CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 125 / MARZO / 2010

Sr. Director: soy lector de la revista desde hace tiempo y me atrevo a escribirle por primera vez aunque mi intención no es pedirle información para el tratamiento más indicado de una enfermedad sino para darle información sobre un tratamiento y su resultado en una enfermedad diagnosticada como «incurable» por la medicina «científica». Creo que es importante fomentar entre los pacientes que ante cualquier enfermedad diagnosticada como incurable no deben quedarse sólo con el diagnóstico del licenciado en Medicina y mucho menos con su tratamiento porque en muchas ocasiones no es el correcto. Quiero ilustrarlo con el caso de una niña de 11 años. El 25 de febrero de 2009 sintió un dolor que se le iba a las extremidades y le impedía andar. En el Hospital de San Juan de Dios le diagnosticarían lumbalgia. La niña estaba diagnosticada por la Agencia Valenciana de Salud con la Enfermedad de Charcot-Marie-Tooth que según ellos es una enfermedad genética que no se puede curar. El caso es que la niña vino a mi consulta el 20 de noviembre del 2009 andando mal y ayudándose con muletas ya que sólo podía apoyar una de las piernas y tenía enormes dolores en ellas por lo que dormía mal. Es más, empezaba a dolerle todo el cuerpo. Hacía de hecho varios meses que no podía ir al colegio por su problema físico. Bien, pues cuando la puse sobre la camilla para testarla con el Par Biomagnético se quejó de dolores al moverle las piernas pero finalmente se le encontraron con ese test los virus Guillen Barre y Epstein Barr así como la bacteria Enterobacter pneumoniae y un meningococo con trastornos en cerebelo y columna. Además de equilibrarla con los imanes la recomendé Flores de Bach para el problema emocional que le causaba la impotencia de hallarse en ese estado. La segunda visita fue el 3 de diciembre de 2009. Vino a verme con sus padres y observé que se movía muy rápida con las muletas y podía ya apoyar el pie en el suelo. Su madre, feliz, me contaría que en las últimas cuatro noches la niña había dormido estupendamente al no dolerle las piernas cuando se movía en la cama y que el día anterior había podido ir al colegio. La puse en la camilla y vi que ya no se quejaba de dolor al moverle las piernas al testar. Su estado físico era completamente diferente y su estado anímico tampoco se podía comparar: se la veía feliz. La testé pues y en esta segunda ocasión apareció un rotavirus y otras dos bacterias: la Proteus mirabilis y la Actimomices. Constaté que había una disfunción glandular y otra en el sistema nervioso simpático que corregí. Y de nuevo le recomendé tomar Flores de Bach. Pues bien, al bajarse de la camilla sucedió algo que llamó mucho mi atención. La niña se había dejado las muletas en mi despacho y como la camilla estaba en la habitación contigua al acabar de tratarla se levantó y sin decir nada, apoyándose sólo con una mano en la pared, se fue sola a buscarla a mi despacho. Sus padres se quedaron mudos al verla andar de forma casi normal. La tercera visita fue el 18 de diciembre. Vino ya sin muletas y andando normalmente. Dormía bien, no tenía el sueño inquieto y se despertaba descansada yendo cada día al colegio andando sin muletas. Estaba muy bien. La testé y no salió nada. Le dije que desde mi punto de vista estaba curada pero que me gustaría volverla a ver dentro de 2 meses. A continuación pedí permiso a los padres para poder comentar el caso y me lo dieron. Y es por eso que les escribo. Porque pienso que habrá otros padres con el mismo problema y es bueno que tengan una esperanza, que sepan que quizás también se puedan curar. Les adjunto fotocopia de los diagnósticos médicos para que constaten que es cierto lo que les cuento. Eso sí, si deciden publicar esta carta en la revista no publiquen por favor el nombre de la niña aunque tengo el permiso de los padres para ello. Creo que es mejor así. Lo importante es que los lectores conozcan el caso para que no acepten nunca un diagnóstico de “enfermedad incurable” sin más. Siempre hay una posibilidad. Y es que los licenciados en Medicina –yo soy naturópata, acupuntor, homeópata y osteópata- confunden fácilmente el “yo no sé cómo curarlo” con el “no se puede curar”. Y es muy diferente

