CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 211 / ENERO/ 2018

Sr. Director: he leído con gran pena e indignación los artículos publicados en el nº 209 sobre el calvario que tuvo que pasar el microbiólogo sevillano Fernando Chacón con su Bio-Bac y el acoso al que se ve sometido el Dr. Alberto Martí Bosch por parte de unos majaderos prepotentes e ignorantes simplemente porque usan unos remedios o practican una medicina que no es la ortodoxa pero que beneficia a sus pacientes. Esa panda de cazurros que los atacan, en lugar de interesarse por las aportaciones terapéuticas de los personajes en cuestión, probarlas, ver si funcionan y si no es así criticarlas -entonces con razón- se dedican a pontificar sin conocerlas a fondo criticando métodos terapéuticos que desconocen simplemente porque solo saben lo que han aprendido en la facultad ignorando que la cerrazón mental poco tiene que ver con el espíritu científico. Soy médico naturista -ahora jubilado- y conozco el percal que se da en las facultades de Medicina. No está mal para medicina de urgencias pero fracasa estrepitosamente cuando se trata de las enfermedades crónicas más comunes en Occidente: hipercolesterolemia, hipertensión arterial, problemas cardiocirculatorios, diabetes tipo 2, cáncer, etc. Aun recuerdo una reunión que se hizo en el Colegio de Médicos de Barcelona a principios de los años noventa entre los estamentos directivos y las nuevas secciones -Medicina Homeopática, Acupuntura y Medicina Naturista- para entablar un diálogo (?) y combatir el intrusismo médico existente en este tipo de terapias. Un directivo del COMB, jefe de sección de un hospital cercano a Barcelona, trató de mostrarse “conciliador” pero nos instó a que reconociéramos que la alimentación no tiene nada que ver con el cáncer. ¡Y se quedó tan pancho! Conociendo lo que saben nuestros colegas médicos sobre alimentación saludable no es de extrañar escuchar sandeces de tal calibre. Creo que en el COMB no hay ninguna sala con retratos de “grandes burros ilustres” pero ya están tardando en inaugurarla. Sería una gran lección de humildad y autocrítica. Como bien dice el Dr. Alberto Martí Bosch “los que atacan la medicina natural son unos ignorantes” y yo añado que son además prepotentes, dogmáticos y poco abiertos a la curiosidad científica.

Frederic Vinyes

Le agradecemos sinceramente su carta cuyo contenido compartimos por entero y que, obviamente, no requiere respuesta por nuestra parte.

 

Hola. Les sigo desde hace mucho tiempo -tengo casi todas sus revistas- y creo a fe ciega en todo lo que dicen por lo que les agradecería mucho que me ayudaran. Hace años, cuando desconocía el mundo de la medicina alternativa, tuve una enfermedad periodental en la boca y fui al dentista que me hizo una cirugía que me permitió conservar los dientes de abajo un tiempo aunque al final los perdí. El caso es que ahora me pasa lo mismo pero en las encías de arriba, he ido al dentista, me ha hecho una radiografía y ha visto que uno de los dientes se ha desprendido del hueso por lo que ha programado quitármelo el próximo 1 de diciembre y que la infección no afecte a los otros. Y esa es la razón de mi carta: quisiera que me aconsejaran sobre la causa de la enfermedad peridental y también sobre qué alimentos, vitaminas y plantas incorporar a mi alimentación para conservar los demás. Y de paso que me sugieran un dentista holístico (vivo en Alicante). Hoy día los dentistas se están haciendo de oro con las cremas y colutorios que mandan pero no sirven para nada y además contienen aluminio. Gracias.

