CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 108 / SEPTIEMBRE / 2008

Queridos amigos: tras haber leído la sección Contrapunto de Joaquín Grau mi mujer y yo hemos reflexionado sobre los temas del embarazo que se comentan en el texto. Ella está encinta y nos preguntamos si tenemos derecho a que, a la hora de dar a luz, podamos exigir con antelación al hospital si queremos la postura vertical en cuclillas y no la horizontal -cómoda sólo para el ginecólogo- así como que no sea inmediato el corte del cordón umbilical, que no se lleven de inmediato al bebé de nuestro lado para lavarlo y demás derechos que en los hospitales de hoy niegan a la mujer y a las familias. ¿Estamos en nuestro derecho de exigirles eso? Y lo que es más importante: ¿están los médicos y ginecólogos obligados a respetar nuestras decisiones? Sabemos que la revista podrá orientarnos. Por último, me gustaría saber si tenéis constancia de si con homeopatía o alguna otra técnica se puede ayudar a dilatar evitando así la posibilidad de una cesárea, algo por lo que cada vez más médicos optan sin que esté justificado. Muchas gracias por la gran revista que desarrolláis.

C. Pelonio
(Huelva)

Ustedes tienen derecho a acudir a cualquier médico o clínica privada y acordar con ellos lo que les plazca si ambas partes están de acuerdo. Pero si acude a un médico u hospital público se tendrá que someter a los protocolos que en ellos hay establecidos. Y éstos no son los mismos siempre. Varían de hospital en hospital, de médico en médico. En España los departamentos hospitalarios son reinos de taifas donde cada jefecillo tiene su librillo. Y sus intereses. Y hacen lo que les place. Se hallan limitados por muy pocas normas. Así que si usted quiere exigir su “derecho a…” lo que sea se va a encontrar con un “aquí hacemos las cosas así; lo toma o lo deja”. Ésa es la realidad de la práctica hospitalaria. Mire, pretender en un centro público que un ginecólogo atienda a su mujer para que ella de a luz estando en cuclillas si él no quiere le va a resultar poco menos que imposible. Quizás haya médicos que estén dispuestos a acceder pero nosotros no los conocemos. Y puede extrapolar esta respuesta a todas sus demás preguntas. Ustedes sólo tienen derecho “a ser médicamente asistidos”. Su opinión sobre cómo ser atendidos no le importa nada al sistema. En cuanto a si hay algo que ayuda a dilatar el útero durante el parto sí: es muy útil la cúrcuma. Aunque lo más eficaz probablemente sea hacerlo con Noesiterapia (lea en nuestra web –www.dsalud.com– lo publicado al respecto en la sección que con ese mismo nombre apareció en los primeros números de la revista).


Me gustaría preguntarles algo de interés general: soy vegetariano y tras una analítica por problemas de digestiones se ha visto que tengo la vitamina B12 por los suelos, cosa que no entiendo porque he estado tomando espirulina desde hace mucho para, entre otras cosas, prevenir su carencia. Investigando he leído en varios foros que la vitamina B12 vegetal no tiene nada que ver con la B12 animal ya que la primera no es absorbida por el cuerpo. Luego, investigando un poco más, he llegado incluso a leer que la B12 vegetal puede hasta ser peligrosa porque el cuerpo, al detectarla, bloquea por completo su absorción al constatar que no es B12 animal. Es más, se dice que bloquea incluso la entrada de la B12 animal. Me han inyectado vitamina B12 durante varios días y se me han ido todos los problemas. En suma, ¿es cierto todo lo que he leído o está manipulada esa información? Y, sobre todo, ¿qué debe hacer un vegetariano para asegurarse de que no le falte vitamina B12? ¿Nos quedan sólo los huevos? Gracias y saludos.

Juan Antonio Perelló

Es cierto -se ha planteado en algunos congresos científicos- que la vitamina B12 parece no ser asimilable en su forma vegetal. Tan solo es bioquímicamente asimilable cuando se encuentra en derivados animales. Las plantas no contienen formas bioactivas de vitamina B12 a no ser que estén contaminadas por microorganismos. Ha de tenerse en cuenta además que para su absorción es necesario que se encuentre en el intestino una enzima mucoproteínica llamada “factor intrínseco” que segregan las paredes del estómago y cuya función es la de proteger a la vitamina B12 frente a algunos gérmenes (como la escherichia coli). Y debe haber asimismo suficiente secreción de jugo gástrico, presencia de calcio en el intestino y un correcto funcionamiento de la glándula tiroides. De ahí que las personas con alteraciones intestinales puedan tener dificultades para absorberla. Lo que no es cierto es que la vitamina B12 de origen vegetal dificulte la absorción de la vitamina B12 de origen animal. Terminamos indicándole que la vitamina B12 se encuentra fundamentalmente en las almejas, el jamón, los arenques, el salmón, el atún, el hígado, el cerdo, los huevos, el queso y los riñones. Los vegetarianos pueden tomar en cambio espirulina y levadura de cerveza. O directamente suplementos de la misma con los nutrientes sinérgicos adecuados (se publicaron en la sección de Medicina Ortomolecular que apareció en el numero 24, texto que tiene a su disposición en nuestra web: www.dsalud.com). Cabe señalar, por último, que los complementos nutricionales a base de cioanocobalamina, hidroxicobalamina o metilcobalamina son eficaces para el tratamiento de las deficiencias de esta sustancia y de hecho se utilizan para el tratamiento en pacientes veganos. Ahora bien, en casos extremos es necesario utilizar la coenzima B12 -también llamada adenosilcobalamina- que es la forma mas activa de esta vitamina ya que se absorbe y acumula en mejores condiciones.


