CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 160 / MAYO / 2013

Sr. Director: soy seguidora de su revista y siempre pensé que no tomaría ningún medicamento pero ahora estoy tomando Eutirox 50 por tener Hipotiroidismo de Hashimoto. He intentado suplirlo con productos naturales pero no debo haber encontrado el profesional adecuado porque no mejoro. En la respuesta a una carta del nº 158 ustedes recomiendan a alguien en situación similar que deje de tomar la hormona pero no dicen cómo sustituirla. ¿Podrían decirme cómo o indicarme un buen profesional cerca de Barcelona? Muchas gracias.

Ana
(Barcelona)

La llamada Tiroiditis de Hashimoto o Tiroiditis autoinmune se determina porque al analizar la sangre aparecen anticuerpos antitiroideos. Y no existe tratamiento específico pero como la mayoría de quienes la padecen terminan desarrollando hipotiroidismo se les suele prescribir un tratamiento hormonal sustitutorio de por vida con los efectos secundarios que ello supone. La levotiroxina -principio activo de Eutirox– que le han recomendado es de hecho una hormona sintética similar a la hormona natural tiroxina. Y no va a resolver en absoluto su problema. La verdad es que muchas de las llamadas enfermedades autoinmunes se deben en realidad a reacciones producidas por intolerancias o alergias alimenticias por lo que debe hacerse ante todo un test para descartar de su dieta todo alimento que le pueda estar perjudicando ya que puede ser la causa o contribuir a su agravamiento. Podría asimismo consumir durante un par de semanas dos gramos diarios de Aceite de Krill NKO para luego pasar a tomar sólo uno. Evite además -por cierto, no fría nunca los alimentos- el consumo de tabaco, café, alcohol, leche y derivados, grasas saturadas, azúcares y harinas refinadas. Y prefiera las proteínas vegetales a las animales. Son asimismo útiles los cereales integrales, la levadura de cerveza, el germen de trigo y el rábano (en especial el negro). Finalmente sepa que es útil el consumo de L-tiroxina natural -en la dosis adecuada- y de MSM (Metilsulfolimetano), compuesto natural azufrado cuyos beneficios para regular la inmunidad son conocidos (entre 200 y 500 mg diarios). Hasta aquí el tratamiento natural. Debemos no obstante añadir que recientemente se ha asociado la Tiroiditis autoinmune con un virus por lo que le sugerimos que acuda a un buen experto en el Par Biomagnético –como Juan Carlos Albendea (91 704 57 81)- y se plantee la ingesta de plata coloidal (algo no permitido en España a pesar de su inocuidad).


Sr. Director: soy asiduo lector de la revista, he asistido a todos sus congresos sobre el cáncer, hago La Dieta Definitiva, poseo los dos tomos del libro Cáncer, qué es, qué lo causa y cómo tratarlo y siento verdadera admiración por lo que hace. Y ahora voy al grano: hay una sustancia llamada anilina o dimetilanilina, hidrocarburo aromático que se usa en el caucho y los barnices -pertenece a la familia del benceno, el fenol, la hidroquinona y la naftalina, algunos de los cuales se usan en los pesticidas- que afecta a la médula ósea disminuyendo el sistema inmunitario. Se sabe de hecho -desde 1895- que muchos de los operarios que trabajan con tintura de anilina acaban desarrollando cáncer de próstata o de vejiga por lo que una agencia filial de la FDA y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer recomiendan que la exposición diaria a ella no exceda de 10 mg por m3 para exposiciones prolongadas y de 20 mg por m3 para exposiciones puntuales. Pues bien, el investigador Alfred Nickel asevera que la anilina y sus derivados son venenosos, neurotóxicos y cancerígenos así que, ¿sabiendo eso alguien estaría dispuesto a dejarse inyectar esa sustancia por vena? Quiero imaginar que la respuesta sería ¡no! Sin embargo, por desgracia para todos nosotros, nos la estamos dejando inyectar por vena ya que la dimetilanilina está presente ¡en todos los anestésicos dentales! Como la lidocaína, la prilocaína y todos los terminados en -caína. La FDA hace de hecho una advertencia muy reveladora sobre la crema EMLA para la piel que contiene lidocaína y prilocaína y que en su etiqueta advierte: “Se sabe que los metabolitos de la lidocaína y la prilocaína son cancerígenos en animales”. Luego, ¿hasta qué punto son peligrosas las cantidades que nos inyectan en una anestesia dental? Y la respuesta es que son muy peligrosas. La FDA y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer dicen que la recomendación para una exposición puntual es de 20 mg por metro cúbico y como en un simple empaste nos inyectan entre 50 y 60 mg de anilina eso representa entre 2,5 y 4 veces más del límite máximo permitido. Y si esto parece ya exagerado, ¿qué pasa con una extracción dental? Que en una sola extracción nos inyectan 140 mg lo cual está entre 4 y 7 veces por encima del límite de seguridad. Así que literalmente nos están envenenando cada vez que nos ponen un anestésico dental. Una simple comparación: el tabaco contiene 102 mcg de anilina por cigarrillo por lo que un solo centímetro cúbico de anestésico equivaldría a fumar 20 cigarrillos durante 13 años. Alfred Nickel agrega que la cantidad de anilina que se inyecta en una anestesia dental excede de largo la exposición diaria recomendada y es probable que esa exposición contribuya pues al desarrollo de cánceres. Aseverando que durante más de 25 años se han estado obteniendo pruebas en laboratorio de la toxicidad que se produce en los tejidos humanos debido a los anestésicos dentales. Todo lo que apunto está extraído del libro Lo que los dentistas no nos dicen de Bryan Hubbard editado por Contrapunto-Terapias verdes. En fin, creo que merecería la pena dedicarle un reportaje a este tema ya que parece muy relevante. Por último me gustaría saber si en Europa existen odontólogos que usen anestésicos diferentes a la lidocaína como ya hacen en Estados Unidos donde se usa el Demerol o el Propofol. Atentamente,

