CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 124 / FEBRERO / 2010

Señor Director: le escribo desde Cartagena de Indias (Colombia). Me enteré de la existencia de esta maravilla de revista por un familiar que me la obsequió en uno de mis viajes a Santiago de Cali y quedé atado a Uds. Ahora la consigo en puestos de revistas aunque acá llegan con retraso. Por medio de internet he estado disfrutando de los diferentes artículos y autores que han publicado en números anteriores. Me atreví a escribirles -con el riesgo de no ver publicada esta carta ya que no vivo en España y no soy español- porque me llamó poderosísimamente la atención la declaración de emergencia sanitaria en Estados Unidos por el presidente Obama a causa del virus A-N1H1. Nosotros en Cartagena de Indias curamos cualquier tipo de gripe con plata coloidal y agua de mar pura nebulizada. En pocas horas el virus está controlado. En suma, el objetivo de esta nota es decirles que en mi blog pueden las personas interesadas aprender a hacer plata coloidal y purificar el agua de mar de manera sencilla. Es http://enbuenasmanoselartedecurar.lacoctelera.net. Un cordial saludo,

Dr. Rubén Darío Díaz Granados
Fundación Clínica Internacional de Odontología Holística y Terapia Marina «Enrique A. Diaz Granados”

Publicada queda su carta y su web, información que vendrá bien a muchos de sus compatriotas muchos de los cuales -al igual que los de otros muchos países, especialmente de Iberoamérica- nos piden mes tras mes que les facilitemos contactos y datos en cada uno de ellos que no podemos ofrecerles porque sencillamente no los tenemos. Es la ventaja y el problema de Internet: nuestra web es visitada en estos momentos por más de medio millón de personas al mes de medio mundo (datos independientes ofrecidos por Urchin Sofware Corporation) y nosotros estamos en España.


Hola. La verdad es que después de leer el número de la revista en el que hablaron sobre la leche de soja quedé algo desconcertada ya que como el mismo artículo dice he creído durante este tiempo que era la mejor leche que podíamos tomar. Así que, ¿qué tipo de leche es la buena, la que podemos tomar y reúna todo lo necesario para mayores y pequeños? Si la leche de vaca no es buena -y eso lo he comprobado porque cuando decidí eliminarla de la dieta de mi hijo le desaparecieron la dermatitis y los dolores de tripa en el desayuno y a mí se me quitaron los ardores de estómago- y la soja no es buena, ¿que podemos desayunar? ¿Qué alternativas hay? Tengo dos hijos pequeños y debo saber qué darles si les suprimo la leche de soja. Un saludo a todo el equipo.

Rosa Pijoan Zubizarreta

La creencia de que la leche es poco menos que imprescindible en la alimentación es falsa. Aunque se haya impuesto incluso entre la clase médica y los nutricionistas. Lo único realmente útil en ese producto es el calcio pero la mayor parte del mismo desaparece en el proceso de pasteurización y por eso luego hay que reincorporarlo. De ahí que muchas marcas incluyan en sus envases lo de “enriquecida con calcio”. En suma, el calcio de la leche que se consume al beberla es… el que se le añade procedente de otras fuentes. Cuando hay numerosos alimentos ricos en calcio biodisponible. En algunos casos hasta conteniendo ocho veces más calcio que la leche. Por ejemplo, las almendras, el nabo -una de las verduras más ricas en calcio-, el brécol, las coles de bruselas, las pipas de girasol, los cacahuetes, las nueces, los higos, las cebollas, las alubias secas, las hortalizas, los cereales, los granos de sésamo y, especialmente, las sardinas pequeñas ingeridas sin quitar las espinas. Incluso los productos fermentados de soja como el miso, el tempeh, la salsa de soja o el natto. En cuanto a la leche de soja nosotros también creíamos que era sana pero tras haber investigado mejor hemos visto que no parece ser así y nuestra obligación es contarlo. Que luego los lectores decidan hacer o no caso de la información no es asunto nuestro. Dicho esto si usted decide aún así darles leche puede optar por la de cabra (la de oveja es bastante más fuerte y los más pequeños la toleran peor). Otra posibilidad es que ingieran leche de avena, quinoa, arroz, almendras o nueces (sabiendo que la de almendras suele provocar también a veces intolerancia y/o alergia). En cambio los problemas de la leche no suelen ser igual de intensos cuando se consumen subproductos como el requesón bajo en grasas, el yogur natural, el petit-suisse ligero o el kéfir de leche pasteurizada. Pero insistimos: la leche no es necesaria.


