CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 157 / FEBRERO / 2013

Estimado Sr. Campoy: permítame felicitarle por la publicación en el nº 155 del artículo Las claves biológicas de una vida larga y sana en el que hablan de diferentes sustancias capaces de actuar sobre la telomerasa -enzima encargada de reparar los telómeros- a fin de impedir que se acorten. Tengo en cualquier caso una duda: en él se explica que hay un suplemento nutricional denominado TA-65 que según quienes lo comercializan protege la replicación de las células del sistema inmune y ustedes, tras darlo a conocer, añaden que como su componente principal es el extracto de raíces secas del Astragalus membranaceus es más interesante comprar sin más extracto de astrágalo al ser mucho más económico. Y aquí viene mi duda porque tengo entendido que su consumo puede ser peligroso. ¿Es así? ¿Puede confirmárnoslo o desmentirlo? Y gracias por la fantástica labor que hacen…

Javier Garcés
(Toledo)

A la dosis adecuada el extracto de astrágalo (que contiene flavonoides, polisacáridos –entre ellos el astragalán-, saponinas triterpénicas, astramembraninas, soyasapogenoles, aminoácidos y trazas de minerales) es inocuo salvo que se sea alérgico a él -como a cualquier otra sustancia aunque no es muy habitual- o se padezca una patología autoinmune; lo más que suele provocar es una leve molestia gastrointestinal. Ahora bien, si se va a consumir de forma habitual debe saberse que al ser moderadamente anticoagulante puede potenciar la acción de la warfarina y el sintrom. Por eso debe asimismo tenerse en cuenta en caso de tener que someterse a una operación quirúrgica. Además puede contrarrestar los efectos de los hipoglicemiantes orales e interactuar con algunos beta-bloqueantes y algunos de los descongestionantes que se prescriben en casos de gripe. Obviamente lo inteligente es no tomar ese tipo de fármacos. Si se toma en forma de decocción lo suyo es echar en agua entre 10 y 30 gramos de raíz seca y dejar hervir unos diez minutos; bebiendo como máximo tres tazas al día. Si lo que se ingieren son cápsulas –cada una de las cuales suele contener 500 mg- bastan dos tomas de 3 cápsulas al día (una sola toma de 2 cápsulas en el caso de los niños).


Estimado Director: estoy de acuerdo con los consejos de la revista y la opinión de los numerosos expertos y profesionales que están en contra de cualquier tipo de vacuna pero me asaltan un par de dudas: ¿cómo habría que proceder ante la mordedura de un perro, un mono u otro animal para prevenir la rabia u otra patología? Y una segunda pregunta: ¿hay algún tratamiento eficaz alternativo al alopático en el caso de cortes o heridas para prevenir el tétanos? No conozco gran cosa de esas enfermedades por lo que les agradeceré respuesta a ambas cuestiones, seguramente de interés para otros lectores. Atentamente,

Juan José Rodríguez

Mire, el tétanos es una patología infecciosa que provoca un bacilo llamado Clostridium tetani presente en sedimentos marinos, metales en oxidación -clavos, anzuelos, cuchillas oxidadas…- y las heces e intestinos de numerosos animales -incluidos pollos, vacas, ovejas, caballos, perros, ratas u conejillos de indias- que si bien es resistente a conocidos desinfectantes como el fenol, el formol o el etanol sucumbe ante el peróxido de hidrógeno; es decir, ante la simple agua oxigenada. Y su incidencia es hoy de 0’03 casos por cada 100.000 habitantes luego la sufren en España ¡12 personas al año! Así que dígame, ¿cree usted que se justifica ponerse la vacuna de marras? Si se hace usted una herida ¡límpiela bien con agua oxigenada! En cuanto a la rabia la ocasiona un virus -un Rhabdoviridae del género Lyssavirus tipo 1- que puede provocar una encefalitis aguda grave contagiándose normalmente por la mordedura de algún mamífero –doméstico o salvaje- que esté infectado -perros, gatos, zorros, hurones, mapaches, lobos, mangostas o murciélagos- o a través de una herida abierta que entre en contacto con la saliva del animal. Lo que no se suele explicar es que no ha habido ¡ni un solo caso en España desde hace casi 40 años!; así que tranquilo. Y si ocurriese algún incidente que realmente le preocupe acuda a alguien experto en el Par Biomagnético que pueda detectarle la posible infección y anular el microbio si estuviese presente.


