Ortodoncia: no es cosa de niños

“Llevar aparato”en los dientes se ha considerado tradicionalmente “cosa de niños” pero lo cierto es que a cualquier edad se puede recurrir a la ortodoncia para alinear dientes torcidos o corregir desviaciones de mandíbula y malformaciones que afectan a la masticación y el habla de quien las padece. Es verdad que el tratamiento dura -según los casos- unos 3 años pero sus beneficios para la salud son tan importantes como sus resultados estéticos y, además, ponerse a tiempo en manos de un ortodoncista puede evitarnos enfermedades graves.

 “La Ortodoncia es una disciplina de la Odontología cuyo objetivo es el tratamiento de las malposiciones de los dientes y de los huesos maxilares (los que conforman la boca y que son el maxilar superior y el maxilar inferior o mandíbula). En el caso de los niños la ortodoncia sirve para evitar problemas posteriores y, en el caso de los adultos, para corregir esas malposiciones aunque la boca ya esté formada”, nos explica Francisco Mayor Arenal, médico odontólogo especializado en Ortodoncia y director del equipo de estética dental del Centro Médico Infanta Mercedes de Madrid.

Son múltiples los problemas o dificultades que ocasiona el hecho de tener los dientes girados o no alineados ya que en esos casos los alimentos no pueden ser correctamente cortados (con los 8 incisivos), desgarrados (con los 4 caninos) o triturados (con los 8 premolares y 12 muelas). Pero es que, además, tener los huesos maxilares mal posicionados, torcidos o excesivamente estrechos impedirá que podamos cerrar completamente la boca, algo que también tiene repercusiones negativas para nuestra salud.

Las patologías que se desarrollan si se dan estas malposiciones dentales u óseas son variadas según nos cuenta el doctor Mayor: “Las patologías no se circunscriben a la cavidad bucal sino que afectan de una manera general al resto del organismo. En cuanto a los problemas bucales, una persona que tenga un diente mal colocado o girado siempre hablará mal. También son importantes los problemas de gingivitis (inflamación de las encías) y caries, que ocurren en un 90% en casos de dientes apiñados. Por otro lado, a la hora de tragar el alimento es necesario que en la boca se haga un vacío que empuje el bolo alimenticio hacia el estómago, algo que no se produce correctamente si la boca no cierra bien. Hay que mencionar también las alteraciones que se producen a la hora de triturar los alimentos. Si los dientes no están alineados o si los maxilares están torcidos, el alimento no se tritura completamente por lo que el estómago tendrá que cumplir una función que en principio no le corresponde. El estómago mezcla, no tritura. Por tanto, si los alimentos llegan al estómago sin triturar podemos, por ejemplo, sufrir una gastritis por estar obligándole a cumplir con un cometido que no es el suyo. Es más, si no deglutimos bien también alteramos la respiración y pueden darse problemas respiratorios”.

El doctor añadiría que si no masticamos bien evitaremos inconscientemente los alimentos que nos dan problemas y la mala alimentación conllevará un deterioro del estado general de salud del individuo.

Son pues muchos los problemas que ponernos a tiempo en manos de un ortodoncista puede evitar o ayudar a paliar. Y cualquier edad es buena para someterse a un tratamiento de este tipo. Los dientes pueden ser manipulados, alineados, adelantados o movidos a cualquier edad, cosa que no ocurre con la estructura ósea que conforma la boca ya que, una vez que se ha completado su formación (a los 12 años aproximadamente), es muy complicado corregir sus deformaciones. “No hay edad para iniciar un tratamiento con Ortodoncia –nos dice el doctor Mayor- pero cuanto antes nos pongamos en manos de un especialista mayores posibilidades de éxito tendremos y en menos tiempo. Los resultados son tan sorprendentes en los adultos como en los niños. Además, así se evita tener que recurrir a posteriores tratamientos estéticos más costosos y complicados”. Sus importantes beneficios para nuestra salud y los evidentes resultados estéticos hacen de los aparatos de ortodoncia posibilidades terapéuticas que no son sólo una “cosa de niños”.

PATOLOGÍAS INFANTILES

En el caso de los niños, la caída de los dientes de leche y la aparición de las piezas definitivas suele coincidir con el inicio de los problemas dentales.

“Cuando los niños empiezan a mudar los dientes, los padres observan que la boca de su hijo no está bien y entonces –explica el doctor Mayor-acuden al dentista sin saber muy bien qué se debe hacer. Esa observación de los padres es muy importante porque son ellos quienes detectan los problemas”.