José Luis Badrena
(Barcelona)

Le agradecemos sinceramente su carta y le felicitamos por el éxito conseguido con esa niña. Y aprovechamos para comunicar al lector -ya que usted, discretamente, no lo hace- que quien nos manda este caso para divulgarlo es el fundador en Barcelona -en 1992- de la Clínica Ismet por lo que facilitamos su web para que quienes quieran contactar con él puedan hacerlo: www.ismet.es. En cuanto a la Enfermedad de Charcot-Marie-Tooth es el nombre que se da a un grupo de trastornos nerviosos que se achaca a un problema genético y que suele manifestarse en la adolescencia dando especialmente problemas en los pies (como el pie arqueado o los dedos en martillo) aunque también puede afectar a las manos. Y, en efecto, por eso se entiende que no tiene cura. Afirmación que José Luis Badrena acaba de poner en entredicho y que por lo que cuenta puede deberse a alguna infección microbiana fácilmente corregible con dos simples imanes, es decir, con el Par Biomagnético. Nos congratula el descubrimiento que esperemos pueda confirmarse con la curación de otros casos similares.


Estimado Sr. Campoy: quiero agradecerle que cada mes nos acerque a nuevas formas de curar cuya máxima sea siempre “lo primero, no hacer daño”. Una premisa que me gustaría que siguieran los pediatras y neumólogos que tratan a los niños que padecen asma ya que sólo ofrecen tratamientos para paliar los síntomas y no para curar la enfermedad. Yo he intentado controlar las crisis asmáticas de mi hijo de 3 años con kinesiología holística a través de una profesional que le testa para detectar los posibles desequilibrios y tratarlos con homeopatía, fitoterapia y Flores de Bach. Sin embargo eso no ha evitado que nuevos ataques aparezcan. Soy consciente de que es una enfermedad crónica y de que las causas que la provocan son múltiples -factores alérgicos, herencia, situaciones de estrés, etc.- pero le pediría que me indicara si conoce algún profesional de la salud que ofrezca alternativas al tratamiento convencional. Les agradecería enormemente su ayuda.

Narcisa Campuzano Arroyo
Puente Viesgo (Cantabria)

