CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 194 / JUNIO / 2016

Estimado Director: dono sangre tres o cuatro veces al año -estoy orgulloso de ello- pero me preocupa el líquido de reemplazo que me meten durante el proceso de aféresis. Sé que es una combinación de solución salina fisiológica y albúmina al 5%, pero no sé nada de los conservantes o excipientes que pueda llevar. Obviamente los facultativos que me atienden durante la extracción me dicen que no afecta en modo alguno a mi salud pero deseaba saber si en vuestra experta opinión existe algún riesgo y si debo moderar la frecuencia de donación. Muchas gracias y un fuerte abrazo.

Juan Antonio Puche
(Jaén)

No hay razón para que tras donar sangre le inyecten «líquido de reemplazo» alguno; si lo hacen donde usted acude deberá preguntarles a ellos la causa. Y no podemos decirle si lleva algo más porque no sabemos qué líquido concreto han usado. En cuanto a la frecuencia se aconseja no donar más de cuatro veces al año en el caso de los hombres y de tres en el de las mujeres. Al menos hasta que en lugar de sangre se use agua de mar que sería lo más inteligente.


Sr. Director: soy suscriptor de la revista desde hace más de 10 años y quisiera felicitarles por la grandísima labor que realizan. Es una suerte que existan personas como ustedes. Bien, en el nº 181 publicaron una carta de D. Miguel Jurado Mora que contestaron con meridiana claridad en la que dicen que no es aconsejable consumir sin un cocido previo de cinco minutos alimentos como el ajo, la cebolla y la mostaza a fin de evitar problemas con el parásito Fasciolopsis Buski. El caso es que yo consumo desde hace muchos años una cápsula diaria de ajo añejado -1.000 mg- que comercializa una importante y conocida marca y se produce en Japón y Estados Unidos. Es un ajo que ha sido dejado “reposar” durante más de 24 meses al aire libre -con lo que pierde su desagradable olor y gana en otras propiedades- que luego se comercializa en forma de comprimido. Hay más de 700 estudios científicos que avalan las propiedades beneficiosas del ajo añejado indicando que es antioxidante, bueno para la circulación de la sangre, para potenciar el sistema inmune, etc. Pues bien, mi pregunta concreta es si estos comprimidos de ajo añejado se pueden consumir con seguridad o no en relación al Fasciolopsis buski. Y en el caso de que hubiera algún riesgo, ¿podrían hervirse durante 5 minutos los comprimidos y luego consumirlos o mi propuesta carece de sentido? ¿Y el ajo liofilizado, es decir, sometido primero a congelación y después a sublimación? Lo idóneo sería encontrar la manera de consumir este producto en general beneficioso pero perjudicial por el parasito nombrado. Gracias por su atención y cordiales saludos.

Alberto Calzada Pous
Sabadell (Barcelona)

Quien hace esa sugerencia -y así lo aclaramos entonces en nuestra respuesta- es la finada Dra. Hulda Clark, especialmente en el caso de quienes padecen cáncer; y lo hace explicando que el Fasciolopsis buski está presente en todos los tumores y según ella se trata de un parásito que se alimenta y crece especialmente con ajo, cebolla y mostaza -alimentos con alil sulfito, alil-metil sulfito y dialil sulfito-, sustancias que al ser ingeridas por ese gusano dan lugar como productos de desecho a agentes alquilantes que son los que al combinarse con el ADN celular provocaría las mutaciones. Ahora bien, ¿es así? Lo ignoramos. Salvo ella no nos consta que nadie más lo postule. Es más, hay quienes han fundamentado que el ajo y la cebolla crudos son anticancerígenos.


Sr. Director: me gustaría saber si en caso de tener una cicatriz por intervención quirúrgica relativamente reciente -unos tres meses- está contraindicado meterse en una cápsula de photonterapia. Me dijeron que no podía darme el sol en la herida durante un año y no sé si será el mismo caso. Gracias

Elvira Atero

Quienes fabrican esos aparatos entienden que no hay contraindicación en el caso que nos plantea; sí en cambio en el caso de varices.


Sr. Director: he leído el artículo sobre patologías cerebrales de Juan Carlos Mirre y me pongo en contacto con ustedes para ver si pueden ayudarme. Han diagnosticado a mi madre esclerosis lateral amiotrófica y quería preguntarles si hay algún remedio, dieta, medicamento o terapia que pueda ayudar a que la enfermedad avance más lentamente o se detenga… aparte de no ingerir productos con exceso de glutamato. Tengo entendido que en unos pocos casos se ha llegado a detener la enfermedad sin que los neurólogos entiendan cómo ni por qué. Esperando respuesta les da las gracias de antemano…