Sr. Campoy: soy asidua lectora de la revista y alabo los esfuerzos de usted y de sus colaboradores por darnos alternativas a la medicina convencional y por proporcionarnos un atisbo de esperanza en los casos de enfermedades crónicas. Empecé a leer sus artículos sobre los beneficios de la leche de soja en artículos de Discovery DSALUD aparecidos en los números 7, 18, 23, 33, 62, 64, 101, 105 y 108 y en la sección de Alimentación del nº 48 así como en la edición web de Alimentación nº 25, 37, 40, 53, 62 y en una carta al director del n º 119. En mi familia todos tomábamos leche de vaca semidesnatada o preparado lácteo con omega-3 pero después de leer sobre sus bondades en los artículos arriba indicados decidimos tomar leche de soja Gerblé y Frias porque las propias empresas nos confirmaron que no contenían productos transgénicos y pudimos observar que pasado un tiempo las alergias que teníamos mis dos hijos y yo prácticamente desaparecieron. Pero ahora, al leer el artículo sobre la soja, me asaltan una serie de dudas y de preocupación que resumo en unas pocas líneas. Porque según el artículo puede provocar diversos efectos secundarios. En él se dice que las isoflavonas -tomadas mayoritariamente por mujeres de todas las dietas en la perimenopausia- están relacionadas con el desarrollo de bocios en el tiroides, el cáncer de tiroides y el cáncer de páncreas, con envejecimiento cerebral prematuro, disminución de las capacidades cognitivas y mayor tasa de demencia y alzheimer, y con una menor asimilación por el organismo de vitaminas y minerales esenciales; como, por ejemplo, el hierro (anemia). De momento y como acción cautelar mi familia y yo hemos decidido dejar de tomar leche de soja hasta que se aclare el tema de las isoflavonas. Tengo pues una serie de preguntas que realizar: ¿qué posibles daños internos nos ha podido causar ya que la tomamos desde hace más de 3 años? ¿Volver a la leche de vaca o existe acaso otra alternativa? ¿Podría indicarnos si es aconsejable la leche sin lactosa o el preparado con lactasa? ¿Es posible que la deficiencia de hierro en los análisis de sangre de mi hija y mía se deba a la leche de soja? A mi hija de 16 años le han detectado en un electrocardiograma un bloqueo incompleto de rama derecha y HBAHH. ¿Podría informarme sobre dicha anomalía? Se despide una lectora preocupada. Saludos.

Mª Pilar Leal

Cuando en la sección de Alimentación del nº 121 dimos a conocer el artículo que apareció con el título La leche de soja y los productos elaborados con soja sin fermentar no son aconsejables iniciamos el texto con la relación de los números donde habíamos alabado sus virtudes recordando asimismo que en el nº 48 dedicamos a la soja en la misma sección un texto. Usted añade ahora otros números en los que aparece alguna frase suelta aconsejando que se tome en lugar de la leche de vaca así como una respuesta en la sección de Cartas. ¿Insinúa al hacerlo que pretendíamos ocultar acaso algo? Lo ignoramos pero lo que tenemos claro es que a usted le ha molestado mucho ese artículo. ¿Prefiere quizás que en el futuro no rectifiquemos nada de lo que hayamos podido afirmar si comprobamos posteriormente a su publicación que lo que se decía en un texto era erróneo o incorrecto? Porque no es nuestra forma de actuar. Nos pregunta luego si es mejor volver a la leche de vaca o existen otras alternativas y creemos que la respuesta a la carta anterior se lo debe haber aclarado. En cuanto a si es aconsejable la leche sin lactosa o el preparado con lactasa… a nuestro juicio no. No es un problema “solo” de la lactasa (que también). Lea el reportaje que al respecto apareció en el nº 84 con el título ¿Es la leche animal adecuada para el consumo humano? porque su contenido es lo suficientemente explícito. En cuanto a si el consumo de leche de soja puede ser causa del déficit de hierro de su hija obviamente lo ignoramos pero recordamos que en el ya mencionado nº 121 dimos a conocer la afirmación de Sally Fullon –presidenta de la Fundación Weston A. Price, institución sin ánimo de lucro que publica estudios e informes sobre nutrición y salud humana- en el sentido de que así puede suceder. Según ella el ácido fítico que contiene puede bloquear la absorción de minerales agregando que “los vegetarianos que consumen tofu como sustitutivo de la carne y de los productos lácteos se arriesgan a sufrir graves déficits de minerales. Los resultados de déficits de calcio, magnesio y hierro son bien conocidos pero no tanto los que provoca un déficit de zinc (…)” Explicando luego que “en experimentos dietéticos se ha comprobado que el uso de concentrado de proteínas de soja incrementa en el organismo las necesidades de vitaminas B12, D, E y K”. Dicho esto, ¿puede ser el consumo de leche de soja la causa del “bloqueo incompleto de rama derecha y HBAHH” de su hija? La verdad es que no tenemos forma de saberlo aunque el principal dato que puede llevar a pensar en esa posibilidad es el hecho de que un consumo continuado o elevado de proteínas de soja puede provocar un marcado déficit de lisina, aminoácido fundamental para mantener la estabilidad de las arterias junto a la prolina y la vitamina C (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el reportaje que apareció en el nº 64 con el título El método más eficaz para prevenir y tratar los problemas cardiovasculares cuyo antetítulo era precisamente el de La clave está en la vitamina C y en dos aminoácidos: la lisina y la prolina).


