CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 159 / ABRIL / 2013

Hola. Soy fiel seguidora de la revista y puesto que confío en su criterio, integridad e independencia me atrevo a hacerles una breve consulta: tengo que operarme de cataratas y no sé cuál es el mejor método, el menos agresivo y de mejor recuperación: si la Facoemulsificación o el Fento Faco laser Catalyst. Les agradecería me dieran su opinión y, si pueden, el nombre de un oftalmólogo/a o clínica de confianza. Gracias.

Carmen Rivero

La facoemulsificación se desarrolló hace ya más de 20 años y consiste en romper el cristalino mediante ultrasonidos, extraer el tejido opacificado a través de una pequeñísima incisión y colocar en su lugar una lente intraocular para compensar la pérdida de poder de refracción del ojo. Se trata de una intervención sencilla que se realiza con anestesia local y dura unos 15 minutos por ojo no necesitándose puntos de sutura lo que permite reincorporarse a la vida normal en 48 horas. Y el Fento Faco laser Catalyst es un aparato que en lugar de ultrasonidos utiliza el láser. De hecho hay ya cuatro láseres de este tipo en el mercado: los desarrollados por Alcon Laboratories, LensAR, Corporación OptiMedica y Technolas Perfect Vision GmbH. Parecen una buena opción solo que al ser su uso más reciente hay menos experiencia. La facoemulsificación en cambio está muy testada y sus resultados son buenos si quien la ejecuta sabe hacer bien su trabajo. Y en España hay muchos oftalmólogos que la practican desde 1990 por lo que es más fácil encontrar uno que lo haga con garantías; lo que no podemos es recomendarle a ninguno porque no nos ha dicho dónde vive usted pero no le será difícil encontrar un buen profesional.


Sr. Director: soy madre de un joven de 18 años con Síndrome de Asperger y me parece muy interesante el enfoque dado a sus artículos sobre las enfermedades del espectro autista. Gracias a ellos he aprendido mucho, sobre todo en cuanto a la alimentación (que recomiendo prueben las personas aquejadas por este problema). En esta ocasión me dirijo a ustedes para que me digan si en Madrid hay algún laboratorio que realice análisis de metales pesados. Gracias.

Antonia Amoedo Lopez
(Madrid)

Muchos laboratorios hacen ese análisis tanto en sangre como en orina. Entre ellos el Laboratorio del Dr. Jesús Calderón sito en Castellón que se anuncia desde hace años en nuestra revista y tiene médicos colaboradores por toda España. Pregunte pues en el teléfono 964 22 02 16 por el más cercano a su domicilio aunque ya le adelantamos que entre ellos está en Madrid el Dr. Santiago de la Rosa (91 431 35 16).


Sr. Director: me ha parecido interesante y esclarecedor el artículo publicado en el nº 158 sobre las propiedades terapéuticas del ozono y me gustaría poder acudir a alguien de confianza. Ustedes mencionan a tres personas en ese artículo, una en Pontevedra, otra en Madrid y la tercera en Murcia por lo que infiero que lo han hecho para que haya referencia en norte, centro y sur de la península. Mi problema es que soy muy mayor -82 años- y no se manejar el ordenador ni tengo Internet por lo que les agradecería facilitaran sus teléfonos. Y digo “sus” porque aunque yo vivo en Madrid supongo que habrá lectores en otras zonas de España a los que les vendrán bien los demás. ¿Me hacen ese favor?

Alberto Martín Castillo
(Madrid)

El teléfono de la Clínica Ozonoterapia Salud de Pontevedra que dirige el Dr. Juan Carlos Pérez Olmedo es el 986 10 10 76, el del Centro de Tratamiento e Investigación con Ozono (CITOZON) de Madrid en el que trabaja la doctora Marta Donato el 91 501 85 19 y el de la Clínica Integrare de Murcia que coordina el Dr. José Rodríguez Fernández el 968 29 00 30.