Manoli Gómez García 

La llamada “enfermedad periodontal” la causan infecciones bacterianas en la boca denominándose gingivitis si solo afecta a las encías y periodontitis si hay ya inflamación y destrucción de los tejidos que soportan el diente. Y favorece su evolución una mala higiene bucal, el consumo de alcohol y tabaco, el estrés, el sobrepeso, los medicamentos, piezas dentarias mal posicionadas y empastes mal ajustados. Asegurándose que puede aumentar el riesgo de padecer tanto diabetes como problemas cardiovasculares. Lo que se hace habitualmente para tratarlas es una limpieza de boca con raspado y alisado radicular en el caso de la periodontitis aunque a veces se considera necesaria cirugía para eliminar a fondo el sarro y limpiar de bacterias las raíces. Los dientes son órganos vivos suficientemente capacitados por la naturaleza para defenderse por sí mismos de cualquier ataque bacteriano y la clave está en una nutrición sana y completa que garantice la acción reparadora y remineralizante del fluido dentinal. Ni la gingivitis, ni la periodontitis, ni las caries las producen bacterias patógenas: éstas se limitan a colonizar esos tejidos cuando ya estás destrozados. En el caso de las caries como resultado de la desmineralización del esmalte y la dentina. De ahí que la clave de una buena salud bucodental sea una dieta de alimentos naturales rica en vitaminas liposolubles -en especial la A, la D y la K-, calcio y fosforo además de limitar la ingesta de granos integrales -contienen abundantes fitatos que al ser ingeridos bloquean la absorción intestinal de los nutrientes (fitatos que por cierto son parcialmente destruidos por la cocción, la fermentación y el germinado)- aunque el producto más pernicioso es el azúcar. Los dientes cuentan con eficaces mecanismos de defensa contra las agresiones externas; defensa que se concreta a través de la circulación del fluido dentinal tubular -plasma que fluye desde la pulpa dental utilizando los conductos que le facilitan los túbulos de la dentina- hasta el esmalte y la cavidad bucal. De hecho es cuando ese fluido deja de circular por los túbulos cuando el diente comienza a desmineralizarse y se desvitaliza llevando ello a su colonización por bacterias. La teoría de que son las bacterias del medio ácido bucal las que atacan el esmalte y la dentina de los dientes no se sostiene porque los antibióticos no impiden la formación de caries, las bacterias supuestamente cariogénicas no producen anticuerpos y eso significa que el sistema inmune no las considera patógenas. Y los lavados y cepillados con dentífricos o colutorios bactericidas ni previenen ni disminuyen su incidencia. En suma, como tejido funcional vivo los dientes necesitan el aporte constante de nutrientes para mantenerse sanos luego si con la alimentación no obtenemos las vitaminas y minerales necesarios tanto el esmalte como la dentina y el complejo periodontal se debilitarán y dañarán con el tiempo. Dicho esto agregaremos que cepillarse los dientes es en todo caso conveniente porque los restos de comida deben eliminarse; no porque provoquen caries sino porque pueden pudrirse dando lugar a mal olor y dañar las encías. Se explicó ampliamente en el reportaje Cómo prevenir y tratar las caries dentales de forma natural que apareció en el nº 175 y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com. En cuanto a algún dentista holístico en Alicante le sugerimos contactar con Elizabeth Cendales (625 63 85 46).

  

Sr. Director: estoy suscrito a su web y he realizado en ella una búsqueda de artículos relacionados con la trombosis pero no he encontrado nada. Llevo 35 años cuidando mi salud vía macrobiótica a raíz de un diagnóstico de probable Glomerulonefritis Mesangial IGa pero en los últimos diez me he relajado un poco con la comida. El caso es que en febrero me detectaron por casualidad una trombosis en la vena safena izquierda y otra bajo el sóleo izquierdo. Fue un poco shock pues creía que tenía un seguro a todo riesgo con la Macrobiótica. Tras el diagnóstico hace 35 años me plantearon empezar con diálisis en 6 meses… y volví a pasar la “ITV” a los 11 años (de ahí lo del “seguro a todo riesgo”). En fin, tras 6 meses con heparina y Xarelto la trombosis apenas ha mejorado un poco. Me han hecho un test de fosfolípidos que ha dado positivo -técnicamente un test Anticoagulante lúpico Sílica- y me plantean tomar Sintron de por vida ya que tengo tendencia a coagular la sangre. Solo que el Sintrón es muy incómodo debido a los continuos controles que hay que hacerse por lo que de momento han aceptado que siga con Xarelto. ¿Podríais facilitarme el nombre de algún profesional o terapia útil para la trombosis? Se me ha olvidado decir que tengo 63 años y hago mucho deporte (squash, trial, correr…). Y en caso de tener que seguir con anticoagulantes, ¿consideráis necesario pasar al Sintron? ¿Y desaconsejáis tomar verduras verdes por la vitamina K? Otro dato: en la analítica aparece Srm-Homocisteina, c 42.41 Gracias mil.

Jesús María V. 

