CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 233 / ENERO/ 2020

Estimado Director: me gustaría compartir con sus lectores algunas de las reflexiones que hago habitualmente en mi blog (https://con-sentimiento-informado.blogspot.com) y que no replico exactamente para evitar que al estar en Internet los buscadores automáticos puedan considerarlo erróneamente plagio. Le escribo porque vengo observando en las últimas décadas cómo los medios de comunicación y los periodistas “freelance” se están poniendo sin disimulo a las órdenes del poder político y económico mientras que quienes no se pliegan o se muestran críticos son ya hasta amenazados. Las propias redacciones de los grandes medios se autocensuran por miedo y prudencia sabedores de que los lectores, radiooyentes y televidentes no son ya quienes deben ser satisfechos sino quienes les dan de comer a ellos. Los ciudadanos no tienen ya interés económico para los medios de comunicación que de hecho pueden sobrevivir sin que les compren sus diarios -impresos o digitales- o vean u oigan sus informativos. Los medios de comunicación forman parte hoy del Catálogo del Centro Nacional de Protección de las Infraestructuras Críticas que parece no solo proteger la funcionalidad y dependencia de los medios sino también sus contenidos. Los medios de comunicación y las redes sociales actúan hoy en perfecta simbiosis con el poder político para controlarnos y adoctrinarnos sobre todo tipo de asuntos. Están tan corrompidos como los científicos, especialmente quienes trabajan en el ámbito de la salud. Gran parte de los periodistas y los científicos han perdido la integridad, la honestidad y la ética. Es más, ocurre otro tanto con los jueces y magistrados de todo el mundo. Y le aseguro que hay millones de españoles que piensan lo mismo. «Guerra es Paz”, “Libertad es Esclavitud” e “Ignorancia es Fuerza» eran los lemas del partido que gobernaba el estado totalitario que George Orwell describe en su famosa novela 1984. Pues bien, si Orwell levantara la cabeza y leyese Maldita.es o el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC) añadiría un nuevo lema: «La propaganda es la única información veraz». La mayor parte de la población lo ignora pero Maldita.es pertenece a FactCheckEU y a The International Fact-Checking Network que es una sección de Poynter Institute, entidad que se dedica a promover la censura porque le tienen pánico a la libertad de información. Lo mismo que en el ámbito de la salud les pasa a los miembros de la Organización Médica Colegial (OMC) y a los de la Asociación para proteger al enfermo de terapias pseudocientíficas (APEPT). En cuanto a quiénes están detrás de tales iniciativas voy a citar a tres grupos: Google News Initiative, la Open Society Foundations de George Soros y la Tides Foundation. Iniciativas que en España «apoyan» Facebook y La Sexta. Se entiende así por qué los españoles se fían cada vez menos de los medios de comunicación y los consideran no fiables. Hace ya 12 años que Transparency International publicó un informe según el cual el 44% de los ciudadanos los consideran corruptos. En cuanto a la corrupción en el ámbito científico ustedes han hecho multitud de denuncias en estos años pero es que ya lo hizo Pierre Flourens (1794-1867) -Secretario Perpetuo de la Académie des Sciences de Francia durante treinta años- en un esclarecedor libro titulado Examen del libro de Darwin sobre el origen de las especies y más recientemente el físico estadounidense Alan Sokal  junto al también físico belga Jean Bricmont en su obra Imposturas intelectuales (1997) en el que se explica de forma detallada cómo cualquier mentira se puede disfrazar de ciencia mediante pseudonoticias, pseudoinformes científicos y pseudonormas legales (lo explico ampliamente en mi blog). Pues bien, el esperpento en este ámbito en España ha llegado al culmen con el pseudocomunicado que en diciembre ha emitido la autodenominada y desconocida Asociación Española de Comunicación Científica que, falazmente, ha “alertado” a la sociedad de que en nuestro país se está limitando el derecho a la información porque se está llevando a los tribunales “a quienes informan sobre pseudociencias”. Es decir, ¡consideran un atentado a la libertad de expresión e información que los organismos y personas que se consideran injuriadas, calumniadas y difamadas acudan a los tribunales de justicia! Realmente esperpéntico. Se trata de una auténtica burla a la inteligencia. ¿Y quiénes están detrás de tan lamentable tergiversación? Pues hablamos de una asociación que dice pertenecer a la World Federation of Science Journalists y a la European Union of Science Journalists’ Associations -organizaciones que ocultan quiénes las financian- y afirman además contar como socios colaboradores a PharmaMar, el Instituto Roche y Merck Sharp & Dohme (MSD) además de a Repsol y la Obra Social la Caixa. Agregaré que entre sus socios están también Álvaro Bayón Medrano -conocido difamador en redes sociales y medios de comunicación que a pesar de no tener formación sanitaria alguna se hace pasar por experto en los “peligros” de la Fitoterapia-, Ignacio Fernández Bayo -periodista que dirige una empresa de “comunicación científica”-, Fernando Frías Sánchez -abogado y militante pseudoescéptico promotor de la idea de que el consentimiento informado de los pacientes y la libertad de elección son falacias que hay que suprimir “por su bien”-, J. M. Mulet -profesor de Biotecnología conocido por su defensa de los transgénicos y pesticidas y detractor del uso de plantas medicinales que se dedica insultar y acosar a quienes practican las terapias naturales a pesar de que carece de formación sanitaria-, Rocío Pérez – coordinadora de Maldita Ciencia (maldita.es)- y Angela Bernardo -redactora en Civio, institución de trinchera de George Soros-. En fin, todo indica que los pseudoescépticos se han puesto muy nerviosos al comprobar que sus mentiras, calumnias, injurias y difamaciones están siendo por fin llevadas a los tribunales y corren el riesgo de ir a la cárcel así que han optado por hacerse pasar por víctimas de las verdaderas víctimas. Patético.

