CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 223 / FEBRERO / 2019

Estimado Director: le escribo esta breve carta como médico que ama su profesión y la ejerce a diario con vocación, espíritu de sacrificio y -por qué no decirlo- algún que otro patente éxito fácilmente constatable; y lo hago obligado ante la falta de corporativismo y ética profesional que observo en algunos de mis muy honorables colegas. Y es que es triste que en vez de hacer piña haya médicos que malgasten sus energías y tiempo en criticar a los compañeros que usan técnicas naturistas en lugar de intentar ponerse a su altura. El tiempo que dedican a sus insultos e ignorantes críticas lo restan a la investigación, al análisis y al conocimiento –en una palabra- de las nuevas técnicas, de una nueva medicina que día a día avanza y progresa a pasos agigantados. Además solo los torpes y los necios tiran piedras contra su propio tejado. Los enfermos no entienden de hecho que se desprestigie a grupos concretos de médicos y terminan desconfiando de todos con el consiguiente perjuicio -fundamentalmente espiritual- de la profesión en su conjunto. Es algo que me produce asco y pena. Asco por la mediocridad y vulgaridad de tal comportamiento y pena porque en vez de altura de miras y criterios es obvio que la universidad ni siquiera enseñó a algunos a discurrir y entender que la inteligencia exige capacidad de matización y comprensión. Y más vale que los médicos se respeten entre sí porque el espíritu de superación te saca del provincianismo y te acerca al universalismo inteligente de los avances y los descubrimientos. Bien está pues la crítica constructiva pero no la basada en meras descalificaciones gratuitas. Es hora de que los colegas menos formados acudan a congresos, seminarios, ponencias, coloquios y charlas que actualicen sus trasnochados conocimientos. Y que sea en ellos donde planteen las dudas que les surjan. Basta ya de ejercer públicamente de censores y de difamar a colegas solo porque utilizan métodos terapéuticos sobre los que ellos no saben absolutamente nada. ¡Que tengan en cuenta y respeten la ética deontológica!

Dr. José Luis Cidón Madrigal
(Madrid)

Agradecemos sinceramente sus comentarios que, obviamente, compartimos. El problema es que la gran mayoría de sus colegas no se molestaron en abrirse a otros conocimientos y formarse mejor tras acabar la carrera limitándose a acudir a los cursos de «formación continuada» que de forma obscena y lamentable se apropió la industria farmacéutica hace décadas con el injustificable beneplácito de las universidades, los colegios médicos y las autoridades educativas y sanitarias. Y eso es difícil de afrontar hoy por lo que muy probablemente la gente termine buscando cómo solucionar sus problemas de salud fuera del ámbito médico convencional. Especialmente porque el número de negligencias médicas graves -muchas de ellas con resultado de muerte- aumenta sin parar año tras año y los tratamientos convencionales son ya la tercera causa directa de fallecimientos en la sociedad.  

 

