¿La impotencia es cosa de dos?

La disfunción eréctil –incluida la impotencia- es un problema más frecuente de lo que se cree entre la población masculina. De hecho, el 12,1% de los españoles entre 25 y 70 años la padece –en mayor o menor grado- según datos recientes de la Asociación Española de Urología. ¿Cuáles son las causas? Y, sobre todo, ¿cómo puede resolverse el problema? Hemos querido averiguarlo.

El problema de la disfunción eréctil está tan extendido que hemos querido indagar a fondo en esta patología y, sobre todo, analizar cómo puede tratarse desde las distintas perspectivas médicas y escuelas terapéuticas existentes.

Para ello hemos acudido en primera instancia a la Fundación Puigvert de Barcelona, centro hospitalario especializado en Urología y Andrología, donde tuvimos oportunidad de conversar con el doctor Norberto Mallo, urólogo, andrólogo y experto en disfunciones eréctiles así como cirujano especializado en implantes de pene.

Y hay que decir que a pesar de su condición de médico y cirujano, elDr.Mallo situaría rápidamente esta patología en su contexto psicosomático asegurando que la sexualidad se vive en pareja y es desde esa perspectiva desde donde debe estudiarse el problema.

-Una disfunción eréctil–nos diría- no puede analizarse médicamente sólo desde el punto de vista fisiológico aun cuando exista una patología subyacente que pueda justificar la disfunción sino como un conjunto de causas que desembocan en esa problemática. Por eso en nuestra unidad trabajamos en equipo con psicoterapeutas.

Y añadiré que nosotros preferimos hablar de disfunciones eréctiles porque en la mayoría de los casos no estamos ante una impotencia total sino frente a disfunciones o cierta incapacidad de respuesta al estímulo sexual en momentos determinados.

-¿Se trata de una patología frecuente?

-La prevalencia de cualquier grado de disfunción eréctil entre los varones españoles de 25 a 70 años es del 12,1% con un intervalo de confianza del 95%, según un estudio reciente auspiciado por la Asociación Española de Urología y realizado en diversos hospitales españoles. De ese 12,1%, el 5,2% presenta una incapacidad mínima, el 5% una incapacidad moderada y el 1,9% una incapacidad severa. Por tanto, la conclusión de este estudio es que el 6,9% de la población masculina española presenta una incapacidad moderada o severa.

-¿Influye en ello la edad? ¿Y el entorno? ¿Hay más casos en las ciudades que en el campo, por ejemplo?

-Todos los grados de disfunción aumentan con la edad. Y no existen diferencias en la disfunción en función del hábitat (población rural o urbana). En cambio, sí se han encontrado diferencias de prevalencia según las comunidades autónomas siendo el índice más elevado el de Cataluña, al que sigue Andalucía.
Según el Índice Internacional de la Función Eréctil (IIFE), se trata de un problema que, en todos sus grados, padece en el mundo el 18,9% de los varones. Por lo que el problema en España lo padece casi un siete por ciento menos ya que aquí el porcentaje es, como ya he comentado, del 12,1%. Claro que las cifras norteamericanas son mucho más alarmantes.

-Por cierto, ¿somos sexualmente activos los españoles?

-Según el estudio español, el 95% de los varones entre 46 y 50 años tiene una relación sexual a la semana, disminuyendo este porcentaje hasta un 28% para los sujetos de 66 a 71 años. En las personas casadas de 60 años o más, el 53% de los individuos eran sexualmente activos frente al 24% de los de más de 76 años. Otro estudio señala que entre los individuos de más de 60 años, el 73,8% de los varones casados y el 55,8% de las mujeres casadas son sexualmente activos.

-¿Qué causa la impotencia sexual o disfunción eréctil?

-La mayor parte de las veces el problema se debe a causas psicológicas. Pero hay enfermedades que están claramente relacionadas como la hipertensión, la diabetes y la cardiopatía. El riesgo de padecer el problema, que es sólo de un 9,6% entre la población normal, asciende al 15% en el primer caso, al 28% en el segundo y al 39% en el tercero.