Sr. director: hacen usted y su Consejo Asesor una revista estupenda. Gracias. Quiero formular dos consultas: en primer lugar, ¿qué opinan de la vacunación del tétanos o tétano? ¿Es muy perjudicial, innecesaria? ¿Qué se podría resolver con un tratamiento natural sin necesidad de vacunase? La segunda cuestión está relacionada con el reportaje que publicaron sobre la soja. ¿Son perjudiciales las isoflavonas de soja? Es que mi madre las está tomando desde hace tres años cuando comenzó con los primeros síntomas de la menopausia por recomendación de su naturópata a fin de tener más estrógenos. Al leer el reportaje me he quedado un poco preocupado. ¿Hay otras alternativas para que el cuerpo siga teniendo estrógenos sin que sea perjudicial? ¿Debería seguir tomando las isoflavonas? Espero su respuesta.

Alberto Martínez
(Yecla)

Mire usted, cuando una persona se hace un corte en la piel y éste entra en contacto con tierra contaminada, estiércol, heces o algún objeto oxidado (clavos, anzuelos, cuchillas, etc.) en el que prolifere una bacteria o bacilo grampositivo llamado Clostridium tetani la herida se infecta. Hablamos de una bacteria que se multiplica en ausencia de oxígeno y una vez en el organismo segrega dos sustancias tóxicas -la tetanolisina y la tetanospasmina -que tras penetrar en las fibras nerviosas motoras periféricas pueden llegar hasta el sistema nervioso central -al inhibir la producción por las neuronas del neurotransmisor GABA y del aminoácido glicina- provocando espasmos musculares, parálisis y a veces hasta la muerte. Por eso lo suyo ante cualquier herida con un objeto oxidado o que entra en contacto con terreno contaminado hay ante todo que limpiar muy bien la herida, básicamente con abundante agua oxigenada porque al ser la Clostridium tetani anaeróbica muere al entrar en contacto con oxígeno. Y por eso mismo dejar luego la herida abierta, sin tapar, a fin de que la de el aire. Es asimismo útil para reducir la cantidad de bacterias aplicar en la herida -después del agua oxigenada- polividona yodada (el preparado más popular es el Betadine) ya que el yodo es un potente desinfectante. Y si hay riesgo elevado de infección plantearse el consumo de penicilina (o de tetraciclina cuando se es alérgico a la anterior). Ahora bien, si se tiene oportunidad hay que acudir al Par Biomagnético ya que esta bacteria se puede eliminar a menudo según el Dr. Isaac Goiz colocando dos imanes de unos 1.000 gauss en los riñones (uno con el polo positivo tocando la piel en el derecho y el otro con el polo negativo en el izquierdo). Es asimismo útil para prevenir problemas la ingesta de vitamina C, GABA y lisina así como un oxigenador celular como el Cellfood. La vacuna antitetánica se supone que previene la infección en el 99% de los casos pero contiene fosfato de aluminio –mineral éste neurotóxico- y son muchos quienes piensan además que esa eficacia no es real y que lo que de verdad funcionan son las medidas higiénicas aplicadas adecuada y rápidamente siendo ello lo que luego se achaca a las vacunas. Manifiesta asimismo su preocupación tras leer el texto sobre la soja que salió en el nº 121 sobre si el consumo de isoflavonas de soja es aconsejable o no. Bueno, pues vuelva usted a leerse el artículo porque es muy claro al respecto y en él se comenta que no es aconsejable consumirlas explicando por qué. Claro que quizás su duda se deba al artículo que con el título Las isoflavonas: algo más que sustancias nutritivas publicamos en el nº 58 -antes de tener la información que dimos luego a conocer en el nº 121- donde se insinuó que eran útiles en la menopausia. Si su madre quiere saber qué puede hacer dígale que lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que apareció en la sección de Medicina Ortomolecular del nº 42 con el título Cómo afrontar la menopausia.


Estimado Sr. Campoy: hace tiempo que me sale una especie de sarpullido (granitos) que va desde el cuello hasta el escote. No me pica y salió hace tiempo. Lo tengo casi todos los días. No es debido al sudor ya que me salen tanto cuando hace calor como cuando hace frío. Fui al dermatólogo, me dijo que tenía una dermatitis y me mandó una crema que no me ha hecho nada. Y tampoco me ha dicho por qué me salen dichas erupciones así que dejé de echarme la crema. ¿A que puede deberse? También quisiera hacerme una limpieza del organismo pero no sé qué «remedio» utilizar. He leído sobre uno que dura de siete a diez días a base de zumo de sirope de savia y zumo de limón pero lo veo un poco extremo ya que soy delgadita y si hiciese eso me quedaría en los huesos. ¿Puede indicarme algún otro que no sea tan extremista? Se despide de usted una gran admiradora de su maravillosa revista. La verdad es que están haciendo un trabajo encomiable y gracias a ella mucha gente, como yo, estamos abriendo los ojos a la gran farsa de la medicina tradicional que nos rodea. Espero noticias suyas. Un cordial saludo.