Luis de Miguel Ortega

Le agradecemos sinceramente su carta que entendemos no requiere comentario alguno por nuestra parte.

 

 

Estimado Sr. Campoy: he leído la entrevista que hicieron ustedes al Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular Enrique Meléndez-Hevia en la que éste explica que la glicina promueve la síntesis de colágeno y es eficaz en enfermedades degenerativas como la artrosis, la artritis, la osteopenia y la osteoporosis. En ella afirma además que nuestro cuerpo necesita a diario 2,5 gramos de glicina para obtener proteínas y otros 12 para fabricar colágeno y que como solo es capaz de sintetizar y obtener con los alimentos entre 4,5 y 6 debemos ingerir el resto en forma de suplemento. Pues bien, les escribo porque padezco hiperuricemia y gota y necesito saber si la ingesta de tanta glicina no me afectará negativamente si finalmente me animo a tomarla. Dice mi médico que el ácido úrico se acumula en el organismo cuando uno ingiere demasiados alimentos ricos en purinas y que si no se elimina del cuerpo puede provocar la destrucción de cartílagos y huesos. Sé por la respuesta a otra carta que en su momento publicaron ustedes que son ricos en purinas la levadura de cerveza, los mariscos, las carnes rojas -en especial los extractos de carnes, los sesos, las mollejas y el hígado-, pescados como las anchoas, las sardinas, los arenques y la caballa, los espárragos, la coliflor, las legumbres, las setas, los champiñones y las espinacas así como todos los alimentos ricos en fructosa -el azúcar blanco, los zumos de frutas (tanto naturales como industriales), los refrescos azucarados (incluidas las colas y gaseosas), los productos azucarados en conserva y precocinados y los hidratos de carbono refinados (pasteles, tartas, dulces, bollería y helados incluidos)-. Además aconsejaban ustedes no ingerir leche –es inflamatoria- ni huevos -contienen ácido araquidónico- y descartar también los pimientos, berenjenas, patatas y tomates porque contienen solanina, sustancia capaz de producir reacciones alérgicas y empeorar los casos de enfermedad articular. Y para bajar el nivel de ácido úrico proponían ingerir coles, sésamo, alfalfa, germen de trigo y, sobre todo, alimentos ricos en apigenina (apio, ajo, cebolla, perejil, manzanilla y tomillo) añadiendo que sería asimismo útil la ingesta de enzimas proteolíticas, bioflavonoides, selenio, vitaminas A, B2, B3, B9, C y E, zinc, cobre, manganeso, SOD (superóxido dismutasa), sulfato de glucosamina y sulfato de condroitina. Como pueden ver sigo su revista -he transcrito casi textualmente lo que dijeron- y me fío de sus consejos. ¿Y por qué pregunto si un exceso de glicina puede perjudicarme teniendo hiperuricemia y gota? Pues porque otros expertos alegan que el simple exceso de proteínas puede provocar gota aunque se trate de alimentos no ricos en purinas. Les agradeceré me respondan en la revista cuando puedan. Sin más se despide agradecida por su trabajo.

