CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 179 / FEBRERO / 2015

Apreciado Sr. Director: permítame felicitarle efusivamente por su impagable labor de investigación y divulgación así como por su esfuerzo, valentía y honestidad; y le ruego haga extensiva mi admiración y enhorabuena a todo su equipo y colaboradores. Bien, quería comentarles que hace unos meses atendí en Teruel a una mujer de unos 70 años a la que le habían salido en poco tiempo algunas pecas y manchas en escote, cara y cuero cabelludo -las típicas de la edad- y había acudido por ello a un hospital en el que inmediatamente le extirparon varias diciéndole que en breve tendrían los resultados del estudio pero adelantándole que aquello tenía «mala pinta» y debía estar preparada por si había que extirpar todas y recibir algún tipo de «tratamiento fuerte» más específico. Alarmada y asustada la mujer se marchó para relajarse a su apartamento de la playa -era verano aún- adoptando por consejo de su médico muchas precauciones con el sol; entre ellas la de untarse con una crema solar con factor de protección 100 por todo el cuerpo, especialmente en cara, cuello y escote. E hizo eso cuando cualquier persona medianamente informada sabe que muchos de esos productos solares están repletos de tóxicos mutagénicos y disruptores endocrinos además de otros productos químicos igualmente tóxicos. En fin, el caso es que a partir de ese momento empezaron a salirle muchas más manchas y pecas y, finalmente, unos bultos sospechosos en ambos pechos, la frente, el vértice de la cabeza y una sien. Asustada aún más que antes pidió hora rápidamente en el hospital pero todos los médicos con experiencia -salvo el de Urgencias que no estaba para «esas cosas menores»- se encontraban de vacaciones; incluido el suyo de confianza. Y es que ya se sabe que en España más vale no ponerse enfermo en verano porque en los hospitales -especialmente en los públicos- la inmensa mayoría de quienes atienden a los enfermos son estudiantes y recién licenciados sin experiencia. Tal fue la razón de que, en su desesperación y angustia por saber si le ocurría algo grave, me pidiera una cita con urgencia. El caso es que la testé con un dispositivo Mora Nova que detectó los tumores pero indicando que eran benignos; concretamente abscesos provocados por las toxinas inoculadas por algún insecto al picarla. Así que la traté con el aparato neutralizando las vibraciones patológicas de toda la zona afectada, resolví los bloqueos energéticos que tenía y la recomendé que se aplicara localmente cataplasmas de aloe vera y bicarbonato sódico además de tomar Apis-Homaccord -de Heel– y se bebiera 3 veces al día medio vaso de agua de mar isotónica microfiltrada junto con el zumo de medio limón. Bueno, pues a los pocos días los bultos habían desaparecido por completo y las escasas manchas que aún le quedaban continuaban en clara regresión. Y claro, me pregunto qué habría pasado si sus médicos no hubieran estado de vacaciones. ¿Le habrían extirpado los «supuestos tumores» y el resto de las pecas y manchas «sospechosas»? ¿Le habrían propuesto someterse a quimioterapia y/o radioterapia? Por otros casos similares que conozco todo indica que sí. En fin, he decidido contar este caso públicamente para que sus lectores -y muchos de los médicos que me consta les leen- tomen conciencia de que hay métodos más eficaces e inocuos que los que los protocolos imponen en los hospitales tanto a los médicos como a sus pacientes. Un abrazo

Carlos Maudos Martín
(Teruel)

Publicada queda su carta cuyo envío le agradecemos sinceramente.


Hola: he leído en la sección de Medicina Ortomolecular de vuestra web que la ingesta de cacao es perjudicial para la alopecia. ¿Podrías indicarme por qué motivo? ¿Y si se trata de cacao puro, crudo y sin aditivos? Un saludo y gracias.

