CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 115 / ABRIL / 2009

Ante todo deseo felicitarles de nuevo por la revista que sigo con gran interés cada mes desde que la descubrí hace más de tres años. En el número de septiembre pasado leí con especial interés el artículo del Sr. Muro dedicado a las microdosis ya que estoy diagnosticado desde 1997 de glaucoma de ángulo cerrado en ambos ojos y debo administrarme tres tipos de colirio diarios: Xalacom, Trusopt y Pilocarpina. Pues bien, como quiera que el artículo hacía referencia a fármacos administrados por vía oral las preguntas son las siguientes: ¿en el caso de los colirios el sistema de elaboración de microdosis sería básicamente el mismo? (entiendo que la parte de alcohol debería ser sustituida por agua). Por lo que respecta a las dosis, ¿sería suficiente una gota en cada ojo administrada con la misma frecuencia que el colirio original? Gracias de antemano por su respuesta y por seguir apareciendo en nuestros quioscos todos los meses.

Artur Ferrer Escriche
(Barcelona)

El glaucoma de ángulo cerrado o agudo se caracteriza –igual que los otros tipos- por un exceso de presión en el globo ocular que puede llegar a dañar el nervio óptico. Como se sabe la parte frontal del ojo está llena del llamado humor acuoso, un líquido claro que se produce en la parte posterior del mismo. Y ese líquido sale del ojo a través de unos canales que hay en un área de la cámara frontal o anterior a la que se llama simplemente “ángulo de la cámara anterior”. Pues bien, se dice que se sufre “glaucoma de ángulo cerrado o agudo” cuando la salida del humor acuoso se bloquea –al parecer porque el iris se adosa al trabéculo- provocando con ello una elevación rápida, severa y dolorosa de la presión en el interior del ojo que puede dar lugar a dolor de cabeza y malestar general con náuseas y vómitos. Por eso se recomienda usar gotas que los dilaten. Es más, a veces los ataques bruscos producen un edema de la córnea que causa visión de halos alrededor de las luces, visión de humo y dolor ocular. Y muchos de quienes sufren la crisis en un ojo deben ser tratados con Iridotomía preventiva en el otro. Pues bien, está constatado que microdosis de Acetazolamida disminuyen la presión intraocular. Y pueden aplicarse tanto en los ojos directamente como por vía oral mediante enjuagues de boca. Ahora bien, las dosis hay que retirarlas progresivamente a razón de ¼ cada 7-10 días mientras se mantiene el tratamiento. Obviamente si ve que no actúa en un momento dado puede recurrir a la medicación convencional. Debe hablarlo con su oftalmólogo. Dicho esto añadiremos que no está claro que cambiar los colirios que hoy usa por microdosis le vaya a aportar mayor comodidad o beneficio. Lo que quizás sí podría ayudarle es instilar L-carnosina en forma de colirio. En todo caso a nuestro juicio debería ante todo, a fin de mejorar su situación, dejar de ingerir una buena temporada azúcar, tabaco, café, alcohol, todo tipo de hidratos de carbono refinados y grasas saturadas. O aún mejor: siga unos meses La Dieta Definitiva (hemos explicado numerosas veces que no es sólo una dieta para adelgazar). Y luego cuéntenos si quiere cómo le ha ido. Es muy posible que se sorprenda. Paralelamente vea si la terapia del Dr. Isaac Goiz -el Par Biomagnético- puede ayudarle; así será si hay algún parásito o microbio patógeno implicado. Y otro tanto cabe decir de un tratamiento con un Quantum-SCIO o un Mora Plus. Lea en nuestra web –www.dsalud.com– los reportajes que hemos dedicado a esas tres posibilidades terapéuticas. Para finalizar le sugerimos que lea el reportaje que con el título Cómo tratar ortomolecularmente las dolencias oculares publicamos en el nº 102 donde se explica la importancia en los casos de glaucoma de los ácidos grasos omega-3, las vitaminas A, C y E además de las del grupo B, la glutation peroxidasa, la rutina, la taurina, la L-lisina, la luteína, la zeaxantina, la quercitina y minerales como el calcio, el magnesio, el zinc y el selenio. Sin olvidar plantas como el mirtilo, la eufrasia y el ginkgo biloba.