Estimado Sr. Campoy: soy médico, llevo 40 años ejerciendo la Homeopatía y otras terapias tradicionales y quiero darle las gracias por la defensa veraz y objetiva que desde su revista están haciendo ante la orquestada campaña de desinformación generalizada contra estas disciplinas -especialmente en los medios audiovisuales- aportando de paso mi granito de arena frente a tantos estereotipos. En primer lugar, ¿cómo puede decirse que «la Homeopatía es una pseudociencia y una pseudoterapia«? Existen más de 6.500 artículos científicos publicados sobre ella, muchos de ellos -como ustedes han resaltado- con «patrón oro». ¿Cuántos estudios científicos hay sin embargo sobre los efectos de las interacciones medicamentosas en los enfermos polimedicados? No creo que haya ninguno y como desde un punto de vista fisiopatológico in vivo sólo es posible estudiar la interacción farmacológica de dos principios activos y la mayoría de las personas mayores y enfermos crónicos están polimedicados cabe concluir que en los hospitales y centros de salud de toda España lo que se está haciendo a diario es «pseudociencia y pseudoterapia». Se alega en segundo lugar que «el medicamento homeopático carece de indicación terapéutica». Pues bien, desde un punto de vista legal es cierto pero no desde el científico porque algunos medicamentos homeopáticos sí han sido estudiados para indicaciones específicas; por ejemplo el Árnica montana en contusiones y traumatismos contusos. Hay pues medicamentos homeopáticos sintomáticos específicos aunque la mayoría sean policrestos, es decir, que pueden utilizarse para muchas indicaciones terapéuticas, algo que un homeópata entrenado sabe diferenciar y por tanto prescribir, atendiendo a la idiosincrasia del paciente y del medicamento. Se dice, en tercer lugar, que acudir a una terapia distinta a la convencional implica una «pérdida de oportunidad terapéutica» para el paciente. Controvertido tema sobre el que se han vertido sin rubor la mayoría de los bulos. Para empezar, que una persona pueda morir por sustituir un medicamento convencional por uno homeopático es un supuesto realmente excepcional y si así acaeciera se trataría de un puntual error -o falta de criterio- médico; algo que por desgracia ocurre asimismo en numerosas ocasiones en la medicina convencional. Es pues un «argumento» que solo busca dividir y desinformar a una opinión pública que no conoce a fondo este asunto. La verdadera «pérdida de oportunidad terapéutica» la sufren en realidad los enfermos que acuden a la medicina convencional. Lo he constatado personalmente y conozco muchos otros casos contados por colegas míos. En cierta ocasión atendí a una persona con insuficiencia renal crónica por lupus sistémico que vino con un catéter puesto; se lo retiramos, le tratamos y se mantuvo libre de diálisis muchos años. En cambio todos los enfermos a los que su nefróloga insertó un catéter estuvieron mucho tiempo en diálisis renal con las complicaciones y sufrimientos que la técnica implica. Además hemos sacado adelante problemas de todo tipo; desde casos de neoplasia intraepitelial cervical de alto grado a displasia de cérvix por papiloma a los que evitamos la colonización del cuello del útero. Como hemos estabilizado y normalizado las transaminasas de pacientes con hepatitis C crónica. Como hemos logrado en casos de hipotiroidismo la normalización funcional de las hormonas tiroideas sin que tener que sufrir los efectos secundarios negativos del Eutirox. En fin, los médicos que utilizamos la Homeopatía sabemos bien que en determinadas ocasiones -especialmente en casos agudos graves- puede ser mejor y más eficaz un fármaco convencional de síntesis y lo usamos; pero no es así siempre. Luego lo inteligente es respetar la Homeopatía y, además, regular adecuadamente las terapias complementarias y alternativas ya que pueden, cuando menos, «sumar» terapéuticamente y mejorar la calidad de vida de los enfermos y, por ende, de la salud pública. Atentamente

Mª José Martínez Albarracín
(Murcia) 

Tiene usted razón. Afortunadamente, como ya hemos explicado en números anteriores,  el intento de demonizar y prohibir la Homeopatía puede darse en España por fracasado. Nadie serio en Europa apoya tamaño disparate.

 

Sr. Director: soy lectora asidua de la revista desde hace casi diez años y le escribo porque mi madre tenía a sus 82 años una salud increíble hasta que hace un año sufrió una angina de pecho y desde entonces no es la misma. No puede caminar porque se cansa y no hablemos ya de subir cuestas. Cuando hablo con ella por teléfono noto una respiración ruidosa que antes no tenía. No fuma ni nunca ha fumado. La adoro y veo que no es la misma persona. Es cierto que tiene su edad pero estaba cañón hasta hace nada. Me gustaría pues saber si existen alternativas al Sintrom. No entiendo por qué se lo recetan a la gente mayor prácticamente por sistema. En más de una ocasión se ha encontrado mal por culpa de la incompatibilidad con otros medicamentos; los toma al tener artrosis y dolor en articulaciones y huesos. Muchas gracias por su atención.

