CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 163 / SEPTIEMBRE / 2013

Estimado Sr. Campoy: tengo 62 años, a los 40 me diagnosticaron osteoporosis en la cadera izquierda con un 28% de descalcificación y a partir de ese momento fui tratada con calcio. Nueve años después me llegó la menopausia y me trataron con calcitonina, estrógenos, parches, etc., y en cada revisión ginecológica aparecían nódulos que gracias a Dios fueron remitiendo espontáneamente sin intervención. Luego, para “mejorarme” dado mi perfil de nódulos y osteoporosis, me trataron durante cinco años con raloxifeno (Evista) y eso desembocó en un “ictus” A.I.T. pasajero. Entonces me recetaron Adiro100 y en poco tiempo me apareció una úlcera de estómago. Como no tenía ninguna lesión física -según demostraron los TAC de carótidas- un amigo endocrino me aconsejó que no tomara más fármacos porque en su opinión la úlcera me la produjeron éstos así que dejé de ingerirlos. La verdad es que fue toda una odisea decir a los médicos que había decidido no tomar ni Adiro ni ningún otro antiagregante “bajo mi responsabilidad”. El caso es que han pasado 6 años y no tengo secuelas pero mis huesos son muy finos. Tras operarme de la mano por artroplastia de resección del escafoide me dijeron que nunca dejara de tomar calcio y así lo hago pero mi duda, después de ver un artículo en nº 160 de su revista, es que no sé si debo combinarlo con magnesio. Tomo desde hace 3 años dos pastillas de cloruro de magnesio y calcio con vitamina D pero no sé si con esto solo los huesos lo asimilan. Por último les pido consejo sobre una enfermedad que padezco desde hace 10 años: Bronquiectasia. Es una enfermedad irreversible que hace que cuando tengo un enfriamiento empiece por escalofríos, fiebre de más de 38º, dolor en el pecho y cansancio. Me hicieron la prueba de la saliva, una broncoscopia y análisis de ADN para descartar fibrosis quística y afortunadamente dio negativo. Sólo mejoro tomando 15 días antibiótico (ciprofloxacino). El caso es que cuando pasa el episodio estoy perfectamente y de ahí que piense si no será algo de tipo asmático o alérgico ya que en mi casa, en el campo, la calefacción es de gasóleo. También tomo leche de avena, kéfir y todo lo que nos aconseja para tener una vida “saludable” aunque no siempre lo consigo. ¿Me podrían aconsejar sobre cómo superar mis enfermedades? Finalizo indicando que después de un mes de continuas neumonías fui a tratarme con el Par Biomagnético –acudí a Juan Carlos Albendea– y en una sola sesión mejoré bastante. Es una técnica realmente eficaz pero no resuelve todos mis problemas. Les agradezco de antemano su respuesta y les felicito por su revista, consejos y valentía.

Concha
(Ávila)