Sr. Director: enhorabuena por el artículo sobre el flúor. Verá, antes bebía Agua de Ribes porque en la etiqueta no pone que lleve flúor pero en la tabla que ustedes publicaron se dice que sí. Por otra parte estaba dando a mi hijo Vichy Catalán así que imagínese mi sorpresa cuando vi en la tabla que contiene 7,3 mg de flúor por litro cuando tampoco lo pone en la etiqueta. ¿Cómo es posible? Ahora en casa bebemos Agua de Bezoya y ya no nos fiamos así que dígannos si es verdad que al menos ésta no contiene flúor. Me gustaría asimismo saber si hay en el mercado algún filtro eficaz para eliminar el flúor. Y saber si las “bebidas ecológicas” se hacen con agua sin flúor. ¿Cómo saberlo? Tampoco entiendo que la pasta de dientes sin flúor sea 6 veces más cara que la corriente con flúor del súper? ¿Es que son productos para ricos? Añadiré que a mi hijo de 4 años le obligan en el colegio a beber agua del grifo a no ser que lleve un informe médico. ¡De vergüenza! En fin, al menos nos tranquiliza el hecho de no haberlo vacunado nunca. Y gracias por su trabajo.

Rebeca
(Barcelona)

Las cantidades de flúor que aparecen en las distintas aguas minerales naturales españolas que figuran en el recuadro de nuestro reportaje fueron extraídas de las propias etiquetas o de las web oficiales de los fabricantes y reflejadas por el autor de la compilación en su propia web (que se especifica claramente). Habiendo datos de muy diferentes años: desde 1990 a 2009. ¿Pueden haber cambiado en ese tiempo las cantidades de flúor que incorporan? Pues es posible pero, sinceramente, lo dudamos; como comprenderá no hemos ido a comprobar personalmente ese trabajo limitándonos a hacernos eco de él al no haber sido nunca –que sepamos- cuestionado.


Estimado Sr. Campoy: le escribo con la esperanza de que puedan orientarme respecto a una serie de síntomas que padezco y me impiden hacer vida normal. Tengo 44 años, hace unos meses comencé a tener hemorragias muy fuertes a nivel menstrual y a partir de ahí aparecieron paulatinamente una serie de síntomas que se han incrementado y ya no sé qué hacer pues vivo un auténtico infierno. Me levanto por las mañanas con temblores y dolor de cabeza y a medida que van pasando los minutos siento una presión terrible que me recorre toda la columna hasta la cabeza. Y al tomarme la tensión veo que la tengo alta.
Además tengo visión borrosa durante casi todo el día, dolores musculares muy intensos, rigidez corporal, como una sensación de descargas eléctricas por toda la espalda, mareos, desorientación, vómitos, angustia, palpitaciones irregulares que me producen un dolor horrible en el pecho que se extiende por el cuello, somnolencia, cansancio e insomnio. Todo lo cual me está creando una angustia y un aislamiento desesperante. Hace siete años me ocurrió algo similar y tras un largo peregrinar de médico en médico y pruebas de todo tipo -Holther, ecocardiogramas, radiografías, analíticas, escáneres, etc.- me diagnosticaron ¡ansiedad! Pasé dos años horribles y empecé a investigar por mi cuenta para encontrar una solución a mi problema ya que la medicina tradicional solo me ofrecía ingerir ansiolíticos y antidepresivos así como acudir a un psicólogo y eso no me solucionó absolutamente nada; al contrario, cada vez estaba peor. El caso es que encontré un método de medicina natural y deporte llamado Linden gracias al cual los síntomas, una vez supe y entendí lo que me pasaba, fueron desapareciendo paulatinamente. Hasta el punto de convertirme en una mujer completamente renovada y sin ningún padecimiento. Hacía deporte todos los días, estaba pletórica de felicidad, enérgica, sana e inmensamente feliz. Pues bien, ahora vuelvo a padecer lo mismo pero con mayor asiduidad y los síntomas son más fuertes y mas desesperantes. He empezado a leer de nuevo el método Linden que tanto me ayudó hace siete años y además tomo isoflavonas de soja y espino blanco –éste para las arritmias- pero ya llevo unos cuantos meses y los síntomas son cada vez son más intensos. ¿Es posible que todo ello se deba a desarreglos hormonales, a que esté entrando en la pre-menopausia? ¿Pueden orientarme? ¿Qué puedo hacer o dónde ir? ¿Hay alguna terapia eficaz? Y sobre todo, ¿cómo saber qué me ocurre para así poder ponerle remedio? Estoy sufriendo muchísimo y temo entrar en una depresión porque así no puedo vivir, afrontar mi trabajo, cuidar de mi hijo, atender a mi pareja, a mi familia, mis amigos y hacer una vida normal. Le envío un fuerte abrazo y espero con ansia su respuesta.

