CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 216 / JUNIO / 2018

Estimado Director: soy asiduo lector de la revista y quisiera expresarle a través de este escrito mi gratitud por la publicación, que sigo prácticamente desde su inicio. A raíz de su lectura decidí hace años optar por la Medicina Homeopática y he de decirle, con satisfacción, que tratamientos que la medicina paliativa consideraba crónicos los he solucionado de forma satisfactoria gracias a ella. El caso es que observo cómo a través de los medios informativos se producen cada vez más declaraciones atacando de forma intensa la Homeopatía dando la sensación de tratarse de una gran campaña orquestada para denostarla y conseguir crear un estado de opinión que haga desistir en la idea a gente que tenga intención de acercarse a ella. He leído en la prensa que según la VII Encuesta de Percepción Social de la Ciencia más de la mitad de los españoles confía en los productos homeopáticos; siendo mayor la confianza cuanto mayor es su nivel de estudios lo que parece contradecir determinadas afirmaciones por parte de los mismos medios en las que intenta asociarse su práctica con gente ignorante e ingenua. Como es bien sabido España necesita adaptar sus normas a la legislación europea y por ello el Ministerio de Sanidad ha regulado finalmente, con años de mucho retraso, los medicamentos homeopáticos lo que supone un grave revés para los que se oponen a su práctica y ello nos invita a realizar, entre otras, algunas reflexiones. ¿Olvidan los detractores que la práctica de la Homeopatía y la comercialización de sus productos está legalizada en la Unión Europea? ¿También allí hay tantos ignorantes que la practican? ¿Por qué en algunas de sus críticas asocian la práctica de la Homeopatía con los curanderos a sabiendas de que según dicha encuesta un 76% de españoles no cree en ellos pero la mitad sí confía en los medicamentos homeopáticos? ¿Qué hay de los casi diez mil profesionales médicos que se dedican a la misma? ¿También son unos ignorantes? ¿No se plantean nunca que “sus medicamentos” contienen en general tal cumulo de contraindicaciones y consecuencias perniciosas para la salud que puede hacer que los pacientes busquen otras alternativas desconfiando de los mismos? Yo soy usuario de los productos de dicha disciplina y lo que algunos pretenden es cercenar mi libertad de decisión. De hecho, ¿por qué no está incluida la práctica homeopática en el Sistema Nacional de Salud para que los ciudadanos tengamos la opción de elegirla? Es evidente que la puesta en marcha de la regulación de los medicamentos homeopáticos debilita los argumentos de quienes los critican y abre la posibilidad de que aumenten los pacientes que la requieran pero yo estoy convencido de que sus detractores no van a cesar en su empeño lo que se intuye a través de la cantidad y fiereza de los artículos que van apareciendo en prensa y de los intereses en juego. Quieren que la ciudadanía perciba que no son eficaces y así se observa ya en las opiniones que da mucha gente en las redes y medios informativos. Echo por ello en falta que el sector que la apoya se haga más visible informativamente y eduque del tema homeopático mostrándole al público en general la utilidad, los fundamentos en los que se apoya y los logros obtenidos en una función didáctica necesaria e imprescindible por el bien del paciente y para contrarrestar en alguna medida los ataques que, sin lugar a dudas, seguirán recibiéndose. Lo veo claro e impactante en el blog del doctor De la Rosa: https://homeopatia200anosdevidencia.blogspot.com.es.Muchas gracias.

Jose Valero Ceacero
Enguera (Valencia)

Suponemos que necesitaba usted desahogarse y de ahí que hayamos publicado su carta pero en España no ha cambiado legalmente nada. Lo explicamos de forma amplia en el Editorial del pasado mes en el que ya comentamos que en realidad la orden ministerial aprobada constituye una mera formalidad porque se limitó a requerir a quienes ya comercializan productos homeopáticos de forma “transitoria” que reafirmasen formalmente por escrito su interés en seguir haciéndolo. Lo único que se les pedía era volver a rellenar los formularios que en su día presentaron para saber si había cambiado algo manifestando en ellos -para lo cual se les dio tres meses- quién es el titular del producto -indicando nombre o razón social y domicilio o sede social-, su DNI/NIE o NIF, el nombre del medicamento homeopático, si reivindica indicación terapéutica o lo solicita “sin indicaciones terapéuticas”, cuáles son las condiciones de prescripción y dispensación propuestas, su composición cualitativa y cuantitativa -con declaración completa y detallada de los componentes activos que lleva-, quién lo fabrica y si dispone de certificado de normas de correcta fabricación (GMP), aclarar si alguna de las cepas de origen son “nosodes” -especificando las mismas- y cuál es su forma farmacéutica y vía de administración. Pidiéndose luego con el fin de acortar la tramitación si el medicamento homeopático está ya autorizado en algún país de la Unión Europea y aclarando que basta una única comunicación para todas las diluciones del mismo medicamento homeopático. Eso es todo. Luego se trató de una mera formalidad. Se lo diremos aún más claro: la Homeopatía es legal, solo pueden practicar esta disciplina licenciados en Medicina y sus productos tienen la consideración de medicamentos y de ahí que en España solo puedan recetarlos médicos y venderse en farmacias. Así que el intento de demonizarla, presionar a los médicos para que no la ejerzan y convencer a la gente de que no la use está condenado al fracaso desde el principio. Dejemos pues que los dirigentes de la Organización Médica Colegial (OMC) y quienes se oponen a la Homeopatía sin argumentos serios y sin tener la más mínima idea ni de sus fundamentos ni de su eficacia sigan haciendo el ridículo. Se les da muy bien.