-¿Y de qué forma influyen estas enfermedades en la impotencia?

-La impotencia no tiene una causa orgánica directa sino que es sólo uno de tantos síntomas relacionados con esas enfermedades. Si estamos frente a una diabetes avanzada que ha provocado una arteritis o lesiones en las arterias, causa directa de la impotencia, lo que tratamos es la diabetes en sí misma con lo que mejorará la arteritis y mejorará la impotencia. Pero no siempre, desgraciadamente, la mejora de la causa orgánica implica la mejora de la impotencia. Lo mismo puede decirse si se trata de lesiones neurológicas en lugar de vasculares. Si estamos frente a lesiones iniciales puede que, además del tratamiento de la organicidad, la Viagra pueda ayudar.

-¿Podemos hablar de causas hormonales o androgénicas en las cuales la terapia con testosterona podría resolver el conflicto?

-Eso no es así de simple. La testosterona tiene muchos efectos secundarios y hay que manejarla con sumo cuidado. Es una terapia esencialmente euforizante y no olvidemos que estamos hablando de hombres de más de cuarenta años en los que un tratamiento con testosterona puede provocar una malignización ya que la testosterona está directamente relacionada con el cáncer de próstata.

-¿Es fácil para un individuo abordar toda la problemática que puede llevarle a una disfunción?

-Nosotros solemos observar mucho al paciente para intentar poder acercarnos a él y valorar más subjetivamente todo lo que le angustia. Tiene mucho valor la fase de observación para discernir el problema. En el análisis de las causas es elemental considerar la relación de pareja porque suele ser la base de todo el problema. La respuesta sexual está en función de la pareja y depende de cómo se plantee el sexo. En un momento determinado o durante una relación concreta la respuesta puede estar muy condicionada. En la mayoría de los casos que acuden a nuestra consulta nos encontramos con hombres sumidos en una competitividad brutal tanto en su vida profesional como en su vida de pareja, de manera que han de desarrollar paralelamente esta competencia en ambos lados de su vida. Y, claro, desmayan.

-¿Podría decirse entonces que las cargas culturales son decisivas en la conducta sexual?

-¡Qué duda cabe! La educación, la cultura y las vivencias son elementales. Porque claro, una cosa es el sexo que se produce por instinto en un momento dado y otra el sexo en una relación de pareja. Ahí ya estamos hablando de un sexo evolutivo, como la propia relación. Y en el sexo más evolucionado se desplaza lo instintivo y empieza a dominar lo emotivo o lo cerebral por lo que empiezan a tener mucha más importancia los aspectos de la cultura heredada y otros substratos latentes en la mente como las vivencias o modelos vividos referidos a otra generación.

-¿La vida cotidiana puede ser entonces una carga en la relación sexual?

-Aparte de que el estrés es un factor de riesgo que puede desencadenar impotencia hay que tener en cuenta que hay muchos matrimonios que nacen irreflexivamente, en un momento en el que se confunde amor con sexo. Y en el momento en que viene la convivencia y se pierde el salvajismo de querer matar por ambas partes, propio de los primeros tiempos, vienen los problemas. Eso es lo que diferencia al hombre maduro del inmaduro. Y la inmadurez no es una cuestión de edad porque hay hombres maduros a muy temprana edad y otros que serán siempre inmaduros. Y ahí es donde yo creo que hay un espacio en el que la gente debe diferenciar el atractivo sexual de la convivencia humana que, dentro del campo de los afectos, tiene que tener un físico y un sexo.

-¿Así que en el sexo hay que distinguir los intereses de la inteligencia emocional y oponerle los de la racional?