M.

¿Pueden los síntomas que describe deberse a desarreglos hormonales? Pues quizás en parte pero habría que averiguar en tal caso qué se las provoca porque según usted misma es la segunda vez que le pasa con siete años de diferencia y eso ya es raro. ¿Puede deberse a la “ansiedad”? Desde luego es una buena “salida” cuando tras tantas pruebas diagnósticas el médico no encuentra nada y no sabe qué decirle pero parece más razonable pensar que son todos esos síntomas los que le provocan la ansiedad y no ésta la que provoca tantos síntomas. ¿Qué el método Linden –uno de tantos que en realidad se apoyan sobre todo en el marketing- le funcionó hace siete años? Quizás fuera eso lo que le ayudara… o quizás no. También pudo su recuperación coincidir en el tiempo con su práctica porque es evidente que alimentarse bien, hacer ejercicio y aprender a relajarse siempre ayuda. Mire, los síntomas que describe cuadran con los que provoca estar sometido a una fuerte irradiación electromagnética. Así que nuestra sugerencia es que ante todo averigüe si puede ser así, si está usted sometida cuando duerme a radiaciones telúricas naturales, lo hace encima de un cruce de líneas Hartmann o si la causa está en radiaciones electromagnéticas artificiales procedentes de líneas de alta tensión, una subestación eléctrica, un centro de transformación, un radar, una antena repetidora de telefonía, Wi-Fi, Wimax, WLAN, el uso habitual de móviles o inalámbricos… Busque una empresa que pueda decírselo con garantía porque si así fuera y eliminara la causa los síntomas desaparecerían. Le sugerimos contactar con la Fundación para la Salud Geoambiental (www.saludgeoambiental.org). Piense que hasta sus desarreglos hormonales puede provocarlos una irradiación continuada. Obviamente también podría deberse todo a una infección generalizada, a una parasitación, a una intoxicación química –sin olvidar la farmacológica, especialmente por lo que se refiere a algunos anticonceptivos, ansiolíticos, antidepresivos y antiinflamatorios- o al déficit de algunos nutrientes pero eso debe valorarlo alguien con experiencia en todo ello que difícilmente va usted a encontrar en un centro público. Nos permitimos por ello sugerirle que consulte a un buen médico naturista; y si no conoce a ninguno le sugerimos contactar al Dr. Santiago de la Rosa (91 431 35 16).


Hola, he leído en vuestra web los artículos sobre la plata coloidal y me gustaría saber si es también eficaz contra la leishmaniosis teniendo en cuenta que no se trata ni de un virus ni de una bacteria sino de un protozoo. Me consta que es un potente antibiótico eficaz contra diversos microorganismos pero, ¿es igualmente útil ante los protozoos? Yo misma uso la plata coloidal y, efectivamente, funciona pero ignoro si será útil para combatir la leishmaniosis que sufre mi perro. Quedo a la espera de vuestra respuesta.

Carol

La leishmaniosis –que puede afectar también a humanos- suele tratarse con fármacos basados en antimonio pentavalente como el Pentostam (estibogluconato sódico) y, cuando éste no funciona, con isotionato de pentamidina, anfotericina B o Miltefosina pero suelen ayudar sólo de forma sintomática; en cambio la plata coloidal puede ser también eficaz en casos de protozoos unicelulares como los que provocan esa patología infecciosa. De hecho es útil frente a casi todas las especies patógenas de bacterias y hongos, numerosos virus y gran parte de los microbios patógenos unicelulares como los protozoos y algunos parásitos. Incluso ante algunos tan conocidos como el estreptococo pyogenes, el estafilococo aureus, el gonococo neisseria gonorrhea, el bacilo gardnerella vaginalis o la salmonella typhimurium y hongos como la candida albicans además de muchos otros microbios patógenos entéricos.