Una vez el niño está en manos del especialista, se realiza en una sola sesión un diagnóstico completo que incluye ortopantomografía, teleradiografía, análisis de ángulos del macizo facial, estudio de modelos de yeso y fotografías con el fin de determinar qué tipo de aparato es el más adecuado para tratar su caso y conseguir -en dos o tres años- alinear sus dientes.

Pedimos al doctor Mayor que nos explicara cuáles son las patologías odontológicas infantiles más comunes y cómo se tratan con Ortodoncia.

“Existe un caso que definimos como‘estrechez del paladar sin apiñamiento de dientes’ que conlleva un desplazamiento de los dientes frontales superiores hacia arriba. Este desplazamiento incluso llega a levantar el labio y a deformar la cara del niño. Todo esto ocurre porque esa estrechez del paladar empuja los dientes hacia delante en el momento en que estos salen. En casos como éste, la actuación es más ortopédica que ortodóntica”.

Con aparatos ortopédicos se actúa sobre los huesos de la boca y, en concreto, sobre el maxilar superior que, en edades tempranas, aún se puede ensanchar y corregir por no estar completada su formación y osificación.

El ensanchamiento se realiza con una placa de plástico que se coloca en el paladar. Esa placa dispone de unos enganches que se sujetan en las muelas. Este aparato removible (es decir, de quita y pon) tiene además un tornillo de expansión que, en sucesivas citas con el especialista, se irá soltando para, poco a poco, ir ensanchando el paladar. “El objetivo final del tratamiento –nos diría- es crear un terreno óseo sin deformidad para que los dientes salgan en su posición adecuada. Los dos o tres años de tratamiento servirán para que los dientes acaben cayendo en su sitio”. Esta técnica es la más adecuada para tratar a niños de entre 7 y 12 años que tengan problemas maxilares “porque a esa edad su dentadura todavía es mixta (alternan dientes de leche y dientes definitivos) y porque aún no se ha producido la osificación completa de los huesos de la boca”.

El otro problema odontológico que con más frecuencia afecta a los niños es el “apiñamiento dental”. En este caso los dientes están girados o mal colocados pero los maxilares ocupan una posición adecuada. Para este supuesto el tratamiento se plantea en las dos fases que nos explica el doctor Mayor: “Para el ‘apiñamiento dental sin problemas maxilares en niños’colocamos, en primer lugar, una placa de plástico removible en el paladar del paciente. Seis meses después se retira esa placa de quita y pon y se coloca aparatología fija compuesta por un sistema de brackkets. Los brackkets son pequeñas piezas metálicas o de porcelana (para que sean más estéticas) que el ortodoncista adhiere a cada diente con un cemento especial. Sobre estas pequeñas piezas se coloca un arco metálico con el que se pretende regularizar los giros, adelantamientos o retrasos de cada diente para, al final, dejar toda la dentadura recta y ordenada a los 3 años aproximadamente de iniciar el tratamiento”. Éste es el denominado sistema mixto –que alterna aparatología removible con aparatos fijos- y lo ideal es iniciar este tipo de tratamiento cuando el niño tiene 9 ó 10 años.

ORTODONCIA EN ADULTOS

En lo que se refiere a los adultos, el caso más típico es la presencia de apiñamientos dentales de las piezas anteriores, tanto superiores como inferiores. En este caso, al tener los maxilares completamente desarrollados, no se puede recurrir a intentar ensanchar el maxilar sino que, para conseguir alinear la dentadura, se hace necesario sacrificar algunas piezas. “No podemos ensanchar el paladar. Lo que hacemos es –explica el doctor Mayor- extraer dos premolares superiores y dos premolares inferiores para, con estos espacios libres y la ayuda del sistema de brackkets, llevar esos giros, adelantamientos, malposiciones, etc., al hueco que se ha obtenido y hacer así que el diente ofrezca su cara estética y finalmente la persona tenga una dentadura armónica. En los adultos sólo se utiliza el sistema fijo, no el removible”.

El hecho de tener que extraer esas 4 piezas en el adulto no le dificultará a la hora de masticar. Nos explica el doctor que tenemos 16 piezas superiores y 16 piezas inferiores que deben contactar en determinadas cúspides para que, durante su fricción, el alimento se triture. Cuando los dientes están apiñados no ofrecen la superficie de fricción adecuada. En ese caso tenemos entre 10 y 12 dientes inactivos porque no están tocando unos con otros. “Tenemos doce molares y ocho premolares–explica-. Si sacamos 4, nos quedamos con 16 piezas entre premolares y molares. Sacrificar esas 4 piezas permitirá que las otras 12 puedan cumplir su función de triturar los alimentos al dejar de estar apiñadas”.

