Constatada eficacia terapéutica del cannabis

Aunque el cannabis o marihuana se utiliza en Oriente como planta medicinal desde tiempos inmemoriales no se introdujo en la medicina occidental hasta mediados del siglo XIX gracias a sus indudables propiedades terapéuticas pero un siglo después Estados Unidos logró que se prohibiera en todo el mundo. Hubo sin embargo personas que decidieron consumirla por sus efectos desinhibidores y gracias a ello pudieron comprobar que alivia los síntomas de múltiples dolencias llevando ello a que fuera investigada. Pues bien, de su potencial anticancerígeno ya se habló en el nº 179 pero es que es eficaz en otras muchas dolencias; desde la ansiedad hasta la depresión pasando por la esquizofrenia, el autismo, la epilepsia, la diabetes, los dolores crónicos y las enfermedades autoinmunes, esclerosis múltiple incluida.

MARIHUANA

Los términos cannabis, marihuana, cáñamo, hachís y muchos otros se han asociado durante décadas a efectos alucinógenos o psicoactivos pero casi nunca al de terapéutico y de ahí que a tantas personas les sorprenda que en la actualidad empiece a legalizarse. Sin embargo el cannabis lleva utilizándose con éxito como planta medicinal en Oriente desde hace más de 4.000 años y de ahí que el médico británico W. O Shaughnessy la introdujera en Europa a mediados del siglo XIX aceptándola la comunidad médica rápidamente como eficaz antiálgico, anticonvulsivo, relajante muscular y estimulador del apetito.

Y así fue hasta que en la década de los setenta del pasado siglo XX se descubrirían sus dos principales moléculas: el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD). Constatándose que la primera ejerce un efecto directo sobre el sistema nervioso central siendo psicoactiva -inhibe el dolor, modifica el estado anímico y altera las percepciones sensitivas- y psicotrópica -cambia de forma temporal la percepción, el ánimo, el estado de conciencia y el comportamiento- mientras la segunda no tiene efectos alucinógenos y posee propiedades neuroprotectoras y antiinflamatorias además de disminuir los efectos que causa la primera. Información que hizo que muchos laboratorios intentaran sintetizar moléculas similares pero solamente de efectos terapéuticos -y no psicoactivos y psicotrópicos- a fin de evitar que se considerasen narcóticos y se prohibiese su consumo.

Surgirían así dos formas sintéticas del tetrahidrocannabinol (THC)Marinol (Dronabiol) y Nabilone (Cesamet)- que se utilizarían para tratar dolores, náuseas y pérdida de apetito así como para aliviar los efectos de la quimioterapia pero con un éxito limitado que hizo que muchos no continuaran con las investigaciones.

Afortunadamente no fue el caso de un equipo del Instituto Weizmann de Israel dirigido por el doctor R. Mechoulam que identificó en la planta un centenar de cannabinoides de los que los dos citados son los más abundantes y estudiados si bien vieron que hay otro pequeño grupo que igualmente posee propiedades claras terapéuticas: el cannabinol (CBN), el cannabigerol (CBG), el cannabicromeno (CBC), el cannabiciclol (CBL), el cannabidivarin (CBV), el cannabicromovarin (CBCV) y el cannabigerovarin (CBGV). Cannabinoides que regulan la actividad inflamatoria inhibiendo la secreción de citoquinas y modulando los nociceptores (señales de dolor) además de ser inmunomoduladores al provocar la apoptosis parcial de macrófagos y leucocitos.

Asimismo comprobaron que las células humanas poseen receptores a los que se ligan los cannabinoides de la planta que, a su vez, son receptores de endocannabinoides, es decir, de los cannabinoides fabricados por nuestro propio organismo. Hablamos de los receptores celulares CB1 y CB2. El primero se expresa principalmente en el sistema nervioso central así como en los pulmones, el hígado y los riñones mientras el segundo lo hace básicamente en el sistema inmune y en las células hematopoyéticas.

En fin, el caso es que el uso cada vez más extendido de la marihuana como droga recreativa -a pesar de su prohibición legal- haría que muchos médicos conocieran a consumidores que les aseguraban haber mejorado de sus problemas de salud, especialmente personas con problemas cognitivos. Sería así como médicos de prestigio -entre ellos muchos neurólogos- comprobarían en centenares de pacientes con esclerosis múltiple su mejoría tras tenerlos controlados y sometidos durante varios meses a dosis ponderadas de extractos y efectuar pruebas comparativas de su estado antes y después del tratamiento. Mejorando sobre todo el dolor y la espasticidad de forma más eficaz que los medicamentos convencionales aprobados por la FDA.