Sr. Director: enhorabuena por su revista, su coraje y su valentía. La leo desde que vi el enunciado sobre cómo tratar el cáncer pues mi padre murió de cáncer de colon con 57 años. Quisiera que me asesorara sobre cómo aliviar el dolor de caderas y de los ligamentos que unen los hombros con el cuello. Una reumatóloga me diagnosticó hace 4 años Hiperlaxitud. Hace 23 años un coche me golpeó en la cadera izquierda y tuve una luxación entre la 5ª y 6ª vértebra cervical. Ese accidente marcó mi vida. Los dos primeros años no salía de los reumatólogos: antiinflamatorios, relajantes musculares, antidepresivos, cortisona… Los dolores continuaban y opté por acudir a la medicina alternativa. Me trataron 2 quiroprácticos y un osteópata: dos años de masajes, Acupuntura, Hipertermia con el Indiba… No sólo no mejoré sino que cada vez me encontraba mas cansada, tenia dolores de cabeza muy frecuentes, insuficiencia respiratoria y dormía sólo de 2 a 3 horas. Visité un centro higienista donde aprendí a escuchar a mi cuerpo y controlar mis emociones negativas e hice Bioenergética. A partir de ahí dejé de comer carne y pescado, y desayunaba sólo fruta. Yo siempre hice ejercicio pero al tener a mi hijo dejé de ir al gimnasio por falta de tiempo y empeoré. A los 6 meses de dar a luz tuve una depresión postparto. En ese periodo estuve a frutas y verduras durante 10 días. Hoy sé que hice una barbaridad pues las necesidades proteicas de la madre son mayores en ese periodo de lactancia pero la ignorancia nos lleva a hacer barbaridades. El médico, por su parte, me dio un ansiolítico. Yo continué mi vida pero notaba que me cansaba mucho y tenía cada vez más debilidad muscular. Dicen que Dios ayuda al que le pide y hace 4 años me ofrecieron unos batidos con proteínas de soja, vitaminas y minerales de la casa Herbalife para bajar de peso. En 5 meses bajé 7 kilos pero lo mejor de todo es que a los 3 meses ya podía dormir 8 horas, podía respirar bien y los dolores osteoarticulares disminuyeron mucho. Le diré que al año, por iniciativa propia, pedí un análisis de proteínas y después de los 2 batidos de proteínas de soja al día más la carne y el pescado -que incorporé de nuevo a mi dieta- aún seguían bajas y los médicos siempre me decían que lo tenía todo bien y era ansiedad. Tardé 1 año y 3 meses en equilibrar mis niveles de proteínas. Hace poco fui a un traumatólogo para que examinara mi cadera izquierda porque me duele y dice que tengo bursitis y noto que la derecha está empezando a dolerme. Ya no puedo andar tanto como antes y tengo solo 47 años. Mi pregunta es pues si el Papimi puede regenerar las articulaciones de mis caderas. ¿Y la terapia del plasma rico en factores de crecimiento? Por ahora controlo el dolor con el ejercicio pero en un futuro, ¿qué puedo hacer? Quisiera también que me asesorara sobre cómo aliviar la hiperhidrosis en manos y pies. Mi hijo de 9 años ha tomado una disolución homeopática pero sigue con el problema. Un cordial saludo para Vd. y todo su equipo.

Mª del Mar Fuentetaja

En efecto, el Papimi puede ayudarle sin duda alguna. Y un tratamiento con plasma rico en factores de crecimiento; lea en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que en su momento publicamos en los números 83 (Enorme utilidad terapéutica de los factores de crecimiento en multitud de patologías) y 92 (Artrosis: notable eficacia del plasma rico en factores de crecimiento). Igualmente puede ayudarle un tratamiento con un experto en Reeducación Postural Global pues ha demostrado su eficacia en artrosis, tendinitis, hernias discales, cifosis, escoliosis, contracturas y otras patologías (lea el reportaje que publicamos en el nº 49 con el título Reeducación Postural Global: un tratamiento muy eficaz en las enfermedades reumáticas). Y ya puestos permítanos recomendarla asimismo el artículo que con el titulo Importante avance en el tratamiento de las patologías posturales publicamos en el nº 111 en el que explicamos la utilidad de la Plataforma Posturométrica Lizard que permite diagnosticar en apenas tres minutos las alteraciones derivadas de la patología de la postura -desde los pies hasta la boca- y las Plantillas Med Reflex X que ayudan a conseguir la postura adecuada sin cambiar de plantillas cada cierto tiempo porque pueden ser modificadas tantas veces como sea necesario. En cuanto a la hiperhidrosis que en manos y pies sufre su hijo debemos decirle que según los expertos se debe a un fallo del sistema nervioso simpático -parte del sistema nervioso autónomo- que es el que se encarga de regular la temperatura corporal. Y se considera una enfermedad hereditaria porque el 40% de las personas que la sufre tiene algún caso más en la familia pero entonces, ¿por qué no la padece el 60% restante? Nosotros nos tememos que puede ser más bien consecuencia de la ingesta de algún fármaco -como el Acomplia de Sanofi Aventis que algunos médicos inconscientes recetaban para adelgazar- o alguna vacuna. Por otra parte, a veces aparece descamación, irritación y pigmentación de la piel, mal olor y hongos lo que apunta también a un posible agente infeccioso. Y como quiera que todos los tratamientos médicos que se usan hoy son en realidad meramente paliativos -algunos injustificadamente agresivos además- habrá que buscar otras posibilidades. Así que aún a riesgo de que algún lector piense que carece de sentido que demos el mismo consejo para casos aparentemente tan dispares vamos a recomendarle que haga lo mismo que propusimos en nuestra respuesta a la carta anterior: vea si la terapia del Dr. Goiz del Par Biomagnético puede ayudarle. Y haga a su hijo un diagnóstico bioenergético con un Quantum-SCIO o un Mora Plus. Dicho esto conviene ver si su hijo está intoxicado –y en tal caso hay que proceder a desintoxicarle- porque no debemos olvidar que el sudor es uno de los sistemas que utiliza nuestro cuerpo para librarse de toxinas. Compruebe pues el pH de su sangre para saber si es demasiado ácida y que le analicen el nivel de toxinas en el pelo (entre otros puede pedírselo al Dr. Luis García Cremades (91 344 01 80).