Vamos a ver, el asma es la dificultad de respirar por estrechamiento de las vías aéreas cuando éstas se inflaman. Y a veces esa dificultad es tan extrema que a eso se le llama crisis asmática. Que si es muy severa puede hacer que los órganos vitales no reciban suficiente oxígeno y llevar en casos extremos a la muerte. Sintomáticamente suele sentirse falta de aire -los médicos la llaman disnea-, opresión en el pecho, respiración sibilante, secreciones mucosas y tos seca improductiva, especialmente de noche o temprano en la mañana. Y se parte de la base de que las vías aéreas se obstruyen porque se contrae la musculatura lisa o por ensanchamiento de la mucosa al inflamarse. De ahí que demasiado calor y la quedad les afecte negativamente así como cualquier esfuerzo físico (puede producir vasoconstricción). Lo mismo que toda infección respiratoria (en los niños es frecuente que ésta aparezca o se agudice tras un catarro o una gripe). Asimismo está comprobado que provocan ataques de asma las sustancias a las que la persona es alérgica. Desde el polen, la lana, el polvo -por los ácaros-, el moho o el humo del tabaco -está constatado que hay más asmáticos entre los fumadores- y los hidrocarburos del ambiente hasta algunos alimentos, especialmente los transgénicos y los que llevan conservantes, colorantes, aromatizantes, espesantes, acidulantes, edulcorantes, potenciadores del sabor y demás sustancias no naturales añadidas a la comida preparada. Los médicos afirman asimismo que a menudo hay un fuerte componente hereditario (claro que ya hemos dicho que la Genética es un magnífico “salvavidas” para algunos galenos porque basta decirle al enfermo lo de “es posible que su problema sea de origen genético” para ocultar así su ignorancia y éste deje de molestar y ponerse pesado). Lo que sí está perfectamente constatado es que pueden provocar asma muchos fármacos; desde el ibuprofeno hasta los antibióticos. Y las vacunas (sobre todo por las sustancias adyuvantes y conservantes que contiene). Y la ropa sintética. Y los productos de higiene personal y de limpieza del hogar. Y provocarla o empeorarla un estado de ansiedad y el estrés. También puede ser la causa o agravar el problema la contaminación electromagnética del entorno. Agregaremos que a veces el asma es habitual entre las personas nacidas por cesárea y cuando tal es el caso una terapia anatheorética sea probablemente la mejor solución. Obviamente si la inflamación de las vías aéreas se vuelve crónica puede causar fibrosis, engrosamiento o hipertrofia del músculo liso bronquial o de las glándulas dando lugar a una obstrucción irreversible. Debe pues valorar todo lo dicho. Añadiremos que entre los alergenos más comunes productores de asma están asimismo las cucarachas, el pan blanco, la leche -y sus derivados- y conservantes como la Tartrazina (E-102) y el cloro (habitual en el agua de grifo y en las piscinas). ¿Y hay algo que mejore el asma mientras procedemos a buscar y eliminar su causa? Sí. Entre otras cosas, altas dosis de vitamina C (mejor en forma de ascorbato cálcico), cebolla -por su contenido en quercetina-, ajo -por ser rico en alicina-, aceite de pescado, omega 3, Cellfood -por ser un potente oxigenador celular-, algunas plantas adaptógenas -Reishi, Astrágalus, Schizandra, Mate, Ginseng siberiano, Ginkgo Biloba y Acerola-, café, infusiones de melisa y valeriana, manzanas, silicio orgánico y selenio. Pero ante todo hay que desintoxicarse para desacidificar el organismo. Esto es fundamental. También se ha mostrado eficaz la Autohemoterapia con ozono -que consiste en extraer sangre al paciente, ozonizarla en el interior de una bolsa de sangre y volvérsela luego a transfundir- y la Neuralterapia (léase en nuestra web –www.dsalud.com– la entrevista que publicamos en el nº 67 con el médico colombiano Jaime Arango Hurtado -miembro del Consejo Asesor de la revista- quien trata el asma y otras enfermedades respiratorias con notable éxito y sin efectos indeseables mediante el uso tópico en la nariz de dos anestésicos: procaína y lidocaína). Hablamos evidentemente de casos de asma en general pero al tener su hijo sólo tres años le aconsejamos que ante todo busque posibles alergenos en el ambiente, se asegure de que no hay contaminación electromagnética en su entorno, le haga un test de intolerancia alimentaria -que deje de tomar en cualquier caso los alimentos potencialmente peligrosos antes mencionados e ingiera sobre todo los crudos y de origen orgánico (frutas y verduras)-, constate si todo empezó tras ponerle alguna vacuna o tomar un fármaco y, muy especialmente, llévele a que le sometan al Par Biomagnético. Según el Dr. Isaac Goiz el asma auténtico lo provoca la Pseudonoma aureoginosa y se elimina con dos simples imanes de 1.000 gauss. En cualquier caso puede haber otros pares afectados –así lo afirma también- y un buen terapeuta puede detectarlos y corregirlos. Sólo nos resta añadir que se han obtenido buenos resultados con el Papimi, aparato del que ya hemos hablado en la revista (lea en nuestra web –www.dsalud.com- el artículo que con el título Las sorprendentes posibilidades curativas del PAPIMI apareció en el nº 70 de la revista). Y por último le aconsejamos algo que puede dejarle perplejo: asegúrese de que su hijo no usa chupete o biberón y de que no muerde objetos de plástico. En su momento –estamos investigando el asunto aún- explicaremos en detalle por qué.


