CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 253 / NOVIEMBRE / 2021

Estimado Director: llevo muchos años leyendo la revista y quiero ante todo felicitarle a usted y a todo el equipo por su sinceridad, coherencia y rigor informativo. Y paso sin más a explicarle el motivo de mi carta: mi padre tiene 93 años y ha sufrido múltiples patologías que obligaron a ingresarle en los últimos años por neumonía y otras alteraciones respiratorias. Ha estado pues siempre polimedicado y de ahí que no hace mucho la familia acordara con su geriatra no volver a ingresarle si su situación permitía tratarle de manera razonable en casa. El caso es que a finales del verano de 2020 le hicieron una PCR en una de las visitas médicas domiciliarias y dio positivo al SARS-CoV-2 aunque nos dijeron que podía haberse debido a la neumonía que padecía en esas fechas y al consecuente proceso inflamatorio. Nos negamos a que fuera ingresado y se recuperó en casa sin padecer sintomatología grave. Ya en 2021 y por decisión mayoritaria de la familia se le inocularon las dos dosis de la “vacuna” de Pfizer y ha estado razonablemente bien hasta que aparecieron problemas de retención de orina por lo que hubo que ponerle una sonda. Bueno, pues a primeros de este año empezó a tener dolores en la zona baja del abdomen y de los genitales, vinieron los médicos a casa, le sustituyeron la sonda que tenía puesta y como no mejoraba se le llevó al servicio de Urgencias del madrileño Hospital Gregorio Marañón donde le hicieron las analíticas y pruebas de rigor, incluyendo una radiografía de tórax. Se detectaría así inflamación abdominal, déficit de oxígeno, algo de líquido en los pulmones -los problemas habituales de los últimos años- y una discreta asimetría en el lado derecho que podía ser signo de bronconeumonía por lo que nos aconsejaron dejarlo ingresado unos días. Sin embargo apenas cinco minutos después nos dirían por teléfono que habían vuelto a hacerle una PCR que había salido de nuevo positivo al SARS-CoV-2 y debían trasladarlo a la “zona Covid” para estar en ella entre 6 a 10 días absolutamente incomunicado. Pedimos inmediatamente hablar con el médico que reiteró la necesidad de hacerlo dada “la gravedad del cuadro”. Aquello nos mosqueó sobremanera porque oficialmente mi padre había pasado ya la Covid-19 en 2020 y se puso las dos dosis de la vacuna de Pfizer en 2021. ¿Qué pasa? ¿Que ni haber pasado la enfermedad ni vacunarse inmuniza? Le preguntamos a cuántos ciclos se había hecho la PCR –sabemos que por encima de 28 casi todos son falsos positivos- y se limitó a decirnos que “a ciclos altos” sin querer especificarlos. Le dijimos entonces que volvieran a hacérsela pero a 25 ciclos y nos respondió que “¡el protocolo no lo permitía!” Interrogado sobre qué tratamiento pensaban aplicarle nos dijo que iban a darle oxígeno, antibióticos, corticoides y subir la dosis del diurético. Y ante tal situación decidimos pedir el alta voluntaria que se nos concedió dejando constancia el médico por escrito de que lo desaconsejaba expresamente (y así lo podría de hecho en mayúsculas en el informe médico). Teníamos claro que no se justificaba porque así nos lo había dicho expresamente su geriatra, porque en su casa hay un buen equipo de oxígeno, porque no tenía disnea, ni fiebre, ni tos, ni nada que hiciera pensar en un problema respiratorio de gravedad y porque en ella cuenta con atención las 24 horas al día, tanto profesional como familiar, y eso refuerza su estado emocional y mental elevando las defensas del sistema inmune. Por eso y porque para nosotros la fiabilidad de la PCR es NULA. Ha pasado desde entonces una semana y mi padre está mucho mejor. Para nosotros es evidente que tomamos la decisión adecuada. Y desde luego nos preguntamos si seguiría vivo en caso de haberse quedado en el hospital. Y es que no parece precisamente muy inteligente aislar física, mental y emocionalmente a una persona mayor impidiéndole durante días el contacto con familiares, amigos y conocidos. Dicen que se hace para evitar el contagio pero me pregunto si hay aun gente que se cree eso porque resulta, por poner un ejemplo, que el número de supuestos “contagiados” y “muertos por” disminuyó drásticamente ¡en las dos semanas en las que ha habido más concentraciones, botellones, fiestas, viajes y apertura de bares, restaurantes y discotecas de todo el año! ¿Es que nadie se ha dado cuenta? ¿Y para qué se aísla y encierra a los ancianos en los hospitales? Para ayudarles a vivir… ¿o a morir?