Estimado Sr. Campoy: en primer lugar quiero felicitarle por su extraordinaria revista con la que nos ha hecho ver la salud desde otro punto de vista. También nos ha hecho pensar y dudar, algo muy positivo. Y ahora paso a plantearle mi preocupación y a pedirles opinión y consejo: tengo un hermano de 45 años que hace unos días me dijo que tenía un bulto en la cara, delante de la oreja izquierda, de unos 2 cm; duro y móvil. La familia le animó a que consultara a su médico por si acaso aunque a él le parecía que hacía mucho tiempo que lo tenía ahí y nunca le había dado ninguna importancia a pesar de que hace como unos meses o un año lo tuvo un poco inflamado. El caso es que finalmente fue a su médico y éste le envió a ver al otorrino quien le dijo que estaba situado en la glándula parótida y que aunque no parecía un quiste ni un bulto de grasa iba a pedir una ecografía y a pinchárselo para extraer su contenido y analizarlo. Y precisamente ahí es donde pensé en hacerles esta consulta ya que nos preocupa bastante que tengan que pincharlo. No sé si habría otra forma de averiguar qué es aunque desgraciadamente para eso ya no estoy a tiempo porque se lo pincharon ayer y nos dijeron que en unos días le darían el resultado. A pesar de ello me gustaría conocer su opinión al respecto y preguntarle en el supuesto caso -Dios no lo quiera- de que fuese algo malo qué nos aconseja hacer. Le agradecería muchísimo una pronta respuesta porque en el desgraciado caso de que así fuera ya sabe cómo van estas cosas: inician sus protocolos e inmediatamente te dicen que hay que operar, que firmes esto y aquello y uno, preso del pánico, se deja llevar como un cordero hacia el matadero (he leído que ese tipo de operación es muy delicada porque puede causar una parálisis facial y también hay que poner después radioterapia y quimioterapia, algo que por desgracia ya vimos con mi padre y es terrible). Por eso me gustaría que nos aconsejara a tiempo para hacer las cosas bien y no tomar decisiones equivocadas de las que luego podríamos arrepentirnos; y todo por no saber qué hacer. Le ruego nos aconseje como si se tratara de un hermano suyo pues para nosotros es muy valiosa su opinión. Una última pregunta: en su revista hablan mucho del Renovén y dicen que se puede encontrar en cualquier herbolario o farmacia pero yo he preguntado en dos y no sólo no lo tienen sino que desconocen su existencia; ni saben para qué sirve ni nada. ¿Cuál puede ser el motivo? ¿Cree que podría ser beneficioso para mi padre que fue operado en julio de un meningioma atípico? Aparte de estar un poco mareado se encuentra más o menos bien pero no le dieron ninguna esperanza de vida porque apenas le pudieron quitar una pequeña parte en la operación. Quedo a la espera de su contestación y otra vez gracias por tan maravillosa revista. Muchas gracias.

María
(Asturias)