Catalina Monsálvez
(Buenos Aires) 

A nuestro juicio la hiperuricemia -y la gota- aparece básicamente cuando el organismo está intoxicado y acidificado y sufre déficits de oxígeno y nutrientes proteicos. El Dr. Enrique Meléndez-Hevia entiende por su parte que la principal causa de hiperuricemia -y de la gota- es la degradación de las bases púricas de los ácidos nucleicos. Según afirma cuando en la dieta no ingerimos suficientes proteínas -luego su exceso no produciría el problema- el metabolismo degrada las del cuerpo para abastecerse de los aminoácidos que precisa usando principalmente las proteínas de los músculos. Al degradar los componentes musculares también se degradan sus ácidos nucleicos cuyas bases púricas originan el ácido úrico. A su juicio pues el exceso de ácido úrico es una clara señal de que se consumen a diario menos proteínas de las necesarias y la mejor manera de bajar el nivel es aumentar su ingesta. Y asegura que si a la ingesta de suficientes proteínas se añade cada día la cantidad que recomienda de glicina la hiperuricemia y la gota desaparecen. No basta pues ingerir solo glicina, se necesitan también suficientes proteínas porque de no hacerse así el organismo usará gran parte de ella para fabricar otros aminoácidos y no se logrará el efecto deseado. Según nos ha asegurado nunca se ha producido un caso de hiperuricemia entre los miles de pacientes que ha tratado con glicina y añade que quienes padecían esa dolencia la resolvieron con su tratamiento.

 

 

Sr. Director: mi ginecólogo me ha recomendado un medicamento llamado Vyleesi para aumentar mi deseo sexual ya que no me apetece hacer el amor desde hace algún tiempo. La verdad es que tengo 55 años y estoy razonablemente sana y delgada pero no me excito ni lubrico como antes. No me parecía un problema porque además llevo 30 años casada, mi marido no está precisamente en forma y no me atrae físicamente como antes. Lo que pasa es que estoy con la menopausia, mis hormonas andan «desatadas» y el médico me dice que activar el deseo sexual puede ayudar a equilibrarme y disminuir la angustia (algo que por cierto no le he dicho tener). Como no conocía el producto he mirado en Internet  -he visto que lo llaman la Viagra femenina- y se afirma que es un medicamento seguro y efectivo. Al parecer es una hormona sintética que dicen desinhibe y aumenta la excitación neuronal en quienes sufren -¿mi caso?- el llamado Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo (HSDD por sus siglas en inglés). Se trata de una inyección que hay que ponerse 45 minutos antes de la actividad sexual y la única preocupación que hay que tener es no ponerse más de una dosis al día y no inyectárselo más de 8 veces al mes. ¿Que opinan ustedes sobre ello? Atentamente,

Paloma Bermúdez
(Valencia)

Hay dos medicamentos que se comercializan para esa patología inventada e inexistente que dicen sufren muchas mujeres premenopáusicas; uno es Vyleesi (cuyo principio activo es la bremelanotida) y el otro Addyi (su principio activo es la flibanserina). El primero se autoadministra mediante una inyección y el segundo se trata de una tableta que se ingiere a diario antes de acostarse. Y vamos a decir claramente dos cosas de ambos «fármacos»: la inmensa mayoría de los médicos que han aprobado su uso tenían claros conflictos de interés y su supuesta eficacia es inexistente. Como muestra un ejemplo: en uno de los ensayos solo el 25% de las mujeres que tomaron Vyleesi aseguraron que les había aumentado el deseo sexual pero es que lo mismo dijo el 17% de las que se tomaron el placebo. Y lo que eso indica es lisa y llanamente que no funciona y no que hay una diferencia significativa positiva como los manipuladores de turno pretenden hacer creer a las personas más ingenuas y desinformadas. De hecho la propia FDA admite que disminuyó el nivel de «angustia» uno o dos puntos en el 35% de quienes la tomaron cuando lo mismo dijo el 31% de las que tomaron placebo. Y a pesar de que se dice que carece de efectos secundarios muchas mujeres sufrieron enrojecimiento, dolor de cabeza, náuseas, hipotensión arterial, fatiga, somnolencia diurna e insomnio. Y es que se trata de un fármaco que actúa sobre las vías de neurotransmisores -tanto excitatorios como inhibitorios- mediante una acción agonista sobre los receptores 5-HT1A de la serotonina -mecanismo similar al de diversos antidepresivos- y mediante una acción antagonista de los receptores 5-HT2A. Mire, la falta de deseo sexual en una mujer -como en un hombre- a partir de determinada edad -y cada persona es un mundo- puede deberse a muchas causas entre las que cabe destacar el consumo de numerosos medicamentos -incluidos por cierto los anticonceptivos orales-, patologías como la diabetes y la hipertensión, la sequedad vaginal, el estrés, la depresión y la baja autoestima. Y no es una enfermedad sino algo natural propio del envejecimiento. Obviamente hay personas -de ambos sexos- que mantienen alta su libido más tiempo que otras pero lo mismo que las hay que se mantienen sanas y en forma y otras que no. Lo absurdo es creer que la solución está en ingerir fármacos; especialmente en casos como el que nos plantea porque además solo conoceremos sus efectos iatrogénicos dentro de muchos años.

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