Quique Moya

Ese consejo -entre otros- lo hizo el responsable de la sección, José Ramón Llorente, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular y miembro de nuestro Consejo Asesor desde su constitución; y según él se desaconseja el consumo de todas las sustancias excitantes -incluidos el cacao, el café, el tabaco, el chocolate, etc.- porque contribuyen a provocar más estrés y a estimular las glándulas sebáceas y otros componentes del cuero cabelludo. Añadiendo que aunque algunos autores y tratamientos a base de chocolate hablen de las extraordinarias propiedades de este producto para nutrir el cabello, fortalecerlo y reducir así su caída ello se debe exclusivamente a la biotina (vitamina B8) y teobromina que contienen pero obviando que en él hay también cafeína, malidona e hipoxantinas que estimulan hormonas y neurotransmisores. Además la cantidad de biotina que se debe aportar cada día al organismo para que tenga efecto terapéutico real en los casos de alopecia es de al menos 5.000 mcg cuando en cien gramos de chocolate apenas hay 87,3 mcg. Lo que lleva a una pregunta obvia: ¿cuantos kilos diarios de chocolate habría que comer para ayudar a detener así la caída del cabello? Pues más de 57 kilos diarios…


Sr. Director: millones de seres humanos enfermizos -en muchos casos niños- son encuadrados en grupos de atención selectiva según sintomatologías descritas, sistematizadas y bautizadas con nombres técnicos y propios por expertos que las presentan como dolencias de causa y curación desconocidas; «maestros opinantes» que gestionan la ciencia dirigida por los financieros de las grandes industrias sanitarias marcando lo que hay que saber o no saber en todo el mundo cual semidioses capaces de desacreditar y condenar a los que no comulguen con sus hostias. Líderes coincidentes en hacer que se malgaste dinero privado, familiar y público para investigar unos males supuestamente misteriosos con los que se aterroriza a la gente de manera que sea tratada de la forma que resulte más lucrativa para unas redes comerciales que distribuyen a comisión prebendas y corrupciones, recursos de tapadera y acostumbramientos agresivos, heroicos, caros y estupefacientes que se justifican con pruebas lacerantes y promesas repetidas en un cuento de nunca acabar. Y es que cuantas más fiestas damos para luchar contra algo que asuste más asustados tenemos. El miedo facilita que la gente sea metida en rediles donde bala, gruñe y muge al margen de posiciones individualistas divergentes de pensadores que, fuera de las fortalezas, son drástica y fácilmente acallados e incluso se exponen a ser considerados como enemigos de las reses que se dicen y se creen protegidas dentro de las empalizadas en que son degolladas en paz y resignación doctrinaria impidiendo que rompan sus cadenas y salgan en estampida por encima de sus ídolos con pies de barro que las tienen entretenidas con drogas, cirugías y convalecencias puntuales, payasos, músicas celestiales y unidades de dolor. No se deja que los cuidadores y cuidados de tal manera puedan discurrir con lógica y pidan que se les den las explicaciones claras que se les ocultan por los expertos conductores del trato de sintomatologías montadas como si fueran enfermedades de verdad, de las que dicen no se conoce la causa, ni forma de prevenirlas, ni de curarlas, mientras los hunden en dependencias medicamentosas y drogas, paliativos, prácticas degenerativas, radiaciones, quimioterapias, antivirales, operaciones lesivas, punciones, biopsias, mutilaciones y trasplantes, maniobras integrativas, euforizantes, distracciones, estupefacientes, morfinismos y otros usos. Cuando parece fácil desmontarlos de sus pedestales preguntándoles: ¿de qué enfermedad es usted experto, señor experto que no sabe ni de qué lo es? ¿De qué enfermedad es usted experto, señor experto, si no sabe ni cómo se evita? ¿De qué enfermedad es usted experto, señor experto, si no sabe cómo se cura? ¿No comprende usted, señor experto, que decirse experto de lo que no se sabe nada contando con que no lo sabe nadie del entorno -o no le dejan saberlo- es una perfecta y correcta definición de caradura, y que en su caso lo es y además con los agravantes de estar causando daños catastróficos a sus congéneres? Para el buen ciudadano es arriesgado ver, oír y, sobre todo, hablar pero, claro, los «sabios» colocados en puntos clave de la comercialización sanitaria, íntimamente infiltrados en los entramados institucionales, no se molestan en dar respuestas.

Juan Prada Bécares
Abogado (Defensa del Derecho a la Vida y la Integridad)

Agradecemos sinceramente sus reflexiones que publicamos sin comentarios ya que coincidimos plenamente con sus palabras.


