Linfología: una eficaz disciplina terapéutica

La linfa es el líquido que baña el espacio intersticial o intercelular. Pobre en proteínas y rico en lípidos sus células contienen glóbulos blancos pero no rojos y se intercomunica merced a los llamados vasos linfáticos siendo sus funciones las de recolectar y devolver el líquido intersticial a la sangre, defender el cuerpo contra organismos patógenos y absorber los nutrientes del aparato digestivo y trasladarlos junto con oxígeno a los lugares donde no hay vasos capilares. Es pues un sistema natural de riego y limpieza que se halla en todo el cuerpo. Pues bien, está constatado que una adecuada manipulación del sistema linfático mediante las yemas de los dedos aplicando suaves masajes permite afrontar con éxito traumatismos, edemas, trastornos neurovegetativos, neurológicos, osteomusculares y vasculares, patologías crónicas e incluso infecciones. Hoy se conoce como Linfología.

Aunque todo indica que el primero en describir el sistema linfático fue el naturalista sueco Olaus Rudbeck quien publicó primero su funcionamiento dando a conocer su importancia fue el médico, matemático y teólogo danés formado en la Universidad de Leyden (Holanda) Thomas Bartholin y de ahí que se le considere su descubridor.De hecho publicó cuatro tratados escritos en latín -que dedicaría al rey Federico III- en el que puso de relieve que se trataba de “un sistema natural de riego y limpieza” compuesto por un líquido al que llamó linfa que se comunicaba a través de todo el cuerpo merced a unos conductos a los que llamó vasos linfáticos. Habría sin embargo que esperar hasta el siglo XX para que se desarrollara la especialidadque estudia el sistema linfático y que hoy conocemos como Linfología destacando en ese sentido la obra del Dr. Zilch Sistema Linfático y Linfatismo publicada en Munich en 1963.

Desde entonces los médicos comprenden y asumen que el contenido hídrico o acuoso del organismo debe ser considerado como un todo, como el medio en cuyo seno se bañan todos los órganos y sistemas a través del cual se nutren e interrelacionan. Aunque no es menos cierto que su importancia ya la había planteado Alexis Carrel en 1912 obteniendo el premio Nobel de Biología por demostrar que células cardiacas de pollo podían vivir eternamente in vitro renovando simplemente de forma periódica el líquido linfático en el que se hallaban.
Tal es la importancia de la linfa o líquido linfático, elemento básico y de importancia crucial para la salud. De hecho hace ya más de treinta años uno de los primeros investigadores norteamericanos en este ámbito, el profesor Cecil Drinker, lo afirmaba con rotundidad: “El sistema linfático es el sistema orgánico más importante para la vida, tanto de los seres humanos como de los animales”.

Sería en todo caso el biólogo y fisioterapeuta danés Emil Vodder quien desarrollaría junto a su mujer, Estrid, un método para la regeneración del sistema linfático y los tejidos de la piel presentándolo en París en 1936 lo que sorprendió notablemente ya que aún era todavía poco conocido y valorado no sólo entre los masajistas sino incluso entre los médicos. Es más, se pensaba mayoritariamente que lo mejor era evitar manipularlo mediante masajes en el convencimiento de que ello podía hacer que se propagaran por vía linfática gérmenes patógenos y otras sustancias perjudiciales para la salud. Opinión generalizada que no convenció a Vodder quien intuitivamente comenzó a tratar con masajes los ganglios hinchados, felizmente con excelentes resultados. Claro que ese convencimiento se debió en buena medida a los estudios del profesor Rouviére –que poco antes acababa de publicar un tratado sobre anatomía del sistema linfático humano-, al ya mencionado Alexis Carrel -que había escrito su maravilloso libro El hombre, ese desconocido- y, sobre todo, al atlas del gran anatómico Phil Sapey donde aparecería toda una colección de grabados del sistema linfático.

El caso es que todo ello ayudó al matrimonio a desarrollar una técnica de manipulación del cuerpo completamente nueva. Con precisión y suavidad, usando apenas las yemas de los dedos, enseñarían a masajear suavemente los ganglios linfáticos superficiales llevando los movimientos hacia las fosas supraclaviculares, zona terminal de todos los vasos linfáticos.

