CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 109 / OCTUBRE / 2008

Sr. Campoy: cuando mi hijo tenía 3 años –hoy ya está en los 21- sufrió constantes problemas de garganta, mocos y otitis siendo entonces tratado con jarabes, gotas y supositorios pero como no mejoraba al año lo llevé a un especialista que dijo que tenía sinusitis y le recetó inhalaciones de un antibiótico mediante el uso durante 20 minutos de un aparato con mascarilla que dejaban en la Seguridad Social. Finalizado el tratamiento volví a la consulta y al ver que el niño no había mejorado el médico le mandó… más inhalaciones de antibióticos. Nada más salir de la consulta llamé a una médica homeópata para pedirla ayuda porque no estaba dispuesta a aceptarlo y el tratamiento que ésta le puso le vino muy bien aunque le saliese una especie de eccema en la parte posterior de la rodilla que le picaba mucho; al cabo de 2 años le dio el alta porque estaba prácticamente curado. De hecho, exceptuando algún episodio de mucosidad el niño estuvo bien pero 4 años después mi médico de cabecera -al que yo había acudido, ya no recuerdo por qué- me preguntó si tenía hijos a lo que le respondí que uno. Y entonces, sobre la marcha, me hizo una receta para que le pusiera la vacuna de la meningitis (ese año hicieron una campaña tremenda sobre su necesidad y la gente empezó a reclamar la vacuna). La verdad, en aquella época yo hacía siempre lo que el médico me decía. El caso es que a partir de ese momento mi hijo empezó a tener nuevamente problemas de mucosidad -con el taponamiento consiguiente- por lo que decidí llevarlo nuevamente a la homeópata que lo primero que me preguntó, precisamente, fue si le había vacunado de la meningitis porque al parecer a algunos de sus pacientes les había dado la misma reacción. El problema es que esa vez no hubo suerte y estuvo con mucosidad constante dos años aun con los cambios de tratamiento y dejé de llevarlo. A partir de ahí fui a todo tipo de especialistas, incluyendo a los expertos en alergia para ver si era por los ácaros o a no sé qué hongo que prolifera en las zonas húmedas de los bosques. Pero sólo se le seca la nariz momentáneamente cuando toma antihistamínicos para, a los pocos días, volver a estar con su mucosidad. Total, que ahora tiene 21 años, no quiere oír hablar de médicos de ninguna especie y no toma absolutamente nada porque se niega a medicarse aunque tiene constante mucosidad y está con el pañuelo en la mano todo el día Y claro, respira mal, duerme peor y tiene un humor de aúpa. Así que mi pregunta es: ¿hay alguien que pueda solucionarle el problema? Yo no sé qué más hacer. Muchísimas gracias por su revista y por la labor que desarrolla. Sigan adelante por favor.

Mª José Fernández
(Asturias)

Cuando un niño pequeño manifiesta problemas de garganta, mocos y otitis lo habitual es que el problema se lo esté provocando algo que ingiere –algún alimento o fármaco- o algo que le agrede en el ambiente –ropa sintética (pañales incluidos), productos tóxicos, colonias, vacunas, etc.- o agentes microbianos (bacterias, virus, hongos, ácaros…). Así que basta ir descartando posibilidades y de paso aumentar sus defensas porque en un entorno sano los microbios no tienen ninguna posibilidad de dañar al organismo. Desgraciadamente al médico no se le enseña a recomendar algo tan simple sino a dar fármacos que no resuelven el problema. Dicho esto agregaremos que en la inmensa mayoría de los casos la causa está en el consumo de leche de vaca –y sus productos derivados- además de algunos pocos alimentos. Diga a su hijo que se haga un test de intolerancia alimentaria –no de alergia- para averiguar qué alimentos le hacen daño aunque nosotros le sugerimos desde ya que destierre de su dieta la leche y todo producto que la contenga: nata, crema, quesos, yogures, helados, pasteles, dulces, bollos, etc. Es posible que sólo con eso su problema de mucosidad y taponamiento nasal desaparezca en pocos días. Que lo intente. Y si puede instale en su casa un ionizador de aire, ventílela bien a diario, límpiela con una aspiradora que elimine los ácaros y desinfecte los suelos con lejía o vinagre diluido. Y que ingiera además a diario ajo, cebolla, guindilla –salvo que sea alérgico- y aceite de onagra así como durante algún tiempo plata coloidal y extracto de semillas de pomelo. Y si quiere adelantar la recuperación que ingiera además Petasites hybridus, una planta que actualmente se vende en forma de extracto de hojas libre de alcaloides pirrolizidínoicos y/o un producto natural llamado Allermin Gotas que distribuye en España Natureplant. Recuerde asimismo que hay un aparato llamado Rinitis–Stop que emite biofotones mientras genera un campo magnético que activa la formación de adenosinatrifosfato (ATP) –la molécula que da energía a nuestras células– mientras el imán promueve la regeneración de las células débiles y que está indicado en los casos de congestión nasal en general, en las rinitis, en la fiebre del heno y cuando se ronca; y carece de efectos secundarios nocivos. Agregaremos que suelen ser igualmente útiles dos de las llamadas Sales de Schüler: la Kalium muriaticum y la Ferrum phosphoricum. Finalizaremos diciendo que aunque el problema lo pudo activar en su momento la vacuna de la meningitis –peligrosa como toda vacuna a pesar de la propaganda farmacéutica- dudamos que el problema actual se deba a ella. Aunque si así fuera también podría resolverlo porque el Dr. Jean Elmiger desarrolló un sistema muy ingenioso para desactivar los efectos adversos de las vacunas que consiste en dar la misma vacuna pero en diluciones homeopáticas; lo que se conoce como un nosode. Lo explicamos en el nº 102 de la revista en un artículo titulado ¿Es posible desactivar los efectos negativos de una vacuna? (puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com) La decisión ahora es de su hijo pero nosotros empezaríamos eliminando simplemente la leche y todo producto que la lleve aunque sea en muy pequeñas cantidades. Para evitar la actual reacción del organismo hay que desensibilizarlo y para ello hay que abstenerse de ingerir proteínas lácteas por completo. Sin medias tintas.


