CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 138 / MAYO / 2011

Sr. Campoy: leo la revista desde el nº 16 y en ella han dicho en varias ocasiones que entre los fármacos lo único que curan son los antibióticos porque los demás medicamentos químicos no sirven para nada salvo para envenenar el organismo. Pues bien, yo añado que la Medicina Natural tampoco. Padezco asma bronquial, bronquitis y alergia respiratoria y he estado siguiendo un tratamiento natural instaurado por un médico naturista durante varios meses para estas dolencias. Pues bien, todo parecía que iba muy bien pero en cuanto han llegado los fríos mi bronquitis ha reaparecido y he debido recurrir a los antibióticos para resolver el problema. Así que he abandonado definitivamente el tratamiento natural corroborando lo que ustedes han expresado: “lo único que curan son los antibióticos”. Atentamente…

Fernando
(Sevilla)

Los fármacos no curan nada pero eso no quiere decir que en ocasiones algunos no sean útiles. No confundamos las cosas. La cuestión es saber cuándo se justifican y cuándo no. Porque si usted debe operarse puede recurrir como anestésico a un fármaco o a la hipnosis clínica pero no todo el mundo acepta que ésta funciona y puede pues usarla. De hecho la formación en hipnosis clínica se enseña desde hace años en algunas universidades -en la Complutense de Madrid por ejemplo- aunque suela solo recurrirse a ella cuando la persona que va a ser operada es alérgica o intolerante a los anestésicos. Y si usted tiene un trauma grave que le causa un dolor insoportable tomarse un analgésico es asumible; lo que no es asumible es que cada vez que a alguien le duela algo –la cabeza, el estómago, la espalda, un brazo, la pierna…- se tome un analgésico. Eso es un disparate. Como lo es tomar el 90% de los fármacos porque son peligrosos para la salud. Hoy día la ingesta de medicamentos es una de las cuatro principales causas de dolor y muerte en el mundo. A ver si los médicos –y los pacientes- lo entienden de una vez. Por lo que se refiere a su experiencia, ¿qué quiere decir? ¿Que como un terapeuta no ha acertado con el tratamiento que usted necesitaba la Medicina Natural tampoco funciona? Mire, ese tipo de extrapolación es un sinsentido y no vamos a explayarnos en explicarlo; sencillamente, la llamada Medicina Natural cuenta con varias decenas de terapias y métodos que su terapeuta no ha utilizado. En cuanto a los antibióticos son eficaces en ocasiones pero deben usarse con mucho cuidado. Lo hemos explicado ampliamente en varios artículos de la revista por lo que a ellos nos remitimos.


