CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 133 / DICIEMBRE / 2010

Estimados amigos: compro la revista desde que la descubrí en el nº 35 y tengo que decir que desde entonces no he leído nunca nada sobre un problema por desgracia bastante común entre las mujeres: los fibroadenomas de mama y la mastopatía fibroquística. Por eso me he animado a escribir a la revista y pediros que tratéis ambos problemas. Es un tema que me preocupa porque estoy diagnosticada de mastopatía fibroquística desde los 20 años y actualmente tengo 40. El ginecólogo me dice que es normal y no hay que preocuparse. Sin embargo me he tratado de esto con Medicina Sintergética y con el Par Biomagnético y me ha ido bien pero sin desaparecer del todo los quistes. El caso es que hace un año me apareció un bultito en la mama izquierda -unos 4 o 5 cm por encima del pezón- que noto duro y tiene una masa de unos 2 cm aproximadamente. No sé si es un quiste o no. La mama no está inflamada ni me duele. Por favor, ¿podrían indicarme algún remedio natural para eliminar ese bulto o fibroadenoma? No he encontrado ningún remedio ni en la revista ni en Internet y los ginecólogos no dan solución a esto. Un saludo.

Margarita Rodríguez Fernández
(Madrid)

Le sugerimos que lea el texto que con el título Todo organismo enfermo es un organismo acidificado y/o desnutrido publicó en el nº 129 el Dr. Alberto Martí Bosch (puede usted leerlo en nuestra web: www.dsalud.com). Porque en él se cuenta, de forma muy simplificada, que cuando nuestro sistema de limpieza o drenaje falla el material tóxico de desecho empantana el espacio intersticial -es decir, el espacio acuoso que baña los tejidos- intoxicándolo. Y que cuando las células están rodeadas de las propias toxinas que han generado no pueden vivir correctamente ya que su entorno se vuelve ácido por la acumulación de ácido carbónico, ácidos grasos y ácido úrico. Tres ácidos que son cáusticos y por tanto queman todo haciendo que las células se queden sin oxígeno y sin nutrientes. Y sin oxígeno y nutrientes sólo pueden pasar dos cosas: que las células sobrevivan y den lugar a distintas patologías –cáncer incluido- o se mueran. Siendo en este segundo caso cuando el organismo las fibrosa o enquista. Es como aparecen los fibromas y los quistes. Es decir, ésa es la causa de los fibromas mamarios, los fibromas uterinos, los fibromas prostáticos, los quistes de ovarios y los quistes mamarios (salvo que esa intoxicación/acidificación tenga lugar en los tejidos centrales porque entonces lo que aparecerá es fibrosis pulmonar, fibrosis renal, fibrosis hepática, quistes renales, quistes hepáticos o quistes pulmonares). De ahí que una vez formados los quistes o fibromas si el organismo está ya desintoxicado y no molestan lo mejor sea no tocarlos y olvidarse de ellos; obviamente si le molesta que se lo extirpen. Nuestro consejo es pues que desintoxique y alcalinice el organismo –hemos explicado muchas veces cómo hacerlo y en el propio artículo del que hemos hablado se cuenta- asegurándose de no ingerir alimentos, productos o fármacos que le agredan. Y en el caso de los problemas de mama eso incluye de manera especial la eliminación drástica en la dieta de la leche y todos sus derivados así como de los productos que la contienen: helados, pasteles, tartas, dulces, bollos, galletas, chocolate, etc.