Sr. Director: a la trascendencia se llega por infinidad de caminos que se resumen en dos: el del bienestar y el del sufrimiento. El camino del bienestar es minoritario y se inicia por el deseo de sentirlo. Casi siempre para aliviar el dolor emocional interno mediante meditación, rezos, sofrología, yoga, zen, psicoterapias regresivas, experiencias paranormales y otros. El camino del sufrimiento es el más concurrido por las personas y tiene mucho que ver con el enfrentamiento con la muerte que, para la mayor parte de los afectados, representa un shock muy serio, como enfermedades graves y accidentes. En estas enfermedades, tales como el cáncer y el Sida por ejemplo, la vida nos está llamando la atención y nos dice O cambias o mueres. Y es así porque los que se curan de un cáncer han abierto su cuadrante espiritual y han efectuado los cambios internos precisos que han hecho desaparecer la enfermedad, porque se han entregado al AMOR. Igual ocurre con el Sida porque existe un 5% de esos enfermos en los que la enfermedad no se desarrolla, queda en estado latente y son catalogados por los científicos como “enfermos RFS”, o sea, con Relaciones Familiares Sólidas que es un eufemismo ridículo para indicar que son enfermos que reciben mucho amor por parte de sus seres más queridos lo que les salva del victimismo depresivo tan típico de estos enfermos y que es la causa real emocional de la enfermedad. Por eso es tan importante hacer en este tipo de enfermos una terapia regresiva: es una magnífica oportunidad y posibilidad de que entren en contacto con el amor que se les ha extraviado y poder sanar y curarse. Me he preguntado siempre por qué a ciertos científicos les cuesta tanto admitir que el amor es sanador y necesitan inventarse frases absurdas para no nombrarlo. ¿Acaso el amor no es científico? Porque sí lo es. Es científico todo lo que existe. Según mi modo de ver solamente no lo admiten los “cien”-“tíficos” porque la fiebre tífica altera la mente y no lo pueden ver. ¡Y menos mal que son sólo “cien”! porque si llegan a ser mil… ¡socorro! La verdad es que son un buen prototipo del grupo de personas cultas e ignorantes, es decir, sin sabiduría. Seguidamente expongo dos casos, muy extraños pero absolutamente reales, de descubrir la trascendencia: uno a través del sufrimiento y otro del bienestar. Una conocida mía estaba en la playa con un grupo de amigos y familiares, y como es una gran nadadora nadie del grupo se preocupó cuando se fue a nadar mar adentro varios centenares de metros y se quedó sola dejando atrás a los demás bañistas. Sin embargo, tuvo repentinamente fuertes calambres en los dos miembros inferiores y se hundió con rapidez. Sabía que iba a morir pero por unos instantes conservó la calma y mentalmente dijo ¡Ayudadme!… sin saber a quién pedía esa ayuda. Y en ese mismo instante dos manos invisibles la cogieron y la subieron a la superficie donde pudo jadear hasta que fue normalizando su respiración. Luego esas manos invisibles la fueron trasladando hasta la arena y desaparecieron tan misteriosamente como habían aparecido. Tras esa experiencia su vida cambió radicalmente y perdió todos sus miedos; sobre todo el miedo a la muerte. Hoy la armonía y la alegría presiden su vida una vez cambiaron radicalmente algunos de sus valores personales. Pero hay también otra manera de vivir la trascendencia y es desde el bienestar y la naturalidad. Consiste en lograr que todas las mujeres embarazadas sean sometidas a una técnica específica de la Psicoterapia de Expansión de Conciencia creada por el Dr. Osvaldo Peredo Leigue que se denomina Prevención Gestacional y que consiste en eliminar de los fetos todos los sufrimientos emocionales que se van teniendo a lo largo de la gestación -objetivo que se consigue a través de la madre- de modo que cuando el bebé nace está libre de ellos y así vive sólo de un modo casi constante la paz, la alegría y el amor. He comprobado en mi consulta cómo la terapia regresiva permite a muchos enfermos descubrir cómo nace en ellos el amor incondicional. Y ello pone siempre fin a la terapia porque se logra la sanación total.

Dr. Pedro Subirana

Lo que postula el Dr. Oswaldo Peredo no es en realidad muy diferente de lo que en su Tratado Teórico-Práctico de Anatheóresis postula nuestro compañero Joaquín Grau que, por cierto, acaba de cumplir 80 años y se encuentra en estupenda forma. Y ambos tienen razón en muchas cosas pero especialmente en ésta: no hay terapia más eficaz para superar cualquier dolencia que el Amor. Aunque haya quienes se resistan a aceptarlo o manifiesten en su ignorancia que “eso no es científico”.


