CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 156 / ENERO / 2013

Estimado Director: he leído recientemente el artículo que publicaron sobre la Garnicia Cambogia –muy rica en ácido hidroxicítrico- y como soy persona dada al sobrepeso y con apetito «despierto» me gustaría hacerles una consulta. Tengo 66 años, peso 100 kilos, mido 1′ 68 y soy portador de un implante valvular aórtico mecánico desde hace 3 años. Tratado con Lacerol Retard (120 mg) me retiraron el Sintrom hace 5 meses y como anticoagulante uso Hibor (3.500 UI) a diario. Además soy hipertenso y sigo un tratamiento con Sutril (10 mg) y Amlodipimo (5 mg) por las mañanas y Acuprel por la noche. Y como colofón tomo Lansoprazol (30 mg) ya que tengo desde los 20 años una hernia de hiato. Actualmente me estoy recuperando de una anemia ferropénica motivada por un fármaco de tres componentes, el Exforgehct (85 mg/160 mg/12’5 mg) -que lleva amlodipino/valsartán/hidroclorotiazida-, de los que el valsartán y la hidroclorotiazida me dejaron los hematíes a un valor de conteo de 3 millones… y lo que no me había ocurrido nunca: ahora no asimilo el hierro por vía oral. Por eso se me ha suministrado ya por vía venosa 10 sesiones de Venofer (2 ampollas) en 250 c.c. de suero biológico en 1 hora; cada 15 días aproximadamente. En fin, ¡no me privo de nada como podrán ver! No soy alérgico a ningún medicamento (hasta la fecha) salvo lo mencionado con el Exforgehct. Mi pregunta, en suma, es si puedo tomar la Garnicia Cambogia sin que afecte a nada de lo expuesto ni a sus tratamientos. Y, al tiempo, si el producto que he localizado y les envío en fichero adjunto es de composición fiable y no perjudicial. Les agradecería inmensamente si tuvieran a bien responderme con el consejo más favorable. Atentamente,

Andrés Gómez

Mire, no vamos a andarnos con rodeos porque no nos caracterizamos por ser “políticamente correctos”. ¿Pesa usted 100 kilos midiendo 1,68, está fuertemente medicado y lo que le interesa saber es si la Garnicia Cambogia –de la que por cierto hablamos en febrero de 2008, hace casi ya cuatro años- le puede venir bien? Nos va a perdonar pero o usted no lee habitualmente nuestra revista o, si lo hace, no ha entendido nada. Su “problema” –o problemas- de salud no se van a resolver tomando productos, sean éstos fármacos iatrogénicos como los que usted ingiere o productos naturales. Su problema se resuelve afrontando sus malos hábitos de vida. Así que adelgace, desintoxíquese, respire aire puro, haga ejercicio, beba agua de manantial de baja mineralización y no de grifo, aliméntese de forma sana, ecológica y adecuada, aíslese de posibles radiaciones electromagnéticas, tómese la vida con calma y duerma suficientemente, asegúrese de que no tiene déficit de nutrientes y deje de tomar productos que le están perjudicando. Lo que implica no fumar, no beber alcohol y no ingerir drogas (incluidos los fármacos y todos los aditivos presentes en la comida enlatada y preparada). O hace usted eso o jamás recuperará la salud. Deje de poner “parches” a su problema y afróntelo con seriedad que con 66 años es hora de dejarse de excusas. Y sentimos ser tan contundentes pero creencias como la suya –similar a las de otros muchos lectores- no se justifican. Entiéndase de una vez: ¡los fármacos no curan nada! Y sustituirlos por productos naturales en casos como el suyo ¡tampoco! Sea usted sensato y tome las riendas de su vida con responsabilidad y sentido común. Y solo luego, una vez desintoxicado, adelgazado y habiendo adquirido hábitos de vida inteligentes, plantéese complementar ello con terapias o productos inocuos. ¡Suerte!


Sr. Director: sufro desde hace varios años un problema en las rodillas que el médico me ha diagnosticado como “condromalacia”. Lo singular es que lo padeció mi madre y lo está empezando a sufrir mi hija adolescente. ¿Es una enfermedad hereditaria? ¿Hay algún tratamiento eficaz? Porque el médico solo nos ofrece soluciones paliativas y no sabemos qué hacer. ¿Sabe por favor de alguien o algo que pueda ayudarnos? Agradeciéndole de antemano su respuesta le saluda.

Carmen García
(Bilbao)