Vamos a ver, María: entendemos perfectamente su preocupación pero quien debe estar dispuesto a atender nuestras sugerencias no es usted… sino su hermano. Y es de suponer que si a él le importara realmente nuestra opinión nos la habría pedido, algo que no ha hecho. Por tanto aunque usted se convenciera de lo que le dijéramos dudamos mucho que su hermano vaya a hacerle caso. Nosotros recibimos a diario consultas parecidas de personas que nos preguntan qué podrían hacer familiares o amigos cercanos a los que se ha detectado una patología grave y hemos optado por no responderlas dada la cantidad de ellas que nos llegan y el espacio limitado de esta sección que es mensual y solo puede acoger unas cuantas consultas. Porque aunque entendemos su preocupación por esas personas allegadas y su deseo de ayudarlas en la gran mayoría de los casos tienen sus propias convicciones y creencias y terminan haciendo lo que creen mejor para ellas. Y nosotros lo entendemos y asumimos. Somos conscientes de que el grado de información y conocimiento de nuestros lectores habituales no tiene nada que ver con el de la inmensa mayoría de la población -médicos incluidos- pero también de que ese superior grado de consciencia no es transmisible. Mire, la información lleva a la formación, ésta al conocimiento, su práctica a la experiencia y ésta a la sabiduría. Luego se trata de un proceso que lleva su tiempo y que empieza por poseer una correcta y adecuada información. Porque si ésta es incorrecta todo lo que se procese con ella dará lugar a conocimientos y actuaciones erróneas. En pocas palabras: quien pose información incorrecta no puede modificar sus convicciones; antes debe entender que lo que le habían contado es falso. Y eso la mayoría de las personas lo rechaza; se rebelan, piensan que se les está intentando “imponer” una “verdad” que choca abiertamente con lo que siempre han creído y se resisten a ello. Tenemos ya mucha experiencia en ese sentido. Por eso en casos graves solo respondemos en principio a quien personalmente solicita consejo o ayuda, no a los familiares o amigos que se creen en la obligación de darles alternativas porque saben que se están equivocando (salvo que el afectado sea un niño o alguien incapacitado). Por otra parte, todo lo que nosotros sabemos sobre cáncer lo hemos publicado y se encuentra en nuestra web –www.dsalud.com– y en los dos tomos del libro Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo tratarlo que cualquiera puede leer. Y asimismo hemos dado los nombres de algunos de los médicos que pueden atender a todo aquel que no acepta someterse a los tratamientos convencionales –cirugía, radioterapia y quimioterapia- porque sabe que no han demostrado jamás su eficacia; y es que ¿cuántas veces hemos dicho que en España mueren cada año más de 100.000 personas –sólo en los hospitales, sin contar a quienes fallecen en sus casas- mientras son así tratados por los oncólogos? Mire, si su hermano terminara optando por no acudir a un oncólogo a que le extirpe el tumor –cirugía-, se lo queme –radioterapia- o le envenene la zona –quimioterapia- sugiérale que lea lo que llevamos publicado y que valore -dado dónde está localizado su tumor- acudir a la consulta del Dr. Juan Carlos Pérez Olmedo en Pontevedra (986 10 10 76).


Sr. Director: me pongo en contacto con usted, primero, para agradecerle su contestación en el nº 121 a mi carta y, segundo, porque creo que podría ayudar a una lectora del nº 157 que firma como M. Yo tuve la mayoría de esos síntomas precisamente sobre esa edad aunque empecé varios años antes y se fueron agravando hasta que se hicieron tan insoportables que tuve que acudir al médico y también me lo achacaron a la ansiedad, depresión, pre-menopausia…. A todo menos a lo que era. Pasé 5 años de calvario por culpa de los diagnósticos fáciles -por decirlo suavemente- y hoy, con la ayuda de la medicina alternativa, voy superando el gran estado de nervios en el que vivía. ¡Tenía apnea del sueño! Y es que los ronquidos no son los únicos síntomas pues de hecho ¡yo no roncaba! Hoy necesito una CPAP para dormir. En suma, creo que esa lectora debería hacerse una polisomnografía por si acaso. No pretendo equiparar mi sugerencia a los consejos que dan ustedes pero pienso que las experiencias personales pueden servir muchas veces a los demás. Agradeciéndoles una vez más la labor que hacen se despide…

G. García

Publicada queda su carta que le agradecemos; esperemos que sea de utilidad a esa lectora.


Sr. Director: soy gerente de Horno Arguiñano, pequeña panadería de Logroño (La Rioja), y le escribo en relación al artículo que publicaron en febrero pasado sobre el pan para darles la razón en casi todo –se hace publicidad engañosa, no se dan los valores nutricionales, falta información…- pero también debo decir que con ese artículo se puede hacer mucho daño a las pequeñas panaderías que, como la nuestra, elabora pan diariamente con masas madres de cultivo (mmc) y largas fermentaciones en cajones de madera. Nosotros cuidamos verdaderamente la calidad de los panes pues estamos en contacto diario con los clientes. Los hacemos con los cinco sentidos. De hecho trabajamos sólo con mano de obra cualificada pues casi todo lo elaboramos a mano y de ahí que tengamos el certificado de Artesanía de La Rioja. En definitiva, en España hay panaderos que elaboramos “pan artesano” y lo vendemos en despachos homologados por Sanidad -y no en gasolineras- donde todos quienes trabajan poseen el carné de manipulador de alimentos y a los que nos va bien sin necesidad de contratar a personajes famosos porque nuestra publicidad es el trabajo del día a día bien hecho. Así que a mi juicio habría que buscar alguna fórmula para diferenciar las panaderías que fabrican el pan artesanalmente y las que venden productos congelados o semicocidos; por ejemplo con un distintivo como se hace en Francia. ¿No cree? Un cordial saludo.