 

 Estimado Director: actualmente es un conocimiento generalizado y ampliamente aceptado el hecho de la patogenia generada por intoxicación de metales pesados así como la terapia usada en tales casos, es decir, la quelación en sus diversas formas: oral e intravenosa. De hecho para detectar su presencia en el organismo y dependiendo del metal de que se trate se utiliza una metodología ya consolidada. Ahora bien, ¿y sobre los disruptores endocrinos, especialmente el bisfenol A? Existen protocolos para su detección y limpieza? ¿Conocen algún centro que trabaje en la medición y eliminación de tales sustancias? Sería de gran ayuda que en interés de los lectores publicasen de hecho referencias de profesionales o clínicas solventes dedicadas a ello así como al análisis de metales pesados y su quelación. Gracias y un saludo.

Francisco Pardo

Sí, sería de gran ayuda tener un directorio sobre eso y sobre las clínicas y médicos que ejercen el más de centenar de disciplinas terapéuticas no convencionales que se ejercen… pero no existe. Y desde luego nosotros no estamos en condiciones de afrontar ese ingente trabajo que requeriría tener a varias personas buscando en Internet para crearlo. Puede que le resulte extraño pero los profesionales de la salud que practican métodos apenas utilizados convencionalmente muy rara vez anuncian lo que hacen, especialmente si son médicos. Y la razón es simple: se les persigue. Y no necesariamente por lo que hacen sino por cualquier otra causa… real o inventada. De la misma manera que en algunas épocas cuando a un adversario político o empresarial se le quería “fastidiar” se ordenaba desde el poder que se le hiciera una inspección de Hacienda. Y le aseguramos que en España se usa hoy la táctica de ordenar inspecciones a los médicos que les resultan molestos a los guardianes de la ortodoxia médica y a la industria. A veces llevándoles a los tribunales con acusaciones falsas porque aunque al final sean absueltos eso les tiene jorobados varios años dada la conocida rapidez y eficacia de nuestros “tribunales de justicia”; sin olvidar que los instigadores se van siempre “de rositas” y sin afrontar gastos ya que lo hacen desde sus puestos institucionales. Dicho esto hay un centro en Madrid especializado en este tipo de cosas; nos referimos a la Fundación Alborada que dirige en Brunete la doctora Pilar Muñoz Calero cuya web es www.fundacion-alborada.org y su número el  91 815 50 74.

 

Sr. Director: creo recordar que según la revista el ajo negro -que tan de moda está en la actualidad- no es en modo alguno más eficaz que el blanco; sin embargo un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) coordinado por Miriam Granado -del departamento de Fisiología- ha publicado un trabajo en Journal of Functional Foods sobre las propiedades cardioprotectoras del ajo negro envejecido según el cual disminuye la contractilidad cardíaca tras un infarto de miocardio; al menos así dicen haberlo constatado en ratas. Asegurando que tiene más polifenoles, ácidos grasos poliinsaturados -como el ácido linolénico- y compuestos azufrados -como la S-alil-cisteína (SAC)- de gran capacidad antioxidante. Los experimentos se llevaron al parecer a cabo mediante la técnica del corazón perfundido que permite valorar la función cardíaca ex vivo y administrar tratamientos directamente en el corazón. Los investigadores afirman que el extracto de ajo negro es un potente vasodilatador de las arterias coronarias y administrarlo antes y después de un infarto previene la disminución de la contractilidad cardíaca inducida por éste; de forma dosis-dependiente pero con solo una dosis de 50 mg/L de extracto. ¿Cuál es su opinión?

