CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 121 / NOVIEMBRE / 2009

Estimado director: aunque no sea un tema habitual de la revista le agradecería que me permita hablar de la salud mental de nuestra sociedad dadas las actuales circunstancias y que no he logrado que otro medio de comunicación me publique lo que a continuación explico. Verá, seguro que los lectores de su revista conocen el timo de la estampita. Pues bien, sustitúyase al falso disminuido mental por un asesor financiero, director de sucursal o algo similar de un banco y cambien un poco el papel que representa. En lugar de ser un disminuido mental es un sabio, respetable y honrado asesor financiero de una entidad bancaria de iguales atributos de profesionalidad y honestidad. Y sustituyamos el sobre con las estampitas por otras estampitas que no son, en simple apariencia, dinero en efectivo pero se presentan como algo mucho más valioso: son unas estampitas que van a hacer multiplicar el dinero. ¿A qué suena la historieta? Pues lo gracioso (la palabra no es muy exacta para calificar los hechos) es que el truco se repite una y otra vez… y aquí nadie hace nada. Se dirán ustedes que si la policía conoce al timador de las estampitas, lo tiene identificado y éste repite sus habilidades una y otra vez, ¿por qué no lo detiene? Alguna mente maliciosa pensará que no se atreven, que quizás haya algún interés por medio… Y en todo ello puede que acierten salvo que en este caso más que a la policía deberían dirigirse a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) e incluso al Banco de España. Fíjense en la secuencia o, como diríamos en términos penales, la reincidencia (¡ojo!, se trata de un recurso literario, a ver si luego nos echan a sus asesorías jurídicas encima): en España se ha estado cambiando por dinero contante y sonante unas estampitas que un día, de la mañana a la noche, resulta que no valen nada porque dicen que un señor al que se lo habían confiado ha hecho mal los negocios. Y como solución le proponen al inversor darle nuevas estampitas. Esta vez una deuda perpetua al 2% de rentabilidad y, por si fuera poco, con otras condiciones que, en definitiva, casi con seguridad, le harán perder todo o parte del dinero que originariamente entregó. Pero como las mentes creativas dan para sacar mucho más jugo a las nuevas estampitas resulta que éstas son esta vez de un fondo inmobiliario y de nuevo le dan al inversor la noticia de que tampoco se pueden pagar pero que no se preocupe, que ahora quizás se le reintegre un 10% y después, si se venden algunos inmuebles, a lo mejor no pierde todas las plumas aunque, eso sí, se quedará sin intereses y siempre perdiendo dinero. Salvo, claro está, que al final las ventas no den para devolverle lo que pagó por las estampitas y deba entonces conformarse con lo que le toque. Pero lo que ya supera la imaginación y destreza del famoso disminuido mental de nuestra tradición picaresca es el siguiente paso: como resulta que el primo del que le vendió las estampitas -es decir, de la misma familia- tiene muchos inmuebles que necesita vender le endosa alguno al de las estampitas -“a precio de amigo o de familiar”- y así ambos dos o, por mejor decir, la familia, hace un negocio redondo. Por supuesto, siempre siendo las pérdidas y desgracias de las personas ajenas. En fin, el lector inteligente ya sabe de lo que estamos hablando y que la solución es difícil y larga -como todo en nuestros tribunales de Justicia- pero ¡digo yo que alguna vez habrá que poner coto a estas situaciones de injusticia! ¿No?

Román Oria Fernández de Muniaín


Sr. Director: parece -y digo parece- que se está empezando a poner en marcha y a tener más en cuenta el Síndrome de Fatiga Crónica -si es verdad lo que se dice en las noticias que últimamente están apareciendo- por lo que quizás llegue un momento en el que ya no se nos vea como “bichos raros” y se empiece a entendernos. No es sin embargo el caso del Institut Català d’Avaluacions Mèdiques (ICAM) donde no hay manera de que reconozcan a quienes sufrimos la enfermedad ese hecho ni llevando la documentación médica que explícitamente dice que estamos incapacitados para trabajar. Es inaudito pero una vez logras que te reciban no se dignan siquiera a mirar los informes que llevas: ¡te mandan directamente al psiquiatra y te dicen que ya se los enseñarás a él! Y luego resulta que al médico al que te mandan, que ni te conoce ni sabe nada de ti, le importan un rábano tus informes, se minita a hacerte cuatro preguntas y ¡hala!, hace con eso un informe para el ICAM. Y éste se fía de lo que dice ese medicucho que ni sabe nada de ti ni te ha tratado nunca. Es una vergüenza. Los enfermos de fatiga crónica vamos de médico en médico, pedimos informes para poder llevarlos al ICAM y luego éste no hace ni caso de los mismos. Cuando en realidad es en ellos donde está reflejada nuestra vida y padecimientos tal y como la explican los médicos que sí nos tratan. Así que ¡basta ya de intentar pasar de nosotros para dejar de pagar pensiones! Si las necesitamos es por algo. No nos gusta estar enfermos y no poder llevar una vida digna. Lo que nos gustaría es trabajar, disfrutar, poder hacer todas las cosas que siempre habías hecho y ahora no puedes; y no por ser vaga sino porque estás realmente mal. ¡Qué más quisiera yo que dejar de tomar medicamentos día tras día y poder llevar una vida mejor! Me pregunto qué pasaría si a esa gente del ICAM o a algún familiar les pasara lo que a nosotros. Seguro que corrían para darles la incapacidad. ES UNA INJUSTICIA. Los médicos van tomando conciencia de nuestras enfermedades… pero no así el ICAM.

