CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 136 / MARZO / 2011

Sr. Director: soy una madre que sufre los ingresos constantes en centros psiquiátricos de mi hijo diagnosticado de esquizofrenia paranoide aunque no sé muy bien lo que se esconde detrás de esa palabra. Sólo sé que mi hijo, cuando le da la crisis antes de cada ingreso, empieza a delirar, a creer que está metido en un «reality show» y oye voces que, supongo, será uno de los motivos que han llevado a tan nefasto pronóstico. Lleva así desde los 14 años. Recuerda incluso el momento en el que empezó a oír voces. Como es de esperar no hace terapia más allá de las pastillas, no sé si por incompetencia médica o porque el presupuesto de Osakidetza no da para más. Por eso recurrí a la Anatheóresis sin éxito a pesar de los grandes esfuerzos de quien puso todo su empeño en ayudarle. Actualmente tiene 23 años y está ingresado en el psiquiátrico de Las Nieves. Ayer mismo tuve la gracia de que su médico me atendiera y con gran asombro pude comprobar que a pesar de llevar mi hijo allí un mes no se sabía ni su edad por lo que el criterio a seguir se basaba única y exclusivamente en que tomara, ¡cómo no!, las recurridas pastillas sin las cuales estos médicos pierden el rumbo de su cometido. También me parece curioso que hoy en día la Psiquiatría no disponga de más recursos que el del chantaje emocional tipo «Si no te tomas las pastillas no sales de permiso de fin de semana así que tú sabrás lo que haces». O castigos del tipo «Si al salir de aquí no vas al centro de día te vas tres meses a la UPR», lugar al que según su médico no puede acceder si no hay camas. Sin embargo si el paciente incurre en hacer lo contrario a lo pautado aparece de forma milagrosa una cama y un lugar para el paciente; como por arte de magia. En suma, llevamos años con este absurdo paripé que no está siendo de gran ayuda y parece no llevar a ninguna parte. Y con clara falta de respeto ya que su médico no cuenta con su madre a la hora de hacer nada, solo para imponer su castrante, infantil y nada efectivo método de chantaje emocional sin salida eficiente alguna. La pena es que el ciudadano de a pie se queda indefenso, sin poder hacer nada ante este tipo de situaciones. En definitiva, les escribo esta carta para saber cómo puedo afrontar la recuperación de un chaval de 23 años etiquetado de “esquizo”, algo que les permite encasillarlo en el mundo de la Psiquiatría y ser así uno más del grupo de pacientes necesarios para que esta disciplina siga experimentando haciendo creer que avanza algo cuando aunque use métodos más sofisticados sigue igual o peor que en la época de la inquisición. Ayuda. Solo pido eso. ¿Es mucho pedir? El mío es el grito silencioso de una madre que solo quiere lo mejor para su hijo y respeto y consideración hacia la gente que sufre. Gracias por ayudar a través de su revista a tantos y tantos lectores que necesitamos al menos reclamar un poco de dignidad dada la falta de respeto e incompetencia de buena parte de la clase médica. Si saben de algún sitio donde puedan ayudarnos o me pueden proporcionar cualquier tipo de información que nos sea útil se lo agradeceríamos.

