CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 112 / ENERO / 2009

Sr. Director. desde que se descubrió el genoma humano -hace apenas 8 años- se intentan descifrar los cambios que se producen en nuestros genes en cada una de las 200 formas que se presenta el cáncer. De hecho recientemente se ha escogido Barcelona para encontrar el genoma de la leucemia linfática crónica, la más frecuente en niños. Tales investigaciones pretenden identificar los fallos en las letras que componen el ADN de las células cancerosas y encontrar fármacos que actúen a ese nivel específico para restablecer la arquitectura del genoma e inducir así un crecimiento normal de las células alteradas. La idea es, una vez se consigan los genomas de los 200 tipos de cáncer, actuar por vía molecular para restablecer las alteraciones genéticas. Así que una vez logrado se iniciará una larga investigación sobre posibles fármacos que actúen selectivamente y permitan desterrar los actuales tratamientos con quimioterapia y radioterapia, inespecíficos y demasiado agresivos. Ahora bien, según el modelo “oficial” el cáncer se origina por mutaciones o bloqueos de los mecanismos inhibidores del crecimiento celular que hacen que la célula alterada se vuelva inmortal, crezca de forma descontrolada y se expanda llegando incluso a órganos situados a considerable distancia. Sin embargo, dudo sinceramente que el cáncer pueda erradicarse de esa manera. Tal cosa sólo será posible cuando cambiemos el marco conceptual de la razón de ser del cáncer. Y para eso hace falta otro modelo de comprensión de la enfermedad. Modelo que ya existe –algo que muchos ignoran- y surgió de la disciplina científica que hoy conocemos como Epigenética. Una disciplina que, sin excluir lo que sucede a nivel molecular y bioquímico, considera el cáncer como el resultado de la interacción entre el material genético y el medio en el que éste se desarrolla. Es decir, no contempla el cáncer sólo como la consecuencia de una alteración de los genes sino como el producto de la relación entre éstos y su entorno. En suma, necesitamos un modelo que explique el papel y la influencia del entorno en la génesis del cáncer. Identificando los mecanismos esenciales del proceso. Y que lo haga no sólo en cada uno de los tipos de cáncer sino que plantee también el motivo por el cual resulta afectado -o no- cada órgano o sistema orgánico. Bueno, pues ese nuevo modelo fue propuesto en realidad hace ya 25 años por el médico internista alemán Ryke Geerd Hamer. Un modelo que ya ha identificado los diversos sucesos biológicos que ponen en marcha la información que produce los cambios que se observan en el cáncer. Sucesos que denominaría conflictos biológicos y cuya naturaleza o cualidad fundamental está en función de la necesidad biológica que se ha limitado o impedido para mantener a un ser en vida. Como la nutrición, la reproducción, la estructura y el contacto… tomando éstas no solo en su sentido literal sino simbólico. Ello nos sitúa ante la tarea de encontrar el contenido biológico de tales conflictos entre las circunstancias vividas o vivencias dramáticas. En suma, un abordaje terapéutico integral del cáncer requiere no sólo restablecer la anatomía de los órganos afectados con los procedimientos que la tecnología moderna ofrece y tratar de reestructurar los genes con medicamentos innovadores sino que pasa también por asegurar el buen funcionamiento del cuerpo. Hay que incluir nuevos enfoques en el actual marco de comprensión del cáncer recordando especialmente la necesidad de tener en cuenta el medio en el que nos movemos y la importancia de los conflictos biológicos que todos afrontamos en la vida.

Dr. Vicente Herrera Adell
(Barcelona)

En la revista hemos hablado ya en varias ocasiones de los postulados del Dr. Hamer -que compartimos en su mayoría- sobre los que el lector tiene amplia información en nuestra web –www.dsalud.com– ya que aparecieron en los números 11, 37 y 38. En todo caso bien está que se lo volvamos a recordar a nuestros lectores por lo que agradecemos al Dr. Herrera su carta.