Auxi Estoquera
(Barcelona)

Tiene usted razón. Es una vergüenza. Pero no lo que pasa con el ICAM sino con todo el sistema sanitario. Dicho lo cual añadiremos que si usted fuera lectora habitual de nuestra revista sabría que la fatiga crónica tiene tratamiento eficaz. Algo que una vez más vemos desconocen los médicos… y los propios pacientes que tampoco se informan. Lea usted en nuestra web –www.dsalud.com– todo lo que hemos publicado al respecto. Encontrará las claves para superar su enfermedad. Y volverá a trabajar y a no depender de una pensión.


Sr. Director: ante todo quiero felicitarles por la excelente revista que publican de la que soy ávido lector. Mi consulta es la siguiente: soy habitual consumidor de té y con frecuencia prefiero endulzarlo. Pues bien ¿cuál es el endulzante menos dañino? He leído su artículo respecto a ellos y la verdad es que no invita demasiado a utilizarlos. Mi segunda consulta es sobre el ayuno. He leído que es un buen sistema para la limpieza de colon y purificar el sistema. Si decido hacerlo uno o dos días, ¿qué medidas debería tomar? ¿Debería incorporar alguna clase de líquidos? Gracias por su atención y les saludo muy cordialmente

Javier
Sabadell (Barcelona)

