CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 238 / JUNIO / 2020

Estimado director: en julio de 2019 me diagnosticaron leucemia mieloide aguda. La opción que me planteaban de quimio/trasplante no la vi clara y decidí buscar alguna forma de apoyo a través de la llamada Medicina Integrativa pero desgraciadamente no he encontrado aun el apoyo necesario para afrontar las múltiples vicisitudes que esta «experiencia» conlleva sino una gran decepción en un mercado que parece «integrar» lo peor de la Medicina. Al no aceptar la propuesta del hospital de referencia -vamos, donde me diagnosticaron y osaron darme «fecha de caducidad»- quedé como «en el aire» y sólo cuando solicito visita o siento que necesito una transfusión hay contacto con sus profesionales. En ningún momento me hicieron una historia clínica «como Dios manda», ni en el hospital ni en las visitas a médicos integrativos. Ante preguntas que llevaba relacionadas con tratamientos que parecen ser exitosos en otros hospitales la respuesta es siempre la de «sólo aplicamos los protocolos oficiales». Desde el inicio busqué a profesionales integrativos -un tanto al azar o que me iban recomendando- y me sorprendió ver que si no cuentas con el apoyo referencial de un médico alopático su implicación es mínima. Algún profesional que sigue los postulados del Dr. Hamer me ofreció una magnífica exposición del conflicto biológico de la enfermedad pero cuando se le pregunta sobre qué tratamiento propone no hay respuesta concreta: Ozonoterapia, Acupuntura, Homeopatía, Alimentación… Cada maestrillo tiene su librillo y quien lo vive -en este caso yo- voy viendo -en una especie de «ensayo/error»- qué puede ayudarme a sanar valorando aquello que pudo llevarme al desequilibrio, a enfermar, para hacer el camino a la inversa. Me deja perpleja que en una pandemia como el cáncer -ésta sí que lo es sólo que no está «en auge»- se desconozcan aun sus causas y que quien lo sufre siga siendo un campo de pruebas para los supuestos «tratamientos» que emergen continuamente. La mejor opción que proponen es la cronicidad, alrededor de la cual viven muchas otras asociaciones, instituciones y múltiples profesionales. Triste, muy triste es el panorama en pleno siglo XXI. En fin, me dirijo a Ud. con la esperanza de que -desde su experiencia y labor en esta revista en la que seguro habrán publicado muchos oncólogos/hematólogos y otros que realmente sienten un deseo profundo de que el cáncer sane y no de vivir de él- tal vez pueda pasarme algún contacto de centros, profesionales y tratamientos con referencias de «éxito». Estaría profundamente agradecida pues después de tanta búsqueda decepcionante un «chute de humanidad y eficacia» me vendría de perlas en este momento. Reitero mi gratitud por su atención y le envío mis saludos cordiales.

Carmen S.
(Barcelona)