Estimado Director y equipo: quiero agradecerles su ayuda pues en una carta que les escribí para que me informasen de cuáles podrían ser las causas del severo Síndrome de Piernas Inquietas que padece mi madre (71 años) -le produce mucho sufrimiento físico y psicológico- ustedes me indicaron que, entre otras causas, podría deberse a la ingesta de algún medicamento. Pues bien, el único que estaba tomando era Dogmatil 50 mg. Se lo recetó su psiquiatra hace 10 años para una depresión que tuvo y aunque intentó dejarlo en tres ocasiones no pudo porque sufría síndrome de abstinencia. Por lo que el médico de familia le dijo que siguiera con la dosis habitual: una pastilla por la mañana y otra al mediodía. Se trata de un medicamento que tiene como principio activo la sulpirida -antagonista específico de los receptores dopaminérgicos D2 y D3- y según la información que he obtenido el origen del Síndrome de Piernas Inquietas podría estar precisamente en un trastorno del sistema dopaminérgico a nivel del sistema nervioso central. La dopamina es un neurotransmisor cerebral necesario para la realización y coordinación de los movimientos y el DogmatilL actúa como antagonista de la dopamina. Lo que me ha llevado a la conclusión de que fue efectivamente el Dogmatil el que le provocó su problema de piernas inquietas, dolencia que la neuróloga le trata con un antiparkisoniano llamado Miraxepin 0,7 mg cuyo principio activo es el Pramipexol, un antagonista de la dopamina gracias al cual consigue evitar los síntomas que le produce el Dogmatil y así consigue al menos dormir 4 o 5 horas. Entiendo pues que para tratar a mi madre de esta enfermedad iatrogénica habría en primer lugar que solucionar su dependencia e intoxicación medicamentosa y restablecer la correcta transmisión de la dopamina. Y tal es el motivo de que vuelva a recurrir a ustedes. Quisiera saber si me pueden recomendar a algún neurólogo que pueda tratar la dependencia creada y restablecer el sistema nervioso. También quiero indicarles que indagué acerca de dónde se podría tratar esta enfermedad de forma holística y no sintomática y el único centro que encontré fue el Werth Parkinson-Center donde en su página web, en el apartado Terapia contra otras enfermedades, se puede encontrar el Síndrome de Piernas Inquietas y las adicciones. En el caso que nos ocupa se podrían tratar las dos cosas a la vez. Da la casualidad de que en uno de los números anteriores de su revista -en la sección de Cartas– un lector ya les preguntaba si tenían información de los resultados del tratamiento del Parkinson en la mencionada clínica y respondían que iban a investigar. Si todavía no lo han hecho les ruego que se informen sobre la efectividad de su técnica en el Síndrome de Piernas Inquietas y en el tratamiento de las adicciones medicamentosas. A la espera de su respuesta les mando un cordial saludo a usted y a todo su equipo así como mi más sincero agradecimiento.

