CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 120 / OCTUBRE / 2009

Estimados señores: les conozco desde hace poco tiempo pero me entusiasmó tanto el primer número que cayó en mis manos que me he suscrito y adquirido todos los números atrasados así como algunos DVD’s del II Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en Cáncer. Les agradezco profundamente que sean el crisol de todos los que hemos buscado siempre sanar nuestras dolencias mediante otras terapias al margen de la convencional. Felicidades por el rigor científico e informativo de lo que publican. Mi consulta es la siguiente: en una revista de temática enológica investigadores de la Universidad de Extremadura se hacen eco de una revisión con el título Efectos beneficiosos del resveratrol en nuestra salud y, entre otros beneficios, se cita: “Actúa contra el alzheimer. La enfermedad del alzheimer está relacionada con la presencia de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga de la serie n-3 y de ácido araquidónico de la serie n-6 en el cerebro (Woller, R. y col.). La oxidación de estos ácidos sería la causa de la presencia de esta enfermedad. El resveratrol impide la oxidación de estos ácidos evitando así la aparición de la enfermedad”. Pues bien, como consumidora del aceite de Krill NKO pienso que la presencia de fosfolípidos y antioxidantes en este aceite impediría la oxidación en el cerebro de estos ácidos y que sería, como afirman Woller, R. y col., la causa del alzheimer. Personalmente me parece bastante simplista la explicación y no la comparto ya que por todo lo que he leído hay muchos más factores implicados, no sólo en esta enfermedad sino también en el cáncer y otras enfermedades degenerativas; y en último caso, si se consumen otros aceites poliinsaturados procedentes de pescado, algas doradas o lino el problema se solventaría añadiendo a la dieta frutas, verduras y antioxidantes. Precisamente estos ácidos tendrían un efecto protector y hasta curativo en esta enfermedad a juzgar por las numerosas investigaciones realizadas y que ustedes han publicado en su revista. En suma, la afirmación de Woller, R. y col. ¿es cierta? ¿Son los mismos ácidos esenciales omega 3 y 6 de los que se habla en esta revisión? ¿Pueden aclararlo por favor? Gracias.

Pilar Jiménez
Mérida (Badajoz)

Tiene usted razón. Mire, a día de hoy se sigue oficialmente sin saber qué provoca el alzheimer auque sí que hay un notable deterioro de las neuronas con destrucción de amplias zonas del tejido cerebral. Apreciándose a nivel histológico la aparición de placas amiloides que no sino son depósitos de proteínas insolubles (beta-amiloides) que causan graves daños en las neuronas y en los haces neurofibrilares, elementos formados por una proteína (proteína Tau anómala) que daña los axones que conectan las neuronas entre sí. De hecho tales daños se producen también cuando envejecemos pero en el caso del alzheimer tiene lugar a edades mucho más tempranas y en mayor grado. Y aunque a veces suele manifestarse de forma rápida o aguda lo más frecuente es un desarrollo lento y progresivo. La mayor parte de los neurólogos entiende que fundamentalmente se debe a la liberación de sustancias tóxicas por la mencionada proteína beta-amiloide que provoca oxidación pero se considera igualmente factor de riesgo la unión de la apolipoproteína E –una sustancia que se encarga de transportar grasas a los tejidos para su transformación- cuando se une al alelo APOE-4 (cromosoma 19, gen tipo 4). Otros apuntan que la causa está en la intoxicación del organismo. Tanto debido a las toxinas que hay en los alimentos –sobre todo en las conservas y platos preparados- como a las que están presentes en champúes, lacas, pastas de dientes, utensilios de cocina, etc. y ¡cómo no! el tabaco. Especialmente los que contienen aluminio ya que este mineral inhibe o limita la síntesis de diversos neurotransmisores fundamentales en las funciones cerebrales como la acetilcolina, la serotonina, la adrenalina, la noradrenalina y la dopamina. Que la oxidación del tejido cerebral es importante en estos casos lo demuestra que en la región frontal de los cerebros de personas fallecidas por alzheimer se han encontrado hasta cien veces más radicales libres que entre los fallecidos por otras causas. Cabe agregar que el origen puede estar asimismo en una hipoxia -o déficit de oxígeno- cerebral; por ejemplo, por una comprensión patológica de la arteria vertebral (TOS). Y en un déficit nutricional. Tal sería el caso de los omega 3 que menciona y por los que pregunta. De hecho está constatado que entre los consumidores de pescado es menor el número de casos de alzheimer. Y ello se achaca efectivamente a las propiedades de los ácidos grasos omega 3 y 6. Así que tanto el Aceite de Krill NKO como el Lyprinol y el Algatrium Plus son útiles. Solo que no estaría de más valorar todo lo demás. Incluidas posibles infecciones porque un equipo conjunto integrado por personal del Centro Médico Cornell Weill y el Hospital Presbiteriano de Nueva York constataron no hace muchos años que el alzheimer puede prevenirse e incluso detenerse su progreso inyectando simplemente inmunoglobulinas. Luego quienes padecen alzheimer deberían someterse a un tratamiento con el Par Biomagnético. Agregaremos que toda persona con esa patología debería dejar de ingerir grasa saturada animal, azúcar blanco, harinas refinadas, alcohol, carne roja y queso (el muy curado es rico en aluminio) y evitar las comidas rápidas y precocinadas así como la llamada “comida basura.”.Y beber agua destilada en lugar de agua de grifo porque ésta suele contener cantidades importantes de aluminio. En cambio debe tomar polen –importante alimento en estos casos-, abundantes frutas -especialmente uvas, cerezas, limón y pomelo-, verduras -ajos y cebollas por su contenido en azufre, espárragos y zanahorias por su riqueza en vitamina E, nabos porque son ricos en selenio, zanahorias, col verde, perejil y espinacas porque son fuente de betacarotenos y todas las hortalizas de hoja verde porque son fuente de silicio y este oligoelemento dificulta la absorción de aluminio-, cereales integrales, frutos secos, huevos, coles, levadura de cerveza y, sobre todo, pescado azul y animales marinos por su riqueza en ácidos grasos poliinsaturados. Cabe añadir que entre los suplementos útiles en casos de alzheimer están la fosfatidilserina -fosfolípido presente en la membrana celular que predomina en el cerebro-, vitaminas A, C y E así como las del grupo B, Acetil-L-carnitina, L-Fenilalanina, L-Glutamina, S-Adenosil-L-Metionina (SAM), NADH, GABA, L-5 HTP (5-hidroxi-L-triptófano) y Cellfood. Estando orientado, eso sí, por un especialista en Medicina Ortomolecular que es quien debe fijar las dosis y el tiempo de tratamiento.


