CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 67 / DICIEMBRE / 2004

Sr. Director: cada año me pasa lo mismo. A medida que se acercan las fiestas navideñas me empiezo a sentir cada vez más triste hasta el punto de que a mediados de diciembre entro ya en una especie de pre-depresión. Me pone enfermo ver tanta luz navideña en las calles. Y no sólo porque en realidad no se ponen para recordar la fecha de Navidad sino para atraer a la gente a las tiendas y consumir de forma desaforada sino porque me entra una angustia interna que resuelvo estúpidamente… comiendo. Y si a ello añadimos que todo el mundo se empeña esos días en organizar comidas y cenas de celebración, ya ni le cuento. En mi casa, por ejemplo, se celebra cena familiar la noche del 24 de diciembre, la comida del 25, la noche del 31 y la comida de Año Nuevo. Además acudo a la de la empresa -si no vas eres un antipático o un aguafiestas- y a la que celebra mi grupo de amigos de la infancia, la que dan los padres de mi mujer y la que se empeñan en organizar los vecinos de mi urbanización porque hay que crear “buen rollito” entre nosotros. Bueno, supongo que a mucha gente le pasa algo similar pero a mi lo que me pone enfermo de verdad es que las mesas están siempre a rebosar y en lugar de una comida normal hay dos decenas de aperitivos -la mayor parte salados- y cuarenta tipos distintos de postres dulces y secos -mantecados, polvorones, turrones etc.- que encima incitan a beber. Con lo que si ya deprimido me harto a comer y beber… esos días la cosa se vuelve indescriptible. Lo confieso: cada año engordo en diciembre entre 7 y 10 kilos. Y me paso todo el año para perderlo… lo que logro allá por el verano. ¿Será posible que año tras año haga el imbécil de esa manera y no consiga evitarlo aunque me lo proponga? ¿Qué me aconseja? Ya no sé qué hacer para salir de ese círculo vicioso. Y, por otra parte, ¿en mi caso sería útil seguir la Dieta Definitiva? Tengo 42 años, no hago ejercicio de ningún tipo, prácticamente ni camino porque trabajo en una oficina a la que acudo en coche y estoy sentado todo el día de 9 a 2 y de 4 a 7. Y cuando llego a casa a las 8 sólo me apetece tumbarme en el sofá a ver un rato la tele. Con lo que tras cenar, me tumbo otra vez a ver una película y luego me voy a la cama. Vamos, que no quemo precisamente muchas calorías… Espero ávidamente su respuesta.

César Higuero
(Cáceres)

¿Qué es realmente lo que nos pides, César? ¿Un milagro? ¿Quizás un método para comer y beber en exceso, no hacer ejercicio alguno… y a pesar de todo no engordar? ¿O quizás unas pastillas que te hagan adelgazar sin esfuerzo… como sueña tanta gente? Porque no existen aunque haya quien engorde año tras año su cuenta corriente vendiendo ilusiones a gente dispuesta a hacer adelgazar la suya. Obviamente, hay aparatos de gimnasia pasiva que pueden ayudarte (electroestimuladores, hipertermia, aparatos de masaje, saunas…). Pero sólo ayudarte. Mira, tu problema -como el de cientos de millones de personas- se reduce a una cuestión mental. Créelo: si quieres, ¡puedes! Sin la menor duda. Pero tienes que querer. Y querer no es desear: implica voluntad. Sabiendo además que, como dice un refrán popular -compendio de la sabiduría milenaria- el que algo quiere… algo le cuesta. Y te aseguramos que hay numerosos métodos diseñados por muy diversas escuelas de pensamiento y crecimiento personal. Si no eres capaz de hacerlo tú sólo… prueba en alguna de ellas y aprende a encontrarte. Aprende a crecer. Aprende a ser independiente… y no dependiente del entorno, de los demás o de la comida. Aprende a ser feliz. Preguntas además si te vendría bien La Dieta Definitiva. Hombre, por supuesto que sí. Especialmente porque el libro enseña a comer sin engordar; no solo a adelgazar. Sin apenas esfuerzo ni pasar hambre. Sin tomar pastillas, laxantes o diuréticos. Y sin contar calorías o pesar la comida. ¿Qué más quieres? Es verdad que tiene sus “condiciones” pero ese es el precio a “pagar” y es muy pequeño teniendo en cuenta el resultado y la rapidez con que se obtiene el éxito. Y una de esas condiciones es la de tener voluntad, paso previo-siempre- para poder obtener lo que uno quiere. Y es que -insistimos- querer es poder.