Estimado Sr. Campoy: he leído en el reportaje titulado El exceso de ácido úrico se debe también a la fructosa que publicó en la revista Juan Carlos Mirre quel la apigenina y la vitamina C son buenas para bajar el ácido úrico por lo que desde entonces he intentado hacerme con cápsulas de apigenina en farmacias y herbolarios sin éxito (con la vitamina C ningún problema). Le agradecería pues cualquier información que me ayudara a conseguirla. Le saluda atentamente,

Ángel Barreira Ferreiro
(Lugo)

La cantidad mínima de apigenina que debería tener un producto para ser terapéuticamente eficaz es de 20 a 40 miligramos y los productos que se comercializan en España la contienen en cantidades mínimas que se presentan en unos pocos cientos de microgramos cuando 20 mg son 20.000 microgramos; no valen pues. Puede sin embargo encontrarla en el extranjero; en eBay hay alguno que contiene 40 mg como Apigenina Cosomed pero puede haber más.


Hola. Soy lectora de la revista casi desde los inicios y llevo mucho tiempo esperando a que publiquen algún reportaje o artículo referente a la menopausia en el que se hable de algún tratamiento paliativo pues tengo 47 años y hace 5 comencé a tener sofocos de forma muy acusada. Fue entonces cuando descubrí las isoflavonas de soja y estuve tomándolas unos 3 años. Me iban bien pues conseguí que me desaparecieran los síntomas pero más tarde, buscando artículos en números anteriores, leí que ustedes en un principio las recomendaban pero posteriormente publicaron que no eran tan buenas como parecían y tenían riesgos con lo cual dejé de tomarlas y los síntomas, como era de esperar, reaparecieron. Y yo seguía esperando alguna noticia relacionada con el tema pero no aparecía nada publicado. Actualmente estoy con un doctor privado con el que contacté al leer una entrevista que le hicieron y aunque al principio mejoré ahora vuelvo a estar afectada pues sufro insomnio para lo cual estoy tomando melatonina, pasiflora etc., pero ya no me produce el efecto deseado ya que aunque consigo dormir cuatro horas no me es suficiente y el día a día se me hace muy difícil. Todo ello me produce ansiedad, cansancio y angustia. Estoy desesperada pues pasa el tiempo y sigo igual. Me siento impotente y no sé a dónde acudir ni qué hacer. En otros aspectos de mi salud su revista me ayudó mucho. En suma, quiero pedirles algún consejo y que valoren incluir algún texto al respecto pues me consta que al igual que yo muchas mujeres más padecen estos indeseables efectos que merman nuestra calidad de vida. ¡Ah! Se me olvidaba decir que sigo La Dieta Definitiva e intento mantener el pH alcalino (lo mido en la orina). Atentamente, una lectora que no puede pasar ya sin su revista.

Isabel García
(Asturias)

