CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 60 / ABRIL / 2004

Estimado director: el 5 de mayo del pasado año estuve con la Ministra de Sanidad y Consumo, Ana Pastor, y escuché de su boca multitud de promesas. Hoy, a primeros de marzo del 2004, he podido comprobar cómo, simple y llanamente, me tomó el pelo. Y le explico por qué. Hace dos meses y medio me llamó el Sr. Ramírez, Director del Instituto Carlos III, para comunicarme que estaba muy contento porque al fin se había aprobado el presupuesto para el estudio de las enfermedades raras. Pues bien, acudí allí junto a Carlos Gardeta, director de Institutos Fay -del que su revista ha hablado varias veces- y una amiga llamada Montse con su hijo que está precisamente a tratamiento en ese centro con unos resultados espectaculares. Y nada más llegar le dije: “¡Le traigo al director de Institutos Fay en persona y a alguien que va a dar testimonio de los resultados que obtienen”. Mi intención era hacerle ver que existen centros que desconocen y, sin embargo, obtienen excelentes resultados en enfermedades que los “especialistas” no saben curar. Pasa como con el Bio-Bac que está claro que funciona porque lo reclaman desesperadamente las personas que estaban siendo tratadas con él y no se lo permiten tomar a pesar de que es inocuo. ¿Por qué tiene que limitar el Ministerio las posibilidades terapéuticas de la gente?
Hace unos días me llamó una señora que dijo que me había conocido a través de Discovery DSALUD para contarme que ella tomaba Bio-Bac y cómo desde que se lo habían quitado su salud se había ido deteriorando poco a poco y ahora se encontraba muy mal. Quería que hablase con la ministra para que se lo dieran. Me dio mucha pena. Y es que hoy no sólo no nos dan solución a la mayoría de las enfermedades sino que, encima, cuando encuentras algo que sirve ¡te lo quitan! Y pregunto yo: ¿quiénes son ellos para impedirnos tomar aquello que queremos? ¿Dónde demonios quedan nuestros derechos y libertades? ¿Por qué no escuchan? Y lo malo es que la sociedad no se da cuenta de que poco a poco nos están llevando a todos a través del marketing a una muerte segura. Pero a lo que iba: resulta que han destinado 50 millones de euros el estudio de las enfermedades raras… pero, ¿de cuáles? Porque lo que yo veo es que se pasean por las televisiones a bombo y platillo hablando sólo de la Osteogénesis. ¿Y las demás? Conozco muchas historias de niños en cuyos informes, antes de diagnosticarles una patología concreta, aparecen 7 u 8 enfermedades distintas como posibilidades. Da la impresión de que, cansados, los médicos acabasen diagnosticando una cualquiera para que sus madres dejen de protestar. Un caso claro es el de un niño -Palacios- cuyo informe entregué personalmente al Sr. Ramírez con sus correspondientes fotografías a tamaño folio para que lo vieran bien. Les pedí que estudiaran a fondo al niño, le hicieran las pruebas correspondientes y le trataran porque si no se iba a morir. La contestación fue que era una tontería dedicarle tantos esfuerzos porque iba a fallecer de todas formas. Y claro, no iban a gastar tiempo y dinero en él. Bueno, pues el caso es que nos trajimos nosotros al niño a Madrid, se le hicieron las correspondientes valoraciones y hoy, después de un año, sigue vivito y coleando. Entonces se enteran, me llaman y me dicen que qué se ha hecho porque han visto las fotos del niño con su recuperación en nuestra página web y están impresionados. Molesta, les dije que me lo dijeran ellos que son los médicos. Y me dicen que seguramente había sido un error medico. ¡Ya! El niño necesitó después una prueba de tiroides y de nuevo me tocó pelear hasta conseguirlo. Y yo me pregunto: ¿pero por qué hay que estar siempre luchando por algo que en realidad nos corresponde? ¿Por qué la gente tiene que terminar yendo a un plató de televisión a pedir millones para irse al extranjero a ser tratada? Y si de verdad quieren estudiar las enfermedades raras, ¿por qué no se ocupan de ese niño? Sinceramente, veo que nos engañan, que somos presas fáciles. A la madre de Palacios la tratan hoy casi a patadas porque el médico sabe que la Fundación Vanesa está detrás y, según ellos, les hacemos daño. Y, sin embargo, ¿no es más importante el dolor de ese niño? Cuando su madre suplicaba por la vida de su hijo la llamaban “loca”. Y en lugar de atender al niño dieron a la madre un volante para que se fuera al psiquiatra. Y encima me llamaron para criticarla con dureza. Hoy mi satisfacción es que el niño vive y está saliendo adelante. Y como él, muchos mas. Dicen que la actual Ministra de Sanidad va a ser ahora vicepresidenta de Mariano Rajoy si gana el PP. Y me huelo que está abandonando todo esto. Aunque ya se están gastando el dinero en congresos. El otro día celebraron uno sobre enfermedades raras en Sevilla. ¿Para qué? ¿Para justificar los 50 millones de euros? Y mientras, quienes tienen esas enfermedades no tienen derecho a nada. Ni siquiera a pedir un simple diagnóstico. ¿No será que ese dinero, como ya ha ocurrido otras veces, se va a utilizar sobre todo en investigaciones inútiles o en financiar congresos para que algunos cobren por hablar de lo que no saben nada? Creo que ya basta. La sociedad debería unirse y presionar. Y no quedarse mirando cuando hablan y aplaudirles. Porque al parecer sólo saben solucionar la angustia de las personas enfermas y de sus familiares… mandándolas al psiquiatra. Porque eso somos nosotros para ellos: locos por querer vivir y locos por querer una sanidad justa. ¡Y pensar que una sola mujer, por ocupar el puesto de ministra, puede decidir las terapias y métodos a los que podemos o no acceder! Una ministra a la que aparentemente sólo le parece bien lo que constituya un negocio para los laboratorios. Es deprimente y triste. A los niños con epilepsia o convulsiones les dan a todos la misma droga… para que se duerman y no molesten. No se molestan en buscarles un tratamiento adecuado. Recuerdo aún el caso de Jesusín. Cuando la madre vino a nosotros estaba desesperada. Su niño tenia pulmón y medio, y parálisis. La solución, según el médico de la Seguridad Social, era una vacuna botulímica para la espasticidad cuyo efecto dura 4 meses y operarle de las caderas… Pues bien, le llevamos a Institutos Fay, se le hizo una valoración adecuada, se le puso a terapia y en 7 meses el niño, que no podía ni mantener el equilibrio de pie, ha empezado a gatear y a hablar, reconoce todo y se le está quitando la espasticidad. Su pediatra, al verlo, se quedó literalmente con la boca abierta. Y todo ello sin operarle. Claro que Jesusín no interesa nada al ministerio: no consume calmantes ni ningún otro fármaco de laboratorio. No es objeto de negocio. ¿Hasta cuándo vamos a soportar lo que está pasando?