Hola, Sr. Campoy: enhorabuena por su fantástica revista. Verá, hace dos meses empecé a sentir un escozor en la parte posterior de la lengua. Me veía como una mancha roja, como si estuviese irritado. El médico cogió una muestra de esa zona para analizarla y pidió además un análisis de sangre. También me dijo que tenía las papilas un poco inflamadas. En el labio superior veo además una especie de puntitos blancos. El resultado fue que tengo hongos. Posiblemente debido a la saliva o, simplemente, a chupar un bolígrafo. Eso me dijo. No recuerdo qué tipo de hongos pero me dijo que no es algo contagioso y no va a ir a más por lo que no es nada preocupante. Me recetó Becozime C Forte, Evitex, Varidasa y Mycostatin para seguir un tratamiento de 45 días pero llevo un mes y aunque noto algo de mejoría no me desaparece. He leído en algún libro que los empastes metálicos pueden provocar hongos y yo tengo siete desde hace 15 años. Bueno, no se si realmente son metálicos pero son de color oscuro. ¿Qué me aconseja? Muchísimas gracias; incluso aunque no me conteste porque ya se que le llegan miles de cartas. Un saludo

Sergio B.

No creemos que su problema de hongos se deba a los empastes. Y con los datos que nos da es difícil ser precisos porque hay unas 200.000 especies de hongos de los que la décima parte pueden producir patologías en el ser humano. Dicho esto lo más probable es que se trate de una especie del tipo cándida o de algún hongo similar así que pruebe a echar una cucharada de simple bicarbonato sódico en un vaso de agua y enjuáguese bien la boca y la garganta –haga gárgaras- un par de minutos tres o cuatro veces al día. Durante una semana si es preciso. Deberá asimismo cambiar de cepillo de dientes –esa semana cómprelos desechables y tírelos cada vez que los use- y no chupar lo que haya chupado antes por si han quedado en el objeto hongos (por ejemplo, el bolígrafo). Lave asimismo bien los vasos, platos y cubiertos que use con bicarbonato sódico. Debería bastar pero si no fuese así le sugerimos que acuda a alguien que trabaje con el Par Biomagnético. Si el experto lo hace bien será rápido y fulminante. Agregaremos que las micosis o infecciones fúngicas –es decir, por hongos- pueden agravarse con la ingesta de quesos curados, azúcar blanco, bollería, productos fermentados, leche, frutas dulces, frutas desecadas, vinagre y pescados ahumados. Y que las bebidas alcohólicas deprimen el sistema inmune. Suprima todo ello pues hasta resolver el problema. En cambio son alimentos adecuados los yogures “bio”, el ajo, la cebolla, el jengibre, la canela, el tomillo y el romero. Sepa asimismo que la deficiencia de hierro puede provocar la aparición de candidiasis. Y que, en efecto, las vitaminas de los grupos B y C que le han sugerido tomar son adecuadas. Pero también los ácidos caprílico y pantoténico.