Los dos principales problemas que causa el cese de la producción de estrógenos en la mujer es la pérdida de calcio -lo que aumenta la posibilidad de padecer osteoporosis- y la capacidad del hígado para transformar las grasas -lo que puede provocar obesidad, celulitis y problemas cardiovasculares- por lo que ante todo se debe cuidar la alimentación llevando una dieta equilibrada lo más variada posible a fin de incluir los oligoelementos y sustancias básicas necesarias para el correcto funcionamiento del organismo; como La Dieta Definitiva que ya sigue usted. Dicho esto agregaremos que las isoflavonas de soja son totalmente desaconsejables por las razones que expusimos en el amplio artículo que apareció en el nº 121 de la revista con el titulo La leche de soja y los productos elaborados con soja sin fermentar no son aconsejables -lo tiene en nuestra web: www.dsalud.com– llevándonos a modificar lo dicho antes de conocer los trabajos que en tal texto se detallan. Sí es importante en cambio asegurarse de ingerir alimentos ricos en calcio (salvo los lácteos, entre otras muchas razones porque acidifican el organismo); la alternativa es ingerir conjuntamente Coral-Care con vitamina K2 –también denominada Menaquinona-7 o, de forma abreviada, MK-7. Obviamente las verduras y frutas frescas -no los zumos- son imprescindibles por su contenido en vitaminas, minerales y fibra siendo especialmente recomendables las acerolas, los cítricos, las fresas, los kiwis, la grosella negra, el escaramujo, la papaya y la guayaba por su aporte de vitamina C. E igualmente se recomienda consumir frutas y verduras amarillas –calabaza, zanahoria y melocotón especialmente- porque son ricas en vitamina A que ayuda a mantener las mucosas en buen estado y previenen el cáncer. Y algas ya que no dejan de ser sino verduras acuáticas. Asimismo es imprescindible ingerir alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 -con la llegada del climaterio la mujer deja de producir los cardioprotectores estrógenos y las posibilidades de padecer alguna dolencia cardiovascular aumentan hasta igualarse a las de los hombres-, hierro -es importante controlar su nivel durante la menopausia-, manganeso -mineral imprescindible para los huesos- y magnesio -aproximadamente el 70% del magnesio corporal está localizado en los huesos en combinación con fosfato y bicarbonato y el cuerpo lo necesita tanto que si por cualquier motivo se ve disminuido el organismo lo conserva reduciendo su excreción (abunda en legumbres, limones, pomelos, higos, manzanas, maíz amarillo, almendras, nueces, avellanas, semillas y vegetales de color verde oscuro). Eso sí, es importante asegurarse de ingerir la cantidad adecuada durante la menopausia porque se sabe que mantiene normalizadas las tasas de colesterol, regula el ritmo cardiaco –el déficit de magnesio aumenta el riesgo de padecer accidentes cardiovasculares- y los niveles de azúcar en sangre, participa como cofactor en muchos procesos enzimáticos, favorece la absorción de minerales como el calcio y es esencial para el buen funcionamiento del sistema nervioso y de los músculos. Además se le conoce por algo como el “mineral anti-estrés”. Y finalmente consuma suficientes cereales integrales ya que son ricos en fibra. Evite en cambio los alimentos grasos y los carbohidratos refinados -aumentan los niveles de colesterol y triglicéridos-, la sal, el azúcar, las carnes rojas, las grasas saturadas –y por tanto los embutidos-, el café, el alcohol y los alimentos fritos. Y de vez en cuando haga una dieta a base de arroz integral –sin sal- durante todo el día para eliminar líquidos y evitar la sudoración excesiva. Luego asegúrese de no tener déficit de las vitaminas B6, B9, B12, C y E, de silicio -necesario para mantener la producción de colágeno y el tejido conjuntivo en buen estado-, de boro -mineral que aumenta la actividad del estradiol, hormona sexual femenina que ayuda a minimizar los sofocos, la sudoración, los trastornos urogenitales y la pérdida de masa ósea provocados por el déficit de estrógenos en la menopausia- y de ácido gamma-linolénico -precursor de las prostaglandinas que participan en la producción de estrógenos-. En definitiva, siga una alimentación lo más variada posible en la que primen los vegetales. Obviamente es necesario que complemente la dieta con ejercicio y beba a diario suficiente agua de calidad. En cuanto a su problema de insomnio si la ingesta de 3 miligramos de melatonina al día antes de acostarse no le ayuda averigüe si está durmiendo encima de una zona telúrica patógena o en algún cruce de líneas hartmann; pueden ayudarle a saberlo en la Fundación para la Salud Geoambiental (911 25 67 07).