Montse Martínez

Cuando respondimos a su carta diciéndole que ante todo debía averiguar si su madre es alérgica o intolerante a algún alimento o sustancia química –lo que le ha llevado con buen sentido a colegir que la causa puede estar en el Dogmatil- también le dijimos que debía constatar si hay algún parásito o microbio patógeno que esté asimismo afectando a su madre –de nuevo acudiendo al Par Biomagnético– y que siguiera un estilo de vida saludable eliminando las sustancias excitantes ya que pueden producir o agravar los síntomas (café, té y refrescos con gas) además de someterse a un tratamiento ortomolecular que le permita asegurarse de que no tiene carencia de ácidos grasos omega 3, aminoácidos esenciales, vitaminas –especialmente las del grupo B y la E- o minerales -sobre todo hierro, magnesio, potasio y calcio-. Y que hiciera ejercicio -siendo lo mejor caminar-, estirara los músculos y tomara baños de agua calientes con sal marina (2 kilos por bañera). E insistimos de nuevo en ello. Ahora bien, ¿qué sentido tiene buscar tratamientos paliativos cuando puede haber descubierto la causa del problema? ¡Qué su madre debe de tomar ese fármaco! Es lo primero que debe hacer. Y nos va a perdonar pero decir que no puede hacerlo porque sufriría síndrome de abstinencia no es una razón sino una mala excusa. Sustitúyalo por otro de apariencia física similar sin que lo sepa y si luego la nota nerviosa sugiérale que tome alguna infusión relajante. Puede usar una de éstas o mezclar varias: valeriana, pasiflora, azahar, amapola de california, espino blanco, melisa, lúpulo o lavanda. Es más que probable que no aparezca ese síndrome. La mente es muy poderosa. Aunque evidentemente ayudará mucho que al tiempo se desintoxique. Precisamente el mes pasado recordábamos que ya hemos publicado diversos artículos explicando cómo hacerlo. Tiene en nuestra web –www.dsalud.com- varios que le ilustrarán: en el nº 12 (Cómo desintoxicarnos en sólo diez días donde explicábamos cómo funciona la cura con sirope de savia y limón)-, en el nº 67 (Cómo desintoxicar el hígado en apenas unas horas con consejos de la doctora Hulda Regehr Clark), en el nº 78 (¿Es el ensuciamiento celular la causa de muchos cánceres? con los consejos del Dr. Claude Lagarde), en el nº 88 (Cómo afrontar ortomolecularmente la intoxicación química del organismo donde José Ramón Llorente explica qué hacer a nivel ortomolecular), en el nº 91 (La intoxicación del hígado puede ser la causa de numerosas patologías, texto en el que José María Cardesín explica qué hacer en tales casos) y en el nº 106 (La importancia de eliminar las piedras del hígado, la vesícula y los conductos biliares donde se explica el radical y eficaz método propuesto por Andreas Moritz). Todos ellos están a su disposición. Algo que la mayor parte de los neurólogos no le aconsejarían y por eso no le sugerimos nombre alguno. Se limitarían a dar a su madre fármacos para los síntomas de su enfermedad y luego otros fármacos para paliar los problemas que provocan los primeros… y así sucesivamente. Entiéndalo: los neurólogos no conocen la causa de ninguna de las enfermedades de las que se supone son expertos. De ninguna. Y no es que lo digamos nosotros, es que son ellos los que lo reconocen abierta y públicamente.


Estimado Director: en primer lugar quiero darle mis más expresivas gracias por su maravillosa revista que recibo todos los meses con impaciencia y sumo interés. Y a continuación paso a exponerle mi caso: me han diagnosticado una hernia inguinal en la parte derecha del pubis. Los médicos me dan como única solución la intervención quirúrgica inmediata para implantarme una malla de un material especial que al parecer se usa en estos casos. Además me advierten de que si no se interviene corro el riesgo de que la hernia se estrangule; y eso –de ocurrir- originaría un cuadro gravísimo y potencialmente mortal. Sin embargo tengo terror a ingresar en un centro hospitalario. Siempre he oído comentar los importantísimos riesgos que corre quien allí ingresa y eso «martillea» mi cerebro constantemente. En su fabulosa revista dicen que a los hospitales sólo ha de acudirse en caso de vida o muerte. Por ello le rogaría si tuviera a bien que a la mayor brevedad posible me informe de lo siguiente: ¿hay alguna forma de curar una hernia inguinal que no sea mediante cirugía? Caso de ser la anterior la única solución posible, ¿he de hacerlo urgentemente o puedo esperar un tiempo? ¿Podría darme algún consejo sobre medidas a adoptar para que la hernia no se estrangule o se haga más difícil esta eventualidad? Previamente a mi ingreso en el hospital para ser intervenido, ¿puedo tomar alguna medida preventiva como, por ejemplo, hacer un tratamiento con plata coloidal, semillas de pomelo, ajo o alguna otra cosa que yo desconozca pero que me preserve de las infecciones de todo tipo a las que voy a estar expuesto? ¿Podría también ingerir igualmente, con antelación, cualquier otro preparado que pueda prevenir posibles trastornos que surjan al respecto, especialmente medidas que pueda adoptar para minimizar o descartar los riesgos que sin duda voy a correr, tales como trombos, etc.? Tengo pendiente además una posible intervención de hipertrofia de próstata. ¿Son compatibles? Y en su caso, ¿cuál me recomienda que aborde primero a efectos de una posible interferencia en el abordaje quirúrgico de las mismas? Un fuerte abrazo y enhorabuena por su valentía e independencia.