Ingerir acenocumarol -el conocido Sintrom de Novartis Farma– exige efectivamente controles periódicos para ajustar las dosis y la imposibilidad de ingerir fármacos como la aspirina o la warfarina -que en España comercializa Aldo-Union como Aldocumar- al igual que ciertos alimentos -como el alcohol, la coliflor, las espinacas, las acelgas, los espárragos o la carne de hígado- para evitar interacciones. Hablamos en suma de anticoagulantes que dificultan la agregación plaquetaria y se sugieren al inferirse que permiten prevenir accidentes cardio y cerebrovasculares. En lo que no se incide es que numerosas personas han muerto de hemorragias -sobre todo cerebrales- en su intento de evitar trombos y cabe preguntarse si tiene sentido arriesgarse a morir de una hemorragia cerebral por intentar evitar un infarto. Nosotros hemos explicado muchas veces que cuando las arterias se dañan el cuerpo utiliza el colesterol para evitar que uno se desangre. Son pues nuestros “parches” internos naturales, necesarios e inevitables. Y por tanto la estrategia adecuada pasa por impedir que aparezca el problema proporcionando los nutrientes que el cuerpo necesita. Y esos están todos en las frutas y verduras. De ahí que la mejor manera de prevenir posibles accidentes cardio y cerebrovasculares sea una dieta vegetariana y/o un tratamiento ortomolecular para asegurarse de que la causa de la fragilidad de las venas y capilares no está en el déficit de algún nutriente; muy especialmente de vitamina C pero también de aminoácidos como la lisina, la prolina, la arginina, la carnitina, la cisteína y la taurina, de minerales como el magnesio, el cobre, el potasio y el calcio, de coenzima Q-10, de inositol, de picnogenoles (un tipo de bioflavonoides), de betacaroteno (provitamina A), de vitaminas D, E y H (biotina) y de algunas del grupo B (especialmente las B1, B2, B3, B5, B6, B9 y B12). En suma, la salud se recupera dando al organismo lo que necesita y no fármacos que le dificulten o impidan desarrollar sus funciones. Dicho esto sepa que hay productos que tienen el mismo efecto de esos anticoagulantes. Es el caso del chocolate negro: produce el mismo efecto que la aspirina y bastan dos cucharaditas diarias de chocolate puro, es decir, hecho con extracto seco de granos de cacao. Se logra ese efecto gracias a su riqueza en bioflavonoides. También el consumo de huevos enteros puede ayudar a reducir el riesgo de accidentes cerebrovasculares y ataques al corazón porque sus proteínas retrasan la coagulación sanguínea y demoran la conversión del fibrinógeno en fibrina, base estructural de los coágulos de sangre. Como igualmente ayuda la ingesta de ácidos grasos esenciales omega 3. En suma, tiene usted alternativas carentes de efectos secundarios. Todo ello sin olvidar que la formación de un trombo puede deberse a alteraciones del flujo sanguíneo por reposo excesivo en cama o a las patologías que presentan flujos en torbellinos (como las estrecheces valvulares); es el caso de la estenosis mitral en la que el flujo en la aurícula se hace más lento y favorece la trombosis. Otra causa de trombosis es padecer daños en el endotelio por traumas físicos, especialmente por fracturas múltiples. Dicho esto agregaremos que en el endurecimiento arterial -y, consecuentemente, en los problemas cardiovasculares- tiene más influencia el exceso de toxinas, la falta de irrigación sanguínea y el aumento de radicales libres junto al exceso de sodio y la falta de potasio que el exceso de colesterol. Por otra parte, no es cierto que el exceso del llamado “colesterol malo” sea la principal causa de las enfermedades degenerativas y, especialmente, de las cardiovasculares. De hecho insistimos en que es más que discutible que la acumulación de las placas de ateroma que dificultan el paso de la sangre por las arterias –la llamada arterosclerosis- se deba a su exceso en sangre y no a un deterioro crónico del tejido endotelial (el que forma la pared interna de los vasos sanguíneos, linfáticos y del corazón). Terminamos indicando que según el médico alemán Berthold Kern los infartos no los provocaría además la obstrucción de las coronarias pues entre 1930 y 1940 realizó numerosas autopsias y esa hipótesis no se corroboró. Según él son consecuencia de la acidosis metabólica del tejido del ventrículo, problema que afirma puede corregirse por ejemplo con la ingesta de estrofantina, glucósido derivado de la planta africana strophantus gratus. Lo explicamos en detalle en el reportaje que con el título ¿Es realmente la obstrucción coronaria la principal causa de los infartos? se publicó en el nº 148. En todo caso puede consultar su situación con el Dr. Taher Abbas (93 456 96 34), cardiólogo experto que pasa consulta en Barcelona.

