CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 56 / DICIEMBRE / 2003

Estimados señores: creo que las cosas no suceden simplemente por azar. Hace unos días me encontraba yo pensando cómo era posible que algunos hechos que a mí se me presentaban tan claros parecían ignorarse o no compartirse cuando de repente me encuentro por primera vez con su revista y hallo exactamente el sentir que viene ocupando mis pensamientos. Y les aseguro que ¡es un alivio sentir que no estoy sola! Me refiero a la situación ante los tratamientos para el cáncer y el empleo de la quimioterapia.
Verán ustedes: hace tres meses los médicos que venían tratando a mi padre dicen que el cáncer de colon operado hace dos años se está extendiendo y deciden tratarlo con quimioterapia. Mi sospecha, así como la de mi padre, es que dicen van a incluirle en un estudio de análisis clínicos. A mi padre le hace sentir como «cobaya» y yo manifiesto mi aprensión pues hasta el momento él se siente perfectamente y no sabemos qué va a ocurrir… pero nos tranquilizan diciendo que está todo muy controlado, que se espera haga frenar el cáncer y que los efectos secundarios son escasos. Mi padre -que repito se encontraba perfectamente e incluso bronceado pues acababa de venir de vacaciones y con excelente aspecto y peso- confía en los médicos y comienza el primer ciclo. Nada más salir de inyectarle el suero (Oxaliplatino: 255 mg. + Zoprán + Solumoderin) comienza a sentirse mareado, cansado y mal. En casa comienza a tomar las 6 pastillas (Xeloda 500 mg.) que le han indicado y cada día está más decaído, sin ganas de nada, comienza a no comer, a agotarse. Antes de acabar los primeros 14 días constatamos su empeoramiento y comprobamos que el azúcar en la sangre se le ha disparado (a 500). Avisamos a Urgencias y sale por su propio pie al hospital donde esperamos puedan remediarlo. Ingresa en planta pero la situación no remite. Nos dicen que tiene hiperglucemia, deshidratación, situación hiperosmolar, neutropenia. Su estado no remonta y fallece 15 días después de estar ingresado. La situación, como podrán entender, es de desolación pues nunca mejor dicho que «el remedio ha sido peor que la enfermedad». Sentimos que el llamado «tratamiento» ha acabado con él. Pero no sólo eso sino que en las largas horas y noches de pasillo en el corredor de desesperación de dicha planta hemos conocido a los familiares de otros pacientes que nos hacen comentarios unánimes: «Iba sobrellevándolo… pero comenzar la quimioterapia ha sido su final», «No estaba muy mal pero al comenzar con las medicinas decayó completamente».
Uno tras otro nos hemos ido encontrando con comentarios semejantes que nos hacen pensar: ¿qué es lo que está pasando? Los médicos sabían que no iban a curar la enfermedad, luego, ¿por qué castigar al organismo con tales tóxicos? Puede que la quimioterapia sirva en algunos casos o tipos de enfermedad pero saben que nunca cura cánceres diseminados. Leo en su revista que comparten dichos pensamientos y me pregunto cómo pueden permitir tratamientos tan dañinos y al mismo tiempo prohibir el BIO-BAC. Imagínense que mi padre hubiera tomado ese medicamento y fallecido… pero es que no hay constancia de que nada parecido se haya producido. Y mientras, en los hospitales están dando medicamentos que acaban con las personas antes de tiempo y no curan nada. No sé si el BIO-BAC será efectivo o no pero al menos no ha acabado con nadie y además creo más en la opinión de los pacientes y sus familiares pues ellos mismos sabrán mejor si les hace sentir bien o mal. No entiendo por qué no les dejan usar el BIO-BAC si es su deseo y su vida. Que les hagan firmar un papel -como hacen con la quimioterapia- diciendo que es su propia decisión y asumen los resultados pero que no les nieguen la posibilidad que ellos depositan en poder curarse. Me parece todo inaudito. Creía estar sola pero afortunadamente veo que otras personas se dan cuenta. Esperemos que al final se reconozca. Les animo y aprecio por su valentía en expresar lo que otros prefieren ignorar. Mis más cordiales saludos y felicitaciones.