Sr. Director: a lo largo de toda mi vida he sido una persona enérgica y con mucha vitalidad pero en junio del año 2007 empecé a sufrir cansancio, ansiedad, molestias al respirar, frío, el corazón disparado, sensación de desmayo, zumbidos y otros síntomas. Verá, en una visita al médico éste pidió un análisis de sangre y al tener los resultados me dijo que tenía el colesterol alto por lo que me recetó Simvastina Sandoz 20 miligramos. Y yo me tomé el medicamento pero empecé a encontrarme cada día peor. Hasta el punto de que un día de febrero del 2008 tenía tantos síntomas y una ansiedad tan alta –tenía hasta miedo de perder el conocimiento- que mi nieto decidió, alarmado, llevarme a Urgencias. Una vez allí y tras dos interminables horas de espera me atendieron y terminaron diciéndome que no tenía nada. Les dije que estaba tomando un fármaco para el colesterol y me respondieron que debía ingerirlo para siempre. Y me enviaron a casa con una carta para el médico de cabecera. Pero yo continuaba empeorando y llegué a pensar que me moría. Volví pues al médico de cabecera y me dijo que no tenía nada. Y se limitó a recetarme de nuevo medicinas para bajar el colesterol, esta vez dos cajas de Simvastina Kern Pharma 20 miligramos. Como imaginará mi desesperación era total. El color de la cara -amarillo pálido verdoso- delataba mi estado y mi actividad quedó anulada totalmente. Sin embargo, al saber mi situación unos amigos se interesaron y buscaron posibles causas. El caso es que se detectó que en la cama en que duermo pasa justo por encima de mi tórax una línea geopatógena así que me cambiaron la cama de lugar… pero tampoco aprecié mejoría. Fue entonces cuando una persona que lee su magnífica revista me la dio a conocer, recordó el artículo que publicaron en ella sobre el colesterol y las estatinas, y me lo pasó para que lo leyera. Luego me recomendó que leyera los prospectos de los medicamentos, lo hice inmediatamente y, créanme ¡fue escalofriante! Al punto de que ya no tomé la siguiente pastilla que me tocaba por la noche. Y les parecerá imposible pero después de casi siete meses de sufrimiento dormí profundamente toda la noche y al día siguiente me desperté sin ningún síntoma, totalmente recuperada. Mi alegría es infinita y hoy tengo las mismas ganas de trabajar que antes. Han pasado ya quince días sin tomar las pastillas y mi estado de salud es perfecto… pero no se qué hacer con ellas. ¿Le cuento todo esto al médico? ¿Dejo de tomarlas sin decirle nada? ¿Qué me puede pasar si no las tomo? Perdone las molestias pero le agradecería mucho que me orientara sobre lo que hacer.