Estimado Sr. Campoy: tengo alto el marcador hepático AST (52 U/L cuando el máximo es 35) desde hace muchísimos años -cuando pasé una hepatitis aguda-, señal que mi homeópata considera indicador de una hepatitis crónica no infecciosa. También sufro una hemorroide sangrante, a su entender consecuencia de ella; y, claro está, como resultado anemia. El caso es que buscando en una librería soluciones alternativas para un carcinoma basocelular que me salió en la cara -supongo que a consecuencia del mismo problema hepático- encontré su apreciable obra Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo tratarlo así como un libro cuyo título me llamó poderosamente la atención firmado por Andreas Moritz: El cáncer no es una enfermedad. Su planteamiento me pareció tan sensato y apasionante que adquirí ése y el resto de sus libros –Limpieza hepática y de la vesícula biliar y Los secretos eternos de la salud– y siguiendo sus consejos me hice vegetariano vegano ya que él considera que la causa del cáncer es la intoxicación celular producida por la acumulación de tóxicos y residuos proteínicos no digeridos en la membrana basal de las células que termina por asfixiarlas y obligarlas a mutar para sobrevivir sin oxígeno alimentándose entonces del ácido láctico producto de la fermentación de tales desechos. De hecho considera tóxicas las proteínas de la carne y el pescado, incluso las provenientes de carnes biológicas porque no están exentas de la putrescina, la cadaveriana, las aminas y los parásitos producidos por la ingesta de cualquier animal muerto así como las provenientes de los lácteos -incluso los biológicos, indigeribles por el proceso de pasteurización al que han sido sometidos- e igualmente las del huevo por la coagulación que se produce en el cocinado que conlleva la pérdida de su estructura tridimensional. En consecuencia prescindí de todos esos alimentos con la intención de seguir el principio hipocrático Que tu medicina sea tu alimento y tu alimento tu medicina y me hice vegano consumiendo solamente alimentos biológicos y obteniendo la proteína combinando cereales con frutos secos y algunas legumbres (pocas ya que en su opinión los restos nitrogenados que éstas dejan en el torrente sanguíneo también son tóxicos). Pues bien, ahora llega el Dr. Johannes F. Coy -avalado por ser el descubridor del gen TKTL1-, el cual en su igualmente sorprendente libro La nueva dieta anti-cáncer nos dice que los responsables de ese proceso de fermentación celular no son las proteínas sino la glucosa y, en consecuencia, nos propone obtener la energía a partir de las proteínas animales y los ácidos grasos restringiendo los hidratos de carbono (glucosa) a un máximo de 1 gramo por kilo de peso con la esperanza de matar literalmente a las células cancerosas de hambre. Y para ello recomienda eliminar totalmente de la dieta -entre otros alimentos- el arroz (base de la comida vegana) por su alto índice glucémico y reducir los cereales a su mínima expresión. Con lo cual me resulta absolutamente imposible obtener todos los aminoácidos esenciales a partir de su combinación con frutos secos y legumbres. Y por si eso fuera poco ustedes, coincidiendo con Moritz, nos sorprenden en su revista con aquel artículo que asegura que la soja -otro de los bastiones de la alimentación vegana por sus proteínas completas- también es tóxica; así que para poder reducir la aportación glucídica me he decidido a tomar un suplemento que incluya todos los aminoácidos esenciales y no esenciales en estado libre. En esas restricciones andaba cuando leo en algunas páginas de Internet que una alimentación respetuosa con un hígado dañado ha de estar basada en los hidratos de carbono que mantengan repletos sus depósitos de glucógeno lo cual me parece incompatible con las recomendaciones del Dr. Coy de vaciarlos mediante ejercicios aeróbicos para que la glucosa no permanezca en sangre y alimente a las células cancerosas. En fin, Sr. Campoy, le agradecería enormemente su opinión sobre las teorías del Dr. Moritz y del Dr. Coy y, sobre todo, respuesta a esta pregunta: ¿cómo he de alimentarme para regenerar mi hígado, solucionar mi hemorroide y, a la vez, prevenir la aparición de un nuevo cáncer? Muchas gracias y enhorabuena por su trabajo.