M. B.

La lidocaína o xilocaína, la prilocaína, la dibucaína, la mepivacaína, la etidocaína y la bupivacaína son amino amidas que en efecto se usan como anestésicos pero también para tratar arritmias ventriculares –no las atriales- e isquemias agudas así como para retardar la eyaculación precoz mediante sprays o cremas. Algunas dando lugar a la aparición de la peligrosa dimetilanilina. Se sabe de hecho desde hace más de dos décadas que tales anestésicos locales pueden afectar negativamente al sistema nervioso central y que ello depende de la concentración plasmática (la lidocaína, por ejemplo, es anticonvulsionante si la dosis está entre 2 y 4 mcg/ml pero puede provocar convulsiones si la tasa plasmática sobrepasa los 10 mcg/ml). Siendo los signos de toxicidad neurológica somnolencia, cefaleas, vértigo, sensación de ebriedad, aturdimiento, adormecimiento de la lengua, sensación de flotar, nistagmus, acúfenos, diplopía, excitación psicomotriz, rigidez muscular, hipoxemia, trastornos del ritmo, fasciculaciones periorales pequeñas, contracciones musculares y convulsiones pudiéndose llegar al paro respiratorio y/o cardiaco, la depresión cardiovascular, el coma y hasta la muerte por hipoxia (falta de oxígeno). De ahí que su uso en niños recomiende hacerse con muchísima precaución. Asimismo pueden afectar al sistema cardiocirculatorio, bien por efecto directo, bien por colapso secundario a hipoxia ligada a toxicidad cerebral e inadecuada ventilación. Y es que esos anestésicos inhiben los canales rápidos de sodio por lo que puede producir taquicardia o fibrilación. La bupivacaína también actúa modificando la entrada de otros iones -como el calcio y potasio- modificando el potencial transmembrana. De hecho la toxicidad cardíaca de la bupivacaína es 15 veces superior a la de la lidocaína y 6,7 veces mayor que la de la ropivacaína. Es pues verdad: su toxicidad está suficientemente constatada. La propia FDA reconoce que los metabolitos de la lidocaína y la prilocaína han demostrado ser cancerígenos en animales. Stockton Suzin, en su obra Peligros de los anestésicos dentales, afirmaría por su parte en 2004 que el uso generalizado de anilina en los anestésicos locales debía ser reevaluado. El problema es que las investigaciones sobre esto se han hecho sobre todo en la última década y multitud de dentistas las desconocen. Además mientras no encuentren alternativas no dejarán de usarlos. Por lo que se refiere al Demerol, Dolantina o Dolosal son los nombres comerciales de la meperidina, opioide sintético -como la metadona- de propiedades semejantes a la morfina pero de más rápida aparición y más corta duración que puede producir náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, somnolencia, desorientación, sudoración, euforia, cefaleas, cambios de humor, espasmos laríngeos, parada cardiaca, visión borrosa, convulsiones, edema, prurito y taquicardia… entre otros efectos negativos. En cuanto al principio activo de Propofol es un disopropilfenol, anestésico intravenoso de corta duración que se cree actúa sobre el sistema gabaminérgico cerebral -aunque en realidad su mecanismo de acción se desconoce- que puede provocar amnesia, mioclonías, reacciones alérgicas, depresión cardiorrespiratoria y hasta una parada cardiorrespiratoria si se administra con algún antidepresivo (según la autopsia Michael Jackson lo tenía en su cuerpo cuando se le encontró muerto). Así que como ve la sustitución no es tan sencilla y el problema tiene difícil solución pero bien está que informemos de ello a nuestros lectores.