Sr. Director: hace muchos años que leo su revista; de hecho, desde el primer número. Le felicito pues por su labor y su compromiso con la sociedad. La información que ustedes dan es de gran valor para quien quiera recibirla. Ahora quisiera su ayuda para saber dónde dirigirme o qué especialidad puede ser mejor para mi problema. Llevo 18 años con ansiedad y depresión por lo que he seguido ya diversas terapias alternativas –Rebirthing, Anatheóresis, Flores de Bach, Kinesiología…- y tomado productos naturales como el hipérico y diversos minerales ya que me decían que podía tener carencias nutricionales. También he recurrido a fármacos antidepresivos como el Seroxat que intento evitar pero al que a veces, ante la impotencia de no lograr encontrar nada mejor, suelo recurrir. No encuentro una mejora estable ni descubro la raíz de mi problema. Ni siquiera con Anatheóresis. Pongo interés y me implico en hacer meditación, visualizaciones guiadas, leer libros de autoayuda etc. No sé qué más hacer pues a veces parece que mejoro y de pronto, sin razón, vuelvo al estado de ansiedad. Sé que quizás en parte se deba a mi personalidad pero pienso que puede que haya otro factor a nivel físico que nadie haya encontrado aún. Les pido una orientación a nivel de algún profesional o de alguna técnica que ustedes crean que puedo probar. Muchas gracias.

Francisco Roure
(Barcelona)