¿Que qué endulzantes le viene bien tomar? Eso depende de varias cosas. Por ejemplo de si es usted diabético. O de si está obeso. O de si tiene problemas vasculares. Mire, ante todo debe saber que técnicamente hoy se distingue entre endulzantes y edulcorantes. Se explica en el libro La Dieta Definitiva que como tantas veces hemos dicho es más bien un tratado de nutrición y no una simple dieta. Dicho esto recordaremos parte de lo que en esa obra se explica y que no es sino que la gran mayoría de los endulzantes proceden de los hidratos de carbono o glúcidos, su valor energético es normalmente alto y su valor nutritivo escaso. Apenas contienen proteínas, ácidos grasos, vitaminas o minerales. Son casi en su totalidad glúcidos puros. Y todos engordan, ingeridos solos o acompañados. Además de provocar diversos problemas. El más conocido es el azúcar blanco o sacarosa –que se obtiene de algunos vegetales, fundamentalmente de la caña de azúcar y la remolacha- y tiene actualmente un consumo exagerado e injustificado ya que se agrega a numerosos productos alimenticios: batidos, bebidas, bollería, conservas, confituras, chicles, chocolates, dulces, embutidos, flanes, helados, licores, mermeladas, natillas, pan, pasteles, quesos, salsas, tartas, yogures, zumos, etc. De hecho en las últimas décadas su consumo se ha multiplicado por quince. Y no se justifica porque el azúcar no aporta nutriente alguno, sólo calorías vacías por lo que quien afirma que es imprescindible porque el ser humano lo necesita como combustible para vivir o es un ignorante o miente. El ser humano lo que necesita es glucosa y ésta se obtiene sin problemas con la alimentación merced sobre todo a los glúcidos o hidratos de carbono, especialmente de los cereales, frutas, legumbres, hortalizas, pastas y vegetales con la ventaja de que éstos poseen además otros numerosos oligoelementos –minerales, vitaminas, enzimas, proteínas, etc– que son metabolizados fácilmente por el organismo convirtiéndolos en glucosa. El azúcar blanco, en cambio, pierde todas sus vitaminas y minerales en el proceso de refinado y sólo aporta lo que se ha dado en llamar “calorías vacías”. Es más, su consumo puede ser perjudicial -tanto si se trata de azúcar refinado blanco como de azúcar moreno- porque numerosos estudios indican que ingerirlo puede provocar, entre otros problemas, desmineralización, déficit de vitaminas B -sobre de B1, B2 y B3-, ensanchamiento del hígado y de los riñones y aumento del nivel de insulina en sangre así como de hormonas corticoadrenales, sobrepeso, obesidad, problemas cardiovasculares y menor densidad de los huesos en los niños durante el crecimiento. Y es que el azúcar blanco es una sustancia acidificante y oxidada carente de elementos vitales y, por tanto, innecesaria. Uno puede permitirse su consumo ocasional si la salud es buena pero debe eliminarla por completo en caso contrario. Los demás endulzantes naturales son la miel de abeja -que contiene fructosa, glucosa y sacarosa y, en contra de lo que se cree, menos minerales aún que el azúcar blanco-, jalea real –con sólo un 15% de azúcares en comparación con el 75% que contiene la miel-, la melaza -que se obtiene de los residuos que quedan tras la cristalización del azúcar blanco y que si bien son ricas en minerales en ellas quedan los productos químicos que se usan para obtener el azúcar-, .las melazas de cereal –que se obtienen utilizando grano cocido, normalmente arroz o cebada, mediante fermentación natural a altas temperaturas –unas nueve o diez horas– dejando que el agua se evapore-, el azúcar moreno -se diferencia básicamente del blanco en que no se han limpiado a fondo los residuos, es decir, la melaza-, el azúcar integral -suele obtenerse evaporando el jugo de la caña por calentamiento o mediante liofilización lo que permite conservar mejor las vitaminas y minerales, razón por la que se le considera el mejor tipo de azúcar (aunque en realidad no hay ningún azúcar de este tipo “bueno”)-, la fructosa -es el azúcar presente en la mayor parte de las frutas sólo que el que se comercializa industrialmente normalmente procede de la descomposición química del azúcar blanco y no tiene vitaminas ni minerales-, el azúcar de glucosa -se obtiene de los almidones mediante un proceso químico siendo el vegetal más utilizado para ello la patata-, la mermelada y la confitura -ambas se obtienen calentando cualquier azúcar o melaza mezclada con todo tipo de frutas o sólo su pulpa (si la fruta no se ha triturado previamente y los trozos se mantienen enteros se llama compota)-, los siropes -suelen proceden de la savia de los árboles, especialmente de la palma y el arce– y la miel de cereales -se obtiene mediante fermentación de los granos integrales-. En suma, todos los endulzantes mencionados son naturales pero salvo la stevia se trata de glúcidos de liberación rápida cuya ingesta induce la formación de triglicéridos, es decir, de grasa de reserva. Por tanto engordan tanto digeridos solos como acompañados y no deberían tomarlos ni los diabéticos, ni los obesos, ni las personas con sobrepeso o problemas vasculares. Que haya quien los recomiende en estos casos es a nuestro juicio un craso error. Por lo que se refiere a los edulcorantes diremos que los hay de dos tipos: los de volumen –de dulzor similar o ligeramente inferior al del azúcar– y los intensos –de potencia muy superior-. Los edulcorantes de volumen son el sorbitol, el manitol, el isolmalt, el maltitol, el lactitol y el xilitol; se encuentran en los vegetales en cantidades muy pequeñas y su absorción intestinal es más lenta por lo que la energía que aprovecha el organismo es la mitad de las del azúcar para la misma cantidad ingerida. Pero no dejan de tener un alto contenido energético –son alcoholes– y además si el consumo diario sobrepasa los 20 gramos pueden causar trastornos intestinales –diarrea o flatulencia– por exceso de actividad de la microflora. Los edulcorantes intensos son diferentes tanto respecto a los anteriores como entre sí ya que su naturaleza química y su potencia son distintas. Unos son naturales y otros no. Y los más conocidos son la sacarina -endulza 250 veces más que el azúcar blanco aunque tiene un ligero gusto metálico por lo que generalmente se comercializa mezclada con otros edulcorantes-, el aspartamo -se trata de un dipéptido producto de la combinación de dos aminoácidos, el ácido aspártico y la fenilalanina, que endulza 200 veces más que el azúcar siendo de sabor neutro y que suele comercializarse también mezclado con otros (está contraindicado en los enfermos de fenilcetonuria y además no debe echarse en alimentos que se vayan a calentar porque la temperatura alta lo puede volver tóxico)-, los ciclamatos –se sintetizan a partir del benceno, su poder edulcorante es sólo tres veces superior al del azúcar y se comercializan también mezclados con otros edulcorantes-, el acesulfam K -de estructura similar a la sacarina su dulzor es unas 200 veces el del azúcar teniendo también un sabor un tanto amargo-, la neohesperidina –producto derivado de una molécula presente en la corteza de los cítricos, especialmente de las naranjas amargas, su dulzor es unas 600 veces el del azúcar-, la taumatina –se trata de una proteína natural que se extrae del fruto de un árbol africano, el Thaumatococcus danielii, y endulza 2.500 veces más que el azúcar blanco- y, por último, la stevia –se trata de una planta sudamericana, la Stevia Rebaudiana Bertoni, cuyo extracto tiene un poder endulzante 200 veces mayor que el azúcar blanco-. Obviamente en la naturaleza hay más endulzantes naturales pero hoy no se comercializa la mayoría. Además debe saberse que casi todas las marcas que se venden contienen una combinación de edulcorantes de volumen e intensivos, artificiales y naturales. En suma, a diferencia de los endulzantes los edulcorantes no tienen apenas contenido calórico y, por tanto, no engordan ni producen caries. Y los pueden consumir los diabéticos. Eso sí, no deben ingerirse más allá de ocho o diez pastillas diarias porque pueden provocar retención de líquidos. Asimismo debe tenerse en cuenta que su capacidad estimulante puede alterar el dintel normal de la sensibilidad de las papilas gustativas de la lengua y crear adicción. Cabe agregar que si bien son en general inocuos hoy hay a nuestro parecer motivos para tener cuidado con el aspartamo. Dicho esto hemos comprobado que la ingesta de un mismo endulzante o edulcorante durante un largo periodo de tiempo provoca muchas veces intolerancia. Es decir, el organismo puede llegar a rechazarlo. Como ve, su pregunta era corta pero la respuesta no. No puede serlo. Y ahora, ejerciendo su libre albedrío, decida lo que prefiera. Nosotros pensamos que la stevia en pastillas parece ser una buena alternativa pero desde luego requiere acostumbrarse a su sabor. En cuanto a su segunda pregunta decirle que un ayuno de solo dos días no requiere otra precaución que beber suficiente agua; y si quiere, gazpacho o un buen zumo.