Mónica Fernández

Los médicos llaman sarpullido a la infección que aparece en la piel cuando se obstruyen las glándulas sudoríparas y aparece en ella una especie de microvesículas rojizas -sobre todo en cuello, axilas y brazos- que se acompañan de prurito. Suele deberse al sudor pero la causa también puede estar en el polvo, en alguna sustancia –natural (especialmente alimentos y plantas) o sintética- que le produzca alergia o en algún virus, bacteria u hongo así como en los rayos ultravioletas del sol. Claro que igualmente puede causarlo la secreción de toxinas por el cuerpo cuando éste opta por expulsarlas a través de la piel para eliminarlas más rápidamente. Nuestro consejo es que constate primero si se lo puede estar provocando la exposición al sol, alguna prenda textil –toallas, sábanas, mantas, edredones, bufandas, pañuelos u otra ropa de vestir, algún producto de higiene o cosmética –jabón, gel, champú, desodorante, colonia, etc.- o algún microbio (con el Par Biomagnético). Paralelamente pruebe si desaparece aplicando una cataplasma de bicarbonato sódico alternada con otra de cilantro. Dicho esto sepa que a la piel le perjudica muy especialmente la ingesta de sal, alcohol, azúcares, leche y grasas saturadas siendo en cambio muy beneficiosas las frutas –destacando el aguacate-, las verduras –especialmente el pepino-, los frutos secos, el germen de trigo y el pescado azul. En cuanto a la posibilidad de seguir un tratamiento ortomolecular se sabe que pueden ser beneficiosos suplementos de azufre, vitaminas A, C y D3 así como las del complejo B (destacando las B6, B8 y B9), ácidos grasos omega 3, PABA (Ácido paraaminobenzoico), zinc, silicio y ácido gammalinoleico. Aunque quizás sea más rápido que todo ello probar con una crema de especial eficacia de la que ya hemos hablado otras veces: Blue Cap de Laboratorios Catalysis. En cuanto a su interés en desintoxicarse le animamos a hacerlo porque hemos explicado ya en varios artículos que hoy es algo imprescindible cada cierto tiempo a causa de las toxinas con que hemos envenenado el aire, el agua, la tierra, las plantas y los animales que luego pasan a nosotros al respirar, beber y comer. Una persona corriente de edad media acumula hoy más de 150 sustancias tóxicas en su organismo porque éste no es ya capaz de deshacerse de ellas. Hay numerosos estudios científicos que lo demuestran y por eso hemos publicado igualmente diversos artículos explicándolo. Le sugerimos pues que lea en nuestra web –www.dsalud.com- los que han aparecido al menos en los números 12 (Cómo desintoxicarnos en sólo diez días donde explicábamos cómo funciona la cura con sirope de savia y limón que menciona)-, 67 (Cómo desintoxicar el hígado en apenas unas horas con consejos de la doctora Hulda Regehr Clark), 78 (¿Es el ensuciamiento celular la causa de muchos cánceres? con los consejos del Dr. Claude Lagarde), 88 (Cómo afrontar ortomolecularmente la intoxicación química del organismo donde José Ramón Llorente explica qué hacer a nivel ortomolecular), 91 (La intoxicación del hígado puede ser la causa de numerosas patologías, texto en el que José María Cardesín explica qué hacer en tales casos) y 106 (La importancia de eliminar las piedras del hígado, la vesícula y los conductos biliares donde se explica el radical y eficaz método propuesto por Andreas Moritz). Todos ellos están a su disposición.