Mª Irene da Costa Silva

La primera noticia sobre los peligros de los estatinas la publicamos en el nº 32 (Octubre del 2001) cuando dimos a conocer la retirada de las farmacias de Lipobay -fármaco contra el colesterol fabricado por la multinacional alemana Bayer- tras comprobarse que al interaccionar su principal principio activo –la cerivastatina– con otro principio activo –el gemfibrozilo– había provocado decenas de muertes obligando a otros laboratorios a retirar también sus fármacos por contener ese mismo principio: Liposterol, Vaslip y Zenas. Y a millones de personas a cuestionarse seriamente la conveniencia de tomar productos farmacológicos para disminuir los niveles de colesterol en sangre. Y no sólo de los mencionados ya que además de esas muertes los fármacos provocaron muchos casos de miopatía y rabdomiólisis. Todo ello llevó al grupo ciudadano estadounidense Public Citizen a denunciar que otros cinco fármacos anticolesterol podrían también haber causado la muerte de otras 81 personas: Lipitor, Mevacor, Pravachol, Zocor y Lescol. El doctor Sidney Wolfe -del Grupo de Investigación de Salud de esa organización- aseguraría en una carta que envió a la FDA que “mucha gente que toma esas medicinas podría sufrir graves daños musculares y que incluso podría morir”. En el nº 63 (Julio-Agosto del 2004) informamos de que Public Citizen había solicitado asimismo a la FDA la retirada de la rosuvastatina fabricada por AstraZeneca debido a que se habían registrado varios casos de rabdomiólisis así como problemas de fallo o insuficiencia renal. Petición que hizo sólo cuatro días después de que la multinacional enviase una carta a los médicos británicos insistiendo en que debían recetar la dosis mínima para evitar efectos indeseados. Dos números después, en el 65 (Octubre del 2004), explicamos que el tratamiento precoz de estatinas a dosis elevadas no sólo no ayuda cuando una persona ha sufrido una angina o un infarto de miocardio sino que puede agravar su estado a causa de sus efectos secundarios. Así se indicaba en un trabajo presentado en el Congreso Europeo de Cardiología y que se publicó en Journal of the American Medical Association (JAMA) elaborado por investigadores del Centro Médico de la Universidad del Suroeste de Texas (EEUU) con 4.500 personas. Y poco después la FDA obligaba a la empresa fabricante a bajar la dosis inicialmente recomendada de 80 mg de simvastatina que se sugería en el prospecto, a añadir algunos efectos secundarios y a incluir nuevas advertencias con las interacciones que tiene el producto con otros fármacos. En lugar de retirarlo. Aunque lo más grave y lamentable es que la FDA ya había reconocido antes que la cerivastatina -otra estatina– aumentaba el riesgo de sufrir miopatía entre 16 y 80 veces después de unos años de uso. Y esa vez sí terminó retirando el fármaco del mercado. Bueno, pues ya entonces explicamos a nuestros lectores que la simple vitamina C es mucho más eficaz que las estatinas para bajar el nivel de colesterol, más barata, carece de efectos secundarios, no tiene interacciones negativas y en forma de ascorbato cálcico ni siquiera hay riesgo de sobredosis sugiriéndoles que leyeran el reportaje que sobre los problemas cardiovasculares habíamos publicado en el nº 64. Seis meses después –en el nº 69 (febrero del 2005) contábamos ya que la FDA había denunciado la “publicidad engañosa”de AstraZeneca sobre el anticolerestemiante Crestor. «Los anuncios son falsos y engañosos», dijo con contundencia la agencia estadounidense. Y, finalmente, en los números 90 y 91, decidimos publicar dos extensos reportajes con los títulos La injustificable demonización del colesterol y ¿Causan las estatinas recetadas para bajar el colesterol las enfermedades neurodegenerativas? tras cuya lectura entendimos que ninguna persona en su sano juicio tomaría nunca más estatinas para bajar el nivel de colesterol y ningún médico medianamente informado y con ética las recomendaría. Y así ha sido en muchos casos. Pero esos productos inútiles, ineficaces y peligrosos se siguen vendiendo porque es un negocio, los gobiernos lo consienten y además hay gente dispuesta a hacer caso siempre a su médico aunque éste sea un docto ignorante. Y ahora nuestro consejo es que dé usted a leer esta respuesta a su médico… y a continuación cambie inmediatamente de galeno. ¿O es que ni siquiera su propia y significativa experiencia le parece suficiente?


Sr. Campoy: tengo 33 años y me ha sido diagnosticado Takayasu o Enfermedad de la mujer sin pulso, catalogada como una rara enfermedad por la medicina moderna. Actualmente me encuentro en tratamiento con Osteopatía, Kinesiología y Flores de Bach pero mis ganas de hacer más por mi recuperación me llevan a buscar otras posibilidades que me ayuden a manejar mejor la dolencia por lo que me gustaría saber si puede orientarnos a quienes la sufrimos.

Alexandra Martinelli
(Barcelona)

Los médicos llaman arteritis a la inflamación de las arterias; y cuando el problema afecta a la aorta y a sus ramas principales -principalmente a los troncos supraaórticos- arteritis de células gigantes… aunque también puede llegar en casos raros a afectar a las arterias pulmonares, iliofemorales, renales, mesentéricas y coronarias. Pues bien, con el tiempo esa inflamación puede producir cicatrices a consecuencia de las cuales se forman acúmulos de células inflamadas que se denominan granulomas y éstos a una estrechez de la arteria o estenosis que impide que la sangre circule con todo su flujo y fuerza o a una dilatación importante o aneurisma. Es pues su caso y se ha bautizado como Arteritis de Takayasu porque es el apellido del primer médico que definió la “enfermedad”. Lo singular, en todo caso, es que suele afectar especialmente a jóvenes del sexo femenino de entre 30 y 40 años… pero de raza oriental. Añadiremos que cuando la estrechez o estenosis de las arterias progresa hasta la oclusión el pulso y los soplos desaparecen pudiendo aparecer infartos por cese de aporte sanguíneo salvo que exista circulación colateral que supla el problema. Por eso a la Arteritis de Takayasu se la conoce como la “enfermedad sin pulsos” siendo también característica la diferencia de presión arterial entre ambos brazos. En cuanto a las causas -¡qué sorpresa!- se desconocen. Así que se trata -como tantas otras dolencias que cursan con inflamación- con glucocorticoides a los que, generalmente, se agrega un tratamiento con inmunosupresores como el metrotexato, la ciclosporina, el micofenolato o la coclofosfamida. Y últimamente con anticuerpos monoclonales anti-TNF. Aunque a veces se requiere recurrir a la cirugía cuando la estenosis es ya importante. La buena noticia es que el 90% de quienes padecen la enfermedad no mueren por ella. ¿Y cuál es nuestra opinión? Mire, ya hemos explicado otras veces que la inflamación es un mecanismo de defensa del cuerpo que ante la más mínima provocación -una picadura de mosquito, una quemadura, un ataque microbiano, etc.- reacciona enviando células y sustancias químicas naturales para destruir a los posibles agresores y reparar los daños. Y además hace aumentar la temperatura lo que hincha la zona, es decir, la inflama. Lo malo es que si la causa que provoca esa reacción orgánica se mantiene en el tiempo porque no se solventa a la larga la inflamación puede llegar a dañar los tejidos que intenta sanar. Por consiguiente habría que preguntarse si esta patología no puede estarla provocando un parásito o un microbio (bacterias, virus, hongos…). Así que por si acaso fuera la causa sométase a alguno de los aparatos que hoy permiten eliminar cualquier tipo de microbio mediante la emisión de frecuencias (hemos hablado de ellos ampliamente y tiene todas las posibilidades publicadas en nuestra web: www.dsalud.com). Y elimine todo alimento al que pueda ser intolerante o sensible. Proceda asimismo a una completa desintoxicación –hemos explicado también varias veces cómo- en especial para eliminar metales pesados y otras sustancias tóxicas. Y luego siga un tratamiento ortomolecular –especialmente rico en vitaminas A, B, C y E así como en lisina y prolina- que le eleve las defensas y permita al organismo resolver el problema por sí mismo. Es asimismo útil ingerir selenio -evita la formación de coágulos- y lecitina de soja. También puede tomar infusiones de Gota kola (centella asiática) -por su contenido en ácidos triterpénicos, ácido asiático, ácido madecásico y asiatósido– y semillas de castaño de indias –contiene escina-. Una alimentación sana, ejercicio y beber mucha agua de calidad a diario completará el tratamiento. Ése es nuestro consejo.