Estimado Sr. Campoy: antes de nada quisiera felicitarle por su revista y agradecerle que a través de sus artículos podamos tener una visión diferente en temas relacionados con la salud. Hace diez años me diagnosticaron una diabetes tipo I, insulinodependiente. Según mi endocrino está bien controlada aunque a juzgar por los valores de azúcar en sangre a veces siento que se descontrola. Soy una persona muy emocional y eso me influye aunque yo no quiera. Padezco por ello obesidad. Tengo 44 años, mido 1,62 y peso 89 kg. La pauta de mi medicación es de 15 unidades de insulina lenta por la mañana y 22 unidades por la noche. La insulina rápida la uso solamente en caso de estar a más de 150. En suma, me he decidido a seguir La Dieta Definitiva pero tengo algunas dudas. Ya sé que tengo que desintoxicar mi cuerpo y eso se consigue comiendo fruta fresca por la mañana y bebiendo mucha agua pero, ¿qué tipo de fruta es mejor para mí? Entre el desayuno y el almuerzo, ¿puedo tomar algún alimento que no sea exclusivamente fruta para no hacer subir la glicemia y que se mantenga a un nivel normal? Por razones de tiempo a mediodía y antes de comer voy tres días por semana al gimnasio. Antes de empezar mi programa de ejercicios me tomo una barrita de cereales ya que contienen azúcares rápidos y lentos pero aún así a veces hago “hipos”. Y, por cierto, en caso de hipoglucemia, ¿qué es mejor tomar, fruta o miel? Me gustaría que me diera su opinión y si debo tomar algún tipo de precaución. Gracias por todo.

Elisenda Roca

Nuestro consejo es que vuelva a leerse el libro porque anda usted algo despistada. No puede ingerir miel mientras siga La Dieta Definitiva. Ni barritas de cereales. Con mayor motivo siendo diabética. El libro explica además claramente que una vez usted deje de tomar fruta –dejando transcurrir una hora- puede ingerir cualquiera de los numerosos alimentos permitidos y en la cantidad que quiera. Eso sí, hasta el día siguiente deberá olvidarse de ingerir de nuevo fruta. Mire, siguiendo la dieta a rajatabla difícilmente tendrá usted subidas o bajadas de azúcar. No tiene más que hacerla bien y lo constatará.


Me dirijo a ustedes para solicitarles que consideren la posibilidad de tratar en su revista el Sindrome de piernas inquietas debido a que hay un número importante de personas afectadas a las que -es el caso de mi madre- el neurólogo trata con antiparkinsonianos cuando ese tratamiento no es efectivo en muchos casos. Son personas que sufren un gran calvario ya que no consiguen dormir durante la noche lo que afecta a su salud física y, sobre todo, psíquica. Creo que ustedes podrían aportarnos información sobre medicinas alternativas que traten el origen de la enfermedad ya que la medicina oficial -en éste como en otros muchos casos- no soluciona nada. Es más, con la prescripción de medicamentos lo que pueden es causar más problemas a los sufridores de esta terrible enfermedad. Sinceramente, creo que ustedes son los únicos que nos pueden aportar esperanza y averiguar si existe algún método para su curación o tratamiento ya que sus trabajos son objetivos y de gran ayuda. Atentamente, se despide una admiradora.