Apreciado Director: en enero de 2011 fui irradiado para extirpar un cáncer de cavum terminando las sesiones a finales de febrero. En marzo me hicieron una resonancia magnética y me aseguraron que lo habían extirpado pero en agosto me dijeron que tenía una recidiva en el epineuro derecho y me volvieron a irradiar además de darme quimioterapia. Finalmente, el 29 de febrero de 2012 me dijeron que el tumor había desaparecido. El caso es que tras todos esos episodios he sufrido diversos efectos secundarios siendo el peor una neuralgia del trigémino derecho que me da muchos dolores. Mi pregunta es si me pueden ayudar a buscar un buen centro especializado en dolor pues he ido ya a dos sin que hayan podido resolver mi problema. Actualmente tomo Fortecortín -en días alternos-, Hidroaltesona, Lyrica y Carbamazepina pero no me quitan el dolor. Si pueden ayudarme se lo agradecería. Atentamente,

Luis Buey (Madrid)

El trigémino es el nervio craneal que transmite al cerebro los datos de la presión, la temperatura y el dolor además de ser responsable de los músculos de la masticación; y en general se infiere que si duele se debe a que algún vaso sanguíneo lo comprime -especialmente la arteria cerebelar superior-, compresión que puede dañar su vaina protectora de mielina y dar lugar a un mal funcionamiento del nervio. Produciendo fuerte dolor cualquier estimulación de toda región inervada por él además de dificultar su capacidad de inhibir la señal dolorosa. Ahora bien, también podría estar provocado por un herpes, un aneurisma, un tumor, un cisto aracnoideo, un golpe traumático e, incluso, ser el origen un piercing lingual; sufriéndolo a veces asimismo quienes padecen esclerosis múltiple. El tratamiento convencional propuesto es la cirugía -para aliviar la presión sobre el nervio o bien para dañarlo selectivamente de modo que se interrumpan las señales que parten de él hacia el cerebro (utilizando un bisturí de rayos gamma u otro dispositivo radioquirúrgico)- y, sobre todo, la ingesta de anticonvulsivos -como la carbamazepina, la oxcarbazepina, el topiramato, la fenitoína o la gabapentina- que en ocasiones se potencian con baclofeno o clonazepam. Usándose cuando nada de ello funciona opioides como la metadona o derivados de la morfina como la dolantina; algunos médicos hasta sugieren ingerir antidepresivos como la nortriptilina. Nosotros añadiremos que la neuralgia del trigémino puede causarla igualmente una intoxicación por fármacos -especialmente los que contienen mercurio-, una infección o una alteración bioenergética. De ahí que nos permitamos sugerirle que le chequeen con el Par Biomagnético y que pruebe con cualquiera de las terapias de las que hemos hablado en estos años que han obtenido buenos resultados en casos como el suyo y cuya eficacia depende de la causa concreta de su problema que, como podrá suponer, no podemos conocer. Nos referimos a los artículos que hemos publicado –los puede encontrar en nuestra web: www.dsalud.com- con los títulos Nace una nueva terapia: la sauna de infrarrojos Photon Dome (nº 50), Las sorprendentes posibilidades curativas del PAPIMI (nº 70), El Neuralter: múltiples frecuencias para tratar múltiples patologías (nº 72), Quantum Milta: singular dispositivo útil en numerosas patologías (nº 138) y Tratamiento del parkinson con Auriculoterapia (nº 144). Añadiremos que ya en la sección de Noticias del nº 74 dimos a conocer que los dolores de todas las neuropatías (diabética, postherpética, del trigémino, quirúrgicas…) mejoran en mayor o medida -o se resuelven- con Magnetoterapia; explicando que la adecuada colocación de unos simples imanes estratégicamente situados en la cabeza permite crear un campo electromagnético que estimula las neuronas en la corteza motriz y aliviar los dolores de origen neurológico, incluso de los crónicos que no responden a las terapias farmacológicas habituales. Así lo constató un equipo de neurólogos del Hospital Universitario de Assiut en Egipto tras probarlo en medio centenar de pacientes que sufrían dolor bien a causa de un infarto cerebral, bien por neuralgia del nervio trigémino, que previamente habían sido tratados sin éxito con analgésicos, antidepresivos y anticonvulsivos. Una sesión diaria de estimulación magnética durante 5 días fue suficiente para que el dolor se redujera a la mitad de forma duradera. Finalizamos indicándole que es asimismo útil la aplicación en la zona de capsaicina en forma de parche, crema, aceite o ungüento. Le sugerimos en todo caso que contacte en Madrid con Julio Alonso, director del Centro Itaka, que probablemente pueda ayudarle (91 521 51 85).