Quisiera agradecerles ante todo la enorme labor que desempeñan con la revista y plantearles seguidamente una pregunta: ¿cuál es el origen de las hemorragias menstruales abundantes? En mi caso se han descartado posibles miomas y desequilibrios emocionales. El diagnóstico de mi ginecólogo es el de trastorno funcional. ¿Es posible que estén originadas por una disfunción pancreática? Cordialmente,

Ana Ibáñez

Los médicos clasifican los trastornos menstruales atendiendo a la frecuencia, duración y cantidad de sangrado. Así, a la falta de dos o más ciclos menstruales consecutivos le llaman Amenorrea, a los ciclos de menos de 25 días o adelanto de más de 5 días Proiomenorrea y a los de más de 35 días o retraso de más de 5 días psomenorrea. Además si el sangrado dura más de 8 días le llaman Polimenorrea y si es menor de 3 días Oligomenorrea. En cuanto a la cantidad de sangrado, si es superior a la habitual Hipermenorrea y si es menor Hipomenorrea. Añadiremos que llaman Nictomenorrea a la menstruación de predominio nocturno. ¿Y qué dicen sobre las causas? Pues que son muchas las posibilidades: un desajuste hormonal, un traumatismo, una infección, un proceso inflamatorio, pólipos, varices uterinas, un fibroma, mioma o leiomioma (que de las tres maneras se llama al tumor benigno del tejido muscular), un tumor maligno, una endometriosis, un problema de hipotiroidismo… Y en función de la causa se prescribe la cirugía (con láser o de forma laparoscópica), un tratamiento hormonal con estrógenos, antibióticos, el uso de analgésicos o incluso la ingesta de la píldora anticonceptiva o de progesterona… Depende de cada caso. Bien, nuestro consejo es que ya que su médico no encuentra la causa siga ante todo una alimentación y un tipo de vida lo más sano posible con una dieta libre de azúcar, hidratos de carbono refinados, grasa saturada, tabaco, café y alcohol. Ingiera en cambio abundantes frutas y verduras crudas, especialmente cítricos (naranja y limón sobre todo) y crucíferas (por ejemplo coliflor, coles de Bruselas y brécol) así como alfalfa, espinacas, berros, calabaza, polen de abeja y tomates. Sin olvidar tomar pescado azul un par de veces por semana. Otra posibilidad es ingerir cápsulas de omega 3, hierro, zinc y vitaminas B12, C y K. Recuerde –hemos hablado de ello- que la vitamina K o fitoquinona es llamada también vitamina antihemorrágica o vitamina de la coagulación porque es esencial para la formación de protombina, sustancia indispensable para la coagulación de la sangre. Son asimismo útiles algunas plantas. Es el caso de la Bolsa de pastor –por sus propiedades hemostáticas-, la caléndula –además de antiinflamatoria ayuda en la regulación de las funciones menstruales-, el aloe vera (en zumo), la cola de caballo –también es antihemorrágica-, el llantén -astringente y descongestionante- y, finalmente, el regaliz -salvo que sea hipertensa- pues fortalece el bazo. Añadiremos que la Medicina Tradicional China dice sin embargo que cuando la menstruación es de color claro conviene tomar la comida caliente y añadir condimentos picantes a las comidas (pimienta, canela, jengibre, etc) restringiendo en tal caso las frutas y verduras crudas. Es más, aún a riesgo de que tanta información la sature le diremos que para ésta la causa más común de las hemorragias menstruales es un estancamiento de la energía en el hígado y se sabe que es así si la lengua tiene un tono oscuro –incluso azul o verde o púrpura- y además hay inflamaciones, nódulos, abdomen hinchado, rigidez corporal y el pulso está alterado. En tal caso a las recomendaciones antes descritas habría que añadir la ingesta de algas marinas. En otras ocasiones entienden que puede estar afectada energéticamente la zona bazo-páncreas –en tales casos se nota debilidad, sensación de frío, escalofríos, palidez, orina incolora y pulso débil y lento- y entonces la solución estaría en ingerir comida amarga, salada o agria. Siendo útiles además los piñones, la canela, el anís, el hinojo, el jengibre seco, la pimienta negra, la melaza, la gelatina y el té de artemisa. Finalizamos diciendo que algunos expertos japoneses recomiendan simplemente ante la menstruación excesiva y prolongada. el consumo diario de cinco frijoles crudos de aduki que deben masticarse lenta y minuciosamente.


