CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 215 / MAYO / 2018

Sr. Director: tengo una amiga a la que le han diagnosticado la enfermedad del Síndrome del Buen Pastor o Good Pastore y me gustaría saber si conocen a alguien que pueda tratarla eficazmente o aconsejarle algo ya que le dicen que no tiene cura. En espera de su respuesta le saluda

Carlos Pascual
(Valencia) 

El Síndrome del Buen Pastor -llamado también Síndrome renal pulmonar, enfermedad por anticuerpos contra la membrana basal glomerular y Glomerulonefritis rápidamente progresiva con hemorragia pulmonar– se considera una enfermedad autoinmune muy rara cuya causa se ignora que se caracteriza por insuficiencia renal y hemorragias en los alveolos pulmonares cuando está muy avanzada habiéndose encontrado anticuerpos contra el colágeno en la membrana basal de los glomérulos de los riñones -encargados de filtrar las toxinas- de quienes la sufren. Anticuerpos a los que se ha bautizado por eso como “antimembrana basal glomerular”. Y los síntomas que llevan a su diagnóstico -que pueden ir apareciendo a lo largo de meses e incluso años- son tos seca, dificultad respiratoria y expectoración hemoptoica -se llama así cuando al toser se expulsa sangre o moco sanguinolento- que van a menudo acompañados  de sensación de ardor al orinar y/o orina con sangre, náuseas, vómitos, piel pálida e hinchazón en cualquier parte del cuerpo pero especialmente en las piernas. Y todo indica que lo provoca el sistema inmune al atacar “algo” que afecta negativamente a los riñones y posteriormente a los pulmones  Por lo que se refiere al tratamiento los médicos hacen lo habitual cuando no conocen las causas de una dolencia… que es casi siempre: centrarse en paliar los síntomas. De ahí que propongan una plasmaféresis -para “extraer” los anticuerpos perjudiciales-, combatir la inflamación con corticosteroides -como la prednisona- y otros fármacos, usar inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y bloqueadores de los receptores de angiotensina (BRA) para controlar la presión arterial, diálisis si la insuficiencia renal ya no se puede tratar y, en última instancia, un trasplante de riñón. Limitándose a pedir al enfermo en cuanto a la alimentación se refiere que deje de tomar sal y disminuya la ingesta de líquidos para controlar la hinchazón. Y a veces que reduzca la ingesta de proteínas. Agregaremos finalmente que la inhalación de disolventes tóxicos e  hidrocarburos -como el gasoil y la gasolina- así como las infecciones respiratorias exacerban el problema en los pulmones por lo que hay que evitarlo a toda costa.  Tal es la “explicación” de la Medicina convencional. Por nuestra parte -tras consultar a algunos de los miembros de nuestro Consejo Asesor- lo que sugerimos es buscar la posible causa en alguna infección bacteriana o fúngica –la más probable es por cándidas- mediante análisis de anticuerpos específicos; pudiendo ayudar para identificarlos acotar antes posibilidades con un dispositivo MORA y/o el Par Biomagnético. Recordándole en caso de dar positivo a cándidas que si bien hay antifúngicos muy potentes de uso exclusivamente hospitalario pero iatrogénicos -el organismo crean anticuerpos contra las sustancias que contienen- como el fluconazol, el voriconazol, el posaconazol y las equinocandinas también lo son -sin esos problemas- el ajo, el clavo, la canela, el aloe vera, el jengibre, el sello de oro, el Pau d’Arco, las semillas de pomelo, la raíz del regaliz, el ácido caprílico, el cobre coloidal, los  aceites esenciales de orégano y del árbol del té y el bicarbonato sódico (tomado éste en la cantidad debida, sin excesos). Claro que el problema también puede deberse a tóxicos: metales pesados, químicos farmacológicos, plásticos, etc. Hay que valorarlo bien pues para encontrar el tratamiento más efectivo.  Nuestra propuesta es que su amiga consulte a alguien que tenga experiencia en este ámbito y vamos pues a sugerirle que contacte en Valencia con José Ramón Llorente cuyo email es  jrllorente@telefonica.net  y el número de su consulta el 96 392 41 66.

 

Estimado Director: soy una persona mayor de 80 años y padezco desde hace unos cuatro meses una ensalivación continua en boca que no sé si es por la edad o debido a alguna enfermedad que ignoro. Fui a mi médico varias veces, le expuse lo que me pasaba y me dijo que era todo de la medicación que estaba tomando. Me mandó hacer unos análisis de sangre y orina y el resultado salió todo bien. Entonces suspendí el Valium 5 que tomaba solo pero pasa el tiempo y sigo igual, con mucha saliva en la boca que trago y a veces expulso. A ser posible me gustaría que me dieran su opinión sobre ello. Muchas gracias.

