CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 249 / JUNIO / 2021

Estimado Sr. Campoy: es la primera vez que me he atrevido a escribirle aunque llevo 23 años comprando la revista, es decir, desde que la empezaron a publicar. Soy una mujer de 81 años y cuando he leído su Editorial de este mes me ha dado tristeza porque veo que quiere tirar la toalla y hablar de otros temas que no sea el coronavirus pero no lo haga porque ¿cómo nos vamos a enterar de todas las mentiras que nos están contando? Mire, desde que empezó el confinamiento yo no he llevado mascarilla. Solo la uso cuando tengo que entrar en las tiendas. Y he paseado sin ella todos los dias por la orilla del mar pues vivo en un pueblo pequeño. El caso es que ahora tengo una lucha con mis sobrinas porque no me vacuno. No lo quiero hacer. Si me tengo que morir será cuando me llegue la hora. Les digo que cómo es posible que se contagie tanta gente, en todo el mundo ¡si llevan mascarilla! Y les pregunto que dónde está la gripe. Me responden que ha desaparecido precisamente porque la gente lleva mascarilla. A lo que les respondo: ¿y por qué con ella sí se contagian de la Covid-19? Yo les creo a ustedes; en todo lo que dicen. Pero con la gente en general es luchar contra lo imposible. Sigan pues por favor en su línea a ver si un día llega la cordura. Un saludo y por favor no pongan mi apellido, solo el nombre.

Marisa

Sentimos que sus sobrinas le presionen pero como comprenderá nosotros no podemos hacer nada para convencerlas. Usted misma explica que no usa mascarilla, circula libremente, no se ha vacunado y se siente bien y aún así ellas insisten. Mire, la verdad sobre la Covid-19 no va a ser nunca aceptada; al menos durante décadas y hasta que los implicados mueran. Como nunca se aceptará que el SIDA es una farsa. Y la razón es sencilla de entender: los jefes de estado y gobierno, ministros, diputados, senadores, líderes políticos, autoridades de todo tipo, organizaciones, sociedades científicas, medios de comunicación, periodistas, médicos y demás sanitarios -entre otros muchos- QUEDARÍAN EN RIDÍCULO. Y eso no pueden consentirlo. Y como son quienes tienen el control la verdad será la que se determine oficialmente. Nosotros solo podemos expresar nuestro desacuerdo, actuar en conciencia y ser coherentes pero ¡no hay nada que hacer! Y somos realistas, no pesimistas.  ¡Ya nos gustaría equivocarnos!

 

Estimado Director: les escribo porque vivo a 150 y 185 metros respectivamente de dos estaciones de telefonía móvil, cada una de ellas emitiendo para un par de operadoras. Además también vivo a 30 metros de la vertical de un transformador de Eléctricas Reunidas. No fui consciente del problema hasta hace pocos años, cuando decidí informarme en serio de por qué mi casa estaba «enferma», como solíamos decir medio en serio, medio en broma. Hoy soy consciente de que me siento mejor cuando estoy fuera de casa. Lo he comprobado tras años trabajando fuera y durante algunos viajes que he tenido que realizar. Cuando estoy en casa tengo síntomas que no tengo fuera: acúfenos, energía más baja, encías sensibles o sangrantes, a veces agujetas o molestias articulares ante ejercicios moderados, inquietud/nerviosismo, menor apetito, quedarme afónico, peor descanso nocturno, dispersión mental (menor concentración y memoria)… Mi padre también tiene síntomas que parecen estar relacionados con la casa: dolores de cabeza recurrentes, arritmias, «amagos» de coger gripe (síntomas pero sin llegar a cogerla), quedarse como sin voz, cansancio… Al estar fuera de casa todo esto mejora aunque sea solo durante una mañana. Hace meses pensé en seguir los pasos que recomiendan ustedes en la revista nº 77 –Cómo denunciar a las empresas que generan ondas electromagnéticas- pero me desanimé ante lo que parecía un problema que no importaba a nadie en mi barrio. Esta vez estoy sin embargo decidido a presentar la denuncia además de que es posible que pronto encuentre a gente aquí que apoye esa causa. Mi pregunta es si a día de hoy me recomiendan seguir los pasos que indicaban en el nº 77 o si, dado el paso del tiempo, creen que es mejor modificar o añadir algún dato que crean importante incluir (por ejemplo el informe de Bioinitiative). Mientras la denuncia siguiese su curso ¿me recomiendan algún profesional que pudiera ayudarme a identificar las principales fuentes de estos problemas y sugerir formas de protección? Muchas gracias. Y por si les interesara por algún motivo les adjunto la disposición de las estaciones y el transformador respecto a mi domicilio en la Avenida Santa Isabel de Zaragoza.