Carlos Collazo
(Barcelona)

En primer lugar, ese trabajo se hizo para una empresa –Pharmactive Biotech- y con segmentos de aorta en un sistema de baño de órganos para valorar la reactividad vascular. Y echar esa cantidad de ajo negro lo que aumentó es la liberación de óxido nítrico (NO) -sustancia vasodilatadora- infiriéndose de ello que eso activa mecanismos antiinflamatorios y antioxidantes. Sin embargo los propios investigadores reconocen que la expresión de marcadores inflamatorios y  estrés oxidativo en tejido arterial y cardíaco no sólo no disminuyó sino que aumentó ligeramente. No es pues un trabajo que demuestre nada de lo que se dice. Mire usted, al obtener ajo negro mediante calor tiene lugar la conocida reacción de Maillard que en general da lugar a la disminución de su valor nutritivo, a la alteración de sus características organolépticas -al afectar a sus aminoácidos esenciales y vitaminas (como la K y C)- y a una disminución de la solubilidad y digestibilidad de sus proteínas. Y en algunos casos a la formación de melanoidinas y pirazinas de capacidad mutagénica así como a nitrosaminas. En el caso del ajo además desaparecen la gran mayoría de sus compuestos organosulfurados a excepción del ajoeno. Dando lugar la “reacción de Maillard” a un gran número de productos de glicación avanzada con modificación permanente de los grupos amino de las proteínas que asimismo afecta a lípidos y ácidos nucleicos. Es más, produce en los eritrocitos la hemoglobina HbA1c que caracteriza a los diabéticos. Se ha constatado igualmente que afecta negativamente a las proteínas del cristalino contribuyendo a su opacidad y a la aparición de cataratas. Y altera el colágeno pudiendo contribuir a padecer aterosclerosis, nefropatías y alteraciones vasculares periféricas. Hasta da lugar a alteraciones en la transferrina, la α-1-antitripsina, la α-2-macroglobulina, la apolipoproteína A-I y HaII, el fibrinógeno y la α-1-glicoproteína ácida.6​  En cuanto a la alicina sus propiedades terapéuticas se han constatado solo cuando el ajo crudo se parte y entra el interior en contacto con el oxígeno por lo que aseverar que sus propiedades se mantienen una vez caramelizado no se sostiene ya que la cantidad de la misma disminuye de forma radical. Es verdad que hay otros trabajos en los que asimismo se asevera que el ajo negro tiene mayor actividad antioxidante que el crudo pero son todos experimentos hechos in vitro y extrapolar eso a lo que acaece con su ingesta es cuando menos temerario.

 

Estimado Sr. Campoy: soy fiel lectora de su revista y mi carta es de agradecimiento por la maravillosa dieta que ha creado. Compré su libro hace dos meses, rápidamente me puse a llevar la dieta a cabo y estoy ilusionadísima pues he perdido siete kilos sin ningún esfuerzo. Me encuentro con una gran energía y con gran ánimo para perder los veinte kilos que aún me sobran según mi médico, el cual está sorprendidísimo pues me dijo que no iba a funcionar pero ahora me dice que a a hacer que la siga su esposa que también la necesita. En fin, mil gracias.

Celia Prieto

 Nos congratula que le vaya bien y aunque no explica usted cuánto tiempo lleva con ella inferimos que algo menos de dos meses que es cuando compró el libro. La verdad es que hemos recibido cientos de cartas como la suya que no publicamos porque podría dar una impresión equivocada de autobombo pero la dieta funciona siempre y en todos los casos cuando se hace exactamente como se indica. De hecho el único problema que hoy existe es que desde que salió el libro las frutas y verduras vegetales están ampliamente contaminados por pesticidas peligrosos y algo similar pasa con los productos envasados y precocinados, llenos de aditivos tóxicos y a menudo alergénicos.  Un problema que llega hasta los embutidos y vinos. Es pues conveniente plantearse seriamente ingerir solo o preferentemente alimentos ecológicos frescos de temporada y cercanía. Los productos químicos que se echan hoy a los alimentos -incluidos la carne, el pescado y el marisco- son ya la primera causa de intolerancias y alergias. Y nadie está libre de sufrir ese problema si se ve además obligado a comer a menudo en restaurantes en los que, por desgracia, hay un producto que empieza a estar presente en casi todas las comidas: el peligroso glutamato monosódico que algunos llaman eufemísticamente el “quinto sabor” para justificar que se añada estúpidamente a multitud de comidas.  De hecho hoy no basta evitar los restaurantes asiáticos que tan aficionados son a él ya que los demás han empezado a utilizarlo masivamente. En fin, hemos hablado ampliamente en estos años del problema de los aditivos alimentarios (conservantes, colorantes, aromatizantes, saborizantes, emulsionantes, espesantes o gelificantes) así como de los pesticidas, herbicidas, fungicidas, insecticidas y abonos químicos que llevan. Lo mismo que de los alimentos transgénicos y de los numerosos disruptores endocrinos (sustancias que alteran el sistema hormonal) hoy omnipresentes ya que se encuentran en plaguicidas y biocidas (contienen chlorpyrifos, diazinon, dichlorvos y carbamatos) pero también en envases de plástico (incluidas las botellas), tetrabricks y latas de conserva (contienen ftalatos y BPA). Productos principalmente responsables de la hinchazón abdominal que a menudo se sufre tras ingerirlos durante apenas unos días costando cada vez más recuperarse. Y aclaramos esto porque es la razón de que en los próximos meses vayamos a dar mucha más cobertura a la alimentación como el contenido de este mismo ejemplar de la revista demuestra.

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PORTADA 216
216
Junio 2018
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