CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 254 / DICIEMBRE / 2021

Estimado Director: conocí la revista por casualidad hace muchos años, en el kiosco donde compro el periódico todos los fines de semana. Fue todo un descubrimiento pues recuerdo que era un número especial dedicado a la gripe A; si mal no recuerdo fue allá por octubre de 2009. Me sorprendieron la portada y el titular: Gripe A ¡Conozca todas las mentiras de esta falsa pandemia inventada! Como se podrá imaginar sentí una mezcla de incredulidad y cabreo. No entendía nada. Nada más llegar a casa leí el Editorial y me enfadé aún más. La dejé aparte durante un buen rato pero la curiosidad me pudo. Ese mismo día la leí y comencé a hacerme preguntas. Luego comenté los contenidos de la revista con algunos compañeros de trabajo y se quedaron tan sorprendidos como yo porque los telediarios, los informativos de radio y los periódicos nos decían que estábamos ante una pandemia que iba a ocasionar miles de muertos. Así les conocí y así me abrieron los ojos. Desde entonces no he dejado de comprar su revista ni un solo mes. Gracias a ustedes he conocido la verdad que hay detrás de la Medicina y de la industria farmacéutica y de ahí que me resulte tan doloroso saber que la revista cierra en enero. ¿De verdad no existe ninguna posibilidad de que continúen ustedes? Nos dejan “huérfanos”. En su día pedí varios números anteriores –de los de antes de saber de su existencia- porque estaba muy interesado en sus contenidos. ¿Cómo nos podremos informar bien a partir de enero? Nos quedamos a oscuras. ¿Y van a cerrar también la web? No hagan al menos eso, por favor. En fin, mientras espero noticias que me tranquilicen reciban mi más sincero agradecimiento por la labor que han realizado en estas dos décadas. Sr. Campoy: es usted un ejemplo de cómo se debe ejercer el periodismo. Muchas gracias a todo el equipo de la revista. Lo digo de corazón y espero sinceramente que, aunque sea a través de la web, usted no “desaparezca” en estos duros momentos llenos de confusión y miedo.

Carlos Belmonte

(Santander)

Ante todo gracias por sus palabras. El mes pasado dijimos que no volveríamos a publicar ninguna carta elogiosa más ni que insistiese en que no cerráramos la revista por simple pudor y porque la decisión es firme pero es que este mes todas las cartas y correos que hemos recibido –numerosísimas- son del mismo tenor y tema así que nos hemos visto “forzados” a no publicar ninguna –y sería la primera vez- o a seleccionar algunas. Y lo que hemos hecho para no molestar a quienes nos han escrito –algunas cartas, por cierto, son “kilométricas”- es hacer una selección al azar de tres de ellas no dejando ninguna fuera del “sorteo”. Hecha esta aclaración -que nos ha parecido necesaria por mera congruencia- no tenemos nada que añadir salvo remitirnos a la entrevista que aparece en este mismo número en la que se dan cuenta de las razones del cierre de la revista impresa y de lo previsto sobre la web y sobre mis intenciones. La web, por tanto, no se cierra pero a partir de enero solo podrán acceder a su contenido quienes lo deseen… suscribiéndose. Desde que se creó  hasta ahora todo su contenido era accesible gratuitamente salvo los diez últimos números y los apartados sobre Cáncer y Medicina Ortomolecular pero a partir de enero ya no será así. Le invitamos a leer el texto que dedicamos al cierre en este mismo número para saber por qué.

 