Carlos

 

Le agradecemos sinceramente que nos haya pasado su testimonio, importante en la medida en que puede ayudar a otras personas a conocer mejor parte de lo que está sucediendo en nuestros hospitales. Y coincidimos plenamente en su observación final. Lástima que no todo el mundo tenga su mismo sentido común.

 

 

Estimado Director: quisiera ante todo trasladarle nuestra más profunda admiración por el trabajo que viene realizando junto con su equipo desde hace tantos años. Es para nosotros fuente de inspiración y el paradigma del coraje y el valor al que siempre retornamos cuando nos sentimos abrumados por las injusticias que venimos presenciando, especialmente en los últimos dos años a causa de la «plandemia». El caso es que hace pocos meses varios profesionales del Derecho -con bufetes en varias ciudades de España y otros países de la Unión Europea- decidimos reunirnos y crear una plataforma en la que atender a todas aquellas personas -españolas o extranjeras- que hayan perdido a un ser querido o estén sufriendo graves problemas de salud tras haber recibido alguna de las mal llamadas «vacunas Covid», tomado alguno de los medicamentos que se usan para tratar la «enfermedad» o haber sido víctimas de un procedimiento médico inapropiado, defectuoso o negligente. Hemos llamado a la plataforma Causa 19 y quienes deseen conocernos mejor pueden hacerlo accediendo a nuestra página web: www.causa19.com. Sabemos que hay muchos compañeros abogados que pueden hacerse cargo de este tipo de situaciones pero difícilmente lo harán con la convicción y contundencia que se necesita si se creen la versión oficial de lo que está sucediendo. No se puede defender adecuadamente aquello en lo que no se cree. Nosotros, en cambio, sabemos que toda esta farsa se basa en manipulaciones y mentiras, que hay numerosos expertos de prestigio y trabajos científicos que cuestionan e incluso desmontan la versión oficial y que para lograr todo esto se han violado numerosas leyes nacionales e internacionales. Nuestro enfoque de la situación es pues muy diferente al que tiene la mayoría de nuestros colegas y por tanto quienes acuden a nosotros no necesitan primero «convencernos» de que estamos viviendo una pantomima por lo que el propio trato se hace ya mucho más cercano y asequible en todos los aspectos. Además podemos atender a las personas en varios idiomas y tenemos la intención, dada la gravedad del asunto, de hacer lo más económicamente asequible nuestro trabajo. Y lo más importante: somos todos profesionales que hemos pasado por vivencias parecidas ya que algunos hemos perdido a amigos y familiares. No afirmamos que vayamos a conseguir siempre resultados positivos porque como es fácilmente entendible gran parte de los jueces y magistrados -ciudadanos manipulables al igual que el resto aunque no en la misma medida- aún se creen el relato oficial. En cualquier caso las cosas se han hecho con tal prepotencia y soberbia que incluso quienes en la judicatura se creen que existe una pandemia provocada por un virus saben que jurídicamente se han violado todo tipo de normas. Y es que la mayoría de las medidas sanitarias se adoptaron sobre bases falsas y son manifiestamente ilegales. ¡Empezando por la declaración del propio Estado de Alarma! Somos muy conscientes de que no vamos a poder atender a todos quienes acudan a nosotros porque las víctimas se cuentan hoy por cientos de miles pero lo intentaremos. Y no solo jurídicamente sino poniéndoles en contacto directo con médicos, enfermeros, abogados, psicólogos y otros profesionales según donde viva la persona afectada. Nos despedimos agradeciéndole una vez más su trabajo, tan valioso para los que intentamos ir fortaleciendo la Resistencia. Es más, animamos a otros profesionales que piensen igual a ponerse en contacto con nosotros para colaborar.