-¡Claro! Por eso los antiguos arreglaban los casorios para que fueran más duraderos.Hay jóvenes que basan su relaciónen una frenética actividad impulsiva sexual y luego, a la hora de planificar la convivencia, lesfalta esa compañera que les secunde en su vida social;o viceversa, encuentran en su mujer a una especie de madre y perfecta compañera en los negocios pero necesitan a alguien más en la cama. Lograr ese equilibrio es lo difícil por ambas partes.

-¿Y las inhibiciones no pueden perjudicar la relación?

-Depende de la mentalidad, educación o personalidad de cada uno. Hay mujeres ya mayores, por ejemplo, que dicen no haber tomado jamás la iniciativa porque su marido hubiera creído que la había iniciado otro hombre y no lo habría soportado, o porque creían que no era lo correcto. En otros casos, como contemplábamos anteriormente, si la mujer no es agresiva el varón no funciona porque la relación se ha establecido en esos términos de dominio por parte de ella.

-Una última cuestión: sabemos que usted hace implantes de pene. ¿Son frecuentes este tipo de operaciones?

-Hay que admitir que el tratamiento quirúrgico representa siempre un fracaso del tratamiento habitual y que se accede a él en última instancia. Por la propia complejidad de esta dolencia, los pacientes que llegan al quirófano para implantarse un pene son sólo un 5% o un 10% de los que llegan a consulta. Aunque hoy en día es una técnica dominada quirúrgicamente y con muy buenos resultados.

MIEDO A LA MUJER 

Quisimos conocer también la opinión deGilbert Tordjemann, ex presidente de la Asociación Mundial de Sexología, ponente en numerosos congresos internacionales y autor de varios libros sobre el tema traducidos a distintos idiomas como “La maladie conyugale”, “Le plaisir au feminin”, “Le couple: nouvelles règles du jeu”, “L’hypnose apliquée aux disfonctions sexuelles feminines”, “L’encyclopedie de la vie sexuelle”, “La seduction, l’amour et le désire”.

Y complementando lo que nos manifestara el Dr. Mallo, empezaría diciéndonos quebuena parte del problema de la disfunción eréctil del varón está en el cambio de pensamiento y de actitud de la mujer.

-Muchos hombres -nos diría- empiezan a tener miedo de las mujeres.Las estadísticas en Francia, por ejemplo, revelan un alto grado de adulterio. El 42% de las mujeres que trabaja tiene un amante así como el 20% de las que se quedan en casa. Algo que empieza a ser revelador. Y ni que decir tiene que los últimos avances favorecen esta situación: la independencia económica de la mujer, el automóvil, el teléfono portátil… ¡Y no hablemos ya de los anticonceptivos!

Y claro, este panorama es desolador para el varón que ha perdido su norte porque no tiene modelos vivenciados que le digan qué hay que hacer en estos casos.

El hombre tiene hoy miedo a la mujer. Esa es la verdad.

-Pero miedo, ¿por qué? ¿a qué? -le pregunto.

-Tiene miedo porque hoy vivimos una serie de progresos técnicos que han dado una autonomía a la mujer que antes no tenía. Los anticonceptivos, por ejemplo, la independencia de la que goza ya en el plano económico… Todo eso produce miedo en el hombre que, por otra parte, no tiene un modelo vivido en estas circunstancias. El varón ha perdido su autonomía en lo que se refiere a la conquista de la mujer. Porque ahora ya no cuenta siquiera con las inhibiciones clásicas propias de la relación sexual, como el miedo al embarazo. Ahora, la mujer no sólo no tiene ninguna inhibición para hacer el amor sino que tampoco la tiene en la conquista, que practica incluso activamente. Y el hombre siente miedo a ese cambio de actitud.

-Pero la mujer no suele ser agresiva y, además, el varón es más fuerte físicamente.