Sr. Director: observo que la filosofía que destila la revista está de alguna manera impregnada del movimiento de la Nueva Era. Y me gusta. He leído a muchos los autores de ese movimiento ¡y la visión del mundo que tienen difiere tanto de la materialista que impera hoy en nuestra sociedad! Porque es verdad que en España, por ejemplo, hay partidos distintos pero no es menos verdad que hoy son todos materialistas: PP, PSOE, IU, CiU, PNV… Todos son partidos materialistas a los que solo diferencian matices que cada vez de difuminan más. Y todos están al servicio del dinero; es decir, de quienes manejan el mundo a su antojo tras comprar o alquilar las conciencias de -básicamente- políticos, empresarios y periodistas. Y así nos va, ámbito de la salud incluido. Díganme: ustedes, que parecen estar en una onda bien distinta, ¿qué lectura recomendarían a alguien que quiere ampliar su consciencia? ¿Hay algún libro verdaderamente útil que sea una especie de compendio de la nueva manera de entender la vida que propugnan los movimientos de la Nueva Era? ¿Alguna obra que de forma sencilla y no farragosa pueda despertar mentes dormidas? En espera de su respuesta se despide felicitándoles…

Guillermo Cortés
(A Coruña)

El movimiento de la Nueva Era dio lugar a tantas escuelas y movimientos que, a su vez, dieron lugar en breves décadas a cambios tan profundos en todas las disciplinas científicas que mencionar siquiera a sus principales artífices nos obligaría a escribir varios folios sólo con sus nombres. A vuela pluma, nos vienen a la mente nombres como los de Ken Wilber, Stanislav Grof, Karl Pribram, Marilyn Ferguson, David Lorimer, Michael Talbot, Carlos Castaneda, Rupert Sheldrake, Michael Grosso, Larrey Dosey, Kenneth Pelletier, Jan de Vries, Bernie Siegel, Deepak Chopra, Jorge Carvajal, Julián Whitaker, Daniel Bemor, Peter Davis, Ralf Lovelock, Henrik Skolimowsky… En fin, la lista sería interminable. En todo caso, nos vamos a permitir recomendarle una obra excelente escrita por una española que está a la altura de las de los autores mencionados. Nos referimos al libro Las leyes universales de María Pinar Merino. Está en librerías pero si no lo encontrara puede solicitarlo en el 91 872 55 96.