El raloxifeno disminuye la reabsorción ósea y por eso se dice que favorece el aumento de masa ósea pero entre otros muchos problemas puede en efecto provocar un ictus. Hizo pues bien en dejar de tomarlo al igual que el Adiro que, en efecto, puede provocar úlceras (especialmente si se toma en ayunas). Por lo que se refiere al calcio para que su suplementación fuera realmente eficaz debería ingerirse conjuntamente con un complejo que contenga magnesio, zinc, cobre, manganeso, silicio, boro, vitaminas D y K2, lisina, antocianinas y proantocianidinas. En cuanto a la Bronquiectasia los médicos llaman así a la dilatación anormal e irreversible -localizada o generalizada- del árbol bronquial que lleva el aire desde la tráquea hasta los alvéolos pulmonares y se cree que puede ser congénita o adquirida pudiendo aparecer tras una neumonía en la infancia, una tuberculosis, complicaciones con el sarampión, una infección y/o inflamación bronquial o un absceso pulmonar. Los expertos la dividen en unilateral o bilateral y la subdividen según la forma (cilíndrica, varicosa o sacular). Lo único seguro es que a nivel microscópico las paredes bronquiales muestran signos de inflamación crónica y secreción y pérdida de cilios así como destrucción y desaparición extensas de áreas intersticiales y alveolares adyacentes que pueden fibrosar la zona. Y médicamente se trata en efecto con antibióticos y fisioterapia. Hizo pues bien al optar por el Par Biomagnético pero le sugerimos que además consuma plata coloidal durante un tiempo. Una cucharada sopera tres o cuatro veces al día (sale muy caro si compra frascos pero muy barato si adquiere un fabricador de plata coloidal). Y hágase un análisis que le detecte posibles intolerancias y/o alergias alimentarias; pregunte en el Laboratorio del Dr. Jesús Calderón el (964 22 02 16) por el centro o médico más cercano a su domicilio donde puedan hacérselo. Agregaremos para finalizar que debería desintoxicarse a fondo y eliminar de su alimentación los fármacos, las sustancias tóxicas, los lácteos, el trigo, los azúcares e hidratos de carbono refinados (pan, bollería, dulces, pasteles, etc.) y la grasa animal saturada (carne grasa, embutidos, quesos, mantequilla, margarinas, etc.) porque acidifican el organismo y ensucian el espacio intersticial. Y cuando eso sucede el cuerpo se ve a menudo obligado a contrarrestarlo obteniendo calcio de los huesos.


Estimado Sr. Campoy: quiero felicitarle por los reportajes sobre el agua de mar. Verá, he estado investigando y me gustaría hacerles una pregunta: ¿sería correcto utilizar un litro de agua mineral y 9 gramos de sal marina de calidad para obtener agua de mar isotónica? Lo pregunto porque entre la contaminación de nuestras aguas y las actuales dificultades económicas seria una magnífica opción. De paso les animo a ofrecernos una entrevista con el Dr. Ángel Gracia que tanto ha investigado y estudiado sobre el agua de mar. Termino con una segunda consulta: pensaba comprar un dispensador de ozono para purificar el agua de casa pero entiendo que lo correcto sería comprar también un filtro que permita eliminar el cloro, el plomo, el cobre, los pesticidas, herbicidas y demás sustancias nocivas que contiene hoy el agua potable. ¿Eliminan esos componentes los aparatos de ozono? Tengo entendido que no. Gracias y enhorabuena por hacer un trabajo tan sobresaliente.