EL FINAL DEL TRATAMIENTO

En todos los casos -se utilice el sistema que se utilice y se tenga la edad que se tenga- hay que tomar las medidas oportunas para que, una vez corregida la posición de los dientes, ésta se mantenga indefinidamente. Con ese fin se toma un molde de la boca del paciente y se coloca sobre la dentadura ya alineada un aparato de plástico llamado retenedor que deberá llevarse al menos durante un año.

Además, no hay que dejar de prestar atención a las muelas del juicio, cuya erupción puede provocar el denominado efecto acordeón cuyas consecuencias nos explica el doctor Mayor: “El potencial eruptivo de las muelas del juicio dura aproximadamente hasta los 30 años. Cuando salen encuentran escaso sitio por lo que empujan los dientes para hacerse un espacio. La presión llega hasta el final, hasta los dientes de adelante, y hace que estos se giren y se apiñen. Éste es el denominado ‘efecto acordeón’, que puede desestabilizar una boca previamente alineada. Por eso es necesario no descuidarse y acudir a revisiones anuales a fin de prevenir ese efecto indeseable”.

Para terminar, el doctor Mayor afirma que “llevar estos aparatos no es doloroso, ni siquiera molesto, para el paciente” y recuerda que “no debe considerarse el tratamiento excesivamente prolongado y tedioso sino que han de tenerse en cuenta los enormes beneficios que reporta a nuestra salud el hecho de tener unos dientes perfectamente alineados”.

La Ortodoncia puede, en suma, considerarse una inversión en salud pues una boca sana evita patologías más graves. Eso sin contar las ventajas estéticas añadidas de conseguir, en apenas tres años, una sonrisa atractiva.

 L. J.

Recuadro:


¿Cómo funcionan los aparatos de Ortodoncia? 

Los aparatos de Ortodoncia son unos dispositivos diseñados para corregir las posiciones defectuosas de los dientes y las anomalías de los huesos donde encajan.

Hay dos tipos. Uno, los ortopédicos, que actúan sobre los huesos maxilares (por ejemplo, mentoneras para corregir el prognatismo mandibular o mandíbula adelantada o placas de plástico para ensanchar el paladar). El otro tipo de aparatos actúa directamente sobre los dientes y consta de arcos de metal de diversas aleaciones sobre los que se deslizan unos soportes metálicos llamados brackkets que presionan sobre los dientes y acaban trasladándolos a las posiciones deseadas.


Tipos de aparatos 

Existe un artilugio -denominado “aparato ortodóntico fijo”- que ejerce sobre las piezas dentales una presión determinada por el especialista que, a la postre, corrige la posición de los dientes. Actúa mediante brackkets –pequeñas piezas metálicas o de porcelana- que se fijan individualmente a cada diente con ángulos de inclinación y de torsión muy precisos, diferentes para cada pieza dental y minuciosamente calculados y fijados por el especialista. Los brackkets son atravesados por un arco de alambre que fuerza las piezas dentales para remodelar la dentadura y corregir las malposiciones de las piezas torcidas, giradas, adelantadas o retrasadas.

Otro sistema -utilizado únicamente en niños- es el “aparato removible” o de quita y pon. Este aparato –fabricado con plástico- se coloca sobre el paladar. Se sujeta a la arcada dentaria mediante ganchos de fino alambre. Este sistema, además de corregir la posición de los dientes, tiene una función adicional que es la de actuar sobre las estructuras óseas, es decir, los maxilares superior e inferior. Son los indicados para ensanchar un paladar que se desarrolla estrecho. Este ensanche permite que, cuando salgan, los dientes se alojen directamente en su posición correcta y perfectamente alineados.


Duración del tratamiento y costes 

La duración del tratamiento varía en cada caso pero, en términos generales, es de entre 25 y 35 meses. Cuando los dientes están alineados se da el alta al paciente que tendrá que llevar durante un año un retenedor o aparato de plástico que se utiliza para mantener fija la posición obtenida cuando los dientes ya han sido alineados por los métodos fijo o removible.

El precio varía de unos casos a otros según la duración y aparatología empleada pero, en términos generales, cuesta unas 350.000 pesetas incluyendo los retenedores. Suele fijarse un precio inicial de 75.000 pesetas y unas cuotas mensuales de 10.000 pesetas mientras dure el tratamiento.


Recomendaciones 

Durante el tratamiento deben incrementarse las normas de higiene dedicando más tiempo al cepillado. Los aparatos removibles, además, deben ser desinfectados con productos especiales que serán recomendados por el especialista.

Hay que acudir a revisión al menos una vez al año y vigilar las muelas del juicio, cuya erupción puede desestabilizar la posición de los dientes previamente alineados.

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Mayo 2001
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