Apreciado Director: soy una mujer de 45 años e impaciente lectora de su revista (en mi kiosco pueden dar fe de ello). Verá, hace cinco años entré en la menopausia y me ofrecieron seguir la Terapia Hormonal Sustitutoria a lo que me negué rotundamente (ante la perplejidad del ginecólogo que me atendió por aquel entonces). Simplemente acepté esa nueva etapa como algo natural (aunque precoz) y seguí con mi vida asumiendo todos los cambios y síntomas sin dramatismos y, sobre todo, sin medicamentos. Pues bien, el motivo de mi consulta es que ahora hace un año, en mi última revisión ginecológica, la densiometría reflejó una pérdida de densidad ósea del 13% por lo que mi actual ginecóloga me recetó Optruma (hidrocloruro de raloxifeno) para prevenir, según me dijo, una “casi segura minusvalía” derivada de la osteoporosis con el devenir de los años. Yo, siguiendo mi línea antimedicamentosa habitual, le expliqué que tomo regularmente Silicio G5 y Coralcare, precisamente para prevenir esos posibles futuros problemas. No se mostró nada interesada en mis explicaciones e insistió en la efectividad del citado medicamento y en la conveniencia por mi parte de tomarlo. Al salir de la consulta, preocupada, compré el medicamento (carísimo) y al llegar a casa, tras leer el prospecto adjunto detenidamente, tuve un susto de muerte cuando llegué al apartado de Posibles reacciones adversas por lo que decidí no tomarlo. De esto ha hecho ya un año y ahora, ante mi próxima revisión, me asaltan las dudas. ¿Hice bien? Les pido su opinión porque la considero muy valiosa. Si opinan que hice bien me sentiré más segura cuando tenga que decirle a mi ginecóloga que decidí no arriesgarme a sufrir ninguno de los posibles efectos adversos por prevenir una “posible” e “incierta” futura minusvalía. Le agradezco de antemano su atención y sin otro particular le saludo atentamente.

Francisca Güell
Sant Pere de Ribes (Barcelona)

Que un médico no conozca la eficacia del Coralcare y del Silicio Orgánico pase… pero que no muestre el más mínimo interés en informarse de ambos productos y encima le diga que si no toma el fármaco que le recetó puede usted quedarse minusválida el día de mañana es ya indignante. Cámbiese de médico cuanto antes. Tal es nuestra sincera, breve y contundente opinión.


Señor Campoy: estoy enganchada a su revista desde hace mucho tiempo. La mimo y cuido como oro en paño. En fin, el motivo de esta carta es la frustración que siento porque no consigo hacerme con dos productos. Verá, mi madre goza a sus 75 años de buena salud menos en el caso de la vista. Padece de lagrimal seco y dice que ve como cristales rotos. Y al ser una persona muy activa eso le condiciona y merma su calidad de vida. Por otra parte, tengo una sobrina de 13 años con C. Cong (persistencia hiperplástica del Vitrio Prim) a la que mi hermana lleva a revisión con regularidad por lo que, a propósito, se llevó de paso a mi madre. Una vez en la consulta le preguntaron a la eminencia que las atendió -así llaman aquí al doctor- por la N-acetil-carnosina y éste se encorajinó y soliviantó -como dice usted que hacen los médicos cuando se les pregunta por algo que desconocen- pero ni les extendió la receta ni les habló de la molécula. Evadió el tema con asombro y cabreo. Y respecto a mi sobrina le dijo que se podía operar pero sólo como medida puramente estética, cosa que ya sabíamos. En suma, me gustaría saber cómo puedo conseguir las gotas que llevan N-acetil-carnosina y el analgésico del que en su día hablaron, el Pain Away, ya que padezco osteoartritis, quizás a consecuencia de una lordosis con dolor persistente. Añadiré que procuro tener siempre una actitud positiva, practicar deporte (caminar, nadar, bicicleta, etc.) y tomar antioxidantes y nutrientes esenciales. Quedo pendiente de sus noticias. Un abrazo de ésta que se considera amiga vuestra.

Mayte Cordero Acedo
(Badajoz)

Las gotas con N-acetil-carnosina de las que hablamos en un reportaje del número 69 se pueden adquirir sólo a través de la web www.can-c.net como en el propio artículo explicábamos y eso –que sepamos- no ha cambiado. El Pain Away, en cambio, lo comercializa en España Laboratorio Da Vinci; puede ponerse en contacto con ellos llamando al 943 75 16 84.