En primer lugar quiero darles las gracias por abrirnos los ojos a quienes como yo pensábamos hasta hace no mucho que los médicos lo sabían todo y ahora sabemos que en realidad sólo se rigen por lo que les dicta la industria farmacéutica. Y en segundo lugar quiero que me aconsejen sobre qué hacer con un problema que tiene ahora mi hijo de 9 años. Después de leer mucho sobre qué es lo que le podía pasar e investigar en Internet, confirmado con una psiquiatra ya que yo no soy médico, le diagnosticaron TDA sin hiperactividad. El problema es que según ellos eso se tiene que tratar con medicamentos -en el caso de mi hijo con Concerta– por lo que antes de comprarlo miré las contraindicaciones y reacciones adversas y, la verdad, no sé si lo curaría pero ahora mismo creo que «es peor el remedio que la enfermedad». Quisiera que me aconsejaran y me dieran la dirección de algún médico en Galicia que me diera otra opinión (si la hay). Muchas gracias y un saludo.

Lucía C.

Mire, sobre esa dolencia hemos hablado de forma extensa. Le invitamos pues a leer el artículo que publicamos en el nº 80 con el título El metilfenidato, fármaco con el que se trata la Hiperactividad, es una droga adictiva e inútil que además incita al suicidio, el publicado en el nº 84 titulado El Metilfenidato (Rubifen), recetado a niños con hiperactividad, es potencialmente peligroso, el publicado en el nº 104 titulado Juan Pundik: “No podemos consentir que se medicalice a los niños”, el publicado en el nº 106 títulado Ácido Eicosapentaenoico: eficaz y seguro antidepresivo natural y el publicado en el nº 108 titulado Postulan dar fármacos a los niños y adolescentes no sumisos: la enfermedad de la rebeldía. Le pondrán en antecedentes. Pero, sobre todo, el aparecido en la sección de Medicina Ortomolecular del nº 115 titulado Cómo tratar ortomolecularmente el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). En él tiene las claves de cómo afrontar el problema pero ya le adelantamos que su hijo debe ante todo proceder a una desintoxicación profunda, eliminar de su dieta todos los alimentos a los que sea intolerante o alérgico, no consumir productos que lleven aditivos (conservantes, colorantes, espesantes, aromatizantes, acidificantes, potenciadores del sabor o edulcorantes), evitar los alimentos ricos en fosfatos -como las bebidas carbonatadas-, no consumir azúcares, pasteles, dulces, helados, bollería o cualquier otro producto con harina blanca refinada, evitar la leche y sus derivados, no consumir “comida basura” y grasas saturadas, no consumir platos preparados o precocinados, no freír los alimentos, seguir una dieta equilibrada y rica en frutas, verduras y legumbres así como proteínas de alto valor biológico, evitar las hipoglucemias haciendo cinco comidas diarias en horarios regulares, hacer algo de ejercicio a diario y dormir suficientemente. En cuanto a los suplementos que pueden serle útiles destacan los ácidos grasos omega 3 y 6 (debería tomar a diario algún producto como el Aceite de Krill NKO, el Lyprinol o el Algatrium), un complejo multivitamínico y mineral,.un complejo de aminoácidos (le sugerimos los de LKN), un complejo enzimático y algún adaptógeno como el ginseng, el eleuterococo, la uña de gato, el pau de arco o la maca. Es asimismo muy útil la fosfatidilserina –es uno de los nutrientes cerebrales más efectivos-, el fósforo, el selenio, el NADH y la S-Adenosil-L-Metionina (SAM). Solo nos resta decirle que el zinc es un mineral importante para la eliminación del plomo, factor de riesgo en el Déficit de Atención. Además la suplementación con zinc hace disminuir los niveles altos de cobre que son perjudiciales para el metabolismo del triptófano. Recordemos también que el cobre forma parte de la enzima dopamina monooxigenasa, asociada con alteraciones de la conducta cuando la misma está elevada. Obviamente lo suyo sería que el tratamiento adecuado fuera supervisado por un especialista en Medicina Ortomolecular. En el 96 392 54 55 -número de la asociación que los agrupa- quizás puedan darle el nombre de alguno cercano a su domicilio.


Sr. Campoy: agradecería de corazón su opinión respecto al problema que paso a explicarle. Soy una mujer de 40 años y desde hace 3 sufro prolapso de hemorroides a la vez que tengo una fisura crónica y dos hernias discales (L4-L5 y L5-S1) controladas con Homeopatía y Fisioterapia. Pues bien, el prolapso es un tormento de dolor y malestar pues se repite cada día después de ir al baño y sólo se alivia estando tumbada boca arriba. El caso es que tras visitar a un sinfín de médicos, tomar muchísimas pastillas y aplicarme pomadas (Varidasa, Venosmil, Daflon...) nada me resolvieron y me dan como única alternativa la cirugía. Solamente me funciona el Proctosteroid en espuma aplicado vía anal. Solo que consigue “cerrar” la fisura pero no soluciona el prolapso. Además es un corticoide. Fui a un especialista en Medicina Biológica, me dio unas sesiones de biorresonancia y Prohamorrin… y nada. En el pasado sufrí un estreñimiento crónico no tratado y actualmente se alternan días de estreñimiento con días normales aún siguiendo la misma línea de alimentación. Hablando del tema con mi fisioterapeuta me aconsejó hacerme una hidroterapia de colon y a ello me puse pero después de dos sesiones en semanas sucesivas no veo resultados aunque el trabajo fue impecable. En la clínica me aconsejan hacerme una limpieza hepática y de la vesícula por el sistema de Andreas Moritz pero me asusta un poco al ver la cantidad de piedras que se eliminan. Mis preguntas son: ¿resultará muy agresiva esta técnica dadas mis circunstancias de fisura y prolapso? ¿Hay algún medicamento natural que pueda desempeñar la función y no resulte agresivo? ¿Es verdad que el ácido nítrico se emplea para cicatrizar fisuras? Y, por último, ¿existe algún antibiótico natural que pueda combatir una infección importante sin tener que recurrir a los de la otra medicina? ¿Puede ser el extracto de semillas de pomelo que presentan en el “escaparate” de la revista? A la espera de su respuesta para tomar una decisión les mando un cordial saludo a usted y a su equipo así como mi más sincero agradecimiento por haberme orientado en otros problemas relacionados con mi hija.

