CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 130 / SEPTIEMBRE / 2010

Sr. Director: en primer lugar reciba mi agradecimiento porque la revista me ha abierto los ojos respecto a la medicina convencional. Le escribo para exponerle el caso de mi madre. Tiene 81 años y confía bastante en la medicina convencional por lo que cuando tiene la más mínima cosa acude enseguida al médico pese a lo mal que lo pasamos con mi padre, fallecido hace algo más de un año a causa de un cáncer. Le trataron con quimio y radio -en contra de mi opinión-, padeció graves efectos secundarios y nunca llegó a recuperarse. El caso es que mi madre empezó hace unos meses a padecer dolor en el lado derecho de la cabeza que le empeoraba cuando se metía en la cama y mejoraba cuando se levantaba. Sin embargo ahora le dura todo el día. Acudió al médico de cabecera y éste la derivó al neurólogo que la mandó un TAC y una analítica para ver la velocidad de sedimentación. Cuando fue a por los resultados la dijeron que tiene arteritis en la cabeza -no sé si se llama arteritis temporal-, que su velocidad de sedimentación era de 30 y que el colesterol sérico estaba en 215. Y como tratamiento la recetaron Tryptizol, un antidepresivo. Dicen que se trata con esteroides y le mandaron media pastilla todas las noches asegurándola que no hay otro tipo de tratamiento. Y que volviera a los dos meses para ver si había mejorado porque si no fuera así la tendrían que hacer una biopsia. Mi consulta es si existe alguna causa para la aparición de la arteritis porque ellos dicen que no la hay. ¿Hay algún sitio donde traten esta dolencia con otro tipo de medicina en la zona de Madrid puesto que somos de Guadalajara? ¿Qué suplementos le vendría bien tomar? Ella padece de colon irritable, diverticulosis, reflujo gastroesófagico y aerofagia (desde hace varios años). También es hipertensa. Toma Opiren Flash, una pastilla diaria desde hace bastante tiempo y dos pastillas diarias para la hipertensión, una de Co-Vals y otra de Vals-80. También toma suplementos de selenio (un comprimido diario). Por cierto, ¿es bueno tomar selenio a largo plazo? El año pasado le hicieron ponerse la vacuna del tétanos porque la tocaba. La vacuna de la gripe común y de la gripe A no se las ha puesto porque la he podido convencer. Nada más. Perdón por esta carta tan larga. Me gustaría que me pudiera contestar -ya sé que tiene gran cantidad de cartas- antes de que mi madre vuelva a ir a consulta en junio. No encuentro ningún tratamiento alternativo en internet. Un saludo y enhorabuena.

M.S.G.
(Guadalajara)