Nataniel Roscón

Haciendo lo que usted propone se obtiene una solución salina isotónica pero no una solución coloidal; el agua de mar no se puede “reconstituir”. En cuanto a los tóxicos del agua el ozono no los elimina; para eso debe usar filtros, destilarla o someterla a un proceso de ósmosis inversa pero teniendo en cuenta que entonces se encontrará con un agua “desestructurada” por lo que antes de beberla debería volver a “estructurarla” y a “cargarla de información”. Le invitamos a leer en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título ¿Es mejor beber agua destilada que agua mineral? publicamos en el nº 97. En él ya contamos que en el mercado hay tres tipos de filtros: mecánicos, de resinas de intercambio iónico y de carbón activado. Son similares solo que los mecánicos filtran algunos de los metales pesados y los de carbón activado no y, en cambio, éstos filtran algunos pesticidas, disolventes y trihalometanos (THM) y los primeros no. Los de resinas de intercambio iónico sólo ablandan el agua y eliminan algunos metales pesados. De los tres tipos los mejores son pues los de carbón activado ya que eliminan del agua la arena, el mal olor, el cloro y la mayoría de los contaminantes orgánicos como los pesticidas, los herbicidas, el benceno, los trihalometanos (THM) y los policlorobifenilos (PCB) además de las partículas usuales de aluvión de forma parcial. Ahora bien, sólo se justifican si por razones económicas no puede accederse a otras posibilidades. Nos referimos a los dispositivos de ósmosis inversa, mucho más útiles que los filtros de carbón activado ya que hacen lo mismo que ellos pero además eliminan contaminantes inorgánicos como el arsénico, el boro, el cadmio, el calcio, el cromo, el cobre, el plomo, la plata, el manganeso, el mercurio, los sulfatos, los cloruros, el sodio, el selenio y el zinc (no así el cloro) además de los contaminantes radioactivos estroncio 90 y radio 226 y 228, un contaminante orgánico como el tanino e, incluso, la mayor parte de las microalgas, bacterias, hongos y mohos presentes en el agua. El problema es que se desperdicia entre el 80% y el 90% del agua y su precio oscila entre los 200 y 3.300 euros. Diferencia de precios que en modo alguno se justifica aunque los fabricantes intenten hacerlo creer. Algunos –no todos- también eliminan el hierro, los nitratos, los sulfuros, los fluoruros y los virus. En cuanto a las destiladoras caseras –las puede conseguir por unos 240 euros- hacen lo mismo que los dispositivos de ósmosis inversa sólo que además eliminan del agua el hierro, los nitratos, los sulfuros, los fluoruros y los virus. Eso sí, asegúrese de que su interior sea de acero inoxidable. Pero insistimos: antes de beber agua destilada o tratada por ósmosis inversa debe “reenergetizarla” y “reinformarla” antes de consumirla. Que el agua destilada o tratada por ósmosis inversa en dispositivos mecánicos se desestructura lo demuestran las microfotografías que de ese agua congelada hizo el investigador japonés Masaru Emoto; son suficientemente explícitas como para seguir teniendo dudas al respecto. ¿Y cómo hacerlo? Pues vertiendo el agua desestructurada de un recipiente a otro desde una altura de al menos medio metro 7 u 8 veces seguidas; de esa manera el prana o energía que existe en el agua se reactiva según constató Emoto. Otra posibilidad –complementaria a la anterior en nuestra opinión- es dinamizarla –como se hace en Homeopatía-, es decir, agitándola fuertemente antes de beberla. Igualmente útil es exponer el agua desestructurada a música armónica (la de Mozart es ideal). E, incluso, poner la jarra de cristal o el termo encima de una fotografía simbólica –tanto de un delfín o una cascada como de la flor de la manzanilla, por poner sólo unos ejemplos- como también demostró Masaru Emoto (le sugerimos que lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que publicamos al respecto en el nº 52). Es más, Emoto ha demostrado que hasta las palabras y pensamientos ejercen influencia constatable en el agua. Y que por eso pegar una etiqueta en la jarra con una palabra clave –Dios, Amor, Armonía, Salud, etc- o pronunciarla en voz alta delante de ella con sentimiento permite cargar de información el agua. Y si a alguien esto le parece magia infantil sin fundamento científico que se lea –y, sobre todo, que vea las fotografías- los libros de Masaru Emoto titulados Los mensajes del agua y El poder curativo del agua publicados en español por la editorial La liebre de Marzo; dejará de sonreír irónicamente. Sepa asimismo que otra buena forma de cargar de información el agua una vez estructurada es echar en la jarra en la que la conserve una simple gota del producto cuyas propiedades le interesen -limón, ajo, cebolla, cardo mariano, romero, té…- agitándola luego con fuerza 10 o 15 segundos. Agregaremos para finalizar que cuando el agua hierve los cristales líquidos en forma de clatratos que contiene se pierden por lo que sugerimos a quienes opten por tomar agua destilada de forma constante que ingieran también con cierta frecuencia zumos de frutas y/o verduras. Una última sugerencia: puede estructurarse y cargarse de información el agua destilada o sometida a un proceso de ósmosis inversa echando una sola ampolla de Quinton Hypertonic por cada 5 litros, remover y guardar luego el agua en frigorífico unas 4 horas a 4º C.


Hola. Llevo 15 años sufriendo ansiedad y además he sufrido ataques de pánico a los que hago frente con un comprimido de Alprazolam. Tras varios tratamientos prescritos por psiquiatras tomo a diario desde hace unos años -por las mañanas- un comprimido de Alapryl. He intentado hacer frente a este problema buscando otras soluciones para evitar la medicación y hoy tomo asimismo un comprimido diario de Rodiola y otro de Hypericum así como tres de Magabsorb. Además hago meditaciones (mediante ejercicios de respiración y toma de conciencia corporal) y recibo terapia para sincronizar los hemisferios cerebrales desde hace unos tres meses por parte de un profesional de la Psicología. El caso es que me he planteado la posibilidad de ir a un acupuntor para conseguir dejar del todo la medicación (Alprazolam y Alapryl). ¿Cuál es opinión? Un cordial saludo.