Estimados amigos: les felicito por el artículo ¿Por qué se financian unos métodos para dejar de fumar y no otros de similar o mayor eficacia? Hace ya 17 años que realizo tratamientos con láser para dejar de fumar y los resultados son similares a los anunciados. Efectúo una combinación de técnicas basadas en Laserpuntura y Auriculoterapia Reflexógena con láser. Hoy se sabe que el tabaquismo genera nicotinodependencia externa. Y también se sabe -desde hace más de un siglo- que nuestro sistema nervioso autónomo produce nicotina y la utiliza autorregulándola. Luego, más recientemente, hemos conocido que existen receptores nicotínicos en las áreas adictivas que no diferencian entre un tipo de nicotina y otra. Por lo que todo tratamiento realmente útil para dejar de fumar debe, como primera condición, cortar bruscamente el suministro de nicotina externa y ayudar al organismo a fabricar la propia. Que los receptores sustituyan la nicotina. Fiel a estos principios, los parches de nicotina sólo ayudan a eso: a sustituir nicotina. Están pues indicados en el tratamiento de pacientes con tumores inducidos por el tabaco como es el cáncer broncogénico. Esa es la buena práctica. Lo otro, darlo como tratamiento de cesación, es ilógico. En el XIII Congreso Uruguayo de Medicina Interna, el entonces Director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública mostró resultados sobre el éxito de algunos tratamientos. Y quedó patente que los obtenidos por grupos del tipo Fumadores Anónimos así como los basados en programas que pretenden asustar mostrando imágenes de los terribles efectos que provoca el tabaco… no superan el 25% de éxito. Sólo los derivados de la quinina -sustancia usada en el paludismo- muestran un éxito del 42%… pero son hepatotóxicos y, por tanto, no útiles. E igual consideración recibe la clonidina, un fármaco antihipertensivo. En cambio, si miramos hoy en una de las bases de datos científicas más serias y que recoge investigaciones de alto nivel de seguridad como es la Biblioteca Cochrane encontramos -en estudios aleatorios- que las 3 técnicas con las que se obtienen mejores resultados son la Laserpuntura, la Acupuntura y la Electropuntura. Los resultados superan el 50%. Y si consideramos además que, según un trabajo serio realizado por el cuerpo médico de Madrid, de cada 100 fumadores que intentan dejar el tabaco 20 lo consiguen sin ayuda… colegimos que los resultados de la mayoría de las demás técnicas no difieren del uso de placebo o de la voluntad. ¿Y qué hace diferente y especial a la Laserterapia? Pues que además de permitir dominar los elementos de ansiedad y abstinencia… estimula el sistema formador de nicotina endógena, la fabricación de nicotina por el propio organismo, estabilizando los receptores. Agregaré que en ocasiones damos Bupropión -el antidepresivo que citan en su artículo- así como Fluoxetina pero sólo lo hacemos en un 40% de los tratamientos. En un 20% de los casos durante la primera sesión y en otro 20% durante la segunda. Y sólo cuando a nuestro juicio hay “a priori” riesgo de deprivación (euforia o bipolarismo reactivo). Por lo demás, como dice nuestro colega en el artículo que publicaron, el 60% deja de fumar con una sola aplicación de láser, otro 20% requiere una pequeña dosis de refuerzo a los 7 días y un 10% más precisa dos sesiones completas. Sólo hay -aproximadamente- un 10% de fracasos. Y se trata de personas que suelen estar recibiendo apoyo farmacológico y ayuda mental. Tal es nuestra experiencia después de 17 años y varios miles de pacientes tratados. Mis saludos, respetos y felicitaciones, especialmente por la web que es espectacular. Desde Uruguay, reciban nuestros saludos.