Silvia
(Pontevedra)

Vamos a ver: los médicos llaman prolapso al hecho de que unas hemorroides internas se alarguen y salgan fuera del colon a través del ano. Y son más dolorosas que las corrientes siendo habitual que estén irritadas e inflamadas. Nuestro consejo es que se someta a una intervención quirúrgica. Hoy día se eliminan normalmente de forma sencilla y rápida por lo que no se justifica sufrir el problema durante años. Le invitamos a leer en nuestra web –www.dsalud.com- el reportaje que publicamos en el nº 90 con el título Cómo deshacerse de las hemorroides en sólo 20 minutos de forma ambulatoria. En cuanto a las hernias discales le sugerimos que lea en la web el artículo que con el título Reeducacion postural global: un tratamiento muy eficaz en las enfermedades reumáticas publicamos en el nº 49 y, si opta por algo más rápido, el titulado El ozono resuelve las hernias sin cirugía que publicamos en el nº 34. Por lo que se refiere al método de desintoxicación de Andrés Moritz también hemos hablado de él y de su eficacia. Apareció en el nº106 con el título La importancia de eliminar las piedras del hígado, la vesícula y los conductos biliares. Lea todo ello por favor. Y permítanos de paso que le sugiramos –como a los demás lectores – que antes de consultársenos problemas de salud se compruebe antes si no hemos dado ya esa información. Para ello existe en la web el apartado Cómo buscar en Discovery DSALUD. Terminamos indicando que claro que existen antibióticos naturales. Es el caso del ajo, la cebolla y las semillas de pomelo que menciona por poner unos simples ejemplos. Está igualmente publicado. ¡Ah! El ácido nítrico no se emplea para cicatrizar fisuras.


Sr. Campoy: antes de comentarle mi problema quiero agradecerles a ustedes la labor que hacen abriendo los ojos de la realidad a la gente y la ayuda que dan a las personas que nos dedicamos a la medicina alternativa. Tengo una clínica en la que practicamos Osteopatía, Naturopatía, Acupuntura y Medicina Cuántica y su revista está en todas las salas. De hecho se la aconsejo a todos mis pacientes. Mi problema es el siguiente: en el mes de octubre, después de sufrir fuertes dolores, me diagnosticaron endometriosis. De la noche a la mañana se me formó un tumor de 11 x 9 cm y me dijeron que me tenía que operar pero me negué. Durante 5 meses intenté reducirlo con acupuntura, medicina ortomolecular, Core y dieta depurativa pero no hubo forma. Finalmente, el pasado 11 de abril, me operaron. Me sacaron kilo y medio de tumor, un 20% de ovario y el apéndice porque estaba fibrotizado por la inflamación del postoperatorio. Fue un trauma para mi. Te lo pintan como una operación sencilla tras la que a los tres días te vas para casa como si nada cuando lo cierto es que yo salí muy débil, como un trapo viejo. No poda ni andar. Tenía anemia, diarrea, gases y cólicos. Además el aire que introducen para hacer la laparoscopia se me metió bajo la piel hasta el cuello. No me podían tocar. Parecía que tenía arena bajo la piel. Dicen que es algo frecuente en la gente delgada. Yo entré en el hospital con 47 kilos y salí con 44. Y la solución que me dio el ginecólogo a la endometriosis fue tener un bebé -algo que deseo con todas mis fuerzas- para acabar con el problema. Sin embargo otros ginecólogos me dicen que no es la solución. Al mes de la operación me tocó la revisión y todo estaba bien. Hasta ahora me encuentro más o menos bien salvo cuando me tiene que venir la menstruación –la tengo cada 28 días- pues sufro sofocos, náuseas y dolor de pecho -no paro de llorar- durante todo el periodo cuando anteriormente sólo tenía molestias 4 días antes y dolor el primer día. El mes pasado, después del periodo, tuve picor vaginal durante casi todo el mes y principio de pielonefritis durante 2 días. A todo esto estaba tomando vitamina C -3 gramos diarios-, Algatrium, multinutrientes prenatales, vitaminas del complejo B y Renoven. Aun así en mí parece que no funcionan. Mis profesores dicen que el proceso de recuperación después de una operación puede durar hasta un año. No sé si es así pero lo peor es que fui esta semana a mi ginecólogo particular y me dice que tengo un pólipo de 1 cm y que el útero está muy vascularizado. Me dice que no es nada y que el pólipo me lo tengo que sacar porque me puede impedir el embarazo. Le dije que no quería operarme y que iba a intentar sacarlo a mi manera. Me respondió que si lo conseguía montaba una sociedad conmigo porque era imposible, hiciera lo que hiciera. Imagine mi frustración: me cuido, veo día a día a mis pacientes y cómo la medicina alternativa hace milagros en ellos y en mi misma no. Desconfío, me siento perdida, no sé que estoy haciendo mal, en qué estoy fallando. He comenzado el siguiente protocolo: tomo para desayunar zumo de remolacha, zanahoria, manzana y jengibre (de fruta ecológica). En la comida, de primero ensalada ecológica y de segundo verdura o sopa; a veces huevo ecológico o pescado. Y de cena sopa o verdura. Puede que algún día tome leche de soja o carnita. Como tratamiento hago acupuntura, técnica antiflemas, barrera pubiana, arrastre de hígado, moxo, riñón yang, ortomolecular, multinutrientes, vitamina C (3 gramos), omega 3, betaglucanos y no sé si isoflavonas de soja o Don Quai. Camino lo que puedo y voy a comenzar con la danza del vientre. No sé si me falta algo o es que me excedo con algo. ¿Qué me aconsejan con todos mis antecedentes? ¿Un ayuno? Necesito consejo. Quiero ser madre. Quiero perder el miedo. Pienso que voy a tener de todo. Estoy un poco negativa. Espero vuestra respuesta. También quisiera saber dónde puedo estudiar lo del Par Biomagnético. Mil gracias por todo. Por cierto, tengo 27 años. Un saludo.