Usted verá pero el Seroxat –como el Prozac– no es más que un inhibidor de la recaptación sináptica de serotonina cuyo efecto real en casos de depresión en la mayor parte de los casos no es superior al de un placebo según demostró a principios del 2008 un estudio elaborado en la Universidad de Hull (Reino Unido) que se publicó en PLoS-Medicine. Y encima puede provocar náuseas, sequedad de boca, estreñimiento, cefaleas, temblores, mareos, convulsiones, somnolencia, astenia, insomnio, sudoración e impotencia sexual. Así que si usted cree mejorar tomándolo puede que haya un claro componente psicológico en su problema porque ese fármaco no ayuda en absoluto en casos como el suyo. Aunque haya médicos que al no saber qué otra cosa hacer sigan recetándolo. Dicho esto recordaremos que lo que puede hacerse tanto en casos de ansiedad como de depresión lo hemos explicado ya en esta misma sección en números anteriores. Y ante todo lo que debe hacerse es valorar si se trata de esos problemas realmente. Porque la ansiedad sólo puede considerarse patológica cuando por su frecuencia, intensidad o duración se convierte en permanente y suele ir acompañada de reacciones de tipo neurovegetativo como tensión muscular, sudoración profusa, palidez, estimulación de las glándulas secretoras, cambios en la secuencia respiratoria, aumento de la presión arterial y del ritmo cardiaco, insomnio, etc. Cuando ese cuadro es intenso se habla de angustia que es el término apropiado cuando la emoción se ha somatizado intensamente. Y si bien ambas están íntimamente relacionadas la ansiedad es más psíquica y la angustia tiene un marcado carácter somático. En cualquier caso las dos son emociones de tipo intenso que generan una evidente reacción del sistema nervioso vegetativo. Caso distinto es la ansiedad patológica que acompaña a enfermedades graves -como las mentales-, la que acompaña a patologías terminales o la que se da en el alcoholismo, el hipertiroidismo, la drogodependencia o las enfermedades físicas agudas. Hay también ocasiones en las que la ansiedad se puede exacerbar debido a influencias tanto exógenas como endógenas y se presenta lo que se llama crisis de ansiedad aguda donde ya se ve comprometido seriamente el sistema nervioso vegetativo presentando un cuadro que amenaza el equilibrio mental y físico. En general los estados de ansiedad que amenazan la conducta no pueden ser modificados apelando a la voluntad de quien la padece por lo que se debe modificar terapéuticamente la situación tanto en el plano bioquímico como en el psíquico a fin de poder modificar los factores que desarrollan esa alteración. Nuestra sugerencia cuando hablamos de ello -y repetimos ahora- es que ante todo suprima de la dieta la ingesta de café, té, alcohol, grasas saturadas, azúcares e hidratos de carbono refinados (y, por tanto, la bollería industrial). Siendo en cambio beneficioso ingerir aguacates, almendras, anacardos, avena, cereales integrales, espinacas, berzas, hojas de remolacha, brécol, garbanzos, germen de trigo, jalea real, lechuga, lecitina de soja, levadura de cerveza, malta no torrefactada, miel, nueces, piñones, plátanos, polen y yogur. Indicamos asimismo que era oportuno comprobar además si está sometido a radiaciones artificiales –ionizantes o no- para evitarlo, hacerse tanto un test de alergia como uno de intolerancia alimentaria –suprimiendo todo alimento que le perjudique- e ingerir una cápsula diaria de un complejo de vitaminas B naturales, un gramo diario de vitamina C –mejor en forma de ascorbato cálcico-, una cápsula diaria de calcio –le sugerimos Coral Care-, un gramo de magnesio en ayunas (aunque es mejor en la forma de cloruro de magnesio), una cápsula de GABA, otra de L-5 HTP (5-hidroxitriptófano), una más de selenio y otra de fósforo además de dos aminoácidos: glicina y taurina. Y, muy importante, tres gramos diarios de omega 3. Asimismo contamos que hay una serie de plantas adaptógenas especialmente útiles en casos de ansiedad: ginseng, eleuterococo, uña de gato, pau de arco y maca. Por lo que se refiere a la depresión no es sólo una sensación de tristeza o desánimo sino una patología que progresa de forma constante afectando a nuestros pensamientos, sentimientos, salud física y comportamiento hasta el punto de alterar la vida de quien la padece y la de su familia. Los expertos aseguran que puede deberse a uno o varios factores: predisposición genética, problemas de personalidad, cuestiones medioambientales, estrés excesivo, disfunciones bioquímicas o un problema de origen psiconeuroinmunoendocrino. Por tanto, el tratamiento debería estar en cada caso en consonancia con la causa. Ahora bien, es indiscutible que la bioquímica del cerebro juega un papel fundamental en los trastornos depresivos. Se sabe, por ejemplo, que en las personas con depresión grave hay un claro desequilibrio de unas sustancias químicas conocidas como neurotransmisores de los que los más importantes relacionados con esta actividad son la serotonina, la noradrenalina y la dopamina. Asimismo puede deberse a un problema psiconeuroinmunoendocrino ya que durante la depresión aparecen alteraciones en el funcionamiento del llamado eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal. Añadiremos que hoy día se habla de tres tipos básicos de depresión que responden a las denominaciones de Trastorno Depresivo Mayor, Distimia y Trastorno Bipolar. Y las recomendaciones básicas generales para quienes sufren cualquier depresión son, como en el caso de la ansiedad, las de evitar los azúcares, las grasas saturadas, las harinas refinadas, el café y el alcohol aumentando en cambio el consumo de plátanos, higos, dátiles, pan integral, pavo, aguacates, ajos, almendras, anacardos, avena, cereales integrales, espinacas, berzas, hojas de remolacha, brécol, garbanzos, germen de trigo, lechuga, lecitina de soja, levadura de cerveza y nueces. Siendo buena idea tomar suplementos de 5 HTP (5-hidroxil-triptófano), glutamina, serotonina, tirosina, vitaminas B1, B3, B6, B9, B12 y C, cobre, sodio, potasio, magnesio, calcio, zinc, GABA y, muy especialmente, ácidos grasos esenciales omega-3 e hipérico. Haga pues lo que le decimos y luego póngase en manos de alguien realmente experto en Medicina Ortomolecular como, por darle un nombre, José Ramón Llorente (96 392 41 66). No se trata de tomar unas cuantas vitaminas o minerales sin saber las más adecuadas o su sinergia ni las dosis idóneas. Aunque lo primero que debería hacer es un proceso de desintoxicación profundo y alcalinizar su organismo. Esperamos haberle sido útil.


Sr. Director: me ha sorprendido que en el artículo que recientemente publicaron sobre los espárragos no se mencionase su alto contenido en purinas y, por ende, la necesidad de su limitación para quienes tienen alto el nivel de ácido úrico. De hecho al ir hace poco a hacerme una prueba para conocer mi estado le comenté a la farmacéutica que había cenado espárragos y ésta me recomendó retrasar entonces la prueba unos días porque es el vegetal que más ácido úrico produce seguido del tomate. ¿Es así o quizás por su valor diurético podría inferirse que son buenos para eliminar el exceso de ácido úrico? Y, por cierto, he querido informarme mejor sobre el ácido úrico y veo que no lo habéis tratado nunca en la revista; al menos en la sección de Medicina Ortomolecular. Podría ser una buena idea hacerlo si os parece. Gracias y a seguir mejorando.