Hola. Antes de nada quiero agradecer a todo el equipo de la revista la oportunidad que me ha dado para recuperar mi salud y reorientar mi profesión a través de la búsqueda y recopilación de la información contenida en los diversos números en lo que a los riesgos asociados a la contaminación electromagnética se refiere. Verán, me llamo Alberto, tengo 31 años, he recibido formación en Ingeniería Técnica Industrial y me gustaría compartir mi experiencia. En 1999 comencé a padecer los síntomas de la Electrosensibilidad (insomnio, cansancio, dolor de cabeza…) tras vivir a 150 metros de una antena de telefonía móvil durante más de 7 años y de una subestación eléctrica (35 años funcionando) ubicada en el mismo terreno de la antena. Pero ahora sé, tras adiestrarme en el uso de los aparatos para discriminar, que lo que más me estaba afectando era un aparentemente inofensivo enchufe situado a sólo 10 centímetros del cabecero de mi cama cuya radiación soporté durante al menos 18 años. La Electrosensibilidad es una enfermedad notoria recurrente provocada por la exposición a campos electromagnéticos y que disminuye o desaparece cuando uno se aleja de la fuente que los genera: transformadores, antenas de telecomunicaciones, aparatos domésticos, geopatías, etc. Se trata de un trastorno orgánico reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) pero en nuestro país se sigue sin tener un criterio para su diagnóstico. Y muchas de las personas que hoy la padecemos vimos agravados nuestros síntomas en respuesta al uso continuado de ordenadores con pantallas de tubo de rayos catódicos mientras que actualmente la mayoría lo son a través del uso frecuente de los teléfonos móviles o de la exposición prolongada a las emisiones de las estaciones base de telefonía. Uno de los primeros síntomas que noté fue la rigidez en los músculos de la cara cuando estaba usando el ordenador durante algunas horas. Con el paso del tiempo el malestar se hizo general pues a ello se sumó la falta de concentración, picor en el cuero cabelludo, irritabilidad e, incluso, pequeñas arritmias que parecían remitir por completo después de algunas horas de no utilizarlo. Es en ese momento cuando empiezas a ser consciente de que tienes una especie de alergia o sensibilidad extrema a las radiaciones y de que también eres sensible a otros aparatos eléctricos y/o radiofrecuencias. Llegar hasta aquí no ha sido fácil porque en nuestro país la mayoría de los médicos no ha oído hablar nunca de este síndrome. Y eso hace que a las personas que empezamos a padecer tales síntomas se nos catalogue de hipocondríacas, quejicas, inadaptadas sociales o neuróticas y se retarde el tratamiento correcto. Es más, ante la evidente falta de apoyo las personas afectadas tratan de ocultar (se) sus síntomas y seguir con sus vidas (trabajos, estudios, etc.) como si no pasara nada pero -como en todo proceso crónico degenerativo- llega un momento en el que “las gotas de agua terminan por colmar el vaso”. Es en ese punto cuando la persona afectada tiene que tomar las riendas de su vida, encarar la enfermedad, buscar soluciones, aceptar que está sólo y aprovechar la ocasión para desarrollar cualquier carencia espiritual porque si no lo hace o prefiere meter la cabeza bajo tierra -como el avestruz- o delegar su salud en terceras personas lo más probable es que no acuda nadie con una “varita mágica” a solucionarle su vida. Muchas veces las personas con este síndrome entran en un círculo vicioso que hace que cada vez empeoren más y como mucho, consigan fármacos paliativos pero sin saber que lo que de verdad les está causando los problemas es la radiación que entra por sus casas procedente de las antenas de telefonía móvil que sus vecinos, con suma ignorancia y/o intereses económicos, les han puesto enfrente; o el radio-reloj despertador que tiene encima de la mesilla de noche… De hecho a veces lo único que hay que hacer es cambiar la cama de sitio con ayuda de un experto y, simultáneamente, acudir a la medicina biorresonante para descargarnos de la radiación que hemos ido acumulando en nuestros cuerpos. También va muy bien introducir en nuestra dieta ciertos alimentos. Es el caso de las nueces o el del cacao por su riqueza en melatonina (hormona que regula el sueño, estimula nuestras defensas y nos protege de los radicales libres y que se deja de segregar en presencia de campos electromagnéticos según diversos estudios como los del profesor José Luis Bardasano). Es importante saber además que los metales pesados (mercurio, plomo, cadmio…) que se acumulan en nuestro cuerpo y que pueden proceder de amalgamas bucales, de las cañerías que transportan el agua que bebemos a diario y de los alimentos enlatados pueden agravar la sensibilidad a las radiaciones si no se eliminan a tiempo (baste recordar que los metales son muy buenos conductores de la electricidad). Y saber que para limpiar nuestro organismo de esos productos tóxicos van muy bien el alga chlorella, el ajo y el cilantro. Por propia experiencia les puedo asegurar que se puede cambiar de rumbo el curso de esta afección. Por supuesto, los cambios no son espectaculares pero sí son constantes y ya no tienen vuelta atrás. En Suecia, primer país que aceptó la Electrosensibilidad como causa de baja laboral (invalidez física), la cifra de afectados se eleva hoy a 250.000. Y según las últimas estimaciones para las sociedades modernas la población electrosensible oscila ya entre el 3 y el 5%, cifra que podría duplicarse en los próximos diez años. Para terminar quiero animarles a denunciar, manifestarse, recoger firmas y todo lo que sea necesario para exigir a nuestros representantes políticos nuevas leyes que tengan en cuenta los efectos sobre la salud de las personas más susceptibles a medio y largo plazo, en consonancia con los estudios científicos más actuales. Es necesario difundir la existencia de la electrosensibilidad primero para defender la causa de las personas ya enfermas y, en segundo lugar, para prevenir a otros con el fin de que no la sufran. Un saludo repleto de paz y de armonía.