En realidad se trataba de un método revolucionario no sólo pensado para aplicarlo en tratamientos faciales con fines preventivos o en el campo de la estética sino también con fines terapéuticos ya que pronto se constató su eficacia. Tanto si se trataba de problemas cutáneos como de edemas, traumatismos o problemas osteomusculares y vasculares pero también en casos de trastornos neurovegetativos y neurológicos, patologías crónicas e, incluso, infecciones. Sorprendentemente el método siempre resultaba efectivo. Eso sí, controlando en todo momento que las manipulaciones se hicieran de forma correcta y precisa.

¿Y cómo se explican tan buenos resultados en patologías tan dispares cuando lo único que se hace es manipular el sistema linfático con las manos? Según el propio Vodder contaría porque con ello se activa o se ayuda a renovar el flujo linfático. De ahí que la técnica se bautizara como Linfodrenaje Manual y hoy se la conozca así o como Método del Dr. Vodder.

El proceso es sencillo: todos los tejidos del organismo están bañados por un líquido denominado linfa que circula a una velocidad media de 125 ml/hora sin que haya bomba alguna que active ese flujo. Se desplaza pues de forma muy lenta a través de los vasos linfáticos, al principio de menor tamaño aunque luego se van dilatando hasta llegar a los ganglios. Pues bien, el flujo linfático puede retraerse por muy diversas circunstancias estancándose e inundando los espacios intersticiales de los tejidos lo que puede provocar dolores, infecciones y muy diversas patologías. Y lo que la Linfoterapia persigue es reabrir de nuevo esos canales bloqueados para que la carga linfática llena de impurezas y agentes patógenos sea eliminada al ser depositada en los más de 600 ganglios que hay repartidos por todo el cuerpo. Ganglios que mediante suaves masajes pueden reactivarse consiguiendo aumentar su ritmo entre cuatro y cinco veces.

Pocos años después -en 1939- estallaría la Segunda Guerra Mundial y Vodder y su mujer regresarían a su patria, Dinamarca, asentándose en Copenhague donde fundarían su Instituto de Linfodrenaje Manual, centro que dirigirían durante 25 años.

FUNDAMENTACIÓN CIENTÍFICA DEL MÉTODO VODDER

Recordemos que el ser humano tiene su origen en el mar. Es pues nuestra sopa primigenia –y la de todas las demás especies- y base de nuestro equilibrio orgánico. De hecho el plasma sanguíneo tiene hoy la misma proporción de minerales que el agua de mar aunque sea en distinta concentración. Y lo mismo pasa con la linfa. Es más, entre el 70% y el 85% del peso de nuestro cuerpo está formado por líquidos. Depende de la edad porque esa proporción disminuye  a medida que envejecemos. Sencillamente, nos secamos a medida que nos hacemos mayores. De hecho por eso un adulto precisa de unos 40 ml de agua por kilo de peso para sobrevivir mientras un niño necesita el doble (80ml/Kg) y un lactante el triple (120ml/Kg).

Ahora bien, aunque en el interior de las células existe agua –intracelular- donde hay mayor cantidad es fuera –extracelular- pues es imprescindible  para la inmensa mayoría de las reacciones metabólicas. Ejerce incluso una influencia mayor y directa sobre la vida que el propio plasma sanguíneo. Y como es de imaginar el estado o condición en que esa agua se encuentra es fundamental porque de ello depende tanto la adecuada nutrición celular como la limpieza de las células, tejidos y órganos.  En suma, la calidad de nuestras células depende del medio ambiente que las rodea. Y, fundamentalmente, del líquido que las baña: la linfa.

Algo fundamental para comprender la importancia de la Linfología y que la clave de los sorprendentes resultados que obtiene está en la acción que ejerce el linfoterapeuta sobre el cuerpo al acelerar su pulso linfático y permitir ello limpiar mejor el organismo y una más pronta renovación celular. Por eso el método tiene efecto antiedematizante, analgésico y antiinflamatorio de carácter general, nivela el sistema nervioso autónomo y potencia el sistema inmune. Es decir, la finalidad del método consiste en favorecer y acelerar el transporte de la linfa a través de los vasos linfáticos –algo especialmente importante en los casos de cabeza y cuello- orientando el masaje hacia los pozos linfáticos llamados terminus (fosas supraclaviculares) y pueda así fluir linfa nueva hacia los tejidos para acelerar el proceso regenerativo del organismo.