Los laboratorios GW Pharmaceuticals lograrían entonces estandarizar un extracto de cannabis denominado Sativex (50% THC y 50% CBD) que actualmente se emplea como spray sublingual en muchos países para aliviar los síntomas de la esclerosis múltiple y otras enfermedades de similar sintomatología; empresa que, por cierto, ha recibido recientemente autorización de la FDA para tratar la epilepsia con un nuevo fármaco de consumo oral llamado Epidiolex que contiene exclusivamente un concentrado de cannabidiol (CBD).

En todo caso la noticia más destacable en este ámbito es la decisión adoptada el pasado 21 de noviembre por el Gobierno de México que decidió acabar con los 90 años de prohibición del uso de la marihuana autorizando su comercialización a cuatro empresas mexicanas, dos estadounidenses y una de capital español, Fitonat México, filial en ese país de Soria Natural. Empresa española a la que se ha autorizado a vender aceite de cannabis, materia prima que va a usar en la próxima comercialización no solo de suplementos y medicamentos fitoterápicos y cosméticos sino de productos alimenticios propios. La única condición es que deben tener menos de un 1% de tetrahidrocannabinol (THC), única molécula alucinógena del cannabis aunque también tenga propiedades terapéuticas, especialmente analgésicas.

Queda por añadir que hablamos de una planta que posee poco más de un centenar de cannabinoides pero también numerosos terpenos; sus flores por ejemplo son ricas en linalol -terpeno de propiedades ansiolíticas y antiestresantes-, limoneno, bisabolol y otros. Y de ahí que muchos expertos entiendan que la potente acción terapéutica del cannabis se debe a la acción sinérgica de terpenos y cannabinoides.

USOS MÉDICOS

Hecha esta breve introducción debemos aclarar que existen ya en la literatura médica ¡miles de trabajos! sobre las propiedades del cannabis. Solo en PubMed se relacionan unos 6.600 artículos sobre “cannabis medicinal” y casi 20.000 sobre “cannabis». Y que el interés crece lo demuestra que del centenar de artículos del año 2000 se ha llegado a casi un millar en 2018. Estudios que, obviamente, se han hecho sobre todo tipo de patologías. No se extrañe pues el lector de que por razones de espacio no nos hagamos eco más que de los más significativos y recientes. Veámoslos: 

Utilidad en la esclerosis múltiple. Según unas investigaciones murinas realizadas por un equipo de la Escuela de Medicina de la University of South Carolina (EEUU) coordinado por P. Nagarkatti los cannabinoides inhiben la apoptosis de los oligodendrocitos encargados de producir los envoltorios protectores de mielina en los haces de las fibras nerviosas. Mecanismo antiinflamatorio protector de los oligodendrocitos que se comprobó en 112 pacientes afectos de esta enfermedad cuyos síntomas mejoraron claramente con su uso. El trabajo apareció en 2009 en Future Medicinal Chemistry.

Vermersch y M. Trojano -de la Universidad de Lille (Francia)- analizaron por su parte durante meses a 433 pacientes que llevaban una media de 7 años con esclerosis múltiple y fueron tratados durante 3 meses mediante 6 aplicaciones diarias de Sativex en spray. Bueno, pues según afirman en su trabajo -publicado en 2016 en European Neurology- en todos los casos se redujeron de forma significativa los espasmos, el dolor, la fatiga, el insomnio y la incontinencia urinaria sufriendo solo un 10% efectos colaterales leves. 

Utilidad en la neuralgia del trigémino. El dolor de esta patología es uno de los más intensos y ningún opioide convencional es efectivo pasado un tiempo. Pues bien, el Dr. Andrés M. Álvarez -del Miami Neuroscience Center (EEUU)- publicó en 2016 en Journal of Neurology and Neuroscience una revisión de todos los ensayos clínicos aleatorizados realizados sobre pacientes con esclerosis múltiple y neuralgia del trigémino publicados hasta finales de 2015 y asevera que los cannabinoides si son eficaces lo que atribuye a los efectos inmunomoduladores y antiinflamatorios tanto del tetrahidrocannabinol (THC) como del cannabidiol (CBD). 