Estimado Sr. Campoy: mi más sincera enhorabuena por su revista. Soy una lectora que, al igual que varios amigos míos, aprecia sinceramente la rigurosidad y utilidad de su trabajo. Por eso nos gustaría saber la opinión que les merece la siguiente cuestión sobre la que hemos recibido contradictorias opiniones médicas, todas ellas dentro de la medicina tradicional. Sería importante para nosotros teniendo en cuenta la confianza que tenemos en su criterio. El problema es el siguiente: partimos de un cuadro mantenido en el tiempo de episodios repetidos de bajones psíquicos, de hundimiento anímico severo, que a menudo se acompañan con una bajada de forma física (falta de fuerza, sensación de cansancio, dolores y malestar corporal, a veces comparable a la sensación corporal después de una paliza). Lo que podría parecer una depresión sin embargo no es considerada así por los profesionales que tampoco diagnostican ninguna otra enfermedad o problema psiquiátrico ni psicológico concreto de importancia. Como pese a ello los episodios de bajones, tristeza y hundimiento persisten pensamos -junto con los profesionales de salud mental- buscar alguna razón física u orgánica que pudiera provocar dichos bajones físicos y, fundamentalmente, psicológicos. Elucubramos sobre causas hormonales o sobre cualquier otro baremo medible analíticamente. En esa búsqueda de un posible camino que diera respuesta a la causa de nuestro problema probamos a realizar una analítica con dos valores: el litio y la serotonina. El resto de valores analizados dieron resultados normales (ferritina, colesterol, glucosa, hormonas tiroideas…). Todo menos los dos conceptos nunca medidos hasta ahora y sobre los que teníamos esperanzas en encontrar valores irregulares. Y así fue. Las pruebas analíticas dieron los siguientes resultados: Litio: <0,10 mEg/L (siendo sus valores de referencia de 0,70 a 1,40). Y serotonina/ suero: 27 ng/mL (siendo sus valores de referencia de 80 a 450). Es decir, el litio y la serotonina estaban muy bajos según la lectura que un paciente realiza de su analítica a juzgar por las cifras. Pero lo que nos pareció un hallazgo o una posible explicación biológica del problema dejó de serlo en el momento en el que un médico (neurólogo) nos interpretó dichos resultados. Según él la medición del litio sólo sirve en los casos de tratamientos en los que se administra litio. No era nuestro caso y por tanto esa cifra tan baja no significaba absolutamente nada. Y respecto a la serotonina nos dijo que la que se había medido tampoco tenía ningún significado pues sólo serviría para dar algún dato el valor de otra serotonina interna no medible en sangre. Es decir, dieran lo que dieran o hubiesen dado esos niveles de litio y serotonina analizados no había que hacer caso a los mismos. Un especialista en Medicina Interna, posteriormente, coincidió con esa opinión. Pero otros dos médicos, seguidamente, creyeron por el contrario que lo mejor sería intentar subir los niveles de litio y serotonina -en línea con nuestro parecer- nada más ver los resultados de los análisis. Así que en lugar de proseguir de consulta en consulta pasando por todas las especialidades para ver cuántos están a favor de una opinión y cuántos en contra hemos pensado en tomar otras vías para intentar resolver la cuestión que nos ocupa: si significan o no algo esas cifras analíticas. Y una de ellas, en la que confiamos, es que ustedes nos den su opinión al respecto. Les quedaríamos muy agradecidos. Reciban un atento saludo.

M. C. V.
(Madrid)

Hace ya una década un grupo de científicos dirigido por Husseini K. Manji constataría con ratones en la Wayne State University de Detroit que tras cuatro semanas de ingesta el litio estabilizaba el estado de ánimo y aumentaba la materia gris en el cerebro al estimular la producción de neuronas. Posteriormente -en el 2007- un equipo de trabajo del Instituto de Envejecimiento Buck (California, EEUU) dirigido por Gordon J. Lithgow –el estudio se publicó en Journal of Biological Chemistry- demostró que la esperanza de vida de los nematodos (gusanos) de la clase C. elegans -primer organismo pluricelular cuyo genoma completo se secuenció- se incrementa en un 46% suministrándoles litio; en su opinión porque reduce la actividad de un gen que modula la estructura de los cromosomas. De hecho por eso el litio se recomienda desde hace años en casos de depresión y otros problemas neurológicos aunque es más inteligente consumirlo de forma natural porque se necesita muy poca cantidad y está presente en frutas (fresas, frambuesas, moras y grosellas), cereales integrales y germinados (arroz, maíz y trigo), legumbres (judías, garbanzos, lentejas, habas y chícharos), alfalfa (las hojas y las semillas), hortalizas (berros, patatas, nabos y pimientos) y algunas plantas de consumo habitual (romero, tomillo y jengibre). En cuanto a la serotonina se trata de una monoamina neurotransmisora que sintetizan las neuronas en el sistema nervioso central pero también las células enterocromafines en el tracto gastrointestinal. Coligiéndose que su déficit, entre otras cosas, aumenta el mal humor y provoca cuadros de ansiedad, angustia, miedo y agresividad al igual que ocurre con el déficit de otros neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina. Cabe añadir que es necesaria para elaborar la melatonina -proteína que fabrica la glándula pineal y es la encargada de regular el sueño siendo ésa la razón de que el organismo produzca más serotonina al atardecer y menos al amanecer. Pues bien, no dormir de noche –por razones de trabajo o diversión-, el estrés, el alcohol, el exceso de azúcares en sangre –normalmente por culpa de la ingesta de hidratos de carbono refinados- y los cambios hormonales -sobre todo en los estrógenos- alteran sus niveles. De hecho hoy se asocian los niveles bajos de serotonina con desequilibrios mentales como la esquizofrenia, el autismo, el trastorno obsesivo compulsivo, la hiperactividad infantil, la depresión, los estados de agresividad, las migrañas, el estrés y el insomnio. Y para prevenir su déficit lo mejor es evitar todo lo antes mencionado así como consumir triptófano, aminoácido esencial precursor de la serotonina. Recordemos por último que son ricos en triptófano el arroz, los cereales, los huevos, la soja, el pollo, el pavo, el queso, los plátanos y las leguminosas. En otras palabras, que los niveles de litio y serotonina estén bajos sí es importante. Nosotros le sugerimos por ello que la persona que padece el problema siga a rajatabla durante unos meses La Dieta Definitiva –hemos repetido muchas veces que no se trata de una simple dieta para adelgazar (que también) sino un método que ayuda a recuperarse de cualquier enfermedad, cáncer incluido- y siga un tratamiento ortomolecular adecuado dirigido por un buen profesional (le sugerimos contactar con José Ramón Llorente en el 96 392 41 66).