Montse

En el nº 96 publicamos un reportaje titulado Doris Rapp: “Los contaminantes químicos son la causa de múltiples enfermedades infantiles” en el que esta doctora -pediatra especializada en alergias e inmunología en niños y autora de best-sellers como Nuestro tóxico mundo, El niño insoportable, Éste es tu hijo y ¿Es éste el mundo de tu hijo?- aseguraba que a su juicio el llamado Síndrome de piernas inquietas no es más que uno de los signos que denotan que una persona padece una intolerancia o alergia alimentaria o una alergia medioambiental por lo que en estos casos hay que buscar a qué y erradicar así la causa. Por lo demás ya hemos publicado el reportaje que nos pide. Apareció en el nº 88 con el título El Síndrome de piernas inquietas: otra enfermedad inexistente -léalo en nuestra web: www.dsalud.com– y en él dejamos claro que los fármacos que hoy se prescriben no son la solución. Nuestra sugerencia es que averigüe pues si su madre es alérgica o intolerante a algún alimento o sustancia química de su entorno –radiaciones electromagnéticas incluidas-, que averigüe si está intoxicada –por ejemplo mediante un análisis del pelo-, que vea si tiene algún parásito o microbio patógeno –de nuevo mediante el Par Biomagnético– y obviamente que siga un estilo de vida saludable eliminando las sustancias excitantes ya que pueden producir o agravar los síntomas (café, té y refrescos con gas) además de someterse a un tratamiento ortomolecular que le permita asegurarse de que no tiene carencia de ácidos grasos omega 3, aminoácidos esenciales, vitaminas –especialmente las del grupo B y la E- o minerales -sobre todo hierro, magnesio, potasio y calcio-. Es asimismo bueno que haga ejercicio -siendo lo mejor caminar-, estire los músculos y tome baños de agua calientes con sal marina (2 kilos por bañera).


Estimado Sr. Campoy: ante todo gracias por la labor que está realizando. Le sigo desde que dirigía usted la revista Más allá de la Ciencia y ya vi entonces que tenía la misma valentía que el gran Andreas Faber Kaiser. Verá, hace unas semanas me hice un espermiograma. A mi entender todo está correcto salvo los espermas normales y anormales. De normales hay un 14% y de anormales un 86%. De estos últimos hay de cabeza grande (2%), de cabeza pequeña (4%), de cabeza amorfa (24%), de formas tapering (2%) y otras anomalías (54%). Actualmente estoy tomando quelato de magnesio, miel, gingko biloba, zinc y maca (he leído que potencia la fertilidad). Hago deporte de 3 a 4 días semanales, no fumo, no bebo, no tomo drogas y esta semana empezaré una dieta de desintoxicación por las mañanas y por las noches a base de papaya y piña como he visto que se recomienda en la revista. La pregunta es: ¿podéis indicarme alguna dieta o alimento que aumente los espermas normales y, por consiguiente, la fertilidad? ¡Qué fuerza tiene la unión entre los avances médicos y científicos y la naturaleza! Lástima que esté tapada por tanta propaganda de intereses de corporaciones farmacéuticas. Gracias por ser esa luz.

Carlos

Para empezar asegúrese de no llevar nunca encima un móvil encendido, especialmente cerca de los testículos. Las radiaciones alteran la producción de espermatozoides y, por ende, la fertilidad. Y lo mismo cabe decir de su mesa de trabajo si trabaja en ella con un ordenador (máxime si la mesa es metálica) porque puede estar cargada de electricidad estática si los enchufes no tienen toma de tierra o ésta está mal conectada (algo mucho más habitual de lo que la gente cree). Podría ser la causa de su problema. Como puede serlo un golpe en los testículos, la ingesta de algún fármaco o de demasiado alcohol, un tumor hipofisiario o testicular, la ingesta habitual de alimentos transgénicos, las amalgamas dentales de mercurio y la intoxicación por otros metales pesados o químicos tóxicos, una malformación congénita, alguna infección, una obstrucción del epidídimo, un déficit de andrógenos, una insuficiencia renal, una cirrosis hepática… Ya en el nº 82 de la revista publicamos un artículo titulado Abordaje ortomolecular de la infertilidad masculina y femenina –le recordamos que puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com- en el que también explicamos que en tales casos es muy recomendable la ingesta habitual de frutas, hortalizas, frutos secos, legumbres, cereales integrales y aceites de semillas destacando productos como las bayas de goji, el ñame, los brotes de soja, el sésamo y el saúco. Asimismo recordamos la importancia en tales casos de las vitaminas A, B6, B9, B12, C y E, los ácidos grasos omega 3, minerales como el selenio. el zinc y el hierro, el octacosanol -sustancia presente en el germen de trigo-, la coenzima Q-10, aminoácidos como la L-Arginina, la L-Carnitina -responsable ésta de la energía de los espermatozoides-, la Acetil-L-Carnitina, la L-Metionina, la L-Tirosina y la L-Ornitina, el NAC (N-acetilcisteína), el PABA, probióticos, isoflavonas -como la genisteina y la daidzina- y fitoestrógenos. Tiene en el texto mencionado qué función tiene cada una de esas sustancias. En suma, siga un buen tratamiento ortomolecular supervisado por un especialista.