Dr. Ruben Wernik


Señor director: el investigador español y médico Joaquín Amat lleva dos años en la cárcel esperando que el Tribunal Constitucional revise su caso tras ser condenado por el Supremo a 11 años por “estafa” y “delito contra la salud pública”. Obviamente, el ciudadano carente de información y cultura médica pensará que si está en la cárcel será por algo… pero la verdad es que el Dr. Amat es sólo un profesional de la medicina cuyas investigaciones científicas y descubrimientos en torno a la urea y el cáncer le llevaron a intentar ayudar a la gente porque su condición de médico y el juramento hipocrático que hizo lo exigía. Si uno se molesta en repasar la historia constatará que la Urinoterapia se practica terapéuticamente desde hace más de cinco mil años. Amaroli es la denominación de origen de esta práctica de curación por la orina que fue hace mucho tiempo difundida por los lamas tibetanos y los yoguis de la antigua India. Hoy la practican en el mundo millones de personas (se calcula que sólo en Japón más de dos millones). Pero es que además existen numerosas experiencias clínicas realizadas por profesionales académicos de Occidente desde las primeras décadas del pasado siglo XX, tanto aplicando inyecciones de orina -del propio paciente- como mediante formulaciones magistrales. Ya en 1947 el Dr. Plesch informó desde Inglaterra de numerosas experiencias con cientos de pacientes inyectados con resultados positivos -y sin efectos negativos- en diversas afecciones. Otro investigador inglés, el Dr. Thompson, profesor de Fisiología, elaboró a partir de la orina el conocido H-11 que tiene la facultad de inhibir el crecimiento de células cancerosas. Por su parte, el profesor Szent -galardonado con el Nobel por sus trabajos sobre la vitamina C- afirmaría que algunas sustancias de la orina tenían propiedades anticancerosas. Y elaboró una formulación por métodos similares al H-11. En 1957 el Dr. M. Javid, profesor de Neurocirugía de la Universidad de Wisconsin, afirmaba: “La orina es uno de los diuréticos más seguros que conocernos. Su uso está indicado en el tratamiento de edemas cerebrales, tumores cerebrales inoperables y contusiones cerebrales”. Posteriormente, en 1983, el Dr. Wilson -del Low Hospital de Escocia- escribía: “La orina es capaz de controlar una gran variedad de alergias alimentarlas, ambientales o químicas”. Tengo también referencias escritas de que en Estados Unidos algunas organizaciones anti-sida recomiendan a los etiquetados como afectados de VIH la ingesta de tres onzas de su propia orina mañanera diariamente en ayunas (acompañada de algún tratamiento natural). Y en el nº 57 de Discovery DSALUD publican ustedes un interesante artículo sobre las investigaciones de los doctores Castañeda y Capistrán sobre el tratamiento del cáncer con vacunas elaboradas con antígenos de la orina del propio paciente. Todo esto se sabe -y mucho más- sobre la orina. Pero hay también datos sobre la urea que es la sustancia que utiliza el doctor Amat. En 1954 un médico griego, el Dr. Danopoulos -director del Instituto Anticáncer de Atenas- afirmó que la orina humana tiene propiedades anticancerosas. Y tras varios años de investigación identificó la urea como agente anticanceroso. Este investigador publicaría en 1974 -¡nada menos que en la revista The Lancet!- su tratamiento de cánceres de piel de células basales y escamosas con solución de urea al 10%, inyectada en días alternos en el entorno del foco tumoral. Constatando además los indudables efectos beneficiosos de aplicar urea esterilizada en polvo en ulceraciones de la piel. Es más, en tumores sólidos de crecimiento rápido experimentó exitosamente con 2-3 ml. de solución de urea al 50% sobre el foco tumoral. También informó de los alentadores resultados obtenidos tras beber urea en casos de cáncer hepático (entre 2 y 2’5 gramos de cuatro a cinco veces al día). Estudios posteriores con urea se realizarían asimismo en la India y en las universidades de Illinois, California, Birmingham, Melbourne, Jerusalén, Colorado y Cothingen. Las referencias bibliográficas que se ofrecen en dichos estudios -publicados- se cuentan por decenas. En suma, es evidente que la investigación del Dr. Amat sobre la urea y el cáncer no es sino una más de las efectuadas en ese terreno. Y que se trata de un trabajo serio, riguroso y científico lo demuestra su libro “Cáncer. Teoría química y bioquímica” en el que además de exponer cómo se activa la urea para su aplicación en enfermos da a conocer los casos de treinta pacientes de cáncer desahuciados -clínicamente documentados- que lograron recuperarse y llevar una vida digna. Este hecho, junto a la petición al Ministerio de Sanidad de que se efectuara un ensayo clínico a nivel oficial, irritó terriblemente “al cártel médico y a la industria del cáncer”. Y utilizando los medios de comunicación que controlan los líderes de ese “cártel” iniciaron la cruzada de persecución de este investigador disidente logrando encarcelarle, a mi juicio sin el más mínimo respeto por la investigación libre, el juramento hipocrático y sus derechos constitucionales así como los de los pacientes que confiaban en el beneficio de su tratamiento ya que muchos eran -y son- conocedores de que la orina y la urea tienen tras de sí una larga historia de investigación. Y es que a nivel jurídico el testimonio del “cartel médico” aún resulta determinante. No olvidemos que vivimos en un país colonizado por las multinacionales farmacéuticas y que la capacidad de éstas para corromper los sistemas médicos -y hasta los ministerios de Sanidad- alcanza ya limites insospechados. Basta echar un vistazo al mundo que nos rodea y reflexionar. En Italia más de cuatro mil médicos -entre ellos sesenta oncólogos- están actualmente acusados por la Fiscalía General del Estado de aceptar “regalos”: viajes, dinero en cuentas opacas, etc. Y en Estados Unidos e Inglaterra sucede algo parecido. En Francia, hace solo unos años, la trama de corrupción afectó incluso a la Asociación de lucha contra el cáncer que utilizaba el dinero recaudado en las campañas en viajes de placer y regalos de lujo para médicos amigos y directivos del “cartel del cáncer”. La verdad, echamos de menos en España un periodismo de investigación libre. Porque somos muchos los que sospechamos que detrás de las ¡cien mil muertes! que aquí se producen anualmente por cáncer puede haber un gran “fraude con resultado de muerte” ya que es evidente la falta de eficacia de lo que se patrocina como “terapias de eficacia probada!”. Y lo grave es que a pesar de que los muertos se cuentan por decenas de miles el caso no parece resultar digno de ser investigado por la Fiscalía del Estado. A pesar de que tras lo ocurrido en el caso del doctor Amat y después del montaje de la “Operación Brujo” -orquestada para secuestrar el Bio-Bac- la ciudadanía tiene derecho a sospechar que el Ministerio de Sanidad huele a corrupción investigable. Lo mismo que habría que investigar a algunos “mercaderes de la salud” y a ciertos funcionarios públicos indecentes prestos a participar en el linchamiento de los investigadores libres y negarles el derecho a que sus descubrimientos sean sometidos a un ensayo clínico veraz e imparcial por observadores no sometidos al “cartel del cáncer”. En suma, el Dr. Amat debe ser excarcelado y repuesto su honor profesional. Y someter su producto, el Amatrisán, a un ensayo clínico imparcial, requisito indispensable para cualquier juicio justo. Algo que hasta hoy no se ha hecho… y no precisamente por su culpa. Lo demás suena a administrar “justicia perversa” en nombre del Rey y el Derecho Constitucional. ¡Exijamos la libertad para el Dr. Joaquín Amat!