La condromalacia rotuliana o patelar es una dolencia habitual en muchos deportistas, especialmente entre ciclistas, alpinistas, karatecas, tenistas, remeros, bailarines, corredores o jugadores de rugby, fútbol, baloncesto, hockey… Siendo la causa habitual una fricción continuada entre la rótula y la articulación del fémur al mover la rodilla. Obviamente si el problema está en una fase inicial –en tal caso se denomina Síndrome patelofemoral– puede solucionarse más fácilmente. Lamentablemente algunos profesionales usan ese término para cualquier dolor de rodilla; aún más, al pensarse hasta no hace mucho que la causa estaba siempre en un reblandecimiento del cartílago muchos traumatólogos hablan hoy de condromalacia para describir todo cartílago anormal en cualquier parte del cuerpo; de ahí que se hable hasta de condromalacia de tobillo. Así que ante todo conviene asegurarse de que el diagnóstico es correcto porque lo cierto es que el dolor en la rodilla puede deberse a muy diversas razones -una neuritis, una bursitis, un estrechamiento ileotibial, una desalineación, acumulación de líquido sinovial, inestabilidad en el núcleo…- por causa de algún golpe, una carga mecánica o fisiológica excesiva, un esfuerzo intenso y continuado de la misma, irritación de las terminales nerviosas de la zona, el sobrepeso y la obesidad, una sinovitis prolongada, un mal alineamiento del mecanismo extensor, una pronación del pie, una rótula demasiado alta, una subluxación o, en efecto, una anomalía congénita. Hablando los médicos de grado 1 cuando existe edema y el cartílago rotuliano está reblandecido, de grado 2 si además hay fibrilación o alteración en la superficie del cartílago, de grado 3 si hay fisuras que alcanzan las capas más profundas, de grado 4 si existe ulceración y se agravan las fisuras y de grado 5 si hay eburnación –nombre que recibe el aumento patológico de la densidad de un hueso o de un cartílago- y la ulceración llega al hueso subcondral que puede entonces hipertrofiarse. El tratamiento idóneo dependerá pues de la causa y del grado de afectación del problema. Así, si la causa está en un estrechamiento de la banda ileotibial lo suyo es intentar rehabilitar los ligamentos, si está irritada la rama infrapatelar del nervio safeno infiltrar ácido hialurónico, si la causa es postural seguir un tratamiento de fisioterapia o buscar un experto en Reeducación Postural Global… Obviamente si el cartílago está dañado deben extraerse los trocitos quirúrgicamente (no es necesario “abrir” para ello). En su caso, por lo que nos dice, el problema puede ser genético pero también deberse a otras razones que no podemos valorar porque no conocemos sus antecedentes. Debe consultar a un profesional bien formado. Añadiremos en todo caso que desde nuestro punto de vista es muy posible que ese problema lo cause un exceso de ácido úrico pues de hecho puede provocar la destrucción de los cartílagos y los huesos. Así que le aconsejamos que si es su caso –compruébelo con un análisis de sangre- desintoxique y alcalinice el organismo, elimine todos los alimentos ricos en purinas -la levadura de cerveza, los mariscos, las carnes rojas (en especial los extractos de carnes, los sesos, las mollejas y el hígado), algunos pescados (como las anchoas, las sardinas, los arenques y la caballa), los espárragos, la coliflor, las legumbres, las setas, los champiñones y las espinacas- así como todos los alimentos ricos en fructosa -el azúcar blanco, los zumos de frutas (tanto naturales como industriales), los refrescos azucarados (incluidas las colas y gaseosas), los productos azucarados en conserva y precocinados y los hidratos de carbono refinados (pasteles, tartas, dulces, bollería y helados incluidos)-. No ingiera tampoco leche –es a menudo inflamatoria- ni huevos -contienen ácido araquidónico- descartando asimismo los pimientos, berenjenas, patatas y tomates porque contienen solanina, sustancia capaz de producir reacciones alérgicas y empeorar los casos de enfermedad articular. En cambio le conviene ingerir coles, sésamo, alfalfa, germen de trigo y, sobre todo, alimentos ricos en apigenina (apio, ajo, cebolla, perejil, manzanilla y tomillo). Siendo asimismo útil la ingesta de enzimas proteolíticas, bioflavonoides, selenio, vitaminas A, B2, B3, B9, C (ésta en forma de ascorbato potásico o cálcico) y E, zinc, cobre, manganeso, SOD (superóxido dismutasa), sulfato de glucosamina y sulfato de condroitina. Obviamente una vez el ácido úrico esté en sangre en valores normales y haya eliminado de su organismo todos los depósitos de cristales pásese a una alimentación normal. Lo que puede tardar hasta un año o más si el problema es importante.