Estimado Director: tengo 65 años y casi toda mi vida he sufrido depresiones y falta de autoestima. Soy la más pequeña de tres hermanos, dos de ellos varones mucho mayores que nunca se alegraron de mi llegada y jamás me ayudaron con los tremendos problemas que tuve con mi ex marido y mis dos hijos. Mi sistema nervioso ha estado pues “tocado” siempre debido al estrés emocional ocasionado por un matrimonio terrible (violencia verbal, violencia psicológica y violencia física sin llegar a lesiones). Hasta me hice practicar dos abortos por ser incapaz de dar a mis hijos la felicidad y estabilidad necesarias de las que yo carecía. Ellos se llevaban mal (son muy distintos) y eran adolescentes difíciles siendo nula la ayuda de su padre que, por venganza al haber solicitado primero la separación y luego el divorcio, nunca me lo perdonó sintiéndome culpable toda la vida por ello. Me llevo bien con uno pero hace años que el otro no quiere tratarme opinando de mí duramente como si yo fuese la culpable del fracaso del matrimonio y de mis reacciones bruscas, llenas de desesperación por su comportamiento, que me llevaron más de una vez a perder la poca paciencia de que disponía pegándoles con una zapatilla. Nunca dejé de trabajar y cumplir con mis obligaciones -me separé a los 30 años y desde entonces jamás he podido tener una relación estable con nadie- pero la culpabilidad me persigue al ver que la familia no está unida y solamente nos vemos de vez en cuando (uno de mis hijos y yo). Por otra parte siempre tuve el cabello muy fino pero cuando las relaciones entre mi marido y yo empezaron a ser tóxicas me apareció alopecia, problema que continúa hoy aunque he visitado a montones de dermatólogos que hasta me han pinchado directamente en el cuero cabelludo. De joven siempre estuve muy estreñida pero hace bastantes años que dejé de tener ese problema al cambiar la alimentación ya que hoy tomo más legumbres, cereales integrales y verduras evitando todo tipo de lácteos y carbohidratos refinados. También me quité las amalgamas tóxicas que llevaba en algunas muelas y me pusieron composite. En fin, me gustaría recobrar la salud de mi cabello y mi autoestima pero no sé donde ir a hacerme un chequeo diferente a los que hace la medicina alopática. No tomo ningún medicamento químico desde hace años, solo alguna vez un suplemento natural de algas o vitamina E. Me gustaría saber en suma qué desequilibrio tengo en mi organismo para poder corregirlo de una vez por todas y por eso he pensado en ustedes como última opción antes de abandonar definitivamente. Para terminar quisiera decirles que tengo prolapso uterino de 2º grado. El diagnóstico me lo dieron en el 2009 porque me di cuenta de que me salía por la vagina lo que después me dijeron era la vejiga. Entonces tenía a mi anciana madre en el hospital recién operada, murió al poco tiempo y yo volví a sumirme en otra depresión de la que estoy mejor aunque siempre me acompaña una tristeza interior que ha impedido que terminara la carrera que empecé y otros estudios por falta de estabilidad emocional. Me cuesta mucho casi siempre acabar lo que empiezo pues el entusiasmo inicial pronto se convierte en apatía y aunque paso temporadas con más ánimo viajando y haciendo ejercicio no es una situación continúa sino con muchos altibajos no teniendo ganas de relacionarme con gente; y es que en el fondo me siento un poco sola. No me dan fecha para la operación (debe ir para largo) y además un ginecólogo me comentó que seguramente me extirparían los ovarios porque ya no los necesito a lo que le contesté que aún había ovulación o algo por el estilo todos los meses porque observo a veces un aumento del deseo sexual y un olor característico en la orina. Tengo miedo de que si me operan me hagan lo que quieran «por mi bien», como si fuera una mujer inútil; porque aunque hace mucho que no mantengo relaciones sexuales no pierdo la esperanza de encontrar a un compañero para acompañarnos mutuamente, reír, ser cómplices con la mirada, sentarnos a contemplar el mar, andar por los caminos de Galicia que tanto amo (siempre en solitario). Ustedes son pues mi última esperanza y espero que puedan orientarme para poder saber qué ocurre en mi organismo y así poder equilibrarlo y armonizarme. Les doy mil gracias por un equipo tan comprometido como el suyo. Un gran abrazo.

Mª Rosa
(Valencia)