Manuel Guerra Ferreira (Vigo)


Saludos a todos los que hacéis posible esta revista que es como un respiro en medio del almidonado panorama nacional médico. Hace unas semanas recibí con gran indignación la noticia de que el Dr. Hamer estaba encarcelado en Madrid, tratado como un vulgar delincuente. Pues bien, se me ha ocurrido que tal vez desde la revista pudierais trabajar por la liberación de este genio creador de la Nueva Medicina cuyo único pecado ha sido poner en cuestión los cuadriculados pilares de una Medicina obsoleta que no sólo no da respuesta a temas como el cáncer y su gestación sino que lamentablemente vive y se alimenta de ésta y otras enfermedades. Hamer, con el descubrimiento de sus 5 leyes biológicas, explica el origen del mismo así como abre una puerta esperanzadora para su resolución. Me gustaría que esta revista, que se “ha mojado” en muchos temas, también tomara partido y se hiciera eco de este lamentable suceso. La asociación italiana ALBA está recogiendo firmas y haciendo una campaña de sensibilización para conseguir que Amnistía Internacional ayude en este caso. Solicito al director y a los redactores se pongan en marcha para poder liberar a este sabio que ha residido en nuestro país tantos años y que no se merece ese denigrante trato. Esperando su incondicional apoyo, les da las gracias…

María Sedano

Nos pides que nos hagamos “eco” de tan lamentable suceso pero debieras saber que la noticia la dimos nosotros -vía e-mail- al resto de los medios de comunicación. Incluida una entrevista con su abogado. Más de 300 periodistas fueron informados de inmediato pero la mayor parte decidió no publicar nada (o no les dejaron hacerlo). Desde el mismo momento de su detención hemos estado en contacto con su compañera y con el abogado. Y hemos efectuado multitud de gestiones -de todo tipo- que no vamos a relatar. Por tanto, quienes se tienen que poner en marcha para ayudarle también son otros. Sólo que, la verdad, no esperamos apenas respuestas. El egoísmo y el miedo siguen imperando en nuestra sociedad. Además, la mayor parte de la gente -incluida la bienintencionada- suele limitarse a rezongar de palabra ante las injusticias pero luego no hace nada. Y así nos va.


Sr. Campoy: estoy leyendo el dossier que han publicado hasta el momento sobre cáncer y antes de nada debo felicitarle a usted y a sus colaboradores por su trabajo. Me ha resultado especialmente interesante el enfoque que la Nueva Medicina da a las enfermedades en general y al cáncer en particular. Pero, en concreto, me gustaría conocer su opinión sobre la siguiente cuestión: me parece razonable la limitación que usted propone al origen de todos los tumores. No todos derivan de un shock traumático. Si el cáncer es un proceso biológico que puede ser iniciado por el cuerpo bajo ciertas circunstancias nada impide que ese mismo proceso lo inicie un agente externo “accidentalmente”. Mis preguntas son pues, ¿se puede discernir un cáncer de origen emocional de otro que no lo sea? ¿El origen condiciona el tipo de tratamiento más adecuado? Cualquier referencia bibliográfica al respecto sería interesante. Muchas gracias.