José Antonio Pardos

(Zaragoza)

Puede agregar otros documentos y hay abogados conocedores de la temática que podrían llevar su caso pero ahora no le sugerimos que acuda a los tribunales. Va usted a perder la paciencia, el tiempo y el dinero además de estresarse y poner en riesgo la salud. Porque quizás se encuentre con jueces honrados que se guían por la ley y la ética pero en cuanto el asunto llegue «arriba» será probablemente desechado con cualquier argucia jurídica. Las compañías eléctricas y de telefonía están «protegidas». Es nuestra experiencia -propia y ajena- y no seríamos honestos si no le alertáramos de ello.

 

Estimado Sr. Campoy: tengo un hijo de 28 años que lleva unos 5 o 6 años con trastornos para tragar de forma habitual. Él dice que ya se ha acostumbrado y que ha aprendido a comer y beber ejerciendo presión. No le causa molestias ni dolor alguno aunque de vez en cuando sufre reflujo y en esas ocasiones le molesta mucho. La última vez que lo padeció fue hace 6 meses. Al principio tuvo algo de pérdida de peso pero está estabilizado, es decir, no sigue perdiendo peso (185 cm y 81 kg). Hace un mes acudimos a un médico especializado en aparato digestivo que le hizo una ecografía abdominal y una esofagogastropía en la que se tomaron biopsias para estudio y en la cual -transcribo textualmente- encontraron “a unos 45 cm de arcada dentaria, cardias con ligera hipertonía que permite el paso del endoscopio sin dificultad y que se confirma en retroversión siendo normal. Estómago y duodeno normal«. El diagnóstico es posible acalasia”. Y se añade: “Mucosa de esófago sin lesión histológica significativa”. En la ecografía abdominal todo fue normal excepto la vesícula, de paredes normales con contenido sólido en su interior que deja «sombra acústica posterior compatible con colelitiasis» (coloquialmente “barrillo”). El informe indicaba que acudiéramos a nuestro médico de familia y éste nos derivase al hospital para que le hagan un estudio esofagogastroduodenal y, posteriormente, una manometría para confirmar el diagnóstico. Lleva una vida muy sana, practica deporte, trabaja, sale con sus amigos, no bebe alcohol, no fuma, no toma leche animal -aunque si suele comer queso-, come pan de centeno y en casa tomamos alimentos bio. Además está tomando plata coloidal, un complejo vitamínico, 3 cápsulas de krill NKO y propóleo. El doctor dice que está casi seguro de su diagnóstico y que este problema quizás se pudiera resolver con operación por laparoscopia o directamente con el endoscopio aunque reconoce que puede no ser la solución definitiva y se necesitarían revisiones periódicas. Nos resistimos a la operación y me gustaría que me indicase si esta dolencia pudiera mejorar con el Par Biomagnético o con Electroterapia. También nos han hablado de Osteopatía visceral. No sé lo que pudiera ser más indicado en este caso. Somos fieles seguidores de Discovery DSALUD desde hace más de 12 años y seguimos fielmente sus consejos. Para nosotros su revista es de gran ayuda por lo que le agradezco profundamente la labor de difusión que llevan a cabo y le envío un afectuoso saludo. Muchísimas gracias por su atención.

María Martin

Se llama acalasia a la incapacidad para relajar las fibras de músculo liso del esófago y de su esfínter por degeneración de las células ganglionares inhibitorias no-adrenérgicas y no-colinérgicas y falta de estimulación nerviosa lo que hace que disminuya la peristalsis, las contracciones musculares que permiten trasladar los alimentos. Y se achaca a daños en los nervios del esófago, a infecciones (principalmente parásitos), a un tumor o a factores hereditarios. Pues bien, su contracción y relajación están regulados por neurotransmisores excitatorios como la acetilcolina y la sustancia P e inhibitorios como el óxido nítrico y el péptido intestinal vasoactivo. Hay quienes proponen aliviar la disfagia inyectando toxina botulínica o con fármacos que reduzcan la presión -bloqueadores de los canales de calcio como la nifedipina y nitratos como la nitroglicerina y el dinitrato de isosorbida- pero tienen efectos secundarios adversos y solo funcionan tras consumirlos varios meses. No son pues una buena solución; como no lo es el uso de un globo neumático para dilatar la zona afectada. La cirugía es a menudo la mejor opción. Le sugerimos en cualquier caso que consulten antes bien con Dr. José Luis Cidón (91 544 00 00), bien con el Dr. Santiago de la Rosa (91 431 35 16).

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