CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 229 / SEPTIEMBRE/ 2019

Sr. Director: quisiera como suscriptor de la revista dar las gracias a todo su equipo por el enorme esfuerzo y la exquisita y rigurosa información que nos ofrecen mensualmente. Les escribo porque necesito ayuda para un problema que tiene mi mujer desde hace casi un año en la rodilla derecha. Tiene 58 años, no tiene sobrepeso, no está medicada y toma diariamente quelato de magnesio (1 pastilla), Silicium G5 Siliplant (1 dosis) y desde que apareció el problema también Lyprinol (1 cápsula/día). La rodilla le molesta -especialmente al bajar pendientes- y alguna vez se observa una inflamación en la zona que le impide doblarla completamente. En un centro privado le hicieron pruebas y radiografías y el diagnóstico fue el de Condropatía rotuliana de grado III con Gonartrosis de grado II dependiente fundamentalmente de compartimento femorotibial interno. Signos de Hoffitis cronificada con derrame sinovial«. Le han propuesto un tratamiento regenerativo muy caro y avanzado que en resumen consiste en una intervención mediante aféresis para obtención de células monocitarias, ocho implantes de UGF en la rodilla derecha tras la extracción sanguínea, aplicación de láser intracapsular y 12 sesiones de fisioterapia. En fin, quisiéramos saber si hay productos naturales o alimentos que pueda tomar para mejorar sus síntomas o regenerar el cartílago, si es recomendable la fisioterapia de forma complementaria y si creen que el tratamiento mencionado podría ser útil como último recurso. Gracias anticipadas por su dedicación y reitero mi enhorabuena por la revista.

Carlos O.

Ante todo que su mujer pida una segunda opinión para confirmar el diagnóstico. Se denomina condropatía rotuliana -también llamada condromalacia rotuliana, síndrome fémoro-patelar y síndrome fémoro-rotuliano- al desgaste y/o reblandecimiento del cartílago que existe entre el fémur y la rótula para evitar la fricción entre ellos y se caracteriza porque se siente dolor y se oye como un «chasquido» en la rodilla al flexionarla. Suele haber déficit de vascularización del hueso -la irrigación en la superficie corre a cargo de las arterias periósticas y la del interior de las arterias nutricias que penetran en el hueso dividiéndose en infinidad de delgadas ramificaciones- y si es de grado 3 es que están alteradas las capas más profundas del cartílago aunque sin afectar aún al hueso subcondral. Lo normal es tratarlo con masajes, ultrasonidos, punción seca, radiofrecuencias, estiramientos musculares, fortalecimiento de cuádriceps y ejercicios propioceptivos de rodilla no habiendo fármaco alguno que ayude a regenerar el cartílago aunque sí existen productos que ayudan a frenar el desgaste como el sulfato de glucosamina o condroitina, el cartílago de tiburón, el colágeno y el ácido hialurónico (este último mejor mediante infiltraciones). Y en efecto, se usan asimismo factores de crecimiento. En casos así hay que olvidarse del deporte y no correr ni montar en bicicleta siendo lo mejor caminar a paso moderado, la  natación y el Pilates. Hay que evitar los traumatismos y movimientos repetidos que compriman el cartílago o contribuyan a  desalinear  la rodilla y la posición de la rótula. Pero ante todo hay que asegurarse de que el diagnóstico es correcto porque  una resonancia magnética corriente solo detecta el problema si la lesión está avanzada salvo que sea de alto campo y al menos 3 Teslas o se someta a un TAC tras inyectar en la articulación un contraste. Sin embargo aún así la confirmación suele requerir una artroscopia directa; a veces requiriéndose valorar la calidad del cartílago  para ver si es deficitario en colágeno o hay alteraciones en la matriz extracelular. Los médicos suelen aliviar el dolor con analgésicos -tanto orales como intraarticulares- y antiinflamatorios no esteroideos pero son solo paliativos. Y cuando no hay mas remedio se procede a intervenir quirúrgicamente. Ahora bien, le dicen que sufre asimismo artrosis de rodilla de grado 2 (a eso se llama Gonartrosis); es decir, fisuras y degeneración del cartílago que dificultan aún más la flexión de la rodilla y pueden terminar llevando a la aparición de quistes óseos, inflamación y deformación. Y por si fuera poco añaden que sufre «signos de Hoffitis cronificada con derrame sinovial»; pues bien,  hoffitis es una forma coloquial de referirse a la Enfermedad de Hoffa -asimismo llamada Síndrome de Hoffa-Kastert y Síndrome de la almohadilla grasa infrarrotuliana– para definir la inflamación crónica que cursa con dolor de la zona grasa situada bajo la rótula detrás del tendón rotuliano. Dicho esto nos parece correcto que su mujer ingiera quelato de magnesio, silicio y Lyprinol (éste contiene, como en su día explicamos, altos niveles de ácidos grasos omega-3 EPA y DHA, diez tipos de esteroles marinos, una treintena de ácidos grasos saturados y monoinsaturados y seis ácidos grasos poliinsaturados omega-3 eicosatetraenoicos (ETA) que han demostrado una potente actividad antiinflamatoria y antiartrítica; de hecho el Lyprinol inhibe las vías metabólicas responsables de la inflamación LOX (lipooxigenasa) y COX (ciclooxigenasa) sin provocar efectos secundarios. Y por lo que a la propuesta de hacerle «ocho implantes de UGF» se refiere -es decir, de un Ultraconcentrado de Factores de Crecimiento– nos parece bien ya que estimula la regeneración tisular -incluida la del cartílago articular que está formado de condrocitos- si bien lo más eficaz para reparar éste es la implantación de condrocitos autólogos o, en su defecto, el uso de células madre mesenquimales que, inyectadas directamente en la zona, se conviertan en  condrocitos. Hay centros en España que ya utilizan ambas posibilidades.