-De eso precisamente es de lo único que el varón saca partido. Quizás por eso hay tantas agresiones en la pareja. De hecho, la agresividad siempre aparece relacionada con el miedo a la castración. Ocurre lo mismo con los varones que tienen madres castradoras, que presentan una fuerte agresividad contra las mujeres. De ahí cada vez haya más mujeres agredidas y que sufren malos tratos. Los hombres, ante el miedo a la pérdida del dominio -que supone para ellos un símbolo o antesala de su castración-, pierden el control y recuperan la agresividad que tuvieron con su madre en otro tiempo.

-Si entiendo bien, usted relaciona las inhibiciones causadas en el varón por su madre con las que le provoca su mujer. Pero yo creo que habría que diferenciar entre inhibiciones educadoras yexigencia de derechos…

-Es que la vida de los humanos está dominada por su inteligencia emocional y ésta está regida por sus vivencias. Y las vivencias maternas que el varón tiene referidas a que lesionaron su autoestima las revive cuando su pareja lesiona también ésta.

-Pero el hecho de que la mujer exija sus derechos a su pareja, ¿puede lesionar la autoestima del varón?

-Desde luego, si esas exigencias están fuera del modelo familiar vivido por él. Si él ha vivido un modelo familiar en el que el hombre era el rey de la casa, su padre lo era y, ahora, él ya no lo es, evidentemente su autoestima se lesiona. Es más, está perdido y no sabe qué hacer. No tiene modelos en esta nueva sociedad que estamos construyendo. Y con esto no quiero negar los derechos de la mujer, que en los últimos años ha conseguido mucho pero aún le falta para llegar a la igualdad, pero la realidad es la que es. Las vivencias están ahí y son lo que son. Y si el hombre siente lastimada su autoestima, su sexualidad mengua. De hecho, el hombre que tiene dificultades sexuales se vuelve agresivo. En Francia las agresiones de este tipo pasan de 50.000 al año.

-¿Usted opina, entonces, que hay relación entre sexualidad y agresividad?

-Desde luego. De la misma forma que hay relación entre sexualidad y dominio. Una vez se realizó una experiencia con chimpancés en grupo y se comprobó que aquellos que tenían mayor dominio del grupo presentaban niveles de testosterona más altos. La relación entre dominio y sexualidad es patente. El macho dominante entre los animales de esta experiencia era el que tenía a su disposición mayor cantidad de hembras sexualmente dispuestas. Y tenía mayores niveles de testosterona. De manera que esta hormona no sólo está relacionada con la sexualidad masculina sino también con el grado de autocomplacencia, de autosatisfacción o dominio.

De hecho, se comprobó que si había una pelea y el dominio pasaba a otro macho los niveles de testosterona del perdedor se esfumaban mientras aumentaban de manera elocuente en el vencedor.

-Bueno, las mujeres también han estado educadas en el patriarcado y sus marcajes o vivencias educativas también cuentan…

-Cierto. Las mujeres, en otro tiempo -y quizás también en la actualidad- se sentían -y se sienten- atraídas por el hombre con mayor capacidad de dominio como sentimiento patriarcal heredado también por ellas. Y quizás como consecuencia de la tradición o de la fisiología, el hombre que no está a la altura y lo sabe se vuelve agresivo para recuperar su testosterona. Nosotros utilizamos precisamente la agresividad para el tratamiento de la impotencia. Intentamos, forzando los fantasmas agresivos de nuestro paciente, que éste recupere su sexualidad. Aunque es un tratamiento que hay que manejar con sumo cuidado.

En nuestro cerebro –añade con rotundidad Gilbert Tordjemann– el circuito del amor y el de la agresividad son el mismo. Cuando yo estoy enamorado movilizo el mismo circuito de neurotransmisores que cuando estoy agresivo. Eso está comprobado. Y si yo inhibo mi agresividad, inhibo mi sexualidad. Por eso todos los varones que se sienten inferiores a su mujer la pegan o la maltratan física o psíquicamente -en función de su cultura- para recuperar su sexualidad.