Estimado Sr. Campoy: soy lector habitual desde hace diez años, sigo muy bien la idea naturista que se expone en la revista y necesito orientación sobre dos problemas que me afectan. Tengo 52 años y soy intolerante a la levadura, al trigo y a los lácteos. Además soy deportista -practico el fútbol sala- y no tomo ningún medicamento desde que os conozco. El caso es que desde hace un año tengo roto el menisco externo de la pierna derecha. En la resonancia pone: «Condromalacia grado IV rotuliana. Cuerpo libre condral desprendido de la cresta rotuliana y libre en la bursa suprarrotuliana de 13 x10 x5 mm. Rotura de menisco externo. Quiste de Baker. Los ligamentos y tendones, normales». Durante este tiempo me he dado sesiones de Papimi y he tomado colágeno, plasma de Quinton (hiper e iso), silicio orgánico, Collmar y Lyprinol y he estado bastante bien. De hecho he empezado a ir al gimnasio para fortalecer la pierna y no tengo dolor al hacer los ejercicios pero se me hincha la zona al terminarlo. ¿Debo tomar algo más para ayudar a recuperar el menisco? Otra cosa: desde los 6 años, debido a alguna vacuna o a la anestesia de una operación de hernia inguinal que me realizaron (los médicos no lo tienen claro), padezco una pérdida de audición del 60% en ambos oídos por tener el nervio auditivo debilitado; el oído interno está bien. ¿Hay algo para rehabilitar el nervio auditivo? Hace 4 años probé con Papimi, láser y estimulación con frecuencias pero no he tenido mejoría. Deseándole grandes éxitos y dándole las gracias de antemano reciba un cordial saludo.

Eduardo de Pedro
(Teruel)

Debe valorarse si le ha quedado alguna pequeñita astilla entre los tejidos que sea lo que al mover la rodilla haga que ésta se inflame; sinceramente no encontramos otra explicación salvo que el problema sea puntual y se pase con el tiempo al recuperarse el tejido. En cuanto a la posibilidad de rehabilitar sus nervios auditivos después de tanto tiempo nos parece improbable pero le sugerimos probar con la ingesta de tres de las Sales de Schüssler: Natrium muriaticum (Cloruro de sodio), Kalium phosphoricum (Fosfato de potasio) y Magnesium phosphoricum (Fosfato de magnesio). Una de ellas por la mañana, otra a mediodía y la tercera por la noche (dos comprimidos de cada una disueltos en un poco de agua caliente). Al menos 15 minutos antes de las comidas o una hora después. Evitando durante el tratamiento las grasas saturadas, los estimulantes fuertes y los alimentos fritos o muy condimentados. E ingiera abundantes frutas y verduras. Eso sí, deberá tener paciencia porque el tratamiento debe seguirlo durante unos seis meses al menos.


Sr. Director: soy de Paysandú (Uruguay) y tengo una hija de poco más de dos meses a la que cuando nació la pusieron la Vacuna de Bacillus Calmette-Guerin (BCG) para prevenir la tuberculosis y a los dos meses tres vacunas más: la Vacuna Antipoliomielitica Inactivada (PVI), la Vacuna combinada pentavalente DPT-HBV-HIB -para las infecciones causadas por el Corynebacterium diphtheriae, el Clostridium tetani, la Bordetella pertussis, el Haemophilus influenzae tipo b y el virus de la Hepatitis B– y la Vacuna antineumocócica Pnc 13v. Y ya no quiero vacunarla más. ¿Qué me aconsejan? Acá en Uruguay son obligatorias; las vacunas citadas y otras. De hecho si no se les ponen a los hijos uno es llevado ante la justicia y se le trata como a un delincuente irresponsable. ¿Podrían decirme qué puedo hacer? Muchas gracias. Sin otro particular, les saluda atentamente.

Pablo Silva
Paysandú (Uruguay)