Edurne

Ya explicamos hace un par de años en respuesta a una carta anterior que los psiquiatras utilizan el término esquizofrenia para describir un conjunto de síntomas que incluyen pensamiento desorganizado con pérdida del sentido de la realidad, delirios, alucinaciones y alteraciones bruscas del ánimo y las emociones siendo lo único evidente para ellos que hay insuficiencia de endorfinas y dopamina en el cerebro; pero sobre la causa o posibles causas sólo hay especulaciones porque incluso parece haberse descartado ya que se trate de un problema genético. Asimismo explicamos que a nuestro entender las causas de esta patología pueden ser varias. La primera de ellas un parásito, el toxoplasma, que se suele hallar en las garras y en las heces de los gatos. Tal posibilidad la planteó E. Fuller Torrey –psiquiatra del Stanley Medical Research Institute en Bethesda- y posteriormente fue apoyada por otros científicos de talla internacional, entre ellos el virólogo Robert Yolken -profesor del John Hopkins University Medical Center de Baltimore (EEUU)- y Stephen Buka -investigador de la Escuela de Salud Pública de Harvard (EEUU)-. Por tanto procedería someter a su hijo a una desparasitación. De hecho así lo pensaba también la Dra. Hulda R. Clark como contamos en el artículo que apareció en el nº 106 de la revista con el título ¿Tiene usted parásitos intestinales? y completamos en los números 108 y 109 con otro titulado Parásitos: causa de muchas patologías que dimos por su longitud en dos partes (puede leerlos en nuestra web: www.dsalud.com). En ellos aparece cómo hacerlo aunque también puede optar por probar con el Par Biomagnético. Otra posibilidad es que haya un déficit acusado en el cerebro de ácidos grasos omega 3. Lo explicamos de forma extensa en el artículo titulado Ácido Eicosapentaenoico: eficaz y seguro antidepresivo natural que también apareció en el nº 106. De hecho en él llegamos a afirmar textualmente: “¿Cuántos psiquiatras saben hoy que ante cualquier problema mental –depresión, esquizofrenia, trastornos del humor, etc.- lo primero que debería hacerse es recomendar a quienes lo sufren la ingesta de ácidos grasos omega 3?” Dicho esto hay que recordar que la alimentación es absolutamente fundamental en estos casos. Lea el artículo titulado El Régimen Ancestral del Dr. Jan Seignalet que apareció en dos partes en los números 78 y 79 donde éste explica que buena parte de las llamadas enfermedades –incluidas las cerebrales- se deben al “ensuciamiento” de las células y, por tanto, propone seguir una dieta –que no difiere en nada de La Dieta Definitiva, publicada con anterioridad a la suya pero que tiene fundamentos muy similares- y desintoxicar a fondo el organismo. Cabe agregar finalmente que otra causa puede ser un déficit nutricional. Y en tal caso lo que procede es seguir un tratamiento ortomolecular por lo que le sugerimos que lea las líneas básicas a seguir en el texto que con el título Abordaje ortomolecular de las patologías psiquiátricas apareció en el nº 81. A lo dicho cabe proponerle que su hijo siga una alimentación libre de azúcares, hidratos de carbono refinados, almidón y alcohol. Y, por supuesto, ya le adelantamos que no somos partidarios de la ingesta de fármacos. Ahora la decisión es suya. Finalizamos indicándole que si prefiere hablar con alguien que está a medio camino entre uno y otro planteamiento puede consultar en Bilbao al Dr. Javier Aizpiri, neurólogo y psiquiatra además de naturista; su teléfono es el 94 444 26 79.


Hola. Antes de nada, ¡gracias por existir! Me alienta que haya una publicación que toque temas que la mayoría desconoce –aunque cada vez menos- y me gusta su tono vehemente y combativo. Dicho lo cual paso a exponerles mi caso: tengo varios miomas que combato desde hace años con tratamientos naturales, desde el uso de arcilla hasta la ingesta de factores de transferencia. Pero en el último año me ha crecido bastante y mi ginecólogo, que hasta hoy no era partidario de extirparlo, me ha comentado que ahora sí debería hacerlo. Intervención a la que no me pienso someter. Quiero seguir peleando y sé que daré con el remedio. Como “plan B” encontré una clínica en Sevilla llamada Instituto de La Cartuja que los irradian (no sé si se expresa así) con ultrasonidos (los llaman MRgFUS). Me puse en contacto con ellos pero aún no me he decidido porque antes me piden que me someta a una resonancia magnética con contraste y no quiero que me lo inyecten. Además tengo dudas sobre los posibles efectos secundarios de los ultrasonidos. He consultado con los terapeutas y médicos que conozco y nadie conoce esa técnica. En todo caso si es efectiva e inocua -me dijeron que no desaparecen del todo pero se reducen entre un 40 y un 70% dejándolo inactivo- podría servir a otras mujeres que se encuentren en mi misma situación por lo que si lo consideran oportuno la revista podría hablar de ella. En todo caso díganme al menos si los ultrasonidos son realmente inocuos o pueden ser dañinos. He leído con mucha atención todo lo que han publicado recientemente sobre la contaminación electromagnética pero igual esto no tiene nada que ver. Sin más, les agradezco su tiempo. Somos cada vez más los que estamos en la línea de su revista; al menos eso quiero creer.