EL PSICOANÁLISIS ANTE LA IMPOTENCIA 

Nuestras dos primeras conversaciones con expertos pareció dejar claro que el problema de la disfunción eréctil tiene un claro componente psicológico. Quisimos por tanto hablar con un psicoanalista, especialidad que coincide con otras terapias en considerar la disfunción eréctil como el síntoma de otros problemas que sufre el sujeto. Es decir, que consideran este síntoma como la somatización o metáfora corporal alusiva de que algo anda mal en la mente de quien padece el problema.

Y decidimos hablar con Francisco García, quien si bien pertenece a la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis combina esta terapia con el Psicodrama por lo que prefiere enmarcar su técnica mixta con el nombre de Psicoanálisis-Psicodrama.

-La verdad es que el Psiconálisis se utiliza cada vez menos como terapia y más como una forma de que el sujeto se ponga en su lugar y se encuentre a gusto con sus deseos. Además, el Psicoanálisis ha evolucionado y hoy hay diversas líneas.

-Sin embargo, es una terapia que cada vez tiene más detractores.

-Es verdad que algunos intentan ritualizarlo y hacer de él una especie de pieza de museo. Otros lo han psicologizado. Los lacanianos, sin embargo, sólo tratamos de que el individuo siga preguntándose.

Es obvio que los síntomas físicos son una manifestación de que algo anda mal en la estructura del sujeto. De hecho, cada vez se acepta más mayoritariamente el carácter psicosomático de las enfermedades, tanto de las alergias como del cáncer. Y ahí hay un amplio campo por indagar y descubrir. Hoy se están haciendo muchas experiencias de enfermos de cáncer que mejoran extraordinariamente con el Psicoanálisis. Yo sólo pongo siempre un ejemplo: el rubor. ¿Cómo una sola palabra es capaz de generar toda una serie de funciones biológicas que mueven esa cantidad de sangre que se acumula en las mejillas?

-Los expertos de otras terapias más modernas, sin embargo, afirman que el Psicoanálisis está superado, entre otras cosas porque requiere tratamientos larguísimos y caros y sus resultados son inciertos.

-Nosotros no trabajamos con tiempo lógico. Hay gente que va más aprisa que otra en desanudar síntomas pero el problema no está en los síntomas, que es sólo lo que aflora y que, como en el iceberg, es la mínima parte. Pero, obviamente, se trata de un proceso que lleva su tiempo.

LA TÉCNICA SOFRÓNICA 

Como decíamos, son cada vez más los expertos que aseguran que hay técnicas más rápidas y eficaces. Es el caso de la Sofrología. Por eso pensamos que nada mejor que conversar con el doctor Adolfo Martínezconde, médico del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y especialista en Fonoaudiología, quien si bien empezó utilizando la Sofrología en trastornos del lenguaje en la actualidad aplica la terapia en cualquier tipo de dolencia psicosomática.

-¿Por qué tan pocos médicos trabajan aún hoy con la Sofrología?

-Porque es poco conocida y aunque la utilizamos algunos médicos no es una terapia “oficial”. Afortunadamente, la Medicina va aceptando por fin la enorme influencia psicológica en las enfermedades físicas. Y he decir que se consiguen muy buenos resultados con ella. Como imagino sabrá, se basa en técnicas de relajación que entroncan con la utilización de terapias orientales como el zen, empleadas junto a la psicoterapia cognitiva y humanista. Con ellas conseguimos la armonización entre el cuerpo y la mente. Así que se trata de una terapia psicosomática por excelencia. El fin de la Medicina Sofrológica es llevar todo lo aprendido a la vida diaria para contrarrestar y solucionar los trastornos que presente la persona. Pero entre el médico y el paciente lo que también se produce es un “encuentro”. Y es aquí donde, dependiendo de la preparación humanística y psicológica del médico, se pueden aplicar distintas formas de Psicoterapia y cada médico desarrolla su propia forma de tratamiento.

-¿Tiene experiencia en la aplicación de esta terapia en el tratamiento de laimpotencia?