Maite Alonso
(Madrid)

Casi 400.000 personas mueren al año de cáncer en los hospitales españoles (datos del Instituto Nacional de Estadística) sometidos a tratamientos como el ofrecido a su padre, brutales e inútiles… salvo para quienes se enriquecen con ellos. Lo venimos denunciando desde hace tiempo pero no se nos escucha (léase el apartado sobre Cáncer en nuestra web: www.dsalud.com). Y vamos a seguir denunciándolo porque lo que está ocurriendo podría calificarse de auténtico genocidio. Eso sí, encima legal. Mire, no nos cansaremos de repetir que todos somos culpables de lo que está ocurriendo. Pero especialmente quienes se limitan a encogerse de hombros y decir ¿Y yo qué puedo hacer? Pues puede hacer mucho. Sin ir más lejos, dar a conocer nuestra revista entre sus allegados. Aunque sólo sea porque es prácticamente el único medio de comunicación que se atreve a denunciar lo que está ocurriendo en éste y otros temas del ámbito de la salud sin tapujos. Y puede estar segura de que si no concienciamos a la gente de lo que está pasando esta sangría mortal va a continuar. Ahora bien, ¿cuántos lectores de esta propia revista cree usted que ayudan a difundir lo que pasa? Podemos asegurarle que muy pocos. Terminamos agradeciéndole su testimonio y lamentando de corazón lo sucedido con su padre.


Como antiguo suscriptor y lector de todos sus números quisiera que esta 3ª carta me fuese contestada, bien personalmente o bien en la sección de cartas de la revista. En las dos anteriores les refería que había leído la entrevista que el Dr. Santiago de la Rosa hizo al Dr. Mariano José Bueno, especialista en Medicina Espagírica, y quería saber donde localizarle así como la dirección de los laboratorios Soluna. Dicho lo cual, les felicito por su revista la cual recomiendo encarecidamente a mi círculo. Por cierto, me ha extrañado no haber leído aún ningún artículo sobre una plaga occidental: los trastornos de próstata. Espero que esta vez me contesten.

Pedro Gutiérrez Muez
(Madrid)

Debe haber habido algún problema porque le enviamos por correo la respuesta. En todo caso, a fin de que no vuelva a ocurrir y otros lectores tengan la información le indicamos que el número de la consulta del Dr. Mariano Bueno es el 976 22 11 33. Y el de Laboratorios Soluna el 976 39 09 08.


