CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 245 / FEBRERO / 2021

Estimado Director: he estado leyendo su imprescindible revista y veo que uno de los posibles problemas asociados a las vacunas de la Covid-19 es la Trombosis Venosa y estoy muy preocupado por mi hija porque en las vacaciones de agosto de 2019, con solo 16 años, tuvo una trombosis en la clavícula aunque afortunadamente todo quedó en un susto. A principios de verano le habían suministrado la tercera dosis de la vacuna del papiloma humano en contra de mi opinión pero su madre y ella misma, sin tenerlo muy claro, aceptaron y se la pusieron. Quisiera saber si puede haber relación entre la vacuna del papiloma humano y el trombo que padeció y si las nuevas vacunas contra la Covid-19 podrían provocarle otro trombo. Estoy seguro de que si le pregunto esto a su médico me va a decir que no hay problema así que quisiera pedirles que me faciliten cualquier información de la que dispongan sobre los efectos de estas vacunas y así poder persuadir a mi hija y a su madre. Dándoles las gracias de antemano me despido con un cordial saludo y deseándoles un próspero año nuevo.

Mikel Ariztegi Pérez

Sobre los peligros de las nuevas vacunas hablamos en este mismo número pero sepa que llevamos publicados ya 68 extensos reportajes sobre los peligros en general de las vacunas, decenas de noticias y cuatro videos. Y hemos explicado hasta aburrir que no existe un solo estudio científico en el mundo que demuestre que una vacuna -la que sea- previene realmente una enfermedad -la que sea-. Por el contrario, existen multitud de trabajos científicos que relacionan las vacunas con todo tipo de patologías, muchas de ellas graves, algunas con resultado de muerte. Es pues evidente que ni usted ni su familia –como varios miles de personas más que han conocido la revista a raíz de la falsa pandemia de la Covid-19- han leído lo que llevamos publicado y por razones obvias resumir tanta información en unas pocas líneas es imposible. Tiene usted agrupados todos nuestros trabajos en https://www.dsalud.com/reportajes/el-peligro-de-las-vacunas y los 15 reportajes dedicados expresamente a las vacunas del papiloma humano en https://www.dsalud.com/reportajes/la-vacuna-del-papiloma-humano. Le sugerimos pues a usted, a su mujer y a su hija que los lean y luego decidan.

 

Sr. Director: vaya por delante mi agradecimiento a quienes con su profesionalidad y honradez nos ponen al corriente de los temas de salud, nunca tan necesarios como en estos tiempos porque hay que escarbar mucho para encontrar la verdad (si la hay) en otros medios de comunicación. Soy asiduo lector de la revista desde hace más de doce años -mes a mes la espero a veces con impaciencia- y debo decirle que hay artículos que vienen explicados de una manera que me crea confusión aunque voy a referirme solo a uno aparecido en el nº 244 correspondiente a enero pasado: El trascendental papel de los exosomas. En él se manifiesta que en personas diagnosticadas de Covid-19 se han usado decocciones de la flor de la madreselva japonesa con buenos resultados según un equipo dirigido por Li-Kun Zhou que lo dio a conocer en agosto de 2020 en Cell Discovery. Dicen ustedes que primero investigaron mediante ensayos in vitro con plasma de enfermos de Covid-19 si las decocciones de la flor inhibían la replicación viral y tras ver que efectivamente es así trataron a 75 personas con sintomatología moderada agregando a los antivirales usuales una decocción de 30 gramos diarios de flores secas de L. japónica. Tras lo cual el autor añade: “Pues bien, el 83% de ellos dio negativo a la PCR a los 7 días mientras eso ocurrió en el 26% de los tratados solo con los antivirales clásicos”. Y no lo entiendo: la revista lleva meses diciendo que los datos revelados por las PCR no sirven, que no son fiables en absoluto, que dan falsos positivos y falsos negativos. ¿Cómo se entiende pues que ahora se dé por bueno un resultado del 83% de una PCR? Créanme: estoy confundido. Un saludo.