Alberto Cela

Que las torres de alta tensión, los centros de transformación, las antenas de telefonía, los teléfonos móviles y los inalámbricos digitales, los dispositivos de tecnología Wi-Fi, los rayos X y algunos aparatos de diagnóstico -como los TAC- pueden causar numerosas patologías -en muchos casos graves – y son especialmente peligrosas en el caso de los niños, ancianos, embarazadas y adolescentes lo hemos explicado hasta la saciedad. Y la comunidad científica lo sabe. Y las compañías eléctricas y de telefonía. Y los Gobiernos. Y los medios de comunicación. Pero se oculta. Y se miente. Y nadie parece estar dispuesto a hacer nada. Lo hemos explicado en numerosas ocasiones en esta misma sección, en varios editoriales y en artículos extensos publicados en los números 7, 36, 38, 63, 70, 75, 89, 92, 94, 97, 99, 104 y 105. En suma, ¿cree usted que no hemos difundido el problema suficientemente? Todo lo que cuenta en su carta lo hemos publicado. Nosotros sabemos pues que nuestros lectores están informados y advertidos. Obviamente lo que decidan hacer luego con esa información es decisión suya. Lo que no podemos ni debemos hacer es actuar por los demás. Quienes padecen problemas como el suyo deben hacer lo mismo que usted: informarse, formarse y actuar en consecuencia. Y para todo ello tienen en nuestra web –www.dsalud.com– las claves. Porque es muy cómodo que otros soluciones nuestros problemas pero hoy no es ya ni factible ni realista. Muchas personas parecen olvidar que nosotros somos periodistas y nuestra función es informar. Y que ahí acaba nuestra responsabilidad.


Estimado Director: debo decirle que conozco la revista desde apenas tres años pero estoy impactado por su contenido. Tanto que hace unos días estuve en el psiquiatra por un problema de depresión y como me recomendó que tomara unos fármacos volví a la semana siguiente con los artículos que publicaron ustedes en los números 88 y 104 donde dejan claro lo peligrosos e inútiles que son y le pregunté qué opinaba y si no podía optar a otros tratamientos más naturales e inocuos. Bueno, pues sencillamente se negó a leerlos, me dijo que él no perdía el tiempo en “chorradas” y que se trataba de fármacos de última generación que a diferencia de los productos de la llamada Medicina Natural y de la Homeopática han sido sometidos a exhaustivos análisis e investigaciones antes de su comercialización estando sus propiedades y efectos secundarios contrastados y publicados; y que la relación riesgo-beneficio los hacía claramente aconsejables. Añadiendo que, por el contrario, las sustancias naturales a las que ustedes se refieren no cuentan con estudios científicos que avalen sus propiedades. Y que además si no se explican en esos productos los efectos secundarios no es porque no los tengan sino porque no se han estudiado como los de los fármacos. He de agregar que, en cualquier caso, lo que más me sorprendió es el cabreo con el que me dijo todo esto. Era evidente que le sacaba de sus casillas tener que explicar a un paciente por qué recomendaba esos fármacos. No debe estar acostumbrado a hacerlo. Por supuesto, con lo que hoy sé gracias a ustedes le respondí que en tal caso me buscaría otro médico, me levanté y me fui. Quería simplemente que lo supieran. Un abrazo y sigan adelante. Están haciendo una labor encomiable.

Arturo Castejón
(Barcelona)

No nos extraña en absoluto lo que nos cuenta. Especialmente que se negara a leer los artículos que le llevó. Y la razón es simple: sabe que no tienen respuesta. Y no crea que es una suposición: lo sabemos porque les ha pasado ya a centenares de lectores cuando han hablado con sus médicos. En fin, la verdad es que su carta parece indicar que es usted una persona equilibrada y sensata que, a pesar de necesitar ayuda, no está dispuesta a dejarse manipular. Nos congratula. En cuanto a lo que le ha dicho ese psiquiatra sólo añadiremos que, sencillamente, miente. Existen MILES de estudios científicos sobre la eficacia de las sustancias naturales y homeopáticas. Otra cosa es que él no los conozca, no los lea o, simplemente, los ignore. Y la inmensa mayoría no refleja en sus etiquetas efectos secundarios a las dosis indicadas porque no los tienen. Está ampliamente constatado. Por eso carecen del calificativo de «fármacos«. Un «fármaco» es hoy, normalmente, un producto sintético con numerosas interacciones y efectos secundarios negativos que además -excepción hecha de los antiinfecciosos- no cura nada: sólo sirve para aliviar o paliar síntomas y encima a un alto coste. Ésa es la pura verdad que a la industria tanto le molesta.


