CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 236 / ABRIL / 2020

Estimado Sr. Campoy: en 2012 se me diagnosticó un seminoma testicular derecho y fui sometido a orquiectomía radical derecha así como a sesiones de radioterapia pues mediante TAC se vio que tenía una adenopatía en la fosa iliaca derecha. Posteriormente todos los controles fueron satisfactorios sin apreciarse recidiva de la enfermedad. Desde hace un par de años no he vuelto a someterme a ningún tipo de chequeo. Actualmente, ya más informado y consciente de lo que son los tratamientos convencionales del cáncer así como de algunas de las pruebas diagnósticas empleadas para su detección y seguimiento, me pregunto de qué forma puedo seguir realizándome chequeos o controles periódicos de la manera más saludable posible ya que como bien han expuesto ustedes en más de una ocasión el TAC, que es la prueba por excelencia para la detección y seguimiento del cáncer, conlleva riesgos y no es ni mucho menos inocua. Siento que últimamente, gracias quizás a mejores hábitos de alimentación, ejercicio físico y descanso, he obtenido mejoras significativas en mi estado de salud y no me gustaría que nada interfiriera negativamente en este proceso. Gracias.

Jose Manuel T. 

Si usted no tiene síntomas y no le duele nada no necesita tampoco hacer nada. La arraigada costumbre de someterse a pruebas con carácter preventivo la ha impuesto socialmente la industria sanitaria en connivencia con los médicos para asegurarse de tener clientes incluso entre las personas sanas. Le invitamos a leer la esclarecedora entrevista que aparece en este mismo número con el doctor Antoni Sitges Serra y los consejos que da después de 40 años de ejercer la Medicina. 

 

Estimado Director: antes de nada quiero felicitar a todo el equipo de la revista por la gran labor que están realizando en beneficio de la salud. En fin, hace tiempo leí en la revista un artículo en el que el Dr. Enrique Meléndez-Hevia hablaba sobre la importancia de la glicina en la síntesis del colágeno de nuestro cuerpo. Pues bien, yo padezco artrosis de cadera desde hace tiempo -el diagnóstico es de un 80% con necrosis avascular en una zona muy reducida de la cabeza femoral- y varios especialistas a los que he visitado coinciden en la cantidad de cartílago destruido. Me hablan de una posible intervención quirúrgica pero solo pensarlo me espanta. Estoy tomando 1.500 mg de glucosamina y cola de caballo diariamente y con eso he conseguido de momento frenar el proceso. Mi pregunta es si a pesar de tanta cantidad de zona destruida un tratamiento con glicina, como asegura el Dr. Meléndez-Hevia, sería capaz de regenerar la zona. Asimismo me pregunto si tanta cantidad de glicina diaria no podría ser contraproducente en mi caso ya que arrastro una diabetes tipo 2 desde hace 15 años. Me despido atentamente no sin antes darles las gracias.

Enric Vicent
(Valencia) 

A juicio del doctor Meléndez Hevia es casi imposible tener problemas por exceso de glicina y no va a afectarle su ingesta porque sea usted diabético. Dicho esto vamos a permitirnos recordarle que hace apenas unos meses -en noviembre pasado- respondimos a otro lector con artrosis lo que podía hacer tras explicarle que esta patología suele deberse a déficit de calcio al extraerlo el organismo de los huesos para equilibrar el pH cuando hay excesiva acidificación y que consumir leche y sus derivados es un error ya que acidifica el organismo y es más bien causa de osteoporosis. Lo que contribuye a su carencia es la falta de actividad física, el exceso de proteínas, el tabaco, el café, el alcohol, la sal, el azúcar, los productos refinados, los alimentos dulces o azucarados (pasteles, helados, bollería, etc.), los fármacos y el déficit de manganeso. De ahí que sugiriéramos -y volvemos a hacerlo ahora- que en tales casos procede desintoxicar el organismo tomando carbón vegetal activado a diario durante una semana, tomar probióticos a partir de la segunda e ingerir coral marino con vitaminas K2 y D3 para asegurarse de que el calcio no se deposita en las arterias, silicio orgánico, sulfato de condroitina y curcumina. Agregaremos que han mostrado asimismo utilidad los suplementos de PABA, SAM, selenio y vitaminas A, C y E junto a las del complejo B.