Sr. Director: gracias por la información y orientación que ofrecen en esta sección –diferente a la de la medicina convencional- para casos difíciles como el mío. Verá, en el número 123 de la revista publicaron un caso muy similar al de mi sobrina quien cuando estudiaba 2º de Psicología comenzó con dolores de cabeza y no sabíamos qué le ocurría pero acabó siendo medicada por psiquiatras y estuvo tomando fármacos 5 años. En ese tiempo perdió la concentración y la memoria. Además a consecuencia de las medicinas le dejó de venir la regla. Se pasaba 20 horas en la cama y fumaba mucho. Hasta que la traje a mi casa donde comenzó a tomar homeopatía y a reducir la medicación. Ahora está más tranquila, recuperó la menstruación y no fuma. Sin embargo se está poniendo agresiva y habla de cosas incoherentes. Me he asustado en tres ocasiones porque dice que me va a hacer no sé qué alegando que “la pego y le clavo cuchillos”. La situación en casa está muy alterada. Mi marido está operado del corazón y no puedo seguir así. Ha comenzado con Anatheóresis, lleva 2 sesiones y el terapeuta ha dicho que está muy desestructurada emocionalmente y va a ser un proceso terapéutico largo y difícil. También ha ido al Par Biomagnético y nos han dicho que tiene un virus en el cerebro desde hace 7 años probablemente producido por el moco de un animal. Lo cierto es que en su casa tiene un perro y sus padres comentan que lo quería y lo tocaba mucho. También fui a la consulta del Dr. Alberto Martí Bosch y voy a empezar con un nuevo tratamiento de homeopatía pero me da miedo porque ella no me dice nada. Soy yo la que observa sus reacciones. Por favor, me gustaría ponerme en contacto con la hermana de ese chico para saber cómo le va. Llamé a la revista y me dijeron que no podían darme la dirección. Necesito por favor una forma de contacto con esa persona porque la psiquiatra de la Seguridad Social dice que la niña está muy mal y quiere ingresarla e incapacitarla. El chico al que me refiero firmó como A. Martínez. Le estaré muy agradecida.

Campo de Criptana
(Ciudad Real)

No estamos autorizados a facilitar información o datos de otros lectores como ya hemos explicado en varias ocasiones. Entendemos su posición pero no podemos hacerlo. Vemos en todo caso que usted ha seguido las sugerencias que dimos en aquella ocasión y nos congratula. Ahora queda esperar resultados pero nos preocupa que su sobrina pueda ejecutar sus amenazas. Contrólenla bien o será mejor que se planteen internarla hasta que se recupere. Dicho esto agregaremos que en el caso de su sobrina no basta lo que le sugerimos a ese joven y la razón es simple: a ella la han envenenado con fármacos iatrogénicos así que debe cuanto antes plantearse una terapia de desintoxicación profunda; es prioritario. Y que se plantee posibles déficits nutricionales. Le sugerimos que consulte para ello con la doctora Pilar Muñoz Calero (91 911 880 782).


Sr. Director: quiero felicitarle por su revista a cuya lectura me he aficionado. Mi consulta está motivada por un problema degenerativo que padece mi madre. Tiene 71 años y sufre una estenosis del canal medular a consecuencia fundamentalmente de una espondilolistesis entre las vértebras L4-L5. Ha tenido parestesias, hiperestesias, entumecimiento, calambres, sensación de presión y otras manifestaciones nerviosas. El traumatólogo le dijo que tenía que operarse y ponerse fijadores. Ella no quiere porque conoce algunos casos en los que a pesar de que mejoraron en el deambular luego tuvieron con el tiempo problemas debiendo ser nuevamente intervenidos. Además también parece que existe el riesgo de que las placas fijadoras se claven al adoptar determinadas posturas. Una chica me contó que no podía dormir de un lado porque se le clavaba y estaba muy arrepentida de haberse operado. Mi madre fue intervenida de una hernia discal hace 6 años con láser y no le sirvió de nada. Entonces tenía algunas protuberancias. Tengo que decir que mi madre ha estado cuidando de mi abuela hasta hace un año que murió con 93. También estuvo cuidando a mi padre durante un tiempo en el hospital durmiendo en los sillones de la habitación. Fue a partir de ese momento cuando su situación se agravó y le diagnosticaron la estenosis. Al principio estuvo acudiendo a un fisioterapeuta y quiropráctico hasta que éste le dijo que ya no la podía ayudar más. También estuvo con acupuntura un tiempo para luego dejarla porque empeoraba después de cada sesión. Llegamos incluso a desconfiar porque hay mucho intruso y malas praxis en este tipo de terapias. La hemos llevado durante el invierno a un balneario dos veces por semana, algo que retomaremos en cuanto cese el calor porque le iba muy bien. Además estuvo tomando Silicio Orgánico casi un año, Renoven y vitamina C. Actualmente está siguiendo un tratamiento homeopático haciendo reposo moderado y le han desaparecido las parestesias, las sensaciones de presión, el entumecimiento y los calambres. Pero cuando se excede en su actividad lo más mínimo empeora notablemente y comienza a perder el equilibrio y a caminar con las piernas abiertas. Naturalmente ha subido de peso a causa del reposo. Sin duda todos esos tratamientos la han beneficiado pero me pregunto si hay alguna posibilidad de que la biorresonancia o la neuralterapia le ayuden a aliviar los síntomas -con la homeopatía, el balneario, el reposo y todo lo demás ya lo consigue ahora-, corregir la espondilolistesis y reducir la estenosis para ir poco a poco aumentando las posibilidades de llevar una vida medianamente activa. Mi madre vive en un pueblo de Murcia. ¿Podría recomendarme algún terapeuta cerca? Muy agradecida.