Cristina Abellán

Ya explicamos en su día que la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) es una patología degenerativa de tipo neuromuscular que se inicia cuando las motoneuronas del sistema nervioso empiezan a funcionar mal y terminan muriendo así como que en la medicina convencional no hay ningún tratamiento eficaz porque se ignora qué la causa. Algunos investigadores creen que podría causarla o agravarla la ingesta de glutamato –incluido el glutamato monosódico, sustancia omnipresente en la comida oriental- pero otros sugieren que podría estar causada por hongos. Así lo dimos a conocer recientemente en el artículo que con el título La ELA y otras patologías neurológicas podrían estar causadas por hongos publicamos en el nº 184 (puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com). En él explicamos que un equipo español de investigación del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa coordinado por Luis Carrasco encontró proteínas, DNA y unos corpúsculos intracelulares de varias especies de hongos en el cerebro y el líquido cefalorraquídeo de personas con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) infiriendo de ello que esta grave patología y otras neurodegenerativas -como la esclerosis múltiple, el alzheimer y el parkinson- pueden deberse a una infección por hongos. Concretamente encontraron tres especies: Candida albicans, Cryptococcus spp. y Malasezzia spp. El trabajo se publicó en International Journal of Biological Sciences. ¿Es el caso de su madre? Pues puede saberse viendo si en su sangre hay macromoléculas fúngicas mediante la llamada técnica Fungitell. Detecta en sangre el beta-D-glucano, polisacárido componente de la pared fúngica de muchas especies de hongos. Y es que si uno tiene polisacáridos fúngicos en la sangre circulante es que está infectado. La otra opción disponible hoy es detectar si hay ADN fúngico y mediante la reacción en cadena de la polimerasa -lo que se conoce como técnica PCR  ampliarlo y después secuenciarlo para saber la especie o especies presentes en las muestras tisulares. Y luego, si la infección se confirmase, habría que acudir a que la sometan a un tratamiento fúngico potente que en España solo puede hacerse en el ámbito hospitalario. Finalmente, si ello no se confirmase, nuestra sugerencia es que acuda entonces a un buen experto en Moraterapia para que éste intente averiguar otras posibles causas a fin de poder plantear un posible tratamiento.


Estimado Sr. Campoy: sinceramente, gracias a todo su equipo por la revista. En ocasiones un medio de comunicación es algo más que un medio y el suyo es un ejemplo. Soy lector inhabitual de revistas de salud; de hecho encontré la suya en el kiosco el año pasado por casualidad buscando información sobre cáncer porque acababan de diagnosticarme un fibriohistiocitoma maligno en el brazo izquierdo. Llevo pues un año viviendo en primera persona el cáncer y ustedes son el primer medio de comunicación que encuentro con una visión razonada y “crítica” tanto sobre su diagnóstico como sobre los tratamientos para afrontarlo que puede ayudarme a razonar y sacar mis propias conclusiones. Y es que resulta increíble que habiendo tanta necesidad de auténtica información tan pocas voces se atrevan a cuestionar la pobreza que al respecto hay en el sistema sanitario español. El ejemplo que ustedes han dado a conocer en el pasado número de mayo es uno de tantos que demuestran que los enfermos de cáncer nos sentimos a menudo ratones de laboratorio cuando no marionetas y lo mínimo que podemos exigirle al sistema es que nos de un trato humano, un mínimo de cordura y humanidad para quien recibe semejante diagnóstico. Al final en marzo del año pasado me extirparon el tumor del brazo siendo el análisis histológico el que determinó que era un fibriohistiocitoma maligno. Una resonancia magnética con contraste y un TAC de tórax y abdomen al mes de la operación confirmarían que no había células malignas pero a pesar de ello el oncólogo, dada la agresividad del fibriohistiocitoma maligno, me sugirió darme seis sesiones de radio y quimio. No le hice caso y regresé a mi vida normal pero un año más tarde hay recidiva y vuelvo a estar en el punto de partida. ¿Debo pedir perdón al oncólogo por no seguir sus consejos? ¿Tienen sentido la radio y la quimio como terapias preventivas? Me gustaría conocer su opinión porque me inquieta la cantidad de métodos ineficaces con los que se pone en juego nuestras vidas sin tener siquiera derecho a hacer una mera crítica positiva. Y no culpo ni a los oncólogos ni a los médicos de otras especialidades ya que en definitiva se limitan a seguir los protocolos de una política sanitaria que debería renovarse y ponerse al día cuanto antes. Reciban mi sincera amistad y agradecimiento.