Eduardo Villar
(Logroño)

Estamos de acuerdo con usted: la Administración debería obligar a todos los fabricantes –artesanales o industriales- a informar al público de la calidad de su pan teniendo bien a la vista -como por ejemplo se hace con los huevos- sus características. Pero esa petición/exigencia deberían hacerla las organizaciones de consumidores –a quienes sugerimos se dirija usted para hacerles la proposición- y los fabricantes artesanos que son quienes se favorecerían de ello además de los consumidores. Porque es evidente que a la gran mayoría de los fabricantes de productos industriales no les interesa en modo alguno. Especialmente porque como en ese texto denunciamos buena parte del pan se hace con levadura industrial refinada, blanqueantes -como el dióxido de cloro-, propilenglicol, aceite de coco –pura grasa saturada-, propionato de calcio -antibacteriano y fungicida que destruye enzimas-, aluminio –tóxico para el cerebro-, bromato de potasio –prohibido en Europa-, cloruro de amonio, tartrato, cloruro de amilasa, emulgentes, conservantes, potenciadores del sabor… Y al consumidor todo esto se le oculta.


Sr. Campoy: me dirijo a usted con la esperanza de que pueda ayudarme porque estoy viviendo un pequeño infierno. Tengo 52 años y hace tres me extirparon el útero y los ovarios porque tenía grandes hemorragias -a causa de varios miomas- y desde entonces sufro fuertes dolores abdominales, gases y otras molestias. Me han hecho múltiples pruebas pero no aparece nada por lo que los digestivos y ginecólogos han llegado a la conclusión de que pueden ser adherencias abdominales post-quirúrgicas o bridas. He probado varios tratamientos con medicamentos que no mejoran la sintomatología e igualmente opté por la Acupuntura y la Osteopatía sin éxito. Los médicos dicen que mi problema no tiene solución porque si quitan las adherencias pueden salir otras nuevas y sería peor. Me gustaría que me dieran su opinión y me informaran de si existe algún tipo de terapia o tratamiento y si conoce a algún médico de confianza con el que contactar. Sin más, les felicito por su revista y les envío un cordial saludo.

 Manuela Alonso
 (Granada)