Sr. Director: ante todo quiero felicitarles por la gran labor que están realizando lo que, tal como está el sistema, es complicado. Por mi parte quiero aportar mi grano de arena contando una experiencia propia vivida hace casi 5 años a fin de ayudar a que otras personas se informen bien antes de tomar una decisión. El saber es poder y es pues algo que no interesa ni a los políticos ni a la gran industria farmacéutica. Verán, hace ahora 4 años y medio mis dos hermanos murieron de cáncer en un intervalo de 3 meses tras haber sufrido un auténtico calvario (debido más a los tratamientos recibidos por cierto que a la propia enfermedad). Y lo sé bien porque durante el proceso viví prácticamente las 24 horas con ellos. He estado decenas de veces en hospitales, he hablado con médicos, cirujanos y enfermeras y mi conclusión es que todo lo que rodea al cáncer es una farsa. He constatado que ante una enfermedad grave -sea del tipo que sea- tanto la reacción del paciente como de la los familiares suele ser de pánico; y que cuando no se tiene ni idea del asunto uno opta por fiarse totalmente de los médicos. Pues bien, en el caso de mis hermanos los médicos dijeron que las operaciones a las que fueron sometidos habían sido “un éxito” y se les había “cogido a tiempo” aunque luego, como precaución, decidieron administrarles quimioterapia. El caso es que los primeros ciclos los soportaron bien pero a medida que fueron aumentando las dosis y las sesiones aquello empezó a no cuadrarme. Fue entonces cuando decidí informarme sobre esta enfermedad en particular y sobre la salud en general. Los médicos me dirían que la efectividad de sus tratamientos es alta, en torno al 70%-80%, pero a medida que fui investigando me di cuenta de que es mentira. Porque ese porcentaje no es el de curación sino el de una mínima respuesta aunque ellos saben que luego la enfermedad crece a un ritmo vertiginoso. Lo vi con mis propios ojos, tanto en mis hermanos como en los pacientes que compartieron planta con ellos. Tras recibir todos los ciclos de tratamiento les volvían a dar más ciclos; y así hasta que llegaban a un punto en el que comentaban que “ya no había nada que hacer”. Lo singular es que para esos médicos da igual lo que uno coma, dónde viva o cuál sea su estado anímico. Ellos se limitan a aplicar su protocolo y no quieren que se hable de nada más. De hecho si se les habla de métodos alternativos la respuesta es siempre la misma: no sirven para nada. En cambio no tienen reparo en hablar el tiempo que haga falta con los representantes de las compañías farmacéuticas que se hartan de visitarlos en sus despachos para venderles productos que no sólo no curan sino que empeoran la calidad de vida de los pacientes. Hoy tengo claro tras leer numerosos libros y hablar con médicos, cirujanos y familiares de otros pacientes de la gran farsa que hay establecida. Se está haciendo sufrir a miles de personas para nada; bueno, sí, para enriquecer a unos pocos. Y es que la enfermedad da más dinero que la salud. Así que me permito sugerir a quienes están pasando hoy por una situación de esta índole que se informen primero de las alternativas y luego tomen su decisión. Deberíamos todos estar más y mejor informados y hacernos responsables de nuestra salud. Hoy me fío más de un organismo como el nuestro que ha ido evolucionando durante miles de años que de unos señores que no son más que títeres de la industria, que creen saberlo todo sobre el cuerpo humano pero al final se limitan a recetar medicamentos que no sirven ni para curar una simple gripe. No podemos pues mirar más hacia otro lado cuando miles de personas están agonizando en nombre de la Medicina… sólo para enriquecer a otros. ¿Qué tipo de profesionales son los oncólogos cuando siguen dando quimioterapia a personas que están ya encamadas y sufriendo todo tipo de penurias? ¡Porque no veas el cabreo que cogen si se les sugiere paralizar el tratamiento aún sabiendo lo mal que lo están pasando con él los pacientes! Insto a la gente a que compruebe por sí mismo todo esto y a que busquen alternativas para dar lo esencial al organismo. Para empezar recomendaría la lectura del libro La Dieta Definitiva y seguir lo que en él se dice. Y luego, a medida que se vayan cambiando los hábitos alimenticios, comprobar el cambio. Lo que no tiene sentido es maltratar durante años el cuerpo con malos hábitos y pretender resolverlo todo luego tomando todo tipo de medicamentos. Y luego sugiero recurrir a las medicinas alternativas que sean eficaces. Para finalizar me gustaría hacerles una pregunta: ¿se puede con el Par Biomagnético acabar con todo tipo de virus? He ido a dos sesiones, pregunté si se podía eliminar con él el herpes zoster y se me contestó que no. ¡Y enhorabuena por todo lo que están haciendo! Una sociedad bien informada no se manipula tan fácilmente así que su trabajo no tiene precio y cada vez somos más quienes les seguimos.

Oscar Castro Guardado
Cangas do Morrazo (Pontevedra)

Agradecemos sinceramente su testimonio y lamentamos mucho la muerte de sus hermanos pero evidentemente nada de lo que nos cuenta es nuevo para nosotros. Lo hemos denunciado hasta la saciedad. Hemos explicado una y otra vez que los tratamientos convencionales para el cáncer son un simple negocio y que no hay un solo tratamiento oncológico que haya demostrado científicamente su eficacia a la hora de curar esa “enfermedad”. Y hemos dado a conocer numerosísima información sobre las posibilidades alternativas que hay para afrontarla y que mayoritariamente están recogidas en los dos tomos del libro Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo tratarlo que se puede adquirir en librerías y a través del 91 638 27 28 en el que aparecen los tratamientos más eficaces que existen así como los nombres, direcciones, teléfonos, e-mails y webs de los médicos a los que se puede acudir. En cuanto a si con el Par Biomagnético es posible eliminar el Herpes Zoster le respuesta es afirmativa… si quien le trata domina la terapia. En todo caso hay un antivírico en el mercado que puede ayudarle: el VIUSID de Laboratorios Catalysis. Siendo asimismo muy eficaz cuando la infección es cutánea la aplicación de arcilla, limón, agua oxigenada y/o plata coloidal. Si en cambio el virus afecta a nivel interno lo idóneo es ingerir conjuntamente vitamina C, ácido alfa lipoico, zinc, L-arginina y L-lisina.


