CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 51 / JUNIO / 2003

Sr. Director: me dirijo a Vd. después de haber leído en el número de Abril la carta enviada por Vanesa, de Barcelona, preocupada por su novio que sufre un brote de colitis ulcerosa. Me gustaría contarle mi experiencia por si le puede servir de algo a él y a otros enfermos que estén padeciéndolo. Lo resumiré brevemente: mi enfermedad empezó hace once años y he estado continuamente con brotes de los que, mal que bien, iba saliendo. Hasta que empecé a estar realmente muy mal, que es cuando acudí al médico hace cuatro años y me empezaron a mandar antiinflamatorios, corticoides, inmunosupresores… En fin, los peores años de mi vida. Y puedo asegurar que eran peores los efectos secundarios que la enfermedad en sí. Entonces empecé a investigar sobre esta enfermedad -de la que se sabe muy poco- y me di cuenta de que, aparte de otras medidas que puedes tomar (Acupuntura, Yoga, Homeopatía…), lo principal es la manera de alimentarse. Como en todas las enfermedades pero en la nuestra más ya que atañe al sistema digestivo. Y después de estudiar muchas dietas me convenció la de una doctora americana, Elaine Gottschall -léase su libro Romper el círculo vicioso- que he seguido y me consta que muchos enfermos también. Y le puedo decir que es lo único que a mí me ha funcionado. Al mes de iniciarla empecé ya a mejorar y de eso hace dos años. Hoy llevo ya un año sin síntomas y estoy estupendamente, muy fuerte. Sin tomar nada. Puedo añadir que desde que mi enfermedad empezó, hace once años, no sabía lo que era estar un mes sin tener diarrea y otros problemas. A nivel oficial, los médicos te dicen que sigas la dieta de exclusión, o sea, que no comas lo que te siente mal. No entiendo esa postura cuando hay tantos estudios que hablan de alimentos que van mal para nuestros intestinos, que irritan las mucosas… O sí que lo entiendo: es mejor estar siempre dependiendo de cortisona, inmunodepresores… Me gustaría que ya que habláis del negocio del cáncer hablaseis algún día del negocio de las enfermedades autoinmunes que tantos beneficios da a la farmacéutica mundial. Por último, felicitaros por vuestra revista y que lo sigáis haciendo tan bien. Gracias.

María García

Buena parte de las enfermedades autoinmunes se debe a alergias alimentarias. Está constatado. Y también lo está que pueden igualmente deberse a la falta de determinadas enzimas. De ahí que la ingesta conjunta de las enzimas adecuadas pueda aliviar el problema en muchos casos. Aunque muchos médicos sigan afirmando que éstas no actúan a nivel oral porque no se absorben o se absorben mal en el intestino debido a su tamaño ya que así lo dicen sus desfasados libros de texto (y, por ende, sus conocimientos).


Sr. Director: ¿cómo es posible que los medios de comunicación españoles estén silenciando, salvo contadísimas y honrosas excepciones, los encierros que decenas de consumidores de Bio-Bac y sus familiares vienen protagonizando desde finales de abril pasado en diversas iglesias españolas? ¿Qué les pasa a los periodistas de este país que dedican espacios enormes a auténticas estupideces mientras impiden que la sociedad esté informada de que miles de españoles pueden morir porque se les impide acceder a un producto como el Bio-Bac, inocuo -es decir, sin riesgo para la salud- y de eficacia demostrada? Porque el otro día oí decir al Director de la Agencia Española del Medicamento, Fernando García Alonso, en el programa de radio que Luis Herrero dedicó casi monográficamente al Bio-Bac, que se trata poco menos que de un producto cuya eficacia no está demostrada. Y lo dijo mientras ofendía gravemente al ex Ministro de Sanidad Enrique Sánchez de León, presente en el programa, a Carmen Morán, representante de los consumidores en el mismo, a Fermín Moriano, médico que no estaba presente y no pudo responder a la grosería que le dedicó, y a todos quienes estamos convencidos de que el Bio-Bac ha sido crucial en nuestras vidas. Eficacia no demostrada… “en cáncer”, puntualizó, agregando que los ensayos clínicos que existían se habían hecho sobre otras enfermedades… ¡Ah!, pero, ¿ahora sí existen ensayos clínicos? Ese individuo, que se ha hartado de decir en los medios que no existía ninguno, ahora reconoce que sí existen… pero sobre otras enfermedades? ¿Por qué los presentes no le sacaron los colores? ¿Por qué no dejaron claro que en toda esta historia ese individuo ha demostrado ser un mentiroso compulsivo además de un soberbio? ¿Por qué Sánchez de León no aprovechó para explicar a los oyentes que había presentado el día antes una denuncia por prevaricación e imprudencia ante la Fiscalía General del Estado contra él, además de contra la ministra de Sanidad, Ana Pastor, y otros altos cargos? ¿Y por qué no aprovechó también para dejar claro que los casi 300 medicamentos que ha retirado en los últimos meses la Agencia del Medicamento… ni eran medicamentos ni eran peligrosos? ¿Por qué se permite a ese individuo, que en el programa demostró una prepotencia y una falta de educación sin límites, siga en su cargo? ¿Es acaso el escudo político de la ministra para cuando la verdad salga a la luz en los tribunales, el peón a sacrificar cuando haya que dar explicaciones para salvar la carrera de Ana Pastor? Puede usted creerme: somos muchos los que empezamos a ver claro en esta historia. Sr. Campoy, adelante; siga informando. Necesitamos medios valientes y libres como el suyo. Atentamente,

Luis Márquez
(A Coruña)


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51
Junio 2003
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