Estimado Sr. Campoy y amigos: cuando alguien entra en diálisis, ¿puede haber marcha atrás? ¿Se puede salir de la diálisis o es imposible? Soy una mujer de 31 años con Lupus Eritematoso Sistémico desde los 11 años y el pasado año tuve en febrero un brote muy agresivo que me llevó al fracaso renal agudo. Yo tengo fe en salir de esta máquina y espero que la única solución no sea un transplante que me da tanto miedo. Estar en esa máquina me hace sentir un caballo salvaje metido en una jaula. Todavía orino algo y la creatinina está a 5. Quisiera deciros que perdí la salud pero gracias a ustedes he recuperado la ilusión y he decidido hacer las pruebas de acceso para estudiar Medicina y luego Naturopatía. Gracias con todo mi cariño. ¡Ah! Se me olvidaba preguntar si hay remedio para las estrías o todo es una farsa. Gracias.

Sara Suárez Magaz
Guargacho (Tenerife)

Teniendo fallo renal hay que acudir a algún experto que estudie el caso muy a fondo. No podemos recomendarle ingerir algunos productos sin más aunque posiblemente le resulte útil la ingesta de Diamel. Le sugerimos pues que consulte al Dr. Santiago de la Rosa (91 431 35 16) o al Dr. Domingo Pérez de León (91 579 36 05). En cuanto a las estrías depende de cada caso pero son especialmente útiles la ingesta de las vitaminas A, C y B6, la aplicación sobre ellas dos veces al día de una mezcla que lleve una cucharada de aceite de germen de trigo, una cucharada de aceite de escaramujo, una de rosa mosqueta y tres gotas de aceite de esencia de sándalo, la aplicación de hipertermia en la zona con un Indiba y, cómo no, los factores de crecimiento y el plasma enriquecido con ozono. Le sugerimos que consulte su estado a un experto en este asunto como es el Dr. Luis García Cremades (91 344 01 80).


Estimados amigos: tengo varias dudas sobre La Dieta Definitiva que no resuelvo a pesar de haber leído ya el libro dos veces. Os las planteo ¿Cómo se hace un flan de huevo sin leche? (aparece en los postres permitidos). ¿Qué gelatinas se pueden tomar? Las que he visto en los supermercados llevan azúcar. Las salchichas de pavo y pollo que se pueden tomar, ¿son también las envasadas o sólo las frescas? ¿Se pueden tomar todos los surimis? ¿o hay que mirar que no tengan algunos componentes? ¿Se puede utilizar un poco de nata ligera para aderezar una crema de verduras? ¿Arroz bastami es lo mismo que arroz basmati? ¿Se puede tomar té normal? En el libro habla del té sin cafeína mientras en la lista de alimentos permitidos no se especifica. ¿E infusión de manzanilla con anís? ¿Es lo mismo que infusión de manzanilla con anís estrellado que se prohíbe en el libro? ¿Se estropea mucho la dieta si se toma vinagre en las ensaladas? Cuando se come fuera es a veces muy complicado no consumirlo al pedir una ensalada. Dándoles las gracias de antemano por sus aclaraciones les saluda

Miriam de la Serna
(Ibiza)

Le respondemos en el mismo orden en que pregunta. En lugar de leche de vaca use leche de almendras, de avellanas o de coco (entre en www.mercadiabet.com). La gelatina sin azúcar suele denominarse gelatina light o “sin sabor” y hay muchas marcas (entre por ejemplo en www.diprimar.com). Las salchichas de pavo y pollo se pueden tomar también envasadas… si no llevan azúcar y para eso sólo hay que leerse la etiqueta. El surimi es pescado y los fabricantes no suelen echarle azúcar pero basta con comprobarlo antes de adquirir una marca. Puede usar nata ligera para hacer una crema de verduras… si no lleva azúcar; y, por cierto, Natreen acaba precisamente de empezar a comercializar nata montada sin azúcar. En cuanto al arroz su nombre correcto –como se menciona en el libro- es bastami pero en algunas webs se le llama basmati quizás porque algunas casas han jugado con la palabra y lo han bautizado así a la hora de comercializarlo. Pero todos hablan del mismo arroz de origen indio. En cuanto al té ya se explica en el libro que al igual que el café contiene cafeína –aunque sea en menor proporción– por lo que su consumo excesivo también puede provocar aumento de ácido úrico y, por tanto, ataques de gota. Por otra parte, el té contiene taninos que pueden dificultar la digestión de las proteínas. Es mejor tomarlo pues sin cafeína. Y le aclaramos que la cafeína es la misma sustancia que la teína. Fue aislada en 1819 y aunque entonces se pensó que eran sustancias parecidas pero diferentes hoy se sabe que son la misma sustancia. La manzanilla con anís (no hablamos en ambos casos de alcoholes sino de infusiones) puede tomarla moderadamente (el anís que lleva no es anís estrellado). Finalmente, el vinagre suspende la digestión salival y retarda la digestión de los glúcidos o hidratos de carbono y por eso no se recomienda. Y aunque se dice que favorece la digestión es un ácido y, por tanto, acidifica el organismo. De hecho tomar alimentos con demasiado vinagre irrita la mucosa estomacal y puede provocar trastornos digestivos. Por eso se explica que al hacer la dieta uno debería abstenerse de echarlo en la ensalada… pero también que si no puede resistirse eche entonces en ella una cucharada sopera (y sólo una).