Apreciados señores: he intentado encontrar en números pasados algún artículo sobre el Arnold Chiari pero sólo he hallado un ligero comentario en la revista nº 138 y no sé si habrán publicado algo más que no haya sabido encontrar; si fuera así les agradecería mucho me dijeran cuándo y dónde. Y si es un tema no tratado aún me gustaría saber si está previsto hacerlo en un futuro no lejano. Verán, hace tiempo se me diagnosticó Arnold Chiari y Siringomielia diciéndome que en principio no hiciera nada ya que los síntomas no eran importantes. Sin embargo con el paso de los años mi salud se ha ido deteriorando y ahora padezco mareos, vértigos e inestabilidad que hasta ahora había achacado únicamente a los oídos pues los tengo delicados (uno de ellos operado). ¿Pueden orientarme? Dicho esto me gustaría hacer también un comentario sobre su página web. Anteriormente podía encontrar los artículos atrasados más fácilmente pero ahora, a pesar de ser suscriptora, no lo consigo de igual manera. Y tampoco puedo bajarme información de ella. En su momento se me comunicó que es por los derechos de autor pero a mi juicio estaría muy bien que además de poder leer un determinado artículo uno lo pudiera guardar en su ordenador e imprimirlo. De hecho no me es posible guardar ya todo lo que han publicado en casa -demasiadas revistas acumuladas- por lo que parte las he terminado llevando a una biblioteca o a algún hospital. Pero claro, informaciones que en un tiempo anterior no me interesaron de forma especial ahora puede convenirme tenerlas y de ahí mi sugerencia anterior. Gracias por su atención y reciban mi más cordial saludo.

Montse (Barcelona)