Utilidad en la epilepsia. Coordinador de un numeroso equipo de colaboradores de hospitales de Estados Unidos, Canadá y Londres J. P. Szaflarski siguió a 607 personas con epilepsia severa resistente a los tratamientos convencionales que durante once meses recibió distintas dosis orales de cannabidiol (CBD) constatándose que mientras en un 20% de los casos no hubo mejoría en un 11% las convulsiones desaparecieron y en el otro 69% disminuyeron a la mitad. Siendo los únicos efectos secundarios negativos diarreas y somnolencia. El trabajo apareció en agosto de 2018 en Epilepsia.

Un grupo de investigadores de la Marche Polytechnic University de Ancona (Italia) encabezado por el doctor S. Lattanzi publicó por su parte el pasado mes de noviembre de 2018 en Drugs un metaanálisis sobre los resultados de cuatro ensayos clínicos que abarcaron a 550 pacientes y según aseveran el 37% de los que recibió cannabidiol (CBD) vio reducir sus convulsiones a la mitad -e incluso a menos- contra el 21% de los que tomaron un placebo. Es interesante consignar que si bien el 88% de los que tomaron el cannabidiol (CBD) sufrieron efectos secundarios -somnolencia y diarreas- ¡también los sufrió el 72% de los que tomaron un placebo!

Llama por cierto la atención que la FDA permita el cannabidiol (CBD) para tratar la “epilepsia severa” al ser refractaria a los fármacos de síntesis convencionales pero no en casos más leves de epilepsia. Una inexplicable incoherencia. 

Utilidad en la fibromialgia. Un equipo del Institut de Recerca Hospital del Mar-IMIM de Barcelona (España) encabezado por el doctor J. Fiz realizó un estudio comparativo entre 28 pacientes con fibromialgia que consumían habitualmente marihuana y otros 28 que no la habían probado nunca y según explicaron en 2011 en PLoS One el dolor de los primeros -unos la fumaban y otros la ingerían- era claramente inferior; positivo efecto analgésico que se sumó a una mejor calidad del sueño y a una mayor relajación muscular.

Llama pues la atención que Colaboración Cochrane niegue la eficacia de los cannabinoides para tratar la fibromialgia y más aún que en sus conclusiones -se publicaron en julio de 2016 en Review- solo hagan referencia para justificarlo a la nabilona cuando se trata de un tetrahidrocannabinol (THC) sintético que carece de las propiedades del cannabidiol (CBD) que es la molécula que ha demostrado mayor efecto terapéutico frente al dolor y la inflamación. 

Utilidad en el asma. Un grupo de investigadores de la Edgmont University (Reino Unido) dirigido por S. J. Williams publicó en 1976 en Thorax un estudio sobre los efectos del tetrahidrocannabinol (THC) en 10 pacientes crónicos de asma a los que durante tres días se les administró con un aerosol y asegura que tiene similar eficacia que el clásico remedio de síntesis Salbutamol.

Un grupo de investigadores del Hospital Raymond Poincaré de Francia encabezado por el doctor S. Grassin-Delyle efectuó por su parte unos experimentos in vitro que demuestran que los cannabinoides inhiben la constricción de los conductos bronquiales al activar los receptores CB1. El trabajo se publicó en 2014 en British Journal of Pharamacology y explica la acción broncodilatadora que produce fumar marihuana tanto en personas sanas como asmáticas.

Y en 2015 un grupo conjunto de varias universidades brasileñas coordinado por F. Vuolo -de la Universidade do Extremo Sul Catarinense (Brasil) realizó varios ensayos murinos demostrando que el cannabidiol (CBD) es claramente antiinflamatorio al inhibir la segregación de las citoquinas proinflamatorias producidas por los linfocitos T en las mucosas bronquiales activadas por alérgenos. El trabajo apareció en 2015 en Mediators of Inflammation. 