Domingo García
(Salamanca)

Ante todo perdónenos que hayamos resumido su carta por razones de espacio pero era muy extensa.  Por lo que se refiere a su  fibrohistiocitoma es un  sarcoma que aparece tanto en las partes blandas como en los huesos y el retroperitoneo cuya causa se desconoce y la Organización Mundial de la Salud (OMS) desclasificó en 2002 como “entidad con categoría diagnóstica” pasando a denominarlo Sarcoma pleomórfico indiferenciado. Cabe añadir que cuando metastatiza suele hacerlo en el pulmón aunque a veces aparece en los ganglios linfáticos (10%), el hueso (8%) o el hígado (1%). Sépase asimismo que hay oncólogos que optan  a veces por amputar aun cuando  la supervivencia es la misma que si no se hace; y algunos que tras extirpar el sarcoma proponen la radioterapia para disminuir la incidencia de recidiva local pero los resultados –siempre estadísticos- son discutibles y discutidos; es más, la aplicación de radioterapia para evitar la recidiva de un cáncer puede provocar otro cáncer (a eso le llaman “sarcoma radioinducido”). En cuanto a la quimioterapia su eficacia es aún menor. Mire, los datos indican que las recidivas en las extremidades aparecen tras la cirugía ¡en la mitad de los casos!; por eso muchos expertos entienden que la cirugía tampoco es una buena opción y si la usan es porque es el protocolo estándar y no saben de lo contrario a qué atenerse. Es su caso pero lo que no nos ha explicado es dónde ha aparecido la recidiva y eso es importante. Nuestra sugerencia es que acuda a algún médico que trate el cáncer de manera integral y no local. No conocemos sin embargo a nadie que pueda atenderle en su ciudad por lo que nos permitimos sugerirle que valore acudir bien a la consulta del Dr. Alberto Martí Bosch (91 435 56 13), bien a la del Dr. Santiago de la Rosa (91 431 35 16). No podemos darle unos cuantos consejos simples en un caso como el suyo.


Sr. Director: tengo 49 años y desde hace seis o siete sufro una o dos cistitis al año. En agosto de 2015, tras tomar dos veces Monurol, fui ingresada con una pielonefritis. Tratada con Amoxicilina 15 dias no remitió la febrícula y la infección de orina por lo que tomé Ciprofloxacino durante 10 dias. Tras esta toma, al ver que continuaba la febrícula, el urólogo me mando Zinnat pero al quinto día de tomarlo me lo retiraron dada la debilidad y fatiga que me provocaba. Pocos dias después remitió la fiebre pero tardé en recuperarme varios meses. El caso es que tras la toma de los dos primeros antibióticos tuve hongos vaginales que me trataron con Fluconazol. Me hicieron entonces un TAC y se comprobó que no presentaba ningún tipo de patología renal. En febrero pasado volví a tener una cistitis hemorrágica que me trataron con Meiact y volvieron a aparecerme hongos. Para prevenir estoy tomando capsulas de arándano rojo e intento beber agua aunque su ingesta me sienta mal en ocasiones, sobre todo en invierno cuando tengo que templarla antes un poco. Desde que tengo esta patología sufro a diario dolor leve en el bajo vientre, hinchazón abdominal (aunque coma poca cantidad de alimento) y gases. He eliminado el gluten de la dieta y han mejorado los síntomas; hay días incluso en que desaparecen (nunca me ha gustado mucho la pasta ni la he digerido bien); y de lácteos solo como queso. Además parte de los alimentos que consumo son ecológicos. ¿Es posible que la ingesta de antibióticos durante 35 dias haya alterado y dañado mi intestino? ¿Es imprescindible beber dos litros de agua como me recomienda el urólogo para tener una buena salud renal? También tomo cada mañana en ayunas una infusión de cebolla, miel y limón aunque no sé si será efectiva como prevención. De vez en cuando sigo con dolor abdominal. ¿Qué dieta debería seguir? Atentamente

Rosa María Garre Lopez

¿Qué si los antibióticos pueden dañar sus intestinos? ¡Pueden dañar todo el organismo! Lea la noticia que al respecto publicamos en este mismo número y la extensa entrevista con el Dr. Marco Ruggiero para entenderlo en detalle. En cuanto a la dieta más eficaz en su caso vamos a ser directos y escuetos: siga a rajatabla La Dieta Definitiva y se recuperará sin más por completo. Pero ya le adelantamos que debe prescindir por completo de las harinas, los carbohidratos refinados, los lácteos y el alcohol. Eso sí, los vegetales ecológicos y libres de pesticidas. Y olvídese de las conservas que están repletas de aditivos tóxicos. En cuanto al agua… tres litros mejor que dos; eso sí, de calidad. Un agua de pobre calidad es causa de numerosas “enfermedades”.