Isabel
(Valencia)

Al igual que ocurre en la carta anterior ya hemos explicado en números anteriores qué hacer con este problema. Los médicos llaman mioma a todo tumor benigno que aparece en el tejido muscular del útero y la posibilidad de que se convierta en un sarcoma o tumor maligno es muy pequeña. Cuando es de menos de 5 cm., no hay síntomas y se tienen reglas normales y sin dolor es mejor no hacer nada aunque cuando hay alteraciones en la menstruación o molestias pélvicas se suele tratar con inhibidores de la fibrinolisis -para evitar una regla muy abundante- y suplementos de hierro y ácido fólico -si existe anemia- así como con antiinflamatorios no esteroideos, los controvertidos AINEs que tantos problemas causan. Ahora bien, si aumentan más de tamaño muchos médicos optan por extirparlos -a eso se denomina miomectomía- porque no impide a la mujer quedarse embarazada más adelante si se trata de uno solo pero cuando hay varios y está afectado todo el útero suele optarse por una histerectomía o extirpación completa del mismo lo que obviamente sí impide tener más hijos. Afortunadamente los avances técnicos permiten hoy extirpar los miomas pequeños por laparoscopia y algunos pequeños submucosos quitarse por histeroscopia a través del cuello del útero sin necesidad de cirugía abierta. En cuanto al tratamiento no quirúrgico ha ido cambiando con el tiempo pero hoy se utilizan sobre todo los análogos de la GnRh que, dados de forma continua (sin pulsos) desensibilizan el gonadotropo disminuyendo la síntesis de LH y FSH y produciendo una menor cantidad de estrógenos y progesterona. Se consigue así que disminuyan su volumen a la mitad pero en cuanto se deja el tratamiento los miomas crecen de nuevo y/o reaparecen; y además, si se mantiene el tratamiento tres o cuatro meses, se sufren los efectos secundarios típicos de la menopausia: sofocos, nerviosismo, sequedad vaginal, alteraciones óseas… lo que ahora intenta evitarse sustituyendo la terapia a los dos meses por una terapia suplementaria denominada Add-Back-Therapy que mantiene el mioma a un tamaño reducido. También se está probando a embolizar las arterias uterinas mediante angiografía pero es un tratamiento tan doloroso que exige estar anestesiada mediante una epidural varios días. Por lo que se refiere a la técnica que usan en el sevillano Instituto de La Cartuja y que se utiliza en miomas y otros tipos de tumores consiste en concentrar haces de ultrasonidos que se guían hacia el tumor mientras el paciente es monitorizado con un aparato de resonancia magnética y normalmente no se precisa hospitalización ni anestesia general. Ahora bien, aunque los ultrasonidos son aparentemente inocuos y la resonancia magnética no utiliza radiaciones ionizantes sino potentes campos magnéticos –por lo que hay que tener cuidado de no llevar joyas ni objetos metálicos, audífonos, marcapasos o material metálico de sutura, prótesis o tornillos- no cabe descartar que su uso no afecte al campo energético humano aunque los médicos se empeñen en no valorar esa posibilidad. Debemos añadir que durante mucho tiempo se usó con notable eficacia un producto homeopático de Phinter-Heel llamado Mioma Uteri pero la casa matriz en Alemania lo retiró del mercado sin que hayamos podido saber por qué. Agregaremos que a nuestro juicio los miomas tienen mucho que ver con un exceso de toxinas en el cuerpo y un mal funcionamiento del páncreas por lo que le sugerimos que su hijo siga un tratamiento de desintoxicación a fondo del hígado, la vesícula, el páncreas y los riñones e ingiera a diario enzimas pancreáticas, básicamente las contenidas en la piña y la papaya.


Muy Sres. míos: tengo una hermana que actualmente tiene 44 años y lleva 12 diagnosticada de artritis psoriásica. Todo empezó tras dar a luz a su hijo pequeño con un brote en los dedos de los pies y las manos. Luego, en otros brotes, también le afectó al esternón, las rodillas y los hombros. Pero actualmente lo que peor tiene son las manos, sobre todo la derecha con una tremenda inflamación y mucho dolor; tanto que a pesar de no querer ingerir cortisona -la había dejado hace tiempo- ha vuelto a tomarla. Actualmente y que yo sepa toma además Humira, metratoxato y antiinflamatorios. Como vivimos en Vigo (Pontevedra) les pediría que por favor -y a ser posible a la mayor brevedad- me informaran de médicos de su confianza que en la zona traten esta enfermedad. Muchísimas gracias.