Manuel Joaquín Moya

Los espárragos contienen purinas y éstas se consideran responsables del exceso de ácido úrico y, por tanto, de la gota. Bueno, en realidad son –como sí se dice en el texto que menciona- ricos en folatos, “elementos básicos para la síntesis de purinas”. Lo que sí es verdad es que no se dice que por tanto las personas con ácido úrico elevado o gota deben abstenerse de consumirlos salvo que el beneficio a obtener lo justifique. Y en efecto pudo haberse hecho la aclaración. El tomate, en cambio, no produce ácido úrico como usted –y muchas otras personas- cree. Se trata de un vegetal que –maduro, no verde- alcaliniza el organismo y, por el contrario, reduce los niveles de ácido úrico, urea y otros residuos ácidos del metabolismo. Y si a algunas personas les causa dolor pasajero a veces es porque moviliza los cristales depositados en los tejidos del cuerpo humano para incorporarlos al torrente sanguíneo. Dicho esto sí se ha hablado en la sección de Medicina Ortomolecular del ácido úrico; apareció un artículo en el nº 34 con el título Cómo tratar la gota.


Hola. Tengo una amiga con una niña de dos años y medio que padece leucodistrofia y aciduria hidroxiglurtaria de tipo 1 o D. y está un poco perdida ya que apenas hace un mes que se lo diagnosticaron. No paran de hacerle pruebas y lo único que le dicen es que tenga paciencia. He buscado por Internet algo referente a la enfermedad pero es poco o muy confuso. Si fueran tan amables de remitirme algo de información les estaríamos muy agradecidos (diagnóstico, tratamientos, dónde encontrar especialistas en España, asociaciones, etc.). Gracias por adelantado. Esperamos ansiosos su respuesta.

Diana Cerdeña Espinel
(Fuerteventura)

Mire, se ha dado en llamar Leucodistrofia a la degeneración de la grasa de la vaina de mielina que cubre las fibras nerviosas del cerebro y las glándulas adrenales cuando la causa es un gen defectuoso en el cromosoma X que hace que las enzimas del cuerpo no descompongan adecuadamente los ácidos grasos y éstos se acumulen en el cerebro y la corteza adrenal. La Aciduría glutárica tipo 1, por su parte, se considera asimismo un error congénito del metabolismo de los aminoácidos esenciales lisina y triptófano determinado por la deficiencia de la enzima mitocondrial glutaril-coenzima A deshidrogenasa. Suele manifestarse durante el primer año de vida con una encefalopatía aguda con acidosis metabólica en la que aparece Coreoatetosis -problema ocasionado por la deficiencia de una enzima del metabolismo de las purinas: la hipoxantina fosforibosil transferasa- y deterioro del desarrollo psicomotor o bien una enfermedad subaguda con retraso psicomotor progresivo seguido de síntomas extrapiramidales. De ahí que se trate básicamente a quienes la padecen restringiendo las proteínas de la dieta que debe ser escasa en alimentos ricos en lisina y triptófano ya que ambos son precursores del ácido glutárico. Asimismo se les da riboflavina –o vitamina B2– para intentar aumentar la actividad residual de la enzima. Y carnitina para estimular la formación y excreci6n de acilcarnitina de cadena corta, principalmente glutarilcarnitina. Y como el ácido glutárico puede inhibir la síntesis de ácido gamma aminobutírico (GABA) y suele haber disminución de éste en el cerebro se les administra igualmente un análogo del GABA: el baclofeno, un relajante muscular que actúa en la recepción GABAérgica a nivel medular y deprime el sistema nervioso central por medio de una disminución en la liberación de los neurotransmisores glutamato y aspartato. Y a veces se les da también ácido valproico para aumentar los niveles de GABA. Solo que ambos son fármacos con claros efectos secundarios. Tal es lo que podemos decirle del conocimiento que primordialmente se tiene sobre ambas patologías. Dicho lo cual nosotros entendemos que hay tres posibles causas para ellas. Por un lado, una posible intolerancia a la leche de vaca. Es la causa más probable y su ingesta debería suprimirse de inmediato. Y luego, si la madre no puede amamantar al niño -por la razón que sea- dar a éste leche de vaca u oveja modificada baja en grasa (nunca leche de soja). La segunda posible causa es una intoxicación. Bien que sufrió el bebé durante su gestación –tabaco, alcohol, drogas, etc.- o tras su nacimiento a través de la leche de la madre –ésta puede estar intoxicada- o del agua o los alimentos ingeridos. En tal caso hay que proceder a desintoxicarle, En ambos casos hay que regenerar en la medida de lo posible su flora intestinal. La tercera posibilidad es una infección. Y también en los casos de los niños pequeños lo más rápido y eficaz es una terapia con el Par Biomagnético si se desconoce el posible microbio o parásito responsable. Dicho esto quienes padecen estas patologías –sobre todo si superan los problemas iniciales- deben excluir de su alimentación la leche y sus derivados así como todos los productos elaborados que contengan proteínas lácteas –y hoy son cientos-, el azúcar, los hidratos de carbono refinados (y eso incluye el pan, las galletas, la bollería, los dulces, las tartas, los pasteles…), los alimentos con grasa saturada animal (embutidos especialmente), los frutos secos, las legumbres –especialmente la soja, las habas y los guisantes-, los granos y la carne roja. Agregaremos que el principal problema con el que pueden encontrarse los padres es que los médicos acepten que las causas puedan ser ésas y acepten tratarlos como indicamos. A pesar de que sus tratamientos son sólo paliativos y se trata de patologías que en el 90% de los casos no se superan.