Propiedades analgésicas. En un trabajo de síntesis sobre todo lo investigado y publicado en años anteriores el doctor E. B. Russo -de GW Pharmaceutics– publicó en 2008 en Therapeutics and Clinical Risk Management un trabajo según el cual la acción analgésica del cannabidiol (CBD) ha sido ampliamente demostrada en varios ensayos clínicos aleatorizados. De hecho recuerda que el Sativex se aprobó en 2005 en Canadá para tratar el dolor neuropático y la esclerosis múltiple y en 2007 para el dolor provocado por el cáncer.

En 2012 un numeroso grupo de los National Institutes of Health de Bethesda coordinado por el doctor Wei Xiong demostró mediante ensayos murinos que los efectos antiinflamatorios y analgésicos de los cannabinoides -y en particular del cannabidiol (CBD)– parecen deberse a su ligazón con los receptores celulares tipo glicina a nivel de la médula espinal. Siendo los cannabinoides glicinérgicos especialmente eficaces en los dolores crónicos según el trabajo que publicaron en Journal of Experimental Medicine.

Este mismo año -2018- un grupo de investigadores balcánicos de la Goce Delcev University de Macedonia coordinado por la doctora Marija Darkovska-Serafinovska realizó un resumen evaluativo de lo publicado sobre la eficacia de los cannabinoides frente al dolor provocado por distintas enfermedades en estudios clínicos aleatorizados infiriendo que la eficacia del tetrahidrocannabinol (THC) sintético –Marinol– es baja o nula pero aumenta notablemente si se combina con extractos naturales o se administra sublingualmente como spray (Sativex). Tras dos semanas de tratamiento se consiguió una reducción del dolor de entre un 30% y un 43% (el 21% de los que tomaron placebo). Con efectos secundarios leves. Según explican en el artículo publicado en Journal of Pain Research los 15 ensayos aleatorizados estudiados demuestran la eficacia de Sativex en el dolor neuropático -tanto central como periférico- y más específicamente en los casos de artritis reumatoide y cáncer.

También en 2018 se ha publicado en European Journal of Internal Medicine el trabajo de un equipo de la Ben-Gurion University de Israel coordinado por R. Abuhasira en el que tras tratar con cannabis a 2.736 pacientes con una edad media de 75 años se constató que al cabo de 6 meses el 94% había mejorado disminuyendo especialmente el dolor (en una escala de 10 bajó de una media de 8 a una de 4). Dejando el 18% de tomar analgésicos opioides o reduciendo la dosis. 

Utilidad en la esquizofrenia. T. A. Iseger y M. G. Bossong -del King’s College London (Reino Unido) revisaron todos los ensayos clínicos realizados sobre los efectos positivos del cannabidiol (CBD) en la esquizofrenia comprobando que son escasos. Sus conclusiones aparecieron en 2015 en Schizophrenic Research.

Resultado llamativo porque según el estudio de un equipo de la Universidad de Heidelberg (Alemania) coordinado por F. M. Leweke que apareció en 2012 en Translational Psychiatry su eficacia es muy superior a la amisulprida, fármaco que además tiene numerosos efectos secundarios negativos. Ahora bien, según postulan la eficacia del cannabidiol (CBD) no se debería a que active los receptores neuronales sino a que potencia la síntesis y actividad de un endocannabinoide: la anandamida. Molécula que aumenta significativamente en el líquido cefalorraquídeo de todos los pacientes tratados con cannabidiol (CBD). 

Utilidad en la ansiedad, la psicosis y otros problemas neuronales y cognitivos. Un grupo de investigadores ingleses y brasileños coordinado por el doctor J. L. C. Lee publicó en 2017 en el British Journal of Pharmacology un interesante artículo según el cual muchos casos de ansiedad y adicción están relacionados con mecanismos cognitivos evolutivos que condicionan una respuesta de miedo ante una amenaza memorizada, independientemente de que la misma sea real o creada de forma subconsciente. Pues bien, los estudios experimentales realizados demostraron que el cannabidiol (CBD) reduce la transmisión cognitiva de fobias y miedos aprendidos lo que se traduce en una inhibición de la generación de ansiedad o pánico siendo especialmente eficaz en casos de estrés postraumático.

Dos años antes -en 2015- un grupo conjunto de investigadores de la New York University School of Medicine (EEUU) y de la Universidad Miguel Hernández de Alicante (España) coordinado por Esther M. Blessing publicó en Neurotherapeutics un trabajo en el que se asevera que hay suficientes evidencias experimentales -preclínicas y clínicas- como para utilizar el cannabidiol (CBD) en casos de ansiedad, ataques de pánico, desorden obsesivo-compulsivo y estrés postraumático. Sin los efectos secundarios que provocan los fármacos de síntesis.