Estimado Sr. Campoy: he leído con atención el reportaje sobre la plata coloidal pero por más que busco y pregunto nadie sabe decirme las dosis adecuadas para cada infección o tratamiento lo cual me frustra ya que ni siquiera los fabricantes del producto han sabido decírmelo remitiéndome a artículos en inglés que no he encontrado. ¿Podrían ustedes indicarme qué dosis -aunque sea genéricamente- hay que tomar? Porque comprar plata coloidal y no saber cómo ni cuánto hay que usar no me parece razonable. Y muchas gracias por todo.

Javier M.

Si la plata coloidal es para uso tópico basta impregnar la zona con el spray que suelen incorporar los frascos que se comercializan con ella; varias veces al día. En cambio si se trata de ingerirla la dosis es de una cucharada sopera tras veces al día media hora antes de las principales comidas. En cuanto a las infecciones oculares lo idóneo es 1 gotita 3 veces al día y en las infecciones nasales de 1 a 3 gotas 3 veces al día. Al menos es lo que la Dra. Hulda R. Clark recomendaba según nos manifestó en su día D. Ignacio Chamorro, director en España del Instituto Clark (www.institutoclark.com), que como ya contamos comercializa un sencillo fabricador de uso casero denominado Silver Smart que permite elaborar plata coloidal con un contenido de entre 10 y 30 partículas por millón.


Hola. Les escribo para pedir consejo sobre el problema psiquiátrico que sufre mi madre. Mi propia historia, ligada a la de ella, es bastante trágica porque me crié desde los seis meses en un colegio de acogida -el Hogar de Nazaret– en el que estuve hasta los 18 años porque mi madre –eso decían- estaba “loca”. Pero a esa edad me fui a vivir con ella y desde entonces he vivido momentos angustiosos porque resulta que ¡la ingresan siempre contra su voluntad! Hoy, a mis 23 años, pienso que pasa algo raro. Porque cada vez que he hablado con su psiquiatra me ha dicho que tenía una cosa diferente. Primero dijo –y así lo pone en un certificado- que sufre Esquizofrenia paranoide. Luego que no era eso, que tenía un Trastorno esquizoafectivo. Y ahora, al cabo de unos años, le cambia el tratamiento porque dice que lo que tiene es un Trastorno bipolar. El caso es que a mí ese tema me afectó mucho porque como la consideraba “loca” tuve con ella muchas peleas; e intenté alejarme hablando mal de ella. Quizás, en el fondo, porque tenía miedo de que yo pudiera enloquecer y me aislaran como hicieron con ella. El caso es que con el tiempo, tras haberla tratado tan mal por lo que decían los médicos y el entorno familiar, terminé entendiendo que lo que se estaba haciendo con ella no era justo. Empecé a sospechar porque no me parecía lógico que a mi madre se le diagnosticara primero una enfermedad y luego, con los años, se la fuera cambiando el diagnóstico. Además debo reconocer que mi comportamiento era en realidad más “irracional” que el de mi madre que nunca ha parecido una “enferma mental”. De hecho yo también tuve alucinaciones parecidas a las suyas (veía a San Pedro, etc.) Pero eso era todo. Eran mucho peores los efectos de los medicamentos que la daban –hasta la hinchaban- y que yo mismo le obligué a tomar. Así que me puse en contacto con quienes llevan la web trinityatierra donde me dijeron que tenía que sacarla de ese estado y dejar de darle sus pastillas, algo que me costó un poco digerir. Finalmente decidí dejar en manos de mi madre la elección de tomarlas o no y el caso es que desde hace tres meses no las toma y está mucho mejor. No ve nada raro, no tiene alucinaciones y parece una persona completamente normal estando mucho más sana. De hecho antes estaba siempre tan drogada que no se podía ni mover. Y es que yo la drogaba a la fuerza creyendo que le hacía un bien… y porque me obligaban los psiquiatras. Ni siquiera se podía lavar o vestir, tenía diarreas, perdía mucho la consciencia. En cambio ahora puede comer, vestirse, ducharse, salir y está más sana. No tengo pues ya duda alguna de que todo ha sido un engaño, una estafa. En fin, el motivo por el que les escribo es mi miedo al psiquiatra. Antes, cuando le desobedecía, mandaba a un policía a casa que se la llevaba al psiquiátrico de donde salía a menudo con cardenales y sonámbula. La psicóloga Carmen Campos -del Ambulatorio Sector Sur- me sugirió que evitara que a mi madre la ingresaran en el hospital porque según un estudio los enfermos psiquiátricos viven menos cuando se les ingresa. El problema es que yo no puedo hacer nada si la policía viene a casa y se lleva a mi madre a la fuerza. Y esa es la ayuda que pido: ¿qué puedo hacer para evitar que mi madre tenga que ir obligatoriamente al psiquiátrico? ¿Cómo impido que la obliguen a tomarse tantas pastillas y la pinchen todos los meses? No me he atrevido hasta ahora a cuestionar al médico porque si me meto con ellos igual soy el siguiente de su lista como “enfermo mental”. En la web antes citada me dijeron que ustedes nos ayudarían. ¡Ah! Olvidaba decir que también sospeché de los psiquiatras porque según dice mi madre a ella la ingresó su hermana ¡que la llevó directamente al manicomio sin saber nada ni de Psiquiatría ni de Medicina! En suma, no me creo ya ni que padezca esquizofrenia. Sin más que añadir me despido con un fuerte abrazo en espera de sus noticias.