Querido Sr. Campoy: empecé con La Dieta Definitiva el 2 de febrero de este año pero a medida que pasan los días me surgen algunas dudas y me gustaría comentárselas porque me apetece que ésta sea para mí, efectivamente, la definitiva. Y es que estoy más que harta. Llevo haciendo toda clase de dietas desde que tenía 12 años y tengo 45. Quiero perder entre 25 y 30 kilos y quedarme bien de una vez para siempre. Me da miedo la menopausia y quiero quitarme kilos antes de que llegue y sea demasiado tarde. Conozco su revista por mi médico homeópata. La tiene siempre en su consulta y como es una persona que me merece mucha confianza me decidí a pedirles el libro. Bien, pues a fecha de hoy -es decir, 23 de febrero- he perdido 4 kilos y medio aunque todo ha sido en las dos primeras semanas porque en esta última me he quedado igual. No sé si es porque estoy ovulando o porque el sábado 14 tuve una cena en casa de unos amigos y aunque procuré no pasarme fue imposible. Mi marido me aconsejó que dijera la verdad, es decir, que estaba a régimen pero yo para eso soy muy especial. En mi casa no lo sabe nadie, ni siquiera mi madre. Le planteo las dudas que le mencionaba. Por ejemplo, si alguna vez me veo forzada a salirme de la dieta, ¿eso cómo afecta? Es decir, ¿cuánto tiempo pasa hasta que mi cuerpo vuelve a coger ritmo? Otra duda: hace más de dos años me hice una analítica especial en la que me dijeron qué tipo de alimentos me engordaban. Supongo que la conoce. Pues bien, en rojo me salía la leche de vaca. El resto, o bien me salía en verde -lo cual quería decir que los podía comer sin problemas- o bien me salían en amarillo y de momento debía suprimirlos e ir poco a poco incorporándolos. ¿Usted cree en este tipo de analíticas? Porque llevo 2 años consumiendo Dietisoja y yogures de soja pero en su dieta no puedo tomar ni una cosa ni la otra y un yogur desnatado en la merienda me apetece muchísimo. Y al hilo de esta pregunta: si la leche de vaca no se puede tomar en esta dieta por la lactosa y ya que existen hoy en el mercado leches sin lactosa, ¿podría tomar una taza bien caliente en el desayuno después de una hora de haber tomado la fruta? Por otro lado, en Valencia, donde vivo, no encuentro Petit suisse ligero a pesar de haberlo buscado en diferentes supermercados. ¿Me puede dar alguna pista sobre cómo conseguirlo? Además en esos mismos supermercados he buscado jamón cocido o pavo que no contengan en su composición azúcares, bien en forma de lactosa, de dextrosa o de harinas de maíz pero no he visto ninguna marca que no las lleve en mayor o menor proporción. ¿Me aconseja usted alguna en especial o si la cantidad de azúcar es mínima no afecta? Por otro lado, enlazando con la pregunta anterior y también con respecto al azúcar, ¿puedo tomar mahonesa envasada? Poquita, eso sí. ¿Y puedo comer la que hago en casa con huevo, aceite, sal y limón? Es que por mucho que he buscado creo que en el libro no pone nada sobre la mahonesa o el ajoaceite. Creo que tampoco he leído nada sobre la mandioca o tapioca. Si pudiera tomarla lo haría cocida como una sémola en caldo de cocido. ¿Se puede tomar o está prohibido? Más dudas: cuando se dice en el libro que la gelatina se puede tomar como postre, ¿a qué tipo de gelatina se refiere? Las que conozco son la de Royal con sabor a frutas que lleva azúcar y la llamada cola de pescado que se utiliza en cocina para combinar con otros alimentos y darles consistencia pero que yo no sé utilizar sola. ¿Me puede explicar cómo, por favor? Continúo. En cuanto a la calabaza, usted la considera una verdura. A mí me gusta asada. Y mi pregunta es ¿puedo tomar un trozo de postre? Es que está tan buena que me parece un pecado. Y ya para terminar quiero hacer referencia al gomasio porque el otro día, en la cena con los amigos que anteriormente comentaba, lo probé y me pareció exquisito pero cuando consulté en el libro dice que el sésamo no se puede tomar (pag. 90) porque es un alimento lipido-glucídico. Sin embargo, en la página 152 indican cómo prepararlo. ¿Me lo puede explicar? Perdone por la extensión del mensaje pero para mí es muy importante hacer las cosas bien y, como antes le comentaba, ésta en especial. Muchísimas gracias por anticipado.