Mª Dolores celada Prada
Vigo (Pontevedra)

Hemos explicado muchas veces que no tenemos listas de expertos de toda España, que en realidad quienes pueden tratar de forma holística distintas patologías siguen siendo una minoría y por tanto la petición de que recomendemos a alguien que pase consulta cerca de donde los lectores viven es normalmente una entelequia. Y que no podemos comprometernos a responder con urgencia a las consultas; no tenemos consultorio médico y esta sección tiene carácter orientativo. Recordado esto le diremos que una artritis –nombre que recibe la inflamación de una o varias articulaciones- se considera psoriásica cuando se diagnostica como seronegativa –es decir, cuando al paciente no se le detecta factor reumatoide u otro anticuerpo- y no hay nada que indique que se trata de artritis reumatoide. Pero la verdad es que no se sabe la razón de esa asociación entre artritis y psoriasis. Eso sí, en su afán de clasificar las patologías los médicos dicen que se sufre uno u otro “tipo” atendiendo a las “formas” que se manifiestan. Y así, se habla de forma oligoarticular asimétrica, de forma similar a la artritis reumatoide seronegativa, de forma mutilante, de forma interfalángica distal, de forma periférica o de sacroileitis o espondilitis anquilosante. Pues bien, si los médicos han determinado que lo de su hermana es una artritis psoriásica es que no han detectado en sangre anticuerpos -un tipo de proteínas producidas por el sistema inmune en respuesta a la presencia de sustancias extrañas potencialmente dañinas a las que se llaman antígenos– que pruebe la presencia de algún agente infeccioso. Y, por ende, todo indica que la causa no parece ser un virus, un hongo, una bacteria, un parásito o, incluso, un prión. El problema es que los posibles agentes infecciosos son muchos y lo normal es que se le pueda decir a alguien que es seronegativo a tal o cual agente infeccioso pero no a todos. En el caso de su hermana suponemos que se le habrá analizado el liquido sinovial para saber el nivel en sangre de la llamada Proteína C reactiva de alta sensibilidad o PCR -porque cuando hay una infección o inflamación aguda en el cuerpo el hígado la produce en gran cantidad- y comprobar si aparece el llamado Factor Reumatoideo, anticuerpo que en la sangre se adhiere a la inmunoglobulina G (IgG) formando una molécula conocida como Complejo inmunitario que puede activar diferentes tipos de procesos relacionados con inflamación en el organismo. En suma, como le han dicho que es una artritis psoriásica es que no le han detectado una infección microbiana y el problema puede deberse a algún déficit nutricional que se manifestó tras dar a luz. Probablemente de silicio. Diga pues a hermana que ingiera silicio orgánico y que además se aplique tópicamente la crema de silicio orgánico de la empresa Silicium. Y si no mejorara que pruebe con otras dos cremas que nos consta han demostrado también una notable eficacia: Blue Cap –de Laboratorios Catalysis– y Allergenics -en España la distribuye Evicro Madalbal-. Ambas se encuentran ya en farmacias. ¿Y por qué ese mineral? Lea en nuestra web –www.dsalud.com– lo que en su día publicamos sobre él en los números 59, 74 y 98. Asimismo le conviene ingerir ácidos grasos omega 3 porque son potentes antiinflamatorios (le sugerimos que ingiera Aceite de Krill NKO de la empresa 100% Natural) y cartílago de tiburón porque también es antiinflamatorio y analgésico además de estimular el sistema inmune, regular la angiogénesis e inhibir el crecimiento tumoral, entre otras propiedades (lea el artículo que sobre él publicamos en el nº 74). Y espirulina porque estimula el sistema inmune, protege de las infecciones, facilita la eliminación de toxinas, reduce el riesgo de desarrollar cáncer, contiene cantidades apreciables de Ácido Gammalinolénico (GLA) y multiplica la población de lactobacilos en el intestino mejorando la digestión y la absorción de nutrientes (lea el artículo que publicamos en el nº 44). Dicho esto vamos a permitirnos decirle que el problema puede estar también originado por una contaminación electromagnética, por una contaminación química -de productos alimenticios en conserva, de limpieza o de higiene personal (especialmente por metales pesados)-, por una intolerancia o una alergia alimentaria (sobre todo a la leche y derivados, huevos y carne roja), por una flora intestinal deteriorada, por alergia al látex (¿no usará un colchón de ese material?) y por déficits nutricionales –además de silicio- de calcio, magnesio o vitamina C. En suma, nuestro consejo es que averigüe si está contaminada electromagnéticamente, si se trata de una contaminación química o si alérgica o intolerante a algún alimento. Y luego si sufre alguna infección microbiana no detectada (que pruebe con el Par Biomagnético). Mientras que se someta a un ayuno -o semiayuno- terapéutico de entre siete y quince días seguida de una dieta absolutamente libre de carne, mariscos, leche y derivados, huevos, azúcar blanco, pimientos, berenjenas, patatas, tomates, alcohol y café. Asegúrese asimismo de que su ácido úrico está en víveles adecuados. Y a continuación que se someta a un proceso profundo de desintoxicación del organismo para lo que le sugerimos que lea el reportaje que publicamos en el nº 106 sobre el sistema propuesto por Andreas Moritz. Mejorará sin duda alguna.