José Luis

Mire usted, el Alprazolam puede producir entre otras cosas confusión, desorientación, depresión, disminución de la libido, ataxia, alteración del equilibrio, coordinación anormal, alteración de la memoria, disartria, alteración de la atención, hipersomnia, letargia, mareos, cefaleas, visión borrosa, estreñimiento, boca seca, náuseas, fatiga, irritabilidad y otros síntomas. Y el Lapryl neutropenia, linfocitosis, eosinofilia, somnolencia, cefaleas, apatía, retraso psicomotor, desorientación, confusión, embotamiento afectivo, euforia, disartria, depresión, síncope, mareos, ataxia, reacciones paradójicas, trastornos del sueño, parestesias, diplopia, alteraciones de la audición, taquicardia, bradicardia, hipotensión, trastornos respiratorios, estreñimiento, aumento de la salivación, dificultad para tragar, vómitos, molestias gástricas, sequedad de boca, altos niveles de la fosfatasa alcalina y la ASAT, alteraciones de la libido, trastornos genitourinarios, fatiga, trastornos musculares, alteraciones del apetito, manifestaciones alérgicas, debilidad muscular, intranquilidad, agitación, irritabilidad, agresividad, delirio, ataques de ira, pesadillas, alucinaciones, psicosis, comportamientos inadecuados y otras alteraciones de la conducta. Así que si usted aún rige mentalmente nos parece un milagro. ¿Nuestro consejo? ¡Deje de una vez esos fármacos y busque la causa de sus ataques de pánico y ansiedad! Ya hemos explicado otras veces que la ansiedad puede deberse a muy diferentes factores. Puede ser un problema psicológico activado por algún trauma, sufrido bien durante su embarazo, bien durante la niñez (anterior a los siete años normalmente aunque haya quien no descarte posibles traumas anteriores a la concepción, aspecto en el que no vamos a entrar), y en tal caso lo mejor sería acudir a un experto en Anatheóresis. Ahora bien, entienda que la ansiedad auténtica cursa con síntomas muy intensos al punto de que la persona siente a menudo en realidad angustia. Estado de ánimo que suele ir acompañado de reacciones de tipo neurovegetativo como tensión muscular, sudoración profusa, palidez, estimulación de las glándulas secretoras, cambios en la secuencia respiratoria, aumento de la presión arterial y del ritmo cardiaco, etc. Porque la ansiedad sin más es una emoción ligada a la propia existencia del hombre que nos acompaña durante toda nuestra evolución. En todo caso, e independientemente de la causa, debe usted ante todo evitar toda sustancia que produzca excitación nerviosa, realizar actividades al aire libre con regularidad, descansar de forma adecuada y suficiente de noche, desintoxicarse a fondo y eliminar de su alimentación el café y cualquier otra sustancia con cafeína así como el té con teína -estresan las cápsulas suprarrenales incidiendo directamente en la respuesta del sistema nervioso-, el tabaco y el alcohol -aumentan la secreción de adrenalina por lo que también alteran la función de las cápsulas suprarrenales-, los azúcares e hidratos de carbono refinados -irritan el sistema nervioso- y la grasa animal saturada (carne grasa, embutidos, quesos, mantequilla, margarinas, etc.) –acidifican el organismo y ensucian el espacio intersticial-. En cambio es buena idea consumir hidratos de carbono complejos no refinados -favorecen la síntesis del triptófano que luego se transforma en serotonina, transmisor de conocida actividad sedante-, los aguacates –son ricos en ácidos grasos esenciales omega-6, fosfolípidos, vitamina E, hierro y vitamina B6-, las almendras –favorecen el equilibrio del sistema nervioso-, los anacardos –son ricos en magnesio y vitaminas B1 y B2 cuya carencia produce nerviosismo e irritabilidad-, los cereales integrales -aportan hidratos de carbono y vitaminas del grupo B indispensables para el buen funcionamiento del sistema nervioso-, las espinacas, berzas, hojas de remolacha y brécol -por su riqueza en ácido fólico y otras vitaminas y minerales-, los garbanzos -aportan proteínas, hidratos de carbono y vitaminas del grupo B de forma bastante equilibrada-, las nueces y el germen de trigo -equilibran y tonifican el sistema nervioso-, la miel -ejerce un suave efecto sedante-, la jalea real -nutre y tonifica el sistema nervioso combatiendo la astenia y el cansancio-, la lechuga –contiene vitamina U de acción sedante-, la lecitina de soja –contiene fosfolípidos que forman parte de la membrana de las neuronas y facilita la transmisión de los impulsos nerviosos-, la levadura de cerveza -tonificante y revitalizante-, la nuez de brasil –es rica en vitamina B1 necesaria para la estabilidad del sistema nervioso-, los piñones -contienen vitamina B1, hierro y proteínas siendo muy nutritivos y tonificantes-, los plátanos -ricos en vitamina B6, hidratos de carbono, potasio y magnesio cuya carencia favorece la ansiedad-, el polen –se trata de un concentrado de nutrientes con efectos tonificantes y revitalizantes- y el yogur -contiene bacterias que aumentan la producción de factores vitamínicos del grupo B, indispensables para el sistema nervioso-. En fin, se lo podemos decir de otra manera: elimine los alimentos antes citados y consuma básicamente durante una buena temporada frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, miel y jalea real, germen de trigo, levadura de cerveza, huevos, marisco, pescado, jamón ibérico curado y carne blanca. El resto de los alimentos ni los pruebe. En cuanto a la posibilidad de una adecuada suplementación ortomolecular debería asegurarse de que no tiene carencias de las vitaminas B1, B3, B5, B6, B9, B12 y C, calcio, magnesio, fósforo, selenio, inositol, GABA (ácido gammaaminobutírico), L-5 HTP (5-hidroxitriptófano), omega 3, glicina y taurina. Un buen experto en Nutrición Ortomolecular podría ayudarle (puede contactar por ejemplo con D. José Ramón Llorente en el 96 392 41 66). Igualmente ayuda de forma eficaz la ingesta de algunas plantas adaptógenas: el ginseng, el eleuterococo, la uña de gato y la maca. Todo ello le ayudará pero le aconsejamos que paralelamente descarte otras posibles causas. Empiece averiguando si está usted parasitado o si hay alguna bacteria, virus u hongo que le esté afectando a nivel neurológico; esto es importante. Que se lo testen con el Par Biomagnético –puede usted acudir a D. Juan Carlos Albendea (91 704 57 81) o al Dr. Santiago de la Rosa (91 431 35 16)-. Averigüe asimismo si su cerebro está contaminado con algún o algunos metales pesados. Y si así se detectara sométase a una desintoxicación y quelación profundas. Mire igualmente si está sometido a contaminación telúrica o electromagnética en su casa y/o lugar de trabajo –se lo pueden mirar los expertos de la Fundación para la Salud Geoambiental (www.saludgeoambiental.org)-. Y hágase un doble test de alergia e intolerancia alimentarias para ver si hay algún nutriente que pueda estar haciéndole daño -en el laboratorio del Dr. Jesús Calderón (96 422 02 16) pueden informarle del lugar más cercano a su domicilio que puede encargarse de ello-. Pueden parecerle muchas cosas pero hablamos de un problema que arrastra usted desde hace años y es hora de resolverlo de una vez por todas. Y es posible hacerlo.