Tiene usted razón y motivos no ya para sentirse decepcionada sino cabreada. Ni a las autoridades, ni a los médicos, ni a la sociedad parece importarles lo que pasa en el ámbito del cáncer. En España mueren cada año más de 112.000 personas por su causa -último dato del Instituto Nacional de Estadística (INE)– y el asunto no merece una sola línea en los medios de comunicación que solo se ocupan de dar cada poco tiempo mensajes de «esperanza» hablando de nuevos «hallazgos», de moléculas, fármacos y tratamientos prometedores que «demuestran» que en Oncología se está «avanzando mucho». Sin embargo se trata de una gigantesca mentira. No se ha avanzado en las últimas décadas absolutamente NADA. Llevamos denunciándolo más de 20 años sin éxito como demuestra el hecho de que hemos publicado ya sobre cáncer ¡197 artículos! Nadie podrá decir pues que en nuestro caso no nos lo hemos tomado en serio. Todo lo contrario. Y tiene razón en cuanto a los llamados médicos integrativos: son muy pocos, muchos están mal formados y se limitan a aplicar tratamientos no convencionales pero sin entender que es también su idea de lo que es el cáncer lo que les impide avanzar. Usted no padece una «enfermedad» sino que está enferma. Es decir, su organismo ha perdido la homeostasis y solo sanará si lo recupera. En su caso y en el de cualquier otro. Y para ello debe recuperar la salud. ¿Cómo? Pues haciendo una vida sana y proporcionando al organismo todos los nutrientes que necesita además de equilibrarse mental y emocionalmente. Algo que como no enseña en las facultades de Medicina pocos médicos son capaces de entender y asumir, los integrativos incluidos. Muchos de los que conocemos afirman que sí lo entienden y lo asumen pero no es cierto porque basta ver los tratamientos que luego proponen a sus pacientes. Sustituyen los iatrogénicos fármacos por homeopáticos o naturales y sugieren terapias parciales -como las que usted cita y muchas otras- que no afrontan el problema de manera global. En la mayor parte de los casos porque en realidad les falta información y formación. Hemos tenido muchas veces la tentación de tomar la iniciativa pero somos conscientes de que inmediatamente se nos echarían encima los «profesionales» acusándonos de «intrusismo». Además nadie nos haría caso con el simple argumento de que «no somos médicos». Lo más lamentable en todo caso es que lo que hemos aprendido está íntegramente publicado en la revista, algo que sirve de poco porque nadie está dispuesto a leerse tal cantidad de información. Ni los médicos y naturópatas que tratan enfermos de cáncer ni estos mismos aunque es más entendible porque hay muchos textos que les son ininteligibles. Hecho este extenso preámbulo volvemos a decirle que si quiere resolver su problema debe simplemente seguir un tipo de vida sano que le permita recuperar la homeostasis a fin de que sea el propio cuerpo el que afronte sus disfunciones patológicas para lo cual debe proporcionarle simplemente las «herramientas» que precisa. Y dicho esto vamos a hacerle unas cuantas consideraciones a mero título informativo sobre lo que sabe y propone la Medicina convencional sobre la leucemia mieloide aguda (también llamada leucemia mielocítica aguda, leucemia mielógena aguda, leucemia granulocítica aguda y leucemia no linfocítica aguda). Según los oncólogos se inicia en la médula ósea del interior de los huesos y sus células anómalas pasan rápidamente a la sangre a través de la cual se propaga, preferentemente hacia los ganglios linfáticos, el hígado, el bazo, el sistema nervioso central y los testículos. Se afirma asimismo que al 95% de quienes la sufren se les ha detectado una anormalidad genética en los cromosomas 9 y 22 y al resto traslocaciones -intercambio de posiciones de dos cromosomas- que afectan a otros. Y también se dice que hay un virus «relacionado» -no se afirma que sea la causa- con la «enfermedad»: el Abelson. En cuanto a los tratamientos que oficialmente se proponen están los interferones alfa, los anticuerpos monoclonales Alemtuzumab, Ipilimumab, Nivolumab, Ofatumumab, Rituximab y Gemtuzumab ozogamicina, los inhibidores de la expresión del gen FLT3 Midostaurin y Gilteritinib, el inhibidor del gen IDH1 Ivosidenib, el inhibidor del gen IDH2 Enasidenib, el inhibidor de la proteína BCL-2 Venetoclax y el inhibidor de la vía hedgehog Glasdegib. Todos ellos manifiestamente iatrogénicos y que pretenden «curar» interrumpiendo mecanismos naturales como si ello no fuera a tener consecuencias igual o más graves que las que se pretende afrontar. Posteriormente la FDA aprobaría para la leucemia mieloide aguda el Volasertib, inhibidor de la proteína Plk1 que interviene en la multiplicación celular y reconoció como «terapia innovadora» la FDA pero le advertimos que puede provocar problemas de hipertensión, la ruptura de los vasos sanguíneos y graves problemas cardiovasculares que pueden llevar directamente a la muerte. Se usan asimismo el trióxido de arsénico y el Licor Arsenical de Fowler (una combinación de carbonato de potasio y ácido arsenioso); se trata de dos potentes venenos así que hay que tomarlos a las dosis adecuadas y utilizándolos solo durante un tiempo determinado. Ha demostrado asimismo eficacia el extracto etanólico de semillas de Annona cherimola. Y se ha constatado que ayuda la ingesta de inositol mezclado con hexafosfato de inositol (IP6) en la proporción adecuada ya que actúa modulando las quinasas Akt y PI3, las vías de señalización celular PKC WNT e IGF y la actividad de la telomerasa en la leucemia; además induce la apoptosis e impide la angiogénesis. Otro producto natural que ha demostrado ayudar y es inocuo es el Ocoxin+Viusid; según el Dr. Atanasio Pandiella -del Laboratorio de Oncofarmacología Traslacional del Centro de Investigación del Cáncer de la Universidad de Salamanca- ha mostrado in vitro una potente actividad antiproliferativa (dosis-dependiente) en líneas tumorales de pulmón (células pequeñas), leucemia mieloide aguda, cáncer de mama con positividad al HER2 y hepatocarcinoma. Se ha probado asimismo -con buenos resultados- inyectar directamente en los enfermos granulocitos extraídos de personas que han superado su cáncer; lo hizo un equipo dirigido por Zheng Cui -de la Universidad Wake Forest en Carolina del Norte (EEUU)- dando cuenta de ello en un trabajo que se publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences (a la célula inmadura de los granulocitos se la llama mieloblasto y es de ahí de donde proviene el nombre de leucemia mieloide). Tales son, en suma, las principales opciones tanto de la Medicina convencional como de la alternativa aunque en ésta hay otras muchas opciones de las que hemos hablado extensamente y no cabe descartar sin más. Como la Ozonoterapia, la Homeopatía, la Hipertermia, la Fitoterapia, la Nutrición Ortomolecular y otras que pueden coadyuvar pero tampoco afrontan el problema de manera global. Tenga eso muy en cuenta. En suma, lamentamos no poder ofrecerle nombres o centros concretos porque ignoramos qué hace exactamente cada uno de ellos pero puede consultar lo que al respecto aparece en los artículos que tiene agrupados en https://www.dsalud.com/reportajes/tratamiento-del-cancer.