Julio Castro

El Aspartato Aminotransferasa -o ATS por sus siglas en inglés- es una enzima que se encuentra en altas cantidades en las células del músculo cardíaco, el hígado y el músculo esquelético y en menor cantidad en otros tejidos. Y aunque tener un nivel elevado es habitual entre quienes sufren una patología hepática ese simple hecho no implica que se sufra del hígado (cirrosis, un tumor, una isquemia o una necrosis hepática…); de hecho puede también indicar otros muchos problemas: anemia hemolítica, pancreatitis, insuficiencia renal aguda, problemas cardíacos, hemocromatosis hereditaria, mononucleosis infecciosa, un trauma múltiple, una enfermedad muscular primaria, distrofia muscular progresiva, una intoxicación… Aparecen niveles elevados asimismo tras un cateterismo cardíaco o una angioplastia, tras una convulsión, tras una operación quirúrgica, tras una quemadura grave… Hasta por hacer ejercicio intenso. En suma, si no hay otros factores alterados… por sí mismo ese dato no explica nada. Por lo que se refiere a la hemorroide no vamos a andarnos por las ramas: opérese si es sangrante. Hoy se hace de forma ¡ambulatoria! Un par de horas de reposo… y a casa sin ese problema. En cuanto a sus dudas sobre el cáncer las entendemos porque todo lo que nos cuenta… ya lo hemos publicado. Léalo en el apartado sobre Cáncer de nuestra web (www.dsalud.com). Mire, ante un tumor lo primero que uno debe plantearse es si se trata de un proceso biológico de defensa –y en tal caso lo que probablemente está haciendo el cuerpo es crear una especie de “cubo de basura” para encapsular los tóxicos que ponen en peligro la vida y el organismo no consigue eliminar a través de los mecanismos habituales porque éstos no funcionan bien o son demasiadas las toxinas que hay- o se trata de un tumor causado porque el mecanismo de algunas células ha sido dañado y por eso –y no con una intención biológica de defensa- se multiplican descontroladamente (normalmente por haber recibido radiaciones telúricas o electromagnéticas intensas y/o continuadas o a causa de un fuerte shock traumático de tipo psicoemocional). Sería pues en este segundo caso –además de cuando un excesivo crecimiento pone en peligro el funcionamiento de un órgano y, por ende, la vida- cuando intentar detener el avance del tumor o eliminarlo se justificaría. Y cuando cabe tener en cuenta básicamente dos cosas: los tumores solo crecen y se desarrollan en terrenos ácidos con escaso oxígeno. A fin de cuentas son todos anaeróbicos, es decir, no utilizan el oxígeno para obtener energía sino glucosa. Y mueren si la zona en la que están se alcaliniza. Por eso tantos tratamientos inciden en oxigenar y alcalinizar el organismo. Para lo que hay –y lo hemos publicado- numerosas posibilidades. Tal es la razón de que se proponga no ingerir –entre otras cosas- ni carne, ni lácteos, ni hidratos de carbono refinados: todos ellos acidifican el organismo. Por otra parte, todo organismo intoxicado es un organismo acidificado. Luego para alcalinizarlo es prioritario desintoxicarse; es decir, eliminar todo tipo de toxinas del cuerpo. De ahí que llevemos años repitiéndolo machaconamente. Igualmente hemos explicado hasta la saciedad que un organismo acidificado es un organismo al que le termina faltando oxígeno. Y el oxígeno es el elemento más importante a la hora de afrontar tanto cualquier proceso infeccioso como para detener el crecimiento de un tumor. En suma, para afrontar cualquier patología –cáncer incluido- hay que alcalinizar y oxigenar el organismo. Dejando de ingerir lo que le intoxica/acidifica -agua de grifo (por el cloro sobre todo), fármacos, drogas, tabaco, alcohol, café, lácteos, carne roja, azúcares, carbohidratos refinados, etc.- e ingiriendo lo que alcaliniza: vitaminas, minerales, frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, legumbres… Y para oxigenar el organismo nada como hacer ejercicio aeróbico –por ejemplo, la Técnica Nadeau de la que ya hablamos en el nº 130-, ingerir oxígeno líquido, agua ozonizada o tomar vitamina C porque su ingesta produce de forma natural peróxido de hidrógeno, es decir, agua oxigenada. Por lo que respecta a su afirmación de que según nuestra revista “la soja es tóxica” nos va a perdonar pero nosotros no hemos afirmado jamás tal cosa. Lo que hemos desaconsejado es la ingesta de leche de soja y de tofu aclarando que en cambio los productos fermentados de soja -el miso, el tempeh, la salsa de soja y el natto- se pueden ingerir aunque con mucha moderación porque si no también son dañinos. Y que puede asimismo ingerirse la lecitina de soja. Le invitamos a comprobarlo leyendo en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que con los títulos La leche de soja y los productos elaborados con soja sin fermentar no son aconsejables y Las propiedades de la lecitina de soja aparecieron –respectivamente- en los números 121 y 123. Pregunta finalmente qué dieta debería seguir y nuestra respuesta es simple: siga La Dieta Definitiva excluyendo los lácteos permitidos en ella y los endulzantes. Su hígado –además del resto de su organismo- se lo agradecerá; sepa en cualquier caso que la silimarina presente en el cardo mariano es útil para ayudar a regenerarlo.


Estimado Sr. Campoy: soy lectora asidua desde el primer número de la revista y no sé por qué sigo conservando casi todas. Verá, actualmente me encuentro en una situación difícil ya que a mi marido le han diagnosticado un hepatocarcinoma de hígado de unos 3, 5 cm como consecuencia de una hepatitis C y una hemocromatosis. Su estado general ha sido bueno hasta el momento y no padece ninguna otra enfermedad. Tiene 66 años y el tratamiento que le proponen es una quimioembolización de forma paliativa al no ser posible extirparlo quirúrgicamente debido a la zona en la que se encuentra y luego iniciar todo el protocolo para un posible trasplante hepático. Leyendo las revistas no he encontrado más que un texto sobre Antonio Bru donde se hable de tratamientos para este tipo de cáncer pero sé que actualmente no se dedica a ello. Le agradecería me dirigiera a algún otro profesional, si puede ser en Barcelona. Sé que recibe miles de cartas y no puede contestar a todas pero le agradecería me pudiera orientar Reciba un cordial saludo