H. Granda

Nos tememos que vamos a darle un “disgusto”: opérese lo antes posible. Sus médicos tienen razón. Y no se preocupe tanto por una posible infección porque lo normal es que en pocas horas le manden para casa. Y si se produjera sólo debe acudir a alguien que le trate de inmediato con el Par Biomagnético. Además las infecciones sólo son peligrosas en los organismos con las defensas bajas. Y si no es su caso no debe tener más resquemor del razonable. Porque la hernia quizás pudiera resolverse sin una intervención quirúrgica –debería analizarse- pero eso exigiría, entre otras cosas, inmovilizarle a usted en una cama por tiempo indefinido y aún así el resultado sería incierto. La posible intervención a causa de su hipertrofia de próstata en cambio puede esperar. Es más, en este caso sí le aconsejamos que busque alternativas. Hable con cualquiera de los médicos cuyos nombres solemos proporcionar en esta sección y cuyos teléfonos y/o e-mails de contacto están a su disposición en nuestra web: www.dsalud.com (pinche en Consejo Asesor).


Sr. Director: después de agradecerle la información que su revista nos da cada mes le expongo mi problema que realmente me es muy molesto. Hace unos días me hicieron una endoscopia porque sufría diarreas, vómitos y dolor de vientre y me diagnosticaron divertículos. El doctor me dijo que no tenía solución pero que tomando Plantaben (cutícula de semilla de plantago ovata) mejoraría; que era lo único que me podía recetar. Sin embargo siento poca mejoría. Mi pregunta es pues: ¿hay algún otro tratamiento que pudiera quitarme estas molestias tan inoportunas y molestas? Le estaría muy agradecido. Tengo 25 años. Muchas gracias a Ud. y a todo el equipo que tan bien nos informan.

Erica Subiranas
Esparraguera (Barcelona)