M. Varela 

Hemos pedido en numerosas ocasiones que antes de planteársenos preguntas concretas se compruebe en la sección de Cartas de nuestra web –www.dsalud.com– si ya hemos respondido a la duda que se quiere resolver. Basta pinchar arriba en el apartado de Cartas y volver a hacerlo donde pone Acceso a todas las cartas para llegar a un solo documento con todas las preguntas y respuestas publicadas desde el nº 50 (mayo de 2003). Una vez abierto basta pulsar Control + C y poner la palabra exacta que se busca para que automáticamente -pinchando en Siguiente– vaya a cada una de ellas. Aclarado esto -que cualquiera que maneje un navegador de Internet sabe- vamos a  limitarnos a reproducir lo que ya contamos sobre el asunto en enero de 2018. La ingesta de acenocumarol -el conocido Sintrom de Novartis Farma– exige controles periódicos para ajustar las dosis y la imposibilidad de ingerir fármacos como la aspirina o la warfarina -que en España comercializa Aldo-Union como Aldocumar- al igual que ciertos alimentos -como el alcohol, la coliflor, las espinacas, las acelgas, los espárragos o la carne de hígado- para evitar interacciones. A fin de cuentas todos esos fármacos son anticoagulantes que dificultan la agregación plaquetaria pero no es menos cierto que numerosas personas han muerto de hemorragias -sobre todo cerebrales- en su intento de evitar trombos. Y cabe preguntarse si tiene sentido arriesgarse a morir de una hemorragia cerebral por intentar evitar un infarto. Hemos explicado muchas veces que cuando las arterias se dañan el cuerpo utiliza el colesterol para evitar que uno se desangre; son pues nuestros “parches” internos naturales, necesarios e inevitables. Y por tanto la estrategia adecuada pasa por impedir que aparezca el problema proporcionando los nutrientes que el cuerpo necesita. Y esos están todos en las frutas y verduras. De ahí que la mejor manera de prevenir posibles accidentes cardio y cerebrovasculares sea una dieta vegetariana y/o un tratamiento ortomolecular para asegurarse de que la causa de la fragilidad de las venas y capilares no está en el déficit de algún nutriente; muy especialmente de vitamina C pero también de aminoácidos como la lisina, la prolina, la arginina, la carnitina, la cisteína y la taurina, de minerales como el magnesio, el cobre, el potasio y el calcio, de coenzima Q-10, de inositol, de picnogenoles (un tipo de bioflavonoides), de betacaroteno (provitamina A), de vitaminas D, E y H (biotina) y de algunas del grupo B (especialmente las B1, B2, B3, B5, B6, B9 y B12). En suma, la salud se recupera dando al organismo lo que necesita y no fármacos que le dificulten o impidan desarrollar sus funciones. Dicho esto sepa que hay productos que tienen el mismo efecto de esos anticoagulantes. Es el caso del chocolate negro: produce el mismo efecto que la aspirina y bastan dos cucharaditas diarias de chocolate puro, es decir, hecho con extracto seco de granos de cacao. Se logra ese efecto gracias a su riqueza en bioflavonoides. También el consumo de huevos enteros puede ayudar a reducir el riesgo de accidentes cerebrovasculares y ataques al corazón porque sus proteínas retrasan la coagulación sanguínea y demoran la conversión del fibrinógeno en fibrina, base estructural de los coágulos de sangre. Como igualmente ayuda la ingesta de ácidos grasos esenciales omega 3. En suma, tiene usted alternativas carentes de efectos secundarios. Todo ello sin olvidar que la formación de un trombo puede deberse a alteraciones del flujo sanguíneo por reposo excesivo en cama o a las patologías que presentan flujos en torbellinos (como las estrecheces valvulares); es el caso de la estenosis mitral en la que el flujo en la aurícula se hace más lento y favorece la trombosis. Otra causa de trombosis es padecer daños en el endotelio por traumas físicos, especialmente por fracturas múltiples. Agregaremos que en el endurecimiento arterial -y, consecuentemente, en los problemas cardiovasculares- tiene más influencia el exceso de toxinas, la falta de irrigación sanguínea y el aumento de radicales libres junto al exceso de sodio y la falta de potasio que el exceso de colesterol. Por otra parte, no es cierto que el exceso del llamado “colesterol malo» sea la principal causa de las enfermedades degenerativas y, especialmente, de las cardiovasculares. De hecho insistimos en que es más que discutible que la acumulación de las placas de ateroma que dificultan el paso de la sangre por las arterias –la llamada arterosclerosis- se deba a su exceso en sangre y no a un deterioro crónico del tejido endotelial (el que forma la pared interna de los vasos sanguíneos, linfáticos y del corazón). Terminamos indicando que según el médico alemán Berthold Kern los infartos no los provocaría además la obstrucción de las coronarias pues entre 1930 y 1940 realizó numerosas autopsias y esa hipótesis no se corroboró. Según él son consecuencia de la acidosis metabólica del tejido del ventrículo, problema que afirma puede corregirse por ejemplo con la ingesta de estrofantina, glucósido derivado de la planta africana strophantus gratus. Lo explicamos en detalle en el reportaje que con el título ¿Es realmente la obstrucción coronaria la principal causa de los infartos? se publicó en el nº 148 (lea por cierto la respuesta a la carta que publicamos a continuación). En todo caso puede consultar su situación con el Dr. Taher Abbas (93 456 96 34), cardiólogo experto que pasa consulta en Barcelona.