De hecho un equipo de investigadores del Kings College London (Reino Unido) coordinado por el doctor Sagnik Bhattacharyya efectuó un estudio siguiendo a 69 alumnos con conducta psicótica a 33 de los cuales se les dio cannabidiol (CBD), a 17 un placebo y a los otros 19 nada comprobándose una sensible mejora entre los primeros coligiéndose así que es un eficaz antipsicótico. El trabajo ha aparecido en 2018 en JAMA Psychiatry.

Es más, los cannabinoides tienen acción antidepresiva; al menos así lo asevera un grupo de investigadores del Academic College Tel-Aviv-Yaffo (Israel) dirigido por O. Burstein que tras realizar una serie de ensayos murinos afirma que previenen la disminución del factor de neurorregeneración BDNF que es lo que provoca la cascada de alteraciones neuronales asociadas al miedo. El trabajo apareció en junio de 2018 en Progres in Neuro-psychopharmacology & Biological Psychiatry. 

Utilidad en el autismo. Según un grupo de investigadores de la Tel Aviv University (Israel) coordinado por el doctor S. Poleg el cannabidiol (CBD) ayuda en casos de autismo. Al menos así lo afirma en el trabajo que publicó en agosto de 2018 en Progress in Neuro-psycopharmacology & Biological Psychiatry en el que después de una amplia revisión de los antecedentes experimentales se informa de que actualmente se está realizando un ensayo clínico en el Shaare-Zedek Medical Center de Jerusalén con una mezcla de CBD y THC que se da a un grupo de autistas estimándose que acabará en enero de 2019. La expectativa es alta porque en octubre de este mismo año -2018- un grupo de neuropediatras del mismo hospital dirigido por el doctor A. Aran publicó los resultados de un ensayo clínico sobre 60 niños con autismo severo que fueron tratados con cannabidiol (CBD) y el 61% tuvo una franca mejoría. El trabajo ha aparecido en Journal of Autism and Development Disorders. 

Utilidad en el alzheimer. Un grupo de investigadores de la University of New South Wales (Reino Unido) dirigido por el doctor D. Cheng efectuó varios ensayos con ratones transgénicos modelo de la enfermedad de alzheimer a los que se suministró diariamente durante 8 semanas 20 miligramos por kilo de peso de cannabidiol (CBD) y un posterior examen de sus cerebros permitió comprobar que la neuroinflamación era menor que en los del grupo de control. El trabajo apareció en 2014 en Journal of Alzheimer Disease y dados los resultados sus autores proponen usar cannabidiol (CBD) para prevenir el alzheimer.

Un equipo del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria coordinado por la doctora Cristina Blázquez demostró por su parte -también mediante ensayos murinos- que el tetrahidrocannabinol (THC) puede beneficiar a los enfermos de alzheimer ya que parece activar la regeneración neuronal aumentando la segregación de factores de crecimiento neuronal como el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF por sus siglas en inglés). Lo explicaron en un trabajo publicado en 2015 en Cell Death and Differentiation.

Cabe añadir que G. Watt y T. Karl -de la Western Sydney University (Australia) publicaron en 2017 en Frontiers in Pharmacology un trabajo confirmando que tanto in vitro como en ensayos murinos el cannabidiol (CBD) ha demostrado poseer propiedades antiinflamatorias y neurorregeneradoras.

Utilidad en las enfermedades inflamatorias intestinales. En marzo de 2018 se publicó en Inflammatory Bowel Diseases un ensayo clínico aleatorizado realizado por el doctor P. M. Irving -de la NHS Foundation Trust- como coordinador de un equipo de diversos centros británicos que trató a 60 pacientes con colitis ulcerosa no grave pero resistente a los medicamentos convencionales. Pues bien, tras ingerir cannabidiol (CBD) durante 10 semanas solo el 28% vio remitir la enfermedad, cifra similar a la del 26% de los que tomaron el placebo pero la disminución de los síntomas entre los primeros fue notable mientras empeoraban en el segundo.