Sr. Director y equipo: gracias por su revista. Hace años que la sigo. Mi escrito o consulta es la siguiente: en el último año y medio he entrado y salido varias veces de quirófano debido a una multifractura en los dos maleolos del tobillo y base del pie. Y siempre que salgo de quirófano y durante un tiempo que oscila entre 10 y 25 días me inyectan en la barriga a diario una dosis de heparina. Y claro, llega un momento en que la barriga se pone negra de morados y cardenales. Y muy dolorida. Estando ingresado lo consultaba con otros pacientes y todos coincidíamos en lo mismo: estábamos hasta… Sin ímpetu de queja, dado que por desgracia existen cosas, dolores y enfermedades mucho más graves, quería hacer la siguiente consulta: estando en el siglo XXI, año 2009, para lo que presuntamente se pretende conseguir y obtener -que yo sepa evitar trombos-, ¿es ésta la única manera o la mejor y más eficaz de acercarse o conseguir ese objetivo? ¿Con inyecciones diarias en el vientre? Gracias por su atención.

Cesar Martí Alonso
(Guadalajara)

Claro que hay otras maneras de fluidificar la sangre. Y muy sencillas. De hecho deberían explicarse a los enfermos antes de tratarles en casos como el suyo. Mire, fluidifica la sangre el consumo regular de frutas –sobre todo el pomelo-, ajo, cebolla, zanahoria, alcachofa y rábano negro además del pescado azul o graso. Y son útiles y eficaces los suplementos de vitamina C + bioflavonoides y los ácidos grasos omega 3 así como el Ginkgo (Ginkgo Biloba), el Meliloto (Melilotus officinalis), el Rusco (Ruscus aculeatus), el Arándano (Vaccinium myrtillus) y la Vid Roja (Vitis vinifera). Sin olvidar por supuesto las dos plantas que contienen salicilatos como el abedul y el sauce blanco a las que de hecho se conoce como “aspirinas vegetales”.


Estimado Director: agradezco de corazón vuestro trabajo ya que, literalmente, salváis vidas. Sólo tengo una pregunta corta sobre las vacunas. A mi hija, de 16 meses, se le estaban administrando las vacunas que tocaban hasta los 5 meses. Me refiero a las vacunas recomendadas básicas, no las nuevas que han salido en el ultimo año y que decidimos no administrarle (varicela, rotavirus, etc). Después de las vacunas siempre le dábamos un tratamiento de homeopatía de 10 días con Thuya Occidentalis y afortunadamente no ha tenido ninguna reacción “visible”. Pero sé, desafortunadamente, que eso no quiere decir que no pueda tenerlo en el futuro. La siguiente que le tocaba era la vacuna a los 15 meses pero yo ya obtuve tanta información negativa sobre las vacunas que estoy pensando que no voy a continuar con el programa de vacunación. ¿Hay algún peligro en actuar así? Me refiero a que, una vez administradas las primeras vacunas, aunque sean dañinas, ¿es mejor acabar el ciclo? Yo pienso que es mejor no intoxicar más el cuerpo de mi hija y por eso no me he presentado a la cita médica pero necesitaría vuestra confirmación. Muchas gracias y un saludo cordial.

Aniko Kostyal
(Barcelona)

No somos partidarios de las vacunas. Lo hemos manifestado muchas veces. Contra lo que se afirma la mayor parte no ha demostrado jamás su presunta eficacia y en cambio han dado lugar a multitud de efectos secundarios negativos. Ahora bien, en algunas sociedades –no en todas- la industria farmacéutica ha logrado que algunas sean obligatorias. Por presuntas razones de salud y protección social. Y se exigen para entrar en esos países y hasta para escolarizar a los niños. Una vergüenza pero hay que acatar las leyes o afrontar las consecuencias a nivel legal. Y ésa es ya una decisión personal. Debe tomarla usted. Nosotros lo que sí podemos es recordar que hemos explicado ya cómo afrontar sus efectos iatrogénicos, de forma eficaz en la mayoría de las ocasiones. Lea en el nº 102 el artículo -puede consultarlo en nuestra web: www.dsalud.com– que apareció con el título ¿Es posible desactivar los efectos negativos de una vacuna?


