CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 232 / DICIEMBRE/ 2019

Hola. Tengo 37 años, trabajo como enfermera y he comprobado que en la web de la doctora Odile Fernández se dice que «el huevo es la mejor fuente dietética de colina, nutriente esencial para el desarrollo y normal funcionamiento de nuestro organismo que normalmente no sintetizamos en cantidad suficiente y por ello tenemos que obtenerlo de los alimentos. La deficiencia de colina se traduce en deterioro hepático, problemas de crecimiento, infertilidad, hipertensión, cáncer y pérdida de memoria, entre otros síntomas. Ahora bien, la colina tiene un problema: se transforma en el intestino de las personas que comen carne por medio de una bacteria en Trimetilamina, una sustancia tóxica que puede incrementar el riesgo de cáncer de próstata, ictus y muerte prematura». Es decir, que según ella comer a la vez huevo -rico en colina- y carne puede producir Trimetilamina aumentando ello el riesgo de cáncer, ictus y otras patologías. Luego tomar un suplemento de bitartrato de colina durante el embarazo y a la vez carne sería igualmente contraproducente. Su afirmación la confirmé posteriormente en la web El Médico Interactivo según la cual se ha publicado recientemente en Circulation una investigación de la Asociación Americana del Corazón que dice que «el consumo excesivo de colina aumenta los niveles de un compuesto producido por bacterias llamado N-óxido de trimetilamina (TMAO) y la tendencia de las plaquetas a agruparse y formar coágulos». Añadiendo luego que «numerosos trabajos han demostrado que los niveles sanguíneos más altos de TMAO se asocian con un mayor riesgo de enfermedad cardiaca, incluyendo ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares en los seres humanos» así como que «análisis recientes demostraron que la alimentación de los animales suplementada con colina también eleva su riesgo de coagulación»; se constató en un trabajo con 18 voluntarios -ocho veganos y diez omnívoros- sin enfermedad cardiaca o factores de riesgo importantes con una media de 46 años -el 40% hombres- que tomaron dos veces al día durante dos meses suplementos de 500 miligramos de bitartrato de colina con lo que la ingesta diaria promedio fue de 302 miligramos al día. «Los investigadores hallaron que los niveles sanguíneos de TMAO aumentaron más de diez veces después de 1 y 2 meses de suplementación de colina tanto en vegetarianos como veganos y omnívoros. La tendencia de las plaquetas a formar coágulos en una prueba de laboratorio subió con la suplementación de colina. La capacidad de los niveles elevados de TMAO de promover la formación de coágulos se redujo cuando los sujetos también tomaron diariamente ácido acetil salicílico infantil (81 mg/día). De ahí que el autor principal del estudio, Stanley L. Hazen, presidente de Medicina Celular y Molecular y jefe de sección de Cardiología Preventiva y Rehabilitación de la Clínica Cleveland de Ohio (EEUU), añada: “Los alimentos que aumentan el TMAO pueden elevar el riesgo de coágulos y eventos trombóticos así que a menos que su médico se lo prescriba evite los suplementos con colina. Una dieta mediterránea o vegetariana ayuda en cambio a reducir el TMAO”. En fin, ¿creen ustedes que es realmente contraproducente tomar suplementos de bitartrato de colina? Lo pregunto porque hay muchos médicos naturistas que para la pérdida de memoria sugieren ingerir -entre otras cosas- un complejo de vitaminas del grupo B y colina. ¿Cuál es pues la cantidad de colina aceptable? ¿Es verdad, como dice la doctora Odile, que hay que evitar la combinación de carne y huevos -por la yema- ya que ello a lugar a Trimetilamina? Espero que me puedan aclarar todo esto.