Tania

Lo primero que hay que hacer ante una endometriosis -que consiste en la aparición de tejido endometrial, es decir, el que reviste internamente el útero y se expulsa durante la menstruación en zonas y órganos adyacentes (ovarios, trompas de Falopio e intestinos entre otros lugares del interior del abdomen) provocando en muchos casos intensos dolores y hasta infertilidad es desintoxicar el organismo, eliminar los bloqueos físicos y energéticos (con Acupuntura, Homotoxicología o Neuralterapia), alimentar el cuerpo correctamente, reequilibrarlo energéticamente y elevar sus defensas naturales. Hasta ahí su actuación ha sido correcta. Dicho lo cual le sugerimos que lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título Tratamientos eficaces para la endometriosis publicamos en el nº 66. En él se explica que el tejido endometrial tiene la propiedad de reaccionar a los estímulos de las hormonas ¡incluso no estando en el útero! y, por tanto, se desprende cíclicamente coincidiendo con la menstruación. Sólo que, como es obvio, al encontrarse fuera del mismo no tiene posibilidad de salir al exterior y se acumula en el órgano o tejido afectado produciendo molestias. La explicación más aceptada es que ello se debe a que a veces durante las menstruaciones se produce un flujo retrógrado de tejido endometrial hacia la cavidad abdominal, bien a través de las trompas de Falopio, bien por vía vascular o linfática. Sin embargo se ha observado que el número de casos de mujeres con menstruación retrógrada es mayor que el de mujeres con endometriosis lo que significa que tendrían que existir otros factores añadidos que determinan que el problema se dé en unas mujeres y no en otras. Principalmente aquellos factores capaces de alterar el sistema inmune incapacitándole para eliminar las células endometriales vertidas en la cavidad abdominal. Otros investigadores, en cambio, la consideran una enfermedad del sistema endocrino ya que es el estrógeno el que fomenta su desarrollo. La medicina convencional ofrece hoy por eso sólo dos tipos de tratamientos: uno farmacológico a base de hormonas que simula en el organismo el ambiente propio de un embarazo o de la menopausia, condiciones naturales ambas que inhiben la endometriosis porque en su transcurso disminuye la actividad hormonal ovárica. El otro es el tratamiento quirúrgico –más o menos conservador- al que se recurre cuando los medicamentos resultan ineficaces o provocan excesivos efectos secundarios indeseados. Y es que la medicación puede mitigar las lesiones endometriósicas leves o moderadas pero los quistes grandes apenas responden al tratamiento farmacológico y las adherencias no pueden ser eliminadas mediante anticonceptivos. En estos casos para remover adherencias, implantes cicatriciales o endometriomas o para aliviar el dolor intenso y mejorar la fertilidad se recurre a la cirugía laparoscópica. Ahora bien, recientes investigaciones apuntan que la causa puede estar en realidad en algunas toxinas ambientales; en concreto, en las dioxinas. De ahí la importancia de una desintoxicación a fondo. La recién fallecida Hulda Clark mantenía por su parte que la endometriosis se debe a la presencia en el útero de las afectadas del parásito Fasciolopsis Buskii siendo la combinación de éste con algún metal o contaminante químico lo que la provoca siempre que el sistema inmune esté débil. Y, por consiguiente, afirmaba que basta eliminar el parásito para resolver el problema. Los productos necesarios para el tratamiento y cómo seguirlo se hallan en www.drclark.es. Agregaremos que la Medicina Tradicional China trata la endometriosis con Inyectopuntura y Moxibustión para corregir los desequilibrios energéticos actuando básicamente sobre los que controlan la cavidad pelviana y el útero (a Inyectopuntura consiste básicamente en aprovechar los puntos de acupuntura para inyectar en ellos determinados componentes activos de plantas que, en el caso de la endometriosis, pretenden ayudar a mejorar la circulación de la sangre en la cavidad pelviana). También es a veces útil la Homeopatía. El Dr. Santiago de la Rosa aconseja en estos casos tomar en la primera parte del ciclo menstrual –es decir, hasta el día 14 si la regla se produce cada 28- quince gotas -3 veces al día- de grosellero negro, frambueso, cola de caballo o pensamiento salvaje (a elegir). Y en el segundo -del 14 al 28- mijo del sol (dos cucharadas soperas por taza, tres tazas al día), alquimila (en tintura madre 10 gotas, tres veces al día) o alquilea (30 gramos por litro, tres tazas al día) , también a elegir. Cabe agregar que al parecer un tratamiento con Naltrexona en bajas dosis parece ser igualmente útil. Solo nos resta añadir que hay investigadores para los que la causa de la endometriosis está en una alteración de las funciones hormonales producidas por la Cándida Albicans. Y la solución estaría en combatir la candidiasis; por ejemplo, con el Par Biomagnético o con simple bicarbonato sódico. En suma, la causa de la endometriosis se ignora pero se sabe que no se desarrolla cuando el sistema inmune está en óptimas condiciones. Por tanto toda mujer que note los primeros síntomas debe potenciar su sistema inmune para lo que hay numerosas posibilidades si bien la más inteligente es hacer una alimentación adecuada rica en frutas y verduras frescas de temporada, legumbres, pescado, marisco, carne blanca y abundante fibra evitando siempre los alimentos fritos, las grasas saturadas, los hidratos de carbono refinados –especialmente el azúcar-, las bebidas alcohólicas, el café y toda otra sustancia tóxica. No olvidando, por supuesto, hacer algo de ejercicio físico diariamente (lo mejor es caminar a paso ligero media hora cada día). Otros médicos insisten además en la necesidad de valorar adecuadamente el factor psicoemocional porque puede ocultar un conflicto emocional.