Estimado Sr. Campoy: quisiera saber si existe algún producto -bien farmacológico para tomarlo en forma de microdosis, bien homeopático- que dé flexibilidad a las articulaciones. Observo que he perdido flexibilidad a pesar de ir al gimnasio y hacer ejercicios para recuperarla. Un saludo.

Antonio Viñas Martín

Ya en el nº 79 de la revista –lo tiene en nuestra web: www.dsalud.com– publicamos un extenso artículo en el que explicábamos que la ingesta de colágeno hidrolizado estimula la regeneración del cartílago y además evita el desgaste de las articulaciones. A fin de cuentas el colágeno es la proteína más abundante del cuerpo y proporciona estructura a los tendones, tejidos cartilaginosos, huesos y tejidos conectores. Y en la sección de Medicina Ortomolecular del nº 44 cómo tratar todos los problemas relacionados las articulaciones con información abundante tanto desde el punto dietético como ortomolecular. Le invitamos pues a leer ambos textos para que conozca las numerosas opciones que tiene.


¡Hola! Tengo 29 años y a finales de julio pasado, tras conducir durante 3 horas, empecé de pronto a tener problemas de visión en el ojo izquierdo, a ver puntos negros. Como si fueran moscas. Fui a Urgencias y allí me dijeron que era por cansancio y estrés. Pero al día siguiente el ojo continuaba igual de mal, fui al oftalmólogo -por miedo a que pudiera ser algo grave- y éste me diagnosticó una vasculitis retiniana derivada de una uveítis anterior pero no me especificó la causa. Me pidió una analítica completa y una radiografía de tórax y me dijo que tomara durante un mes Dexametasona en gotas y Ciclopéjico. Tres días más tarde, preocupado, decidí pedir una segunda opinión en una clínica oftalmológica de Barcelona. Los análisis aún no los tenía pero aún así el diagnóstico, después de las correspondientes pruebas, fue claro: la causa de la uveítis era una toxoplasmosis adquirida por vía alimentaria. Actualmente no tenía la infección activa pero ésta había rebrotado. El tratamiento fue Septrin oral forte durante 1 mes, Dacortin durante 2 semanas y Dexametasona durante otro mes reduciendo la dosis paulatinamente. Al mes de tratamiento el oftalmólogo me dijo que el toxoplasma estaba casi erradicado y que en 2 o 3 semanas los puntos que veía irían desapareciendo pero han pasado ya más de 4 semanas y aunque mi visión es mucho mejor no acaba de ser perfecta. Continúo viendo impurezas en mi campo visual. Agradecería que tengan la amabilidad de informarme si es normal lo que me pasa y si podría hacer algo para que no se vuelva a repetir puesto que el oftalmólogo me dijo que el problema podría volver a aparecer. Les doy las gracias anticipadas por su atención.

Albert
(Gerona)

En los números 106 y 108 de la revista publicamos dos extensos artículos que puede consultar en nuestra web –www.dsalud.com– sobre las patologías causadas por parásitos intestinales en los que, entre otras muchas cosas, explicamos cómo afrontar una infección por el Toxoplasma gondii, parásito que suele pasar al ser humano por contacto con gatos y que además de ser causa de abortos y poder afectar al feto con gravísimas consecuencias causa sordera, problemas neurológicos y, en efecto, daños en la retina. Lea ambos textos porque en ellos se explican todas las opciones que tiene. Sin obviar la posibilidad que ofrece la terapia del Par Bioenergético desarrollada por el Dr. Isaac Goiz y de la que hablamos precisamente en este mismo número.