-No es de las dolencias más frecuentes que se nos presentan… pero sí, hemos tratado algunas. Y con muy buenos resultados.

-¿Es largo el tratamiento? ¿Y costoso?

-No, especialmente si se compara con otras psicoterapias habituales como la Psicoterapia Cognitiva empleada sola o el Psicoanálisis. En trastornos como la depresión, un tratamiento sofrológico suele durar unos tres o cuatro meses. Aunque eso depende de la gravedad de la patología. Si hablamos de casos de fobias o estrés puede durar menos. Y si nos situamos frente a una depresión con trastornos obsesivos podemos alcanzar los seis meses como tiempo máximo.

-¿Con una sesión semanal?

-Al principio trabajamos siempre con dos sesiones semanales para seguir luego con una. Y son siempre sesiones de una hora.

-¿El tratamiento es siempre individual o es posible o necesario hacerlo en pareja?

-El tratamiento es siempre individual, salvo raras excepciones o que se pida expresamente porque hay algo específico que tratar conjuntamente.

-Háblenos de la sofronización con algo más de detalle.

-En la sofronización se combinan dos cosas: el estado de relajación -en el que la persona está mucho más lúcida para indagar en sí misma con nuestra ayuda- y la concienciación del problema y sus síntomas. En ese estado de relajación se entrena mentalmente al paciente para que pueda llevar a la práctica la concienciación que acaba de adquirir.

Como sabe, con la Sofrología se pueden potenciar las capacidades mentales una vez se ha llevado al paciente a ese estadio intermedio entre la vigilia y el sueño. Un estado donde hay una completa relajación corporal pero en el que la consciencia está más lúcida que nunca y podemos potenciarla. Porque en ese momento se pueden potenciar las capacidades de percepción, racionalidad, voluntad, capacidad de concentración, etc., consiguiendo un adecuado equilibrio entre ellas. Es lo que se denomina “mente armónica”.

En el estado sofrónico la persona es plenamente libre y consciente de lo que está haciendo. Esa es la gran diferencia con la hipnosis, donde uno se halla en estado de conciencia alterada con el consciente “desconectado”, motivo por el que la persona no integra lo aprendido.

-¿Y cuáles son las principales dolencias que suele tratar con Sofrología?

-Todos los trastornos psicológicos -la depresión, las obsesiones, las adicciones, la anorexia, la ansiedad, las fobias, los ataques de pánico, el insomnio, etc.- y todos los trastornos psicosomáticos. También es útil para las personas sanas que quieren mejorar ciertas capacidades mentales.

LA EFECTIVIDAD DE LA HIPNOSIS 

Otra de las terapias de las que nos hablaron como eficaz en los casos de disfunción eréctil es la Hipnosis Natural. Adolfo Mizrahi, experto en ella, nos pondría al empezar nuestra charla un ejemplo para que entendiéramos cuál es el estado ideal de ese trance:

-¿Ha ido alguna vez por una autopista y, mientras conduce, va inmersa en sus pensamientos y hasta imaginando cosas al punto de que se le pasa la salida que debía coger? Bien, pues ese es el estado de hipnosis natural al que se pretende llegar con las técnicas ericksonianas. Es decir, se trata de un estado ideal entre la vigilia y el sueño pero en el que se conserva la voluntad y la conciencia. La diferencia con la hipnosis tradicional es que en ésta se pierde la conciencia y no hay voluntad ni consciencia del proceso. No sucede así con la técnica eriscksoniana, donde se mantiene la conciencia y, por tanto, no puede haber ningún tipo de manipulación del paciente. Lo que no nos impide efectuar el trabajo terapéutico adentrándonos en el inconsciente del paciente y así poder ayudarle. Sólo que nosotros no damos órdenes como en la hipnosis. Somos totalmente respetuosos con el inconsciente.