Los médicos denominan divertículo a toda pequeña protuberancia en forma de saco que aparece junto a cualquier conducto interno, la mayor parte de las veces en el intestino grueso y en el colon (sobre todo a la altura del sigmoides). Y suelen aparecer cuando las heces están duras y se fuerza la pared del intestino para, contrayéndolo, hacerlas avanzar ya que si eso se hace a menudo ésta se debilita. Suele deberse pues al estreñimiento crónico lo que, a su vez, suele deberse a falta de fibra en la dieta, a tener la flora intestinal en mal estado, a ingerir poca agua a diario y a no hacer suficiente ejercicio. Y cuando ese atasco provoca flatulencias, alguna infección –y, por ende, dolor (normalmente en la fosa ilíaca)- el organismo intenta resolver entonces la cuestión “por las bravas” provocando una diarrea puntual y evitando que llegue más comida mediante vómitos. Obviamente si el problema se agrava los divertículos -las bolsas que se forman en la pared al debilitarse- aumentan de tamaño y se dice entonces que se sufre una diverticulitis -es decir, una inflamación que eso significa itis– de los divertículos. Y aumenta por ello la sensibilidad abdominal y el dolor en la zona -y en la cabeza porque es corriente que se sufran cefaleas- además de provocar sudor. Todo lo cual puede desembocar en un absceso o una peritonitis que produzca fiebre (mecanismo defensivo natural del cuerpo para combatir las infecciones). Como sin duda se entenderá este problema es pues mucho más habitual en los países occidentales desarrollados apuntando todo a que la causa está -como antes adelantamos- en una flora intestinal en mal estado, en una deficiente ingesta de fibra, en ingerir poca agua -o agua de mala calidad- y en no hacer ningún ejercicio físico. Mal estado de la flora intestinal que puede deberse al consumo de fármacos –sobre todo antibióticos-, a alguna intolerancia alimentaria o al abuso de laxantes pero especialmente a una alimentación incorrecta a causa de la ingesta de alcohol, café, azúcar, productos refinados, lácteos, carnes rojas, alimentos ricos en grasa saturada y comida frita (freír los alimentos produce grasas “trans”), enlatada o envasada (por los aditivos). Sin olvidar que también afectan el estado de ánimo y los niveles de estrés y ansiedad. Así que consuma usted mayor cantidad de fibra, disminuya la ingesta de proteínas animales y grasas, tome fruta fresca fuera de las comidas, suprima todos los alimentos antes mencionados que puedan hacerle daño, olvídese de la comida rápida y de la “comida basura” así como los precocinados y de la comida frita y envasada y atienda a la posible deficiencia de algunos nutrientes (vitaminas hidrosolubles, liposolubles y minerales). Tome en cambio a diario mucha agua -de calidad- así como zumos frescos de frutas y verduras, otros alimentos igualmente ricos en fibra, probióticos, yogurt hasta su recuperación –aunque sea un lácteo debe hacer una excepción con él-, ácidos grasos esenciales omega 3 -por su actividad antiinflamatoria-, un complejo multivitamínico y un buen complejo enzimático. Y sobre todo desintoxíquese; siendo lo ideal que empiece sometiéndose a una hidroterapia de colon. Y cuando se recupere vuelva y dígale a su médico: “¿Así que se trata de una enfermedad incurable, eh?”.


Sr. Director: enhorabuena por la revista. Mi consulta es la siguiente: tengo una sobrina de tres años a la que le diagnosticaron al poco de nacer Neutropenia GA. La pediatra que la atiende dice que no hay tratamiento para esta enfermedad. Su madre en cambio dice haber encontrado en Internet un tratamiento basado en transfusiones de sangre. Yo he buscado información por mi cuenta pero los artículos que encuentro son demasiado técnicos para poder entenderlos y, en cualquier caso, en ninguno se habla de tratamiento alguno. Por favor, desearía que me informaran sobre la enfermedad y si existe solución. Me aterra que la empiecen a medicar y a hacer experimentos con ella siendo tan pequeña. Les agradezco de antemano su ayuda. Un saludo,

Juan Francisco Bragulat Benito
Cartagena (Murcia)