No hemos hablado de ninguna de ambas patologías porque al afectar a muy pocas personas su interés general es menor. En todo caso podemos decir que médicamente se llama Malformación de Chiari al descenso por el agujero occipital mayor del cráneo de parte del cerebelo –a veces baja por completo- que comprime así el tronco encefálico; lo que a veces se acompaña de hidrocefalia, es decir, de un aumento del líquido cefalorraquídeo en el interior de la bóveda craneal. Y la razón suele estar en que el espacio que ocupa el cerebelo es menor de lo normal achacándose a un fallo del desarrollo embrionario cuya causa aun se discute aunque mayoritariamente se considera de origen genético -una mutación anómala- o debido a un déficit de nutrientes -especialmente vitaminas- durante la gestación por parte de la madre si bien se sabe que el problema puede asimismo surgir a causa de un traumatismo o de una infección que produzca un drenaje excesivo de líquido cefalorraquídeo desde las regiones lumbares o torácicas hacia el encéfalo siendo ello lo que empuja al cerebelo hacia abajo (en este caso se habla de una Chiari adquirida o secundaria). Es más, actualmente se habla de 6 tipos distintos en función de la severidad de los síntomas y las partes del encéfalo que se prolongan en la cavidad espinal. Hablamos en suma de un problema que sobre todo provoca dolor de cabeza -especialmente en el área occipital- que es más intenso al toser, agacharse o hacer esfuerzos físicos. Dolor que a menudo es el único síntoma que padece la mayoría de los enfermos aunque otros pueden padecer numerosos problemas: disfagia, hipo, ronquera, síncope, asfixia, ausencia del reflejo del vómito, parálisis de las cuerdas vocales, apnea, espasticidad atrófica, incontinencia, debilidad muscular, hemiparesia, cuadriparesia, hipotonía, atrofia, temblores, parestesia, hiperestesia, disestesia, falta de sentido de la posición espacial, problemas de temperatura, pérdida del equilibrio, torpeza, hiporreflexia, arreflexia, ataxia, hiperreflexia, dismetría, clono, signo de Babinski, presión ocular, fotofobia, falta de agudeza visual, paresias de los músculos extraoculares, nistagmo, vértigos, ruido de fondo, sensación de presión en el oído, escoliosis, dolor esquelético axial… y muchos otros. Afortunadamente en la inmensa mayoría de los pacientes estos problemas no se presentan, solo aparece dolor y de ahí que el tratamiento habitual se limite a recetar analgésicos, especialmente indometacina. Siendo la cirugía la única solución si el problema va a más y lo que se intenta con ella es simplemente dar más espacio al cerebelo para aliviar así la presión. ¿Cómo? Pues normalmente abriendo un orificio en la parte posterior de la base del cráneo y retirar una porción de éste y, a veces, de la columna (en ocasiones se eliminan asimismo porciones anómalas del cerebelo mediante un electrocauterio). La otra posibilidad es hacer una laminectomía espinal que consiste en extirpar parte del canal espinal –la lámina- para aumentar su diámetro y descomprimir así la médula y las raíces nerviosas creando de paso más espacio para normalizar el flujo del líquido cefalorraquídeo. Si además el paciente sufre siringomielia se abre la médula espinal y se inserta un catéter en la siringe para desviar el flujo de ese líquido. Agregaremos que este tipo de operaciones tiene éxito en unos casos pero no en otros siendo difícil determinar cuándo será útil. En estos momentos el Instituto Nacional de Enfermedades Neurológicas (NINDS) –órgano adscrito al Instituto Nacional de Salud (NIH) de Estados Unidos- lleva a cabo varias investigaciones sobre esta malformación en sus instalaciones de Bethesda (Maryland, EEUU) con el objetivo de identificar los genes responsables de la malformación. Asimismo busca métodos quirúrgicos alternativos no invasivos para la siringomielia a fin de lograr corregir el flujo anormal del líquido cefalorraquídeo sin cortar la médula. Y aclaremos que se llama siringomielia a la existencia de un quiste dentro de la médula espinal que se conoce como siringe o syrinx que al expandirse o alargarse puede destruir el centro de la médula espinal y ser causa de dolores, debilidad y rigidez en espalda, hombros, brazos y piernas, cefaleas y pérdida de la capacidad de sentir calor o frío extremos. En suma, hablamos de un problema “mecánico” que una vez manifestado solo puede resolverse mecánicamente, es decir, quirúrgicamente. Lo que no obsta para que a veces se obtengan excelentes resultados con dispositivos como el Quantum MILTA, aparato del que hablamos en el nº 138 en un artículo que apareció con el titulo Quantum Milta: singular dispositivo útil en numerosas patologías -puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com-, texto en el que Javier Barrón -Vicedecano del Colegio de Fisioterapeutas de Cantabria, presidente de la Sociedad Científica de la Convergencia Europea de Biorresonancia y Medicina Cuántica, colaborador del Instituto de Investigación de Enfermedades Raras del Instituto Carlos III y ponente de un documento conjunto con médicos, investigadores y sociedades científicas sobre la Enfermedad de Arnold Chiari– explicó las posibilidades terapéuticas en ella del uso conjunto de la Osteopatía Craneal y ese dispositivo. En cuanto a su “queja” por no poder descargarse en su ordenador nuestros textos nos va a perdonar, pero ¿qué le cuesta leerlo en la web sabiendo que la misma es de acceso gratuito en un 95% y está siempre disponible? ¿Y para qué necesita imprimirlos –comodidad aparte- si además de en el ordenador puede leerlos en su propia televisión –siempre obviamente que la misma tenga acceso a Internet-, en una tableta, en un ordenador portátil o en un móvil? Mire, la verdad es que nuestros artículos se piratean ya de forma descarada y sin citarnos cuando todos tienen derechos de autor; derechos que sus autores -muchos y variados- nos exigen a nosotros que protejamos. Cuesta mucho tiempo y dinero investigar y escribir textos como los que publicamos y no estamos dispuestos a que el trabajo de sus autores -además del nuestro- no se reconozca y compense. El día en el que nadie tenga que abonar la casa, la luz, la electricidad, el gas, la calefacción, la comida, la ropa, los colegios, los impuestos y demás necesidades de la vida diaria trabajaremos gratis; mientras, no. En resumen, tenemos una obligación ética y profesional con los autores de los textos que publicamos y no vamos a hacer dejación de nuestras responsabilidades. Estamos seguros de que lo entiende.