Estrella Jurado Mora

Nos hemos permitido resumir su carta dejando lo esencial ya que era muy extensa. Mire, la colina es una vitamina del grupo B que aporta integridad estructural e interviene en la señalización celular siendo vital en la síntesis de fosfolípidos y lipoproteínas plasmáticas. Interviene además en la señalización celular, es importante en la síntesis del neurotransmisor acetilcolina y su forma oxidada -la trimetilglicina o betaína- actúa como donador de metilos en el ciclo de la metionina. Y está constatado que su déficit puede causar disfunciones hepáticas -hígado graso, esteatohepatitis no alcohólica y tumores incluidos-, hipertensión, distrés respiratorio, problemas cognitivos, circulatorios y cardiovasculares, cánceres colorrectal y de mama e infertilidad. Cabe añadir que en las plantas y animales está presente como colina libre, fosfocolina, glicerofosfocolina, fosfatidilcolina y esfingomielina y se encuentra en gran cantidad en el hígado de vaca -en 100 gramos de alimento hay 400 mg, en el bacalao (290 mg) y en el huevo (250 mg) -muy especialmente en la yema- así como -en cantidad más moderada- en la soja, el tofu, la carne roja, los frutos secos, las legumbres, los cereales integrales, las semillas de quinoa, lino y mijo, las coles, las espinacas, el ajo, la cebolla, la lechuga, el puerro, el apio, el pimiento, la remolacha, las zanahorias, las berenjenas, las espinacas e, incluso, en frutas como las naranjas, los plátanos, los pomelos, las manzanas y las fresas además de en la jalea real, la levadura de cerveza y otros alimentos por lo que es muy raro su déficit. En cuanto a la necesidad diaria de colina se calcula en 550 mg en el caso de los hombres y de 425 mg en el de las mujeres (algo más durante el embarazo y lactancia). Por lo que se refiere a su exceso puede bajar ligeramente la tensión y producir aumento de salivación, sudoración, vómitos, mareos, desmayos, adenomas de colon y hasta cáncer de mama pero eso se ha constatado en dosis de al menos ¡7.500 miligramos diarios! Algo que además puede detectarse fácilmente porque el aliento y el propio cuerpo huelen a «pescado» al degradar la flora intestinal bacteriana el exceso transformándolo en trimetilamina y dimetilamina (salvo si se ingiere en forma de fosfatidilcolina porque ésta no se metaboliza en trimetilamina). Ahora bien, el problema solo acaece por consumo de suplementos ya que mediante la ingesta de alimentos es casi imposible. ¿Y qué procede hacer si se requiere más colina? Pues si no queremos comer hígado de vaca -salvo que sea de vacas bien tratadas y no intoxicadas, algo no fácil de saber- o lenguado la alternativa es ingerir huevos ecológicos de gallinas camperas convenientemente tratadas y alimentadas. En general pesan entre 53 y 73 gramos y contienen 250 mg por cada 100 gramos (la yema sola 680 mg). Es decir, que si ingerimos huevos medianos de unos 60 gramos (150 mg pues de colina) para que nos intoxiquemos obteniendo 7.500 miligramos habría que comerse CINCUENTA huevos diarios. Nuestra sugerencia pues es que si se debe tomar colina por posible déficit se ingiera solo la yema de tres huevos diarios si se es mujer y de cuatro si se es varón; y solo durante dos o tres semanas. Dicho esto combinar carne y huevos de forma esporádica no representa el más mínimo problema. Otra cosa es que se haga a diario porque como norma no deberíamos mezclar ni proteínas ni carbohidratos de distintas fuentes en una misma comida; lo mejor es combinarlas con vegetales. Terminamos indicando que los problemas con la ingesta de colina suelen aparecer cuando se toma en forma de bitartrato de colina que no es sino colina unida al ácido tartárico para hacerlo más biodisponible y, sin embargo, es la forma en que mayoritariamente se comercializa.

 

 

Estimado Director: hace tres meses empecé a hacer La Dieta Definitiva porque aunque solo tengo 46 años y mido 1,74 me había puesto en los 88 kilos. No es que comiera mucho pero hace un año tuve problemas en el trabajo y la ansiedad me llevó a salir a menudo tomándome casi a diario tres o cuatro cervecitas con unos pinchos. En fin, cinco meses después me di «cuenta» -es curioso pero me miraba en el espejo y no me veía gordo- y decidí adelgazar. Fui a un endocrino, me hizo analíticas y me dijo que tardaría al menos año y medio en volver a los 72 kilos. Sin embargo, dos meses y medio después de seguir sus indicaciones había perdido solo cuatro kilos y estaba siempre cansado y malhumorado. Fue entonces cuando un amigo biólogo me habló de su dieta -y de la revista que no la conocía-, leí su libro, empecé a hacerla con 84 kilos y hoy, exactamente tres meses después, peso ya 72. Objetivo cumplido pues. Doce kilos en tres meses. Mis más sinceras gracias por tan fantástica obra ya que no he pasado hambre, no he tenido ansiedad en ningún momento y me encuentro mejor que nunca. De hecho le escribo solo para decírselo y que otros lectores sepan hasta qué punto funciona. Bueno, para eso y para decirle que fui al endocrino que me trató sin éxito y al verme le expliqué lo que había hecho y su único comentario fue que probablemente tendría déficits nutricionales. Así que me mandó unas analíticas y los resultados me los acaban de dar: ¡son inmejorables! ¿Y sabe lo que me dijo al verlos? Que había que esperar porque los problemas pueden aparecer más tarde. Es decir, que en lugar de admitir que hay métodos que funcionan mejor que lo que él propone se cerró en banda y se agarró a sus creencias. De hecho me dijo que no se creía que no hubiera tomado además algún fármaco. Me molestó tanto su actitud que terminé diciéndole que, en efecto, había tomado a diario un «medicamento» natural: ¡huevos! Y su respuesta fue, simplemente, que suben mucho el colesterol. Me enfadé, me fui y me he puesto sin más a escribir esta carta. Gracias de nuevo y felicidades por la revista.