Sr. Director: cuando los médicos naturistas tratamos de explicar a nuestros colegas alópatas o convencionales -aquellos que practican la Medicina en los consultorios de la Seguridad Social y en muchas consultas privadas- los métodos y protocolos que utilizamos para tratar a nuestros pacientes la respuesta invariable -unánime o habitual- suele ser: «Existen multitud de remedios en Naturopatía pero ninguno probado científicamente. Si hubiera un solo artículo científico que los probara estaría al alcance de todos. No son más que curas milagrosas que están de moda unos días, unos meses o incluso unos años para luego desaparecer sin dejar ningún rastro». Sin embargo, y dejando al margen que la credibilidad del “método científico” -al que se apela constantemente como arma arrojadiza- está hoy seriamente cuestionada en el ámbito de la salud y pasando por alto el continuo ir y venir de fármacos que un día sirven para una cosa, al año siguiente para otra y al tercero es retirado porque resulta ser ineficaz y/o tóxico me gustaría explicar algo al respecto: he podido constatar a lo largo de los años que el día a día de un médico calificado de naturista, biológico, integral, holístico, etc., no es nada fácil. Nuestro trabajo -no reconocido aún por mis colegas de la medicina convencional- consiste principalmente en ayudar a los enfermos a fortalecer sus organismos. Un objetivo difícil porque a menudo muchos llegan bloqueados y así no es fácil conseguir que las fuerzas curativas del cuerpo logren restablecer la homeostasis. Un proceso que realizamos sin medicamentos sintéticos, equilibrando el sistema simpático y parasimpático, y desintoxicando el organismo apoyándonos en una dieta hipotóxica, agua de calidad y oxígeno puro (difícil en las grandes ciudades) además de eliminar todo lo que sea químico y buscando los alimentos compatibles para el organismo. Y cuando es necesario utilizando los análisis adecuados para averiguar lo que es mejor para los propios genes. Para ello utilizamos la fitoterapia, la homeopatía, la acupuntura, la hidroterapia de colon, las saunas, etc. Tal es, en resumen, nuestro trabajo diario. Claro que previamente al paciente se le hace una exhaustiva“historia clínica” porque importa todo de él: desde la hora a la que se levanta hasta cómo se lleva con su jefe pasando, claro está, por los síntomas que padece. Analizamos asimismo sus análisis clínicos de sangre y orina, sus radiografías, las pruebas de TAC y RNM, le auscultamos y le palpamos. En suma, hacemos un estudio integral del paciente, proceso al que dedicamos mucho tiempo. No nos fijamos sólo en el síntoma: nos ocupamos de él… y de su organismo. En otras palabras, cuando llega una persona a la consulta con un problema no nos limitamos a tirar de manual y recetar los fármacos que figuran en el protocolo en función de los síntomas que padece. Nosotros observamos la cara del paciente y valoramos al ser humano completo. No nos limitamos a ver el órgano o víscera dañada, miramos todo en conjunto porque sabemos que cada órgano está interconectado a muchos niveles con el resto del cuerpo. A esto nos dedicamos en cuerpo y alma a diario los médicos que nos denominamos biológicos o naturistas. Mientras, nuestros colegas meramente alópatas se dedican simplemente a rellenar historias clínicas, a pedir pruebas específicas de su especialidad y a prescribir fármacos tóxicos y sintéticos a organismos que normalmente se encuentran ya intoxicados y desequilibrados. Y no un fármaco ni dos: a veces nuestros mayores se ven obligados a tomar de media una docena de medicamentos recetados por sus médicos. Por eso cuando escuchamos a otros compañeros médicos alópatas dudar de nuestro trabajo nos dan ganas de explicarles que la mayor parte de nuestros pacientes vienen a nosotros tras ser “víctimas de sus protocolos” y de sus “científicamente constatados” tratamientos. Quejándose de que no se encuentran bien o, incluso, de que se sienten peor a causa de los numerosos efectos secundarios de los fármacos que les han prescrito. Pero es que siguen aferrados a los protocolos mientras nosotros miramos al paciente como un todo en el que integrar sus quejas, sus síntomas, sus problemas emocionales, su sitio de descanso (es importante saber si el lugar donde duerme está en un terreno contaminado por campos electromagnéticos terrestres o artificiales, si usa o no mucho el móvil o la wifi, qué hábitos tiene, cómo se alimenta…). Son tantas variables que es imposible que entren en un protocolo de actuación alopática. Por eso el nuestro es un protocolo integral, naturista. Nos importa el enfermo y todo lo que le afecta y le rodea. Desgraciadamente nuestros colegas alópatas sólo creen en lo que ven y lo que no ven lo rechazan porque miran con gafas trucadas que sólo les dejan ver una parte de la realidad sin entender que los conocimientos que adquirieron en las facultades suelen ser parciales y escasos. Parecen ignorar por ello que somos un 70% de agua, energía (vitalidad) y algo de materia. Que son procesos eléctricos los que ponen en marcha los mecanismos celulares interconectados entre sí y por eso funcionan las terapias energéticas con las que trabajamos: acupuntura, homeopatía, biorresonancia, etc. De hecho el organismo reacciona bien ante ellas mientras no sucede así con las soluciones químicas sintéticas de los fármacos. Aunque a veces –muy pocas- se deba recurrir a ellos. Y agregaré que son los resultados que obtenemos con nuestras terapias y los testimonios de nuestros propios pacientes la “demostración científica” más contundente que un médico puede desear. La mejor constatación de que lo que hace ¡funciona!