Cinco años antes T. Naftali -junto a otros investigadores de la Universidad de Tel Aviv (Israel)- realizó un estudio clínico aleatorizado con 21 enfermos graves afectos de la Enfermedad Crohn resistente a los remedios convencionales a los que se dividió en dos grupos, uno de los cuales fumó dos veces al día cigarrillos de marihuana con 115 miligramos de tetrahidrocannabinol (THC) y el otro lo mismo pero con la sustancia desactivada. Pues bien, según cuentan en el artículo que publicaron en 2013 en Clinical Gastroenterology and Hepatology al cabo de 8 semanas 5 de los 11 enfermos que fumaron cannabis y uno del segundo lograron la remisión completa de la enfermedad produciéndose también una franca mejoría de los síntomas en todos los que fumaron cannabis contra solo 4 de los 10 del grupo placebo.

Utilidad en la diabetes tipo 1. La diabetes tipo 1 -insulinodependiente- se produce como resultado de un proceso inflamatorio que afecta al páncreas durante el cual las células inmunitarias destruyen las células beta-pancreáticas productoras de insulina, algo que generalmente ocurre entre los 5 y 10 años de edad. Pues bien, en 2016 se publicó en Clinical Hemorheology and Microcirculation el trabajo de un equipo de la Dalhousie University de Halifax (Canadá) coordinado por el doctor C. Lehemann que demostró que, al menos en ratones, el cannabidiol (CBD) reduce la inflamación pancreática. Lo comprobaron sometiendo a un grupo de ratones modificados genéticamente para desarrollar diabetes con la edad a una dieta que incluía 5 miligramos por kilo de cannabidiol (CBD) durante 10 semanas. ¿El resultado? Se retrasó el desarrollo de la diabetes al disminuir la actividad leucocitaria e incrementarse la microcirculación capilar.

Utilidad en la diabetes tipo 2. Un grupo de la University of Nottingham (Reino Unido) encabezado por K. A. Jadoon realizó un ensayo clínico aleatorizado constatando que la combinación de cannabidiol (CBD) y tetrahidrocannabivarina (THCV) regula el metabolismo de la glucosa en ratones. Según explican en el artículo que publicaron en 2016 en Diabetes Care trataron a 62 enfermos de diabetes-2 dando a unos cannabidiol (CBD), a otros tetrahidrocannabivarina (THCV), a un tercer grupo una mezcla de ambas sustancias (CBD+THCV) y a un cuarto un placebo durante 13 semanas constatando al finalizar la prueba que el cannabidiol (CBD) no altera demasiado el metabolismo glucémico mientras la tetrahidrocannabivarina (THCV) no solo disminuye la glucemia sino que además activa la secreción insulínica del páncreas. Con dosis de entre 5 y 100 miligramos diarios.

Utilidad en el acné. Un equipo de la Universidad de Debrecen (Hungría) coordinado por el doctor A. Olah realizó in vitro un estudio sobre la capacidad sebostática del cannabidiol (CBD) en glándulas sebáceas humanas y comprobó que inhibe la proliferación de las células productoras de sebo así como su actividad lipogénica además de poseer actividad antiinflamatoria. Concluyendo en el artículo que en 2014 publicaron en Journal of Clinical Investigation que el cannabidiol (CBD) es eficaz en caso de acné. Conclusión que ampliaría unos años más tarde con otro trabajo que apareció en 2016 en Experimental Dermatology según el cual poseen además eficacia antiinflamatoria y antiseborreica el cannabicromeno (CBC), la cannabidivarina (CBDV) y la tetrahidrocannabivarina (THCV).

Utilidad en cáncer. Que el tetrahidrocannabinol (TCH) y el cannabidiol (CBD) son anticancerígenos -entre otras moléculas presentes en la Cannabis sativa- se ha constatado en investigaciones básicas con roedores en tumores hepáticos, pancreáticos y colorrectales así como de mama, pulmón y cerebro, entre otros. Sin efectos secundarios negativos. Lo dio a conocer la revista en el reportaje que con el título ¡La marihuana es anticancerígena! apareció en el nº 179 y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com. Sus cannabinoides impiden la proliferación de las células tumorales al bloquear la angiogénesis e inhibir la metástasis llevándolas a la apoptosis. Un grupo de cinco oncólogas italianas de la Universidad de Milán encabezadas por Paola Massi realizó de hecho una revisión de todo lo investigado y ensayado al respecto publicando en 2013 en el British Journal of Clinical Pharmacology un trabajo titulado Cannabidiol as potential anticancer drug (El cannabidiol como potencial fármaco anticanceroso) en el que primordialmente se destaca la importancia del señalamiento del cannabidiol (CBD) en los receptores CB2 del sistema inmunitario.