Montserrat C.
(Barcelona)

Le sugerimos que lea la repuesta a la carta anterior porque la respuesta no puede ser otra. Ahora bien, los médicos llaman hemocromatosis al acúmulo excesivo anormal de hierro en los órganos y sistemas del organismo, especialmente en el hígado, considerándose mayoritariamente un problema heredado, es decir, de origen genético. Lo cierto sin embargo es que ese acúmulo puede deberse a varias causas como haber recibido múltiples transfusiones de sangre, una anemia hemolítica (la destrucción de los eritrocitos conlleva la liberación del hierro de su interior), una ingesta excesiva de alimentos con mucho hierro, abusar de las bebidas alcohólicas y padecer porfiria o hepatitis C. Por lo que sea cual sea la causa sugerimos a su marido que se haga una quelación con deferoxamina, deferiprona y deferasirox para intentar eliminarlo pero no la práctica de flebotomías (es decir, la idea de extraer sangre regularmente para disminuir la sobrecarga de hierro). Es asimismo importante que elimine el consumo de alcohol y la carne roja –muy rica en hierro- y que no consuma ni pescados ni mariscos crudos. Y obviamente que evite la toma de suplementos vitamínicos que contengan hierro. Además en su caso debe limitar el aporte de vitamina C ya que ésta aumenta la cantidad de ese mineral que se ingiere con los alimentos. Por lo demás el tratamiento que le sugerimos seguir es el mismo que al lector anterior. Les recordamos en todo caso que todo lo que necesita saber sobre este tema lo tiene en los dos tomos del libro Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo tratarlo que puede adquirir en librerías y en el 91 638 27 28. En él aparecen los tratamientos más eficaces que existen así como los nombres, direcciones, teléfonos, e-mails y webs de los médicos a los que puede acudir. Ahora bien, cabe aclarar que Antonio Brú no es médico y no trata a pacientes. Y que el caso de cáncer de hígado que sacó adelante el equipo médico que colaboraba con él y del que hablamos en su día en la revista se logró con el uso de Filgastrim o Neupogen, producto muy caro que en España solo se usa en hospitales y no está autorizado para ello. Se administra sólo tras la quimioterapia para subir las defensas ya que provoca un significativo aumento de neutrófilos; lo mismo que el Bio-Bac o Renoven. Bueno, en realidad siempre pueden intentar que se les dé solicitándolo para ”uso compasivo”; hablen para ello con un abogado porque no es fácil que se lo concedan.