La alopecia o calvicie suele clasificarse en multitud de grupos -según su origen y manifestaciones- siendo la forma más frecuente la androgénica que provoca la acción de las hormonas masculinas o andrógenos sobre el folículo piloso y de ahí que se dé sobre todo en varones. Asimismo se denomina areata a aquella en que la pérdida del pelo no es definitiva y se circunscribe comúnmente a un área, universal a la que abarca a todo el cuero cabelludo y cicatricial a la causada por destrucción total del folículo piloso y es irreversible. Pudiendo deberse a causas genéticas, a la ingesta de un medicamento, a la infección de una muela, a una infección cutánea, a déficits nutricionales, a algunas enfermedades de la piel o a un traumatismo físico así como a un fuerte estrés o a un trauma emocional… lo que parece ser su caso. Agregaremos que en raras ocasiones la causa puede estar en una cicatriz que interrumpa la conexión energética -en tal caso habrá que acudir a un especialista en Terapia Neural-, un cambio hormonal intenso, enfermedades como la tiña, la sífilis, la psoriasis, el lupus eritematoso y la lepra, un exceso de vitamina A o déficits de zinc, cobre, hierro sílice o proteínas (un simple análisis de sangre puede detectarlo). De hecho es corriente que tras un parto -sobre todo al finalizar el periodo de lactancia- se produzca en muchas mujeres una alteración hormonal que sumada a una carencia de algunos minerales lleve a la pérdida de cabello, problema que suele tardar en resolverse entre dos y cuatro meses y, en raras ocasiones, hasta un año. Siendo normalmente en tales casos la solución más rápida seguir una alimentación libre de tabaco, alcohol, café, té negro, azúcares, hidratos de carbono refinados (y por tanto de pan, pasta, galletas, bollería, tartas, dulces, pasteles…), grasas saturadas, lácteos, cacao, colas, frituras y productos cárnicos e ingerir en cambio aguacates, plátanos, almendras, anacardos, nueces, piñones, cereales integrales, espinacas, berzas, hojas de remolacha, brécol, garbanzos, germen de trigo, jalea real, lechuga, lecitina de soja, levadura de cerveza, malta no torrefactada y polen. Y si quiere adelantar la solución tome un complejo con vitaminas A y C –mejor en forma de ascorbato cálcico-así como las del complejo B -asegurándose de que lleva especialmente la B8 o Biotina y la B10 o PABA-, silicio orgánico, zinc, azufre y ácido gammalinoleico. Algo que le será igualmente útil para su depresión aunque en tal caso debería asegurarse además de ingerir una cápsula diaria de triptófano, una de calcio –le sugerimos Coral Care– con vitamina K7, un gramo de magnesio en ayunas -mejor en forma de cloruro de magnesio-, una cápsula de GABA, otra de L-5 HTP (5-hidroxitriptófano), una más de selenio y otra de fósforo además de dos aminoácidos: glicina y taurina. Y, muy especialmente, ácidos grasos esenciales omega-3 e hipérico. Lo idóneo sería pues ponerse en manos de un buen experto en Medicina Ortomolecular. En cuanto al prolapso uterino -deslizamiento del útero desde su posición normal hacia el área vaginal- suele deberse a un debilitamiento de los músculos, ligamentos y otras estructuras que sostienen el útero en la pelvis y aparte de poder haberlo provocado unos partos difíciles puede causarlo la falta de estrógenos tras la menopausia, la obesidad, un estreñimiento prolongado o un tumor pélvico (algo no frecuente). Y lo suyo es bajar de peso si se tiene de más, evitar hacer esfuerzos y levantar objetos pesados, no toser de forma crónica (hay pues que dejar el tabaco) y seguir las mismas normas dietéticas antes señaladas. A veces se recomienda colocar dentro de la vagina un dispositivo de caucho o plástico en forma de rosca –se le lama pesario- que sostenga el útero –de forma temporal o permanente- pero suele dar lugar a irritación, úlceras y flujo maloliente de la vagina además de dificultar una relación sexual normal. La cirugía no debería hacerse salvo que el problema sea grave. Nosotros le sugerimos que siga las indicaciones antes mencionadas y haga ejercicios específicos para reforzar la musculatura de la zona. Pregunte en todo caso si no se justifica en su situación una fijación sacroespinosa. La histerectomía vaginal es algo muy radical que puede dar lugar a estreñimiento, hemorroides, infecciones urinarias y ulceraciones del cuello uterino y las paredes vaginales. Dicho esto intente superar su resquemor y sus miedos. Usted no tiene “obligaciones” más que consigo misma; con los demás –hablamos de adultos- su única “obligación” es no causarles daños de forma consciente e intencionada. Luego, si además quiere ayudar, lo decide de forma voluntaria y altruista.


Estimado Sr. Campoy: permítame ante todo darle la enhorabuena por la valentía de su proyecto y por ofrecer a la población la posibilidad de encontrar alternativas a la medicina comercial. Y ahora quisiera comentarle mi problema para que me orientara: tengo 40 años, llevo año y medio con prostatitis crónica (orino con alta frecuencia y tengo molestias en la zona del periné) y en mi última revisión el PSA era de 4,5 (anteriormente había estado en torno a 3) por lo que lógicamente me enviaron a hacerme una biopsia (el único tratamiento que me recetó el urólogo fue un par de ciclos de 15 días de antibióticos pero no funcionó). He rechazado la biopsia y ahora estoy con un tratamiento homeopático más fitoterapia además de seguir de las indicaciones y consejos que aparecen en su revista pero los síntomas siguen sin mejorar. ¿Merece la pena seguir tratando la prostatitis como si fuera infecciosa con tratamientos diferentes a los que ya he probad o debería hacerme alguna prueba alternativa a la biopsia para detectar un posible cáncer de próstata y, si es positivo, tratarlo? Muchas gracias.

Óscar Alcaraz

La prostatitis –inflamación de la próstata que se caracteriza por fiebre alta, escalofríos, malestar general, lumbalgias, molestias al orinar y retención de orina- la causa una infección bacteriana –que normalmente se adquiere vía contacto sexual- y el nivel de PSA en plasma suele estar elevado. Siendo los gérmenes más comunes que la provocan la Escherichia coli, la Klebsiella pneumoniae, el Proteus mirabilis, la Pseudomona aeruginosa y el Staphilococus aureus, entre otros. Y se resuelve normalmente ingiriendo antibióticos entre seis y ocho semanas. Dice usted que en su caso no ha funcionado pero lo que no nos dice es si puede haberse estado tratando con antibióticos… y paralelamente seguir infectándose una y otra vez porque sigue acudiendo usted al “lugar” de contagio. Nuestra sugerencia es que evite re-contagiarse, ingiera durante unos días plata coloidal y que alguien le trate con el Par Biomagnético. Y de paso que desintoxique, alcalinice y oxigene su organismo porque donde está equilibrado el pH ¡no pueden sobrevivir los gérmenes patógenos! Por lo que se refiere a la prueba del PSA para valorar los niveles de Antígeno Prostático Específico ya hemos dicho varias veces que no es de fiar (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el reportaje que con el título Ponen en duda que la prueba del PSA prostático sirva para algo publicamos en el nº 117).