Elena Llopis
(Valencia)

Nos va a perdonar pero usted sólo ha ojeado el libro porque en él se dice claramente y de forma destacada:”La Dieta Definitiva tiene la ventaja de que es muy cómoda y efectiva de seguir pero tiene el inconveniente de que si no siguen las normas a rajatabla o las cambia puede hasta ganar peso”. Una afirmación clara, concisa y sincera. Por tanto ya tiene la respuesta sobre lo que puede pasar si alguna vez se ve “forzada” a abandonar momentáneamente la dieta (usted sabe bien que eso depende exclusivamente de usted). Pregunta también si creemos en los tests que constatan las intolerancias y alergias alimentarias y su pregunta indica que no lee Discovery DSALUD habitualmente porque lo recomendamos muy a menudo en esta misma sección. Dicho esto puede usted ingerir leche sin lactosa si quiere pero antes le sugerimos que lea en nuestra web –www.dsalud.com– el reportaje que con el título ¿Es la leche animal adecuada para el consumo humano? publicamos en el nº 84. En cuanto al “petit-suisse ligero sin azúcar” le aseguramos que se vende pero no nos pida que se lo busquemos en su ciudad. Por lo que se refiere al jamón cocido o York pasa lo mismo pero ya que tiene dificultades pida el “italiano” o el de marca La Selva. Son algo más caros pero es porque son mejores -sin tanta harina añadida, glutamato monosódico, nitratos, nitritos y fosfatos como otros-. En cuanto a la mayonesa sí se habla de ella en el libro y está permitida si no se abusa. Lo que no le aconsejamos es hacerla en casa por el peligro de salmonelosis; es más seguro comprarla hecha y envasada. La mandioca –la tapioca es una harina que se obtiene de ésta- se conoce también como yuca y posee un 85% de hidratos de carbono. Y aunque tiene la ventaja de que no contiene gluten debe excluirse de la dieta al igual que el boniato porque tiene un alto porcentaje de hidratos de carbono (ya explicamos en esta misma sección en el nº 99 que se “colaron” en la lista de Alimentos Permitidos de las primeras ediciones del libro a pesar de que al hablar de ellas en el capítulo dedicado a Raíces y tubérculos se dejaba claro que debían excluirse). Agregaremos que la gelatina sin azúcar suele denominarse gelatina light o “sin sabor” y hay muchas marcas (entre por ejemplo en www.diprimar.com). Y la calabaza es una verdura no porque nosotros lo digamos sino porque lo es; con pocos hidratos de carbono por lo que puede tomarla asada si quiere pero sin añadirle miel o azúcar como es costumbre. Terminamos indicándole que el gomasio se hace efectivamente con semillas de sésamo y sal usándose para salar las comidas por lo que si lo ingiere en pequeñas cantidades no pasa nada. En el propio libro, al hablar de la sal, se explica: “Una solución es tomar gomasio en lugar de sal común. Se trata de un producto elaborado con sal que se ha molido con sésamo en una proporción 1/15 lo que permite una asimilación más lenta de la misma”. En suma, no se moleste pero le sugerimos que relea el libro.