 

 

Estimado Director: me han diagnosticado un cáncer metastásico que empezó en el páncreas, ha llegado a los huesos y ganglios linfáticos y me dicen que probablemente llegue a pulmones, hígado e incluso cerebro. Me dicen abiertamente que no hay nada que hacer pero aun así me han propuesto someterme a un tratamiento experimental con un nuevo fármaco que me comentan tiene «buenas expectativas». Me he negado en redondo porque soy lector de la revista y sé que lo que quieren es utilizarme de «conejillo de indias». Tengo solo 46 años y estoy destrozado. Reconozco que no he seguido un tipo de vida muy sano y soy el responsable; de hecho peso 90 kilos y soy sedentario. El caso es que he acudido a dos de los médicos de los que han hablado varias veces en la revista y ninguno de ellos me dice que me niegue a la quimio ni me ofrecen un tratamiento global que me parezca coherente con lo que ustedes llevan publicado. Lo sé porque les sigo desde el nº 17, hace pues unos 20 años. Sé también que ustedes se resisten a dar consejos médicos concretos sobre cáncer para no tener problemas con las autoridades y sugieren básicamente desintoxicar, desinflamar y oxigenar el organismo pero es que ¡no sé cómo hacerlo! Podría ponerme a revisar todo lo que han publicado pero no tengo tiempo aunque el dolor que siento aún es soportable. ¿Pueden por favor darme al menos unas pautas generales para ello en la revista? Supongo que no van a mandarme nada a nivel personal porque no me conocen y no saben si es una trampa para «pillarles» haciendo lo que no pueden ni deben pero mi abogado -estoy haciendo el testamento por si acaso- me dice que dar consejos generales de vida estando además respaldados por un Consejo Asesor de tanta categoría no puede jamás ponerles en problemas por eso salvo que sugieran la ingesta de fármacos. En España hay unas 450.000 personas con cáncer cada año -me lo ha dicho mi oncólogo- y las tres personas que lo padecen de mi entorno se encuentran en situación parecida. ¿Pueden al menos orientarnos con unas pautas generales? Me estoy jugando la vida y, como yo, otros muchos. Siento recurrir a ese argumento pero estoy desesperado. En la confianza de haber tocado su corazón de despide…

Jose Antonio Sánchez
(Murcia) 