Jordi Martínez

Nosotros llevamos un año afirmando que la existencia del SARS-CoV-2 no está demostrada, que la fiabilidad de la PCR es nula y que la pandemia es una farsa… y nos reiteramos en ello. ¿Debemos pues no volver a publicar nada de lo que se publica ya que carece de sentido? ¿O debemos insistir en ello sin censurar a quienes piensan de manera distinta? Nosotros hemos entrevistado a personas que difieren de buena parte del relato oficial pero no cuestionan la existencia del coronavirus? ¿No debimos haberlo hecho? ¿Debimos habernos cerrado en banda y decirles que o nos demostraban antes que existe o nos negábamos a plasmar sus opiniones? ¿Debemos censurar a quienes creen que el virus existe y es peligroso? Nos negamos. Somos periodistas y nuestro deber es informar, estemos o no de acuerdo con lo que se nos dice. No podemos ser juez y parte como hacen muchos. Pues bien, Li-Kun Zhou cree que existe el virus, que la PCR es eficaz y ahí está lo que a su juicio logra esa decocción en enfermos diagnosticados de Covid-19. Es lo que afirma y es lo que plasmamos. ¿Implica eso que nosotros lo avalamos? En modo alguno. Mire, la opinión de la revista la hemos dado a conocer clara y diáfana a menudo y todo el que nos lee habitualmente la conoce. No nos caracterizamos precisamente por la indefinición… pero no vamos a imponerle a nadie lo que pensamos. También hemos publicado trabajos sobre otros muchos productos que dan buen resultado en las personas que se dice están “afectadas por la pandemia”: el Renovén, el VIUSID, el dióxido de cloro, el zinc, las vitaminas C y D, la artemisa, el ozono… ¿Son eficaces? . ¿Implica eso que el SARS-CoV-2 existe? NO. Los efectos sobre la sintomatología y la mejora de la salud son evidentes pero eso no tiene nada que ver con la causa. Ésta podría deberse –por poner dos ejemplos- a las radiaciones de la tecnología 5G o a una intoxicación por cadmio. Y en tal caso todos esos productos –incluida la flor de la madreselva- podrían ser eficaces… pero no porque actúen contra un coronavirus –lo que tampoco negamos- aunque así lo crean hasta quienes los comercializan. Esperamos haberle aclarado sus dudas.

 