Juana

Le sugerimos que lleve a su madre a Clinalgia (968 28 16 25). Se trata de un centro (www.clinalgia.com) llevado por los doctores Rodríguez e Hidalgo en el que se utilizan varias de las terapias de las que hemos hablado estos últimos años en la revista. Está en Murcia y creemos que podrán ayudarla ya que tienen amplia experiencia.


Sr. Director: me gusta vuestro trabajo tanto por su calidad como por el rigor con el que tratáis los temas de salud. Os sigo tanto a través de la web como de la revista y aunque soy consciente de la infinidad de personas que solicitan ayuda os pido de corazón una respuesta a mi problema. Desde hace un año sufro malas digestiones, dolor en el estómago -de intensidad variable-, hinchazón –también de estómago- que me puede afectar al lado derecho o izquierdo, hartazgo, acidez y reflujo a las 2 o 3 horas de comer. Nunca puedo cenar. Tengo que comer muy poca cantidad y necesito ganar peso. Estoy harto de visitar especialistas y de hacerme pruebas que no arrojan ningún resultado revelador. Lo único que apareció después de hacerme una endoscopia y un estudio intestinal con bario fue un cardias y las sospechas de mala absorción. Nadie sabe decirme a qué puede deberse esa mala absorción. Me dicen que me prepare para realizar una enteroscopia que me exige tragarme la famosa cápsula enteroscópica que va enviando imágenes a un monitor. Estoy hecho polvo. Las analíticas son casi normales salvo que las defensas están bajas, la GPT un poco elevada y el marcador ASCA (anticuerpos IGA) sale positivo. Pero tampoco me explican qué significa lo anterior. Y los tratamientos que me ponen (Motilium, Suxidina, Omeprazol…) sólo me hacen empeorar. Para alimentarme me oriento bastante por La Dieta Definitiva y los desayunos los hago a base de fruta. Bien, pues en uno de esos días en los que te pones a dar vueltas en busca de una salida me puse a releer un número de la revista (la nº 121) y me llamó la atención el artículo del doctor Félix López Elorza sobre el Síndrome HANA. Me identifico mucho con el cuadro sintomático que describe (dolor al presionar, piel seca y problemas discales que me están apareciendo sin causa aparente) y he llegado a pensar por eso que ahí puede estar la raíz de mi problema. Le hablé a mi médico acerca de una posible histaminosis, me miró raro y sonrió. Su actitud me hizo suponer que no tiene el más mínimo conocimiento acerca de este asunto así que por mi cuenta decidí hacerme un test de intolerancias alimenticias y me salió positivo a todos los lácteos (no los tomo hace tiempo), a las levaduras, a algunos frutos secos y a algunos mariscos. Pero no al trigo ni al resto de cereales. Dejé pues de tomar todo eso pero no consigo mejorar. Luego, cuando leí el artículo referente a la enzima DAO, me quedé muy preocupado porque he sido un gran consumidor de antibióticos, corticoides y vacunas para tratar una alergia a los ácaros del polvo que me ocasionaban bronquitis severas y cuadros asmáticos durante mi adolescencia. Afortunadamente ahora no tengo estos problemas. En fin, me gustaría saber cómo puedo recuperar la diaminoxidasa si la tengo destruida. ¿Hay algún complemento y/o alimento que ayude a restaurarla? ¿Existe alguna prueba que revele si hay una carencia de esa enzima? ¿Cómo se puede regular la histamina en el organismo? ¿Qué alimentos la contienen? Mis analíticas revelan amilasa y lipasa normales. Soy estudiante de tercer año de Arquitectura, tengo 21 años y estoy planteándome dejarlo todo porque me encuentro sin ánimo para seguir adelante. Me faltan la concentración y el rendimiento. Por último, les agradecería me recomendaran algún especialista en mi comunidad: Galicia. Muchas gracias.