 

Hola. Hace años conocí a una terapeuta alemana que me habló de las propiedades de la estrofantina para la prevención y tratamiento de las enfermedades coronarias. Me refirió que tuvo contacto con vuestra redacción para informaros sobre esta planta, sus beneficios y experiencia en Alemania y que como consecuencia de este contacto publicasteis un artículo destacado en portada. El caso es que acabo de salir del hospital en el que he estado ingresado por causa de mi 5º infarto y quisiera que a la mayor brevedad posible me facilitaseis contacto con esta terapeuta, información actual sobre la estrofantina y referencias con garantía de dónde conseguirla así como información sobre otros tratamientos que conozcáis y recomendaciones -alimentación, suplementos, terapias, etc.- para mejorar mi estado de salud. Y, si sabéis, algo acerca de la posibilidad de regeneración de las arterias. Espero vuestras prontas noticias. Un fuerte apretón de manos.

Jose Aurelio González 

El reportaje al que usted se refiere es precisamente el que citamos en nuestra respuesta anterior, apareció en el nº 148 con el título ¿Es realmente la obstrucción coronaria la principal causa de los infartos? y en él dimos cuenta -entre otras muchas cosas- de que según el médico alemán Berthold Kern los infartos no los provoca la obstrucción de las coronarias porque entre 1930 y 1940 realizó numerosas autopsias y tal hipótesis no se corroboró. Avalando estudios posteriores su convicción. Su postulado básico es que si las placas de ateroma fueran la causa de los infartos de corazón, ¿por qué no infartan otros órganos cuando las arterias que les alimentan desarrollan también esas placas en sus paredes? Los investigadores David Spain y Victoria Bradess llegarían por su parte -en 1960- a la conclusión de que los bloqueos arteriales son consecuencia y no causa del infarto agudo de miocardio. Sosteniendo que gran parte de los problemas cardiovasculares los provoca la acidificación del organismo y el consiguiente deterioro de las arterias y del músculo cardiaco cuyos tejidos pueden entonces necrosar y terminar infartando. De hecho hay actualmente destacados cardiólogos que postulan que para prevenir un infarto lo que hay que hacer es restablecer el equilibrio del pH en el músculo cardíaco ya que ello impediría el daño tisular. Y eso se consigue tomando de forma regular cardiotónicos a dosis bajas, especialmente un producto de origen natural: la estrofantina. Solo que la estrofantina no puede adquirirse aún en España (y le diremos como dato curioso que aquí la comercializaba en ampollas inyectables como Kombetin -¡en 1938!- los Laboratorios Boehringer).  Ni como medicamento ni como producto homeopático a pesar de que la elaboración de la tintura madre está al alcance de cualquier laboratorio. Se vende en cambio en farmacias centroeuropeas, especialmente en Alemania. Le sugerimos pues que busque en Internet y entre en contacto con alguna. Nosotros no podemos hacer esa labor en su nombre. En cuanto a su interés de entrar en contacto con la terapeuta alemana que nos habría hablado del producto debemos decirle que no sabemos de quién habla. A nosotros nos habló de ella una persona de ese país que vive en España pero no era terapeuta sino empresaria y está ya jubilada. Dicho esto lea la respuesta a la carta precedente.