Sr. Director: hace algún tiempo les escribí, fui contestada muy satisfactoriamente y por eso me atrevo de nuevo a plantearles otra cuestión para ver si me pueden orientar. He peregrinado durante cinco años de consulta en consulta -pasando por la Unidad del Dolor- hasta que me diagnosticaron Fibromialgia y Fatiga Crónica. Solo que una vez le pusieron nombre a mis males cada vez que acudo a una consulta por cualquier otra causa lo achacan a ello y me dicen simplemente que es lo que me toca vivir. Ni se molestan ya en averiguar nada sobre el problema puntual que me lleva a la consulta. Me acaba de pasar de nuevo -por enésima vez- al pedir ayuda sobre la hinchazón abdominal que sufro desde los doce años. En cuestión de minutos -sobre todo después de las comidas, no necesariamente abundantes, ni necesariamente calóricas- mi vientre plano se parece al de una embarazada de ocho meses mientras siento un agudo dolor desde la zona de los ovarios hasta el diafragma. Eso, unido a un problema de tránsito intestinal que me acompaña desde mi primer embarazo, interfiere en mi vida diaria pues los dolores son equiparables a los de las contracciones previas al parto. Me han hecho una ecografía abdominal en la que no aparece ninguna anomalía y ahora espero una consulta de digestivo después de insistirle a la doctora de cabecera un volante para un especialista ya que no quiere hacerme una prueba de intolerancia alimentaria. Mi pregunta es la siguiente: ¿puedo reclamar a la Seguridad Social una prueba de intolerancia alimenticia cuando tengo sospechas fundadas de que puede tratarse de eso? ¿Qué puedo hacer si se niegan a hacerme más pruebas contestándome literalmente “No se preocupe que no parece nada grave” cuando lo llevo padeciendo desde los doce años? Hoy tengo cuarenta y sufro fuertes dolores dos o tres veces por semana. Espero su respuesta.

A. Granda

Mire usted, los médicos tienen derecho a emitir un diagnóstico atendiendo a su leal saber y entender. Y, por tanto, si alguno decide en el sistema público que usted no necesita una prueba tiene difícil que le haga caso. Por supuesto, puede usted pedir una segunda opinión y si ésta difiere de la del primero aparecerá un tercero… con lo que entrará en una dinámica donde la que va a salir perdiendo es usted. Siga nuestro habitual consejo: ¡cambie de médico! Lo hemos sugerido muchas otras veces y a eso sí tiene derecho. Por lo que nos cuenta es evidente que usted tiene un problema de alergia, de intolerancia o de ambas cosas a la vez a algunos alimentos. Y debe suprimirlos de inmediato. Pero también podría no segregar sustancias necesarias para la digestión o sufrir algún déficit vitamínico, mineral, hormonal o enzimático. Y eso hay que valorarlo. Nuestra sugerencia es que acuda a algún médico que sepa tratarla de forma integral. Hemos proporcionado numerosos nombres a lo largo de los años en esta sección y a ellos nos remitimos. Lo que no es fácil que encuentre si acude a la Seguridad Social. Aunque quizás deba usted decidir antes si prefiere seguir tratándose gratis y pasarse otros 28 años sintiéndose mal o gastarse algo de dinero en recuperar de una vez la salud. La decisión es suya.


Sr. Campoy: soy asidua lectora de su revista y por más que la sigo leyendo no deja de asombrarme pues dan ustedes una información excelente que orienta y ayuda a muchas personas. Verá, tengo una niña de 18 meses que nació prematura, a las 35 semanas de gestación. Fue un parto de alto riesgo (preclampsia) por lo que se me hizo una cesárea. Pues bien, cuando nació Yaiza -así se llama mi niña- me dijeron que todo estaba bien pero hacia los 2 meses de vida yo le notaba algo raro en el ojo izquierdo y los pediatras no me hacían caso. Debido a un simple cultivo de orina un pediatra se dio cuenta de que efectivamente algo tenía en el ojo. Resumiendo, le diagnosticaron Hiperplasia del Vitro Primario y Estrabismo. Había que intervenir pero esa operación no se hacía en Gijón (Asturias) que es donde vivimos actualmente y me dieron a elegir entre el Hospital La Paz de Madrid y el Hospital San Juan de Dios de Barcelona al ser yo de esa ciudad. Pues bien, en Barcelona la atendió el Dr. Jaime Catalá Mora el cual dijo que había que operar urgentemente para salvarle el ojo pero como la operación se pospuso una semana decidí pedir una segunda opinión y fui a la Clínica Fernández Vega de Oviedo. Y el diagnóstico del Dr. Álvaro Fernández Vega fue totalmente distinto: me dijo que si fuese su hija no la operaría puesto que se le aceleraría el proceso. Y ése es el motivo de que me dirija a ustedes: estoy desesperada al no saber quién tiene razón. Les agradecería que me puedan orientar. Espero su respuesta. Atentamente,

Cristina Andújar Tomas
Gijón (Asturias)

La Hiperplasia del Vitro Primario es una afección cuya causa se desconoce –aunque hay varias teorías- que, como su propio nombre indica, se caracteriza por un desarrollo aberrante del vítreo primario anterior y se empieza a apreciar apenas días o semanas después del nacimiento. Pero debe asegurarse de que no se trata de una fibroplasia retrolental, una ciclitis proliferativa, un retinoblastoma, una catarata congénita aislada, una retinopatía de la prematuridad o algún pseudoglioma o leucocoria atípica. Pida que le hagan pruebas a su hija, incluyendo una tomografía axial computerizada y una resonancia magnética. Mire, el centro de referencia a nivel mundial en el ámbito de la Oftalmología sigue siendo a día de hoy la Clínica Barraquer de Barcelona (www.co-barraquer.es) por lo que no podemos hacer otra cosa mejor que sugerirle que consulte con alguno de sus especialistas (93 209 53 11). Entendemos que es la mejor opción.