Sr. Director: tengo 22 años y hace ahora uno visité a un fisioterapeuta por problemas cervicales que arrastraba tras un accidente de coche y una caída de caballo. El caso es que avisé de mis problemas cervicales pero me manipularon la zona acarreándome todo un listado de problemas que a día de hoy siguen sin tener ni nombre ni solución. He visitado ya a más de ocho especialistas (neurólogos, fisiólogos, osteópatas, reumatólogos, neurocirujanos…) y centros del país -tanto de la Sanidad pública como privada- con el gasto económico que eso conlleva y en ellas han ido diagnosticándome varias dolencias: Síndrome de Barre-Lieou, Síndrome de Meniere, alteración de las vértebras cervicales, dorsales y lumbares, etc. Mis síntomas a día de hoy son dolor cervical y de todo el cráneo, pérdida de movilidad y control de los dedos anular y meñique de la mano derecha, zumbidos fuertes en el oído derecho, náuseas… Me han recetado por ello varios medicamentos y además he visitado acupuntores, terapeutas sacro-craneales, terapeutas de Reiki y Par Biomagnético y si bien he mejorado un poco siguen los síntomas. Ya no puedo trabajar ni estudiar. Me he sentido incomprendida, poco escuchada y he presenciado casos de falta de cooperación y desacreditación entre miembros de la comunidad médica que me han ido pasando de una consulta a otra como una pelota. Y aún no sé ni qué me ocurre realmente ni qué soluciones hay. Siento que el sistema sanitario está mal estructurado y que muchos médicos han perdido la ilusión de ayudar en la sanación de un paciente. En fin, solamente quería compartir mi experiencia y hacer un llamamiento a una Sanidad que trabaje en conjunción y recuerde siempre por qué está ahí. Por supuesto les estaría muy agradecida si además pudieran orientarme.