  

Sr. Director: mi mujer y yo llevamos leyendo desde sus inicios la revista y en estos momentos estamos ambos un poco indispuestos por lo que me gustaría una opinión al respecto. Ella tiene colitis ulcerosa desde hace mas de un año y no ha habido día en el que no sangre. Además sufre dolencias estomacales diarias. Está tomando Salofalk 3g -prescrito por su médica especialista- y asimismo toma zumo de áloe vera y alguna receta casera que ve en alguna web como zumo de remolacha con zanahoria y manzana. ¿Podrían ustedes aconsejarnos qué tomar para llevar mejor esta enfermedad que denominan crónica? En cuanto a mí comentarles que padecí en abril un infarto de miocardio y tengo el FEVE en 35-40. Mi pregunta es la siguiente: leí hace años en su revista que Ateronon es un producto natural para el corazón porque baja el colesterol malo así como para el cáncer por su riqueza en licopeno. ¿Podrían decirme si sería bueno para el infarto que sufrí o hay cosas mejores hoy día? Y muchísimas gracias por la revista. Esperando contestación les saludamos atentamente.

Eloisa Romero González y José Mª Acasuso Ubieta  

En cuanto a usted vamos a remitirnos a la respuesta de la carta anterior si bien añadiremos que el licopeno –pigmento presente en los tomates y otras frutas y verduras dándoles su característico color rojo- reduce en efecto el daño causado en el ADN, ayuda a prevenir el cáncer y permite reducir drásticamente los niveles de colesterol “malo” en apenas ocho semanas. Lo constató un equipo de investigadores de la Facultad de Farmacia y Ciencias Biomédicas de la University of Portsmouth (Gran Bretaña) dirigido por la Dra. Mridula Chopra afirmando en un trabajo aparecido en British Journal of Nutrition que “es mucho más eficaz que las estatinas”; de hecho decidieron comercializar un producto con licopeno que bautizaron como Ateronon y empezó a fabricar Cambridge Theranostics. Lo logra además una concentración de licopeno tan pequeña como la que hay en un frasco de salsa de tomate si bien es más biodisponible y biológicamente activo cuando se añade una pequeña cantidad de aceite. Sugerimos pues a quienes quieran reducir sus niveles de colesterol que usen productos naturales sabiendo que en un tomate fresco hay por cada 100 gramos unos 2 mg de licopeno, en un zumo o salsa de tomate 6 mg y en una salsa de tomate frito 25 mg. Otra opción es usar como aliño Aceiterol, producto español que se comercializa en monodosis llevando 20 ml de aceite de oliva virgen y 8 mg de licopeno. Por lo que se refiere a la colitis ulcerosa de su mujer diremos que se trata de una afección inflamatoria crónica de la mucosa del colon que cursa normalmente con ulceraciones epiteliales difusas de profundidad variable y diarreas hemorrágicas cuya causa se desconoce aunque hay diferentes teorías habiéndose inculpado a bacterias, virus y hongos, a problemas alérgicos con algunos alimentos -en especial a la leche-, a una somatización emocional y a problemas con el sistema inmune. De hecho se da principalmente en el mundo desarrollado en el que se consumen muchos alimentos refinados, lácteos, carnes y grasas saturadas y, por contra, pocas frutas, verduras, legumbres y cereales. Lo que sí está constatado es que la ingesta de leche -o de alimentos que la contengan- desencadena a veces exacerbaciones fulminantes. Como está constatado que para afrontarla lo mejor es eliminar los alimentos que pudieran ser causa de alergias o intolerancias -especialmente los frutos secos, los alimentos con gluten, las harinas, las levaduras, los lácteos, el café, el azúcar blanco, los carbohidratos refinados, los mariscos, la comida basura, los embutidos, el alcohol (cerveza y vino incluidos) y la comida enlatada, envasada y preparada- siguiendo una dieta baja en grasas saturadas animales y aumentando la ingesta de vegetales -especialmente los de raíz- y frutas hervidas. Sin olvidar beber abundante agua para prevenir el desequilibrio electrolítico, realizar un ejercicio físico adecuado a las circunstancias personales, procurar un sueño reparador y evitar el estrés. Agregaremos que son en cambio útiles el ajo –antibiótico natural que permite el reequilibrio de la flora intestinal-, el arroz integral -al no tener gluten es bien tolerado por el intestino y se trata de un normalizador del tracto intestinal-, la avena -aporta fibra soluble y es protectora y normalizadora del tránsito intestinal-, la manzana -es astringente y antiséptica-, la chufa -es remineralizante y contiene enzimas que facilitan la digestión de los hidratos de carbono y las grasas-, los germinados -contribuyen a regenerar la flora intestinal alterada-, la leche de almendras -tiene buena tolerancia y es muy nutritiva-, la zanahoria -por su contenido en pectina y betacaroteno mantiene en buen estado la mucosa intestinal siendo un eficaz antidiarreico y normalizador de la función intestinal-, la tapioca -suavizante, desinflamante y regeneradora-, el membrillo -astringente y antiinflamatorio de la mucosa gástrica-, los arándanos -astringentes y antisépticos-, el caqui -contiene taninos y mucílagos de acción astringente sobre la mucosa-, la granada -es astringente y antiinflamatoria de la mucosa-, el níspero -es normalizador y astringente pero además contiene sales minerales y vitaminas-, la okra -contiene mucílagos que suavizan y protegen la mucosa intestinal-, la papaya -suavizante, protectora y antiséptica- y el plátano -alimento bien tolerado que aporta minerales, sobre todo potasio-. En cuanto a nutrición ortomolecular son especialmente útiles el ácido fólico así como las vitaminas A y las del complejo B (especialmente la B12), minerales como el selenio, el hierro, el zinc, el magnesio y el calcio, probióticos, PABA y ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6.