Estimado equipo de Discovery DSALUD: tengo 33 años y a los 21 me extirparon ambos ovarios (anexectomia bilateral) porque tenía unos teratomas dependientes de ellos que estaban muy infectados en el momento de la intervención siendo imposible salvar ni un ápice de tejido ovárico. Siguiendo el protocolo habitual se me recetó la terapia hormonal sustitutoria (THS) que no era de mi agrado porque conocía los peligros que entrañaba pero ante la insistencia de todos los ginecólogos consultados la seguí durante dos años. No me produjo efectos secundarios visibles pero sé que no me sentaba bien; internamente me sentía mutante, enrarecida. Cuando luego encontré en internet un comunicado del Ministerio de Sanidad alertando de que varios estudios desaconsejan la terapia por sus efectos nocivos ya que los riesgos sobre la salud que entraña son mayores que los supuestos beneficios no lo pensé dos veces y me decidí a dejar el tratamiento. Durante estos años he tomado pues regularmente suplementos con fitoestrógenos aunque no llevé una vida demasiado saludable (estrés, tabaco, alcohol, poco ejercicio…). El caso es que este año me he hecho una densitometría ósea y tengo osteopenia, en niveles cercanos a la osteoporosis. Según mi ginecóloga es la consecuencia de haber interrumpido la terapia hormonal sustitutoria y me ha recetado un bifosfonato (Fosavance) pero he leído en vuestra revista que puede producir necrosis maxilo-facial. Sé que es un tratamiento muy fuerte y desconfío bastante de que sea apropiado, sobre todo porque supongo que tendría que tomarlo durante mucho tiempo. Tengo en suma miedo de seguir el tratamiento… y miedo de no seguirlo por si se me siguen debilitando los huesos. He cambiado todos mis hábitos nocivos (tabaco, café, alcohol, estrés…), hago ejercicio a diario, tomo el sol y adapté la dieta a mi situación (no tomo lácteos y sí algas, sésamo, ortiga, verduras y legumbres) pero no sé si eso será suficiente. Me gustaría que un buen profesional me asesorara, alguien capaz de ser crítico con el discurso médico oficial y que domine el campo de la Ginecología, las hormonas y los huesos y además tenga una visión holística del ser humano y de la salud. ¿Pueden recomendarme a alguno? Vivo en Galicia pero podría desplazarme a donde sea preciso. Reciban todo mi agradecimiento por anticipado. Y aprovecho para felicitarles por el estupendo trabajo de investigación y divulgación que vienen desarrollando. Muchas gracias y ánimo.