Estimado Sr. Campoy: estoy admirado por su Editorial de enero del presente año titulado Un descubrimiento excepcionalmente importante pues realmente hace justicia al descubrimiento de mi amigo y profesor, el doctor mexicano Isaac Goiz Durán. Su opinión al respecto –“Porque lo que este médico mexicano ha desarrollado es de una importancia tan extraordinaria que estamos realmente asombrados. Al punto de que estamos persuadidos de que probablemente se trate del descubrimiento más importante en medicina de las últimas décadas”– es una realidad que experimentamos cada día. Algunos casos tratados por mí con su técnica rayan en lo milagroso. Por ejemplo, inicialmente derivé a una paciente con un absceso cerebral del tamaño de una naranja pequeña que le provocaba crisis convulsivas epileptiformes a un centro de especialidades de Boston donde la paciente fue diagnosticada de Tumor Cerebral tipo Oligodentroglioma y tras dos años y medio de tratamiento lo consideraron incurable. Pues bien, vino hasta Guayaquil en Ecuador, la tratamos y regresó a Estados Unidos completamente curada. Asimismo tratamos un caso refractario a los tratamientos alopáticos de hepatitis C y fue curada con biomagnetismo. Y hay otros muchos casos de los que pacientes, familiares y amigos pueden dar fe. Si usted lo desea puedo enviarle algunos para publicarlos. Aún no han sido dados a conocer en conferencias y son inéditos. Es evidente que yo también considero el método casi milagroso y tengo interés en que las universidades terminen de formar a sus médicos con este conocimiento porque su ayuda sería de enorme importancia. Atentamente,

Dr. Oscar Bonilla
Guayaquil (Ecuador)

Le agradecemos su ofrecimiento y su testimonio. De hecho tenemos conocimiento directo de muchos casos similares en España pero no los publicaremos hasta tener toda la información posible y hacer luego una selección significativa de las grandes posibilidades del Par Biomagnético. Puede pues enviarnos si quiere algunos para que formen parte de un reportaje más amplio. En cualquier caso publicamos su e-mail por si compatriotas suyos o personas de países cercanos quisieran consultarle algo ya que, como sin duda sabrá, Discovery DSALUD se distribuye físicamente hoy además de en España y Portugal en Argentina, México, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Guatemala.


Sr. Campoy: suelo leer siempre que puedo su interesante y polémica revista y quisiera agradecerles el papel de contrapeso que desempeñan frente a la industria farmacéutica que ha sesgado gravemente la investigación médica desde hace más de 100 años. Verá, tengo 51 y toda mi vida he dormido mal pero mis repetidas quejas no encontraron otra respuesta por parte de la clase médica que los hipnóticos -que siempre rechacé por mi criterio naturista- o -yo trabajo entre médicos (bueno, de hecho trabajo de médico)- la indiferencia. Un día, debido a una pequeña lesión que me sangraba, acudí a un dermatólogo que sospechó una patología hereditaria pero tras casi un año de creer que la tenía (los primeros análisis positivos luego no se confirmaron…¡qué cosas pasan!) finalmente se descartó. Sin embargo a raíz de ello descubrí, con gran sorpresa (soy yogui, vegetariano y naturista desde los 15 años), que mis cifras de tensión arterial eran “bestiales” (permítaseme la expresión). Así que ya que estaba en manos de un internista hospitalario pedí a éste que estudiara la posibilidad de que padeciera Síndrome de Apnea/Hipopnea del Sueño (SAHOS). Describo todo lo anterior para ilustrar cómo incluso una persona que siempre se ha cuidado y está en relación con la medicina puede sufrir tamaño retraso (por múltiples motivos) en el diagnóstico y tratamiento de esa patología. El SAHOS es relativamente fácil de solucionar y con un coste moderado (claro que aquí la industria farmacéutica está interesada en que NO se diagnostique y solucione, tanto porque la solución no es farmacológica como porque se evitarían numerosas patologías crónicas graves que generan un enorme consumo de medicamentos). Por eso probablemente el SAHOS está infradiagnosticado (se estima una prevalencia del 2-4% en mujeres y del 4-8% en hombres) cuando según estudios japoneses podría ser la principal causa de hipertensión arterial (epidemia). De hecho es causa de diabetes, cardiopatías y enfermedades mentales (recuerdo el caso de uno de mis pacientes que estuvo siendo tratado durante muchos años con numerosos fármacos para una supuesta enfermedad mental que una vez que le dirigí hacia el estudio de su SAHOS se solucionó y éste mejoró rápida y grandemente). Provoca además accidentes de todo tipo, produce una gran pérdida de calidad de vida y problemas interpersonales y, por si fuera poco, reduce notablemente la productividad y la capacidad de trabajo de quienes la padecen con el gran perjuicio económico personal y social que ello conlleva. No sé si ustedes han publicado mucho, poco o nada sobre el SAHOS pero en cualquier caso les estimularía a seguir o empezar a hacerlo. Finalmente quisiera pedirles ayuda pues desde que llevo dos semanas usando la CEPAP como tratamiento de mi SAHOS experimento una aerofagia muy molesta que dificulta mi vida, sin duda altera la flora intestinal y, por tanto, mi salud. Siempre había tenido problemas de meteorismo intestinal pero nunca lo había relacionado con deglutir aire a causa de un problema en la glotis hasta revisar el funcionamiento de ésta para comprender mejor el SAHOS y ver su posible relación con la aerofagia tras intuir la notable conexión de ambos fenómenos. Habitualmente el meteorismo se ha relacionado con problemas en la masticación y deglución de comida, en las mezclas de alimentos, en un mal funcionamiento hepático o en la alteración de la flora intestinal pero desde que he experimentado esto creo que la causa más importante de meteorismo puede ser la aerofagia por disfunción de la glotis. Me gustaría recurrir a su ayuda para investigar dicho tema y buscar posibles soluciones pues no es asunto baladí. Agradecido de antemano le saluda.