Sr. Campoy: lo primero que quiero es darles la enhorabuena por la revista. Y en segundo lugar agradecerles que me den su opinión sobre lo que paso a escribirle. Soy una mujer de 37 años y llevo casi 8 tomando bebida de soja (Yosoy de Liquats Vegetals) y brotes de soja germinados en mis ensaladas. Y siendo consciente de que esta «leche de soja» no contiene ni calcio ni hierro he llevado siempre una buena alimentación que aporta todo lo necesario a mi organismo. Bueno, pues mis dudas aparecieron el día en que compré la revista y leí el artículo sobre la soja de Alfredo Embid con los problemas que causa y produce porque yo no he tenido ni el primero. Y digo esto con toda seguridad puesto que cada año, por imposición de la empresa o a voluntad propia, me hago un reconocimiento médico completo. La soja no me ha vuelto diabética ni me ha producido alteraciones en la tiroides. Tengo puntualmente el estrés que pueda generar una situación en concreto pero inmunológicamente estoy como un roble. Las analíticas siempre han dado que no tengo anemia y mi hígado está bien, al igual que los niveles de colesterol. No padezco de ninguna alergia (es más, mucha gente que nunca ha probado la soja tiene muchas alergias). Tampoco he tenido ni tengo ningún quiste ni tumor -por lo de las alteraciones del material genético que produce la soja según Embid-, ni dolores de cabeza, ni alopecia, ni peores habilidades mentales. Ni tampoco alteraciones del comportamiento. Sr. Campoy, de verdad que me resulta chocante lo que expone Embid en el artículo. Creo que ocho años son más que suficientes para haber tenido alguna de esas «alteraciones que produce la soja» consumida diariamente como vengo haciendo yo. Sin ánimo burlón, ¿seré caso de investigación? Es más, le cuento: tengo una amiga a la que hace años le encontraron un quiste ovárico y acto seguido le dieron tratamiento médico y cita para el quirófano pero ella fue a un naturópata que le recomendó dejar todos los lácteos y sus derivados y tomar bebida de soja. Bien, pues así lo hizo sin tomar la medicación del médico y en cuestión de unos meses el quiste le desapareció. Los médicos ni se lo creían… pero se adjudicaron la gloria. Hoy en día esta amiga tiene un niño precioso, ninguno de los dos tiene » alteración» alguna y ella sigue con la bebida de soja. Yo creo que no hay nadie que sólo se alimente de bebida de soja y por tanto es lógico que con los demás alimentos den al organismo calcio, hierro, ácidos grasos omega 3 y 6, vitaminas de todo tipo, etc. También hay que hacer lo mismo si se toman leches de vaca, cabra y oveja. La soja, en suma, no creo que sea tan mala como la pintan aunque sepamos que todo en exceso es malo. Me encantaría que pudiera contestar y darme su opinión. Y de nuevo quiero agradecerles el trabajo que realizan. Un cordial saludo.

