaria y administrar trocitos de hielo para chupar. En Aromaterapia se aconseja inhalaciones de aceites de menta, limón, espliego o naranja dulce para aliviar las desagradables sensaciones.

QUÉ HACER EN LOS CASOS DE ARDOR O ACIDEZ DE ESTÓMAGO

En la mayoría de los casos, la acidez estomacal es sólo un malestar pasajero y no suele traer consecuencias graves. Suele estar producido por excesos en la comida, ingesta de bebidas junto con la misma, trastornos emocionales, etc.

Pues bien, si tenemos ardor o acidez del estomago podemos hacer cualquiera de estas cosas:

  1. Disolver una cucharadita de bicarbonato en medio vaso de agua templada, dejarla reposar 10 minutos y añadir el zumo de medio limón. Luego, tomar un poco cada vez que se sienta la molestia.
  2. Añadir en una taza caliente de té dos o tres cucharaditas de tamari, revolver y tomar bien caliente.

En el caso de que estas molestias se repitan a menudo hay que comprobar si no existe alguna úlcera en el estómago ya que los síntomas pueden ser parecidos. De todas formas, hay que seguir un régimen especial que neutralice este exceso de ácido.

QUÉ HACER EN CASO DE ESTREÑIMIENTO

Hay otro tipo de trastorno digestivo que últimamente se ha convertido en un foco de preocupación social. Hablamos del estreñimiento. Su resultado es malestar generalizado, dolor de cabeza, falta de apetito y trastornos circulatorios además de grandes incomodidades. El estreñimiento puede llegar a ser un trastorno grave ya que provoca autointoxicación del organismo producida por la sangre, que recoge sustancias putrefactas y perjudiciales de la materia fecal retenida a su paso por el intestino. ¿Y las causas? Mayormente se trata de errores alimenticios como una dieta demasiado rica en grasas, exceso de harinas refinadas y azúcares y alimentos pobres en fibra. Aunque con la fibra también hay que tener cuidado porque no conviene cambiar de hábitos bruscamente; antes bien, se debe ir añadiéndola paulatinamente para evitar las náuseas y los gases en los primeros días. A fin de cuentas, las fibras son la parte de los elementos vegetales que no se pueden digerir y que están formadas de celulosa, hemicelulosa, pectina, lignina, mucílagos y gomas vegetales que a su paso por el tracto digestivo absorben líquidos y aumentan de volumen estimulando así los movimientos musculares peristálticos del intestino que sirven para expulsar las heces al exterior. De ahí también que en principio baste enriquecer la dieta con fibras vegetales para combatir -o, al menos, empezar a combatir- el problema del estreñimiento. Pero, en cualquier caso, existen también otros remedios:

  1. Acudir a un masajista para que nos aplique un suave masaje abdominal, a ser posible todos los días en casos graves y posteriormente con menos frecuencia (cada 3 o 4 días).
  2. Si la causa del padecimiento son espasmos intestinales – retortijones- conviene guardar reposo después de cada comida; y si la causa se debe a la pereza intestinal lo mejor es hacer algún ejercicio moderado después de comer. Por ejemplo, dar un paseo
  3. Un viejo remedio consiste en ingerir pequeñas cantidades de aceite de ricino
  4. Hacer un preparado con semillas de lino: deje toda la noche en remojo dos cucharaditas de semillas de lino en medio vaso de agua y al despertarse tome en ayunas dos cucharaditas de aceite de oliva virgen de primera presión en frío y luego el agua de lino que hemos preparado.
  5. Tomar en ayunas media docena de higos o de ciruelas secas que hayan estado en remojo durante unas 10 horas.
  6. También se aconseja tomar infusiones de las siguientes plantas: bayas de sauco, tamarindo, cuscuta y agracejo. Bébalas siempre que le apetezca a lo largo del día o tome un vaso de café de tueste natural por la mañana.

QUÉ HACER EN LOS CASOS DE DIGESTIONES PESADAS

En trastornos digestivos menos graves -dispepsias- pueden ayudarnos las tisanas de plantas medicinales que ejercen una función reparadora. He aquí varias recetas de infusiones extraídas de la sabiduría popular para tomar después de las comidas que facilitan la digestión.

  1. Una cucharadita de mejorana, una de tomillo y una de menta en medio litro de agua.
  2. Una cucharadita de regaliz y 3-5 gramos de frutos de cilantro en un cuarto de litro de agua.
  3. Una pizca de hojas de toronjil y una pizca de frutos de anís en un cuarto de litro de agua.
  4. Una cucharada de poleo, media de manzanilla, una pizca de mejorana, una pizca de hierbaluisa y una pizca de semillas de comino en un cuarto de litro de agua.
  5. Dos clavos y una corteza de naranja o limón en un cuarto de agua
  6. Otro efectivo remedio consiste en inhalar aceite esencial de albahaca cada 2 horas.

LAS FLORES DE BACH Y NUESTRA MANERA DE COMER

No sólo es conveniente equilibrar nuestra alimentación e introducir hábitos alimenticios más saludables. También es conveniente observar nuestra manera de comer; por ejemplo, cómo nos sentamos al hacerlo (si es que lo hacemos porque algunos ya ni eso). Las comidas-basura, los precocinados, los congelados y otros errores han irrumpido a un ritmo frenético. Y cada vez son más las personas que sacrifican la comida porque «no tienen tiempo» para ello. Pues bien, a esa gente le convendría tomar OAK, la esencia floral de Roble. Y además preguntarse por qué sacrifica una necesidad vital, qué espera conseguir con su actitud además de una úlcera y otros desarreglos que llegarán de acuerdo a su comportamiento extremo.

También podemos encontrar al individuo que no para de comer, ese para el que la compensación de la vida se encuentra en la comida, la mayoría de los cuales se decide por lo dulce -chocolate, nata, helados, pasteles…- y con tal de llenar su vacío lo demás -su salud- les da igual. En esos casos la esencia indicada es Agrimonia.

El caso contrario es el de la persona que no come prácticamente nada o el que se ha impuesto un régimen alimenticio severo, al punto de que ha eliminado el disfrute por comer. En estos casos lo indicado es el ROCK WATER o Agua de Roca.

En cuanto a las personas a quienes les dan asco determinados olores, presentaciones culinarias o sabores su esencia floral adecuada es el CRAB APPLE o flor del manzano silvestre. En casos como la anorexia, cuando la persona rechaza la comida por asco, esta esencia ha demostrado un alto índice de efectividad.

Para quienes comen tragando y no mastican lo suyo es el Impatiens y la Agrimonia. Para quienes tienen miedo a una mala digestión o sufren de gases, la Mimulus. Y, por último, para quienes sufren de miedo a intoxicarse lo mejor es el Crab Apple.

Luis Jiménez

Este reportaje aparece en
11
Diciembre 1999
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