Ona Planas

Se dice que alguien tiene el Síndrome de Barre-Lieou si sufre todos o varios de estos síntomas: dolor en cara, cuello, oídos, dientes, cabeza, brazos, hombros y/o pecho, sensación de adormecimiento en la cara, presión en los globos oculares, ronquera o pérdida de la voz, congestión nasal, tinitus, lagrimeo, visión borrosa, vértigo y fatiga severa; y se achaca a la debilidad de los ligamentos de las vértebras cervicales. Y se dice que alguien sufre el Síndrome de Ménière si sufre acúfenos o tinitus (zumbidos en los oídos), hipoacusia, náuseas, vértigos y mareos que se achacan a una dilatación del canal endolinfático coclear por aumento de la presión y volumen de la endolinfa causada por bloqueo del acueducto del caracol en el oído. En pocas palabras, los expertos a los que usted ha acudido piensan de manera distinta y mientras unos creen que la causa está en el oído otros piensan que se debe a un debilitamiento de los ligamentos de las vértebras cervicales y otros a algún problema con las propias vértebras. Y puede ser cualquiera de ellas ya que según sus propias palabras todo apunta a que el origen estuvo en los golpes traumáticos acaecidos con el accidente de coche y la caída de un caballo. Problema que puede haber agravado – o no- la manipulación a la que ya ha sido sometida por fisiólogos, osteópatas y terapeutas sacro-craneales. Nuestra sugerencia es que pruebe con dos terapias que si no la mejoraran al menos sabría que no van a dañarla: la Reeducación Postural Global (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que apareció en el nº 49 con el título Reeducacion Postural Global: un tratamiento muy eficaz en las enfermedades reumáticas) y la Quiropráctica (lea el reportaje del nº 28 titulado La Quiropráctica y los problemas de espalda). En el primer caso una de las profesionales con mayor experiencia es la Dra. Montserrat Palacín –miembro de nuestro Consejo Asesor- que pasa consulta en Barcelona (93 487 73 86) y en el segundo tiene usted una lista de los profesionales que trabajan en España en la web www.quiropractica-aeq.com. Dicho esto vamos a sugerirle que acuda para que valoren su caso a la Clínica Ruber de Madrid (91 402 61 00) donde trabaja el Dr. Ángel Portela, traumatólogo y uno de los mejores expertos de nuestro país en el tratamiento de problemas vertebrales con ozono (lea en el nº 27 el artículo titulado Ozonoterapia: una técnica curativa con resultados espectaculares y en el nº 34 el titulado El ozono resuelve las hernias sin cirugía además de la mayor parte de las patologías de la columna vertebral). Añadiremos que debería usted eliminar por completo de su alimentación –al menos mientras el problema no se resuelva- los lácteos y los hidratos de carbono refinados; especialmente el trigo y todo lo que lo contenga. Suerte y ánimo.