Me dirijo a usted como lectora de La Dieta Definitiva y quería ante todo decirle que es un libro que me ha aportado muchos conocimientos sobre nutrición que desconocía totalmente y, por supuesto, me ha enseñado a comer. Soy una mujer de 38 años, mido 1,70 m y di a luz hace cuatro meses. Siempre he sido una persona delgada -pesando entre 58 y 60 kg- y después de este segundo embarazo, tras hacer La Dieta Definitiva, peso sólo 55. Si me dirijo a usted es para comunicarle que estoy tan concienciada de todo lo que explica en su libro que me cuesta un montón volver a incorporar todos los alimentos pero es que además no he empezado aún el mantenimiento y quiero hacerlo porque no quiero perder más peso y el problema es que sigo perdiendo cada día. Y si no he empezado con el mantenimiento es porque ninguno de los alimentos que puedo introducir durante esos tres meses de tránsito es de mi agrado exceptuando el pan que ya he comprado en la tienda dietética. Así, por ejemplo, el arroz integral no me llama la atención pues siempre he comido el arroz en paella. De la pasta lo único que me gusta un poco son los macarrones pero el problema es cómo hacerlos porque a mí me gustarían con un poco de tomate frito por encima pero evidentemente no se puede y sólo hervidos con agua no me gustan. Pero con independencia de todo esto tengo claro que he de pasar por este impasse antes de incorporar todos los alimentos finalmente. Bien, una vez que hayan pasado esos tres meses introduciendo nuevos alimentos -que agradecería me sugiriera cómo los puedo comer aparte de como le he dicho- me surgen muchas dudas porque veo muy monótona la alimentación para toda una vida por lo siguiente. Las reglas las tengo claras. El desayuno con fruta y sin mezclar las ácidas con las dulces lo tengo claro. Y me encanta porque la fruta me gusta muchísimo. Lo que puedo comer entre horas, que yo lo único que hago es un almuerzo cuando puedo y una merienda cuando puedo, también lo tengo claro y me apetece mucho lo que puedo comer. Sin embargo, en cuanto a la comida del mediodía lo que veo es que los platos siempre se reducen a lo mismo; es decir, la ensalada y/o verdura a la plancha mezclada con carne, pescado, marisco o huevos. No podemos hacer platos elaborados como puede ser una paella, un estofado, un pollo en salsa, una lasaña, etc., porque todas las comidas elaboradas suelen llevar algo que hay que freír, etc. Por ejemplo, la paella de verduras con arroz integral me encanta pero evidentemente el arroz va frito. En cuanto a la cena también la llevo muy bien. Por tanto, el mayor problema lo veo en la comida del mediodía y más si se piensa que es la alimentación para todo un futuro. Igualmente en cuanto a la leche. Por lo que veo, aunque sea desnatada no es recomendable por ser un alimento lípido-glucídico. Pero a pesar de ello habla en su libro de ir incorporando los alimentos. Por ejemplo, la leche ¿cuándo podría tomarla? Se me ocurre que entre horas para no mezclarla con alimento alguno y, por supuesto, sola, nada de acompañarla con galletas, por ejemplo, aunque sean artesanas, hechas en casa con harina integral y edulcorante. Otra duda. Por ejemplo, el queso es una de mis pasiones y al hacer la dieta he estado tomando queso de Burgos con menos del 20% de grasa y requesón pero ahora para incorporar alimentos, ¿qué queso podría tomar y cuándo? Igualmente el tradicional bocadillo, del que nunca he abusado pero que me encanta, es imposible consumirlo porque aunque hablemos de pan integral ni siquiera le podemos poner por encima un poco de aceite y menos un poco de tomate y jamón ibérico o jamón de York, por ejemplo. Igualmente si alguna vez vuelvo a comer algún dulce, ¿qué me recomienda? Si es fuera de casa yo entiendo que no es lo mismo tomarte un pastel o un croissant que una galleta artesana. ¿Es así? En todo caso en casa he hecho galletas que ahora podría hacer con harina integral y edulcorante. Y para tomarlas, en todo caso, entiendo que igualmente entre horas sin mezclar con nada. ¿Es correcto? También quiero comentarle que una vez que había llegado a mi peso (58 kg) estuve durante 10 días con el sirope de savia y después continué con la dieta. Y para terminar le contaré algo que me pasó hace muchos años y por lo que tengo miedo de que tras estar con La Dieta Definitiva desde hace dos meses y haber perdido 12 kg aproximadamente empiece de nuevo a engordar si vuelvo a incorporar todos los alimentos. Le cuento: hace unos veinte años mi familia y yo iniciamos una dieta macrobiótica porque mi hermana mayor, tras haber sido tratada durante años con quimioterapia por un linfoma de Hodgking, comenzó esa dieta para desintoxicar el organismo. Para apoyarla la hicimos todos. Yo la estuve haciendo durante muchos años de forma muy estricta. Como le dije antes siempre he sido muy delgada. De hecho, con 20 años pesaba 50 kg y era imposible coger un gramo. He hecho muchísimo ejercicio siempre y continúo haciéndolo a día de hoy en la medida en que mis obligaciones familiares y profesionales me lo permiten. Cuando empecé la dieta macrobiótica llegué a los 45 kg. Estaba muy preocupada porque mi aspecto ya era de exageradamente delgada aunque me encontraba muy fuerte. Finalmente, cansada de la dieta comencé de golpe a comer de todo y en un verano cogí unos 10 kg. Estaba contentísima porque no me lo podía creer y a partir de ese momento me situé en los 60 kg. Desde entonces por cualquier cosa indebida que como engordo. Siempre me he preguntado -y me gustaría que me diera su opinión- porqué me pasó aquello. ¿Es posible que mi metabolismo cambiara de forma tan radical? Un saludo y muchas gracias por todo.