Sr. Director: me gustaría volver a contribuir con esta carta a la lucha contra la desinformación de las farmacéuticas. Hace poco llegué al centro médico en el que trabajo, ví un montón de folletos en recepción y se me explicó simplemente que los había dejado allí “alguien de un laboratorio”. Se trataba de un folleto color naranja expandible cuyo título era: “¿Has oído? El cáncer de cuello de útero se puede prevenir”. Y en un texto más pequeño: “Consúltalo con tu médico”. En él se veían dibujos de mujeres, una de ellas hablando con una niña con aspecto de anoréxica. En la parte baja de la primera hoja ponía: “Información importante sobre el cáncer de cuello de útero para niñas y jóvenes. Fundación MD Anderson Internacional, AEP y SEGO” (con los correspondientes logotipos). Por lo que inmediatamente me pregunté: ¿La SEGO avala esto? El resto del folleto se dedicaba a hablar del cáncer de cuello de útero pero lo que parece extraño es que en ningún momento nombran ni justifican lo que intentan promocionar (que yo tampoco nombro para no hacerles publicidad). Ya se encargarán, supongo, de promocionarlo entre todos los médicos de la AEP y SEGO. Lo lamentable es que la principal intención de ese folleto es inducir el miedo. ¿Cómo? Pues con palabras del estilo de “La amenaza del …”, “Aunque las citologías periódicas pueden ayudar desgraciadamente mueren 40 mujeres al día en Europa…”, “Este virus se transmite muy fácilmente de una persona a otra”… Pero la que produce más vergüenza es ésta: “Toda mujer que se infecte con el Virus del Papiloma Humano está en peligro de desarrollar este cáncer”. ¿Toda mujer? Basta leer en las fuentes médicas que la asociación entre la infección por el Virus del Papiloma Humano y el cáncer de cuello de útero es de carácter epidemiológico y se justifica por “criterios de causalidad”. Y lo que la gente corriente no entiende –ni al parecer muchos médicos- es que eso no significa que tal relación se haya probado científicamente. Por eso sólo puede considerarse a ese virus un mero “factor de riesgo” y no un factor “etiológico”. Ahora bien, un “factor de riesgo” sólo indica que el mismo puede ser causa del problema o coadyuvar a él… o no. Lo singular es que en ese folleto –por no decir panfleto o pasquín- caen en su propia trampa cuando al intentar meter miedo dicen: “El 70% de hombres y mujeres entrará en contacto con el virus. Afortunadamente en el 90% de los casos el virus se elimina de forma natural”. Es decir, que según ellos mismos sólo se infectaría un 10% del 70% de mujeres. Es decir, el 7% del total. Ahora bien, los datos oficiales indican que la tasa de incidencia en España del cáncer de cuello de útero es del 0,0072%. En otras palabras, lo sufren 7,2 de cada 100.000 mujeres. Resumiendo: dicen que de cada 100.000 personas en España entran “en contacto” con el virus 70.000 y que de ellas sólo el 10% resulta infectada porque no lo supera de forma natural. Es decir, se infectan 7.000 de cada 100.000 mujeres. Y como quiera que según sus propios datos la incidencia del cáncer de cuello de útero en nuestro país es del 0,0072 (o lo que es lo mismo, afecta a 7,2 de cada 100.000 mujeres) ello implica que sólo terminan padeciendo cáncer menos de una de cada mil infectadas. Tales son los datos oficiales. Y esa proporción de 1000 a 1 es la que se alega para decir que existe un claro nexo de causalidad. ¡Alucinante! Me pregunto cómo con tan peregrina justificación hay médicos que se atreven a recomendar a los padres de miles de niñas que las vacunen. Ellos sabrán pero yo tengo claro que en ese “panfleto” no se menciona el nombre de la vacuna veinte veces para que a la gente se les quede grabado el nombre y vayan corriendo a pedirla porque al no mencionarse el nombre el laboratorio no puede ser denunciado. Lo que no está en cambio tan claro es que no puedan serlo los médicos que ingenuamente receten la vacuna si tiene efectos secundarios en sus pacientes infantiles. Termino denunciando otras dos mentiras más de ese papelillo con logotipos varios: la primera es que en él se dice textualmente que “a diferencia de muchos otros cánceres el cáncer de cuello de útero no es hereditario” cuando eso es falso ya que la inmensa mayoría de los cánceres no son hereditarios; la segunda es que el cáncer de cuello de útero “siempre está causado por el Virus del Papiloma Humano” cuando eso nadie lo ha demostrado jamás. Claro que por eso en este caso el laboratorio ni siquiera firma lo que reparte entre los médicos. Se cubre las espaldas. Y es que todo esto es puro negocio.

Dr. Javier Herráez
(oncólogo)


Estimado Sr. Campoy: soy fiel lector de su revista que me fascina desde el número en el que hacía referencia a la gripe aviaria pues trabajo en el sector y fue la única publicación que informó sin mentiras de lo que realmente pasó. Pues bien, el motivo de dirigirme a Ud. es pedirle asesoramiento urgente sobre cómo tratar la enfermedad que padece mi mujer: Acalasia y falta de motilidad en el esófago con reflujo intenso. Tiene 40 años, 1,63 m de estatura y 58 kilos de peso. Y desde hace diez años aproximadamente problemas para tragar puntualmente. A veces en dos minutos se le pasaba y se olvidaba de ello… hasta que el problema se volvía a repetir al día siguiente, a la semana o al mes. Es decir, sin regularidad. Produciéndole a veces un fuerte dolor a la altura del pecho que le impide hasta respirar. También tiene la sensación de que la comida le «sube». El caso es que hace dos meses se puso más grave de lo normal y, asustados, fuimos al médico de digestivo y le hicieron una exploración completa -analítica de sangre, rayos X, gastroscopia, ecografía, manometría y PHmetría- concluyendo con el diagnostico antes indicado y reconociendo que no saben por qué le ocurre y que no tienen tratamiento para ello. Bueno, le recomiendan que se opere debido a que es una persona joven y una vez descartadas las inyecciones de botox y el globo esofágico. El reflujo, obviamente, se debe a que la comida se le acumula en el esófago sin pasar al estómago. Estoy muy preocupado porque últimamente se puede pasar un día entero sin comer ni beber debido a que no puede tragar y en este tiempo de pruebas ha adelgazado seis kilos. Esperando su contestación impacientemente reciba un cordial saludo y un fuerte ánimo por la labor que está realizando.