Ante todo debe usted exigir que le confirmen si tiene o no adherencias abdominales; si es posible, endoscópicamente. No puede ponerse a tratamiento sin saber qué le pasa realmente. Exija que le den un diagnóstico por escrito. Luego, si el problema se confirma –es una vergüenza que no se advierta a los enfermos de que este efecto secundario es posible antes de aceptar someterse a una intervención como la que usted sufrió- debe saber que la “solución” es normalmente quirúrgica. Mire, cuando se corta un tejido queda una herida que el organismo se ocupa de cicatrizar, es decir, de cerrar creando nuevo tejido. Solo que a veces ese tejido crece demasiado y une dos zonas que no deberían estar “pegadas”; es más, puede seguir creciendo con el tiempo y volverse además duro. Siendo a ese tejido a lo que se llama adherencia o brida. Pues bien, si las adherencias están en el abdomen y afectan a los intestinos pueden dar lugar a espasmos o retortijones, dolor, hinchazón abdominal, gases, estreñimiento, náuseas o vómitos –el cuerpo intenta expulsar por la boca lo que no puede expulsar por el ano- e incluso bloquear –en mayor o menor medida- los intestinos. ¿La solución? Solo una: quitar las adherencias quirúrgicamente aún sabiendo que pueden aparecer de nuevo por lo que conviene colocar una “barrera” a fin de intentar evitarlo para lo cual se utilizan productos “antiadherentes” de eficacia aún limitada. Estando entre los más utilizados el Seprafilm -compuesto de acido hialurónico y carboximetilcelulosa que produce una membrana transparente que se reabsorbe a los 7 días es quizás la mejor opción por el momento aunque no es idónea en los procedimientos laparoscópicos-, Interceed -reduce la incidencia y extensión de adherencias nuevas y recurrentes tanto en cirugía abierta como laparoscópica-, Spraygel –se trata de un spray con glicolpolietileno que permite cubrir los defectos serosos- y Adept -lleva icodextrina al 4% y es un antiadherencial que parece ser efectivo aunque está aún poco testado.- Debe pues valorar operarse. Mientras siga una dieta blanda evitando todo aquello que pueda inflamar los tejidos, especialmente los alimentos a los que sea intolerante o alérgica así como el estrés. Y, por cierto, sepa que aunque la causa de que aparezcan adherencias es todavía objeto de discusión se ha constatado que puede provocarlas el talco que a veces se pone a los guantes de látex que se utilizan en las intervenciones para que éstos no se peguen.


Estimado Director: tengo una duda sobre la elaboración de microdosis a partir de plantas o medicamentos. Me refiero al artículo que sobre este tema publicaron en el nº 108 -correspondiente a septiembre de 2008- con el título El tratamiento con microdosis, una alternativa sorprendentemente eficaz en el que se dice que para preparar la solución base se han de verter en un recipiente de 20 ml dos tercios de alcohol y un tercio de agua mineral y en el que contiene el producto final dos tercios de agua mineral y un tercio de alcohol. Asimismo se explica que en caso de no querer utilizar alcohol se puede prescindir de él. Pues bien, la pregunta es: si no se usa alcohol, ¿los tres tercios del contenido de los recipientes, en ambos casos, deben ser de agua mineral o la cantidad correspondiente al alcohol no se sustituye y solamente se vierte un tercio de agua mineral en el recipiente de la solución base y dos tercios en el segundo recipiente? Quisiera saber asimismo si la microdosis en la que sólo se utiliza agua ha de conservarse refrigerada. Gracias por su tiempo y atención.

Guillermo Vázquez

Hemos consultado al doctor Miguel Quel Benedicto, médico con formación en Psiquiatría y máster en Medicina Naturista, Homeopatía y Acupuntura además de experto en el tema y nos explica que la cantidad total de líquido comprende la suma de agua y alcohol. Y que en caso de no utilizar alcohol la cantidad de agua total debe de ser el equivalente a la suma del alcohol y agua siendo en este caso importante la conservación en nevera pues las posibilidades de que se contamine son altas. Nos dice asimismo que si se emplea un extracto fluido que lleve alcohol éste hace las veces de primer vehículo y, en consecuencia, se añade al segundo directamente 1 ml del extracto fluido por cada 10 ml de líquido en el segundo vehículo o bien la dosis recomendada para 24 horas. En el caso de un medicamento la dosis es la pauta para 24 horas añadida al segundo vehículo. Si se trata de un aceite esencial se emplea una gota del mismo por cada 10 ml del segundo vehículo. Cuando lo que empleamos es una tintura que también contiene alcohol se prepara añadiendo la dosis diaria recomendada en el primer vehículo y de ahí se extrae 1 ml por cada 10 ml del segundo vehículo, al que se añade. Teniendo en cuenta que si no se añade alcohol la diferencia entre el primer y el segundo vehículo desaparece y en consecuencia solo atendemos a la cantidad de diluciones que efectuamos, que en todos los casos descritos es una salvo en el caso de las tinturas y dobles alcoholaturas que son dos. Cabe añadir que la diferencia entre la preparación de una tintura o una doble alcoholatura y un extracto fluido o seco es que en las primeras se emplea planta fresca -que es siempre más potente- y en las segundas planta seca. En caso de que haya alguna razón de peso por la que no se debe utilizar nada de alcohol debe recordarse que las formas fluidas en herbolaria suelen emplearlo con la salvedad de los aceites esenciales. Si es ése el caso tal vez sea interesante utilizar un extracto seco (recordando que hay que saber si la fracción que queremos emplear es hidrosoluble). Como puede ver el tema no es tan sencillo así que si le queda alguna duda le sugerimos que contacte directamente con el Dr. Quel cuyo email es quel@comv.es