Tiene usted razón. En Uruguay existen 10 vacunas obligatorias que se supone previenen 13 patologías infecciosas: tuberculosis, poliomielitis, difteria, tétanos, tos ferina, sarampión, rubéola, paperas, varicela, meningitis, neumonías y las hepatitis A y B. Lo que una vez más demuestra el poder de las multinacionales farmacéuticas y hasta qué punto los gobiernos están condicionados por ellas. Lamentablemente tiene usted pues a nuestro juicio dos opciones: llevar a los tribunales al Ministerio de Sanidad y entrar en una batalla judicial de difícil éxito o buscarse a algún médico concienciado de la verdad que certifique que él ha vacunado a su hija por lo privado… no siendo verdad. Pero deberá averiguar antes si un médico privado puede o no certificarlo en su país. La otra opción es conseguir que ese certificado se lo de un médico de otro país y presentarlo para que se lo validen y no «revacunen» a su hija. Evidentemente lo ideal sería que en un centro público uruguayo le sellasen la vacunación sin ponérsela realmente a su hija pero para eso hace falta conocer a algún profesional de dentro del sistema que sepa la verdad y esté dispuesto a mentir por ética… o por dinero. Lamentablemente esa es la situación en su país. Habrá quien piense que recomendarle a alguien «saltarse la ley» no es de recibo pero lo que de verdad no es de recibo es obligar a los padres a inocular a sus hijos vacunas cuya eficacia jamás se ha constatado -a pesar de las mentiras oficiales- cuando lo único que se sabe seguro de ellas es que son peligrosas. En España nadie -salvo un juez en ocasiones muy puntuales- puede obligar a una persona a vacunarse o a vacunar a sus hijos por mucho calendario oficial de vacunaciones que apoyen y promuevan nuestros organismos sanitarios. Así que aprovechamos para repetirlo por enésima vez: aquí NINGUNA VACUNA ES OBLIGATORIA así que si alguien pretende imponérsela a usted o a sus hijos DENÚNCIELE. Aunque sea médico o alto cargo de una administración sanitaria. Es la ventaja que aun tenemos respecto a otros países como es el caso del lector uruguayo que nos ha escrito.


Sr. Director: tengo 58 años y desde que cumplí 32 he padecido numerosas enfermedades. Créame si le digo que en veintiséis años he visitado a más de 15 médicos de distintas especialidades y he tomado todo tipo de fármacos: antibióticos, antivíricos, antifúngicos, antipiréticos, analgésicos, antiinflamatorios, antiácidos, antihistamínicos, tranquilizantes, antidepresivos, antiestresantes, ansiolíticos, antipsicóticos, antihipertensivos, antieméticos, anticoagulantes, antihipercolesterolemiantes y un largo etcétera. Sin que en ningún caso el médico me dijera la causa del problema por el que me recetaba esos medicamentos. Siempre me decían que mi problema era «idiopático», palabreja que significa «de causa u origen desconocido» aunque ahora yo sé lo que realmente implica: que ninguno de los médicos tenía la más remota idea de lo que me pasaba. A pesar de lo cual TODOS -sin excepción- me recetaron fármacos que durante años ingerí sin siquiera leer el prospecto ya que nunca había puesto en duda lo que me decían y sugerían. Y hablo en pasado porque esa situación cambió radicalmente el pasado verano. Era julio, acababa de llegar a la playa de Ribadeo, fui a comprar el periódico y me encontré con el ejemplar de Discovery DSALUD que en ese momento estaba a la venta. Ahora me da casi vergüenza decirlo pero ¡no sabía que la revista existía! Sin duda porque vivo en un pequeño pueblo lucense con apenas kioscos y los que hay venden solo los principales diarios y las revistas de más venta por razones de espacio. No caben todas y tienen que elegir las que exponen. El caso es que la compré, me la leí tumbado al sol y al llegar al chale que tenía alquilado entré en Internet ¡y me pasé los quince días de vacaciones leyendo noticias, reportajes atrasados y «cartas al director» antiguas que me parecieron muy útiles! Cuando regresé de vacaciones me compré su libro La Dieta Definitiva, lo «estudié» a fondo -soy licenciado en Físicas y me precio de ir al fondo de las cosas- y con lo que en él se dice y lo que aprendí antes leyendo los textos de Internet decidí hacerles caso, llevé a la farmacia todas las medicinas que tomaba -catorce al día-, me puse a hacer lo que se indica en el libro a primeros de agosto y mi recuperación ha sido asombrosa. Jamás en estos 26 años me he sentido mejor. No solo estoy en mi peso ideal sino que mi estado de forma es espléndido por primera vez desde que era joven. El caso es que he visto en la portada de enero que hablaban ustedes de la eficacia de la dieta y de la comparación con otras y no me he resistido a escribir para dar mi testimonio: es verdad. Sencillamente es fantástica. De hecho quiero pedirle perdón por no haberle mostrado mi gratitud hasta ahora. Se lo agradezco de corazón.

Santiago López
Becerreá (Lugo)

Le agradecemos muy sinceramente su testimonio que publicamos sin más porque no requiere comentarios.


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