Miguel Ángel Rodríguez Saavedra
(Córdoba)

Lo que nos cuenta es suficientemente indignante, grave y complejo como para que nuestro consejo no pueda ser otro que el de sugerirle ponerse en contacto con un buen abogado. Porque lo que narra implica delitos muy claros como coacciones, lesiones, delito contra la salud pública y hasta secuestro. Es más, le animamos a hacerlo. Nos permitimos pues sugerirle que entre en contacto con el bufete de D. Fernando Osuna cuyo número es el 954 27 74 40 al que ya hemos puesto en antecedente de los hechos.


Sr. Director: el 28 de diciembre de 2011 fui ingresado en un hospital por necrosis en el tercer y cuarto dedo del pie izquierdo dándome el alta el 25 de enero de 2012. Sin embargo el 26 de agosto pasado y el 6 de noviembre se me cayeron los dos dedos afectados. El caso es que he perdido la estabilidad y tengo problemas para caminar por miedo a caerme. Además cuando estoy nervioso me quedo como bloqueado de las piernas durante un momento. Asimismo tengo problemas para bajar una cuesta muy pendiente o para bajar un escalón alto de la acera (para subir no tengo problema). Y soy diabético. Mi pregunta es simple: ¿qué médico me puede curar de los problemas que he comentado para recuperar la estabilidad y poder caminar bien? Tengo 58 años y ando con bastón. Atentamente,

Juan Manuel Falcón Carrillo
(Málaga)

Su problema de estabilidad es “mecánico” y por tanto solo va a poder ayudarle un ortopeda que le fabrique un zapato a medida que compense la falta de sus dos dedos; busque pues a algún buen profesional en su ciudad. En cuanto a su diabetes –no aclara usted si es o no insulinodependiente- hemos explicado qué hacer en varias ocasiones. En el nº 64 publicamos por ejemplo un artículo titulado Cómo tratar ortomolecularmente la diabetes que puede consultar en nuestra web: www.dsalud.com. En él tiene usted amplia información sobre cómo afrontar esa patología. En cualquier caso le aconsejamos que ante todo se alimente siguiendo las normas de La Dieta Definitiva –es ideal para diabéticos- y se plantee un buen tratamiento ortomolecular que incluya -en las proporciones adecuadas- vitaminas B6, B8, C y E, cromo, cobre, manganeso, magnesio y zinc. Debe pues eliminar todas las comidas acidificantes y, por tanto, los cereales, las legumbres, el azúcar blanco, los hidratos de carbono refinados, las bebidas alcohólicas (incluido el vino y la cerveza), el café, el té, las colas, el chocolate, las bebidas estimulantes, la grasa saturada animal y la leche y sus derivados. Y, desde luego, no freír nunca los alimentos. Asimismo es muy útil un tratamiento con plantas adaptógenas; lea usted para comprobarlo el reportaje que apareció en el número 88 con el título Sorprendentes resultados de la Medicina Sistémica en casos de diabetes y pie diabético (los productos para tratar la diabetes puede conseguirlos en España en el 96 350 41 48). E igualmente le invitamos a leer el artículo ¿Se ha encontrado la solución a la diabetes? que publicamos en el nº 103 donde contábamos que un grupo de científicos ha constatado que basta inyectar capsaicina -principio activo de algunos frutos picantes- en ratones diabéticos para que en menos de 24 horas sus páncreas empezaran a producir insulina con normalidad. Y el titulado La canela, el auténtico “oro” del antiguo Ceilán aparecido en el nº 105 donde se explica que además de antibacteriana, antiinflamatoria, antioxidante y útil en el tratamiento de distintas dolencias respiratorias y facilitar la digestión la canela hace disminuir los niveles de azúcar en sangre además de activar los receptores de la insulina en personas aquejadas por la diabetes tipo II. E incluso el publicado en el nº 119 titulado Sorprendente eficacia de la Acupuntura y la Fitoterapia en la diabetes y las úlceras diabéticas. Le serán de utilidad. Finalizamos indicándole que hay en el mercado un producto para la diabetes de Laboratorios Catalysis que funciona muy bien: Diamel.