Sr. Director: tengo 66 años y llevo enferma desde los 18 cuando contraje tuberculosis y me la trataron con antibióticos durante un año. Hacia los 30 había perdido ya todas mis piezas dentales y de nuevo me volvieron a tratar de tuberculosis porque aunque no tenían evidencias claras del bacilo (me hicieron pruebas) me cansaba mucho y me dijeron que el bacilo podía estar «escondido». Otro año de tratamiento sin resultado. Posteriormente me volvieron a dar antibióticos; una inyección semanal de Benzetacil porque me dijeron que podía tener artritis reumatoide crónica. En esa época tuve encharcamiento pulmonar y varias neumonías, todas ellas tratadas por supuesto con antibióticos. A los 33 años comencé a sufrir unas dramáticas hemorragias pulmonares que cedían solas y por las que tuve varias hospitalizaciones (sigo teniéndolas). Me han dicho que son debidas a bronquiectasias (reconozco que fui fumadora desde los 17 a los 40 años). Además debido al trauma emocional que me causó esa situación y a  otras vivencias comenzaron a tratarme con ansiolíticos, acudí a varios psicólogos y posteriormente, por un cuadro que se agravó bastante, fui ingresada en un psiquiátrico en el que me dieron una horrible medicación que me hacía sentir algo inexplicable. Después nunca tomé la medicación pautada. En la actualidad tomo por decisión propia 2 miligramos de Perfenacina y 10 mm de Tryptizol (el psiquiatra me aconseja tomar 5 veces más). También padezco reflujo gastroesofágico por lo que tomo Rabeprazol de 10 mg. Ya con 50 años el reumatólogo me dijo que tenía Síndrome de Sjögren y me recetó Dolquine lo que intensificó las hemorragias y aunque el médico nunca admitió que fuese ese medicamento la causa lo dejé. Por si fuera poco de un tiempo a esta parte las bacterias se están apoderando de mi cuerpo. Me han detectado la Mycobacterium avium complex (Mac) -por la que me medicaron con antibióticos otro año-, la Klesbiella, la Enterobacter cloacae y muchísimas más que no recuerdo. He estado hospitalizada en muchísimas ocasiones y en otras con hospital a domicilio trayéndome una máquina para suministrarme el antibiótico. He padecido muchas candidiasis que se me han cronificado por lo que tengo picores en axilas, pecho y abdomen que trato con corticoides y antimicóticos locales (a veces orales). Padezco dolores en las articulaciones -subir simplemente escaleras es duro-, a veces se me duermen los brazos y las manos en la cama y tengo contracciones involuntarias en los tendones de las piernas que me hacen saltar de la cama por el dolor. También se me cae mucho el pelo y se me secan ojos y la boca; es más, en ésta he tenido liquen plano que querían extirparme con cirugía pero que ha ido desapareciendo con enjuagues de hierbas y arcilla y comiendo setas shiitake. He padecido a temporadas de lombrices por lo que tomé Trilombrin en varias ocasiones sin resultado aunque para el médico de cabecera esto no tiene importancia. He estado con medicina homeopática y dieta especial 3 años y otro más con acupuntura sin ver ningún resultado. Hace dos años el neumólogo me recetó un antibiótico para tomar en días alternos –Azitromicina 500- durante tiempo indefinido a fin de evitar la inflamación de las vías respiratorias… pero nunca lo tomé por decisión propia al parecerme una locura. En lugar de ello opté por unas hierbas medicinales de las que me hablaron y me van de maravilla; me quitan completamente la tos y consigo que mi expectoración sea blanca. Las prepara un herbolario de Barcelona al que desde aquí doy las gracias. Y ya este año un especialista privado me ha dado unas vacunas específicas para mi problema y una suspensión bacteriana de Probelte Pharma; es sublingual y la he tomado a diario durante 3 meses. También tomo vitamina D (Deltius 25.000 U) y acabo de empezar un tratamiento con el Par Biomagnético. Este especialista me va a tratar además el intestino porque dice que hasta no tratarlo voy a seguir infectándome. A la espera de que me puedan ayudar les doy mis más sinceras gracias. Atentamente,

C. P. O
(Bilbao)

De nuevo hemos tenido que resumir su carta dada la extensión; y le agradecemos que nos envíe todas sus analíticas pero nosotros no vamos a valorar su caso para tratarla. Lo que podemos hacer es orientarla. Mire, le sugerimos lo mismo que a la lectora anterior: lea la noticia que publicamos en este mismo número sobre las bacterias y la extensa charla que mantuvimos con el Dr. Marco Ruggiero. Su problema está sin duda en una alteración patógena crónica del microbioma que ha estado agravando la brutal ingesta de antibióticos a la que se ha sometido toda su vida. En suma, haga caso al experto en el Par Biomagnético al que ha acudido porque tiene razón. Las vitaminas, minerales, oligoelementos, fitoterápicos o suplementos y las terapias complementarias a las que puede acudir pueden ayudarle pero no van a resolver su problema. Lo que tiene usted que hacer es cambiar de hábitos así que vamos a ser de nuevo concisos y claros: deje de tomar fármacos, desintoxíquese a fondo y siga a rajatabla La Dieta Definitiva. Suponemos que le constará entenderlo pero debería ser suficiente. Y si tiene que acudir alguna vez al médico ¡vaya a uno naturista!

 


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