Apreciado Sr. Campoy: soy lectora de su revista desde que empezó a publicarse y les admiro a Vd. y a su equipo por la valentía con la que defienden un tipo de medicina preventiva verdaderamente sanadora de cuerpo y alma en la que el enfermo se implique en su propia sanación con responsabilidad y en la que tenga cabida todo tipo de método o tecnología eficaz y comprobada, tenga o no el beneplácito de las autoridades sanitarias, académicas y de las multinacionales farmacéuticas. Puede estar seguro de que somos diariamente muchos los lectores que pedimos por Vd. y por todos los profesionales y medios que están en esta lucha por una sanidad más auténtica y libre. Luz y protección para que puedan seguir haciéndose oír y cambien las circunstancias actuales. También quería comentar que en el nº 45 de su revista publicó una carta de Mª Antonia González Maraña acerca de la ionización ambiental como causa, entre otras cosas, de la apnea. Pues bien. me gustaría poderme dirigir personalmente a ella ya que yo padezco esa enfermedad en forma bastante acusada y a pesar de estar utilizando un ionizador negativo ambiental no he podido eliminar del todo los síntomas y tengo que seguir utilizando el CPAC. Tampoco sé porque ella dice que utiliza un calentador de aire y calzado aislante. Por otra parte, se me ha ocurrido una idea que puede que de resultado: ir al foniatra a que me enseñe a fortalecer los tejidos de mi garganta pues son esos tejidos los causantes de las paradas respiratorias al quedarse laxos durante el sueño. Lo que sí se me ha ido ha sido la fatiga crónica. Para terminar, quiero agradecerles de nuevo la información veraz y valiente que mensualmente nos brindan abriendo los ojos a mucha gente que vive engañada en cuanto al propósito de nuestras autoridades sanitarias, vendidas a la industria farmacéutica y ancladas en posturas fanáticas del pasado. Recomiendo a muchos conocidos que compren y difundan la revista y a ustedes quiero pedirles que ayuden al Dr. Matías Rath y a la Health Foundation que también luchan incansablemente por todo el mundo con este mismo propósito haciéndose oír con anuncios en los mejores periódicos del mundo y en Internet desde donde denuncian la conspiración internacional.
También me gustaría que publicasen algo del Dr. Walter Pierpaoli, descubridor de las funciones de la melatonina y que hizo unas declaraciones muy arriesgadas y valientes en uno de los programas de Redes que trataba sobre la regeneración celular y la longevidad pero que se titulaba ¿Cómo eran los dinosaurios?. Afirmaba que al «stablishment» no le interesan los métodos que curen o regeneren del todo pues perderían clientela y la economía mundial, tal como hoy está, se vendría abajo pues está planificada para que existan muchos enfermos, sobre todo crónicos. Agregando que los fármacos están pensados sólo para quitar los síntomas y no para curar pues así se aseguran que el paciente seguirá comprando siempre más medicinas. No les mareo más. Un abrazo de corazón y ¡QUE DIOS LES BENDIGA!

Mª Lirios Reig Laporta
(Madrid)

Agradecemos sinceramente sus palabras. En cuanto a los datos de Mª Antonia González Maraña sólo recordarla que no podemos ofrecer públicamente datos privados, máxime sin autorización. Si ella lee esta carta y se pone en contacto de nuevo con nosotros atenderemos gustosos su petición. En cuanto al Dr. Rath, es obvio que le estamos apoyando (su carta debió escribirla mientras nosotros le hacíamos la entrevista, una sincronicidad significativa más). En lo que se refiere a su petición de informar sobre el Dr. Walter Pierpaoli procuraremos complacerla. Gracias por sus sugerencia.


Quisiera hacerles unas preguntas en relación con el reportaje sobre amalgamas dentales publicado en la revista nº 54 correspondiente a Octubre:
1) ¿Dónde se puede hacer uno la prueba para saber si tiene mercurio el empaste dental porque aquí en San Sebastián hay solamente laboratorios de analítica general y micriobiológica? Quiero conocer si los empastes tienen metal pesado y en qué porcentajes para cambiar a otros empastes biocompatibles.
2) ¿Dónde puedo hacerme aquí un análisis de cabello y uñas?
Me interesa saberlo porque hace años me hicieron 6 empastes dentales, parte de ellos en Francia -tenemos la frontera a sólo 30 kms- y la corrección de los mismos me las hizo mi dentista aquí en Hernani. Bueno, pues desde entonces he sufrido astenia crónica, debilidad muscular, caída del pelo, bronquitis aguda, faringitis, amidgalitis, fiebre reumática, alergias de todo tipo y, frecuentemente, enrojecimiento en la zona de las rodillas con fuertes dolores. En espera de sus noticias, les salud atentamente,

Santiago Larburu Albo
Hernani (Guipúzcoa)

No necesitas hacerte análisis alguno. Basta con que sepas si tus «empastes» son de amalgama. Y es muy simple: tienen color y apariencia metálicas.