Margarita García
Fundación Vanesa

Su carta va a salir a la luz cuando la ministra de Sanidad Ana Pastor ya haya abandonado el ministerio y visto cómo su sueño de ser vicepresidenta del Gobierno con Mariano Rajoy se ha esfumado. Y los españoles respiraremos más tranquilos. Ojalá el nuevo responsable de ese ministerio tenga otro talante y suponga un soplo de aire fresco. Nos gustaría ser optimistas pero deberemos esperar para comprobarlo. Estamos ya muy escarmentados.


Estimado director: el trágico atentado terrorista que el pasado día 11 de marzo sumió a tantas personas en el dolor nos lleva a ofrecer desinteresadamente a las familias afectadas nuestra colaboración psicoterapéutica. Nos ofrecemos a ayudar tanto a las víctimas como a los familiares que lo necesiten y nos lo soliciten de forma totalmente gratuita. Aunque sólo somos 2 terapeutas contamos con una terapia realmente rápida y eficaz para ayudar a superar situaciones traumáticas como las que en estos momentos deben estar viviendo esas familias. Ojalá nuestro granito de arena pueda contribuir a aliviar su sufrimiento. Le rogamos pues, si es posible, que haga llegar a través de la revista nuestro ofrecimiento comunicando la dirección y el teléfono. Atentamente,

María e Isabel Román Nevado
Torrejón de Ardoz (Madrid)

Las felicitamos por tan altruista gesto y damos a conocer su ofrecimiento como nos piden.