Estimado Sr. Campoy: en primer lugar mis felicitaciones a todos los que hacen posible la revista, tan útil y necesaria para mucha gente. Y en segundo lugar decirles que el motivo de mi carta es que me sentía en deuda con ustedes desde hace tiempo por todo lo que me ha aportado su valiosa información. Hoy he decidido contarles mi historia que aunque es muy larga intentaré abreviar en lo posible. Tengo 50 años y estoy diagnosticada de artritis reumatoide desde los nueve sufriendo un 72% de minusvalía. Así viví treinta años de sufrimiento y desesperación. Ingerí todo tipo de medicamentos: AINES, corticoides, metatroxato, Arava, sales de oro, etc. Estoy operada de varias articulaciones de los miembros inferiores. A la vez, durante todos estos años acudí diversas veces a que me extrajesen líquido sinovial de mis rodillas y a que me infiltrasen en ambos hombros y rodillas. Mis manos y pies son prueba de todo lo que cuento. Haciendo caso omiso de la advertencia de que si tenía un hijo me quedaría en silla de ruedas tuve tres. Hace doce años me diagnosticaron una endometriosis extirpándome por ello el ovario derecho junto a otros pequeños tumores no cancerígenos. Finalmente me implantaron un DIU para que se regulasen mis menstruaciones y pudiese así dejar de sufrir las anemias recurrentes que sufrí durante años. Bueno, pues la primera vez que leí Discovery DSALUD trataba precisamente de este tema y yo me encontraba tan mal y agotada que pensaba a menudo que me iba a morir. Pero, para mi sorpresa, lo que leí en la revista no sólo me ayudó con la endometriosis sino que también fue de gran ayuda para mi artritis reumatoide. Empecé a poner en práctica los consejos de su revista y curiosamente mi salud mejoró notablemente. Tanto que mi reumatólogo me comentó que el tratamiento del Arava estaba funcionando… cuando yo había abandonado hacía tiempo todos los tratamientos antes mencionados, desde los AINES al Arava. En ese entonces conocí a un compañero que me habló de la Medicina Holística. Si le digo la verdad me sonó a chino. Aún así me dio el nombre de un homeópata en Madrid que acabó tratándome con Medicina Homeopática. Bueno, pues a día de hoy, tras siete años, no he vuelto a tomar ningún fármaco. Solo suplementos dietéticos como el silicio, el aceite de Krill, etc. Aunque tengo que añadir que también cuido diariamente mi parte emocional y mental. Pero el mayor descubrimiento de que la Medicina Holística funciona lo hice hace dos años. El 11 de marzo del 2009 diagnosticaron a mi hijo de 14 años un Linfoma de Hodking estadio 4c. El tratamiento era quimioterapia y radioterapia así como cortisona. Sentí miedo por esta enfermedad, “tabú” para mucha gente. A eso se añadía que el pronóstico para mi hijo no era nada alentador. Aún así empezamos a tratarlo con factores de transferencia y Renoven, cambiamos su dieta y aunque se le administró quimioterapia y cortisona los primeros meses -inyectándosela por vía intravenosa- del resto de la quimio, sin que los médicos lo supiesen, me deshice junto con la cortisona. Le dimos sólo el tratamiento holístico. Para empezar, mientras recibió el tratamiento quimioterápico no tuvo ningún malestar ni sintomatología adversa salvo que se le cayó el pelo; eso sí, el médico le dijo que le volvería a crecer hacia enero siguiente pero éste brotó seis meses antes. Y no se dio radioterapia ni recibió transfusión sanguínea alguna a pesar de las indicaciones insistentes de los médicos al respecto. A día de hoy, 6 de marzo del 2011, se le ha retirado el reservorio que tenía para la quimio, continúa con sus revisiones y hace vida totalmente normal. Es más, sus analíticas son asombrosas: está totalmente curado. Es mi corta pero intensa experiencia. Puedo decir pues que la Medicina Holística funciona. Yo misma, a pesar del dolor emocional vivido, puedo decir que me he sentido estos últimos años, dentro de lo que cabe, muy bien. Y todo ello sin medicarme. La visión optimista de visualizarnos sanos haciendo lo que deseamos y vernos curados nos ha dado resultados tanto a mí como a mi hijo. Así que hoy sigo con atención cada número de la revista y en lo que puedo aplico los conocimientos que transmiten a la vez que me reafirmo en lo que creo correcto para mi salud. Sigan haciendo esta labor. La necesitamos mucho. Si precisan datos o quieren constatar algo de lo que les he contado se lo enviaré con gusto. Un saludo.

Cándida Mouzo Pereira

Nos congratula sinceramente haberles sido útiles a ambos. Ojalá todos quienes nos leen prestasen la misma atención que usted a lo publicado. Porque a día de hoy es evidente que la inmensa mayoría de las llamadas “enfermedades” tienen las mismas causas y por tanto su tratamiento es similar. Algo que muchos médicos siguen lamentablemente sin entender. Esperemos que su sincero testimonio haga al menos pensar a algunos. A nosotros solo nos resta felicitarles por su sentido común y por los resultados.


Hola. Ante todo quiero felicitaros por la revista en estos tiempos que corren donde el interés económico está por encima de la salud de las personas. Creo muy importante que revistas como la vuestra estén en la calle. Y ahora paso a consultaros mi caso: hace unos días me hice unos análisis de sangre y tengo los niveles de vitamina B12 bajos pues están en unos 150 pg/ml. El año pasado los tenía aún más bajos y por eso descarto anemia por mala absorción. Los niveles de eritrocitos y hemoglobina están al límite de los valores normales. Soy vegana –es decir, vegetariana estricta- desde hace dos años y al ver estos análisis me pregunto algunas cosas: ¿los veganos tenemos reservas de vitamina B12 para unos cuantos años? ¿Los niveles de vitamina B12 en veganos pueden ser más bajos de los valores establecidos pero no tener carencia? He consultado algunas fuentes y dicen que los recuentos sanguíneos no son muy fiables porque el ácido fólico puede suprimir los síntomas anémicos de la vitamina B12. ¿Qué pruebas tendría que hacerme para saber si realmente tengo anemia por carencia de vitamina B12? Mis resultados muestran esa deficiencia pero no anemia. Mi médico de cabecera me propone medicarme con pastillas o inyecciones intravenosas pero primero me gustaría saber lo que les pregunto. También quería preguntar qué fuentes vegetales fiables contienen vitamina B12 y si nuestro organismo puede asimilar la que agregan a los alimentos enriquecidos. Muchas gracias.