Dr. Santiago de la Rosa
(Madrid)

Le agradecemos sinceramente que haya compartido con nosotros y nuestros lectores sus reflexiones y le pedimos disculpas por haber resumido notablemente la extensión de su carta pero como usted bien sabe el espacio en la revista es limitado. Permanece en ella en cualquier caso un mensaje que estamos seguros comparten ya muchos colegas suyos.


Sr. Director: hace aproximadamente catorce años observé como la segunda falange de mi dedo meñique izquierdo se me quedaba encogida en invierno. Acudí a la Seguridad Social y la solución que me dieron fue operarme. No acepté. Soy remiso a cortar partes de mi cuerpo de acuerdo con los principios de la Medicina Tradicional China. Me volvió a pasar lo mismo ocho años después con ciertos tendones situados al lado del dedo meñique de la palma de mi mano derecha. Entonces los médicos me dijeron que era la desconocida Enfermedad de Duputren. ¿La solución?: cortar y coser. Tampoco accedí. Hace cuatro años me pasó lo mismo en la palma de mi mano izquierda y también durante el invierno; ya ni siquiera acudí al médico. En los últimos años, gracias a mis cuidados para no coger frío -soy de complexión delgada y poca grasa-, a las aplicaciones de silicio orgánico en gel y a las cremas que llevan árnica y harpagofito la mano izquierda fue mejorando en las últimas primaveras pero no así durante este último año, tan frío. El problema ahora sin embargo es que la situación de mi mano derecha se ha agravado al quedarse doblada la segunda falange de mi dedo meñique y salirme un bulto de acortamiento de tendón al final de ese dedo. No quiero operarme porque conozco a una persona que lo hizo y le volvieron a aparecer. He oído que ahora hay una inyección que ponen en las partes afectadas para recuperar el estado normal de los tendones pero parece tener efectos secundarios. Les quería pues preguntar si conocen alguna alternativa. Gracias anticipadas por la respuesta y por la revista.