Estimado Director: ante todo quiero felicitarles a ustedes por la valentía con la que ejercen el periodismo en los penosos tiempos que corren. Enhorabuena por su integridad y su ética profesional. No debe ser tarea fácil y tiene que desgastar mucho, tanto personal como profesionalmente. Debo decirles que tengo cuarenta años, estoy sano y, por tanto, los asuntos relacionados con la salud no me han preocupado mucho hasta que llegó el SARS-CoV-2 a mi vida profesional y tuve que cerrar mi empresa. Me arruiné y ahora estoy intentando salir adelante, como tantos y tantos autónomos que somos buenos cuando creamos puestos de trabajo y seres inexistentes cuando nos quedamos con una mano delante y otra detrás. El caso es que desesperado y vacío, mientras intentaba encarrilar mi vida de nuevo, le descubrí un día en Linkedin cuando buscaba trabajo. Me sorprendió su perfil -y que tuviera tantos miembros- y quise saber quién era. Fue así como descubrí la revista que dirige. Económicamente no estaba muy boyante pero compré un ejemplar en una gran superficie y me quedé fascinado. De pronto conocí lo que las televisiones no nos contaban durante horas en sus “monográficos Covid”  diarios. Llamé a la revista, pedí todos los números desde el inicio de la “pandemia” y leerlos fue para mí increíble. Hablé luego con algunos amigos y les convencí para que conocieran sus contenidos y no se quedaran solo con la versión oficial que aparecía en los “telediarios del miedo”. Como siempre, unos me hicieron caso y otros no. Lo cierto es que a día de hoy hasta los que consideraban que mi situación profesional me llevaba a refugiarme en “informaciones falsas o no contrastadas” –me decían- me están dando ahora la razón: ¡ya no se cree ninguno la versión oficial! Les ha costado pese a que todos somos universitarios y tenemos –se supone- conocimientos suficientes para analizar, contrastar y verificar informaciones que se contradicen entre sí y se imponen de manera reiterada a través de mensajes idénticos en todos los grandes medios de comunicación. Además la revista va mucho más allá de los contenidos relacionados con la actual “pandemia”. He comprobado –recientemente- que en realidad es una enorme “biblioteca” con un contenido amplio y valioso que no se puede perder y debería llegar a todo el mundo. ¡Son más de 2.000 extensos reportajes de una enorme calidad! ¿Si la revista cierra podremos seguir teniendo  acceso a sus contenidos? ¿Nos tenemos que suscribir ya o podremos hacerlo cuando queramos? ¿Cómo será la web a partir de enero? ¿Seguirá usted al frente de ella o se jubila por completo? ¿Nos puede adelantar algo?

Miguel Ángel Alonso

(Gerona)

Al igual que al lector anterior le agradecemos muy sinceramente sus amables palabras y nos remitimos a la respuesta dada antes.

Estimado José Antonio: no sabes cómo me apena que la revista cierre. Comprendo tu decisión porque soy médico desde hace 36 años, estoy en general de acuerdo con lo que decís en la revista y en Puerto Rico –que es donde vivo y trabajo desde 17 años- la presión también es brutal. Especialmente sobre el colectivo sanitario. La “plandemia” ha cambiado todo en nuestro sector que -quiero decirlo públicamente- está hoy completamente corrompido. Es así desde hace ya años aunque nosotros no nos atrevamos ni a confesarlo, ni a denunciarlo. Sencillamente, nos quitarían la licencia. La diferencia con antaño es que hoy se nos está utilizando para dejar morir a pacientes e incluso para acelerar su muerte. Es más, todos los médicos –y el sector entero de la Enfermería- saben que estamos inyectando masivamente vacunas experimentales –algunas son en realidad fármacos- cuya seguridad se le asegura a la ciudadanía cuando es mentira. Está oficialmente constatado que han provocado daños –algunos muy graves- a cientos de miles de vacunados y la muerte directa a varias decenas de miles. Son cifras oficiales –insisto- así que no preciso demostrarlo. ¿Cómo es pues posible que tantos “colegas” sigan inoculándoselas a la gente sabiendo que hasta pueden morir por su culpa? ¿Han perdido la razón mis compañeros? Mi profesión me da hoy asco; tanto que aunque tengo solo 62 años he decidido retirarme. No quiero ser cómplice –siquiera sea por omisión- de esta matanza. Comprendo pues que te hayas hartado y lo dejes. Como te escuché decir hace ya más de un año en una entrevista que te hicieron a través de Zoom ¡no hay nada que hacer! El borreguismo  es total. Gracias por tu fantástica labor y la de todo tu equipo. Y perdóname el tuteo pero es que aunque no nos conocemos me siento muy cercano a ti.

Jesús Narváez

(San Juan)       

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