Saludos a todo el equipo. Compro vuestra revista desde hace dos años pues estoy aprendiendo mucho con ella y todos los meses la espero con impaciencia. Me gustaría haceros una pregunta: estoy en tratamiento desde hace diez años con Orfidal porque tengo ansiedad crónica. Según vuestras informaciones creo que es algo genético porque tengo varios hermanos con el mismo problema. En fin, el caso es que hace tiempo que quiero dejar de tomar ansiolíticos y sustituirlos por algún producto natural. He probado con melatonina (3 mg por la noche) pero aunque duermo mejor y durante el día estoy menos nerviosa no es suficiente. ¿Quizás tendría que tomar más? Con la melatonina tomo una pastilla menos de Orfidal pero durante el día tomo 4 pastillas más. He consultado con médicos naturópatas -algunos de vuestro Consejo Asesor– y después de Acupuntura, Biorresonancia, etc, desplazarme a otra ciudad y gastarme una gran cantidad de dinero no he podido solucionar nada. He querido ir a EuroEspes pero no está a mi alcance económicamente. Como estoy bastante desesperada oí hablar de pronto de una hierba: la kava-kava. Obviamente busqué información sobre ella pero lo que he encontrado es que si bien puede sustituir a las benzodiacepinas está prohibida su venta en España y Alemania porque puede producir problemas en el hígado -hasta el punto de transplante- y eso me da miedo. ¿O quizás ocurre como con la melatonina que en nuestro país también está prohibida cuando se trata de un producto natural estupendo? ¿Me podríais aclarar algo sobre esa hierba? ¿Y puedo tomar más de 3 mg de melatonina al día? Ya se que habéis hablado bastante sobre la ansiedad y habéis dado vuestros consejos pero a mí no me sirven. Mi psiquiatra dice que mi ansiedad es caracterial y que tendrían que fundirme y hacerme nueva. Últimamente me han recetado Rivotril 2 mg. -un antiepiléptico- pero no me lo he tomado. Y Gabapentina, que tampoco me he tomado porque tengo un problema de sensibilidad extrema. Por ejemplo, yo no puedo tomar chlorella porque me subo por las paredes. Y de los productos homeopáticos para desintoxicar y limpiar el organismo tuve que tomar la mitad de la dosis habitual porque me ocurre lo mismo. ¡Y para qué hablar de los medicamentos…! He probado muchos, Prozac incluido. Pero no los tolero porque son demasiado fuertes para mí. Así que no sé cómo lo veréis vosotros pero yo estoy muy triste. Me levanto todos los días y mientras desayuno y empiezo con el Orfidal no puedo evitar que se me caigan las lágrimas. Además me encuentro con la incomprensión de mi familia y de los médicos. No entienden mi gran sensibilidad e intolerancia a muchas sustancias. Muchas veces deseo morir para descansar de una vez. Es muy difícil vivir así. Siempre estoy con vitalidad cero. Me gustaría que me pudierais contestar. Ya no sé a dónde recurrir. Muchas gracias.

Pilar
(Madrid)

Ya en el número 76 de la revista nuestro compañero José Ramón Llorente –presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular– explicaba que la ansiedad es un simple estado de ánimo que pasa a ser patológico cuando por su frecuencia, intensidad o duración se convierte en permanente y suele ir acompañado de reacciones de tipo neurovegetativo como tensión muscular, sudoración profusa, palidez, estimulación de las glándulas secretoras, cambios en la secuencia respiratoria, aumento de la presión arterial y del ritmo cardiaco, insomnio, etc. Y cuando ese cuadro es intenso se habla de angustia que es el término apropiado cuando la emoción se ha somatizado intensamente. Y si bien ambas están íntimamente relacionadas la ansiedad es más psíquica y la angustia tiene un marcado carácter somático. En cualquier caso, las dos son emociones de tipo intenso que generan una evidente reacción del sistema nervioso vegetativo. Caso distinto es la ansiedad patológica que acompaña a enfermedades graves -como las mentales-, la que acompaña a patologías terminales o la que se da en el alcoholismo, el hipertiroidismo, la drogodependencia o las enfermedades físicas agudas. Hay también ocasiones en las que la ansiedad se puede exacerbar debido a influencias tanto exógenas como endógenas y se presenta lo que se llama crisis de ansiedad aguda donde ya se ve comprometido de forma seria el sistema nervioso vegetativo presentando un cuadro que amenaza el equilibrio mental y físico. En general los estados de ansiedad que amenazan la conducta no pueden ser modificados apelando a la voluntad de quien la padece por lo que se debe modificar terapéuticamente la situación tanto en el plano bioquímico como en el psíquico a fin de poder modificar los factores que desarrollan esa alteración. Llorente agregaba que en tales casos son útiles terapias como la meditación, la relajación, el yoga o el Tai Chi, etc. y realizar actividades al aire libre con regularidad pero, sobre todo, suprimir de la dieta la ingesta de café, té, alcohol, grasas saturadas y los azúcares e hidratos de carbono refinados (y, por tanto, la bollería industrial). Siendo en cambio beneficioso ingerir aguacates, almendras, anacardos, avena, cereales integrales, espinacas, berzas, hojas de remolacha, brécol, garbanzos, germen de trigo, jalea real, lechuga, lecitina de soja, levadura de cerveza, malta no torrefactada, miel, nueces, piñones, plátanos, polen y yogur. E indicaba qué suplementos son los más adecuados. Pues bien, basándonos en ello vamos a sugerirle que elimine los alimentos antes mencionados, haga a diario algo de ejercicio -esto es básico-, beba mucha agua mineral –tres litros diarios al menos-, compruebe si está sometida a radiaciones artificiales –ionizantes o no- para evitarlo, se haga tanto un test de alergia como uno de intolerancia alimentaria –suprimiendo todo alimento que le perjudique- e ingiera una cápsula diaria de un complejo de vitaminas B naturales, un gramo diario de vitamina C –mejor en forma de ascorbato cálcico-, una cápsula diaria de calcio –le sugerimos Coral Care-, 1 gramo de magnesio en ayunas (aunque es mejor en la forma de cloruro de magnesio –llene una cuchara mediana- poco antes de acostarse), una cápsula de GABA, otra de L-5 HTP (5-hidroxitriptófano), una más de selenio y otra de fósforo además de dos aminoácidos: glicina y taurina. Y, muy importante, tres gramos diarios de omega 3 (por ejemplo, de Aceite de Krill NKO o de Lyprinol). Y, por último, sepa que hay una serie de plantas adaptógenas especialmente útiles en casos de ansiedad: ginseng, eleuterococo, uña de gato, pau de arco y maca. Si hace lo que le decimos –y no sólo parte de lo que le decimos- verá mejorar su estado en pocas semanas. Un tratamiento amplio y complejo, sí, pero también lo es el caso que nos plantea. Por supuesto, usted decide.