Nos llama la atención que en plena alerta sobre la supuesta pandemia provocada por el SARS-CoV-2 no hayamos recibido una sola carta sobre ella y sí varias sobre cáncer. Obviamente no podemos publicar todas porque los problemas son similares y la mayoría son de quejas por el comportamiento recibido en los hospitales -a menudo graves y ciertamente intolerables- cuando a donde deben dirigirse quienes así lo entiendan es a los tribunales. Lo hemos dicho muchas veces: nuestra labor es la de informar. Dicho esto y a pesar de lo que respondimos a la lectora anterior vamos por primera vez en 22 años a dar unas pautas generales sobre lo que nosotros haríamos en caso de cáncer o cualquier otra patología grave (obviamente y dado que se trata de una sección de cartas de forma muy resumida). En realidad es muy «sencillo» aunque a los médicos les cueste comprenderlo porque no les han enseñado nada ni sobre Alimentación, ni sobre Nutrición Ortomolecular, ni sobre Fitoterapia, ni sobre Electromagnetismo, ni sobre las energías que interactúan con el cuerpo físico, ni sobre la mente -que ni es ni está en el cerebro-, ni sobre la somatización de las emociones, sentimientos y pensamientos negativos, ni sobre las potenciales consecuencias de los traumas psíquicos. Y eso que existe desde hace tiempo una disciplina que en gran parte lo explica detalladamente -de la que la mayoría tampoco sabe nada- como la Psiconeuroendocrinoinmunología. En fin, explicar cómo afrontar un problema de salud grave -el cáncer o cualquier otra patología- y por qué se propone lo que a continuación diremos requiere mucho más que unas simples líneas; exige al menos un libro y siempre que se concentre en él solo lo imprescindible. Aclarado esto por razones de honestidad vamos a dar unas pautas generales que aunque a quienes creen en la medicina «científica» les pueden parecer de una simpleza chocante lo cierto es que funcionan. Siempre y en todos los casos… cuando se hacen correctamente. Mire, el organismo deja de funcionar bien cuando no se le trata adecuadamente, se le intoxica -y entre los agentes más dañinos están las vacunas, los fármacos de síntesis y los químicos presentes en todo tipo de productos de uso común, alimentos incluidos- o es alterado por conflictos psicoemocionales o radiaciones patógenas (cósmicas, telúricas o procedentes de dispositivos electromagnéticos). Son los agentes que principalmente destruyen la homeostasis del cuerpo acidificándolo, impidiendo el correcto funcionamiento de las células y los ciclos metabólicos -y por tanto de los tejidos, órganos y sistemas- y dificultando que se nutra  y oxigene. Es vital por otra parte entender que ni las células «malignas» ni los microbios patógenos son capaces de proliferar en un cuerpo sano; en terreno alcalino y oxigenado ni los tumores ni los microbios crecen. Por eso incluso cuando se achaca un problema de salud a virus, bacterias, hongos o parásitos la solución sigue siendo la misma. Estas son pues nuestras sugerencias: ayune durante 7-10 días bebiendo solo agua de buena calidad e infusiones (y si se anima tómese un poco de su propia orina cuando se levante). Luego siga durante 3 meses una dieta cetogénica estricta -libre de azúcares e hidratos de carbono refinados (ojo a las latas, envases y platos preparados)- y baja en grasas saturadas animales. Habitualmente una célula se maligniza o vuelve cancerosa porque alguna radiación incide en su ADN alterándolo o porque está en una zona del organismo tan «sucia» -nadando en un líquido intersticial empantanado ácido y lleno de desechos y tóxicos de todo tipo que no han podido eliminarse- que al no llegarle nutrientes y sobre todo oxígeno tiene que recurrir para sobrevivir a obtener también energía por fermentación anaeróbica (sin oxígeno) de la glucosa. Recurriendo cuando ello no es suficiente a activar el mecanismo de autorreplicación, es decir, a dividirse constantemente. En fin, todo indica que si se priva al organismo de azúcares, se le nutre y se le oxigena el tumor no puede alimentarse suficientemente y se necrosa con lo que el cuerpo lo fagocitará haciéndolo desaparecer… ¡o no porque ya no molesta, no es peligroso y el cuerpo puede preferir dedicar su energía a otras cosas más perentorias! Téngalo en cuenta si luego le hacen una radiografía, una resonancia o un TAC y le dicen que «el tumor sigue ahí». Un tumor necrosado, al igual que un quiste, es inofensivo. En suma, hay que mantenerse un tiempo en cetogénesis, método natural que el organismo utiliza para obtener energía de las grasas almacenadas cuando carece de