Eduardo Pedro

Médicamente se ha bautizado como acalasia a la inadecuada motilidad del esfínter esofágico inferior -cuya función es abrirse para permitir que bajen los líquidos y la comida, y luego permanecer cerrado para evitar que suban de nuevo- y a la ausencia del peristaltismo –movimientos musculares automáticos que hacen que el bolo alimenticio baje por el esófago al ingerir algo-. De ahí que se caracterice por dificultad para tragar -tanto sólidos como líquidos-, tos, acidez, dolor en el tórax y a veces regurgitación de los alimentos atascados. Y aunque se ignora la causa parece que podría deberse a un tumor, a algún parásito, a la irritación provocada por algún fármaco, a una reacción autoinmune, a virus neurotropos, a una intoxicación, a un desequilibrio de las hormonas digestivas, a un problema de mala circulación, a un proceso inflamatorio, a un déficit de vitamina B o a una radiación excesiva. El caso es que puede llegar a provocar la destrucción irreversible de las células nerviosas del plexo mientérico del esófago. Hoy los médicos sólo proponen tratamientos paliativos: dilatar el esófago introduciendo en él un tubo delgado al final del cual hay un globo desinflado que una vez llega hasta el esfínter se infla-, inyectar en el esófago pequeñas cantidades de toxina botulínica para que el esfínter se relaje facilitando con ello su apertura, hacer lo que se conoce como Cardiomiotomia de Heller –que consiste en hacer una pequeña incisión en el esfínter para ayudarlo a relajarse y que se realiza vía laparoscópica (tiene el problema de que al menos uno de cada cinco pacientes sufre luego reflujos habituales)- y el uso de medicamentos tóxicos –como la Nifedipina y la Nitroglicerina- para reducir la presión en el esfínter. Nuestra sugerencia, partiendo de la base de que no se conoce tratamiento, es que su mujer se someta a un tratamiento desparasitario por si fuera la causa. Que averigüe si es intolerante o alérgica a algún alimento para eliminarlo e impedir así que reaccione negativamente el esófago. Que deje de fumar inmediatamente si lo hace –no lo menciona usted- porque puede ser la causa o agravarla. Que elimine asimismo de su dieta la leche y todos los lácteos. Luego sugiérala hacer a diario gárgaras con própolis e ingerir plata coloidal dos veces al día. Debe asimismo ingerir una cápsula diaria de un buen complemento multivitamínico y mineral, un complejo que reúna todos los aminoácidos, una cápsula diaria de un buen complejo de vitaminas B y tres cápsulas diarias de Aceite de Krill NKO, Lyprinol o Defenvid (a elegir entre los tres productos). Ayudará asimismo que deje resbalar por la garganta un poco de miel con limón. Y finalmente siga un tratamiento de electroterapia con una Papimi. Creemos que puede ayudarle.


Estimado Sr. Campoy: me gustaría saber si puede orientarme. Verá, mi hija ha sido diagnosticada de Vitíligo. Ahora mismo la despigmentación le afecta a la frente y a una parte del pelo pero los médicos dicen que irá a más. Tiene sólo 5 años y quisiera saber si existe alguna forma de tratar la enfermedad porque las cremas y corticoesteroides, son claramente inefectivas. Por favor, ¿puede darme algún consejo? ¿Hay terapias más efectivas? Eternamente agradecido.

Hugo Coll

Se llama vitíligo a la aparición en la piel de unas manchas -normalmente blancas, simétricas, de superficie lisa y de entre medio y varios centímetros- que suelen aumentar progresivamente con los años y dejan la zona afectada muy sensible al sol. Algo que se achaca a la pérdida de melanocitos -es decir, de las células de la capa superior de la epidermis- que son las que sintetizan la melanina responsable de la pigmentación de la piel. Los expertos distinguen en cualquier caso diferentes tipos: el local -caracterizado por la presencia de una o varias máculas despigmentadas en una única localización que puede mantenerse estable y sin progresar durante largos periodos de tiempo-, el segmentario -que suele comenzar de manera abrupta, tiene una evolución corta y finalmente se estanca- y el generalizado -cuando toda o casi toda la piel se encuentra afectada-. Clasificación que sirve para aparentar ante el enfermo que se sabe algo sobre el tema pero no sirve en realidad para nada. Cabe agregar que en la mayoría de las ocasiones las manchas aparecen en párpados, cara, nuca, tronco, extremidades y genitales. ¿Y qué lo causa? Se ignora. Algunos expertos dicen que es un problema genético hereditario. Otros entienden que puede deberse a algún virus, bacteria u hongo. Algunos más que el responsable puede ser un neurotransmisor que frene la actividad de los melanocitos de un área determinada. Y hay quien asegura que es una enfermedad psicosomática, es decir, que se debe a algún fuerte problema emocional que se manifiesta de esta manera. Aunque la teoría más aceptada es que se trata de una enfermedad autoinmune y que los melanocitos son destruidos por los propios anticuerpos del enfermo por lo que proponen el uso de inmunomoduladores. Sin embargo, la práctica médica más habitual es aplicar tópicamente corticoesteorides –dicen que ayudan a repigmentar la zona temporalmente-, ácido retinoico y psoralenos –es decir, fotoquimioterapia- combinados con luz ultravioleta. Con resultados inconsistentes y transitorios sin olvidar que se puede atrofiar la piel de la zona. Hay quien opta también por la Kuvaterapia que consiste en aplicar en la piel kellina –una sustancia química furocromona- combinada con radiación UVA pero con escasos resultados y además daña el hígado. Lo último es usar un Láser Excimer para estimular los melanocitos que aún permanecen en el folículo piloso. Y cuando ya ha fallado todo hay quien recurre a la cirugía para hacer en la zona injertos de melanocitos de una área de piel sana. Aunque otros prefieren optar por la despigmentación total utilizando un producto químico con hidroquinona, sustancia tóxica que destruye los melanocitos pero puede provocar dermatitis irritativa o alérgica. Incluso hay quien opta por la Crioterapia, es decir, aplicar frío intenso en la zona. Hay todo tipo de opciones a gusto del consumidor. Nosotros vamos a recomendarle algo muy diferente que no tiene efectos secundarios indeseables confiando en que le ayude. Para empezar dé a su hija a diario ácido fólico (vitamina B9) ingerida simultáneamente con vitaminas del resto del grupo B así como vitaminas C y D. Y que ingiera asimismo dos minerales: cobre y hierro. Agregue ácido aspártico en polvo. Y, por último, aplique una crema con fenilalanina tópicamente pero sólo en la cara, no en el tronco o las extremidades si apareciera también ahí el problema. Y algo muy importante; reduzca drásticamente su consumo de azúcar blanco y elimine de la dieta los hidratos de carbono refinados (pan, pasta, bollos, dulces, pasteles, chuches, etc.). Le vendrá bien en cambio ingerir verduras de hoja verde –especialmente brócoli, lechuga y espinacas-, cítricos, tomates, aceite de oliva virgen extra y de lino, germen de trigo y yema de huevo. Las dosis es mejor que se las indique un profesional. Y mientras el problema persista asegúrese de que su hija se protege bien del sol.