Emilio Viúdez Ruido

El doctor Ryke Geerd Hamer afirma -y ha demostrado- que todo conflicto biológico originado por un shock traumático produce, antes de manifestarse en el cuerpo, una disfunción en el cerebro que puede detectarse mediante una Tomografía Axial Computerizada (TAC) ya que provoca una ruptura del campo electrofisiológico o electromagnético como consecuencia de lo cual se altera el órgano que esa parte del cerebro está regulando. Por tanto, bastaría hacerse un TAC para constatar si el origen del cáncer fue un problema emocional ya que la “huella” del mismo aparece en él. El tratamiento idóneo dependerá ya, a nuestro juicio, de las circunstancias personales de cada enfermo.


Maravillosa. Tal es el primer calificativo que me viene a la mente para describir vuestra revista… nuestra revista, en definitiva. Esa es la humilde opinión de un lector que se ha incorporado recientemente a la lectura de esa “fuente de vida” que publicáis cada mes y que tanta gente se encarga de que lo que hacéis sea algo heroico cuando debería ser lo cotidiano, lo que todos deberíamos al menos intentar hacer y que no es otra cosa que la ayuda mutua, la generosidad, la bondad, la comprensión… En definitiva, el derecho a la información, a saber la verdad o, simplemente, a conocer para que al menos decidamos lo que queremos o no. Os felicito a todos. Desde el director a cada una de las personas que hacen posible esa magnifica revista porque gracias a vosotros posiblemente mucha gente siga teniendo esperanza de vivir. Y el ejemplo mas palpable es que gracias a vuestros artículos sobre el cáncer mucha gente desahuciada por médicos incompetentes e inflexibles -que cargarán sobre sus espaldas con el peso de muchos sufrimientos y lágrimas de familiares y amigos- siguen hoy vivas. Porque mucha gente habrá conocido gracias a vosotros el Bio-Bac (gracias a Dios que se va a volver a comercializar), las opiniones de Antonio Bru sobre el sistema inmune, si funciona realmente el equipo de Indiba -¿por que no hay un equipo de esos en cada hospital español?-, el método de Han Dong Kyu o el revelador papel de las enzimas pancreáticas así como las valiosísimas nociones de alimentación o los peligros que nos rodean día a día, como es el caso de los teléfonos móviles. Para finalizar quisiera saber vuestra opinión sobre la posibilidad de curar realmente esa terrible enfermedad que es el cáncer con las indicaciones del doctor Kyu, si la clave está en cuidar el páncreas y potenciar las enzimas para que puedan vencer cualquier acometida o si basta simplemente con el Bio-Bac. La última cosa que me gustaría decir es que ojalá estos métodos y estas alternativas las hubiesen conocido tantas y tantas personas muertas de cáncer. Seguramente se hubiera evitado mucho sufrimiento en todo el mundo y yo creo que no hubiese costado tanto, ¿verdad? Espero que vuestra información llegue lo antes posible a todo el mundo porque todavía existen muchos escépticos en creer que hay alternativas mejores a las tradicionales. Aunque lo más importante es la cantidad de gente que se puede salvar gracias a vuestros artículos que, al final, es lo que verdaderamente importa. Un saludo y hasta pronto.

Daniel García Sánchez
(Huelva)

Vamos a ser muy claros: estamos completamente persuadidos de que si se abriese un centro médico donde se pudiese tratar a los enfermos de cáncer de manera integral y en él se pudieran utilizar libremente todos los tratamientos no convencionales que hoy existen… la inmensa mayoría de los enfermos de cáncer sanaría. Y conocemos a numerosos médicos y profesionales de la salud que aceptarían integrase en él. El problema es que tal cosa no se permite. Y a quien afirma que eso es posible se le tacha de loco, de embaucador, de ignorante o de sinvergüenza. Es decir, se le desprestigia. Lo que jamás se le permitirá es demostrarlo.


Estas cartas aparecen en
67
Diciembre 2004
Ver número