Sr. Director: felicidades por el magnífico y valioso trabajo que realizan cada mes. Quería preguntarles cuando verá la luz el tercer libro de la saga Cáncer, qué es, qué lo causa y cómo tratarlo. Me consta que muchos lectores tenemos enormes esperanzas puestas en lo que pueda llegar a dar a la humanidad el contenido de ese tercer tomo, que de verdad marque un antes y un después en cómo se debe superar el cáncer y otras enfermedades. Ustedes contestaron hace un par de años a una lectora algo así como que con un poco de paciencia podían explicar cómo afrontar y superar todas las enfermedades. Yo espero que el esperado tercer tomo sobre el cáncer vaya enfocado en esa línea. Asimismo me gustaría que a través de vuestra labor periodística e investigadora, que os permite tener una visión integradora, profunda y variada de todos los productos y terapias naturales punteras que existen para superar el cáncer, podáis elaborar una especie de decálogo holístico que sirva de «guía objetiva» para enfermos, familiares o personas interesadas en actuar para prevenirla. Es decir, ya no se trata de recoger la información que un médico, naturópata, etc., pueda aportar sobre el tratamiento del cáncer sino explicar con pelos y señales qué terapias o productos consideráis más adecuadas, más efectivas y más recomendables en los distintos casos de cáncer. Me parece una buena opción porque vosotros mismos habéis reflejado muchas veces vuestra decepción porque muchos de los profesionales de la salud no quieren escuchar los descubrimientos o la metodología de su compañero a pesar de que éste teniendo buenos resultados en la lucha para superar el cáncer. En definitiva, sería reflejar y poner en orden todo ese cajón de sastre que son los éxitos que va consiguiendo cada profesional de la salud pero que en cambio no acaba de incorporar a su trabajo lo que su colega utiliza con éxito. Y yo creo que podemos afirmar que no hay un solo profesional de la salud que tenga una información más profunda e integradora sobre el cáncer que vosotros debido a lo que habéis investigado, trabajado y estudiado en estos más de 14 años de existencia de Discovery DSALUD. Por último me gustaría saber si en los últimos dos años ha cambiado vuestra visión sobre cómo afrontar y superar el cáncer. ¿Cuál es vuestra actual opinión hoy para superarlo? Gracias.

Daniel
(Huelva)