En primer lugar quiero felicitarles por la revista. Y a continuación plantearles una cuestión: en el nº 107 explican que hay estudios que demuestran que en sólo cinco años al menos la tercera parte del mercurio de una amalgama se evapora siendo absorbido por el cuerpo. Pues bien, ¿creen ustedes que debería cambiar mis cuatro amalgamas teniendo en cuenta que hace más de quince años que las tengo? Es decir, en ese plazo de tiempo, ¿se ha evaporado todo el mercurio? Gracias por su respuesta y reciban un cordial saludo.

David Campos
(Tenerife)

La FDA, después de décadas de negar que las amalgamas fueran peligrosas, reconoce ahora que sí hay peligro… pero que es mayor el de sacarlas que el de mantenerlas. Solo que, una vez más, mienten. Dan ese consejo para que los dentistas de todo el mundo no tengan que dedicarse a quitárselas gratuitamente a decenas de millones de pacientes y, asimismo, evitar que sean demandados por ellos. Nuestro consejo –y lo hemos dado varias veces antes de que la FDA hiciera por enésima vez el ridículo- es que se las quite. Basta con que el dentista sepa hacer bien su trabajo.


Estimado Sr. Director: soy lector de su excelente publicación desde hace algunos años aunque debo decir que lamentablemente on line ya que en Argentina -donde resido- no se encuentra todavía. Nobleza obliga: debo aclarar que en las oportunidades en que visité España siempre me hice de algún número. Pues bien, el motivo de este escrito es consultarles sobre algunas dudas que me surgen respecto de las afamadas propiedades del cloruro de magnesio del que sólo he encontrado en su web algunas menciones. Son éstas: el magnesio, al ser un mineral inorgánico, ¿puede ser asimilado por el organismo? La receta que encontré para su preparación habla de diluir 33gr. de cloruro de magnesio en un litro de agua potable pero, ¿al diluirlo y con el transcurso del tiempo no pierde sus propiedades? ¿Es recomendable o perjudicial tomar directamente los cristales sin diluir? ¿Cómo establecer la dosis correcta de 400 miligramos diarios si se encuentra la preparación diluida en agua? ¿Posee contraindicaciones su ingesta prolongada? Desde ya muchas gracias. Y, por cierto, les sugiero que se informen de las investigaciones del padre J. Chorr.

Nicolás Calud
Buenos Aires (Argentina)

Conocemos el trabajo del padre J. Chorr… y el del Dr. Prada Pascual gracias al cual los pacientes de INSAODYT toman cloruro de magnesio en España desde hace décadas. Verá, el magnesio es uno de los minerales más abundantes en el cuerpo humano estando el 70% localizado en los dientes, los huesos -en combinación con fosfato y bicarbonato- y los tejidos blandos. Y como quiera que hoy los alimentos que ingerimos carecen en buena medida de él su déficit es causa de muchas patologías (lea en nuestra web –www.dsalud.com- lo publicado en el nº 17). Ahora bien, para su correcta absorción debe tomarse acompañado de vitaminas B6, C y D así como de calcio y fósforo. Y no se usa en los preparados de suplementación magnesio inorgánico sino orgánico y procedente de legumbres, limones, pomelos, higos, manzanas, maíz amarillo, almendras, nueces, avellanas, semillas y, sobre todo, de los vegetales de color verde oscuro. Nuestro consejo –como ya dijimos en una carta anterior- es que se tome un gramo diario en ayunas -en cápsulas o en polvo- o bien en la forma de cloruro de magnesio por la noche –una cucharada mediana tiene un gramo de magnesio-… pero hasta que los problemas físicos desaparezcan. Luego rebaje a la cuarta parte la cantidad y descanse un mes por cada tres de ingesta. Y, por cierto, muchas veces los problemas de osteoporosis no se deben a un déficit de calcio sino de magnesio. No está de más recordarlo.


Estas cartas aparecen en
109
Octubre 2008
Ver número