Mire usted, el Tryptizol puede provocar estreñimiento que ocasionalmente puede inducir un íleo paralítico, retención urinaria, visión borrosa, trastornos de la acomodación, glaucoma, hipertermia, somnolencia, hipotensión ortostática y taquicardia -especialmente en ancianos-, arritmia cardiaca, depresión miocárdica, erupciones exantemáticas, leucopenia, agranulocitosis, ictericia colestática, reducción de la concentración, alucinaciones, pesadillas, manía, parestesia, cefalea, neuropatía periférica, ataxia, temblor, convulsiones, tinnitus, estomatitis, náuseas, vómitos, alteraciones del gusto (sabor agrio o metálico), fotodermatitis, disartria, conjuntivitis, anisocoria, mialgia, galactorrea, impotencia sexual, pérdidas menstruales. A veces hasta episodios de convulsiones, fiebre con sudoración, hipertensión o hipotensión, dificultad en la respiración, pérdida de control vesical y rigidez muscular grave. En cuanto al Opiren Flash puede provocar dolor de cabeza, mareos, diarrea, estreñimiento, dolor de estómago, náuseas, vómitos, flatulencia, sequedad o dolor de boca o garganta, erupción cutánea, picor, cansancio, depresión, dolor articular o muscular, retención de líquidos, hinchazón, fiebre, inquietud, somnolencia, confusión, alucinaciones, insomnio, trastornos visuales, vértigo, alteración del gusto, pérdida de apetito, inflamación de la lengua (glositis), reacciones cutáneas como sensación de ardor o picazón bajo la piel, hematomas, enrojecimiento y sudoración excesiva, sensibilidad a la luz, pérdida de pelo, sensación de hormigueo (parestesia), temblor, anemia (palidez), problemas renales, pancreatitis, inflamación del hígado (puede manifestarse por piel u ojos amarillentos), hinchazón del pecho en varones, impotencia, candidiasis (infección fúngica, pude afectar a la piel o a la mucosa), angioedemas (inflamación de la cara, lengua o faringe, dificultad para tragar, urticaria y dificultad para respirar), reacciones de hipersensibilidad graves -incluido shock anafiláctico-, descenso de la presión arterial, estomatitis, colitis cambio en los niveles de sodio, colesterol y triglicéridos, reacciones cutáneas muy graves con enrojecimiento, vesículas, inflamación grave y pérdida de piel; hasta una reducción del número de leucocitos. Y por lo que se refiere al Co-Vals puede provocar hinchazón en cara, lengua o faringe, dificultad para tragar, urticaria y dificultad para respirar, tos, presión arterial baja, mareos, deshidratación (con síntomas de sed, boca y lengua secas, reducción de la frecuencia de urinación, orina de color oscuro o piel seca), dolor muscular, cansancio, hormigueo, entumecimiento, visión borrosa, pitidos o zumbidos en los oídos, mareos, diarrea, dolor en las articulaciones, dificultad para respirar, disminución severa de la diuresis, nivel bajo de sodio en la sangre (a veces con náuseas, cansancio, confusión, malestar y/o convulsiones), nivel bajo de potasio en sangre (a veces con debilidad muscular, espasmos musculares y/o ritmo cardiaco anormal), nivel bajo de células blancas en sangre (con síntomas como fiebre, infecciones en la piel, dolor de garganta o úlceras en la boca debido a infecciones y debilidad), aumento del nivel de bilirrubina en sangre (que, en casos graves, puede provocar que la piel y los ojos se pongan amarillos), aumento del nivel de nitrógeno ureico y creatinina en sangre (que pueden indicar una funcionamiento anormal del riñón), aumento del nivel de ácido úrico en sangre (que, en casos graves, puede desencadenar un ataque de gota) y síncopes (desmayo). En suma, su madre tiene una salud increíblemente buena porque pocas personas en el mundo serían capaces de tomarse esos fármacos y vivir mucho tiempo. Puede afirmarse que sobrevive no “gracias a” sino “a pesar de” sus médicos y de los fármacos que éstos la han recetado. Si tras los simples datos ofrecidos no sabe usted qué le conviene hacer a su madre no seremos nosotros los que se lo digamos. Y lamentamos no haberle respondido antes de junio como pedía pero el cúmulo de cartas que recibimos es ya tal que no damos abasto y hemos explicado que esta sección tiene por objeto orientar de forma general y nosotros no tratamos pacientes. Damos información y orientamos. La decisión es luego del lector. Y lo que le sugerimos es que su madre acuda a un médico naturista que no la atiborre de fármacos tan inútiles para recuperar la salud como perjudiciales. ¿Es su madre una persona enferma que toma fármacos por eso o una persona que toma fármacos y por eso enferma?