Marta Gómez

La vitamina B12 -única que contiene un mineral en su composición: el cobalto- solo se absorbe adecuadamente -en la parte más baja del intestino delgado- en presencia de calcio y de una enzima mucoproteínica llamada “factor intrínseco” que segregan las paredes del estómago si hay suficiente jugo gástrico -con un pH entre 0.9 y 1.5- y la tiroides funciona bien; teniendo dificultades para absorberla quienes sufren alteraciones intestinales. Normalmente en el organismo humano la mayor concentración se encuentra en el hígado, los riñones, el páncreas, el corazón, los testículos, el cerebro, la sangre y la médula ósea. Y se obtiene ingiriendo alimentos de origen animal como las almejas, el jamón, los arenques, el salmón, el atún, el hígado, el cerdo, los huevos, el queso y los riñones. Y es verdad que las personas veganas pueden tener déficit de ella ya que aunque también puede encontrarse en algas como la chorella y la espirulina así como en la soja, los hongos o la levadura de cerveza en cantidades muy pequeñas no parece ser fácilmente asimilable en su forma vegetal. De ahí que sea en efecto necesario asegurarse su presencia tomando suplementos. En todo caso bastan 3 mcg/día para mantener unos niveles adecuados aunque conviene ingerirla conjuntamente con un complejo del grupo B -ya que una ingesta continuada de una vitamina de ese grupo puede provocar la deficiencia de otra del mismo grupo-, vitamina C y potasio; mejor como adenosilcobalamina que es la forma más activa de esta vitamina y se absorbe y acumula en mejores condiciones. Y sí: el hígado es capaz de almacenar el exceso hasta 4 o 5 años. Sepa finalmente que suele provocar su déficit la ingesta habitual de alcohol y tabaco, los anticonceptivos, los fármacos reductores del colesterol, los anticonvulsivos y los somníferos.


Hola. Tengo 49 años y desde hace aproximadamente 15 padezco artrosis. El caso es que dados los dolores que ya tenía en las articulaciones el reumatólogo me puso a tratamiento hará unos 3 años a base a antiinflamatorios pero al final tomaba tal cantidad al día que lo dejé. Luego, como la enfermedad avanzaba, volví al reumatólogo y me puso un tratamiento a base de Arava 20 mg y una inyección semanal de Metojet 10 mg (es decir, de metatrexato). El problema es que tras la inyección estoy 2 o 3 días en un estado de malestar general muy grande y el constantemente irritado. Además no hago más que salivar todo el día. Les escribo para saber si existe alguna alternativa a este tratamiento tan invasivo. Gracias de antemano por su respuesta.