Manuel
(A Coruña)

El artículo al que usted se refiere apareció en el nº 121 con el título La causa de numerosas patologías se debe a procesos de histaminosis alimentaria y en él ya se explica que los alimentos más ricos en histamina son los fermentados. Por otra parte se genera mucha histamina en los peces -por descarboxilación bacteriana del aminoácido histidina- cuando su manipulación y preservación es inadecuada; lo que sucede por ejemplo cuando se almacenan en lugares con poca higiene y sin suficiente refrigeración durante tiempo prolongado (está constatado de hecho que suele haber niveles altos de histamina en el atún, la caballa y la macarela). Así que suprimiendo los fermentados, el pescado poco fresco, los quesos, los embutidos, el trigo y restringiendo el consumo de carne roja mejora la salud de los afectados. Sin olvidar que muchos fármacos –especialmente los antibióticos- inactivan la enzima diaminooxidasa (DAO) por lo que debe igualmente suprimirlos. Debe saberse por otra parte que la histamina ingerida se detoxifica en el tracto intestinal no sólo por la acción de la enzima diaminaoxidasa (DAO) sino de la N-metil transferasa (HMT) y que ese mecanismo de protección puede inhibirse si la ingesta de histamina -o de otras aminas biógenas- es muy alta o si las enzimas son bloqueadas por otros compuestos. Sin olvidar que potencian su toxicidad la trimetilamina, el óxido de trimetilamina y otras aminas biogénicas como la putrescina, la cadaverina, la anserina, la espermina y la espermidina. Por otra parte, hemos explicado ya varias veces que en nuestro cuerpo hay unas proteínas plasmáticas llamadas inmunoglobulinas que se conocen por cinco letras que de forma abreviada se denominan IgG, IgA, IgM, IgE e IgD. Pues bien, las igM son los anticuerpos que producen los linfocitos B ante la primera exposición a un antígeno (digamos que es la “respuesta primaria” del organismo; por ejemplo, ante una primera vacuna). Las igG son los anticuerpos más frecuentes y se producen tras varias exposiciones a un antígeno (por ejemplo, tras la segunda dosis de una vacuna). Su producción es siempre más veloz y abundante que la primera. Las igA aparecen cuando hay una invasión de microorganismos patógenos a través de membranas mucosas como la nariz, los ojos, los pulmones o los intestinos. Las igE son anticuerpos que actúan de forma inmediata produciendo incluso reacciones alérgicas agudas. Y las igD son anticuerpos presentes en pequeña concentración pero aún no se comprende bien su función aunque se sabe que actúan como receptores antigénicos. En suma, las inmunoglobulinas son anticuerpos que el organismo utiliza para defenderse de agresiones externas. Y si usted identifica como propios los clásicos del Síndrome HANA no sólo debe tener en sangre exceso de inmunoglobulinas A (igA) sino de inmunoglobulinas E. Porque la primera vez que las IgE reaccionan a una sustancia parte de ellas se unen a los basófilos de la sangre y a los mastocitos de los tejidos y entonces la persona queda sensibilizada sin que ni siquiera se entere de ello ya que no sufre reacción alguna. En cambio la segunda vez que esa sustancia entra en contacto con el organismo éste reacciona de forma fulminante liberando aminas vasoactivas -como la histamina- en el espacio extracelular provocando distintos tipos de reacciones en cadena que dan lugar a muy variados síntomas y que pueden ir desde mareos, vómitos, diarreas, edemas o dermatitis hasta un shock anafiláctico. Dicho lo cual cabe agregar que se debe valorar si no sufre usted también lo que se conoce como hiperpermeabilidad intestinal. Por tanto debe ser un especialista quien estudie su caso de forma personalizada. Le sugerimos por ello que consulte a alguno (por ejemplo a la Dra. Esther de la Paz en el 91 431 35 16).