Y hace apenas unos meses -en mayo de 2018- se publicó en Frontiers in Molecular Neuroscience el trabajo de un equipo del Nordstadt Hospital Hannover (Alemania) coordinado por el doctor C. A. Dumitru según el cual los cannabinoides podrían ser eficaces incluso ante el glioblastoma, tumor cerebral que lleva a la muerte al 95% de los pacientes sometidos a los tratamientos convencionales por lo que piden ensayos clínicos sobre ellos cuanto antes.

CÓMO TOMAR EL CANNABIS 

Fumar hachís -tanto resina pura como mezclada con restos de flores y hojas- tiene la ventaja de su efecto inmediato pero el inconveniente de que hay en la mezcla demasiado tetrahidrocannabinol (THC) y resulta imposible establecer una dosis terapéutica. Es pues más útil utilizar un vaporizador que permita lograr el ratio THC/CBD adecuado si se requiere una acción rápida o una tintura administrada de forma sublingual mediante gotero o spray si se busca un efecto lento y de larga duración. Permite una dosificación exacta e ingerirla varias veces al día cuando el dolor es recurrente.

La otra posibilidad es ingerir el cannabis en forma de aceite, infusión o cápsula así como añadida a un alimento sólido aunque tarde más en hacer efecto.

CONCLUSIONES

Terminamos este texto indicando que hoy no caben ya dudas ni de la inocuidad ni de la eficacia terapéutica de los extractos de cannabis ricos en cannabidiol (CBD) y escasa cantidad de tetrahidrocannabinol (THC) aunque su ingesta puede dar lugar temporalmente a malestar, diarreas, mareos y vértigo. Ahora bien, sepa que el aceite de cáñamo elaborado con semillas apenas tiene trazas de cannabidiol (CBD) pues los cannabinoides se encuentran solo en las flores y no en las semillas de la planta.

Cabe agregar que Fitonat México -filial mexicana desde 1993 de la empresa española Soria Natural- va a empezar a vender en el primer trimestre de 2019 aceite de cannabis, suplementos y medicamentos fitoterápicos, cosméticos y alimenticios -todos ellos con menos de un 1% de tetrahidrocannabinol (THC)- si bien de momento solo podrán adquirirse en México. Además tiene intención de producir tres fármacos específicos cuya autorización confía tener antes del primer trimestre de 2020. Según manifestó a nuestra revista su Consejero Delegado, Rafael Esteban Ollo, se ha firmado además la participación en el capital de una empresa colombiana –Sky Hemp Organics Sas– con diferentes licencias para siembra, cultivo, transformación, fabricación y exportación de productos elaborados con cannabis.

En cuanto a España la ley actual sobre estupefacientes tipifica como ilegal la venta y cultivo de marihuana restringiendo su consumo y posesión a espacios privados aunque hay cinco empresas a las que en 2016 se dio licencia para cultivarla con fines de investigación, didácticos o educativos; entre ellas Alcaliber -vendida recientemente por el empresario español Juan Abelló al fondo británico GHO-, DJT Plants Spain -controlada por el británico William Piccaver Stuart-, CIJA-Preservation, Phytoplant y la Universidad Politécnica de Valencia.

Cabe agregar que en nuestros herbolarios se comercializaban hasta hace poco varias marcas de aceites a base de cannabidiol (CBD) -apenas contenían trazas tetrahidrocannabinol (THC)- como Endoca, Cibdol o Enecta e incluso vaporizadores y preparados para agregar a alimentos pero fueron retirados todos por las autoridades sanitarias.

Dicho todo esto recuerde que los cannabinoides son antiinflamatorios, antiálgicos, anticonvulsivos y relajantes musculares pero solo menguan síntomas. Para superar los problemas de salud mencionados hay que lograr la homeostasis y eso pasa por un tratamiento integral que reequilibre el organismo.

Paula M. Mirre

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