Estimado Sr. Campoy: ante todo gracias a Ud. y a su equipo por la ayuda que nos vienen prestando. Verá, tengo 49 años y después de 20 yendo a médicos y más médicos me diagnosticaron hace seis fibromialgia. Además desde hace 21 tengo asma y rinitis alérgica (creo que a la humedad) pero ya paso de hacerme más pruebas porque salen negativas. Incluso la alergia a medicamentos después de haberme intoxicado varias veces. Tras el análisis de intolerancia a los alimentos y la Homeopatía estoy muy bien de la fibromialgia y el asma. Hace siete años estuve durante dos tratándome con Rilast y otro spray para el asma además de Symbicort (me tomaba sólo la mitad de las dosis pues me notaba nerviosa y el pulso alterado). Hasta que hace cinco, mientras seguía tomando el Symbicort, me empezaron las taquicardias (justo después de la toma). Incluso me despertaba por la noche por ella. Me mandaron al psiquiatra por depresión y ansiedad. Y cuantos más relajantes tomaba peor estaba. Después me dijeron que sólo eran trastornos de ansiedad. Electro 24 h y Electro de Telemedicina (dos semanas) Todo bien. No entiendo qué quiere decir. Durante estos años he ido cientos de veces a Urgencias -sobre todo por las noches- y algún día varias veces en 24 horas. Y por más que insistía en que algo me pasaba cuando dormía ellos ni caso. Me despertaba cada media hora o menos con taquicardias y durante algunos minutos sentía el fluir de la sangre en la cabeza. Me recuperaba, me volvía a dormir y vuelta a empezar. Me decían que todo era psicológico. He vivido un auténtico infierno que no puedo explicar para no extenderme tanto. Por mi insistencia conseguí que me hicieran una polisomnografía. La prueba duró 7 horas y media y sufrí 59 apneas de las cuales 28 obstructivas de menos de un minuto y 5 de más de un minuto, 24 hipoapneas de menos de un minuto y 2 de más de un minuto. Llevo la CPAP para dormir desde hace cinco meses y estoy mejor aunque no sé si me recuperaré del deterioro físico y psíquico que me ha supuesto este calvario de cinco años pues sufro pérdida de memoria y de visión (la tengo muy borrosa), etc. Actualmente el problema, aunque de forma más débil, lo sigo teniendo. Si estoy tumbada respiro bien pero si estoy erguida tengo que masajear el estómago para poder respirar hondo. Me pasa a diario varias veces. Incluso cuando estoy relajada debo de respirar conscientemente pues es como si me «olvidara» de hacerlo. Y el problema de las apneas no está en la obesidad -como me dijeron- porque sólo me sobraban seis o siete kilos. Además con La Dieta Definitiva pude solucionar esto y por tanto creo que es otra la causa. Os pido vuestra opinión y ayuda. ¿Habéis publicado algo sobre las apneas? He buscado en la web pero no he encontrado nada. ¿Creéis que los medicamentos para el asma me han podido producir estas apneas? Si me pudierais sugerir algún médico que me pudiera ayudar os lo agradecería mucho. Me hice el análisis del cabello y tengo alto el sodio, el calcio, el potasio y el mercurio. Llevo un año buscando algún dentista que trabaje con homeopatía para cambiarme las amalgamas y no encuentro ninguno. En el Colegio de Médicos no me han dado solución y no quisiera tener que recurrir a los medicamentos que hasta ahora no me han hecho ningún bien. Dándoles las gracias, tanto si podéis contestar a mi carta como si no, les saluda atentamente,