No estáis solos. Por favor, no os sintáis descorazonados porque somos muchos los lectores que os agradecemos profundamente vuestro trabajo y la información que nos dais. Yo he tomado conciencia de mi salud gracias a vosotros. Y con lo que sé ahora no pienso dejar que pongan a mi hija la vacuna del virus del papiloma humano. Antes le doy el Renoven o el Ocoxin-Viusid para subir las defensas. ¡Que experimenten con las suyas! Amigos, no me quiero despedir sin felicitaros también por el artículo sobre la acidez y el bicarbonato sódico. Y, por cierto, como quiero poner en orden mi alimentación -y la de los míos- decidme: ¿hay algún producto que me podáis recomendar para protegernos de la acidez que contenga bicarbonato de sodio, potasio, calcio y magnesio? ¿Y qué es mejor? ¿En forma de citrato o de bicarbonato? ¿Qué os parece la cebada verde que muchos naturistas utilizan para alcalinizar el cuerpo? ¿Hay algún problema en tomar productos alcalinizantes continuamente como preventivos o cuando la dieta seguida no es la adecuada? Gracias.

Domingo González
(Gibraltar)

La alcalinización del organismo debe lograrse desintoxicándolo y haciendo una dieta libre de acidificantes –alcohol, café, azúcar, carbohidratos refinados, carne roja, etc- y rica en fruta y verduras. Tomar de forma habitual antiácidos o productos alcalinizantes –aunque sea simple bicarbonato sódico- no es una buena idea. Piense que el organismo segrega ácidos para digerir los alimentos y si usted añade esos productos a la vez impide que haga correctamente su función. Éstos sólo se justifican cuando hay exceso de acidez y eso todos lo sabemos enseguida porque las molestias son claras. Luego deben tomarse exclusivamente en situaciones puntuales, no de forma periódica. Esa no es la vía adecuada para alcalinizar el organismo. Otra cosa es que puntualmente en casos de cáncer gástrico se ingiera de forma terapéutica pero eso debe controlarlo un profesional de la salud.


Estimado Director: estoy leyendo con mucho interés su libro La Dieta Definitiva –lo he adquirido por Internet- y pienso seguirla. Ya tengo cita esta semana con un buen internista para que me acompañe en el intento dada mi edad -67 años- y mi sobrepeso -unos 30 kilos aproximadamente- pero necesito hacerle dos pregunticas no más: en la lista de alimentos permitidos aparecen la yuca y el boniato. Y creo que es un error pero quiero estar segura. Por otra parte, ¿por qué no hay sugerencias de menús en el libro? Me ayudarían mucho en el manejo cotidiano de la dieta. Gracias y felicitaciones por el libro. Es muy sólido, orienta mucho y convence.

Lelis Páez
(Venezuela)

La yuca –también conocida como mandioca, maniot, manioc, pari, quivá, cui, yuca brava, yuca amarga, cassava, etc.- posee un 85% de hidratos de carbono y aunque tiene la ventaja de que no contiene gluten debe excluirse de la dieta al igual que el boniato –también llamado batata, camote, moniato y papa dulce, entre otras denominaciones- y que tiene un 21,5% de hidratos de carbono porque como ya explicamos en esta misma sección en el nº 99 se “colaron” en la lista de Alimentos Permitidos a pesar de que al hablar del segundo en el capítulo dedicado a raíces y tubérculos ya se deja claro que debe excluirse. Era pues una clara contradicción que se resolvió ya en las últimas ediciones del libro aunque no haya puesto en peligro el éxito de la dieta en España porque ambos vegetales se consumen poco a diferencia de Iberoamérica donde su ingesta sí es masiva.