glucosa. Eso sí, asegurándose de que la dieta sea equilibrada para que no falte ningún nutriente: proteínas, vitaminas, minerales, aminoácidos, enzimas, oligoelementos, grasas (especialmente las de cadena media), etc. La alimentación debe ser exclusivamente a base de verduras, hortalizas, legumbres, frutos secos, carne blanca, pescado, jamón de jabugo o guijüelo (el resto no), huevos, setas y algas. Lo más fresco posible, de temporada y en el caso de los vegetales preferiblemente crudos ya que los alimentos alcalinos son los que están «vivos». En cuanto a los que vaya a cocinar prepárelos al vapor, a la plancha o al horno (no use nunca microondas) pero siempre por debajo de 80 grados para no desnaturalizarlos. Nada de fritos o cocidos. Suprima además la margarina, las bebidas alcohólicas (vino y cerveza incluidos), la leche y sus derivados, los cereales y sus harinas, las patatas fritas y los alimentos con grasas «trans». En pocas palabras, no consuma carbohidratos refinados y elimine el pan, la bollería industrial, las galletas, los donuts, las pizzas, las hamburguesas, los caramelos, las chocolatinas, los pasteles, los dulces, los chuches, los bombones, las palomitas, los helados, los patés, las colas, los refrescos y, sobre todo, la comida asiática con glutamato monosódico (que lamentablemente ya se  usa en muchos restaurantes españoles con la excusa de que es «el quinto sabor»). Y por supuesto debe evitar todos los aditivos alimentarios conservantes, colorantes, espesantes, aromatizantes, acidificantes, potenciadores del sabor y edulcorantes (a excepción de la stevia) así que no debe ingerir ningún producto envasado, preparado o precocinado que los lleve. En fin, no tome nada que no esté entre lo que proponemos. Como condimentos puede ingerir especias -son especialmente recomendables la cúrcuma, el curry, el jengibre, la canela, la cayena (guindilla), el pimentón, el comino negro y el azafrán-, sal marina yodada, pimienta, ajo, limón, perejil y finas hierbas; en cambio debe olvidarse del vinagre. Puede también tomar aceites de primera presión en frío pero solo de lino, coco, oliva, comino negro y krill; el resto no. Y beber solo agua mineral de muy baja mineralización -en botella de cristal, nunca de plástico- o infusiones (salvo café y té negro). Ninguna bebida más. Y como edulcorante no tome más que stevia. Dicho esto hay algunas cosas que en ese tiempo conviene hacer todos los días: dormir 8 horas cuando menos -y si se puede échese una siesta de media hora (no más), caminar al menos una hora y/o hacer ejercicio aeróbico (si no está en buena condición física al menos inspire profundamente muy despacio por la nariz llenando a fondo los pulmones y luego expulse el aire por la boca rápidamente). Beba además al menos 3 litros de agua al día (infusiones y posibles zumos de verduras aparte) e ingiera cada mañana nada más levantarse dos dientes de ajo crudos una vez pelados, cortados en trozos, mojados en aceite -de lino, coco u oliva preferiblemente- y masticados rápida y fugazmente -pican en la boca- tras lo cual deben tragarse y beber luego un vaso de agua fría para calmar el posible ardor bucal. Tenga siempre a mano una limonada alcalina para tomar a lo largo de la mañana (hágala con un litro de agua, el zumo de dos limones y media cucharada sopera -rasa- de bicarbonato sódico) e ingiera a diario un licuado de zanahoria, apio, espinaca, remolacha y pepino. Y por cierto, no ingiera nada una hora antes de acostarse y coma poco en cuanto el sol se ponga ya que la principal hormona encargada de la metabolización se inactiva cuando el sol deja de irradiarnos y tiene que sustituirla la melatonina. Duerma pues suficientemente y procurando hacerlo temprano para respetar los ciclos circadianos (si le cuesta tome triptófano, pasiflora o 3 mg de melatonina al acostarse). Recuerde que el organismo se regenera por las noches y si no se acuesta suficientemente pronto el proceso no tendrá lugar convenientemente. Terminamos recordando que hay muchos otros  productos que han demostrado ayudar eficazmente en casos de cáncer de los que hemos hablado extensamente en la revista como Renovén, Viusid + Ocoxin, MMS y otros además de numerosas terapias que por razones de espacio le sugerimos busque en el apartado sobre cáncer de nuestra web –www.dsalud.com– que dimos en el final de la respuesta a la carta anterior.

Estas cartas aparecen en
DSalud 238
238
Junio 2020
Ver número
Última revista
Último número Octubre 2020 de la revista mensual Discovery DSalud
241 | Octubre 2020
Cartas al director Editorial Ver número