G. García
(Barcelona)

Mire usted, tanto el Symbicort como el Rilast –y basta leerse sus prospectos- pueden producir palpitaciones, temblores, muguet (infección por hongos) en la boca, irritación de garganta, tos, ronquera, dolor de cabeza, agitación, inquietud, nerviosismo, dificultad para dormir, mareos, náuseas, ritmo cardiaco acelerado, hematomas en la piel, calambres musculares, erupciones, picor, broncoespasmos, niveles bajos de potasio en sangre, latido cardiaco irregular, depresión, cambios en el comportamiento, angina de pecho, aumento en la cantidad de azúcar (glucosa) en sangre, alteraciones del gusto, variaciones en la tensión arterial, cambios en la densidad mineral ósea (disminución de los huesos), cataratas (pérdida de transparencia del cristalino en el ojo), glaucoma (aumento de la presión ocular), retraso del crecimiento en niños y adolescentes y disfunciones en las glándulas suprarrenales. Así que hay que ser bastante inconsciente para aceptar tomarlos –no se moleste, por favor- y, lo que es más grave, para recetarlo… pero ya se sabe que hoy la mayoría de los médicos están dispuestos a recetar cualquier fármaco legalmente aprobado. Por otra parte, el hecho de que durante tanto tiempo le dijeran que no tenía usted nada, que era algo psicológico y luego la Polisomnografía diera los resultados que relata demuestra que a usted la trataron una sarta de incompetentes a los que habría que retirar sin más la licencia para ejercer. Nuestro consejo es que siga un tratamiento integral tras un diagnóstico lo más completo posible así que le sugerimos que se traslade usted hasta Madrid y acuda a la consulta del Dr. Santiago de la Rosa (91 431 35 16). Creemos que le merecerá la pena.


Sr. Campoy: soy un entusiasta de su revista. Es la primera vez que le escribo pero en mi opinión habría menos enfermos si conocieran su revista. Verá, se me ha ocurrido escribirle a causa de la “horrible pandemia de la gripe A”. Quería contarle una experiencia que me ocurrió no hace muchos años. Yo estoy jubilado –tengo 73 años- y un día fui con mi mujer al ambulatorio de la Seguridad Social porque ella se quería vacunar de la gripe. Le dije que yo no pensaba hacerlo porque la última vez que tuve una gripe fue hace 20 años pero la acompañé y allí me convencieron de que me vacunara. Acepté. Hasta aquí todo normal. Pero dejó de serlo cuando poco después empecé a tener dificultades para subir a mi piso -un cuarto sin ascensor- a pesar de ser una persona que siempre he hecho ejercicio pues he practicado atletismo mucho tiempo. Desde hace tiempo me dedico más a la bicicleta, deporte que aún sigo practicando. Bien, quiero decir con esto que he hecho muchas cosas; por ejemplo, correr la maratón, hacer el camino de Santiago un año en bici y otro a pie… Pero a lo que voy: hasta el momento de la vacunación mi estado físico era bastante aceptable para mi edad. Sin embargo en ese momento todo cambió y para subir a mi domicilio tenía que parar en cada rellano a descansar. Hasta que un día me vi obligado a acudir a Urgencias porque me ahogaba. En el hospital, tras las pruebas, me diagnosticaron asma, bronquitis y enfisema pulmonar (no soy fumador). Y tuve que estar en manos de Neumología dos años con pruebas de alergia, espirometría, tomando productos farmacéuticos, inhaladores como Ventolín y otros. Y un día decidí por mi cuenta ir dejándolos paulatinamente hasta que me dieron de alta. Me dijeron que me había quedado un 70% de capacidad pulmonar (un hermano mío ha muerto de enfisema). Pues bien, no he vuelto a tomar ninguno de esos medicamentos. Y nunca más me volveré a vacunar. Hoy, cuando los informativos hablan de la necesidad de vacunarse contra la gripe casi me da risa que la gente se lo crea. Lo repito: puedo asegurar que jamás me volveré a vacunar. Ahora mismo me enorgullece poder decir que sigo haciendo deporte moderadamente y que llevo cuatro años sin siquiera coger un resfriado. Animo pues a quien lea esta carta y haya decidido vacunarse a que se lo piense antes y no cometa el error que yo cometí.

Antonio Román
Vilafranca del Penedés (Barcelona)

Publicamos su carta porque refrenda lo que llevamos mucho tiempo denunciando de forma razonada y documentada: la vacuna de la gripe común no se justifica. Ni la de la gripe A. Ni la del virus del papiloma humano. Ni prácticamente ninguna. No sólo son ineficaces sino peligrosas. A pesar de lo cual la gente se seguirá vacunando. Entre otras cosas porque si luego sufre graves problemas de salud por ello los médicos y las autoridades sanitarias le asegurarán que eso es imposible, que la causa tiene ser otra. Y la gente se lo creerá. Y al año siguiente volverá a vacunarse. Es un problema de consciencia. Y en nuestra sociedad la inmensa mayoría de la gente tiene un nivel de consciencia muy –pero muy- bajo. Así que publicamos su carta para que otros lectores entiendan que la solución está siempre en sus manos. Y que la salud es demasiado importante para dejar que decidan otros sobre ella. Que le asesoren sí, que decidan no. La decisión debe ser siempre del enfermo.


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121
Noviembre 2009
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