No hemos olvidado nuestra promesa pero lamentablemente nos falta tiempo. Tiempo y la aclaración de algunas cuestiones básicas que no terminamos de dilucidar. Verá, por increíble que pueda parecer a estas alturas hay en el ámbito de la Biología, la Química, la Genómica, la Proteómica y la Medicina convicciones y postulados sobre los que se basa toda la “ciencia médica” que en realidad están –o deberían estar- en entredicho. Columnas sobre las que se asientan los conocimientos médicos y en los que se basan los tratamientos –no solo alopáticos sino también los alternativos- que si se resquebrajan harán tambalear todo el edificio. Y en los últimos años nos hemos encontrado con numerosas informaciones contradictorias pero, sobre todo, con datos que ponen en entredicho mucho de lo que hasta ahora se considera poco menos que “dogma de fe”. Y en intentar resolver esas dudas estamos. Podríamos ponerle muchos ejemplos. Es el caso de las vitaminas donde es incongruente que haya cientos de estudios que avalen su eficacia terapéutica ingeridas como suplemento y otros tantos que no hayan encontrado la más mínima utilidad. Hoy sabemos que en muchos casos los estudios que niegan su eficacia se hicieron de forma interesada y manipuladora dando a los voluntarios dosis ridículas o durante insuficiente tiempo; y que en otros los grupos de voluntarios no eran parejos pues en uno la gente estaba más sana que en el otro. El tipo de manipulaciones que hoy se hacen es enorme y muchas de ellas las hemos denunciado en distintos artículos. Hasta hemos denunciado que muchos ensayos y estudios han sido íntegramente inventados a pesar de lo cual aparecieron en revistas científicas de renombre que se supone ejercen un estricto control sobre lo que publican. Claro que el rigor -y el crédito- de las llamadas revistas científicas es hoy muy discutible. Como en su momento contamos un reciente estudio reveló que entre 1975 y mayo de 2012 tuvieron que retractarse de lo dicho en ¡2.047 artículos! Y hace poco dimos a conocer cómo una comisión de investigación encargada por Barak Obama constató que en 2010 se realizaron ¡50.000 ensayos clínicos! financiados por 18 departamentos o agencias federales estadounidenses y ninguno de ellos pudo aportar información sobre el número de personas involucradas o dar detalles del desarrollo de los experimentos; ni siquiera de los fondos empleados o del lugar en el que se realizaban. Luego, ¿en qué se basa la actual Medicina? ¿En estudios creíbles o en datos manipulados para hacer creer cosas en realidad no demostradas? Tómese el caso de las vacunas: hemos denunciado muchas veces que ninguna ha demostrado jamás su presunta eficacia preventiva en un ensayo clínico serio independiente y controlado y, sin embargo, sí están constatados sus posibles efectos secundarios, algunos de ellos muy graves. Así que, ¿cómo se explica que los médicos las avalen? ¿Y cómo se explica que acepten recetar fármacos meramente paliativos que sin embargo son capaces de provocar gravísimos efectos secundarios? Hace cuatro años el Journal of the American Medical Association (JAMA) publicó un artículo en el que se reconocía abiertamente que los tratamientos médicos son hoy ya la tercera causa de muerte en Estados Unidos y que solo en Estados Unidos los medicamentos con receta provocan cada año la muerte de más de cien mil personas siendo la cuarta causa de muerte tras las enfermedades del corazón, el cáncer y los accidentes cerebrovasculares. ¿Le parece a alguien razonable? Otro simple ejemplo: la creencia de que las estatinas evitan los trombos. Un equipo internacional de investigadores coordinado por Kazem Rahimi en el Centro George para Innovación del Cuidado de la Salud de la Universidad de Oxford (Reino Unido) publicó hace poco en PLoS Medicine un trabajo en el que, tras analizar los datos del ensayo Júpiter -que fue el que concluyó que la rosuvastatina reduce a la mitad el riesgo de tromboembolismo venoso en adultos aparentemente sanos-, se infiere que si las estatinas tienen algún efecto para prevenir la trombosis venosa es en realidad muy pequeño… ¡si es que lo tiene! ¡Y a pesar de ello los médicos las recetan a pesar de sus constatados riesgos para la salud! Y podríamos seguir dando ejemplos durante folios y folios. Siendo por cierto en el ámbito del cáncer donde más mentiras encontramos. En suma, no publicaremos una obra como la prometida hasta no estar seguros de que su contenido es fiable. Y de momento no publicaremos tampoco el tercer tomo de nuestro libro Cáncer, qué es, qué lo causa y cómo tratarlo porque a pesar del enorme trabajo desarrollado para sacarlos… ¡apenas se venden! ¡Cuando hay más de medio millón de españoles en estos momentos que sufren cáncer y los tratamientos convencionales no han demostrado su presunta eficacia como demuestran las 100.000 personas que cada año mueren en España tras seguirlos! En fin, seguiremos desarrollando nuestra labor pero como ya hemos manifestado alguna que otra vez los resultados siguen siendo descorazonadores.


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