Mi nombre es María, tengo 47 años y desde que era bebé sufro pérdidas de consciencia que hasta el momento nadie me ha dicho a qué son debidas. Mi madre me cuenta que cuando tenía unos 10 meses notó que algo me sucedía pues advirtió que se me caía la cabeza para un lado y estaba inconsciente. Me llevaron a multitud de médicos pero no le daban soluciones. Le dijeron que si era de las anginas, que si era de digestivo, que si era neurológico; en fin, miles de cosas porque no sabían. Desde que tengo uso de razón y me acuerde -más o menos a partir de los 8 o 9 años- esas pérdidas de conocimiento me vienen sucediendo siempre por las noches. No siempre se desarrollan de la misma manera. Es decir, unas veces suceden al comer cualquier cosa -nada en particular- y otras veces, simplemente, se me descompone el cuerpo. Cuando es al comer, al poco tiempo, noto que me ha sentado mal la comida y noto un vacío en el estomago. Así puedo pasar el resto del día y al llegar la noche noto como si una corriente eléctrica me recorriese el cuerpo y sé que me voy a poner mala. Es una sensación extraña. Me voy hacia la cama porque sé que voy a perder la consciencia pues noto que empiezo a perder la visión y el oído. En el tiempo que estoy inconsciente, más o menos unos 2 o 3 minutos, es como si me pasara una película por mi mente muy deprisa acompañada de cierto zumbido, como cuando se va la imagen de la televisión y se queda la pantalla con ese granillo que hace ruido. Cuando voy recuperando el sentido lo primero que recupero es el oído y oigo a mi madre que me está dando pequeños golpes en la cara para reanimarme; seguidamente recupero la vista y me acuerdo de lo que ha pasado. El restablecimiento viene acompañado de vómitos además de sudores y frío. Controlo los esfínteres y no expulso espuma por la boca ni me muerdo. Sí me dicen que me pongo muy rígida. Al cabo de unos minutos de recuperar la consciencia me vuelve a suceder lo mismo y así puedo estar desde las 10 de la noche hasta las 5 o 6 de la mañana, perdiendo el conocimiento continuamente. Después me siento cansada y me voy durmiendo. No me vuelve a suceder esto hasta pasado un tiempo; siempre cada 3 o 4 años. Hace algún tiempo decidí apuntar en el calendario las fechas de las crisis porque notaba que me sucedían más a menudo, quizás debido a los trastornos de la menopausia (se me retiró la regla a los 44 años): fueron el 10 de septiembre de 2006; el 15 de octubre de 2007 y el 4 de octubre de 2008. De momento no me ha vuelto a suceder. Aunque de los años anteriores no tengo anotaciones sí sé que eran episodios cíclicos, cada tres o cuatro años. En 1995 me hicieron una resonancia magnética pues una de las veces que estuve ingresada en el hospital me dijeron que podía ser epilepsia No encontraron nada; dio totalmente limpia. Tengo que añadir que he estado varias veces ingresada porque al no parar de perder la consciencia me llevaban al hospital. Me han hecho toda clase de pruebas: la del sueño, electroencefalogramas, electrocardiogramas… En fin, multitud de pruebas pero sin resultado satisfactorio. No creo que sea la única persona a la que le pase esto y por eso espero que ustedes me puedan ayudar a contactar con algún especialista que pueda orientarme. Esperando noticias suyas reciban un cordial saludo y mi más sincera felicitación por la revista.

María

Mentiríamos si le dijéramos que sabemos lo que le puede estar pasando pero si no le encuentran ninguna malformación a nivel orgánico le sugerimos ante todo que averigüe si está usted parasitada o si hay alguna bacteria, virus u hongo que le esté afectando a nivel neurológico. Pruebe con el Par Biomagnético. Averigüe asimismo si su cerebro está contaminado con algún o algunos metales pesados. Y si así se detectara sométase a una desintoxicación y quelación profundas. Mire igualmente si está sometida a contaminación telúrica o electromagnética en su casa y/o lugar de trabajo. Y hágase un test de intolerancia alimentaria para ver si hay algún alimento que pueda estar haciéndole daño. Lo ideal sería que hiciera La Dieta Definitiva una temporada para evitar los fritos, las grasas trans y las saturadas, los aditivos alimentarios, la leche -y sus derivados-, el café, el alcohol y los hidratos de carbono refinados. Y asegúrese de que no le falta ningún nutriente, especialmente aminoácidos esenciales como el triptófano. Si quiere hacerlo bajo orientación profesional le sugerimos que acuda a la consulta en Bilbao del Dr. Javier Aizpiri; neurólogo y psiquiatra es además médico naturista (su teléfono es el 94 444 26 79).