Ante todo enhorabuena por la revista. Y ahora paso sin más a exponerles mi caso: cuando tenía 18 años -ahora tengo 50- me diagnosticaron un nódulo frío tiroideo benigno y como única solución la cirugía. Me operaron cinco años después quitándome un nódulo de cinco por tres centímetros. Todo salió bien. Me dieron el alta sin ningún tratamiento. Quince años más tarde noté un pequeño bulto en el cuello y acudí a mi médico de cabecera. Me dijo que no era la tiroides sino el esternocleidomastoideo, forzado por la gimnasia. Dejé de hacer gimnasia pero no sólo no desapareció sino que aumentó. Seis años después otro médico me dijo que era “un bocio como una casa de grande” y me derivó al endocrino. Tras varias pruebas diagnosticaron que era una recidiva del nódulo frío, me hicieron una punción y resultó ser benigno. De crecimiento lento… pero en la actualidad mide ya ocho centímetros. En aquel momento descartaron la cirugía y optaron por un fármaco: Eutirox 75 (una pastilla diaria para detener el crecimiento). Lo singular es que nunca me explicaron por qué crecía. El caso es que después de cinco años de tratamiento con ese fármaco ahora me dicen ha seguido creciendo y no hay otra solución que la cirugía y se trata de una operación delicada. En suma, me siento pérdida y no sé qué hacer. Por eso acudo a ustedes. Me gustaría saber si hay algún tratamiento o algún médico que pueda ayudarme. En Asturias a ser posible. Muchas gracias y reciban un cordial saludo.

M. J. F.
(Asturias)

Los médicos llaman nódulo tiroideo a todo tejido nuevo o tumor que se forma en la tiroides, la inmensa mayoría de los cuales son benignos –es decir, no “cancerosos”- y se desarrollan sin apenas síntomas aunque a veces producen dolor en el cuello, la mandíbula o el oído y voz ronca. Y cuando es grande puede haber dificultad para tragar o respirar. Añadiremos que cuando el nódulo está lleno de líquido o sangre se considera simplemente un quiste. ¿Y cual es la causa de los nódulos tiroideos no cancerosos o adenomas? Se ignora. Pero está constatado que aparece en muchas personas con hipotiroidismo o que sufren la llamada Tiroiditis de Hashimoto. Se especula con un posible defecto genético y, en efecto, con la falta de yodo en la dieta que haga que la tiroides no segregue suficiente Tiroglobulina, proteína que proporciona los aminoácidos para la síntesis de las hormonas tiroideas, entre ellas la Tirotropina (TSH) u Hormona estimulante del tiroides y de la Tiroxina o Tetrayodotironina (T4), algo que puede comprobarse con un simple análisis de sangre. Y se dice que es “frío” cuando el tumor o adenoma es menor de un centímetro de diámetro y apenas se puede palpar lo que no cuadra con su situación actual. En cambio se llama Bocio coloideo nodular o Bocio endémico al aumento del tamaño de la glándula tiroides –no a la formación de un tumor- y sí suele ocasionarlo un déficit de yodo. De hecho se piensa que ese aumento de tamaño se produce para intentar producir más hormona tiroidea y compensar la insuficiencia (solo que a veces en demasía y entonces al exceso de secreción se le llama tirotoxicosis y al problema bocio nodular tóxico). En estos casos, pues, debería bastar suplir el déficit de yodo para resolver el problema. En cambio en el caso de los tumores benignos los médicos intentan reducir el tamaño del nódulo con un tratamiento hormonal y por eso le recetaron Eutirox 75, fármaco que no lleva sino levotiroxina de sodio, hormona de origen sintético que se supone puede sustituir las funciones de la hormona tiroidea natural. En suma, ¿qué tiene usted realmente? ¿Un adenoma o tumor benigno… o un agrandamiento de la glándula? Porque de que se trate de un problema en el esternocleidomastoideo a causa de la gimnasia no vamos ni a molestarnos en hablarle. Pues bien, en realidad si se trata de un tumor o de un agrandamiento de la glándula no nos parece a nosotros importante. De hecho pensamos que en ambos casos debería usted asegurarse de que ingiere suficiente yodo y tirosina -aminoácido que al combinarse con el yodo da lugar a la Tiroxina o Tetrayodotironina (T4)-; le sugerimos pues que tome a diario un poco de sal yodada con las comidas e ingiera paralelamente unas cápsulas de L-Tirosina, vitamina B6 y magnesio. Si la sal le sienta mal ingiera entonces alimentos ricos en yodo como las cebollas, los rábanos, las algas kelp, el fucus y el marisco así como los plátanos y las peras. Y elimine de su dieta durante unos meses la ingesta de mostaza, repollo, nabos, nueces, yuca, alubias de soja y coles. Asimismo debe averiguar si tiene algún otro déficit nutricional, si hay un problema de acumulación de tóxicos y, sobre todo, averiguar si sufre alguna infección bacteriana porque puede también ser la causa. Y en este último caso es muy posible que un diagnóstico y tratamiento con la técnica usada en el Par Biomagnético –de la que hablamos en este mismo número- pueda serle útil. Le sugerimos probar de hecho esta posibilidad con una de las personas con más experiencia en España: Juan Carlos Albendea (91 704 57 81).