Antonio Martí

Aclaremos al lector no versado que el CEPAP es un dispositivo que permite usando una mascarilla llevar aire a presión de forma continua a la persona afectada. Dicho esto y por lo que se refiere al meteorismo –sobre la apnea no hace falta que añadamos más que la necesidad de valorar la incidencia en ella del sobrepeso y la obesidad en bastantes casos- añadiremos que son muchos los médicos que afirman que el meteorismo se puede deber a “tragar” aire –de ahí el concepto de aerofagia– por hablar a la vez que se come, masticar chicle de manera habitual o fumar. Y quizás sea verdad en algunos casos pero las principales causas están en una masticación insuficiente –o deficiente por falta de piezas dentales-, una incorrecta insalivación –si los alimentos no se mezclan suficientemente con saliva es notablemente más difícil su metabolización. Todo esto –y mucho más- se explica en el libro La Dieta Definitiva donde asimismo se cuenta la importancia de entender que los trozos de cualquier alimento que se ingiera deben ser siempre pequeños –del tamaño de un dado– porque si no se hace así las enzimas tendrán dificultades para cumplir su función –les costará llegar hasta la parte central del alimento– y la digestión será mucho más prolongada. Los seres humanos no somos rumiantes. Como se explica que hay que masticar despacio y suficientes veces cada bocado; en el caso de la carne, por ejemplo, unas treinta veces. Frecuencia que debe ser aún mayor si faltan piezas dentales. En el libro se insiste igualmente en la necesidad de que se ensalive bien todo lo que se coma. Es la única manera de que se forme correctamente el bolo alimenticio. Piénsese que la saliva –que segregamos constantemente en la boca– es básicamente plasma sanguíneo filtrado que contiene –en proporciones variables– iones de bicarbonato (para neutralizar la acidez que causa la fermentación bacteriana), moco (para cohesionar y lubricar la comida), lisozima (una enzima con propiedades antibacterianas) y amilasa o ptialina (una enzima que fracciona las dextrinas y los almidones convirtiéndolos en glucosa). Cabe añadir que el tiempo que tarde la digestión dependerá del tipo de comida. Y así, si lo que se ha ingerido es líquido –agua, zumos, sopa, gazpacho, etc.– o glúcidos solos, sin mezclar, la digestión será muy rápida. Por eso si se decide a desayunar frutas y zumos se sentirá bien, fuerte y, a la vez, ligero. Por el contrario, las grasas –sobre todo las saturadas– y las proteínas son mucho más complejas de digerir y el estómago tarda mucho en ese proceso: hasta 24 horas. Y más en el caso de las proteínas de la carne que en las del pescado, el marisco o los frutos secos. De hecho la carne debe tomarse siempre acompañada de fibra –una buena ensalada es lo suyo– porque de lo contrario el proceso de digestión puede durar 72 horas en lugar de 24. Con todas las molestias que eso implica, posibilidad de putrefacción en el intestino incluida y, por ende, de formación de gases. Cabe añadir que también este problema puede deberse a una escasa producción de enzimas –y en tal caso conviene tomarlas en forma de suplementos con las comidas- o a la existencia de cándidas –y en tal caso conviene tomar siempre tras comer un poco de bicarbonato sódico con agua-. Y, por supuesto, a la ingesta de productos que puedan fermentar en el estómago.


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120
Octubre 2009
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