Diego Martin

Mire usted, artrosis u osteoartritis es como se denomina a un tipo de artritis –nombre que se da a toda degeneración de las articulaciones- que se caracteriza por la deformación que produce el desgaste de los cartílagos de los huesos al punto que pueden llegar a desaparecer al rozar unos con otros; principalmente en las extremidades. En cambio la artritis reumatoide se extiende a todo el cuerpo inflamando los cartílagos y la membrana sinovial alrededor de las uniones de los huesos produciéndose la salida del líquido sinovial (es decir, del líquido grasiento que lubrica y protege del roce de los huesos). Pues bien, la ingesta de los dos fármacos que le han mandado no va a resolverle NADA. El Arava (Leflunomida) puede además provocarle, entre otras cosas, diarrea, náuseas, vómitos, anorexia, estomatitis aftosa, úlceras orales, dolor abdominal, elevación de las transaminasas, la gamma glutamiltranspeptidasa, la fosfatasa alcalina y la bilirrubina, hepatitis, ictericia, daño hepático severo, necrosis hepática aguda, pancreatitis, aumento de la tensión arterial, leucopenia, anemia, trombocitopenia, vasculitis, cefaleas, vértigo, parestesia, trastornos del gusto, ansiedad, neuropatía periférica, reacciones alérgicas, prurito, eccema, sequedad de la piel, pérdida de cabello, urticaria, reacciones anafilácticas severas, Síndrome de Stevens-Johnson, necrólisis epidérmica tóxica, infecciones severas y sepsis, enfermedad pulmonar intersticial, pérdida de peso, astenia, hipocaliemia, hiperlipidemia leve, tenosinovitis y ruptura de tendones. En cuanto al Metoject 10 mg (metotrexato) le puede provocar inflamación en la boca, indigestión, náuseas, falta de apetito, úlceras orales, diarrea, inflamación de la garganta, inflamación del intestino, vómitos, úlceras gastrointestinales, hematemesis (vómitos de sangre), sangrado abundante, erupción cutánea, enrojecimiento de la piel, picor, fotosensibilización, caída del cabello, aumento de nódulos reumáticos, culebrillas, inflamación de los vasos sanguíneos, erupción cutánea herpética, urticaria, aumento de la pigmentación de la piel, ampollas cutáneas con fiebre, síndrome de la piel escaldada, aumento de la pigmentación de las uñas, inflamación de las cutículas, reacciones alérgicas, shock alérgico, inflamación de los vasos sanguíneos, fiebre, ojos rojos, infección, envenenamiento de la sangre, alteración en la cicatrización de las heridas, acumulación de líquido alrededor de los pulmones y del corazón, disminución del número de anticuerpos en la sangre, dolor de cabeza, cansancio, somnolencia, mareos, confusión, depresión, alteraciones de la visión, dolor, debilidad muscular o sensación de entumecimiento u hormigueo de la piel en las extremidades, alteraciones del gusto, convulsiones, parálisis, dolor de cabeza intenso con fiebre, cirrosis, formación de tejido cicatricial, degeneración grasa del hígado, reacción pulmonar alérgica, fibrosis pulmonar, neumonía, dificultad para respirar, asma bronquial, leucopenia, anemia, trombopenia, disminución del número de leucocitos, hematíes y plaquetas, depresión grave de la médula ósea, inflamación y ulceración de la vejiga urinaria o la vagina, alteración de la función renal, alteración de la micción, insuficiencia renal, disminución o ausencia de la excreción urinaria, alteraciones electrolíticas, pérdida de deseo sexual, impotencia, disminución en la formación de espermatozoides, trastornos de la menstruación y secreción vaginal, dolor articular, dolor muscular, osteoporosis y aumento de tamaño de los ganglios linfáticos (linfomas). Así que perdónenos pero que salive y tenga usted el estómago irritado y malestar general es lo menos que podía pasarle. ¿Por qué casi nadie lee el prospecto antes de ingerir un medicamento? ¿Cómo se le ocurre a usted –y a cualquier consumidor de fármacos- ingerir un producto –éste y miles más- que puede hasta LLEVARLE A LA MUERTE? ¿Porque se lo dice un médico tan ignorante como incompetente? La artrosis suele afectar sobre todo al cuello, a la región lumbar, a las rodillas y a las caderas -aunque también a otras articulaciones- y realmente no hay acuerdo sobre las causas pero todo apunta a una inadecuada alimentación, la ingesta de poca agua de calidad, posibles déficits nutricionales, el sedentarismo y un organismo intoxicado (entre otras cosas, por multitud de fármacos). Siga usted pues durante una temporada una dieta a base de frutas, verduras, frutos secos, cereales, legumbres y gelatina -preferentemente ecológicos-, beba agua de calidad y sométase a un tratamiento ortomolecular que le garantice la ingesta adecuada de ácidos grasos omega 3, bioflavonoides, bromelaína, calcio, cartílago de tiburón –es rico en sulfato de condroitina y glucosaminoglicanos-, cúrcuma, enzimas proteolíticas, magnesio, manganeso, MSM (Metilsulfonilmetano), PABA, SAM (S-adenosil-L-metionina), selenio y vitaminas A, C y E junto a las del complejo B. Y, por supuesto, ingiera colágeno hidrolizado. Pero ello requiere ponerse en manos de un buen profesional que paute las dosis y los tiempos. Cabe agregar que hay varias plantas antiinflamatorias útiles en artrosis: el sauce, el harpagofito, la ulmaria o reina de los prados y la manzanilla.


Estas cartas aparecen en
138
Mayo 2011
Ver número
Última revista
Último número Julio-Agosto 2020 de la revista mensual Discovery DSalud
239 | Julio-Agosto 2020
Cartas al director Editorial Ver número