Sr. Director: en el número 101 de la revista aparece un artículo en el que entrevistan ustedes a Coral Mateo, veterinaria y homeópata, donde ésta postula de manera inteligente que el cáncer no es una enfermedad sino un proceso biológico en el que el tumor actúa como incinerador de toxinas. Pues bien, quisiera añadir que no sólo el cáncer sino cualquier otra enfermedad se puede tomar como un proceso biológico vital de auto-eco-organización (Morin) del organismo. El organismo vivo, termodinámicamente abierto pero singular, con capacidad de autonomía y autorreferencia (Varela-Maturana), tiene a veces un comportamiento vital que llamamos enfermedad cuando en realidad se trata de un proceso auto-eco-organizativo (Payán J.C., La Desobediencia Vital. www.terapianeural.com). La enfermedad, vista así, no es pues sólo una manera de quemar, depositar, degenerar o incinerar toxinas sino que se entiende como un proceso cibernético, teleológico, teleonómico, vital y auto-eco-organizativo de adaptación que puede ser necesario aunque indeseable. Todos los organismos vivos -no sólo los seres humanos- tienen biocibernéticamente lo que se ha llamado Patrones de Organización que Morin y otros reconocen como la configuración de las relaciones entre los componentes -o sucesos o sucederes- de un fenómeno y que determinan sus características esenciales. Por ejemplo, los aminoácidos que conforman una proteína se pueden relacionar de una manera y determinar la proteína “Y” o se pueden relacionar de otra y determinar la proteína “A” según la función y la necesidad de todo el organismo ya que son procesos funcionales que no se pueden fraccionar o segmentar. No anatómicos, que sí se pueden dividir. Estos Patrones de Organización -basados en principios cuánticos, cibernéticos y biológicos, entre otros- dan origen a emergencias (que emergen) de estructuras y funcionamientos que se llaman Patrones de Forma en los cuales vemos procesos macros que determinan un tipo de enfermedad o patología. Todos los organismos hacen, en todo momento, procesos de auto organización, emergencia y forma o estructura que se interrelacionan entre sí, se confunden y es imposible distinguirlas o dividirlas salvo con fines didácticos o académicos… pero su realidad es indivisible. Por eso los procesos emergentes se pierden cuando tratamos de dividirlos o analizarlos, que es como generalmente nos relacionamos con lo viviente. Un ejemplo puede aclarar un poco el asunto. Todos -y todas- sabemos que la interrelación (Patrones de Organización.) entre las letras (aminoácidos) de nuestro alfabeto (componentes o sucederes de un fenómeno de comunicación) da como resultado la formación (emergencias) de palabras según el código del idioma castellano. Pues bien, en un momento dado el organismo vital, con memorias, con cognición, con teleología y teleonomía, prefiere inventarse palabras que no dicen nada para el código (enfermedad) pero mantiene las condiciones básicas del abecedario ya que manteniendo las letras puede en determinado momento reorganizar sus interrelaciones y retomar un camino menos fragoso, es decir, puede volver a formar palabras con significado. Por ejemplo, la palabra Discovery tiene 9 letras que pueden mezclarse así: Soyirevcd. Esta última es un desatino, una “enfermedad”, pero le permite, al permanecer las 9 letras, formar después una palabra que ya no tenga ese nivel de desatino. El que observa –objetivamente- el desatino lo considerará una patología pero para el sistema vivo mismo es una posibilidad aparentemente caótica (Caos: comportamiento impredecible e irregular pero determinista que en un momento dado toman sistemas aparentemente de comportamiento lineal o predecible) en la cual el organismo mantiene las letras que son el germen de su propio orden auto-eco-organizativo. Como vemos, ésta es una manera paradigmáticamente diferente de acercarnos a la salud y a la enfermedad. El tratamiento de un organismo desde este punto de vista no es imponerle o meterlo en un esquema preestablecido de “salud” como norma sino darle impulsos biológicos para que el sistema se auto-eco-organice de una manera diferente. Esto que he presentado es comprobable en los tratamientos que se hacen con Terapia Neural, algo que no aparece con frecuencia en la revista. Les ruego me perdonen la cantidad de paréntesis -casi nunca escribo así- pero se hacen necesarios para hacerme entender en un corto espacio. Muchas gracias por su atención y felicitaciones por la revista a la que estoy suscrito hace ya algún tiempo. Fraternalmente.