Sr. Director: nuestra hija Marta tenía 11 años cuando empezamos a notar síntomas extraños. Era abril de 2002. Marta jugaba a balonmano y cuando venía a casa después de un partido estaba tan cansada que casi no podía subir las escaleras. Todos decíamos que después de jugar uno está cansado pero ella estaba más cansada que las otras. Así fueron pasando los meses, con un cansancio cada día mayor para su edad y las actividades que hacía todos los días. Llegó septiembre y empezaron dolores de rodillas, pies, codos y espalda. En octubre tuvo una rotura fibrilar en el muslo jugando a “pillar” con sus amigos; dos semanas más tarde fue en la otra pierna. Llevábamos ya dos meses con antiinflamatorios y analgésicos recetados por un traumatólogo. Llegó diciembre y empezó a tener mucho sueño y más dolores. Más radiografías, más análisis… y todo estaba bien. Nos dijeron que sólo tenía una leve escoliosis. Llegó Navidad y aquello se hacía insoportable pero por más dolor que ella sentía se tomaba un analgésico y se iba con sus amigas. El 29 de diciembre cumplía 12 años. En su fiesta de cumpleaños lo pasó mal, a base de ibuprofeno. No podía más. Lo peor hasta entonces fue la víspera de Reyes pues ella y sus amigas salían de pajes en la cabalgata. Cada 4 horas tomaba ibuprofeno de 600. Al día siguiente, día de Reyes, Marta ya no podía caminar de tantos dolores en las piernas y en el resto del cuerpo. El día 8 de enero del 2003 le llevamos a urgencias con todos los análisis y radiografías que teníamos. Todo estaba bien. Nos mandaron a casa. El día 10 la ingresaron de tanto dolor que tenía en el cuerpo. Estuvimos una semana en el hospital. Le hicieron toda clase de pruebas pero todo estaba bien. Un médico del centro nos comentó que podía ser una fibromialgia juvenil: una aspirina y para casa. Marta volvió a casa pero ya no pudo ir a la escuela. Los dolores no la dejaban dormir ni hacer una vida normal. Visitamos más médicos, tanto en Castellón como en Barcelona, pero nadie tenía solución. Nos intentaron ayudar en el Hospital Clínico de Barcelona a base de antidepresivos, calmantes fuertes, pastillas para dormir… pero Marta no mejoraba. Cada vez estaba peor. Era mayo y llevábamos en esto desde septiembre. Fue entonces cuando descubrí en una librería un libro: “Los grupos sanguíneos y la alimentación” del doctor Peter D´Adamo. Fuimos leyéndolo y, con sorpresa, descubrimos que hablaba de la fibromialgia y de la forma, no de curarla, pero sí de mejorar la vida de estos enfermos. Poner la dieta en marcha nos costó mucho pues era un cambio en la alimentación que hasta ese momento llevábamos en casa pero lo teníamos que intentar. La primera semana fue dura pero a finales de la segunda Marta dejó de pedir pastillas para dormir. La noche anterior se le olvidó tomarla y había dormido de un tirón. También dejamos de darle los analgésicos que tomaba. La última semana de colegio (llevaba quince días comiendo de esta manera) volvió a la escuela después de cinco meses sin poder asistir habitualmente. Combinamos la dieta con masajes en la espalda realizados por un fisioterapeuta que nos comentó que la espalda de Marta tenía tantas contracturas que harían falta muchos meses para notar una mejoría. Después de tres semanas de dieta las contracturas prácticamente habían desparecido. No se lo podían creer. A finales de julio fuimos a Barcelona y tras realizar a Marta un reconocimiento completo el doctor tampoco se lo podía creer ya que al explorar la espalda las contracturas casi habían desaparecido y el aspecto de Marta era estupendo. Marta ya no tenía ese sueño que la hacía dormir a cualquier hora del día y no sentía dolor en el cuerpo. Marta sabe ahora que sólo debe comer lo que su grupo sanguíneo le permite. Cuesta muchos lloros y discusiones pero ella va comprobando por sí misma que si un día come alimentos no permitidos se encuentra cansada y vuelven las contracturas. Ha pasado un año desde que empezaron los problemas -septiembre del 2002- y seis meses desde que Marta hace la dieta y lleva una vida normal. Ha aprendido a comer sin ningún problema sólo alimentos beneficiosos para su cuerpo. Hoy toda la familia sigue ese tipo de dieta y estamos muy bien. Mejor que antes.

Mª Isabel Ortells y Vicente Estupiña
Borriol (Castellón)

Agradecemos sinceramente su testimonio que, sin duda, puede ser útil para otras personas. Y no sólo eso: vamos a elaborar un artículo que publicaremos lo antes posible sobre lo que postula el doctor Peter D’Adamo sobre los grupos sanguíneos y la alimentación.