José Antonio López-Vallejo
Puerto de Sagunto (Valencia)

Al exceso de saliva o hipersalivación se le llama médicamente sialorrea y las causas pueden ser muy variadas. Ante todo le diremos que la saliva la producen principalmente tres glándulas: la submandibular, la sublingual y la parótida- aunque también pequeñas glándulas distribuidas por la boca. Y suele aparecer -casos de embarazo femenino, crecimiento dental infantil y rabia aparte- cuando se sufre reflujo gastroesofágico –se sabe porque la saliva es agria-, una pancreatitis, una enfermedad hepática, una infección vírica, bacteriana, fúngica o helmíntica (por gusanos), hipertiroidismo, un tumor –todo lo cual en su caso es descartable porque nos dice que en las analíticas no aparece nada anormal-, usar  dentadura postiza –lo que no apunta-, una contaminación por mercurio, cobre, yodo, plomo, arsénico u organofosforados (insecticidas) –lo que presumimos le habrían detectado- y , en efecto, numerosos medicamentos (ensalivación e incluso babeo). Especialmente tranquilizantes, sedantes, relajantes musculares, anticonvulsionantes, antipsicóticos y otros fármacos neurológicos; incluido pues el Valium que usted tomaba. Como asimismo puede provocarlo la ansiedad y los ataques de pánico pero en tales casos tendría usted altas la tensión arterial y la frecuencia cardíaca, sudaría demasiado, se le dilatarían las pupilas… Así que descarte que no sufre contaminación por esos metales por si acaso aunque no es probable si la ensalivación es el único síntoma que tiene usted. En realidad lo más probable es –además del Valiu- que en su caso se deba a una ingesta excesiva de alimentos ricos en almidón; como el arroz, el pan, los bizcochos, las patatas, la pasta, los cereales, el maíz, las arvejas, etc. Algo que obviamente no sabemos porque usted es muy escueto y se limita a decir que ensaliva demasiado. Le sugerimos pues que elimine o restrinja al máximo todos lo alimentos que contienen almidón, bien porque lo contienen naturalmente, bien porque se les añade (hoy se echa almidón hasta en los zumos industriales y leches). Y si aun así no mejora centre su atención en las demás posibilidades mencionadas.

 

Sr. Director: he leído en un diario nacional que tomar antihipertensivos y estatinas si se es hipertenso reduce la probabilidad de padecer un primer ictus en un 44% según un estudio epidemiológico de la Universidad McMaster de Toronto (Canadá) coordinado por Jackie Bosch que fue dado a conocer en la Conferencia Internacional sobre Ictus de la Asociación Americana del Corazón celebrada a primeros de este año en Los Ángeles. Lo infirieron tras seguir cinco años y medio la evolución de 12.705 adultos de 21 países con una media de 66 años y comprobar que hubo menos casos de ictus entre quienes tomaron un inhibidor de la enzima convertidora de la angiotensina II -un antihipertensivo denominado Candesartán–, un diurético para disminuir la presión sanguínea –hidroclorotiazida– y una estatina diaria (10 mg de rosuvastatina). ¿Qué opinan ustedes?

Carlos Arévalo (Madrid) 

Pues que la industria sigue sufragando cualquier estudio que la ayude a vender sus no ya ineficaces sino peligrosas estatinas. En 2015 un equipo coordinado por H. Okuyama publicó en Review of Clinical Pharmacology un trabajo según el cual las estatinas no solo no reducen el riesgo de aterosclerosis al bajar en sangre el nivel de colesterol sino que “pueden ser causantes de la calcificación de la arteria coronaria y funcionar como toxinas mitocondriales que alteran la función muscular en el corazón y los vasos sanguíneos mediante el agotamiento de la coenzima Q10 ‘heme A’, y, por tanto, generación de ATP”. Añadiendo: “Las estatinas inhiben la síntesis de vitamina K2, cofactor para la activación de la proteína Gla de la matriz que, a su vez, protege las arterias de la calcificación“. Y por si fuera poco agregarían: “Las estatinas inhiben la biosíntesis de las proteínas que contienen selenio, una de las cuales es la glutatión peroxidasa que sirve para suprimir el estrés peroxidativo. Y el deterioro de la biosíntesis de selenoproteína puede ser un factor en la insuficiencia cardíaca congestiva que recuerda a las miocardiopatías dilatadas observadas en caso de déficit de selenio”. De ahí que concluyan diciendo que “la epidemia de insuficiencia cardíaca y aterosclerosis que afecta al mundo moderno puede verse agravada, paradójicamente, por el uso generalizado de las estatinas”. Claro, conciso y contundente.

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