Sr. Director: mi padre fue operado de cáncer colorrectal y le dejaron una ileostomía durante aproximadamente un año. Además durante la intervención le detectaron metástasis en 3 ganglios de un total de 42. Debido a la falta de conocimiento y a que lo que dice el médico «va a misa» con posterioridad se sometió -en contra de mi opinión y de la de mi marido- a un tratamiento de quimioterapia y radioterapia. Por suerte también se sometió a terapia con el Quantum SCIO lo que le sirvió para evitar la mayoría de efectos secundarios de esos tratamientos tan agresivos. Cuando finalizó con la quimioterapia y la radioterapia empezó a padecer fuertes dolores de barriga con hinchazón y dureza abdominal. Al principio no le salía nada a la bolsa pero luego terminó vomitando los residuos acumulados. El médico nos comentó que estos síntomas podían ser debidos a adherencias intestinales que en ocasiones ocurren tras una intervención de este tipo. Para su desgracia estos episodios fueron en aumento hasta convertirse en algo cotidiano: un día estaba bien y al otro mal. También sufría una pérdida sustancial de peso. Entonces el médico tomó la decisión de extraer la ‘bolsa’ y volver a conectar el intestino. Esa intervención tuvo lugar a finales del pasado mes de julio y después de la misma el médico quedó muy sorprendido –así nos lo hizo saber- pues al visualizar el intestino delgado vio que estaba «todo quemado y formando un ovillo enmarañado» debido al tratamiento de radioterapia. Nos dijo que no nos podía asegurar una correcta unión de la sutura realizada y que había un alto riesgo de peritonitis. La recuperación de mi padre tras la intervención fue muy lenta aunque la unión de la sutura finalmente fue bien. Sin embargo el estado actual es si cabe peor aún que antes de intervenirlo en julio pues al menos antes no se notaba tan hinchado y tenía menos molestias después de comer. Ahora la digestión es muy lenta y las obstrucciones intestinales son de nuevo muy frecuentes. También tiene vómitos. Le pusieron un tratamiento con cortisona y otros antiinflamatorios. También le propusieron utilizar la cámara hiperbárica en caso de que el anterior tratamiento no de resultado pero esta última opción no parece muy recomendable en el caso de mi padre ya que padece de epilepsia y, según indican en un reportaje de su revista, no está indicada en un caso así. De todas maneras debido a la ineficacia hasta la fecha del tratamiento seguido yo quisiera que utilizara la cámara hiperbárica dado que la epilepsia la tiene controlada desde hace muchos años con Tegretol; prefiero que tenga una crisis controlada a que siga en el estado actual. Por iniciativa nuestra se está tomando unas cápsulas de áloe vera y ha iniciado de nuevo el tratamiento de biorresonancia con el Quantum SCIO. En base a lo expuesto acerca de la cámara hiperbárica y el tratamiento que sigue mi padre para la epilepsia, ¿recomendaríais que realizase este tratamiento? ¿Y qué otros tratamientos veríais adecuados? Por último, ¿veis viable la interposición de una denuncia al radiólogo que determinó la dosis de radiación a mi padre? Reside en la provincia de Barcelona. ¿Podéis recomendarme algún abogado o gabinete jurídico que pueda atender adecuadamente nuestro caso?

María Dolores Peñafiel Cañero
Terrassa (Barcelona)

A su padre le han envenenado –la quimioterapia consiste en dar venenos a ver si así se mueren las llamadas “células cancerosas” y el paciente sobrevive- y quemado interiormente –la radioterapia consiste en abrasar tejidos con radiaciones- así que la posibilidad de que esté mejor que antes es -en este caso y en cualquier otro similar- sencillamente nula. Y además padece epilepsia lo que limita posibles tratamientos. Ahora bien, ¿de verdad cree usted que el Tegretol está ayudando a su padre? ¿Se ha molestado en leer el prospecto con detenimiento? Porque se trata de un auténtico catálogo de horrores. Hágalo despacio y luego pregúntese si su padre no está como usted describe… ¡a causa de ese fármaco! Mire, hemos dicho muchas veces que los enfermos tienen que optar por un tipo de tratamiento u otro cuando se encuentran mal; por tomar fármacos que en el mejor de los casos alivian sólo algunos síntomas pero no curan nada o por ayudar a la naturaleza sin agredirla. Su padre optó por una vía y el resultado ya lo conoce. Y nos va a permitir que dudemos de que esté dispuesto a tomar otro camino olvidándose del convencional. Porque acudir a la vía natural sólo para paliar los graves efectos de la vía farmacológica es una pérdida de tiempo y de dinero. Y llevar a los oncólogos a los tribunales un esfuerzo poco menos que inútil pero si desea intentarlo le sugerimos que consulte con D. José Aznar en el 93 353 72 94; está especializado en ello. Sentimos ser tan contundentes pero es hora de que no sólo usted sino todos nuestros lectores entiendan que ambas formas de afrontar los problemas de salud son muy raramente compatibles o complementarias.