Antonio Rodríguez
(Madrid)

Le agradecemos sinceramente su carta que publicamos sin más comentarios que este: ingerir huevos no aumenta en sangre el nivel de colesterol. Lo han constatado numerosos estudios, entre ellos uno elaborado por Alberto Soriano Maldonado en la Universidad de Granada según el cual «la ingesta de hasta siete huevos por semana no se asocia a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares«. Su trabajo se desarrolló en el ámbito del estudio europeo Helena en el que participaron nueve países y se publicó en Nutrición Hospitalaria. Es más, el consumo diario de huevos enteros puede ayudar a reducir el riesgo de accidentes cerebrovasculares y ataques al corazón porque sus proteínas retrasan la coagulación sanguínea y demoran la conversión del fibrinógeno en fibrina, base estructural de los coágulos de sangre. De hecho hemos explicado ya varias veces que a las personas con grandes quemaduras se les llega a dar en las unidades de quemados ¡hasta 40 huevos diarios! sin que les suba el nivel de colesterol en sangre. Solo hay una excepción: los huevos fritos; éstos aumentan en sangre el nivel de triglicéridos -y ése sí es un parámetro negativo- y las moléculas “cis” del mismo se convierten por el exceso de temperatura en “trans”, grasas que no metaboliza bien el organismo. Es pues falsa la creencia de que el exceso de colesterol provoca problemas cardiovasculares como ya hemos explicado hasta la saciedad. El colesterol –incluido el llamado “malo”- es absolutamente necesario para la vida y nada indica que un nivel alto en sangre sea perjudicial por mucho que lo reiteren machaconamente los vendedores de estatinas y sus testaferros. Invitamos a leer en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que con los títulos La injustificable demonización del colesterol, ¿Causan las estatinas recetadas para bajar el colesterol las enfermedades neurodegenerativas?, Las estatinas, además de peligrosas, no sirven para prevenir patologías. Dr. Dwight Lundell: “Las patologías cardiacas no las provoca el colesterol sino la inflamación arterial”, No está demostrado que un nivel alto de colesterol sea negativo para la salud y El colesterol elevado ¡reduce el riesgo de muerte por enfermedad! aparecieron en los números 90, 91, 131,150, 169 y 191 respectivamente.

 

 

Soy lector asiduo y les animo a seguir en su magnífica labor divulgativa. Les escribo porque me sorprende la notable contradicción entre lo publicado en el nº 231 y lo que apareció en el 151 donde se presenta la glicina como promotora de cáncer. Les agradecería una aclaración al respecto. Saludos y gracias.

Joaquín Alpuente

En el nº 151 publicamos una noticia en la que dimos a conocer que tras analizar en 60 líneas celulares de cáncer más de 200 metabolitos un equipo de la Universidad de Harvard en Boston (EEUU) dirigido por Vamsi Mootha había publicado en Science un trabajo según el cual las células tumorales que proliferan rápidamente consumen mucha glicina mientras que las que lo hacen lentamente lo expulsan infiriendo esos investigadores de ello que la glicina está pues relacionada con la velocidad de la división celular en casos de cáncer. De hecho observaron qué ocurría en las células cancerosas a las que se priva de glicina -bien eliminando el aminoácido del medio de cultivo, bien bloqueando las enzimas implicadas en su metabolismo- y el resultado fue idéntico: las células que se dividían rápidamente redujeron su velocidad de proliferación mientras que las que se multiplicaban despacio siguieron al mismo ritmo. A continuación analizaron cerca de 1.500 enzimas y observaron que las que son necesarias en la mitocondria para la biosíntesis de la glicina están entre las más relacionadas con el ritmo de división celular. Y por último recopilaron datos de los estudios sobre cáncer de mama publicados en los últimos 25 años y descubrieron que entre las de peor pronóstico esas enzimas estaban más expresadas. Pues bien, el Dr. Enrique Meléndez-Hevia conoce esos trabajos pero aclara que se trata de cultivos de células aisladas in vitro y se trata de un buen modelo experimental para estudiar su metabolismo pero no el desarrollo del cáncer porque no tiene sus dos características principales: invasividad y agresividad; además in vitro las células malignas no se tienen que enfrentar a las del sistema inmune. En vivo la glicina promueve la síntesis de colágeno y éste dificulta la proliferación de las células cancerosas. Todas las células -sanas y tumorales- precisan de glicina y unidad monocarbonada para fabricar ácidos nucleicos y crecer y para eso es imprescindible un aminoácido: la serina. Y lo que consumen preferentemente las células cancerosas es este precursor de la glicina como demostró un equipo coordinado por el doctor Labuschagne en un trabajo que se publicó en 2014 en Cell Reports con el título Serine, but not glycine, supports one-carbon metabolism and proliferation of cancer cells (La serina y no la glicina apoya el metabolismo de la unidad monocarbonada y la proliferación de células cancerosas). Suplementar la dieta con glicina refuerza las barreras de colágeno de los tejidos haciendo más difícil la invasividad de las células cancerosas y la metástasis.

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