Estimado Director: ante todo permítame agradecerle a usted y a su equipo todo el trabajo hecho a contracorriente a lo largo de su trayectoria y transmitirles ánimos para que sigan así muchos años más. Quería exponerles el caso de mi hijo. Tiene 6 años y sufre epilepsia desde los 3 recién cumplidos. Apareció tras una rotura de tibia de la pierna izquierda, una diagonal de punta a punta prácticamente. Fue a la sexta semana de tener la escayola cuando apreciamos la primera crisis epiléptica, una convulsión nocturna de 1 a 2 minutos. Unos días antes vimos un cambio muy llamativo en su actitud. Estaba alteradísimo, como si fuera hiperactivo de repente. Luego, desde ese día, empezó a tener pequeñas mioclonías y unas 5 crisis más, todas ellas nocturnas. Hasta que le quitaron la escayola a la novena semana. Ese mismo día empezamos a ir a la piscina todos los días para que se desfogara haciendo ejercicio y recuperara cuanto antes la movilidad de la pierna y las crisis epilépticas nocturnas desaparecieron por completo un largo período de tiempo pero no así las mioclonías. No quisimos administrarle Depakine así que empezamos tratándole con Osteopatía y Homeopatía y aunque no conseguimos que mejorara no hubo empeoramiento. Entonces nos topamos con el Par Biomagnético por casualidades de la vida y tras una sola sesión la fiebre le subió esa noche a casi 40º pero al día siguiente le desaparecieron las mioclonías y las convulsiones ¡durante unos 4 meses! Fue algo así como el milagro más cercano que yo haya visto en mi vida. Uno de los pares, por cierto, indicaba que todo aquello podía estar provocado por parásitos. Transcurridos esos meses volvió sin embargo a tener convulsiones, ya diurnas. En dos clústers de entre 6 y 8 convulsiones en 48 horas separados por 15 días. A partir de ese momento le empezamos a tratar con CBD (cannabidiol) al 10% y Osteopatía y estuvo teniendo una convulsión nocturna al mes pero no acaba de funcionar. Todo está cambiando otra vez. Tiene algunas mioclonías, más frecuencia en las convulsiones nocturnas y mucha actividad irregular por las noches. Debo mencionar que nos hemos cuidado mucho de no darle azúcares en general, ni gluten, ni aditivos. Su dieta ha sido siempre de lo más variada y ha comido todo ecológico prácticamente. Jamás le vacunamos de nada. La única inyección de medicamento que ha recibido fue de vitamina K al nacer. Nos la colaron. Poco antes de nacer, a los 7 meses de gestación, su madre tuvo que ser operada de urgencia por el corte de un tendón del dedo gordo de la mano en un accidente doméstico y la tuvieron que sedar. Este hecho nos ha dejado siempre la sombra la duda de si habrá podido tener algo que ver. Nos hemos cuidado mucho, desde que empezó todo esto, de no tener electricidad ni radiaciones cercanas a la cabeza o cuerpo del crío a la hora de dormir y alternamos la dieta con temporadas de dieta vegetariana. En estos momentos nos planteamos empezar la dieta cetogénica y ver qué resultados nos ofrece. Desde muy pequeño nos dimos cuenta de que el intestino no estaba todo lo bien que debiera. Solía estar entre 2 y 5 días sin defecar y luego lo hacía medio-completamente desecho. Nos pusimos las pilas y hemos conseguido que lo haga todos los días y con una consistencia normal. Era algo que nos parecía importantísimo conseguir. La intención de esta carta no es otra que pedirle su punto vista, cuál podrían ser los siguientes caminos a explorar o si por el contrario tenemos que lanzarnos al Depakine o demás tratamientos sintomáticos que nos ofrecen en el hospital. Hemos echado un vistazo a las entradas en su revista con la referencia de epilepsia y no hemos encontrado nada específico por lo que le estaría eternamente agradecido si pudieran darme su opinión sobre posibles terapias alternativas a lo ortodoxo-oficialista. Quedo agradecido de antemano con su trabajo, sea o no respondido. Le mando un cordial saludo.