Sr. Director: quiero darle mis más sinceras gracias por su trabajo pero, sobre todo, por haber escrito su obra La Dieta Definitiva. Debo decirle que llevo leyendo la revista desde hace diez años y a pesar de que mes tras mes vi que se publicitaba su libro y usted lo recomienda no sólo para adelgazar sino para tratar numerosas enfermedades nunca le di demasiada credibilidad; sinceramente, pensé que en este caso concreto no era usted suficientemente objetivo. Pues bien, en marzo de 2011 empecé a sufrir diversos síntomas –problemas digestivos, gases, hinchazón abdominal, estreñimiento, mareos, vértigo, debilidad, cansancio anormal, dolor muscular, problemas para dormir y otros síntomas “menores”- sin causa aparente y a engordar sin comer más que antes. Al punto de que sin apenas darme cuenta llegué al principio del verano a los 68 kilos y solo mido 1,66. La verdad es que antes estaba “rellenita” pero me encontraba bien de salud porque solo tenía 42 años. El caso es que me quise poner el bañador a mediados de junio para ir cogiendo color en la terraza de casa… ¡y no entraba en él! Obviamente decidí ponerme a régimen de inmediato y acudí a un endocrino ya que quería saber por qué empezaba a tener tantas molestias pero éste no encontró nada anormal en las analíticas y no le pareció demasiado mal lo que comía. En fin, no me voy a enrollar pero seguí sus indicaciones, empecé una dieta hipocalórica restrictiva, hice ejercicio a diario ¡y a los seis meses había engordado cinco kilos más! Pasé las navidades de 2011 cabreada, me desfogué comiendo lo que no debía y en enero del año pasado pesaba ya 78 kilos. Decidí entonces reaccionar y durante seis meses probé de todo: que si el Biomanán, que si la dieta del pomelo, que si la de la alcachofa, que si la de Montignac… ¿El resultado? Que en junio del pasado verano seguía pesando lo mismo y encima mi estado de salud era peor. Bueno, pues a finales de agosto de 2012 me encontré en una fiesta playera con un antiguo amigo médico especializado en nutrición pero que no pasa consulta –trabaja en una empresa de ingeniería- al que no veía hacía años y al que le costó reconocerme y le expliqué lo que me pasaba. ¿Y sabe, para mi asombro, qué me sugirió? ¡Que hiciera La Dieta Definitiva! Le dije entonces que era lectora de la revista y sabía de ella pero que no la había seguido porque pensé que no podía ser verdad lo que se contaba. Y es que eso de adelgazar pudiendo comer todo lo que uno quiera y sin tener que hacer ejercicio me sonaba a cuento chino, la verdad. En fin, me convenció –él estaba muy delgado y yo lo recordaba más grueso-, compré el libro ese mismo mes, lo leí y empecé a seguir la dieta el 2 de septiembre pasado (el uno era mi cumpleaños y decidí celebrarlo). Y resulta que hoy, siete de enero de 2013, en solo cuatro meses, peso 60. ¡Dieciocho kilos menos sin haber pasado hambre en ningún momento! Y todos los síntomas de malestar, cansancio, insomnio y demás han desaparecido sin tomar un solo fármaco. ¡Es realmente increíble! En suma, le cuento todo esto para que lo sepan los lectores pero también para decirle que debería usted promocionar mucho más su libro porque es infinitamente más eficaz de lo que cuenta y es una pena que muchos lectores no lo sepan. Muchísimas gracias

Carolina Monsalve
(Madrid)

Nos congratula sinceramente que le haya sido útil y le agradecemos su carta que esperamos sirva de referencia a otras personas pero, ¿de veras cree que hablar más y mejor de la dieta puede ayudar cuando con lo que ya se dice usted misma decidió no hacer caso porque no le parecía creíble? Nos tememos que no pero sí sabemos que la experiencia de otros es en cambio importante. De hecho es el boca a boca lo que la ha llevado a ir ya por la 16ª edición sin anunciar en ningún otro medio. Gracias en cualquier caso por su sugerencia y, sobre todo, por contarnos su experiencia.


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