Dr. Julio César Payán de la Roche

Coincidimos con sus planteamientos. Respecto a su comentario final decirle sólo que la primera vez que hablamos de forma extensa sobre la Neuralterapia fue en el nº 45 –hace ya pues seis años- cuando publicamos un extenso reportaje titulado Enorme eficacia curativa de la Terapia Neural. Y ha vuelto a hablarse de ella en varios reportajes posteriores así como en las secciones de Noticias y Cartas porque somos muy conscientes de su utilidad e importancia. Por lo que respecta a su planteamiento global sobre la salud y la enfermedad debemos decirle que resulta tan sorprendente como gratificante comprobar que hay médicos que han sido capaces de ir más allá de la Física newtoniana y la pura farmacología bioquímica. Es esperanzador aunque pertenezca usted a una minoría ilustrada entre sus colegas. Dicho esto suponemos que coincidirá usted con nosotros en que aún siendo el organismo capaz de autorreparar cualquier disfunción en la mayoría de las ocasiones –otra cosa es que requiera más o menos tiempo para hacerlo- hay ocasiones en que una ayuda no está de más. Es el caso de las intoxicaciones químicas y alimentarias que llevan a la acidificación del organismo, de los déficits ortomoleculares, de los desequilibrios energéticos (especialmente los causados por las radiaciones telúricas y electromagnéticas) o de las infecciones parasitarias y microbianas. Por lo demás tiene usted razón: dejar actuar al organismo es casi siempre la mejor opción terapéutica en el caso de la inmensa mayoría de las llamadas “enfermedades”.


Hola. La verdad es que cada vez hacen más interesante la revista. Tengo algunas preguntas. ¿La tagatosa como edulcorante puede resultar perjudicial para la salud? Parece que no eleva el índice glucémico. Por otro lado dicen ustedes que para no favorecer parásitos como la cándida es mejor no tomar alimentos fermentados como la cerveza y otros. ¿A qué otros se refiere? ¿A la soja fermentada, por ejemplo (natto, tempeh, miso, tofu fermentado)? En cuanto al artículo sobre el doctor Simoncinni y cómo combatir el cáncer con bicarbonato sódico se recomienda ingerir éste diluido para el cáncer de estómago pero en alguna ocasión he leído que el bicarbonato sódico puede provocar un efecto rebote en el pH estomacal si se toma como antiácido. Y como el cáncer no puede sobrevivir en medio alcalino… Un saludo.