(Llegado a este punto tuve consciencia de que la Hipnosis Natural Ericksoniana, la Sofrología o la Anatheóresis de Joaquín Grau trabajan sobre las mismas bases y que lo que diferencia a estas técnicas es mínimo. Tres nombres distintos para un mismo modelo terapéutico. Pero no quise expresar en voz alta mis pensamientos para no interrumpir su discurso).

–Toda persona que tiene conflictos -continuó diciéndome-, lleva también dentro de sí los mecanismos para resolverlos. Nosotros sólo debemos ayudarle a activar estos mecanismos.

-¿Y qué tipo de lenguaje es el adecuado para llegar a comunicarse con el inconsciente?

-No se trata de un lenguaje verbal. Sólo algunas palabras. El lenguaje del inconsciente es el de lo simbólico. Así que sirven las metáforas en lo imaginario. En el caso de la impotencia, por ejemplo, nosotros podemos hacer entrenamientos con el levantamiento de un dedo o de una mano ante un estímulo sexual imaginario.

-¿Y qué se consigue con esta conexión con el inconsciente?

-Comprender el mensaje que ese inconsciente le da en forma de síntomas físicos o en los sueños y que constituyen como avisos de que ha de modificar algo en su vida. Con ello estamos facilitando la relación entre los dos hemisferios cerebrales: el de lo automático, inconsciente, intuitivo y emocional y el de la lógica, la analítica y lo racional.

-¿Y se demuestra que la mayoría de los síntomas somáticos o físicos tienen que ver con un desacuerdo entre la inteligencia emocional y la racional?

-Es que esta vida que vivimos cada vez nos obliga más a desarrollar el dominio del hemisferio racional en contra de la demanda emocional. La sociedad nos ha hecho desarrollar mucho más todo lo consciente y racional y nos educa la voluntad para involucrar nuestra actitudes en concordancia con lo que dictan las normas de la lógica racional. En la escuela, los maestros se preocupan por el aprendizaje y por la educación de la voluntad pero no por las emociones y los sentimientos. De eso nadie se ocupa. Y ese hemisferio es el que recibe todos los impactos emocionales y tiene memoria de los mismos aunque no se trate de una memoria cronológica o involucrada en el tiempo.

-¿Y qué se consigue con la terapia?

-Que el inconsciente revele al consciente la verdadera causa del problema. Luego, identificados los síntomas y hallada la causa, trabajamos para superar el problema mediante la comprensión de lo que lo origina.

LA GESTALT 

No quisimos terminar este reportaje sin saber hasta qué punto era efectiva la terapia conocida como Gestalt, de la que nos habían hablado, por lo que nos pusimos en contacto con Mireia Daudé, psicoterapeuta del Instituto Gestalt de Barcelona. Sin embargo, hemos de decir que al principio se mostraría algo reacia a la entrevista por entender que la Gestalt no es una terapia específica para la impotencia. Lo que no la impediría afirmar que, en efecto, se obtienen buenos resultados con ella. Finalmente, se animaría a hablar con nosotros.

-¿Podría explicar en breves palabras, antes de nada, que es la terapia Gelstat?

-El término Gestalt fue creado por el médico y psicólogo alemánKohler a principios de este siglo como terapia del conocimiento. Más tarde, Frederick S. Perls la potenció al añadirle técnicas de relajación de origen ayurvédico conectadas con lo que él denominó el proceso homeostásico, entendiendo por homeostasis el concepto que comúnmente entendemos como adaptación constante de nuestro organismo a condiciones que se están modificando continuamente.

Desde esa perspectiva, Perls rompe con la separación cuerpo-mente -propia de la Psicología y de la Psiquiatría tradicionales- y sitúa la terapia Gestalt en una combinación de técnicas físicas (respiración, ejercicios rituales y de movimiento) con el estado de concienciación de conflictos para llegar a ese proceso de autorregulación propio de la homeostasis continua a la que el individuo humano está sometido.

-Pero, ¿en qué consiste la terapia?