Iulia Mihai

Petre & Asociados

 

En primer lugar, gracias por su reconocimiento. Y en segundo, debemos decirle que nos congratula sinceramente su iniciativa y confiamos en que le sea útil a mucha gente aunque tenemos serias dudas de que los tribunales reaccionen; al menos a corto y medio plazo. A fin de cuentas no estamos ante un problema puntual que pueda afrontar un órgano judicial de forma independiente y con arreglo a las leyes sino ante una operación político-económica de gran envergadura y mucho nos tememos que los máximos organismos judiciales del mundo están involucrados en ella. No importa pues si jueces y magistrados honestos y realmente independientes avalan la ilegalidad de todo esto porque habrá otros mediatizados de más alto rango que lo justifiquen. Es más, se arriesgan a ser expulsados de la judicatura. Léase en este mismo número lo que le ha pasado al juez portugués Rui da Fonseca e Castro por actuar honradamente.

 

 

Estimado Director: hace tiempo que quería escribirles y si me he animado a hacerlo ahora es por dos artículos del nº 252: Los efectos adversos de las ‘vacunas Covid’ son cada vez mayores y más graves y Las ‘vacunas Covid’ pueden causar problemas menstruales e infertilidad y provocar abortos. En el primero se menciona la llamada Covid persistente y se señala que «la disbiosis intestinal es característica de muchas enfermedades infecciosas, incluida la Covid-19» y además se dice que los dispares síntomas de la enfermedad encajan con los de una exposición continuada a las radiaciones por radiofrecuencia. La relación entre la exposición a determinadas radiofrecuencias y la disbiosis intestinal es conocida y se debe a que provocan un crecimiento anormal de determinadas bacterias; por ejemplo de la E. coli, presente en el tracto digestivo. Así se reconoce en el trabajo que aparece en este enlace: https://www.eonutrition.co.uk/post/is-your-mobile-phone-destroying-your-digestion-the-emf-microbiome-interaction. Es igualmente conocida la relación entre la contaminación electromagnética y la fatiga, el dolor muscular y articular, los trastornos del sueño, la falta de aire, la caída del cabello, las erupciones cutáneas, las cefaleas, las alteraciones del estado de ánimo, la pérdida de memoria, la dificultad para concentrarse, la dificultad para tragar, el tinnitus, las afecciones oculares y determinados trastornos cardiovasculares. Todo esto es conocido y hay numerosos artículos sobre ello que a lo largo de varios meses he ido encontrando y tratado de compartir. Lo he hecho porque yo mismo he padecido buena parte de esos síntomas -en mayor o menor medida- y afortunadamente pude descubrir cuál era la fuente que los provocaba. Les relato brevemente mi historia y empezaré diciendo que siempre he sido sensible a las radiofrecuencias aunque nunca como hoy tuve tan claro lo peligrosas que son. A mediados de diciembre de 2020 varias de las plantas que tengo en casa comenzaron a deteriorarse extraña y rápidamente presentando algunas sorprendentes quemaduras. Vivo a 275 y 300 metros de dos antenas de telefonía -se ven desde casa- y a principios de diciembre vi a unos operarios trabajando en ellas. El caso es que poco después de dañarse las plantas fui yo quien empezó a tener problemas de salud que se fueron agravando intensamente hasta el punto de llegar a pensar que si seguía así no iba a durar mucho. Fui investigando la causa poco a poco, até cabos y me di cuenta de que mi estado variaba dependiendo del medio en el que me encontraba. Estaba especialmente mal cuando pasaba mucho tiempo en la habitación con el ordenador. Así que adquirí un medidor de radiación y pude comprobar con precisión que en esa habitación la radiación era altísima cuando estaba encendido el ordenador y alta sin encenderse. Tomé pues las medidas oportunas y conseguí recuperarme. En ese tiempo -entre 3 y 4 meses- desarrollé además la patología que en su segundo artículo llaman hematospermia y es propia de la hipersensibilidad electromagnética, Me hicieron una ecografía testicular y me dijeron que todo estaba bien aunque les resultó extraño que me pasase siendo tan joven ya que solo tengo 41 años. Pregunté a la doctora si podía existir relación entre mi problema y la contaminación electromagnética y me respondió que no, que nunca había oído hablar de ese posible efecto secundario. Las plantas que están en la parte de la casa que da a las antenas -porque no tengo más sitio- siguen quemándose y muchas se han secado. Luego he estado observando lo que pasa en mi ciudad -Bilbao- y he visto que muchos de los árboles que se encuentran cerca de antenas de telefonía se han secado y presentan evidentes problemas de crecimiento. Se lo advertí al ayuntamiento y lo que hicieron fue ¡talarlos y podarlos! He observado también muchos insectos muertos en condiciones extrañas y creo por ello que hay una relación evidente con la contaminación electromagnética. Hoy la mayoría de los problemas que tuve se han resuelto buscando los lugares más apropiados en los que poder moverme y descansar pero a veces siento intensamente en el cuerpo una especie de electrificación interna que en ocasiones me provoca gran dificultad para respirar; viene  precedida de fuertes ataques de tos. Me pasó dos veces en dos noches de la misma semana a la misma hora. Cesan en cuanto me cambio de lugar. Esta dificultad para respirar la experimenté algunas veces en 2020, en el período de confinamiento y más adelante. Recuerdo especialmente un día que estuve un buen rato al lado de unas antenas que se encuentran cerca de una residencia de ancianos -en aquel momento ni siquiera me di cuenta de que estaban allí- y pasé toda la tarde con dificultades para respirar. El síntoma que más se repite últimamente es el de tener los ojos muy rojos, algo que también veo en muchas personas de la ciudad. En fin, me gustaría relatarles más a fondo en persona todo esto. Me despido agradeciéndoles de todo corazón su labor. Un abrazo.