Sergi

Aunque estamos seguros de que usted lo sabe hay otros lectores a los que conviene aclararles algunas cuestiones en primer lugar. Médicamente se llama mioclono o mioclonía a la sacudida repentina e involuntaria de un músculo o grupo de músculos y no es sino la manifestación más llamativa de la epilepsia, problema que según la propia OMS puede tener causa estructural, genética, infecciosa, metabólica, inmunológica y otras. De hecho explica que puede aparecer por daño cerebral prenatal o perinatal –como asfixia, un traumatismo durante el parto, bajo peso al nacer…), malformación congénita, alteraciones genéticas con malformaciones cerebrales, traumatismos craneoencefálicos graves, accidentes cerebrovasculares que cursan con hipoxia (déficit de oxígeno en el cerebro), meningitis, encefalitis, neurocisticercosis (enfermedad del sistema nervioso central de origen parasitario), un traumatismo en las cervicales o la columna vertebral (es raro que haya sido en una pierna aunque no es descartable), una infección, una intoxicación, un tumor cerebral, un accidente vascular cerebral, una insuficiencia renal o un problema para eliminar las grasas o una hipoxia. Y lo que los médicos suelen recetar son antiepilépticos como el Depakine cuyo principio activo es el ácido valproico, también conocido como valproato o valproato sódico o valproato de magnesio. Una posibilidad que no le aconsejamos en absoluto porque no va a curar a su hijo y la relación de efectos adversos es tan larga y preocupante que necesitaríamos una página entera de la revista solo para describirlos. Añadiremos que si uno lee todo lo que se sabe sobre la epilepsia necesitará semanas para llegar a una simple conclusión: no se sabe qué la causa realmente ni cómo tratarla. Lo único claro es que hay algo que altera el funcionamiento del sistema nervioso, especialmente las conexiones neuronales y, por tanto, su origen puede estar en el cerebro ¡o en el sistema digestivo! Lo “normal” de hecho –traumas aparte- es que la causa sea una bacteria patógena, un parásito (¿tuvo su hijo contacto con gatos, perros o aves?), una intoxicación o una disbiosis intestinal. Recordemos que el Sistema nervioso entérico –popularmente conocido como Segundo Cerebro– es el que se encarga de controlar el sistema gastrointestinal –al que reviste- merced a sus cien millones de neuronas (una milésima parte de las que tenemos en el cerebro pero más de las que hay en la médula espinal). En él se encuentran los mismos neurotransmisores que en el cerebro craneal y de hecho en las mucosas del sistema digestivo se produce ¡el 95% de la serotonina y el 50% de la dopamina del cuerpo! No es pues de extrañar que muchos estados de irritación, emociones descontroladas, ansiedad, depresión, hiperactividad y otras anomalías de la conducta estén más relacionadas con la salud intestinal que con desequilibrios en los neurotransmisores cerebrales. Es más, en el Segundo Cerebro hay no sólo neuronas sino glías que cumplen las mismas funciones que sus equivalentes en el encéfalo, solo que están en mayor proporción -respecto a las neuronas- que en el cerebro. Nuestros intestinos -más bien las bacterias de la flora intestinal- producen además benzodiacepinas, moléculas que muchos laboratorios farmacéuticos comercializan como tranquilizantes: Diazepam, Lorazepam, Librium, Valium… cabe agregar que según algunos investigadores el principal papel de las bacterias es el de permitir un proceso digestivo completo en el que se liberan todos los aminoácidos necesarios para el organismo así como las vitaminas y aceites esenciales que garantizan la vida; materias primas básicas para que nuestro cuerpo sintetice las hormonas, neuropéptidos y enzimas imprescindibles para conservar la homeostasis total: energética, psíquica, física y emocional. En pocas palabras: no van ustedes desencaminados. Deben ante todo equilibrar el sistema digestivo de su hijo así que les sugerimos que le hagan sendos test de intolerancias y alergias alimentarias (ambos). Deben comprobar asimismo si hay infecciones microbianas o parasitarias y de ser así afrontarlas (explica por qué le fue tan bien el Par Biomagnético). Deben analizar igualmente si está intoxicado, valorando en especial la presencia de metales pesados (¿le dieron de niño antiácidos con aluminio?). Dicho esto podrían ver si mejora ingiriendo dióxido de cloro (es legal en varios países aunque no en España). Pueden igualmente testar si se trata de un gusano dándole una sola dosis de Pamoato de Pirantel (Trilombrin), eficaz antihelmíntico frente a las infestaciones producidas por oxiuros y áscaris. Y puede también ayudar el carbón vegetal, potente desintoxicante inocuo a las dosis adecuadas así como la plata coloidal. Para completar las posibilidades asegúrense de que su columna vertebral está correctamente alineada porque es fundamental. Todo ello siempre, por supuesto, bajo la supervisión de un profesional.