Alex del Cura

La tagatosa es un monosacárido perteneciente al grupo de las cetohexosas que se utiliza desde hace años como edulcorante -se reconoció a nivel internacional que es seguro en el 2001- cuya textura es similar a la sacarosa y tiene una capacidad edulcorante similar (el 92%) pero con solo un 38% de calorías por lo que apenas afecta al nivel de glucosa e insulina en sangre. De hecho en la actualidad existe un ensayo clínico en fase III para comprobar si puede ser utilizado como tratamiento en casos de diabetes tipo 2. En cuanto a los alimentos fermentados son todos aquellos cuyo procesamiento involucra el crecimiento y actividad de microorganismos como mohos, bacterias o levaduras y en esa categoría se encuentran las bebidas alcohólicas –entre ellas la cerveza, el vino, el champán o el cava-, el vinagre, el pan, los encurtidos, los derivados lácteos –el yogur, el kefir, las cremas y natas, los quesos, etc.-, la salsa de soja, el miso, el tofu, el tempeh, el kombucha, el kimchi, el chucrut y muchos otros. Por lo que se refiere al uso de bicarbonato sódico diluido en casos de cáncer el consumo oral del mismo se hace por tiempo restringido y actúa rápidamente. Es evidente que el estómago no puede mantener un estado de alcalinidad mucho tiempo ya que para digerir los alimentos segrega ácidos muy corrosivos. Es decir, cuando hay exceso de alcalinidad reacciona pronto para equilibrar el pH y llevarlo al punto adecuado pero la acción terapéutica para entonces ya habrá tenido lugar. Y es a ese mecanismo natural de control a lo que algunos llaman “efecto rebote”.


Sr. Director: hace ya algunos años que compré mi primer ejemplar de su revista y desde entonces es para mí una lectura obligada. Me satisface también comprobar su amplia difusión ya que prácticamente en cualquier kiosco la encuentras. Enhorabuena. En cuanto a los artículos publicados sobre el cáncer me pareció muy llamativo el trabajo de la doctora Budwig comentado por el doctor Raymond Hilu en la entrevista que le hicieron. Especialmente por el 90% de éxito entre los más de 2.000 casos tratados. Y eso que es un tratamiento sencillo. Tanto que desde entonces, a modo de prevención, tomo con cierta regularidad la crema Budwig. Sin embargo me ha surgido una cierta inquietud al leer que existe algún estudio científico que asocia el aceite de lino con el cáncer de próstata. Se hace mención de él en diversas páginas de Internet así como también en algunos libros (son los casos de La curación del cáncer con métodos naturales y La inflamación silenciosa). Especial importancia en ese sentido doy además a la afirmación que escuché al Dr. Hilu en el DVD que adquirí con su ponencia: “Prácticamente todo el mundo puede utilizar esta dieta salvando algunos casos de pacientes con cáncer de próstata”. Y, claro, dada la importancia cuantitativa del cáncer de próstata entre los hombres y las dudas que me han generado esas palabras del Dr. Hilu he dejado de tomar la crema por lo que les agradecería mucho si pudieran decirme algo que clarifique mis dudas. Muchas gracias.

J. Carlos Domingo
(Madrid)

No es exactamente así. Lo que el Dr. Hilu explica es que no procede que la tomen aquellas personas a las que se les ha diagnosticado cáncer de próstata cuando en realidad lo que tienen es una infección bacteriana causada por una bacteria, la morelia, ya que ésta se beneficia del lino y, por tanto, es contraproducente. El problema pues, según afirma, es que el 25% de quienes han sido diagnosticados de cáncer de próstata no tienen tal sino una infección. Dicho esto recordamos que el objetivo principal de la Dieta Budwig es proporcionar al organismo abundantes ácidos grasos omega 3 y desde que ella hizo su propuesta han aparecido en el mercado productos de alta calidad biológica que hacen esa función excelentemente y sobre los cuales hemos hablado de forma amplia en la revista. Nos referimos al Aceite de Krill NKO, el Lyprinol y el Algatrium Plus.


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Enero 2009
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