Apreciado Director: fui una niña completamente sana durante mi primer año de edad; claro que hasta entonces me alimentaron sólo con leche materna. Pero a partir de ahí empecé a tener gran cantidad de mucosidad que, al acumularse, me ocasionó problemas bronquiales y me administraron fuertes tratamientos de antibióticos con tetraciclina, cloranfenicol y cortisona empeorado progresivamente (a nadie se le ocurrió cambiarme la alimentación) hasta que me diagnosticaron una “bronquitis asmática crónica” que perduró toda mi infancia al igual que dichos tratamientos que se me aplicaron de forma continuada mientras mi salud se iba deteriorando paulatinamente. Durante la adolescencia los problemas bronquiales remitieron dando paso a una etapa de síntomas casi continuos en la piel: eccemas, hongos, dermatosis y vesículas supurantes que me fueron tratadas con cortisona. Tratamientos que abandoné por mi cuenta a los 24 años cuando fui consciente de sus efectos. En la actualidad tengo 44 años y no ingiero medicinas químicas pero sufro problemas crónicos de tipo digestivo (estoy diagnosticada de colon irritable) y cutáneo (dermatitis en cara y cuero cabelludo). Desde la infancia manifiesto además hipersensibilidad a los metales (el contacto con ellos me provoca fuertes reacciones cutáneas). Y hace cuatro años una leve herida me provocó una gran hemorragia que costó superar pues no cedía con ninguno de los tratamientos habituales. La causa resultó ser una trombocitosis con recuento plaquetario superior a 800.000 U/g Hb, alteración de la función de agregación plaquetaria y factor Von Willebrand que provocan anulación de la capacidad de coagulación sanguínea y, al mismo tiempo, el riesgo opuesto (tendencia a trombosis por exceso de plaquetas). Rehusé el tratamiento que me ofreció la medicina convencional (sustancias de intenso efecto aplicadas en la médula) y he realizado tratamientos de homeopatía y medicina natural sin resultado. Sospechando que la causa de estas alteraciones pudiese venir de una intoxicación por metales pesados y otras sustancias efectué procesos de limpieza que me he visto obligada a detener porque me han provocado infecciones renales y urinarias así como fuertes eccemas en la piel. En la actualidad me veo en la necesidad de limpiar mi organismo de la carga tóxica acumulada a lo largo de los años pero con un seguimiento profesional que permita controlar al mismo tiempo la función renal evitando daños mayores en los riñones, supongo que de por sí bastante afectados. Le agradezco cualquier recomendación que me pueda ofrecer.

Lucía Jiménez Jiménez
(Murcia)

Por lo que nos cuenta todo parece indicar que sus problemas empezaron por una clara intolerancia o alergia alimentaria –muy probablemente a la leche de vaca ya que sus problemas empezaron cuando su madre dejó de darla de mamar- que debieron agravar las vacunas que sin duda le pusieron en la infancia y que como hemos denunciado reiteradamente contienen sustancias peligrosas como el timerosal o el escualeno así como los fármacos por usted mencionados. Es más, todo lo acaecido después con su salud debe tener origen en las mismas causas. De hecho la ingesta de tetraciclina puede dar lugar a trastornos de la sangre (anemia hemolítica, trombocitopenia, neutropenia y eosinofilia), trastornos del sistema nervioso con dolor de cabeza, trastornos gastrointestinales como glosodinia, náuseas, vómitos, faringitis aguda, gastroenteritis, colitis no infecciosa y estomatitis, trastornos de la piel como rash maculopapular y eritematoso y fotosensibilidad además de hipersensibilidad dental al calor. Por lo que se refiere al cloranfenicol puede dar lugar a náuseas, vómitos, diarrea, cefaleas, depresión, estomatitis, anemia aplásica, anemia hipoplástica, granulocitopenia, trombocitopenia, confusión, delirio, neuropatía periférica, comezón, edema angioneurótico, taquipnea, distensión abdominal y cianosis. En cuanto a la cortisona puede producir numerosos efectos secundarios severos: náuseas, hiperglucemia, resistencia a la insulina, diabetes mellitus, osteoporosis, ansiedad, irritabilidad, insomnio, depresión, gastritis, colitis, hipertensión, ictus, disfunción eréctil, hipogonadismo, hipotiroidismo, lesiones digestivas perforantes, accidentes tromboembólicos, shocks, hinchazón general, hinchazón en extremidades inferiores (retención de fluidos), amenorrea, retinopatía, debilidad muscular, aumento de glucemia y mala cicatrización. En fin, casi nada. Dada su situación lo idóneo es pues ponerse en manos de alguien que la indique un tratamiento global lo más completo posible que incluya test de alergia e intolerancia alimentarias y medicamentosas a fin de eliminar de su vida todo lo que la perjudica, una desintoxicación integral -con quelación incluida para eliminar metales pesados-, un adecuado tratamiento ortomolecular y una dieta adaptada a su condición y necesidades así como, si fuera necesario, un tratamiento para anular los efectos de las vacunas. Sin olvidar una terapia de rearmonización energética como la que se logra con un MORA. Así que ya que está dispuesta a hacer lo necesario y someterse a un adecuado seguimiento profesional le sugerimos que contacte con el Dr. José Rodríguez Fernández en el 96 829 00 30).