 

Estimado Sr. Campoy: después de mucho pensarlo he decidido escribirle por si pueden ustedes darme algún consejo. Tengo una hija de 21 años que siendo muy pequeña se balanceaba en el sofá y se daba en la espalda y la cabeza. Lo hacía muy a menudo pero no le dimos importancia. Hace tres años sufrió una alergia muy seria: se le inflamaron los ojos y se le pusieron morada la cara, las manos, los pies y todo su cuerpo. Con la piel muy roja. Eso le duró varios días. Fuimos tres veces a Urgencias donde le inyectaron Polaramine, Urbasón y además Prednisona. Se le pasó, le hicieron luego las correspondientes pruebas de alergia y todo dio negativo. Nunca hemos sabido por qué pasó todo eso. Muy poco tiempo después empezó a tener mucha ansiedad y ahora lleva unos años pensando que tiene una encefalopatía traumática crónica por los golpes que se dio durante tanto tiempo (ella habla de golpes). Eso le está causando muchos problemas: ansiedad extrema, despersonalización, obsesiones, depresión… Se pasa el día llorando. Le está tratando un psiquiatra, ha empezado terapia psicológica y ahora está tomando Paroxetina -30 mg (1 al día)-, Lormetazepan -2 mg al irse a dormir- y Diazepan -5 mg cuando lo necesita-. Está convencida de que tiene daño cerebral a pesar de que no presenta ningún síntoma salvo los derivados de la ansiedad extrema. Le han hecho una resonancia magnética y su cerebro está perfecto pero ella sigue insistiendo. «Esto no se puede ver, solo cuando te mueres», dice ella. Está convencida de que no tiene solución, de que con el tiempo su cerebro se irá deteriorando. Ha perdido las ganas de vivir y no se centra en nada. ¿Es posible que pueda padecer esa enfermedad? Como yo creo que es muy obsesiva e hipocondríaca ¿podría aconsejarme a algún médico que pueda ayudarla? En estos años no ha mejorado nada. La medicación no le sirve y ni yo como madre ni mi familia sabemos ya qué hacer. Ella dice que su vida está perdida. Por favor, les agradecería mucho su opinión.

Isabel
(Madrid) 

No vemos la posible relación del proceso alérgico que sufrió ni con los cabezazos en la infancia ni con su situación actual. Y la «encefalopatía traumática» no es más que una etiqueta para justificar que los problemas cognitivos de alguien se deben a golpes secos -incluidos los del futbolista cuando remata de cabeza- pero ni siquiera se ha sabido elaborar una relación creíble de síntomas y no tiene pues tratamiento. Si lo que le pasa a su hija se debiera a los cabezazos de la infancia habría tenido problemas visibles significativos en esa época y la adolescencia. Nuestra sugerencia es que acudan ustedes a que valoren el caso a profesionales como el Dr. Javier Aizpiri -que dirige el Instituto Burmuin de Bilbao (94 444 26 79)- o al Dr. Javier Álvarez -jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital de León (987 23 74 00)-. Es más probable que lo que le pasa a su hija se deba a una posible infección vírica, bacteriana o fúngica, a una intoxicación -bien por ingesta, bien por una vacuna o un fármaco-, a algún déficit ortomolecular o a una flora intestinal desequilibrada causada por una inadecuada alimentación. Hemos explicado esto último en numerosos reportajes, entre ellos los titulados ¿Es la mala salud intestinal la causa del autismo y otras patologías neurológicas?, La importancia del Segundo Cerebro,

Psicobióticos para las enfermedades nerviosas y mentales y El microbioma tiene acceso a todo el organismo ¡incluido el cerebro! que aparecieron en los números 145, 147, 198 y 223 respectivamente.

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