-La Gestalt consiste en trabajar la conciencia a través de la experiencia. Por eso los terapeutas reúnen en grupo a gente con los mismos problemas e intereses a fin de experimentar conjuntamente y descubrir sus bloqueos.

En realidad, la terapia Gestalt entronca con el Psicodrama en el sentido de que se trata también de sesiones de escenografía dramática en las que el individuo mantiene un diálogo, aunque consigo mismo o con sus partes fisiológicas conflictivas, como sería el caso de la impotencia. A través de ese diálogo el paciente descubre sus conflictos y los hace conscientes, experimentando luego con otros compañeros, con los que “contrata” una experiencia compartida.

La ventaja de esta terapia, de ese “darse cuenta” de los conflictos, es la rapidez con que se obtiene la curación como resultado del rompimiento de tabúes que dan paso a una nueva vida. La diferencia entre la Gestalt y el Psicodrama está en ese “darse cuenta” y ser consciente del conflicto. El Psicodrama actúa liberando pero sin llegar a concienciar el conflicto.

La terapia gestáltica es, pues, eminentemente vivencial. Los terapeutas sólo ayudamos a quien acude a nosotros a reactivar sus propios mecanismos de la forma más intensa posible y experimentalmente. Se pide a los pacientes que tomen conciencia de sus emociones, de sus actos, de su voz y de sus pensamientos. El “ahora me doy cuenta” es el mecanismo terapéutico esencial.

-Y en el caso de la impotencia, ¿qué se hace?

-En el caso de la impotencia inducimos al paciente a que mantenga un “diálogo” con sus genitales y le pida a éstos que le “digan” por qué no atienden a su demanda. Así empiezan a aflorar problemas que habrá que reconducir en la experiencia pero que, en el ahora, el paciente conciencia, “se da cuenta” de su existencia: primer paso para reconducirlos. Después, ya en los talleres, cada paciente “contrata con otro la experiencia con un objetivo concreto.

-¿Y los resultados son buenos?

-Sí, generalmente lo son.

 María Dolores Muntané

Recuadro:


Prótesis de pene 

Las prótesis de pene se implantan quirúrgicamente en los cuerpos cavernosos mediante una simple intervención que dura menos de treinta minutos. Actualmente existen dos tipos en función de su mecanismo de acción: las hinchables y las de naturaleza rígida.

Las hinchables pueden ser, a su vez, de dos clases:

-aquellas cuyo mecanismo de hinchado se encuentra alojado en la punta del pene -bajo de la piel- y basta un leve pinzamiento para dar rigidez a la prótesis (una válvula se encarga luego de que no se deshinche hasta un nuevo pellizco); y
-aquellas cuyo mecanismo de hinchado se encuentra también bajo la piel pero en la parte superior del pene, tangencial al escroto. También responden con una pequeña pulsación o presión.

Estas prótesis se fabrican en distintas dimensiones pero no se puede implantar uno de superior tamaño al que corresponde al miembro natural del paciente ya que la piel debe recubrir totalmente el implante.

Existe una notable diferencia de precio entre las prótesis hinchables y las no hinchables. Mientras estas últimas cuestan entre 150.000 y 200.000 Pts., las hinchables cuestan cuatro veces más: entre 600.000 y 800.000.


Farmacoterapia de la impotencia

El tratamiento farmacológico de la impotencia más específico y conocido desde hace unos años es la Viagra. Recuérdese que si bien la mayor parte de las veces la causa está en la mente, en ocasiones existe un problema de tipo fisiológico que la ocasiona. Ya hemos visto, de hecho, que hay enfermedades relacionadas con la impotencia por lo que habrá que descartar o tratar éstas en primer término.

El fármaco más utilizado es el Testoviron Depot-que contiene propionato de testosterona y enantato de testosterona-. También es útil en la astenia sexual el aspartato de arginina, aunque no es específico para la impotencia. En cuanto al Proviron -con mesteroloma-, se receta en los casos de problemas andrógenos.

Este reportaje aparece en
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Febrero 2001
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