Y es que las vías linfáticas pueden cerrarse a causa del frío, del estrés, de procesos inflamatorios o a causa de la presencia de parásitos pero también pueden destruirse por cortes, operaciones, traumatismos, radioterapia y radioactividad excesiva. O verse interrumpido el flujo por el uso de ropa demasiado apretada. Finalmente es posible que el paciente edematoso presente una cantidad menor de vías linfáticas, exista un espasmo en los vasos –se hallen éstos paralizados- o se sufra una insuficiencia hemodinámica.

Su importancia la demuestran  los hechos. Hoy se sabe, por ejemplo, que cuando se sufre un edema que afecta al sistema nervioso central y/o a los nervios periféricos se reduce el riego sanguíneo y linfático en el encéfalo y ello puede provocar microedemas, trastornos circulatorios, neuronales y neurovegetativos.

Otro ejemplo significativo lo constituyen los edemas locales de origen traumático porque su aparición reduce la velocidad de los intercambios metabólicos entre la red capilar y las células. Cuando una adecuada y rápida absorción de los líquidos acelera de forma considerable los procesos de reparación de los huesos y de los tejidos blandos pudiéndose ganar semanas –a veces incluso meses- en el tiempo de recuperación. Aunque el ejemplo más importante lo encontramos en el edema post-traumático o post-operatorio que se produce por golpe, torcedura o intervención quirúrgica y provoca un edema local linfostático y hematoma. En esas situaciones el sistema linfático puede llegar a absorber por sus capilares sólo un 10% del líquido que sale por los tejidos cuando con el trabajo de un buen linfoterapeuta la velocidad de recuperación puede acelerarse notablemente.

En suma, el método ejerce una clara y útil acción antiedematizante en casos de linfoedemas linfostáticos y linfodinámicos primarios y secundarios. De ahí que la práctica de esta técnica sea cada vez mayor también en pre y post-operatorios de cirugía plástica, vascular y general tanto en hospitales como en clínicas.

Agregaremos que el efecto terapéutico es rápido en todos los problemas físicosy mentales –a veces tras una sola sesión- si bien en las patologías y enfermedades crónicas el resultado se logra a medio plazo. Como es de suponer el tiempo de tratamiento depende de cada caso en particular.

No cabe extrañar pues que sean cada vez más quienes afirman que la Linfoterapia -que no es dolorosa y carece de efectos secundarios negativos- debiera ser por todo lo dicho la principal herramienta en el ámbito de la medicina de rehabilitación. Indispensable como técnica clave en el tratamiento de los linfedemas primarios y secundarios -edemas locales de origen traumático, a causa de una intervención quirúrgica o microedemas locales del sistema nervioso central y nervios periféricos- y como método único, complementario o auxiliar en el tratamiento de otras muchas patologías. Entre ellas, todos los trastornos neurovegetativos, neurológicos, osteomusculares, pulmonares y oftalmológicos así como en las patologías crónicas de las vías respiratorias altas y auditivas, musculares, digestivas, cardiovasculares y endocrinas.

EL MÉTODO VODDER EN ESPAÑA

Terminamos diciendo que aunque en casi toda Europa la Linfología es una disciplina ampliamente reconocida y valorada –especialmente en Francia, Alemania, Suiza, Austria, Dinamarca y Bélgica- siendo numerosos los linfoterapeutas que trabajan ya en hospitales, clínicas y centros de salud en España apenas se conoce y practica. Quizás porque si bien hay escuelas que enseñan el método sólo a profesionales de la salud -médicos, enfermeras, dentistas, fisioterapeutas, masajistas o quiroprácticos- otras también lo enseñan a profesionales de la belleza y a terapeutas no formados. Y es que Vodder se oponía a que su método fuese monopolizado por una u otra categoría profesional convencido de que cada profesional debía poder aplicarlo en el marco legal adecuado.

Salvador Vargas Ponce
Linfoterapeuta

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Enero 2010
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