Manuel Llorente

La llamada Enfermedad -o contractura- de Dupuytren consiste en una retracción de la palma de la mano que provoca que algunos dedos se flexionen anormalmente y suele empezar con un engrosamiento de la piel en la palma que a menudo termina convirtiéndose en un bulto duro; y en realidad no es sino un exagerado crecimiento de las vainas fibrosas y elásticas que envuelven los tendones. Una patología que se ha asociado al consumo de tabaco y alcohol así como a problemas hepáticos y/o de tiroides, diabetes, epilepsia y tuberculosis viniendo a veces acompañada de síndrome fibroso o de tiroiditis. Los expertos entienden que puede deberse a algún trauma físico pero tal relación no está nada clara. Y cuando la contractura es severa suele tratarse con cirugía -se abre la piel de encima de los tendones afectados y se escinden éstos removiendo el tejido fibroso con el riesgo de dañar los nervios y arterias digitales-, con radiación, con Aponeurotomía –se intenta reacomodar los tendones manipulándolos con pequeñas agujas que se insertan en la zona-y con inyecciones de triamcinolona (Kenalog) -un corticosteroide usado en diversas patologías para disminuir hinchazones, enrojecimiento, picazón y reacciones alérgicas-. En cuanto a la posibilidad que usted menciona al final suponemos que se refiere la utilización de inyecciones de colagenasa ya que se trata aún de un tratamiento experimental no aprobado. Pues bien, las colagenasas son enzimas capaces de romper los enlaces de péptidos en el colágeno. Y nos tememos que para saber si la técnica funciona habrá que esperar aunque le diremos que si desea probar en sí mismo hoy se comercializan cremas que contienen colagenasa. Por nuestra parte no descartamos que el problema pueda estar causado por una alergia al látex (guantes de limpieza), contaminación química -alimentos en conserva o productos de limpieza e higiene (especialmente por metales pesados)-, una infección microbiana, una flora intestinal deteriorada o un déficit nutricional (sobre todo de silicio, calcio, magnesio o vitamina C). La sugerencia por tanto es que no use guantes de látex, no toque los productos de limpieza con las manos, elimine durante una temporada la carne, los mariscos, la leche -y sus derivados-, los huevos, el azúcar blanco, los pimientos, las berenjenas, las patatas, los tomates, el alcohol y el café, se asegure de que el ácido úrico no está alto, desintoxique a fondo su organismo e ingiera omega 3 y un complejo multivitamínico lo más completo posible así como que se ponga a diario en las manos una de las cremas mencionadas. Agregaremos que no sería mala idea en este caso probar con Apiterapia (le deberán picar antes en las manos las abejas para comprobar si es alérgico); le sugerimos contactar para ello con un experto como Pedro Pérez (670 77 10 08).


Estimado Sr. Campoy: a mediados de agosto pasado me dio un infarto y me tuvieron que colocar dos sten en las arterias. Un mes antes me habían detectado una Policitemia Vera muy avanzada pero a pesar de los muchos análisis que me hicieron nunca la vieron y ahora me ha llegado a la médula ósea. Un especialista del corazón me dijo que tenía las arterias obstruidas pero que ¡no tenía importancia! Y eso que se trataba de un médico privado. Cuando la detectó me dijo que fuera a la Seguridad Social porque allí me atenderían mejor. Y en ella me trató un hematólogo bastante bien pero cuando estuve ingresada en planta me aterrorizó lo que vi. Le adjunto copia de uno de los muchos resultados que tengo. Agregaré que a mediados del mes de octubre volví a ingresar en el hospital debido a una angina de pecho. Ahora me están realizando sangrías de 350 cm3 cada quince días. ¿Puede aconsejarme a dónde acudir? Me encuentro muy confusa y estoy angustiada por tanto medicamento como estoy tomando. Les tengo auténtico terror. Y es que en la actualidad tomo con el desayuno una pastilla de Omeprazol, media de Atelonol 50 mg, una de Co-Diavan, una de Hemovas 400 y media de Alopurinol. Y con la comida una pastilla de Adiro 100 y una en días alternos de Hydrea. Finalmente con la cena tono una pastilla de Atorvastatina 40, otra de Hemovas 400 y una tercera de Trankimazin 1 gr. Hace un año estuve con un médico naturista que vi en su revista y a los pocos días me dio el primer infarto. Le llamé y me comentó que no me podía hacer nada mientras antes no me hiciera una limpieza de colon ya que tenía bastante intoxicación en el intestino pero que, dada mi situación, no me aconsejaba que lo hiciese. Sé que recibe miles de cartas y todas con la misma preocupación pero le agradecería que me contestase dado mi estado de ansiedad y preocupación.