Estimado Sr. Campoy: mi más sincera enhorabuena por la labor realizada a través de su publicación. Se trata de una vía de consulta y formación de gran interés para quienes, como yo, buscamos algún otro camino para resolver -o al menos mitigar- cuestiones relacionadas con la salud. Me gustaría exponerle mi caso: se trata de una dolencia neurológica diagnosticada hace tan sólo un mes y que según los médicos puede tener su origen en la infancia. Después de reiterados episodios de pérdida de conocimiento con desmayos prolongados (20-30 minutos) que se han visto incrementados estos últimos meses fui sometida a varias pruebas para descartar problemas de tensión, azúcar y corazón. Durante el último desmayo me ingresaron en el hospital donde me realizaron pruebas más exhaustivas. La conclusión fue que era un problema neurológico. Después de dos semanas me comunicaron que debía iniciar un tratamiento de forma inmediata dada la alarma que generó los efectos producidos por lo que denominaron fallo neurológico severo en el córtex cerebral del hemisferio izquierdo. El tratamiento inicial con Keppra debía de resolver las descargas eléctricas que, a modo de una epilepsia aguda, se producían de forma muy regular en periodos tanto de actividad como de reposo. Los médicos establecieron que, pese a que el tratamiento no era específico para mi problema, si podría ayudar a que dicha actividad se regulara de forma rápida y efectiva. Tras iniciar el tratamiento de forma inmediata, elevando las dosis paulatinamente con breves espacios de tiempo, sufrí una reacción al mismo y tuve que ingresar en el hospital para estabilizar mi situación de mareos, vómitos, visión doble, problemas para respirar, afectación severa de epitelio y mucosas, convulsión y espasmos. Procedieron al cambio de medicación y me dieron Lamotrigina. La pauta utilizada es de menores dosis y una progresión lenta para evitar rechazo. Si bien el tratamiento a priori parece más suave -tengo crisis de convulsión, mareos y espasmos- detecto que es menos agresivo. Actualmente estoy con la dosis más pequeña y empiezo hoy mismo a elevarla. Durante este periodo de tiempo me han comunicado lo que a su parecer creen es el origen y motivo de mi dolencia siendo aun un diagnóstico a confirmar. El origen lo sitúan en un traumatismo craneoencefálico que sufrí a los 4 años de edad a consecuencia de un accidente. Me atropelló un coche. Estuve en coma dos días y los médicos le dijeron a mis padres que había tenido hematoma cerebral que se reabsorbió de forma natural en poco tiempo. Desde el accidente me realizaron diversos estudios neurológicos y a los 11 años determinaron que mi actividad cerebral era normal, razón por la que suspendieron el seguimiento. Durante ese periodo de tiempo sufrí crisis de desmayos que se prolongaron hasta los 20 años con mucha asiduidad. Luego, entre los 20 y los 30, remitieron. Y volvieron a incrementarse al cumplir los 40 (actualmente tengo 42). No obstante los dolores intensos de cabeza y los problemas de visión me han acompañado durante toda la vida. Los estudios realizados en la actualidad han detectado que el fallo neurológico del córtex cerebral ha sufrido una evolución negativa. Y eso les lleva a pensar que se trata de un problema degenerativo que en tan sólo dos meses ha avanzado. En la última consulta me han dado la posibilidad de que se trate de un tipo de esclerosis, sin determinar el tipo de la misma ya que las pautas manifestadas no son las habituales. En 15 días me realizarán de nuevo pruebas para ver la evolución. También verán la idoneidad del tratamiento administrado. Aun así, y a la espera de un diagnostico definitivo, me gustaría conocer su opinión sobre lo expuesto. Confío en su criterio. Dada la agresividad del tratamiento y lo prolongado del mismo me gustaría conocer alternativas que puedan colaborar en mi recuperación. Aunque mi actitud ante esta repentina contrariedad es positiva estoy preocupada por la evolución de la dolencia y los efectos que en mi desarrollo intelectual y calidad de vida puedan surgir por la agresividad de los tratamientos y los efectos secundarios de los mismos. Actualmente me mantengo de forma voluntaria en activo sin obviar que algunos días me es complicado acometer mis tareas profesionales cotidianas. Sin embargo, tengo el convencimiento de que la normalidad en mi vida contribuirá en mi evolución positiva tanto física como anímica. Confío en que me pueda aportar su opinión sobre lo anteriormente expuesto agradeciendo de antemano su dedicación y profesionalidad. Atentamente,