Sr. Director: mi padre tiene 69 años -aparenta menos- y es bastante deportista pero desde 1999 tiene taquicardias. Comenzaron a los pocos meses de dejar la práctica del ciclismo, cosa que comentó a los cardiólogos que le vieron posteriormente sin obtener ningún comentario al respecto por parte de ellos. Los especialistas le hicieron muchas pruebas pero veían todo normal no encontrando ninguna explicación así que se limitaron a recetarle el betabloqueante Emconcor (una pastilla de 2,5 mg al día) que empezó entonces a tomar. Luego, por iniciativa propia, mi padre se hizo una prueba de esfuerzo dando una frecuencia máxima de 190 pulsaciones por minuto. Sin embargo al año de comenzar a tomar Emconcor notó que a veces tenía menos pulsaciones por minuto de las habituales (50 en reposo) así que lo consultó al médico y éste le rebajó la dosis a media pastilla diaria con los resultados esperados. Mi padre también le comentó a una cardióloga que había comprobado que al comer chocolate negro le disminuían las taquicardias pero esa sabelotodo no se interesó lo más mínimo por esa observación. Ni siquiera le miró mientras le hablaba, sólo sonrió prepotentemente como si le hubieran dicho que los elefantes vuelan. Otro hecho que él ha constatado es que al hacer ejercicio desaparecen automáticamente sus taquicardias. No tiene más que hacer algo de footing y la arritmia desaparece instantáneamente. Esto último también le ocurre a un deportista joven que conozco que también está tomando Emconcor cuyo cardiólogo le aconsejó seguir con el deporte por el hecho de que le normalizaba el ritmo cardiaco. El caso es que a raíz de todo esto he descubierto que las taquicardias son más habituales en la gente de lo que yo pensaba. Hace un tiempo hablé con un nutricionista que trabaja con un equipo de ciclismo y me comentó que es habitual que los ciclistas profesionales tengan arritmias una vez dejada la profesión por lo que les recetan Emconcor y esencia de espino blanco (mi padre nunca llegó a tomar espino blanco). Hasta que en enero de 2012 mi padre decidió dejar de tomar la media pastilla para comprobar qué pasaba y al ver que no le empeoraban las taquicardias siguió así. Es más, volvió a coger la costumbre de hacer footing (10 kilómetros al día durante 3 o 4 días a la semana) y vio que le iba bien. Sin embargo en septiembre pasado notó que le subía de nuevo la frecuencia de las arritmias y volvió a tomarse la media pastilla; hasta el día de hoy. Recientemente un cardiólogo le quiso recetar Sintrom porque según él la arritmia puede provocarla la presencia de trombos en la sangre -cosa que ninguno de los cardiólogos hasta el momento le había dicho- pero mi padre se negó a tomarlo. En fin, hace un tiempo leímos en varios ejemplares de su revista que la coenzima Q-10 puede mejorar las arritmias y por ello comenzó a tomarla; concretamente una cápsula diaria que contiene 43 mg de Q-10, 300 mg de citrus bioflavonoides, 20 mg de vitamina E… Pero observó que le daban más taquicardias a raíz de ello, cosa que me sorprendió. La dejó y la volvió a tomar en varias ocasiones para descartar otras causas o la casualidad pero comprobó que la ingesta de Q-10 siempre aumentaba sus arritmias por lo que abandonó su ingesta. Hasta que hace poco leímos -también en su revista- que la Q-10 puede provocar taquicardias como efecto secundario. ¿Me podrían aclarar pues un poco este tema? Por si es de interés les diré que suele también tomar diariamente vitamina C y omega-3. Y, por cierto, recientemente hablaban ustedes de la falta de yodo como causa de arritmias así que mi padre ha pensando en probar con la Solución Lugol. Les agradecería que me orientaran un poco en el tema general de este tipo de taquicardias pues parece que uno va dando palos de ciego sin llegar a conocer la causa real. Muchas gracias.