 

Estimado Sr. Campoy: le felicito por su calidad humana, por decir la verdad sin miedo con honestidad y sinceridad y por su valentía. Somos muchos los que ante los ataques que recibe vamos a apoyarle. No podrán tumbar su magnífica revista, única y exclusiva en su género. Dicho esto quiero contarle lo que he visto personalmente en una de las residencias de Vitalia en un pueblo de Huesca porque ha sido vergonzoso. Antes le diré sin embargo que trabajé durante varios años en una farmacéutica norteamericana en Huesca que ya en 2009 fue denunciada por fabricar 72 kilos de material contaminado -virus vivos de la gripe aviar H5N1 junto a virus vivos de la gripe normal H3N2- para crear una falsa pandemia. Se enviaron a 16 laboratorios de cuatro países bajo falsas etiquetas pero fueron pillados porque un laboratorio de Checoslovaquia hizo pruebas con hurones y todos murieron. En aquella época la valiente periodista austriaca Jane Burgermeister -completamente silenciada hoy- presentó una querella ante la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) contra la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ONU, el Gobierno norteamericano, diversas organizaciones públicas -como la FDA- y varios laboratorios médicos y farmacéuticos por crear falsas pandemias gripales para más tarde administrar vacunas peligrosas de forma masiva. Les acusó de bioterrorismo, genocidio, asesinato en masa, coacción y alta traición, entre otros cargos. En fin, voy a centrarme en lo que vi el pasado mes de abril de 2020 en una de las residencias privadas para mayores que reciben millones de euros de dinero público. El caso es que en ella dio “positivo” un 75% y murieron 27 de los 90 que había. Pues bien, vi personalmente cómo se metieron hasta tres ancianos encamados por habitación y cómo a los “positivos” los bajaron a la segunda planta; según me dijo una auxiliar de Geriatría que llevaba años trabajando en la residencia “por decisión de la dirección de la empresa«. Es más, me aseguró que habían recibido la orden de retirarles toda la medicación, que no se les llevara a hospitales –solo fueron unos pocos- y que los que estaban para morir fueran sedados con morfina. Cuando los demás solicitaban algún analgésico se les daba un placebo. A los que tenían movilidad se les prohibió levantarse de la cama y caminar por los pasillos de la residencia. Recuerdo que uno de los ancianos, para mostrar su enfado, salía al pasillo para orinarse en el suelo. En las habitaciones no tenían ni un triste televisor o aparato de radio para distraerse. Muchos murieron de pánico, terror y soledad cómo ya denunció Médicos sin Fronteras. Añadiré que los trabajadores de la residencia estuvieron semanas trabajando sin EPIs. Usaban para protegerse guantes de fregar y bolsas de basura. De hecho la mitad de los trabajadores dio “positivo” y se les envió a sus casas. Lo lamentable es que los ancianos que dieron “positivo” a la prueba RT-PCR no tenían síntomas. Ni fiebre, ni tos; solo se quejaban de sequedad en boca y garganta pero porque apenas se les daba un poco de agua y una comida escasa. Uno de los encargados de mantenimiento me aseguró que se estaban fumigando los cuartos ¡con los ancianos dentro! De hecho se quejó a la dirección de la empresa diciendo que no era normal ese proceder porque él mismo llevaba 3 días vomitando a causa de la fumigación. Es evidente que se les fumigó a propósito por órdenes emanadas del «arriba» y lo mismo sucedió en casi todas las cadenas de residencias privadas financiadas por fondos de multimillonarios ameri»arriba»canos, franceses e ingleses. Finalmente fui a quejarme al nuevo director y me contestó de muy malas maneras. Me acusó con toda caradura de ser responsable en parte de la contaminación porque había dejado mis EPIs sin desinfectar en el cuarto donde nos cambiábamos de ropa, vestidores en los que no había ni taquillas y estaba todo muy sucio con las lavadoras llenas de ropa y EPIs sin lavar. Aguanté solo 2 días en esa residencia y me fui de inmediato. En fin, quería solo que sus lectores supieran lo que está pasando….

Antonio Ferrer
(Huesca)

Le agradecemos sinceramente su extensa carta que publicamos muy resumida y sin citar nombres por razones legales al no adjuntar usted documentación probatoria. Y gracias por sus amables palabras.

 

 

 

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