 Mª Mercedes Quintanar Garrigos

Teníamos la convicción de que La Dieta Definitiva además de una obra fácil y amena de leer dejaba pocas dudas pero parece que nos equivocamos. Mire, el organismo obtiene energía básicamente de dos formas: directamente de la glucosa que se ingiere con los hidratos de carbono en la alimentación o quemando la grasa acumulada, algo que el organismo empieza a hacer a los dos días aproximadamente de recibir menos glucosa de la que necesita. Pero una vez el organismo ha modificado su forma de obtener energía no debe volverse a variar. De lo contrario el procedimiento no sirve de nada. Por lo que se refiere a la fase de mantenimiento una vez ha alcanzado su objetivo lo que se dice en el libro es que puede usted volver a incorporar a su dieta los alimentos que se indican, no que sea obligatorio. Si a usted no les gustan los alimentos que se vuelven a autorizar no se los tome. Dice que no puede tomar arroz si no es con tomate frito. Bueno, pues échele usted un poco. Mire, el problema de los alimentos fritos no está en que engorden sino en el hecho -y recogemos lo que dice el libro textualmente- de que “los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados vegetales que se calientan a altas temperaturas transforman gran parte de sus moléculas “cis” en “trans” y éstas son negativas para el organismo. Y otro tanto ocurre con muchas de las margarinas hechas con aceites vegetales ya que esa misma transformación en moléculas “trans” se produce en el proceso de hidrogenación con que se fabrican. ¿Y en qué consiste el proceso de hidrogenización? Pues en calentar el aceite o la grasa a temperaturas que oscilan entre los 120 y los 200º C. aproximadamente con hidrógeno a presión en presencia de metales catalizadores (normalmente el níquel, a veces el platino) durante 7 u 8 horas. Si el proceso no se detuviera entonces tanto las moléculas “cis” como “trans” desaparecerían quedando sólo cadenas rectas de ácidos grasos saturados. Pero al no hacerlo así el resultado es una compleja mezcla con abundancia de ácidos grasos “trans” (entre el 30 y el 40% en el caso de las margarinas). Ya sabe pues por qué no recomiendo que fría con aceites vegetales ni que ingiera margarina”. En otras palabras, se recomienda tomar la carne asada, cocida o a la plancha y no frita por eso, no porque si lo hace vaya a engordar. Dicho de otra forma: la comida frita es tóxica y para adelgazar es necesario que el organismo esté lo más libre de toxinas posible. ¿Qué una vez ha adelgazado se quiere dar un capricho? Hágalo. Pero no lo convierta en norma porque si se vuelve a intoxicar es mucho más fácil que vuelva a engordar. Sea consciente de ello. Y dicho esto suponemos que su queja de que la comida se le hace monótona habrá menguado o desaparecido. Aunque nos sorprende su afirmación sabiendo que incluso durante la fase de adelgazamiento usted puede tomar casi todas las frutas y verduras, huevos, cualquier pescado, casi todos los mariscos, carnes blancas, jamón york, jamón curado, fiambres y salchichas de pavo y pollo, gelatina, queso fresco bajo en grasas tipo Burgos o Quark, requesón bajo en grasas, yogur natural, flan, petit-suisse ligero, kéfir de leche pasteurizada y nata montada ligera (siempre sin azúcar). Sin olvidar los zumos de frutas y verduras, el café descafeinado y cualquier infusión salvo las de anís y regaliz. Y que puede utilizar como condimentos aceites vegetales –incluido el de oliva-, sal, pimienta, ajo, limón, perejil y todo tipo de finas hierbas además de poder consumir endulzantes. Y de forma excepcional en las condiciones que se indican en el libro también altramuces, alubias, arroz integral. arroz bastami, garbanzos, guisantes, lentejas, habas, habichuelas, judías, maíz y hasta sorbetes de frutas. ¿No le parece que es usted un tanto exigente teniendo en cuenta que hablamos de una dieta para adelgazar y puede comer la cantidad de esos alimentos que quiera? Parece asimismo olvidar que puede hasta tomar salsas como acompañamiento siempre que se las haga usted misma de forma natural con los alimentos permitidos y sólo con ellos. Se dice claramente en el capítulo dedicado a ellas. En cuanto a la leche le decimos lo mismo que a la lectora a la que respondimos antes: si quiere tomarla sin lactosa hágalo porque no engordará por ello. Pero las razones de que no esté entre los alimentos permitidos es muy otra y se explican ampliamente –además de en el libro- en el artículo que antes mencionamos y tiene en nuestra web: www.dsalud.com. Dicho esto agregaremos que una vez acabada la fase de mantenimiento –de dos a tres meses- el propio libro dice bien claro qué debe hacer: “Transcurridos esos dos o tres meses incorpore poco a poco en su alimentación los demás alimentos. Todos… pero con moderación. Aumente el nivel de glúcidos poco a poco para acostumbrar al organismo. Y recuerde siempre que las normas para combinarlos bien son para toda la vida”. En otras palabras, puede usted volver a comer de todo aunque se le sugiere que no olvide lo que en el libro se enseña para saber combinar adecuadamente los alimentos. Respete esas enseñanzas y no le pasará como cuando siguió la Dieta Macrobiótica. Porque la razón de que volviera a engordar tan rápidamente usted mismo la da al final de su carta y se advierte claramente en La Dieta Definitiva: no se puede jugar con el metabolismo.


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115
Abril 2009
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