La Neutropenia o Agranulocitosis es el nombre que se da al hecho de tener en sangre una cantidad de neutrófilos -un tipo de leucocitos o glóbulos blancos- inferior a 1.000-1.500 cel/mm³ lo que hace que el organismo esté más expuesto a posibles infecciones ya que su principal función –no la única- es la de fagocitar bacterias y hongos. Y lo primero que vamos a sugerirle es que vuelvan a analizar la sangre de la niña para ver si el problema sigue aún existiendo porque igual no es así aunque la pediatra que atiende a su sobrina no lo entienda. Dicho lo cual añadiremos que sí tiene tratamiento. Y en efecto, uno de ellos es transfundir sangre rica en granulocitos. Otro es utilizar los denominados factores estimulantes de colonias de granulocitos que constituyen una familia de glicoproteínas que estimulan la producción de neutrófilos en la médula ósea. Son los casos del Filgastrim –que se comercializa como Neupogen y Granulokine– y el Lenograstim -que se comercializa como Euprotin y Granocyte-. El problema es que en España son de uso hospitalario. De hecho son los productos que propone usar el investigador español Antonio Brú para encapsular los tumores como hemos explicado varias veces en la revista lo que se le niega a pesar de los buenos resultados obtenidos, incluidos algunos casos terminales. Puede pues intentar que la niña sea tratada con ellos aunque deberá hacerse en un hospital con control médico. Ahora bien, asimismo aumenta el número de neutrófilos el Bio-Bac –hoy Renoven– con la ventaja de que es un producto demostradamente inocuo; es decir, que carece de efectos secundarios negativos. Lo tiene ya en muchas farmacias y herbolarios de España pudiendo además solicitarlo en el 91 849 92 77.


Sr. Director: el 7 de febrero de 2006 me hicieron un estudio de sensibilidad alimentaria en el Centro de Diagnóstico Biotecnológico del Dr. Jesús Calderón. Me detectaron 8 alimentos con positivo + y otros 10 con positivo ++. Tengo bronquitis crónica, soy algo asmática y me tratan con homeopatía desde hace años. Hoy estoy bastante bien aunque no del todo. Suprimiendo esos alimentos mejoré algo. Sin embargo la bronquitis sigue ahí por lo que recurrí hace tres meses a un médico que maneja el Mora Super Plus y tras la segunda sesión -hace 4 días- me dijo que ya estaba bien energéticamente (de la bronquitis sin embargo estaba igual). Pero a continuación me hizo un test de intolerancia con el mismo aparato y quedé asombrado al saber el resultado. Me dio intolerancia al centeno, a la clara de huevo, al azúcar blanco, a la leche y a sus derivados (menos la nata y el quark), al ciclamato, a la lactosa y al chocolate en polvo. Ninguno de los 18 que me detectó el laboratorio del Dr. Calderón figuraba ahora en esta lista. Según el folleto del Mora éste puede curar intolerancias. ¿Me las ha curado? Por otra parte, ¿cómo me aparece ahora intolerancia a la leche -y a sus derivados- si hace años que no la pruebo? Además daba como alimentos permitidos otros que me recomendaban no ingerir en el test del Dr. Calderón. ¿A quién hago caso? ¿Qué intolerancias tengo? Hay muchas incongruencias: nata y quark sí puedo tomar y también el chocolate y el azúcar integral de remolacha. Por cierto, también probé el Pain Away y los productos de Piabeli. A mí no me resultaron. Es verdad que la medicina convencional es pésima por lo que mi familia y yo acudimos desde hace décadas exclusivamente a medicinas alternativas ya que aunque a veces tampoco es mejor el resultado en general estamos satisfechos pero incongruencias como las que le he narrado nos dejan con mal sabor de boca.

Joan Roca Vidal
(Valencia)

Vamos a provechar su carta para aclarar una idea equivocada: cuando usted se hace un test de intolerancia alimentaria los resultados son válidos para ese momento, no para toda la vida. Usted puede ser intolerante a las almendras hoy y no serlo si deja de tomarlas dentro de tres meses. Y puede no serlo hoy pero ser intolerante en unos meses. Dicho esto agregaremos que no todos los lácteos provocan iguales problemas. Da muchos más problemas la leche y el queso fresco que el yogurt o el queso curado. Y la leche de vaca más que la de oveja. Lo hemos explicado varias veces a lo largo de estos años. En cuanto a los productos que menciona y no le han funcionado no podemos decirle otra cosa que nosotros hemos constatado que en otros casos sí lo ha hecho. Y es que no todos los productos y tratamientos funcionan en todos los casos y con todas las personas. Cada uno somos un mundo.


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125
Marzo 2010
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