Ruth Collazo

Mire, que seguir la llamada Terapia Hormonal Sustitutoria es un craso error lo venimos denunciando desde hace muchos años. ¡Desde mucho antes de que los organismos oficiales empezaran a darse por enterados! Es más, ya en el nº 69 explicamos que según un informe del Instituto Catalán de Farmacología que dirige Joan Ramon Laporte la Terapia Hormonal Sustitutiva (THS) provoca en España más de 16.000 casos de cáncer de mama al año mientras otras 6.000 mujeres sufrieron un ictus y 8.000 tromboembolismo pulmonar por idéntico motivo. Asegurando los autores del trabajo que nunca se ha demostrado que esa terapia sea útil o beneficiosa y que, en cambio, sí están demostrados sus graves efectos negativos. Laporte denunció asimismo que desde los años 60 se sabe que los estrógenos aumentan el riesgo de cáncer de útero y desde los años 70 el de mama a pesar de lo cual su uso resurgió con fuerza con el desarrollo de nuevas formas de administración a través de parches -patentados por una empresa farmacéutica- y plantear ésta la hipótesis jamás demostrada de que también ayudan a reducir el colesterol. En cuanto a su alternativa, los fitoestrógenos -compuestos derivados de plantas que han demostrado comportarse como estrógenos débiles-, se afirma que actúan beneficiosamente sobre el esqueleto, el sistema cardiovascular y el sistema nervioso central además de aliviar los sofocos y la sequedad vaginal; especialmente las isoflavonas presentes en una gran variedad de plantas -cereales, legumbres y hortalizas- si bien la soja parece ser su fuente más abundante (lea al respecto en nuestra web –www.dsalud.com– el texto que con el título El consumo de soja reduce los riesgos de infarto, osteoporosis, colesterol y cáncer así como los trastornos de la menopausia publicamos en el nº 13 de la revista y, sobre todo, el texto titulado Cómo afrontar la menopausia que apareció en la sección de Medicina Ortomolecular del nº 42). En éste último ya explicamos que aunque la menopausia no es más que el cese en la mujer de la producción de estrógenos ello conlleva cambios en la estructura o función de distintos tejidos de su cuerpo. Como los huesos o el hígado, por citar sólo dos ejemplos. De hecho a causa del cambio de los niveles hormonales éstos pierden calcio en mayor cantidad por lo que si no se ingieren las necesidades mínimas de ese mineral a través de la dieta aumentan exponencialmente las posibilidades de padecer osteoporosis. En cuanto al hígado se ha contrastado que con el descenso de los niveles de estrógeno en sangre se modifica su capacidad de transformar las grasas y ello puede provocar obesidad, celulitis y problemas cardiovasculares. Por tanto debe cuidar ante todo… la alimentación. Llevando una dieta equilibrada lo más variada posible a fin de incluir los oligoelementos y sustancias básicas necesarias para el correcto funcionamiento del organismo. Dicho esto agregaremos que las isoflavonas de soja pueden ayudar -pero si no se abusa de ellas- así como los alimentos ricos en calcio -semillas de sésamo, frutos secos, nabos, brécol, col seca, repollo, berzas, grelos, acelgas, espinacas y legumbres- al igual que las espinas de los pescados pequeños (boquerones, anchoas, sardinas, etc.). La alternativa –nada de lácteos, que acidifican el organismo- es ingerir conjuntamente Coral-Care con vitamina K2 –también denominada Menaquinona-7 o, de forma abreviada, MK-7. Obviamente las verduras y frutas frescas son imprescindibles por su contenido en vitaminas, minerales y fibra siendo especialmente recomendables las acerolas, los cítricos, las fresas, los kiwis, la grosella negra, el escaramujo, la papaya y la guayaba por su aporte de vitamina C. E igualmente se recomienda consumir frutas y verduras amarillas –calabaza, zanahoria y melocotón especialmente- porque son ricas en vitamina A que ayuda a mantener las mucosas en buen estado y previenen el cáncer. Y algas ya que no dejan de ser sino verduras acuáticas. Asimismo es imprescindible ingerir alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 -con la llegada del climaterio la mujer deja de producir los cardioprotectores estrógenos y las posibilidades de padecer alguna dolencia cardiovascular aumentan hasta igualarse a las de los hombres-, hierro -es importante controlar su nivel durante la menopausia-, magnesio -aproximadamente el 70% del magnesio corporal está localizado en los huesos en combinación con fosfato y bicarbonato y el cuerpo lo necesita tanto que si por cualquier motivo se ve disminuido el organismo lo conserva reduciendo su excreción (abunda en legumbres, limones, pomelos, higos, manzanas, maíz amarillo, almendras, nueces, avellanas, semillas y vegetales de color verde oscuro). Eso sí, es importante asegurarse de ingerir la cantidad adecuada durante la menopausia porque se sabe que mantiene normalizadas las tasas de colesterol, regula el ritmo cardiaco –el déficit de magnesio aumenta el riesgo de padecer accidentes cardiovasculares- y los niveles de azúcar en sangre, participa como cofactor en muchos procesos enzimáticos, favorece la absorción de minerales como el calcio y es esencial para el buen funcionamiento del sistema nervioso y de los músculos. Además se le conoce por algo como el “mineral anti-estrés”. Y finalmente consuma cereales integrales ya que son ricos en fibra. Evite en cambio los alimentos grasos y los carbohidratos refinados -aumentan los niveles de colesterol y triglicéridos-, la sal, el azúcar, las carnes rojas, las grasas saturadas –y por tanto los embutidos-, el café, el alcohol y los alimentos fritos. Y de vez en cuando haga una dieta a base de arroz –sin sal- durante todo el día para eliminar líquidos y evitar la sudoración excesiva. Luego asegúrese de no tener déficit de las vitaminas B6, B9, B12, C y E, de silicio -necesario para mantener la producción de colágeno y el tejido conjuntivo en buen estado-, de boro -mineral que aumenta la actividad del estradiol, hormona sexual femenina que ayuda a minimizar los sofocos, la sudoración, los trastornos urogenitales y la pérdida de masa ósea provocados por el déficit de estrógenos en la menopausia- y de ácido gamma-linolénico -precursor de las prostaglandinas que participan en la producción de estrógenos-. En definitiva, siga una alimentación lo más variada posible en la que primen los vegetales. Obviamente es necesario que complemente la dieta con ejercicio y beba a diario suficiente agua de calidad.


Estimado Sr. Campoy: hace sólo cuatro meses que conozco su revista pero leerla me abrió los ojos a muchas cosas que ignoraba y me ha enseñado mucho. El caso es que el artículo sobre los componentes de las vacunas me ha dejado preocupada pues tengo un niño de nueve años que, aparte de las tradicionales vacunas, lleva tres años poniéndose otra para la alergia a los ácaros todos los meses. En el prospecto dice “Diater liofilizado es un tratamiento liofilizado estéril constituido por extractos alergénicos a los que está sensibilizado el paciente, con diluyente de recomposición y absorbidos en hidróxido de aluminio para garantizar la liberación lenta en el organismo”. Me puse en contacto con su médico para dejar de ponerle la vacuna y me dijo que no había ningún problema pero ahora me preocupa que pueda tener aluminio en su organismo. ¿Hay alguna manera de desintoxicarlo? Por otra parte quiero hablarle de un problema que tengo desde hace ya más de 30 años -ahora tengo 50- y es que siempre he padecido de migrañas que aparecen con los cambios climáticos. Si el cielo está despejado y de repente se nubla -o al revés- empiezo a sentir un peso en la cabeza, me molesta la luz, me lloran los ojos y necesito tenerlos cerrados. Hasta me molestan los ruidos y los movimientos. ¿Por qué me sucede con los cambios climáticos? ¿Hay alguna manera de prevenirlos? Cuando me iba a bajar la regla también me aparecían las migrañas pero ahora que ya no la tengo también las sigo padeciendo. El problema es que no se me pasa simplemente con dormir, necesito además tomar un antiinflamatorio y un calmante. Y otra cosa: ¿podrían publicar una lista de todos los aditivos, conservantes, etc., de los alimentos? En algunos productos sólo ponen un número; y si ya la publicaron por favor díganme en qué revista. Muchas gracias por su investigación.