Miguel Ángel Carrasco Fontán

(Bilbao)

 

Ante todo gracias por sus amables palabras. En fin, si entra usted en nuestra web –www.dsalud.com– comprobará en el apartado Agrupados por temas de la sección de Reportajes que hemos publicado ya nada menos que 57 extensos artículos -además de decenas de noticias- sobre el problema que nos comenta. Los tiene en el epígrafe El peligro de las radiaciones electromagnéticas. Es más, dedicamos en su día al asunto un video de poco más de diez minutos que puede usted visualizar en este enlace: https://www.dsalud.com/dsalud-tv/peligro-las-radiaciones-electromagneticas. Conocemos pues bien el problema del que nos habla y si publicamos su carta es porque su testimonio corrobora lo que venimos denunciando desde hace más de 20 años y porque aporta dos hechos conocidos pero que no son tan habituales: la extraña muerte de muchos insectos -nosotros hemos dado a conocer sobre todo la muerte de abejas y pájaros- y la sequedad y quemaduras que aparecen en tantas plantas y árboles. Ojalá su carta reavive el interés por este grave problema y un día pueda estudiarse si las muertes masivas de ancianos en residencias durante la primavera de 2020 se produjeron mientras se hacían «pruebas» de potencia con las viejas antenas como ya sucedió en Francia y así nos lo contó hace más de un año el doctor Jose Luis  Sevillano en la entrevista que mantuvimos con él y apareció en el nº 242 con el título Dr. José Luis Sevillano: «Los síntomas de la Covid-19 pueden producirlos las radiaciones electromagnéticas». Según explicaría las pruebas efectuadas con algunas torres de telefonía francesas provocaban chispazos al abrir las puertas de muchas casas así como al tocar sus buzones metálicos, causaban interferencias en las comunicaciones telefónicas y hasta «achicharró» los electrodomésticos de una casa cercana. La verdad es que todo esto -y mucho más- lo saben nuestras «autoridades» pero lo niegan. De hecho «pasan» de las advertencias de los científicos. En 2017 advirtió públicamente de su peligrosidad un grupo de más de 180 científicos y médicos que instaron a los gobiernos de la Unión Europea a aplicar el Principio de Precaución recordándoles que ya entonces había unos 2.000 artículos científicos revisados por pares que confirman que incluso las tecnologías 2G, 3G y 4G así como los Wi-Fi causan graves daños a la salud; en humanos pero también en animales salvajes como las abejas y los pájaros, en los huevos y hasta en los árboles y otros vegetales. Y entre los firmantes había personalidades de gran talla científica de numerosos países. Obviamente nadie les hizo caso porque había mucho dinero en juego. Lo dimos a conocer en el nº 210 de la revista correspondiente a diciembre de 2017.