Sonia
(Galicia)

Hay cientos de millones de personas dispuestas a dar el mismo testimonio que usted sobre la leche de vaca, el gluten, las nueces o los mariscos… por citar solo algunos ejemplos de alimentos bien conocidos que provocan a otros tantos millones de personas desde ligeras intolerancias y malestar soportable hasta shocks anafilácticos. Pero que unos los toleren bien no implica que otros los toleren muy mal. Y que la leche de soja causa los problemas descritos en el artículo que usted menciona no es discutible hoy. ¿Qué a usted parece sentarle bien –y decimos parece- y decide seguir ingiriéndola? No seremos nosotros quienes le digamos que no lo haga. Nosotros nos limitamos a informar de lo que a muchas personas les provoca y dejamos al lector que decida por sí mismo. Respetamos el libre albedrío. A fin de cuentas los cigarrillos son demostradamente cancerígenos más allá de cualquier duda y hay millones de personas que mueren de viejos en sus camas sin haber padecido cáncer tras décadas fumando. Y hay millones que ingieren aspirinas desde hace años y no han tenido problemas nunca y otras que no pueden decir lo mismo tras haber sufrido una hemorragia cerebral porque los muertos no hablan. Mire, hemos dicho muchas veces que cada persona es un mundo. Y que el sistema inmune de cada una de ellas es único. Ésa es la verdad. Pero asimismo hemos explicado que hay patologías que se desarrollan de forma tan lenta como silenciosa -es decir, sin dolor- que cuando se manifiestan son ya difícilmente afrontables. Y nuestra obligación ética es darlo a conocer cuando lo sabemos.


Señores: en primer lugar quiero dejar claro que a mí, en general, me gusta la línea editorial de su revista pero el último artículo sobre la soja me ha defraudado. Me parece un ejercicio de demagogia injustificado y una provocación. Además todas las referencias o datos que aportáis se contrarrestan con otros informes y estudios que corroboran que el consumo de soja reporta beneficios para la salud. Quiero resaltar que ustedes hacen referencia varias veces durante el citado artículo a la “industria alimentaria” y quisiera saber si nos meten a todos en el mismo saco. Ustedes hacen una defensa a ultranza de las medicinas complementarias a lo largo de todo este tiempo y me parece bien pero crear esta alarma social con el consumo de soja me parece del todo inapropiado. Además los lectores de su revista son personas con un cierto nivel cultural y consumidores o potenciales consumidores de herbolario o establecimientos de dietética en general. A continuación paso a puntualizar los desmanes del citado artículo: en primer lugar la “chorrada” -si se me permite la expresión- del Sr. Embid de que la soja es un cóctel de antinutrientes que altera el equilibrio hormonal. Los fitoestrógenos o isoflavonas tienen una acción moduladora o modificadora del estatus hormonal del ser humano y una actividad 200 veces menor que las hormonas humanas (hay un estudio realizado por los Dres. Kava Dolbaum y Blen de San Leandro (California) en el que se valoró el contenido en isoflavonas de 150 plantas medicinales y la soja aparecía en primer lugar; además se comprobó su afinidad con los receptores intracelulares de progesterona aumentando la sensibilidad de los mismos y reduciendo la frecuencia de ciertos tipos de cáncer. Ésta referencia es del Dr. Berdonces. En cuanto a los antinutrientes ni siquiera lo voy a comentar porque ya hay suficientes estudios en el mundo en la línea contraria. En cuanto al consumo de soja en Oriente lo de que apenas se consume -o, en todo caso, sólo los fermentados de soja- no tiene ningún sentido. Sobre todo si tenemos en cuenta que el consumo medio de una mujer oriental en isoflavonas es de 40 miligramos mientras en una occidental es de sólo 5 miligramos. Y en cuanto a que se consume poco en oriente baste recordar que para los emperadores chinos la soja era una de las cinco semillas sagradas junto con otros cereales y en Japón, por ejemplo, en algunas empresas hay instaladas máquinas expendedoras que ofrecen sopa de miso y otros derivados de soja a sus empleados. Con respecto a los inhibidores de la tripsina cabe recordar que es una purina y se neutraliza en el proceso de elaboración de la mayoría de productos derivados de la soja, especialmente los fermentados. Y en cuanto a las flatulencias, que sí es verdad en parte, hay que decir que de su fibra se extraen tres sustancias -rafinosa, estaquiosa y verbascosa- que son digeridas o fermentadas por la flora bacteriana y que provocan beneficios saludables a nivel de colon. En cuanto a la osteoporosis, un estudio realizado en Estados Unidos y publicado en Archives of Internal Medicine el año 2005 confirmó que el extracto de soja reducía el riesgo de fracturas en un 30% aproximadamente. Respecto a la genisteína, según informó el Dr. Cooney del Duke University Eye Center en el año 2006, podría atenuar la progresión de la retinopatía diabética; funciona como antioxidante y como inhibidor de la aldosa reductasa, enzima que transforma la glucosa en sorbitol, un alcohol glucósido que en grandes cantidades puede acabar en retinopatía y en neuropatía. Con referencia a la relación que ustedes hacen en la infancia no voy a aportar ningún dato porque no lo tengo pero si les diré, como experiencia en la práctica diaria en mi herbolario, que tengo muchas clientas que dan a sus bebés leches de continuación (vegetales) o de soja sin ninguna consecuencia (y si no ya me dirán qué le administramos a un bebé intolerante a la leche de nacimiento). En este bloque y ya para terminar les diré que en un fabuloso artículo en una revista especializada el Dr. Berdonces se refiere a las precauciones básicas con la soja: moderación con las isoflavonas en embarazos de riesgo (hablamos de los suplementos, no de los alimentos), evitar la soja en caso de rinitis o asma (por el polvillo de la cutícula del haba de soja) y tener cuidado con el haba de soja en el caso de personas con cálculos renales ya que al ser rica en oxalato deben tomarla con moderación. Con respecto al hierro se ha demostrado que puede interferir el hierro no hemo pero se pueden tomar suplementos de hierro en estados carenciales. Finalmente sí hay algo de cierto, aunque teóricamente, en que empeora el hipotiroidismo ya que inhibe la síntesis de la hormona tiroidea e incrementa la TSH. Espero que me publiquen esta carta y confío en que haya una rectificación o, por lo menos, que se valgan de otros autores reputados como el Dr. Messina -que no queda muy bien en su artículo- para contrarrestar lo dicho en el mismo. Con esto quiero decirles que, desde mi modesta posición, se han equivocado. Sirva decirles que soy vegetariano desde los seis años y regento mi herbolario -que fundó mi padre en el año 1977- desde hace veinte años aproximadamente. Y quiero agradecer de antemano la labor de denuncia que hacen, que me parece loable, pero espero asimismo que sepan encajar las críticas. Es una actitud que debiéramos tener todos. Un saludo, a pesar de todo, cordial y afectuoso,