Queridos amigos: antes de nada mi sincera enhorabuena por la revista que cada día me gusta más. Quisiera saber vuestra opinión sobre el exceso de proteínas en la dieta. Mi hijo, de 27 años, es deportista, y prácticamente se alimenta de pollo, clara de huevo, atún y arroz. Además suele tomar a diario proteína y aminoácidos en polvo. Yo de esto no entiendo mucho pero algo me dice que tanta cantidad no tiene que ser bueno. Por eso pido vuestro consejo: ¿puede a la larga ese consumo diario tan alto de proteínas provocarle problemas de salud que él ni siquiera relacione con tal ingesta? Un cordial saludo.

Marcos Aub (Madrid)

Las proteínas -formadas por cadenas de aminoácidos- constituyen la matriz estructural en la que se asienta la materia viva y son imprescindibles para realizar las actividades de las células. Pero su exceso es también negativo porque terminan siendo transformadas en glucógeno y glucosa que se convierten en grasa de reserva. Aunque lo peor es que en ese proceso liberan amoníaco, compuesto simple de nitrógeno e hidrógeno muy tóxico, sobre todo para las células cerebrales. Observe usted el aroma que desprende la ropa de su hijo cuando suda porque si está ingiriendo demasiadas proteínas olerá a amoniaco. Un aroma fácilmente distinguible. Además cuando hay exceso de aminoácidos en el organismo éstos se acumulan en las membranas basales de los capilares sanguíneos -para ser utilizados rápidamente en caso de necesidad- y ello puede llegar a dificultar el paso de nutrientes de la sangre a las células (microangiopatía). En suma, las proteínas ayudan cuando se hace deporte pero el exceso tiene sus riesgos. Especialmente cuando se deja de hacer ejercicio intenso y se siguen ingiriendo demasiadas proteínas. Suele ser el problema de muchos deportistas profesionales que tras dejar el deporte siguen comiendo la misma cantidad -especialmente hidratos de carbono refinados, grasas saturadas, proteínas y alcohol- y engordan de manera exagerada.


Sr. Campoy: seré breve pues necesito orientación urgente. Tengo dos niños. El menor cumple cuatro años en octubre y nació con una tasa de colesterol muy alto. En los últimos análisis aparece que tiene 240 mg/dl de Colesterol Total, 52 mg/dl de HDL (colesterol “bueno”), 181 mg/dl de LDL (colesterol “malo”), 33 mg/dl de Triglicéridos, la TSH en 1.15 mU/L y el Cortisol en 16.4 mcg/dl siendo su peso de 12,5 Kg y su talla de 0,955 m. Y el médico ha mandado que tome como tratamiento medio sobre de Colestiramina antes de la comida principal y un suplemento de Micebrina junior. Y como comprenderá no me hace ninguna gracia que mi hijo empiece ya a medicarse y que lo tenga que hacer de por vida para controlar el colesterol. Necesito saber qué hacer y si puedo albergar alguna esperanza de solucionar este problema. Mi hijo es poco corriente y muy activo. Gracias por su atención y reciba usted y todo su equipo un cordial saludo.

José Miguel García Sánchez
Catral (Alicante)

Bueno, suponemos que tras leer nuestra respuesta anterior intuye usted la respuesta: cambie inmediatamente de médico. Y léase el artículo antes mencionado y titulado La injustificable demonización del colesterol aparecido en el número 90, el titulado El método más eficaz para prevenir y tratar los problemas cardiovasculares que apareció en el nº 64 y, sobre todo, el Editorial aparecido en el número 90 con el título ¡No tome fármacos para bajar el colesterol! cuyo texto empezaba así: “La afirmación de que tener demasiado colesterol en sangre puede causar aterosclerosis y, por ende, todo tipo de enfermedades cardiovasculares no ha sido demostrada científicamente jamás”. Mire usted, nos parece absolutamente improcedente que su hijo esté tomando Colestiramina. Dele usted zumo de naranja a diario –salvo que sea intolerante-, fruta y verdura, elimine de su dieta la leche y sus derivados, las grasas saturadas, los azúcares (incluidos caramelos, chuches, etc), los hidratos de carbono refinados y los fritos. Deje luego pasar un mes y verá cómo su hijo se siente mucho mejor, más sano, más activo y sus niveles en sangre son normales. Y su salud no estará en peligro en absoluto. Recuerde que el 80-90% del colesterol lo fabrica el propio organismo. Y díganos: ¿cree usted que el cuerpo iba a fabricar masivamente una sustancia que le daña? La verdad es que el colesterol es absolutamente esencial para la vida. Detrás de todo esto no hay más que un lamentable y vergonzoso negocio.