 

 

Estimado Sr. Campoy: padezco hiperuricemia -se me acumula el ácido úrico en las articulaciones desde hace años- y sé por ustedes que ello se debe a la excesiva ingesta de alimentos ricos en purinas, es decir, de mariscos, carnes rojas (en especial extractos de carnes, sesos, mollejas e hígado), pescados grasos (anchoas, sardinas, arenques, caballa…), espárragos, coliflor, legumbres, setas, champiñones y espinacas así como todos los ricos en fructosa: azúcar blanco, zumos de frutas (naturales e industriales), refrescos azucarados (incluidas colas y gaseosas), productos azucarados en conserva y precocinados y, ¡cómo no! hidratos de carbono refinados (pasteles, tartas, dulces, bollería y helados incluidos). Además aconsejan no ingerir leche –es inflamatoria- ni huevos -contienen ácido araquidónico- y descartar también los pimientos, berenjenas, patatas y tomates porque tienen solanina, sustancia capaz de producir reacciones alérgicas y empeorar los casos de enfermedad articular. Pues bien, ustedes proponen para bajar el nivel de ácido úrico ingerir coles, sésamo, alfalfa, germen de trigo y, sobre todo, alimentos ricos en apigenina (apio, ajo, cebolla, perejil, manzanilla y tomillo) añadiendo que sería asimismo útil la ingesta de enzimas proteolíticas, bioflavonoides, selenio, vitaminas A, B2, B3, B9, C y E, zinc, cobre, manganeso, SOD (superóxido dismutasa), sulfato de glucosamina y sulfato de condroitina. Como ven, he hecho los «deberes» recordando lo que dijeron ustedes hace ya tiempo. Luego vi que según ustedes el problema aparece sobre todo cuando el organismo está intoxicado y acidificado y sufre por ello déficits de oxígeno y nutrientes proteicos. En cambio según el Dr. Enrique Meléndez-Hevia la principal causa de la hiperuricemia -y de la gota- serías la degradación de las bases púricas de los ácidos nucleicos lo que según afirma se puede resolver tomando glicina a altas dosis. Pues bien, si les mando este amplio resumen de lo que ya han publicado es para que no me respondan a mi pregunta con eso ya que, como acabo de demostrar, lo conozco y tengo en cuenta. Lo que me preocupa y me tiene atónita es que a menudo sigo sufriendo episodios gotosos -sé que puedo sufrirlos hasta que elimine todo el úrico- a pesar de seguir sus consejos. ¿Qué puede estar provocándomelos? La verdad es que aparte de seguir la dieta solo tomo enzimas digestivas, vitamina C en polvo y un complejo de vitaminas B. ¿Pueden ayudarme por favor?

Inés  Garmendia               

(Asturias)

 

El reumatólogo boliviano Néstor Gareca postuló recientemente que la gota es una reacción autoinmune inflamatoria, una activación de los neutrófilos (células del sistema de defensa innato) que produce criopirinas, inflamasomas que convierten la procaspasa en caspasa y una vez activada ésta activa otra proteína proinflamatoria dando lugar a interleucinas 1 β. Bueno, pues según asevera las crisis gotosas pueden aparecer también -además de por lo dicho en su resumen- por consumir cualquier bebida alcohólica -no solo cerveza-, vitamina C, el complejo de vitaminas B, enzimas digestivas, aspirina y diuréticos. Exactamente lo que usted nos manifiesta ingerir. Le sugerimos pues que deje de tomarlas y vea si los ataques desaparecen así. 

 

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