C. F. P
(Asturias)

Aunque el origen de su problema parece estar -a diferencia del narrado en la carta anterior- en una causa orgánica -el traumatismo craneoencefálico que sufrió a los 4 años- le sugerimos que siga las mismas indicaciones y, sobre todo, se piense muy mucho si seguir con la medicación que toma porque es paliativa –no curativa- y sus efectos secundarios son grandes. Piense que la Lamotrigina es un anticonvulsionante cuyo mecanismo de acción ni siquiera se conoce que puede provocar ¡convulsiones!, mareos, somnolencia, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, astenia, disartria, dispepsia, insomnio, rinitis, temblor, ataxia, rash cutáneo, visión borrosa, diplopía, ansiedad, confusión, depresión, irritabilidad, nistagmus, angioedema, discrasias sanguíneas, eritema multiforme, síndrome de Stevens-Johnson, necrosis epidérmica tóxica, fiebre, síndrome de hipersensibilidad y petequias. Dicho esto además del Dr. Aizpiri probablemente puedan ayudarla en la Clínica Euroespes sita en La Coruña que dirige el Dr. Ramón Cacabelos (981 78 05 05), miembro de nuestro Consejo Asesor. Es uno de los centros más avanzados del mundo en el diagnóstico y tratamiento de problemas neurológicos.


Sr. Campoy: mi más sincera enhorabuena por su revista. Tengo 47 años y hace dos que se me retiró la regla. Tengo sofocos (que hacen que me despierte constantemente), sequedad vaginal (uso K-Y crema), inapetencia sexual y cambios de humor. Empecé a tomar cápsulas de soja hace ya bastantes años por consejo de mi homeópata (él dice que la soja tóxica es la de grano verde) y las cambié por perlas de onagra. También me someto a terapia con el Quantum-Scio. Sin embargo sigo con los síntomas aunque en menor medida. En la revisión anual el ginecólogo me quiso convencer para que tome Botín (Tibolona) hasta los 50 pues afirma que con ese producto me desaparecerían todos los síntomas. También me mandó Colpotrofin (Promestrieno), una crema vaginal que me pongo antes de acostarme dos veces en semana. Y cada dos años me hago mamografías. He consultado en internet y he visto muchos estudios que hablan de un pequeño aumento de la incidencia de cáncer de mama. Me da mucho miedo. Nunca he tomado hormonas. Procuro hacer ejercicio con frecuencia y llevar una dieta lo más alcalinizante posible para que no se movilice calcio de los huesos; además tengo cálculos renales de oxalato cálcico. Por otro lado, mi vida en pareja se está viendo afectada. Os escribo para que me digáis si existe otra alternativa que no sea el tratamiento hormonal sustitutorio para que actúe, sobre todo, a nivel sexual. En otro orden de cosas les diré que he informado a los tutores del colegio de mis hijos, al director del centro y al A.M.P.A. del uso del Wi-Fi y sus peligros para la salud. Les llevé el artículo que publicaron ustedes e información sobre los dispositivos que existen para oficinas y colegios a fin de neutralizar los efectos negativos (concretamente los de Aquavital que son los que yo ya he puesto en mi casa) y me han contestado a través del A.M.P.A diciendo que no tienen ningún inconveniente en poner esos dispositivos por lo que me gustaría saber si son suficientes esos enchufes -como se asevera- para proteger un colegio. ¿Sirven los conos de argón? Desde aquí animo a todos los padres que se vean reflejados a que se movilicen en pro de la protección de nuestros hijos. Espero impaciente vuestra respuesta. Un fuerte abrazo.