 

 

Sr. Director: felicidades por el artículo sobre el aceite de oliva. Es inaudito que esté constatado que su consumo habitual aumente en sangre la cantidad de apolipoproteínas A-IV evitando la inflamación, la agregación plaquetaria y la formación de coágulos que obstruyan las arterias y nadie más se haga eco de una noticia tan impactante; máxime cuando según agregan ustedes previene el envejecimiento y la hipertensión arterial. Llevo más de 20 años leyéndoles y siguen impresionándome. Se adelantan siempre a lo que publican los demás. Hace unos días vi decir en televisión -salió en casi todas la cadenas- que el trasplante fecal mejora el estado de salud de las ratas enfermas y las rejuvenece y me acordé de que cuando ustedes hablaron de las posibilidades de esa terapia algunos conocidos médicos hicieron comentarios jocosos sobre lo que publicaron. Se rieron de ella en varios medios de comunicación. Es más, se sigue burlando de esa terapia la Organización Médica Colegial que la califica de «pseudoterapia». ¡Vaya linces! En fin,  quisiera aprovechar para hacerles una pregunta muy corta: ¿es verdad que la ingesta habitual de cúrcuma también reduce el riesgo de sufrir un infarto?

Carlos Ferreras
(Cáceres)

 Es cierto: está constatado por varios trabajos. Entre otros por el efectuado por un equipo de investigadores de la Universidad de Chiang Mai (Tailandia) dirigido por Wanwarang Wongcharo que se publicó en American Journal of Cardiology; según se explica en él la curcumina -el pigmento amarillo de la cúrcuma- reduce el riesgo de infarto. Al menos así lo infirieron tras valorar los casos de 121 personas a las que se instaló un bypass coronario entre 2009 y 2011. Resulta que parte de ellos tomó luego cápsulas de curcumina de un gramo cuatro veces al día durante ocho días -desde tres días antes hasta cinco días después de la intervención- y los demás un placebo constatándose después que sólo el 13% de quienes tomaron curcumina sufrieron con el tiempo un infarto mientras éste afectó al 30% de los que no lo tomaron. Tras valorar algunas diferencias previas a la cirugía Wongcharoen y sus colegas coligieron que tomar curcumina reduce en un 65% las posibilidades de sufrir un ataque al corazón. Probablemente por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Se trata de una especia muy apreciada de cuyas posibilidades terapéuticas afortunadamente se ha hablado mucho a diferencia de lo que pasa con otra no menos importante como es el azafrán y de ahí que vayamos a ocuparnos de ella en breve. En cuanto a la noticia sobre el trasplante fecal de la que habla nos hacemos eco de ella en este mismo número aunque solo corrobora parte de lo que ya dijimos en el reportaje que con el título Sorprendente técnica de constatada eficacia: el Trasplante fecal apareció en el nº 180. Y es que es una técnica terapéutica que ha demostrado ser eficaz para tratar infecciones intestinales complicadas -incluso en casos de Clostridium difficile, bacteria resistente a los antibióticos- así como en todas las enfermedades inflamatorias intestinales -colitis ulcerosa, Enfermedad de Crohn, etc.-, fatiga crónica y varias de las denominadas “enfermedades autoinmunes”; parece ser útil incluso en las patologías alérgicas, el asma, la diabetes tipo II, la artritis y el Síndrome Metabólico. De hecho ya hay en el mundo varias empresas que ofrecen productos fecales estandarizados que evitan tener que localizar a un donante sano al tiempo que se simplifica el engorro de tener que preparar una pasta viable a partir de heces frescas.

Estas cartas aparecen en
DSALUD 229
229
Septiembre 2019
Ver número
Última revista
Último número Diciembre 2021 de la revista mensual Discovery DSalud
254 | Diciembre 2021
Cartas al director Editorial Ver número