Enrique Alfredo Galassi Maroto
(Alicante)

Bien, publicada queda su carta aunque obviamente no estamos de acuerdo ni con lo que manifiesta ni, sobre todo, con que califique usted gratuitamente el trabajo de alguien con la experiencia y profesionalidad de Alfredo Embid -coordinador de la Asociación de Medicinas Complementarias como “un ejercicio de demagogia injustificado y una provocación”. Moléstese usted en saber de quién habla y para ello nada mejor que leer la revista que dirige desde hace muchos años –Medicina Holística– y visitar las dos webs que además coordina: www.amcmh.org y www.ciaramc.org. Dicho esto agregaremos que estamos muy cansados de la costumbre de mucha gente de “matar al mensajero” cuando algo no le gusta. Mire usted: Alfredo Embid no da “su opinión”. Se limita a dar a conocer los resultados de trabajos científicos efectuados por investigadores de todo el mundo y publicados en revistas científicas de prestigio (aunque a nosotros muchas no nos lo parezcan). ¿Que eso molesta a quienes han obtenido resultados diferentes o a quienes viven de productos cuyas presuntas propiedades se critican? Estamos seguros de que lo tiene en cuenta pero ello no le impide ser honesto y negarse a ejercer la censura interesada que exigen otros para salvaguardar sus intereses. Alfredo Embid no se ha inventado un solo dato ni ha puesto en boca de nadie lo que no ha dicho o escrito. ¿Entiende eso? Es más, él mismo, como terapeuta que es, recomendó durante muchos años el consumo de “leche de soja” convencido como estaba –al igual que usted- de sus presuntas bondades. Algo que sin embargo, cuando tuvo más datos que contradecían su creencia, no le impidió rectificar públicamente y pedir disculpas a quienes entonces hicieron caso de sus consejos. Y eso le honra. En cuanto a la argumentación de su carta observamos que mezcla usted de forma inapropiada las cosas. Lo que en ese artículo básicamente se afirma es que ni la leche de soja ni los productos no fermentados son buenos para la salud porque pueden dar lugar a multitud de problemas (aunque no siempre y no a todo el mundo como ya explicamos en la respuesta a la carta anterior). La salsa de soja, el miso, el tempeh, el natto o la lecitina de soja no presentan los mismos problemas (tomados con moderación). Y nosotros vamos a darle un argumento “no científico” que apoya los estudios científicos: acuda usted a cualquier restaurante oriental –y eso incluye los de Occidente- y encontrará en casi todos ellos esos platos… y en ninguno leche de soja. Salvo que el dueño sea occidental o los clientes le hayan “exigido” a quienes lo regentan que la tengan y éstos la incorporen como ya han hecho con el vino o el whisky (por ponerle dos ejemplos). Se lo volvemos a repetir: los orientales no consumen de forma habitual leche de soja salvo en caso de extrema pobreza y necesidad perentoria de alimentarse. Ni productos de soja no fermentados. En fin, hemos dado ya demasiadas vueltas a este tema dado que ha causado sumo revuelo y nuestra obligación era hablar de ello y contestar a nuestros lectores pero lo damos por zanjado. Es usted libre de consumir leche de soja y productos de soja no fermentados así como aconsejarlos tomar a sus clientes si sigue creyendo que son buenos -en especial en el caso de los bebés y las mujeres con desajustes hormonales- pero nosotros también vamos a seguir desaconsejándolo.


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