Rita N. D.
(Pontevedra)

Lo reiteramos por enésima vez: ninguna vacuna ha demostrado jamás su presunta eficacia preventiva en un ensayo clínico serio independiente y controlado pero sí están constatados sus posibles efectos secundarios, algunos de ellos muy graves. Lamentamos pues que no conociera antes nuestra revista aunque nos congratula que su hijo haya dejado la vacuna de marras. En cuanto a si su hijo puede estar o no intoxicado por aluminio lo ignoramos porque no nos ha dado el nombre de la vacuna aunque infiramos que es de Laboratorios Diater y en su web no proporcionan esa información. En cuanto a sus migrañas hay que buscar la causa ya que puede deberse a muchas razones aunque las más habituales sean bien un problema de cervicales –y entonces debe acudir a un buen osteópata, a un quiropráctico, a un fisioterapeuta o a un experto en Reeducación Postural Global-, bien una intolerancia alimentaria (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título La causa de numerosas patologías se debe a procesos de histaminosis alimentaria publicamos en el nº 121). Aunque debemos decir que por los síntomas que describe usted todo indica que puede tratarse de un problema ¡en los oídos! (lea para entenderlo el texto titulado Los increíbles efectos del ruido en la salud publicado en el nº 34). Por lo que se refiere a los aditivos autorizados y utilizados por la industria alimentaria –aromatizantes, colorantes, conservantes, antioxidantes, acidulantes, edulcorantes, espesantes, saborizantes y emulsionantes- sepa que en Europa se identifican con la letra E seguida de tres o cuatro dígitos y se distribuyen en series. En cambio los que no han sido aceptados de manera general en todos los países miembros pero lo están en España comienzan por la letra H seguida de cuatro dígitos. Pues bien, los colorantes pertenecen a la serie que empieza por 1, los conservantes están fundamentalmente en la serie 2, los antioxidantes y reguladores del PH pertenecen básicamente a la serie 3, los estabilizantes, emulsionantes, espesantes y gelificantes se hallan en la serie 4 y los edulcorantes forman la serie 9.


Sr. Director: hace aproximadamente un año, debido a un esfuerzo bastante estresante, me dio como una arritmia. Al cardiólogo no le pareció nada importante; es más, me dijo que no tenía nada. Al cabo de 3-4 meses sin embargo se repitió con más fuerza; episodios que siempre acaecen alrededor de las 2 de la madrugada y orinando cada 10-15 minutos. Fui al hospital y en el servicio de Urgencias me diagnosticaron fibrilación auricular derecha, me mandaron tomar Adiro 100 mg y me remitieron al cardiólogo que me dio la misma respuesta: no tiene usted nada. Pero me dijo que siguiera tomando el Adiro y además me recetó Apocard 100 mg para que me tomara 2 comprimidos en caso de que se reprodujera el episodio. No conforme con eso acudí a cardiólogos particulares -de cuyos informes les adjunto copias- porque me iba muy mal. El Adiro ya no lo tomo y lo que me mandó el último cardiólogo, Bisoprolol y Apocard, me ponían malísimo. Se lo comenté a mi médico de cabecera y éste me mandó medio comprimido de Atenolol mañana y noche. Mejoré pero el malestar, los mareos, el dolor de cabeza y la diarrea siguen. Así que siguiendo algunas directrices de su magnífica e ilustradora revista he empezado a tomar cacao desgrasado en el desayuno; bueno, 2 cucharadas de cacao, 2 de salvado de avena fino y una manzana o pera rallada que hiervo todo en dos vasos de agua. Lo comento porque a lo mejor no debería hacerlo así. En suma, me gustaría algún consejo para salir de este infierno y seguir un tratamiento natural con lugol, espino blanco, coenzima Q10… o lo que ustedes crean conveniente. Y gracias anticipadas por la respuesta y por su quehacer diario.

Celedonio Álvarez Pérez
Oia (Pontevedra)

Inferimos que no tiene usted ningún problema “mecánico” en el corazón –es de suponer que si lo tuviera se lo habrían detectado- por lo que nuestro consejo es que acuda a un médico preparado que busque la causa de lo que le pasa, algo que nosotros no podemos colegir ya que no nos proporciona los datos necesarios. ¿O cree realmente que alguien puede saber la causa de lo que le pasa sin saber su edad, su peso, su estilo de vida, cuánto o cómo duerme, si fuma o bebe, lo que come, si hace ejercicio, si está sometido a radiaciones, si tiene algún déficit nutricional, si está intoxicado, si… Es imposible. Lea en cualquier caso el artículo que con el título ¿Es el déficit de magnesio causa de patologías cardiovasculares? publicamos en este número porque puede ayudarle. Y si finalmente opta por descubrir lo que puede estar pasándole acuda a la Clínica Euroespes que dirige en La Coruña el Dr. Ramón Cacabelos (981 78 05 05) o, en su defecto, valore desplazarse hasta Barcelona y consultar con el cardiólogo español Taher Abbas (93 456 96 34).