 

Estimado Sr. Campoy: leo con mucho interés su revista y agradezco la labor tan importante que hacen usted y su equipo informando de otras opciones para tratar enfermedades por profesionales con una visión más integral y menos tóxica. Y por segunda vez solicito su ayuda, en esta ocasión para mi hermana. En noviembre de 2016 le diagnosticaron un lentigo maligno –melanoma in situ– en la mejilla derecha. En aquella ocasión no aceptó la extirpación pero el pasado 25 de octubre de 2018 se lo extirparon citándola para revisión el 6 de febrero de 2019. Sin embargo cuatro días después tuvo que acudir a Urgencias porque se le había infectado la herida. La limpiaron, le hicieron un TAC, la pusieron un tratamiento de antibióticos y la remitieron a Atención Primaria. En diciembre la llamaron de la fundación para citarla, primero en cirugía plástica y después para Oncología. En cirugía plástica nos explicarían que tienen que operarla para ampliar los márgenes de la cicatriz previa, profundizar y limpiar advirtiéndonos de la posibilidad de tener que llegar hasta el vaciado del cuello para prevenir una posible metástasis. Ante un proceso tan agresivo le pregunté a la doctora si no había alguna forma de verificar previamente si la extirpación realizada había dejado la zona bien limpia y sin peligro. Me contestó que podría ser un TAC o un escáner pero que ella no podía ordenarlo por lo que nos remitió a Dermatología. Así que con inseguridad y desconfianza decidimos rechazar la intervención inmediata, aplazar la cita con Oncología y esperar a la revisión de la operación el 6 de febrero antes de solicitar un TAC o un escáner. Mi hermana tiene 74 años y buena salud; lo único que toma es un complejo vitamínico y Ginkgo Biloba. He pensado que tomara Renovén (Bio-Bac). Espero su respuesta ya que confío mucho en lo que puedan aconsejarme sobre este proceso. Le adjunto los informes médicos. Gracias por su atención y reciba un cordial saludo.

Pilar Domenech Roldán 

Aunque no nos lo indica suponemos que a su hermana le extirparon el melanoma mediante la llamada Cirugía de Mohs que se controla microscópicamente y es eficaz en más del 97% de los carcinomas primarios de células basales, en el 94% de los carcinomas de células escamosas y en más del 77% de los melanomas in situ (el caso de su hermana). Al tratarse de un procedimiento controlado micrográficamente permite una eliminación precisa del tejido canceroso. Y no nos consta que haya alternativas verdaderamente eficaces por lo que procede atender a lo que les proponen. Pueden consultar en cualquier caso al Dr. Pérez Olmedo por si entiende que en este caso concreto puede tratarse con Ozonoterapia; tiene su consulta en Pontevedra y el teléfono de su clínica es el 986 10 10 76.

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