Mª Luisa M.

Los médicos llaman Policitemia Vera o Eritremia al exceso continuado en sangre de células sanguíneas -principalmente de eritrocitos o glóbulos rojos– que suele presentarse conjuntamente con leucocitosis y trombocitosis sabiéndose hoy que en el 90% de los casos los afectados sufren una mutación en el gen Jack exón 14. Y en estos casos el objetivo del tratamiento convencional es reducir la densidad de la sangre así como evitar el sangrado y la coagulación. Por eso se sugiere a quienes la padecen tratarse con flebotomías –método para disminuir la viscosidad de la sangre que consiste simplemente en extraer periódicamente entre un tercio y medio litro de sangre cada vez hasta que el nivel de hematocrito sea inferior a 45-, quimioterapia (normalmente se usa hidroxiurea o hidroxicarbamida) -para intentar inhibir la producción de células sanguíneas por parte de la médula ósea-, antiagregantes plaquetarios -como la aspirina o ácido acetilsalicílico para evitar coágulos de sangre y trombos-, interferón -en un intento de reducir el número de plaquetas- y Colestiramina -si existe prurito-. En pocas palabras, quienes padecen esta patología tienen mayor probabilidad de formar coágulos sanguíneos que pueden ocasionar accidentes cerebrovasculares o cardíacos. ¿Y qué puede hacer? Seguir un tratamiento alternativo y dejar tanto fármaco iatrogénico. Mire, hemos explicado muchas veces que cuando las arterias se dañan el colesterol aparece para evitar que uno se desangre. Son nuestros “parches” internos naturales, necesarios e inevitables. Y por tanto la estrategia adecuada pasa por impedir que aparezca el problema proporcionando los nutrientes que el cuerpo necesita. Y esos están todos en las frutas y verduras. De ahí que la mejor manera de prevenir posibles accidentes cardiovasculares y cerebrovasculares sea un tratamiento ortomolecular para asegurarse de que la causa de la fragilidad de las venas y capilares no está en el déficit de algún nutriente, especialmente de vitamina C pero también de aminoácidos como la lisina, la prolina, la arginina, la carnitina, la cisteína y la taurina, de minerales como el magnesio, el cobre, el potasio y el calcio, de la coenzima Q-10, de inositol, de picnogenoles (un tipo de bioflavonoides), de betacaroteno (provitamina A), de vitaminas D, E y H (biotina) y de algunas del grupo B (especialmente las B1, B2, B3, B5, B6, B9 y B12). En suma, la salud se recupera dando al organismo lo que necesita y no fármacos que le dificulten o impidan desarrollar sus funciones. Dicho esto sepa que hay productos que tienen el mismo efecto de esos anticoagulantes que tanta gente toma. Es el caso del chocolate negro: produce el mismo efecto que la aspirina. Bastan dos cucharaditas diarias de chocolate puro, es decir, hecho con extracto seco de granos de cacao. Y se logra ese efecto gracias a su riqueza en bioflavonoides. También el consumo de huevos enteros puede ayudar a reducir el riesgo de accidentes cerebrovasculares y ataques al corazón porque sus proteínas retrasan la coagulación sanguínea y demoran la conversión del fibrinógeno en fibrina, base estructural de los coágulos de sangre. Como igualmente ayuda la ingesta de ácidos grasos esenciales omega 3. En todo caso si prefiere ponerse en manos de un profesional le sugerimos que contacte con el conocido cardiólogo Taher Abbas (93 456 96 34).


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239 | Julio-Agosto 2020
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