Sr. Director: tengo una hija de 5 meses -se llama Emma- a la que afilié a una mutua (ASISA) para que no volviera a pasarme lo que en la Seguridad Social cuando estando embarazada quisieron ponerme la vacuna del tétanos y yo me negué provocando con ello que la matrona me preguntara si tampoco iba a vacunar a mi bebé y al decirle que no ella respondiera que por culpa de madres como yo cada vez había más enfermedades. El caso es que esa vez dejé correr el tema pero en esta ocasión la mutua citada me entregó un listado con las clínicas y doctores que podía elegir y finalmente opté -un poco al azar- por la Fundació Hospital de Nens de Barcelona. He estado allí tres veces; la primera de urgencias y las dos siguientes por voluntad propia. El caso es que en la primera visita rutinaria me asignaron al doctor Juan Ferrer de Paula -no lo elegí pues- y todo fue muy bien. Su trato fue agradable y por eso decidí volver a él en una segunda visita… solo que en ésta tuvo lugar un hecho gravísimo que me parece intolerable. Todo iba normal cuando de pronto me dijo: ¿Has vacunado ya a tu hija? Pregunta a la que respondí: “No. Es muy pequeña, he estado informándome sobre las vacunas y he tomado la decisión de no vacunarla». Pues bien, a partir de ese momento empezó a decir toda una retahíla de barbaridades, agregó que no iba a atender más a mi bebé y que me buscara otro pediatra; y a continuación me dijo que me habían hecho un lavado de cerebro, que estaba muy mal informada y que estaba demostrando que me importaba muy poco la vida de mi hija porque mi decisión de no vacunarla la podía llevar a la muerte y no era pues una buena madre. Todo eso en un tono muy enojado y delante de las enfermeras que había allí. Completamente descolocada por su tono y actitud le respondí que, por el contrario, estaba muy bien informada, que esa decisión me correspondía en exclusiva y que a nadie le importaba más la salud y la vida de mi hija que a mí ante lo cual me mandó callar para decir, entre risas irónicas, que él era medico y sabia más que yo que no tenía ni idea de nada; tratándome en suma de idiota. Ante tal actitud y echa un manojo de nervios empecé a vestir a mi hija mientras él seguía diciendo barbaridades con las enfermeras como “¡Ya estoy hasta los cojones, otra con el mismo rollo!” Salí pues de la consulta con los ojos anegados en lágrimas, echa un manojo de nervios y con mi hija semidesnuda a la que terminé de vestir en la sala de espera. Es mi primer bebé -solo tiene 5 meses-, sé muy bien lo que es ser madre y el amor que se siente hacia un hijo y me indigna que alguien tan despreciable se haya atrevido a cuestionarlo y a negarse encima a atender más a mi bebé. ¡Y se hace llamar «médico! Un saludo muy cordial.

Laura Martin

Tiene usted razón. Si el comportamiento de ese médico fue tal y como narra -y nosotros la creemos- resulta intolerable. Pero debemos decirle que no nos extraña en absoluto porque hay decenas de miles más que reaccionan exactamente igual. Especialmente porque desde que cualquiera tiene acceso a través de Internet a fuentes antes accesibles sólo a unos cuantos se están encontrando con pacientes cada vez mejor informados y formados que empiezan a hacer cada vez más preguntas incómodas –en el ámbito de las vacunas y en otros muchos- y eso les irrita profundamente; en ocasiones con razón porque la información que a veces uno se encuentra en la red es lamentable pero en otras muchas sin ella porque es correcta. Y es que lo que muchos no soportan –especialmente cuantos más años tienen- es tener que dar explicaciones, tener que justificar lo que dicen o hacen. Sencillamente porque están habituados a decir, hacer y recetar lo que les place sin tener que dar explicaciones a nadie. Por eso entre los médicos -junto a galenos sencillos encantadores, amables, cercanos y bien preparados- se halla el mayor número de individuos fatuos, arrogantes, prepotentes y soberbios que uno puede encontrar en cualquier profesión. Algo que por cierto suele ocultar casi siempre un claro sentimiento de inferioridad y un grado de ignorancia insufrible. El problema en todo caso es que la mayoría de los médicos son –y hay honrosas excepciones- personas que accedieron a su título y condición tras haberse “empollado” o “memorizado” multitud de “verdades” oficialmente establecidas sin que jamás se las hayan cuestionado. Aceptaron lo que les contaron en las facultades de Medicina sin que la mayoría se cuestionara jamás si lo que les obligaban a aprender de memoria era o no correcto. Como aceptaron luego lo que se dice en las “biblias médicas” –las conocidas revistas “cien-ti-fi-cas” (pronúnciese esta palabra de forma lenta y con voz ampulosa)- obviando que las financian los laboratorios farmacéuticos y que muchos de éstos han sido llevados a los tribunales numerosas veces acusados de prácticas ilegales que incluyen sobornos, compras de voluntades, artículos inventados, ensayos manipulados y, como resultado de prácticas vergonzosas, la desgracia y muerte de millones de personas. Como aceptan lo que les dicen la OMS y otros organismos internacionales hoy controlados por esas mismas multinacionales. En suma, claro que hay millones de personas en el mundo a las que se ha lavado el cerebro; solo que la mayoría son médicos. Siendo por desgracia aun muy pocos los que habiéndose dado cuenta de ello han decidido rebelarse y formarse por su cuenta. En definitiva, hay que darles tiempo para que puedan ser “desprogramados” así que tendremos que seguir siendo con ellos “pacientes”.


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160
Mayo 2013
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