Estimado Sr. Director: antes de empezar a plantear mi reflexión quiero transmitirle mi agradecimiento a usted y su equipo por contribuir de manera tan beneficiosa a que la población cuente con otras informaciones de salud que se aparten de la ortodoxia y del poder establecido. Lo mismo ocurre con otros ámbitos del conocimiento, en lo que concierne al desarrollo del ser humano en todas sus potencialidades. Este aspecto lo ubico como antropólogo social y cultural. El motivo de mi escrito es plantear lo siguiente: hoy se habla mucho de las pensiones y de la edad de jubilación pero poco del alarmante aumento de las incapacidades permanentes como resultado -en gran medida- de la incapacidad del propio sistema sanitario para recuperar procesos patológicos crónicos. En mis más de 20 años de trabajo como D.U.E. de Empresa más de un 20% del personal jubilado lo ha sido por incapacidad permanente derivada de enfermedad común (por si alguien podría pensar en motivos profesionales) en un promedio de 8 años antes de la edad oficial de jubilación. Realmente, si no fuera porque cada vez más gente utiliza la medicina alternativa en cualquiera de sus formas -incluidas las de los curanderos y sanadores serios, que no los farsantes- hace ya tiempo que el sistema sanitario habría colapsado. La medicina oficial nos vende a menudo logros muy sofisticados en intervenciones quirúrgicas y medios de diagnóstico pero la realidad cotidiana pasa porque patologías como el asma, las alergias, las enfermedades reumáticas y las del sistema músculo-esquelético en general –además de un largo etcétera de enfermedades con pronóstico muy sombrío- no responden de manera óptima a los tratamientos ortodoxos y pasan a engrosar y depender de la caja común de los cotizantes. Es evidente que cada vez hay más enfermos debido a diversos factores -como una alimentación cada vez más quimicalizada, polución, relaciones sociales cada vez más difíciles y conflictivas, estrés, sobreconsumo de medicamentos, sobrecarga de radiación electromagnética, mala calidad del agua, etc.- y llegar a la edad de jubilación será cada vez más difícil. Este verano tuve sin embargo la oportunidad de conocer el sistema sanitario chino y quedé impresionado al ver la capacidad de resolución que tienen, tanto en patologías agudas como crónicas. Y es que ellos combinan a la perfección la Medicina Tradicional China y la occidental lo que permite enfocar las patologías y darlas curso eficazmente hacia la curación o mejoría en un altísimo porcentaje. En suma, la salud de la población occidental está deteriorándose en progresión geométrica y con los recursos farmacológicos que las multinacionales sacan al mercado no será posible más que cronificar y colapsar el Sistema Nacional de Salud además de contribuir a la quiebra de la Seguridad Social. Reciba un afectuoso saludo.

Jesús Egea

Tiene usted razón: en Occidente muchas personas no van a llegar a jubilarse jamás. Cotizan para nada. Pero ya hemos explicado hasta la saciedad que sólo en los hospitales españoles –sin contar a quienes se manda a morir a sus casas- fallecen cada año más de 400.000 personas. ¡Mientras están siendo tratadas por los médicos! Cien mil de ellas de cáncer. Y nadie protesta. Nadie levanta la voz. A todo el mundo le parece normal. ¡Cuando no lo es! Es más, es indignante que 100.000 españoles mueran cada año de cáncer en nuestros hospitales -hablamos de datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE)- mientras son tratados con quimio y radioterapia sin que a nadie le extrañe o importe y se organicen revuelos mediáticos cuando se sabe de alguien que fallece tras haber optado por seguir un tratamiento distinto. ¿Se han vuelto rematadamente estúpidos nuestros médicos, políticos y periodistas? La verdad es que lo parece.


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