S .G.
(Almería)

Mire, la Tibolona es un esteroide sintético que se comercializa para el tratamiento de los síntomas de la menopausia cuyas propiedades se supone que son parecidas a las de los estrógenos, la progesterona y los andrógenos pero su ingesta puede aumentar el riesgo de cáncer de mama y de endometrio además de embolismos no presentando ninguna ventaja sobre la terapia hormonal sustitutoria. Y el Colpotrofín es un fármaco que se supone restaura el trofismo de la mucosa de la vagina cuyos posibles efectos secundarios están en realidad por ver y que no entendemos para qué se lo mandan. En cuanto a la terapia hormonal sustitutoria llevábamos varios años explicando que no sirve para nada cuando en el 2003 –vea la sección de Noticias correspondiente al nº 52 de la revista- nos enteramos de que además comportaba más riesgos de lo que se decía pues también aumentaba el riesgo de desarrollar demencia y de sufrir ictus. Así lo indicaron unos trabajos publicados de forma monográfica en JAMA. El primer estudio se hizo sobre 4.532 mujeres postmenopáusicas de más de 65 años de edad sin demencia que fueron tratadas con una combinación de estrógenos y progesterona o placebo. Y el resultado fue claro: el riesgo de demencia fue casi el doble entre las que recibían tratamiento activo apareciendo ese riesgo ya el primer año y persistiendo en los cinco siguientes. Se constató además que la afirmación de que mejoraba los procesos mentales y la memoria no se correspondía con la realidad. Otro de los estudios realizados –con 16.608 mujeres- demostró que entre las mujeres tratadas con terapia hormonal el riesgo de sufrir un ictus o infarto cerebral aumentaba en un 31% en comparación con las tratadas con un placebo. Lo único que debe usted hacer es seguir una dieta adecuada –procurando evitar la carne hormonada ante todo- y si fuera necesario ingerir fitoestrógenos naturales. Por lo que se refiere a los enchufes que menciona estamos revisando la documentación disponible y nos haremos eco de los resultados en cuanto sepamos algo.


Sr. Director: he tenido problemas de salud desde la infancia. Con tiempo y mucho trabajo de investigación logré salir de una grave enfermedad crónica con la que llevaba bregando casi treinta años. Actualmente estoy completamente curada, algo que los médicos aceptan incrédulos pero expectantes pues no pueden negar la evidencia. Sin embargo, buscando mejorar de ciertos problemas que aun tengo he estado investigando sobre la zeolita. He visto los múltiples estudios que existen sobre ella pero cuando me disponía a tomarla he encontrado en internet que hay personas que afirman que produce cáncer por su contenido en aluminio. Me parece increíble con la de reseñas que también hay en internet diciendo lo inocua que es. No me arriesgo a tomarla. ¿Tienen ustedes algún experto que pueda aclarar este asunto? Además ¿por qué se suele vender en líquido a un precio abusivo cuando la zeolita es un mineral, una roca, y se vende superbarato en polvo tanto para consumo animal como humano? Hay mucha gente probándola para el autismo, según afirman con resultados prometedores ¿Nos están envenenando una vez más? ¿O sólo nos están timando? Porque yo sé que hay mucha gente que consume arcilla también por vía oral y también éstas son ricas en aluminio. ¿Están acumulando aluminio estas personas? Gracias por su maravillosa revista.

Chela González

Las zeolitas constituyen un amplio conjunto de minerales que comprenden silicatos alumínicos hidratados de metales alcalinos y alcalinotérreos estando básicamente formados por hidrógeno, oxígeno, aluminio y silicio y a nuestro juicio su ingesta no es aconsejable en absoluto. Y de hecho la única arcilla que contiene aluminio es la blanca o caolinita; no así el resto. Ésta no debe ingerirse. Dicho esto recordamos que el aluminio inhibe o limita la síntesis de diversos neurotransmisores fundamentales en las funciones cerebrales como la acetilcolina, la serotonina, la adrenalina, la noradrenalina y la dopamina. Y su relación con el alzheimer parece hoy clara. Mire, el aluminio puede unirse al ADN y modificar su estructura así como alterar la actividad de los genes. Y su absorción se produce tanto por vía oral como a través de la piel. De ahí que los cosméticos que lo contienen sean también una fuente de contaminación que se debe tener muy en cuenta. En todo caso sepa que el silicio contrarresta en buena medida esa actividad dañina así como la ingesta de ajo y cebolla. En resumen, desaconsejamos ingerir cualquier producto con aluminio.


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Septiembre 2010
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