Sr. Director: leo la revista mes tras mes desde hace siete años y a pesar de que según usted La Dieta Definitiva no sólo sirve para adelgazar sino para mejorar en numerosas patologías nunca di crédito a esa afirmación. Lo confieso. Sin embargo en enero pasado acudí al médico ya que el último año descuidé mucho mi alimentación y me dijo que debía perder peso rápidamente porque estaba obeso e intoxicado. La verdad es que yo solo sentía ligeros problemas digestivos e hinchazón que achacaba a los gases y, a veces, estreñimiento. Bueno, también cansancio, dolor muscular y problemas para respirar y dormir cuando me “pasaba” comiendo y bebiendo. Y es curioso cómo nos auto-engañamos porque yo no me veía “gordo” y resulta que me enteré entonces de que todos los demás de mi entorno sí. En fin, si tuviera pareja –tengo 35 años y llevo sin compañía femenina desde hace dos- quizás ella me lo hubiera hecho ver. El caso es que mido 1,72 y en enero pesaba 88 kilos pero pensé simplemente que estaba “fuerte” porque procuro hacer ejercicio a diario desde joven. Sin embargo el médico me “asustó” tanto tras ver mis análisis de sangre y orina que decidí hacer algo. Y lo que hice fue acudir a un médico nutricionista que me puso un estricto régimen hipocalórico y me recetó estatinas. Régimen que empecé a finales de enero –en las navidades me pasé, lo reconozco- y seguí solo hasta finales de marzo; poco más de dos meses por tanto. Lo dejé porque en ese tiempo pasé auténtica “hambre” y aún así no logré adelgazar más que tres kilos que encima recuperé ¡a la semana siguiente! Aunque lo peor es que empezó a dolerme el hígado, mi piel se puso amarillenta, empecé a ser intolerante al pan y la pasta y mi memoria empezó a fallarme. Busqué entonces en su web textos atrasados y me encontré con tres artículos largos que en su momento leí solo por encima en los números 90, 91 y 131 titulados La injustificable demonización del colesterol, ¿Causan las estatinas recetadas para bajar el colesterol las enfermedades neurodegenerativas? y Las estatinas, además de peligrosas, no sirven para prevenir patologías así como numerosas noticias. Y me di cuenta de que pensaba que por comprar la revista ya creía estar informado… y no es así. Porque no fue hasta releer de nuevo esos textos que me di cuenta de la burrada que es tomar estatinas. De hecho se lo dije enfadado a mi médico al que terminé mandando “al cuerno”. En fin, solo quiero que sepa que a primeros de abril me compré su libro, he seguido sus indicaciones hasta hoy –escribo esta carta el 10 de julio- y en estos tres meses he perdido sin pasar hambre ni ansiedad alguna ¡17 kilos! He pasado de 88 a 71 de forma para mí asombrosa (¡y para qué decirle mi familia y mis amigos!). Y lo más importante: todos mis síntomas –absolutamente todos- han desaparecido y mis analíticas –me las dieron ayer tarde- son “perfectas”. Todo está “dentro de la normalidad” que dicen los médicos. En suma, quiero solo darle las gracias y dejar por escrito mi testimonio para que otros lectores sepan que no exagera usted nada al decir lo que se consigue siguiendo las instrucciones de La Dieta Definitiva. Un fuerte abrazo de quien desde hoy se considera ya su amigo.

Jordi Soriano
(Barcelona)

Gracias por sus amables palabras y su testimonio. Obviamente nos congratula que también a usted le haya servido el libro. Lo lamentable es que el médico al que usted acudió ignore aún –cuando lo reconoce hasta la FDA- los numerosísimos efectos negativos que las estatinas pueden provocar en los consumidores como hemos denunciado muchas veces. Es más, nos parece auténticamente deleznable que se sigan comercializando.


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163
Septiembre 2013
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