Estimado director: para su información le pongo al corriente de que hace algún tiempo vengo sufriendo algunos trastornos de la próstata y cataratas incipientes. Me decidí por ello a escribir a Laboratorios Catálysis pidiendo información sobre el preparado Viusid del que ustedes han hablado y me contestaron escueta y textualmente lo siguiente: “Debemos informarle de que al tratarse las cataratas de un proceso oxidativo creemos que Viusid las detendrá aunque no tenemos experiencia en su curación. Respecto a la próstata podemos asegurar una rápida mejoría según la experiencia que tenemos en muchos pacientes”.
Pues bien, me he tomado sólo 3 sobres (uno al día) y no sé si sería ilusión o realidad pero el caso es que noté mejoría de mi trastorno prostático con tan poca cantidad del compuesto. Sin embargo, soy hipertenso y aunque tengo la presión controlada (140/80) con fármacos… al tercer día me la midieron y había subido. No me cabe la menor duda de que ha sido por culpa del regaliz que entra en la composición del preparado así que he tenido que dejarlo porque si hubiese seguido tomándolo no sé lo que habría pasado ya que la hipertensión es una patología muy peligrosa y traicionera. Ha sido una verdadera pena. Le ruego me informe dónde puedo encontrar una crema con progestógeno natural.

Fernando Benítez Valdivia
San Roque (Cádiz)

Nos sorprende mucho que la cantidad de regaliz que contiene el Viusid pueda alterarle la tensión. Le sugerimos que acuda a algún buen médico naturista para buscar un tratamiento eficaz para ambos problemas. Y, desde luego, lo que no le aconsejamos es que se aplique esa crema para resolver su problema de próstata.


Estimado Sr. Campoy: soy suscriptor de la revista desde que empezó a editarse. Toda ella me parece extraordinaria y he de confesar que “devoro” con verdadera avidez las secciones de Editorial, Cartas y Crecimiento Personal. Gracias porque su revista nos ofrece un enfoque sobre la salud que nos permite ampliar el estrecho campo de visión que las autoridades sanitarias tratan de imponernos. Es un acto de valentía que le honra. Verá, recientemente he sido padre por primera vez lo cual ha hecho que me interese de forma especial por el mundo del bebé. Y buscando en números anteriores de la revista he encontrado un artículo en el nº 3 y una carta en el nº 21 que hablan sobre las vacunas. Son bastante clarificadores pero me gustaría saber su opinión sobre algunos puntos. ¿Qué opina sobre que se pongan tantas vacunas en una misma sesión o en muy corto espacio de tiempo a bebés tan pequeños? ¿Se corren riesgos añadidos por ello? ¿Es realmente necesario que así sea? ¿Qué opina sobre las vacunas que llevan aluminio o mercurio como conservante? Las vacunas de la polio, la trivalente y la triple vírica, según leí en la revista nº 21, opina que es conveniente ponerlas, pero ¿qué hay de la H. Influenzae B, Meningococo C y Hepatitis B? A mi hijo, nada más nacer y sin autorización ni aviso previo a los padres, le pusieron la primera dosis de la Antihepatitis B (Engerix B) que lleva aluminio. ¿Es conveniente que le pongan las otras 2 dosis en los plazos aconsejados por Sanidad a los 2 y 6 meses? El día 6 de abril tenemos cita con el pediatra para poner a Lucas, mi hijo, la retahíla de vacunas correspondientes al 2º mes. Por ello que le ruego, si es posible, que me conteste antes de dicha fecha. Muchas gracias por su ayuda y un fuerte abrazo.

Mariano Arroyo Victoriano
Alcalá de Henares (Madrid)

Estamos rotundamente en contra de toda vacuna que utilice mercurio o aluminio. Las hay sin esos metales tóxicos así que dígale a su médico que las quiere sin ellos. En cuanto a si poner a nuestros hijos o no vacunas sólo decirle que el Gobierno ha decidido -sin consultarnos a los españoles- cuáles son obligatorias y cuáles no. Nosotros le sugerimos que no ponga a su hijo más que las vacunas obligatorias… salvo que exista algún riesgo concreto evidente. Lo que, en general, no suele ser el caso para quienes vivimos en Europa occidental. Porque si bien es cierto que las vacunas pueden ser positivas… en algunos casos pueden ser muy peligrosas. Hasta el punto de poder ocasionar lesiones graves o la muerte.


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Abril 2004
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