Estimado Sr. Campoy: cuando leí en el nº 105 de la revista el artículo sobre la aspirina me quedé sin habla. Verá, hace ahora 4 años mi marido sufrió un ACV Vertebro Basilar y tras un año con Sintron se lo retiraron recetándole Adiro 100 y Coversyl para la tensión. Así lleva 3 años y los médicos dicen que debe tomarlos ya de por vida pero después de haber leído ese artículo me he quedado realmente preocupada por los efectos secundarios de la aspirina. Por favor, ¿podrían decirme cuál sería la alternativa al Adiro y cómo tomarlo? ¿Y el Coversyl para la tensión? He preguntado en el herbolario y no supieron darme una solución. Eternamente agradecida,

Mª Felícitas García Mahía
(Málaga)

Ya respondimos de forma muy extensa a una pregunta similar en el nº 102 por lo que la invitamos a leerla en nuestra web –www.dsalud.com– a fin de no repetirnos. Pero ya le adelantamos que aunque muchos médicos recomiendan ingerir ácido acetil salicílico (que eso es tanto el Adiro como la Aspirina) tras un infarto o un accidente cerebrovascular lo cierto es que hay otros productos naturales con una acción antiagregante similar y menores efectos secundarios. Por ejemplo, dos cucharaditas pequeñas diarias de chocolate puro, es decir, hecho con extractos secos de granos de cacao. Produce el mismo efecto que la aspirina gracias a su riqueza en bioflavonoides. También es útil la ingesta diaria de dos dientes de ajo, de ácidos grasos omega 3 (especialmente potentes son el Aceite de Krill NKO y el Lyprinol), de un gramo diario de vitamina C (en forma de ascorbato cálcico), de un complejo multivitamínico, de otro de aminoácidos (especialmente rico en lisina y prolina) y de un tercero de minerales (asegúrese de que lleva al menos magnesio, cobre, potasio y calcio). En cuanto al Coversyl sepa que puede provocar dolor de cabeza, mareos, vértigos, sensación de picor y hormigueo, trastornos visuales, silbidos y zumbidos en los oídos, hipotensión, tos seca, dificultad respiratoria, náuseas, dolores abdominales, trastorno del gusto, fatiga, erupciones cutáneas, prurito, calambres musculares, trastornos del humor, somnolencia, astenia, calambres, erupciones cutáneas y crisis aguda de gota. Cuando con lo que le hemos dicho, haciendo una alimentación adecuada –esto es absolutamente fundamental y lo ideal es que siguiera las normas de La Dieta Definitiva-, algo de ejercicio suave y unas infusiones nocturnas de tila o manzanilla debería bastar para evitar nuevos problemas.


Sr. Campoy: tengo el síndrome de ovarios poliquísticos y no logro encontrar tratamiento. Y me preocupa porque puedo llegar a pasarme periodos de más de 6 meses sin tener el periodo y desde hace años sufro además de alopecia. Durante muchos años me traté con anticonceptivos orales (ahora tengo 37 y los tomé desde los 18 hasta que hace 2 decidí dejarlos). En suma, busco una alternativa natural para regular mis periodos y atajar el problema de la calvicie pero no encuentro ningún tratamiento efectivo. Me he tratado con Medicina Sistémica porque me aseguraron que en dos meses desaparecerían los quistes y se me regularía el periodo pero como a los 6 meses de tratamiento no me vino la regla opté por dejarlo también. Le diré que me he sometido al programa desparasitante -con el Zapper- de la Dra. Hulda Clark y hecho la limpieza de hígado y riñón que ella recomienda además de utilizar homeopatía y acupuntura pero no logro nada con un resultado satisfactorio. Si me pudiera pues informar de un tratamiento realmente eficaz se lo agradecería. Atentamente,

Almudena
(Las Palmas de Gran Canaria)

Ante todo deje de ingerir café si lo consume porque la cafeína produce estrés en las cápsulas suprarrenales y éstas secretan demasiados estrógenos lo que no es oportuno en su caso. Paralelamente le sugerimos que ingiera canela diariamente (para entender la razón lea en nuestra web -www.dsalud.com- el artículo que sobre ella apareció en el nº 105). Por otra parte, le recordamos que en el nº 97 hablamos de Diamel explicando que acababa de empezar una investigación para saber si el producto era también eficaz -además de en la diabetes- en el Síndrome de Ovario Poliquístico ya que un buen número de mujeres que lo sufren tienen insulino-resistencia y ello puede provocar hirsutismo, manifestaciones de hiperandrogenismo, trastornos menstruales e infertilidad. Le sugerimos pues que pregunte en el propio laboratorio fabricante –Catalysis- si el ensayo ha concluido (91 345 69 02). Recordamos que Diamel es un producto que se elaboró para estimular el metabolismo pancreático con ingredientes naturales integrados por aminoácidos, vitaminas y oligoelementos que actúan como biocatalizadores; de hecho cuenta en su composición con tintura madre de lechuga, extracto de arándano, L-carnitina, arginina, ortinina, glicina, pantonetato cálcico, ácido fólico, vitaminas B6, B12 y C, zinc, potasio y magnesio. Dicho esto nuestra propuesta es que se someta a un tratamiento ortomolecular completo para intentar resolver el problema hormonal de fondo y consulte para ello con D. José Ramón Llorente (96 392 41 66).


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108
Septiembre 2008
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