 

Estimado Sr. Campoy: soy asidua lectora de su revista desde hace seis meses y le felicito por su trabajo y valentía. Mi pregunta es sobre la dieta alcalina. Lo primero que me llama la atención es que a pesar de que hay bastante información sobre ella no hay dos tablas que coincidan en los alimentos ácidos y alcalinos llegando a ser de lo más dispares. Bueno, parece que el único que se salva es el limón que lo ponen como alcalino aunque no lo parezca y las carnes como muy ácidas. Además de esto parece que la alcalinidad es cosa de vegetales. Pues bien, después de llevar tres meses aplicando este principio y llevando una dieta cuasi vegetariana e ingerir siempre productos biológicos -amén de haber suprimido azúcares, harinas y pastas refinadas- y comer pescado tanto mi marido como yo, al analizarnos el pH de la orina con el papel de farmacia, vemos que nos da por debajo de 6. Entonces hicimos pruebas tras comer carne y vimos que nuestro pH subía a veces hasta lo que se considera “bueno”: alrededor de 7. Y, claro, esto nos tiene confundidos. ¿Qué explicación tiene? Nos gustaría que si fuera posible nos lo aclarara. Gracias de antemano.

María José Lega 

Es muy simple: los alimentos alcalinos son los que están “vivos”. Es decir, los vegetales: frutas, verduras, hortalizas, legumbres y semillas crudas. En cuanto al pH -acrónimo de “potencial de hidrogeniones”- es una medida que permite valorar el grado de acidez o alcalinidad relativa de una sustancia en función de una escala que va de 0 a 14 y cuyo punto de neutralidad es 7; es decir, indica el grado de concentración de iones de hidrógeno. Por tanto si una sustancia supera esa cifra es alcalina y si es menor ácida. Sea en la sangre, en la orina, en la saliva, en un zumo de frutas o en una copa de vino. Algo que en el caso de los líquidos y tejidos humanos depende del intercambio celular de iones entre su citoplasma y el exterior y ello de lo que comemos, bebemos y respiramos así como del ejercicio. Ahora bien, el pH que precisa para funcionar correctamente cada zona del cuerpo no es uniforme aunque lo más importante es verificar que el de la sangre esté entre 7,35 y 7,45 porque si se alcaliniza demasiado -si sube de 7,45- puede llevar a la muerte y si se acidifica -si baja de 7,35- a disfunciones de todo tipo. En todo caso el pH proporciona básicamente información sobre la eficiencia de las sustancias tampón del organismo que se ocupan del mantenimiento de valores constantes en el pH de las soluciones intra y extracelulares: bicarbonato, hemoglobina, aminoácidos y proteínas ya que pueden tanto ceder protones (ácidos) como captarlos (bases). En cuanto al pH de la orina es por lo común ligeramente ácido debido a la presencia de ácido úrico pudiendo estar sus valores entre 4,5 y 7.5. No es pues indicativo del estado general del organismo. Y puede pues estar en 7 incluso siendo moderadamente carnívoro ya que ese valor depende de varios factores.

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211
Enero 2018
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