José Antonio Pardos

El Emconcor -cuyo principio activo es el bisoprolol fumarato pero que también contiene hidrógeno fosfato de calcio anhidro, almidón de maíz, celulosa microcristalina, crospovidona, hipromelosa, sílice coloidal anhidra, estearato de magnesio, dióxido de titanio (E 171), macrogol 400, dimeticona, óxido de hierro amarillo (E 172) y óxido de hierro rojo (E 172)- puede provocar sensación de frío en manos y piernas o su entumecimiento, problemas gastrointestinales -náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento-, cansancio, mareos, dolor de cabeza, calambres, debilidad muscular, disminución o alteración del pulso, bajadas de presión arterial, alteraciones del sueño, dificultad para respirar, pesadillas, picores, enrojecimiento de la piel, pérdida de potencia sexual, pérdida de audición, disminución del lagrimeo y conjuntivitis pudiendo empeorar la psoriasis. Y el Sintrom disminuye la capacidad de coagulación de la sangre y, por tanto, puede ser peligroso si no se controla correctamente; una dosis excesiva puede producir hemorragias y una dosis deficiente trombosis y/o embolias. El espino blanco en cambio es efectivamente útil en los casos de arritmias, taquicardia, fibrilación auricular, coronariopatías, arteriosclerosis, espasmos vasculares, vértigos y prevención de trastornos coronarios disminuyendo el estrés y facilitando el sueño al dilatar los músculos que rodean los principales vasos sanguíneos; además ayuda a regular la tensión arterial y favorece el riego sanguíneo en el cerebro oxigenándolo. Y al tener propiedades sedantes es además adecuado para combatir trastornos nerviosos como la ansiedad, el estrés o procesos de depresión leve. Eso sí, no debe tomarse conjuntamente con digitálicos pues puede potenciar sus efectos. En cuanto al chocolate negro ya explicamos en su día que el hecho de que reduce la posibilidad de sufrir trombos lo constató un equipo de investigadores de la Universidad de California (EEUU) hace ya más de diez años y así lo dimos en conocer en la sección de Noticias del nº 34. Éstos constataron que bastan 25 gramos para que en apenas unas horas el nivel de agregación plaquetaria en sangre disminuya y, por tanto, el riesgo de sufrir un coágulo. Posteriormente una investigación efectuada por el Dr. Christian Heiss –médico del Heinrich-Heine University– que se publicaría en Journal of the American College of Cardiology constataría que el consumo diario de cacao puro logra que haya en sangre el doble de células angiogénicas encargadas de reparar los vasos sanguíneos cuyo deterioro puede dar lugar al desarrollo de patologías cardiovasculares. En ese ensayo –aleatorizado y a doble ciego- los participantes ingirieron dos veces al día durante un mes una bebida hecha con cacao rica en flavonoides y otra igualmente de cacao pero con niveles inferiores de los mismos. Constatándose que entre quienes ingirieron el cacao más puro mejoraba la función de los vasos sanguíneos en un 47% y se reducía significativamente la presión arterial sistólica (estudios anteriores ya habían sugerido que el cacao relaja las paredes de los vasos sanguíneos). Y más recientemente Norman Hollenberg -miembro de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard (EEUU)-, tras investigar durante 15 años a centenares de personas mayores de diferentes culturas, afirmaría en un artículo publicado en International Journal of Medical Sciences su convencimiento de que el cacao previene las patologías cardiovasculares, el cáncer y la diabetes no sólo por su riqueza en bioflavonoides sino merced a su alto contenido en epicatequinas, tipo de flavonoides entre cuyas propiedades está el de elevar los niveles de óxido nítrico en sangre algo que ayuda a relajar los vasos sanguíneos y mejorar el flujo sanguíneo. Por lo que se refiere a la coenzima Q-10 debemos decir que es indispensable para mantener sano el corazón; de hecho la mayoría de los pacientes con problemas cardiacos tienen deficiencia de coenzima Q-10. Los investigadores explican que cuando las células del corazón no contienen suficiente la producción de energía baja y se producen disfunciones mitocondriales y cardiacas; en cambio si a los músculos del corazón se les administra un complemento de Q-10 aumenta significativamente la producción energética en las mitocondrias, se revitalizan las células necesitadas de energía, se fortalece el corazón y disminuye el esfuerzo necesario para hacer circular la sangre. En pocas palabras, la Q-10 mejora la función mecánica del corazón dotando a las células del combustible necesario para funcionar eficazmente. Es más, hay estudios que demuestran que impide que el colesterol malo obstruya las arterias y que da buenos resultados en el tratamiento de la presión arterial alta, las arritmias, la angina de pecho y el colapso de la válvula mitral. Hasta se ha comprobado que tiene la propiedad de proteger el corazón durante periodos de astenia o privación de oxígeno. ¿Cómo explicar pues que a su padre le provoque taquicardia? Sinceramente, lo ignoramos. ¿No se deberá a alguno de los otros principios activos que -según usted mismo nos cuenta- tiene el producto que toma? Que su padre pruebe con Quinol-10 de 100% Natural que la contiene en forma de ubiquinol y no de ubiquinona. Finalmente recordamos que la Solución de Lugol –que combina yodo elemental o diyodo con un yodo iónico como el yoduro de potasio- fue utilizada por miles de médicos durante más de un siglo para el tratamiento de distintos problemas cardíacos. B. West publicó de hecho un artículo en 2006 sobre su experiencia clínica en casos de fibrilación atrial y arritmia mediante el uso de protocolos basados en la suplementación con yodo y los enfermos mejoraron sin que hubiera efectos colaterales. De hecho el fármaco más utilizado hoy para las arritmias es la amiodarona que no es sino un compuesto orgánico sintético del que el 37% es ¡yodo! (y que como casi todos los medicamentos sintéticos provoca numerosos efectos secundarios indeseables). Y es igualmente útil la estrofantina de la que hablamos en el nº 148 (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que sobre ella publicamos con el título ¿Es realmente la obstrucción coronaria la principal causa de los infartos?). En cuanto a qué provoca las arritmias hay que decir que en algunos casos se trata de un defecto congénito pero que en otros puede provocarlas una presión arterial alta, un espacio intersticial sucio, un bloqueo cardíaco o auriculoventricular, una cardiopatía reumática, una glándula tiroides hiperactiva (hipertiroidismo) o el llamado Síndrome de Wolff-Parkinson-White. La mayor parte, empero, las causa un déficit de yodo, el estrés, la cafeína, la cocaína, el tabaco, el alcohol, las bebidas gaseosas, la mala alimentación, desequilibrios en la química sanguínea -como un nivel anormal de potasio-, una miocardiopatía, una glándula tiroides hiperactiva y varios medicamentos, especialmente los analgésicos, las anfetaminas, los betabloqueantes, los psicotrópicos, los simpaticomiméticos y hasta ¡algunos antiarrítmicos! Siendo solo especialmente preocupante si hay palidez y sudoración, alteración de pulso, dolor torácico, dificultad para respirar, sensación de mareo y vértigos o desmayos. Dicho lo cual debe saberse que la mayoría de quienes sufren arritmias pueden llevar una vida normal y activa sin necesidad de tratamiento alguno. Suele bastar con que cambien sus hábitos de vida inadecuados, se desintoxiquen, se alimenten bien y adelgacen si sufren sobrepeso u obesidad.


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156
Enero 2013
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