Estimados amigos: soy lectora de vuestra revista y creo que por la línea de vuestros artículos sois los indicados para aconsejarme sobre los beneficios y bondades de ciertos productos que aparecen en el último libro de Fernando Sánchez Dragó, Los senderos de la mano izquierda. En primer lugar está el Yoki-Reishi elaborado con un hongo llamado Ganoderma Lucidum. Otro producto es el llamado Young Vital, cuya sustancia activa es polvo de caparazón de cangrejo y que, según se dice en el libro, está prohibido por la Agencia Española del Medicamento (me pregunto el por qué de su prohibición). El tercer producto se llama Seumdal y es un extracto de crisálida de gusano de seda que regenera el organismo. ¿Lo conocéis? ¿Son tan maravillosos como opina Fernando Sánchez Dragó? También habla de lo que toma antes del desayuno y después de la ducha. Y la relación es tan extensa que no sé si lo dice en broma o en serio. ¿Me podríais dar vuestra opinión sobre este comienzo del día tan energético? Y una última cuestión: ¿me podríais informar sobre la Enteogenia? ¿Conocéis a alguien que haya tenido experiencias de este tipo? Muchas gracias por vuestra atención. Espero vuestra respuesta.

Alicia Sienes
(Zaragoza)

Fernando Sánchez Dragó, amigo nuestro desde hace muchos años, es un hombre entusiasta y vehemente por lo que no es de extrañar que hable así de esos productos… pero no es menos cierto que sus afirmaciones están basadas en lo que ha sabido durante sus viajes a lo largo de todo el mundo. Si las propiedades terapéuticas de los mismos están suficientemente contrastadas lo ignoramos pero Fernando no se habría hecho eco de ello si no estuviera convencido de lo que afirma. Sin mayor información no podemos dar otra opinión. En cuanto a la Enteogenia, no sabemos nada. Vamos a procurar informarnos de todo ello y, si procede, publicarlo.


Sr. Director: cuando compré la revista del mes de septiembre de 2002 me produjo una gran alegría y entusiasmo el artículo El agua de la vida sobre el Sr. Ayham Doyuk porque comprendí al instante que en temas ecológicos se ha dado un gran paso. Y como quiera que en la revista también han aparecido luego otros artículos sobre ella quisiera aportar información sobre otras de sus propiedades. La primera sería la siguiente: cuando en un recipiente cerrado lleno de agua a 374.2 grados C y una presión de 225.5 atmósferas se aumenta la temperatura en un solo grado… la presión se dispara a más de 1.000 atmósferas generando una gran energía. Este fenómeno es conocido en Física y Química como temperatura crítica o estado crítico de los gases. Otra propiedad la cuenta el investigador Keely sobre A. Davidson. Resulta que en 1965 un físico nuclear conocido suyo estaba haciendo experiencias con ultrasonidos utilizando un transductor de titanato de bario situado en el fondo de un tubo de cuarzo de 5 cm. de diámetro en el que puso una capa de agua de 10 cm. de altura. El generador de frecuencias tenía una potencia de 600 w. Pues bien, cuando llegó a una frecuencia algo superior a 41.300 Hz. y el nivel del agua coincidió con la longitud de onda se formó una onda estacionaria. Entonces se oyó un chasquido y el agua desapareció repentinamente. Cuando Davidson miró el techo vio que sobre el tubo había un perfecto agujero circular de 5 cm. de diámetro. Más tarde comprobaría que en el tejado había otro agujero igual. El edificio era de una planta pero por la perfección de los orificios estaba seguro de que si hubiese habido varias todas hubiesen sido perforadas. Su conclusión es que el agua había sufrido una peculiar desintegración. Según Keely el agua se había «eterizado» estimando que esa condición requería una frecuencia de 42.800 Hz.(no muy alejada, pues, de la utilizada por este investigador). El último artículo se refiere a la investigación del austriaco Vikter Schauberger del cual adjunto una fotocopia. Aprovecho la ocasión para felicitarle por la revista ya que la buena información es fundamental para un «desarrollo sostenible» de la humanidad. Muy cordial y atentamente le saluda

Segimon Armengol Nualart
Massanes (Gerona)

Ignoramos si estas propiedades del agua pueden ayudar a lograr efectos terapéuticos pero, en cualquier caso, dejamos constancia de los mismos agradeciéndole sinceramente su atención. EN cuanto a la documentación sobre Vikter Schauberger vamos a revisarla.


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56
Diciembre 2003
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